Los días del Colegio

Disclaimer:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus respectivas autoras K. Mizuki y Y. Igarashi. Algunos párrafos e ideas pertenecen a la traducción del italiano al español de CCFS que maravillosamente han hecho en wattpad (vol. 1, segunda parte).

Este capítulo contiene una mezcla entre escenas que conocemos del anime, detalles de CCFS y partes que he llenado con mi imaginación con la única intención de esparcimiento.

Capítulo 10.

El corazón de una mujer.

(*1)

Marzo se acercaba rápidamente, día tras día el viento y la luz matutina se hacían más cálidos. El sol que se filtraba al interior del Colegio era más luminoso e incluso el espíritu de Candy se había despejado. Aunque la rutina seguía igual, las rígidas reglas eran las mismas e incluso Annie continuaba comportándose como si no notara su presencia. Seguía a Eliza como si de eso dependiera su vida, lo cual la complacía a tal grado, que había dejado de acosar a la tímida chica.

Me pregunto si Annie encuentra difícil estar con Eliza. Es precisamente el tipo de persona que ella no soporta…

Sin embargo, ese pensamiento le provocó a Candy una punzada en el pecho, de alguna manera, si había una persona que ahora Annie no podía soportar, era la misma Candy. Si no fuera por Patty, que en ocasiones le hablaba en secreto, evitando las miradas de Eliza y Luisa, probablemente hubiera desfallecido en esta gran soledad, y bueno, además estaban Stear y Archie, sus paladines.

Ensimismada comenzó a caminar hacia el bosque.

Aún no había podido ver a Terry y ya habían pasado semanas sin encontrarse. Candy quería decirle que no diría una sola palabra de… De ese secreto… Y también, agradecerle por haberla ayudado esa noche.

Candy había acudido a la Falsa Colina, algunos días había recorrido el bosque, y por momentos, incluso llegó a acercarse al área de los establos, con todo el temor que ésta le provocaba.

Ese día, tras las clases de la mañana Candy nuevamente se encontraba inquieta. No podía dejar de pensar en cómo se encontraría Terry. Lo había visto tan molesto, sin embargo, después la había ayudado cuando rodó por la escalera y no sólo eso, ella estaba segura de haber sentido una mano cálida que limpiaba sus lágrimas con sumo cuidado. Por más que quisiera pensar que era la mano de Anthony la que la rozaba suavemente sus mejillas, sabía que eso era imposible… Solamente Terry había estado con ella esa noche. Pensando en esto Candy caminaba en círculos tratando de aclarar sus ideas.

Eliza estaba con Luisa observándola sin perder detalle, cuando por fin decidió dirigirse en dirección a la Falsa Colina con la intención de encontrar a Terry.

- "¿A dónde irá esa? A menudo va sola al bosque ¿verdad? Estoy segura que irá a tramar alguna cosa. Debemos descubrirla y acusarla con la Madre Superiora."

Eliza llena de ira pensó que debía hacer algo para que expulsaran a Candy, no soportaba verla cada día, menos aún, cuando había dejado de cometer tantos errores y sus posibilidades de ridiculizarla se habían reducido.

- "Últimamente ya no comete tantos errores ¿No lo creen?" Comentó Luisa

Incluso sus amigas más cercanas se habían acostumbrado ya a la presencia de Candy y eso simplemente no lo podía tolerar. Eliza la fulminó con la mirada.

- "¡Es sólo porque es buena fingiendo! ¡No olvides que quienes vienen de un orfanato son grandes descaradas!"

Otra de las amigas de Eliza decidió respaldarla para ganársela.

- "¡Tienes razón! Va por ahí con ese aire de pertenecer a este Colegio, como si siempre hubiera estado aquí, y parece que ha puesto de su parte a Patty, las he sorprendido conversando juntas."

- "¡Esa estúpida de Patty me deja sin palabras! ¡Luisa, no debes de hablar más con ella! ¿Qué clase de persona quisiera tratar con alguien que viene de un orfanato? ¿Estoy en lo correcto Annie?" Eliza se volvió hacia la silenciosa chica buscando volver a todas de nuevo en contra de Candy.

- "Bueno… Yo…" Annie no podía más que balbucear sintiendo la fija mirada de Eliza sobre ella. Después, sacudió su cabeza.

- "¡Es obvio que nadie puede desear una cosa así!" Se auto respondió Eliza.

Luisa y las otras chicas asintieron, Annie se esforzó en imitarlas, pero cada vez que se mencionaba la palabra orfanato, se sentía muy mal. Siempre temía delatarse y que sus compañeras notaran algo. Aún en ese momento se sentía tan nerviosa que temía que alguna se diera cuenta como si pudieran leer dentro de ella.

De repente Eliza de levantó decidida.

- "¡La seguiré en secreto! ¡Estoy segura de que va al bosque a tramar alguna cosa!"

- "¡Iremos contigo!" Exclamaron las otras chicas.

- "No. Si nos movemos todas juntas, no pasaremos inadvertidas ¡Además ustedes no saben moverse con gracia!"

Eliza las paralizó con una mirada fulminante y empezó a correr haciendo tanto ruido que las otras chicas rodaron sus ojos sin decir una palabra.

No creo que esa se quede tranquila. ¡Seguramente debe haber una razón para que vaya tanto al bosque! ¡Juro que la atraparé con las manos en la masa! ¡Ella debe dejar este Colegio!


Esa mañana había despertado con las emociones y el estómago menos revueltos.

Cada uno de los días que siguieron a la noche del incidente con Candy, Terry los había pasado tratando de superar el hecho de haber reconocido que, una parte de él seguía deseando "algo" de esa mujer que decía ser su madre. No había otra explicación que le ayudara a entender por qué había guardado su fotografía.

Su estómago parecía dar vueltas dentro de él al recordar cómo había amenazado a Candy. Sus ojos acuosos lo llenaban de remordimiento; nunca fue su deseo asustarla, y a pesar de haberlo conseguido sin intención, esa chica había permanecido de pie, e incluso le había pedido perdón. Había permanecido de espaldas, pero aún sin darse la vuelta pudo escucharla claramente. Su voz temblaba, pero lo había dicho con firmeza.

Después, el incidente de las escaleras lo había confundido aún más ¿Qué hacía esa chica corriendo por la escalera de noche? ¿Qué cosa podría haber provocado esas lágrimas en su rostro? ¿Qué tenía que ver un chico en todo esto? ¡Era toda una Tarzan Pecosa!

Terry se sobó las sienes tratando de dejar de pensar. Lo hecho, hecho estaba y de momento no había nada qué hacer. Con ese pensamiento decidió salir de su encierro y caminó lentamente hacia el bosque. Quizás un rato de cabalgata le haría bien.

Mientras caminaba hacia los establos pudo escuchar las risas de un grupo de chicos que se encontraban de rodillas escondidos tras los arbustos. Se ocultó tras los árboles observando qué era lo que esos mocosos americanos tramaban.

- "¡Allí viene! Mi hermana dice que Candy parece esconder algo que no quiere que nadie vea. Si llegara a ser así…"

- "¡Sería divertido saber lo que esconde!"

- "Silencio."

Unos apresurados pasos se escucharon a un costado de ellos. Cuando se alejaban de ahí Neil se levantó.

- "Muy bien, ahora trataremos de descubrir el secreto de Candy."

Los tres chicos comenzaban incorporarse para seguirla cuando una profunda y firme voz se escuchó.

- "¡Neil!"

- "¿Eh? ¡¿Quién anda ahí?!"

- "No es cosa de hombres averiguar el secreto de una mujer." Terry hizo su aparición tras los árboles y un sudor frío recorrió la espalda de Niel.

- "¡Terrence!"

- "¡Tú no tienes nada que ver! ¡Apártate!"

- "Tendrás que pasar sobre mi cadáver Niel." Con una sonrisa confiada Terry apartó un mechón de cabello que había caído sobre sus ojos. Con su experiencia en peleas callejeras, podría vencer a esos tres con una mano atada a su espalda.

- "¡Vamos muchachos!"

Los ilusos chicos creían tener una ventaja al ser mayoría. Sin embargo, muy pronto Terry los dominó. Dejó para el final a Niel que cobardemente se ocultaba tras sus amigos y no había tenido más remedio que arremeter contra él viéndolo de espaldas mientras azotaba contra el suelo a uno de sus secuaces. Fácilmente Terry lo tomó del brazo torciéndolo dolorosamente y obligándolo a arrodillarse.

- "¡Vamos! ¡Pelea!"

Terrence decidió soltarlo, temía que terminara llorando.

- "¡Me las pagarás!" Niel se alejó hipando en compañía de sus amigos.

Terry simplemente se sacudió el polvo y se dirigió los establos. Teodora lo recibió sonando sus cascos sobre el suelo de paja, últimamente él la había visitado con mayor frecuencia, y el imponente animal tenía prisa por salir y correr por todo el lugar.

Esa hermosa yegua había sido uno de los pocos regalos que su padre le había hecho y él no había simplemente olvidado. En cierta forma Terry se identificaba con esa criatura. Cuando era pequeña había sido apartada de su madre para ser recluida en un obscuro y parco lugar donde los días pasaban sin saber cuál sería su futuro. Conmovido, Terrence procuraba cuidar a esa yegua y darle las atenciones que él mismo no había recibido; disfrutaba peinando su hermoso pelaje, la ensillaba cuidadosamente y le daba gusto corriendo a toda velocidad sintiendo como el viento cortaba sus rostros, algo que él mismo amaba.

Teodora era toda su compañía, y al mismo tiempo, innumerables veces se había convertido en su única fuente de desahogo. Eran simplemente ellos dos, compañeros y amigos.

Esa tarde disfrutó nuevamente junto a su amiga, los últimos vientos del invierno. Ambos se deleitaron con el olor de la hierba que crecía rápidamente llenando todo el terreno de una hermosa alfombra verde. El aroma del bosque y del campo de los narcisos llenó nuevamente sus pulmones y ambos, exhaustos y tranquilos finalmente regresaron al punto de partida.

Tras dejar a Teodora en su corral, con la promesa de una nueva cabalgata en los días siguientes, Terry encontró el árbol perfecto para pasar el resto de su tarde, colgó su chaqueta de equitación en un sitio cercano y subió ágilmente en él. Sus ramas le daban la impresión de acogerlo; desde ese sitio, todos los problemas se veían agradablemente más lejanos. Colocó sus manos detrás de la cabeza y cerró sus ojos disfrutando de su momento de paz.


(*1)

¿En dónde está Terry?

De nuevo Candy se encontraba buscándolo.

Terry…

Cuando lo recuerdo así… Su mirada tan fría.

Comparado con Anthony quien me dejó un recuerdo tan tierno y alegre…

Pero él, está tan triste…

¡Terry quiero volver a verte! ¡Quiero hablar contigo!

Exhausta, Candy se apoyó en un árbol. Lo había buscado por largo tiempo en la Falsa Colina, en la escuela de equitación, en los establos, y sólo quedaba registrar el bosque. No había podido encontrarlo. Deseaba tanto disculparse y hacerle entender cómo se sentía…

Su corazón se apretaba dentro de ella al recordarlo. Nunca fue su intención herirlo.

Terry… Te ruego que me creas al menos esto… Nunca le diré nada a nadie.

Las palabras de Terry sonaron en su mente.

Si tú se lo dices a alguien…

La voz desesperada de Terry y su triste mirada quedaron impresas en el corazón de Candy, ella pensaba que podía entender cómo se había sentido en ese momento.

Tal vez… Tal vez de algún modo él y yo nos parecemos…

Terry, el hijo de un ilustre noble con un secreto oscuro, y Candy, una huérfana que ni siquiera sabía quiénes habían sido sus padres. Más allá de los orígenes y de la educación que habían recibido, tal vez, algunas veces, las almas de las personas provienen de un mismo lugar.

Una ráfaga de viento sopló y a lo lejos movió un pedazo de tela roja. Candy la miró fijamente y creyó ver colgando de una rama, la chaqueta que una vez le había visto puesta a Terry.

Sin duda debe estar por aquí, tumbado de nuevo en el suelo, como una piedra…

Candy sonrió ante ese pensamiento…

Una piedra que puede oler el perfume de los narcisos.

La profunda voz de Terry se escuchó en su cabeza.

Iba a correr en esa dirección cuando tuvo la impresión de que era observada. Se giró y por un instante pudo ver cómo algo detrás de un arbusto se agitó, y una cinta de color amarillo se escondió detrás del tronco de un árbol.

¡Como pensaba! ¡Es Eliza!

Candy suspiró exhausta, parecía que Eliza y las otras chicas no habían encontrado nada mejor que hacer que volver a acosarla.

Quieren estudiar mis acciones para encontrar cualquier cosa útil con qué atormentarme. Será mejor tener cuidado, si me encuentro con Terry ahora, ella es capaz de hacer un escándalo. Pero… ¡Quiero pedirle perdón a Terry si está cerca!

Aunque entendía las intenciones de Eliza y lo desagradable que sería que la sorprendiera con Terry, no podía olvidarse de él, considerando las pocas ocasiones en que podía encontrarlo y justo había podido ver su chaqueta ¡Tenía que encontrarse cerca de ahí!

Estuvo por un momento indecisa sobre qué hacer. Al final se decidió, dando un gran suspiro puso sus manos tras su cabeza y tomando valor, gritó a todo pulmón.

- "¡Atención! Gracias desde el fondo de mi corazón."

Y después, no podía simplemente ponerse a gritar todo lo que quería decirle a Terry, así que decidió hacer algo más.

¡No soy buena cantante, pero qué más da!
.

- "¡Lo siento, perdóname…

No tenía ni idea…

Quédate tranquilo, créeme.

¡Mantendré mi boca cerrada!

Lo juro por mis pecas…!

.

Candy había improvisado una canción en ese momento. La letra y música las había compuesto de emergencia, pero si realmente Terry estaba en los alrededores, le serviría para comunicarle sus propios sentimientos sin que Eliza se pudiera dar cuenta de nada.

Entonando sin parar su canción, comenzó a caminar hacia la salida del bosque. Cada vez la melodía cambiaba ligeramente, pero con el tiempo empezó a tomar una forma estable e incluso empezó a pensar que no era tan mala. Continuó cantándola aún más alto.

Terry la seguía con la mirada.

¡Pero qué mal canta!

¡¿Lo jura por sus pecas?!

¡No había necesidad de ponerse a cantar una canción tan graciosa!

.

- "Candy… Estoy seguro… Te creo ¿sabes?" Murmuró para sí sonriendo mientras la veía alejarse rumbo al sendero que conducía al edificio principal.

Candy…

.

En ese momento lo sacó de sus pensamientos un ruido repentino, como si alguien golpeara los pies contra el suelo. Tomando una rama se inclinó para mirar hacia abajo. Vio a una chica pataleando furiosamente.

- "¡Pero qué chica tan tonta! ¡Sabía que tenía la cabeza hueca! Después de todo creció en un orfanato… Pero… Después de vagar sin rumbo ¿Qué hace? ¡Se pone a gritar como una histérica y no contenta con ello, canta una cosa sin ningún sentido! ¡Sólo perdí mi tiempo siguiéndola!

Después de haber gritado toda su frustración, Eliza empezó a caminar mirando altivamente hacia arriba cuando de repente…

- "¡Ahh!"

Se escuchó un crujido y la figura de la muchacha desapareció. Terry no sería capaz de dejarla a su suerte así que bajó ágilmente del árbol riendo.

- "Terminaste cayendo en la zanja por no fijarte por dónde caminas!"

Tras los desaires de Eliza y su altiva actitud, Terry movió perplejo la cabeza con una negativa, se inclinó, y le tendió la mano. Tras su inicial rechazo, llamándolo delincuente, y sus amenazas de que no le compartiera este desafortunado evento a nadie, finalmente aceptó su ayuda y salió del agujero.

Terry se alejó ignorándola. Le alegraba que no se hubiera hecho daño, sin embargo, chicas como esa simplemente no eran para él. Caminó para recuperar su chaqueta, se la echó al hombro y se alejó de allí.

Este simple gesto de amabilidad bastó para hacer surgir en Eliza un sentimiento del que no pudo desprenderse a partir de ese momento.

Terrence… Eres realmente un noble… Y eres mucho más caballero de lo que se dice por ahí…

No pudo evitar sonreír, le pareció entender perfectamente por qué sus compañeras, aunque estaban algo atemorizadas por su presencia de chico malo, se sentían tan atraídas por él.

Una vez que regresó al dormitorio, Eliza seguía encantada pensando en la sonrisa de Terrence. Si había sido tan amable con ella, sin duda era porque albergaba algún sentimiento hacia ella y eso llenaba su frío corazón de una gran calidez y emoción. Esta terrible confusión cobraría un alto precio en el rumbo que tomarían los futuros eventos.


Notas:

(*1) Todos estos inicios de capítulo indican que he tomado una parte casi literal de CCFS, algunos hechos se combinan con lo visto en el manga y el anime.

Los pensamientos de Terry casi pertenecen por completo a mi imaginación. Es una pena que tengamos tan poquito sobre él así que he decidido inspirarme y darle continuidad a los sentimientos de Terry, con ello armé su reacción tras el incidente con Candy y su amor por su bellísima compañera de cuatro patas.


Me hace una enorme ilusión saber que varias de ustedes han estado siguiendo la historia. Con decirles que con 10 capítulos he llegado a 100 reviews, desde mi corazón se los agradezco. Cada cosa que me comentan me alegra y hace que esta tablita salvavidas que es escribir, me reditúe enormemente dándome una dosis de felicidad. La verdad es que había sido sólo lectora y ahora entiendo la maravillosa inspiración que es escribir, así que a ustedes lectoras mías y escritoras de fics, les doy las gracias y comparto su sentir.

Y para ustedes…

Skarllet northman gracias querida, luego me ando quebrando la cabeza para adaptar los capítulos, espero seguir haciéndolo lo mejor posible, se aceptan sugerencias e ideas.

Guest1 Me hiciste el día con tu comentario. No es que me dé gusto andar de incumplida, pero me halagó mucho saber que hay alguien que espera los domingos a que actualice. El beso se aproxima.

Stormaw qué te digo, yo también lloré cien veces con ese capítulo, pero gracias ese evento Candy y Terry pudieron encontrarse en el momento justo.

Eli jijiji a mí también me parece que huele a celos.

Lizethr me alegra tenerte de vuelta y haciendo maratones. Gracias por tus bellas palabras, sigo intentando apegarme lo más posible para llenar espacios vacíos y dejarnos un saborcito más prolongado.

Mimie Grandchester un gusto tenerte por aquí, espero hayas podido ver la página. Esa versión de Wattpad hizo un enorme esfuerzo en ordenar cronológicamente, en otras versiones aparecen los pedacitos medio regados y hay que tratar de ordenarlos para entender bien qué pasa antes y después de qué.

Guest2 no llegaré a narrar los capítulos de la separación. Así que de Susana, en este fic, nada de nada. No te preocupes que le daré un final feliz acorde a CCFS.

Dianley Coincido, es una escena fuerte, llena de sentimientos, pero nos deja ver lo que hay detrás de la actitud de Terry.

AlexaPQ Me encantan tus comentarios tan vinculados a la historia, creo que a mí me pasa igual cuando leo una historia. Inicialmente sólo había escrito que Terry había cabalgado, tu comentario acerca de lo mucho que te gustan las escenas en las que cabalga me inspiró para alargarla tantito más y hablar un poco de su amor por Teodora. Y claro que esa escena del árbol en Escocia, más adelante, estará incluida, me encanta esa escena en la que Candy comienza a notar que está cambiando, y saber que Terry ha sido cómplice y detonante de ello. Y sí, seguiré la continuidad del manga y CCFS… Escocia para mí, es la cima de muchos eventos ¡Y para que podamos llegar a ella tiene que haber antes un beso!

AyameDV comparto contigo el gusto por esta época. En Candy Candy mania (punto) wordpress (punto) com puedes leer el manga en pdf ¡Y descargarlo! Y en wattpad encuentras el CCFS. Te recomiendo mucho leerlo si te quedaste con mal sabor de boca pues ahí hay escenas con Terry que nos dejan claro el amor que hubo en esta época, y en el epílogo Mizuki nos da una esperanza para soñar que la pareja final de Candy puede ser Terry (nunca menciona el nombre pero nuestros corazones no lo necesitan para elegir).

Maquig gracias a ti por leer.

Phambe te eché de menos.

A quienes leen anónimamente gracias.