Acabo de terminar de escribir el capitulo y me he quedado con cara de O-O 7.240 palabrejas! Hacia tiempo que no escribia tanto en una mañana xD. No os voy pedir perdón porque me era imposible actualizar esta semana, tenia mis tres exámenes mega gordos de la uni y despues me he pasado todo el fin de semana en plan sabatico tirada en la playa sin hacer na de naaaaaaaaaaa, que me hacia mucha falta despues de varios meses de locura entre hospitales y exámenes.

Primero: no voy a seguir haciendo lo de las imágenes para los capítulos. Me toma muchísimo tiempo y, aunque unas cien personas visitaron el blog, solo recibi 3 comentarios. Supongo que no hace falta que diga nada más xD. De todos modos no voy a borrar el blog y podeis ver las imágenes de los capítulos que subi (el enlace del blog esta en mi perfil donde dice Homepage)

Segundo: Gracias por los reviews al fic, aunque recibo cientos (casi miles) de visitas a los capítulos y dejais pocos reviews, eso me deja triste, pero al menos se que mucha gente sigue el fic (me gustaría saber lo que piensan pero no puede tenerse todo en esta vida xD)

Tercero: me encanta este capítulo xD! Y me encantara más el de la semana que viene, sobre todo si veo muuuuuuchos reviews durante esta semana!


Edniiitahhh – Besos y abrazos a ti también!

Ssssssshhiiizune - *w* ya eres la segunda persona que me dice algo similar, me alegro de haberte enganchado al genero xD! (o al menos al mi fic xP)

Lena Lodenfield – Siento no haber continuado pronto uwu

kaoru-pretty – He actualizado un lunes, pero de la semana siguiente xD! Sorry owoU

asukasoad – Gracias! La verdad tuve suerte con ellos xD! Aun tendremos que esperar un poco para ver a Sakura curada, pobrecita uwu.

Aiko Amitie - Si, Sakura cada dia esta peor y Sasuke es un cerdo traumatizado, tienen una relación tan rara verdad xD? Espero que con lo que puse antes encuentres el link nwn.

setsuna17 – Lo he dejado asi bastante tiempo, pero aquí tienes la conti!

Yukistar – Nada nada, que no lo valore y no lo repartimos entre nosotras xD!

-x-star shanty-x- Gracias por la suerte para los exámenes, recuperada ya estoy casi del todo! Y me alegro de que te guste el fic nWn!

Nahomi-hime-chan "OMG! Tsunade es toda una ancianaa! XD" xDDDD me hizo gracia tu comentario xDDDDDD. Espero que en este capi descubras muchas cosas más nWn!

Hanna – Miralo por el lado positivo, si no le quiere no puede sufrir por quererle! (bastante sufre la pobre por querer su sangre xD!)

haruno-fan – El pobre Sasuke de la historia esta más traumatizado que el del manga u.u, que mala soy TwT! "Y... guay, Tsunade es mas vieja que mi abuela (y eso es mucho decir xD)" xDDDDDDD me encantan los comentarios sobre la edad de Tsunade! xDDD

"¡Rayos!... de donde sacas todas esas locas ideas? xD Es genial! : P" imaginate como estoy yo de traumatizada para pensar estas cosas owoU xD!

kaoruchan17 – Si yo también hecho de menos mas romanticismo, pero es que no me saleeee xD!

Yuuki – Como debe de ser! xD pobre Sakura todos la odiais xD!

Sakura Uchiha – Las imágenes del blog están hechas con el juego de los Sims 2 (y miles de descargas de internet), no es ningún tipo de competencia! Seria genial que la gente hiciera los fics de ese modo, para los que como a mi nos cuesta hacer descripciones es muy útil xD!

-Sxndrx- Cuando mi novio me veía hacerlas se quedaba con cara de "Owo te veo necesitada" xDDDD, tal vez me pase un poco de explicita owoU xD!

.xKristenx. – Tu amas al fic y yo te amo a ti por dejar review! Ciertamente las mujeres en la vida de Sasuke no juegan un papel feliz xD

Aneafrodita – Pon los fics en alerta y listo! No tienes que estar pendiente de las actualizaciones xD! Pobre, justo me lees porque actualizo y no actualizo esta semana owoU Lo siento!

Nisa – La verdad tengo en mente varias secuelas y dos fics nuevos, no se por cual de las ideas me decantare finalmente uwu

Kristyjoe-uchiha – El mundial nos trae a todos de cabeza uwu!

Apaguen sus móviles, colóquense las gafas 3D y disfruten del fic


Kikenna Koi
ZoeUchiha

Kirieleisón

Vivir un sueño que has tenido durante mucho tiempo en ocasiones es toda una liberación. Sobre todo porque todos los días te preguntas, "¿y yo por qué sueño esto?". Así que si al final acabo ocurriendo piensas "bueno, al menos ha merecido la pena soñarlo tantas veces, ya estaba preparada para esta situación".

El problema es que mi sueño nunca me preparó para la parte crucial: la guerra.

Por eso, cuando escuche un leve silbido proveniente del pasillo, que pronto identifiqué con el andar de Sasuke, estaba temblando de nervios. No es que me dieran miedo las vampiras, pero es que eran 100.000….

Apareció pocos segundos después, con cara seria y melancólica, con las manos en los bolsillos de unos vaqueros desgastados que recordaba haber pensado que le quedaban arrebatadoramente bien. Eso era cuando no era más que una triste vampirita, ahora Sasuke era mi igual. No iba a derretirme por unos vaqueros bien ajustados.

Me miro y alzo las cejas, como si esperase que yo dijese algo. Me observo durante varios minutos, sin mover ni una sola célula de su cuerpo, y dio varios pasos para ponerse a mi altura. Colocó cada una de sus manos a un lado de mi cabeza, apoyándose en la pared, y se inclino sobre mi rostro. Me relamí al pensar en lo que venía ahora.

-No tienes elección. Nunca la has tenido. Lo harás, o lo harás – dijo con agresividad contenida – Y, sinceramente, preferiría que lo hicieses por tu propia voluntad, porque te aseguro que esto es más desagradable para mí que para ti.

-Eso lo veo difícil – dije. Mire la suave línea de sus labios, tan cerca de mí.

Sasuke sonrió cínicamente y, pegando su frente a la mía, me beso con fuerza. Llevábamos mucho tiempo sin tener ese tipo de contacto, como mucho me tocaba para torturarme. El sabor de sus exquisitos labios hizo que, como siempre, me recorriese un pequeño orgasmo de placer. Respondí al beso, tomando sus finos y suaves labios entre los míos. Y luego los mordí, los perforé, y tome tanta sangre como pude. Tan deliciosa como recordaba.

Él se retiro de mi tan pronto sintió que le mordía, llevándose la mano a la boca herida y mirándome con furia.

-Te dije…que no…lo hicieras – dijo mientras se sujetaba el labio, que se recuperaba con rapidez, pero unas pesadas gotas se desperdiciaron en el suelo, logrando que se me hiciera la boca agua- Nunca. Nunca más. La próxima vez te matare – Como si no fuese a hacerlo de todos modos el muy hipócrita. Volvió a acercarse, con cierta cautela, y tomo un extremo de las cadenas con la mano - ¿Vendrás voluntariamente?

-No – conteste con firmeza haciendo que sus ojos llameasen de ira.

-Muy bien. Así sea – dijo agarrándome del cuello, obligándome a mirarle a los ojos. Lo último que vi fue como se volvían rojos.

Desperté entre los brazos de Sasuke. Me llevaba en brazos, como a un bebe. Me gustaba sentir el contacto de su cuerpo, aunque llevar manos y pies atados siempre es un inconveniente. Mire a nuestro alrededor: estábamos en las ruina de mi sueño. Era un enorme patio ruinoso, delimitado por enormes columnas. Mire hacia arriba, donde aun se mantenían en equilibrio algunas partes de lo que había sido el primer palacio del aquelarre.

-¿Dónde estamos? – quise saber.

-En Moshiroi, o lo que queda de él.

Asentí. Aquella superficie llena de hierba mal cuidada debía haber sido en algún momento uno de los hermosos jardines del palacio.

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Aprovecha ahora y huye

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Sacudí la cabeza con fuerza.

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Has bebido su sangre, tienes suficientes fuerzas.

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-Tu creciste aquí – comente, intentando alejar a la voz de mi cabeza.

-Eso no es del todo así.

-Aun así, a tu madre le gustaba este sitio, ¿por qué no habéis hecho nada por mantenerlo?

-Ella lo destruyo. ¿Para qué invertir tanto tiempo y dinero en un palacio que nadie desea habitar? – me miro con seriedad – Y deja de pensar en palacios derruidos, piensa en cómo matar a nuestros enemigos.

-¿Es que vosotros dos no pensáis hacer nada? ¿Os vais a quedar mirando como hago yo todo el trabajo?

-Obviamente no.

Bajamos una escalera de viejas piedras llenas de musgo y hierbajos hasta mi nueva prisión. Era de piedra húmeda y antigua y la reja que la cerraba daba directamente a la escalera por donde entraba la luz exterior. Exactamente igual que en mi sueño.

Sasuke me dejo en el suelo y comenzó a atarme a la pared.

-¿Estas muy enfadado?

-¿Por qué?

-Por lo del labio – dije acercándome a su rostro y rozando mis labios con los suyos.

-Tengo mayores preocupaciones.

-¿Ves como estas hecho para que yo te muerda? Si lo hicieras tu yo no soportaría la frustración… - me aferro el rostro con fuerza con una mano y apretó, haciéndome daño en los pómulos.

-Deja de hablar de cosas inservibles, Sakura. Tienes mayores preocupaciones ahora – terminó de ajustar las cadenas y se descolgó una mochila que llevaba en el hombro de la que no me había percatado hasta entonces. Saco una mascarilla que parecía lista para aguantar un escape de gas y me la puso alrededor de la cabeza, ajustándomela sobre la boca. Enrosco un tubo en ella que me metió en la boca a pesar de mis quejas. No es nada comodo tener una goma metida hasta la campanilla. Cogió cuatro botellas de por lo menos cinco litros de sangre y las colgó de varios garfios que sobresalían del techo. Después engancho el extremo del tubo a una de ellas y la sangre comenzó a circular hasta mi boca. Menudo empacho de sangre iba a darme.

-Ya hemos preparado todo para que mañana tu kirieleisón no haga daño a nuestras vampiras, llevaran unos auriculares que impedirán el paso del sonido – le mire con cara de "¿en qué momento hemos dejado de hablar el mismo idioma?" y el resoplo – Kirieleisón es el nombre que le dan las vampiras del aquelarre a tus gritos, un kirieleisón es una canción funeraria. Ya sabes, gritas, la gente muere…. – alce las cejas con desgana en señal de haber captado la idea – Voy a estar por aquí, volveré para cambiarte las botellas. No hagas ninguna estupidez.

Asentí con desgana y el salió de la húmeda prisión. La luz anaranjada del crepúsculo se colaba por las escaleras.

Mire con asco las botellas de sangre. Nunca pensé que despreciaría tanta comida, pero es que esa forma de ser alimentada era la mar de desagradable. Y no tenía ganas de comer si lo que se pretendía conseguir con ello era mantenerme fuerte para una batalla.

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Además….

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¿No me había dicho Sasuke en alguna ocasión que había armas para detener a las Condesas?

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Claro que las hay. Te mataran niña estúpida. Tenemos que salir de aquí.

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No es que me fiara mucho de mi querida amiga la voz de la locura pero...tenía un mal presentimiento, tan horrible que hizo que comenzase a temblar.

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El sabor salado y empalagoso de la sangre logro hacer que me marease.

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Me costaba respirar.

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Ya, ya sé que no necesito respirar, pero estaba empezando a sentirme muy agobiada.

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Cerré los ojos, segura de que si los abría vería las paredes plegarse hacia mi o algo por el estilo.

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¡Oh, Dios! ¡Como me molestaba esa maldita goma en la boca! Quería dejar de tragar, iba a vomitar si seguía así. Me sacudí con violencia intentando arrancarme la máscara, pero lo único que conseguí fue acelerar el fluido y atragantarme con la sangre. Los ojos empezaron a llorarme al sentir las bocanadas y no poder dejar de tragar.

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Por suerte, Sasuke hizo su primera visita. Me quito la máscara con suavidad y me sujeto el pelo mientras escupía los restos de sangre y cogía aire con fuerza. Necesitaba despejarme, estaba muy mareada.

-¿A la nena no le sienta bien comer tanto? Supongo que después de tanto tiempo pasando hambre uno se acostumbra a lo malo – dijo con cierto desprecio Sasuke, tirándome del pelo para obligarme a erguirme. Cogió de nuevo la mascarilla.

-¡Por favor! ¡Pon el flujo más lento!

-No te dará tiempo a bebértelo todo. Este todo perfectamente cronometrado – aseguró volviendo a introducirme la máscara por la cabeza. Me sacudí con fuerza pero él me aferro por el cuello y me la puso de todos modos, apretándola más para que no pudiera intentar quitármela.

-¡No, por favor! ¡No la aprietes! ¡Te prometo que no me la quitare!

-Tu palabra tiene poco valor para mí – dijo introduciéndome nuevamente la goma en la boca.

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No tarde mucho en volver a sentir las nauseas y el mareo, solo iba por la segunda botella y pensaba que iba a estallar.

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Puesto que librarse de ella parecía misión imposible opte por dejar la mente en blanco. No pensar en nada. Rece porque esa fuese la clave.

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Tire de la cuerda con fuerza hasta que tuve el cubo lleno de agua cristalina al alcance de las manos. Lo tome, no sin esfuerzo, y comencé el camino de vuelta. El cielo estaba gris, como siempre. Todo estaba gris, incluso yo.

Llegue hasta el campo y deje caer el cubo con cuidado junto a una pequeña parcela labrada. Me aparte las gotas de sudor de la frente con la mano.

-¿Cómo vas a hacerlo?

Me gire para mirar a aquel hombre tan extraño, con la guadaña apoyada contra el hombro.

-Pues no lo sé, ¿con las manos?

-Desperdiciaras el agua.

-No se puede desperdiciar, al único lugar al que puede caer es al suelo. Y es ahí donde quiero que caiga – dije hundiendo las manos en el cubo y tomando el liquido cristalino. Después lance el agua hacia el campo recién labrado. Continúe haciéndolo bajo la atenta mirada del señor siniestro hasta que el cubo estuvo vacio.

-Mírate los brazos – me ordeno. Le obedecí, levantándolos para poder observarlos – Están llenos de agua, agua que ha resbalado desde las manos por todo el brazo y ha ido goteando en la ropa. La has desperdiciado.

-Solo han sido unas gotas – me defendí.

-¿Unas gotas? Mira tú camisa.

Baje la cabeza y observe todo el bajo de la camisa empapada y algunas manchas en el pantalón.

-Bueno, siempre puedo ir a por más agua.

-¿Y si te quedas sin agua?

-Eso no ocurrirá, el pozo está muy lleno.

-Entonces, ve de nuevo a por agua a pozo. Aun no has regado todo el campo.

Resople, fatigada. Agarre el cubo con desgana y volví al camino que llevaba hasta el pozo. Esta vez el trayecto se me hizo eterno. Además, hacía mucho calor. Me deje caer con cierto cansancio sobre el muro de piedra del pozo, aliviada por estar ya allí. Deje caer el cubo dentro y espere a escuchar el chapoteo del agua.

Lo que sonó fue el cubo al partirse contra el suelo. Eché una ojeada al interior del pozo: estaba totalmente seco. ¿Dónde demonios había ido toda el agua? No podía haberse secado con el calor. No tan rápido.

Agobiada, acelere el paso para regresar junto al señor siniestro. Llegue totalmente agotada después de correr con aquel sofocante calor. El señor siniestro estaba apoyado contra su caseta y me miraba con expresión decepcionada.

-No…no había agua en el pozo – le dije.

-No fuiste previsora y desperdiciaste el agua.

-Sí, lo siento.

-Elegiste mal – aseguro - ¿Qué fue lo que te dije ayer?

-¿Algo sobre un muro de contención? – pregunte sin recordarlo muy bien. Los días pasaban de una forma tan extraña allí.

-Mira tú erial – dijo señalándolo con la guadaña – Esta muerto.

Me gire para observar el campo. La tierra estaba toda revuelta, como si una excavadora la hubiese arrastrado toda.

-¿Qué ha ocurrido? – pregunte asustada.

-Hubo una fuerte tormenta mientras no estabas. El agua se desbordo y se lo llevo todo. Tampoco fuiste previsora en esta ocasión, a pesar de que te lo advertí. Otra decisión equivocada.

-¡Puedo arreglarlo! ¡Lo hare bien esta vez! – le pedí, aunque no tenía ninguna gana de hacerlo. Solo quería marcharme de allí – Hare un muro de contención, no desperdiciare el agua, volveré a labrar el erial.

-Ya es demasiado tarde.

-¡No! ¡No lo es! – tome una pala y un rastrillo que había apoyados contra la pared de la caseta – Volveré a colocar toda la tierra en su sitio y…

-La tierra esta mojada, el suelo agrietado, el pozo está seco, volverá a llover antes de que hagas el muro: ya es demasiado tarde.

-¡No! ¡No no es demasiado tarde! – corrí hacia el erial y hundí la pala en uno de los montones de tierra removida, lanzándola hacia su lugar original.

-Sakura – dijo el señor siniestro agarrando la pala – Ya no hay tiempo.

-¡Si lo hay! ¡Siempre lo hay! ¡Déjame intentarlo por favor! ¡Aprenderé de mis errores!

-Es demasiado tarde, Sakura – repitió nuevamente, y me dieron ganas de estamparle la pala en la cara.

-¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO!

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¡NO!

¡NO!

¡NO!

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-¡DAME OTRA OPORTUNIDAD! – grite.

-Ya te he dicho que no voy a aceptar tus condiciones – dijo la voz de Sasuke. Abrí los ojos y observe como descolgaba las botellas vacías del techo. Ya había terminado la alimentación forzosa y me había quitado la máscara.

-Perdona…estaba soñando – le dije.

-¿Sueñas conmigo? Debí imaginarlo…

-¡En ningún momento he dicho que soñara contigo! – le grite, indignada.

-¿Y a quien le pedias otra oportunidad? – pregunto con falsa curiosidad.

-¿Por qué me das tema de conversación?

-Puede que mañana muramos – dijo con seriedad, mirándome a los ojos – Sobre todo si haces el idiota. No me gusta demasiado eso de depender de ti.

-Soñaba con mi erial – confesé, intentando no pensar en la batalla, no deseaba sufrir otro ataque de pánico.

-¿Tu erial?

-Sí, supongo que sabes de que hablo, ¿qué hiciste tu en el tuyo?

-Yo no tengo erial, yo nací así.

-Oh…- cierto, al erial se va durante la transformación.

-¿La cagaste mucho en el tuyo? Supongo que si teniendo en cuenta lo desequilibrada que estas.

-Pues yo pienso que si estoy desequilibrada es más probable que sea por culpa de la ponzoña para conejillos de indias que me diste.

-Mi ponzoña es lo que te hace tan fuerte – se defendió.

-A lo mejor si no fuese tan fuerte no habría matado a todos eso Condes – contraataque. El chasco la lengua: probablemente ya habría sopesado una posibilidad similar – No quiero decir con ello que todo esto sea culpa tuya.

-Sí que lo es – dijo por lo bajo con rostro atormentado – Es mi culpa por querer tener una Condesa, debí conformarme con no tenerte, como hacen todos…

-¡Eso no es cierto! Sabes bien que esos Condes que van a atacarnos no lo hacen para vengar a los otros, lo hacen para conseguir las muestras de ponzoña.

-Eso no significa que no sea culpa mía que tú les dieses una escusa para atacarnos.

-Sí, desde luego que lo es, si me hubieses dado tu sangre desde un principio…

Me dio una bofetada que me hizo golpearme contra la pared.

-Ese no es el motivo. El motivo es el haberte creado. Eres el sueño de un hombre horrible, y por desgracia yo he cometido la estupidez de creerme mejor que él, lo suficientemente bueno como para controlarte. ¿Si él no controlo a la suya, como pude pensar yo que controlaría a la mía? Eres un error, Sakura, y enmendare mis errores uno por uno.

Se dio la vuelta y salió de allí llevándose consigo toda su autocompasión.

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Iba a matarme, sin duda.

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Pero seguía queriéndome, podía sentirlo. Podía notar su lucha interna entre hacer lo correcto o comportarse de forma egoísta y quedarse conmigo.

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Pero volvamos a mi erial, porque aunque había logrado recordar algo, no tenía ningún sentido. Vale, la había cagado con esa estupidez de sembrar el campo y todo el rollo, pero no tenía ni idea de lo que podía significar. Ya se lo contaría a Tsunade para que ella intentase interpretarlo.

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Necesitaba dormir, no quería estar cansada y ya debían quedar pocas horas para el amanecer.

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Desperte sudando, asustada y nerviosa. Podia escuchar un ruido constante y suave en el exterior, el ruido de miles de pies caminando. Los ejércitos debían estar acercándose.

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¡ESCAPA! ¡NO PERMITAS QUE NOS MATEN!

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Tire con fuerza de las cadenas, pero no conseguí nada. Unas lágrimas desesperadas escaparon de mis ojos. Afortunadas ellas que podían huir.

Escuche unos pasos sobre las escaleras de piedra. Todo mi cuerpo estaba en tensión, demasiado agobiado con la idea de tener que matar a tanta gente. Sasuke me miraba con cautela mientras se acercaba a mí, con su mente sobre la mía, aunque sin controlarme. Me cogió entre sus brazos y dio un tiron de las cadenas, colocándome alrededor del cuello una especie de correa de algo similar al cuero.

-Vamos – me urgió

Le seguí, obediente, hasta que salimos del cubículo de la prisión. Solo me separaba de la libertad aquella estúpida correa.

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CORRE, ¡AHORA!

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Me quede parada sin saber que hacer.

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¡CORRE AHORA O NOS MATARAN!

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Intente librarme de la correa, pero sentí la mente de Sasuke sujetar la mia. Me agarro con fuerza del brazo y me arrastro con insultante facilidad, dejando escapar una suave risa. Volvi a tirar, intentando zafarme de sus manos, a lo que el respondió con una bofetada de esas que te hacen girar el rostro.

Subimos por unas escaleras de piedra hasta otro nivel del jardín, igualmente en ruinas y delimitado por columnas blancas. Estábamos en la parte más alta de la colina donde se alzaba el castillo, en una enorme terraza artificial desde donde podía verse el valle que se introducía como una lengua entre las montañas y el bosque.

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Y en el valle había miles de vampiras y licántropos acercándose lentamente hacia nosotros.

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Podía sentir a nuestras vampiras escondidas en el bosque, esperando una orden para atacar.

Volví a tirar con fuerza, pero Sasuke volvió sujetarme, lanzándome una mirada amenazante con sus ojos negros, cargados de mal disimulada preocupación. Me obligo a seguir caminando hasta el filo de la terraza, donde Itachi se recostaba contra una columna. Parecía tranquilo, pero debía de estar muy concentrado en coordinar a todas las vampiras mentalmente.

Las miradas de ambos hermanos se cruzaron.

Sasuke me cogió con fuerza de un brazo, alzándome hasta que nuestros rostros estuvieron a la misma altura, me arranco la correa de un tirón y me beso. Yo recordaba un beso burlón y, aunque el intentaba que así fuera, estaba cargado de pasión y preocupación. Saboree sus labios, a sabiendas de que lo que venía ahora. Aun agarrándome por el hombro, me lanzo al vacio.

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Abrí las alas a penas a seis metros del suelo y planee rozando la hierba del valle. Observe al ejército que había ante mí, sin saber qué hacer. Notaba la mente de Sasuke listo para echarse sobre mí si no atacaba. ¡Pero yo no recordaba exactamente como era eso de gritar! Después de todo había sido él quien lo había provocado, nunca lo había hecho por propia voluntad.

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Como si pudiera leerme la menta, a escasos treinta metros de la primera fila de vampiras enemigas, los ojos rojos de Sasuke se me aparecieron tan claramente como si lo tuviera delante.

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¡LEVANTATE!

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Abrí los ojos. Estaba arrodillada en el suelo, rodeada de cadáveres. Vampiras con la familiar armadura de los Uchiha corrían a mi alrededor o caían en picado desde el cielo contra las vampiras enemigas. Mire a mi alrededor: había muchas, muchas vampiras muertas.

Le levante con un movimiento rápido, atenta a un posible ataque. Estaba en medio de un campo de batalla, estaba en peligro. Aun notaba el golpe de adrenalina que Sasuke debía de haberme provocado y podía oler el aroma de varios condes no lejos de mí.

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Pero yo no quería luchar.

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Había matado a medio ejercito oponente, ¿no podían encargarse ellos del resto? Notaba la mente de Sasuke muy débilmente sobre mí, debía estar ocupado con otra cosa.

Una mano me aferro por el hombro y me obligo a girarme.

-¡SAKURA! Un escuadrón de vampiras de Zhuo han entrado en la fortaleza, ¡las he visto! Yo no soy lo suficientemente fuerte para proteger las muestras…

-¿Dónde están escondidas, Tsunade? – la anciana vampira, a pesar de no aparentar sus cientos de años, parecía agotada y realmente preocupada. ¿Había venido hasta aquí solo para avisarme a mí? - ¿Es que nadie está protegiendo la fortaleza?

-Las muestras están en Moshiroi – susurro – En la tumba de Genmei e Hiroto.

-¿Cómo puedo llegar hasta allí?

-La entrada fue destruida cuando Mikoto destruyo Moshiroi, solo se puede entrar desde el dormitorio de Sasuke…

-¿El dormitorio de Sasuke? – pregunte sorprendida. Yo misma me habia encargado de decorarlo y no vi que condujese a ninguna parte.

-Cuando vi que constria su palacio allí pensé que lo sabia, pero parece que no es asi. Hay una cascada natural, si te introduces en el lago de la cascada deberías poder encontrar tapada por rocas la entrada a una gruta que te conducirá hasta la tumba. Es una vieja salida de emergencia de Moshiroi – miro hacia los lados, preocupada – Tomate esto y date prisa – dijo dándome un pequeño frasco.

-¿Qué es esto?

-Impedira que Sasuke te controle, ni siquiera notara que te marchas del campo de batalla, ¡corre!

Me tome el frasco de un sorbo, pasando por alto su amargo sabor, y me lance a la carrera hacia el bosque. No quería ir volando para que Sasuke no me viese, pero corriendo, aunque era muy rápida, tal vez no llegaría a tiempo.

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Si vuelas no será Sasuke el único que te vea.

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Asentí, dándole la razón a la voz de la locura. Corri tanto como me permitieron mis piernas, esquivando arboles y raíces, intentando no hacer demasiado ruido al pisar la ojarasca. Evite la entrada principal de la fortaleza, rodee los muros sin salir de entre los arboles y salté la alta muralla para caer justo detrás del palacio de Sasuke. Me detuve en seco: habia vampiras vigilando.

-Sakura sama, ¿Qué haceis aquí? – mire hacia arriba. Desde uno de los balcones de la fachada, Temari me observaba con preocupación y recelo.

-Necesito entrar sin que me vean, he de llevarle algo a Sasuke sama enseguida.

-No tenemos permiso para dejar entrar a nadie.

Abri las alas y di una única sacudida para encaramarme al balcón, guardándolas nuevamente antes de que mis pies tocasen el suelo.

-Si no confias en mi, ¿en quien lo vas a hacer? Estoy segura de que sabeis que Sasuke me controla – Temari no respondió, únicamente se aparto un poco para mantener las distancias – Estoy perdiendo el tiempo, los amos se disgustaran si no regreso cuanto antes.

-Esta bien – dijo abriendo la puerta de cristal que dejaba entrar a uno de los pasillos superiores. Le dedique una sonrisa agradecida y me lance a la carrera por el pasillo hacia las escaleras que me conducirían a las plantas inferiores. La puerta del dormitorio de Sasuke también estaba cerrada a cal y canto. Perdi unos minutos en forzarla sin hacer ruido. Atravese las escaleras custodiadas por estatuas como una centella y apenas tuve a la vista la piscina de agua natural me lance a ella.

No era la primera vez que me sumergía en aquellas aguas y nunca habia visto una entrada a ningúna parte. Sin embargo, no me costo nada encontrar un estrecho agujero tras unas grandes rocas. Las aparte con cierta dificultad debido a su gran tamaño y me colé por la abertura que conducía a una pequeña poza que terminaba en una diminuta playa de tierra negra. Salte sobre ella e intente acostumbrarme a la oscuridad. ¿De verdad no sabía Sasuke que aquella gruta estaba allí?

Cuando mis ojos se adaptaron a la escasa luz pude ver un pasillo de piedra. Me introduje en el, no sin dificultad pues era muy bajo. Camine por lo menos un par de kilómetros, algo lógico si teníamos en cuenta que debía llegar hasta Moshiroi, pero lo hice mucho más lento que en mi carrera desde el valle al castillo pues no podía correr en aquel estrecho túnel. Se respiraba algo inquietante en el ambiente, como si una presencia me observase. Y eso que ni siquiera podía sentir el contacto de la mente de Sasuke.

El final de la gruta se encontraba en una puerta de pesado marmol negro. Tire de una de las argollas que colgaban de ella y logre moverla apenas lo suficiente para colarme dentro. La tumba de Genmei e Hiroto era una estancia muy sencilla: las paredes y el suelo estaban cubiertas por un material que emanaba una luz blanquecina sobrenatural, un único y gran féretro descansaba en el centro de la habitación y, por todo el suelo, se amontonaban ordenadamente libros, cajas y arcones. ¡Tsunade no me habia especificado donde estaban las muestras! De seguro yo no era la primera que las buscaba allí.

Si no recordaba mal primero habia sido escondida por Souta, encontrada por Fugaku y nuevamente escondida. ¿Por qué abria Fugaku escogido la tumba de Hiroto para esconder de nuevo la ponzoña?

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No la encontró. Las muestras de Fugaku las tenia Tsunade.

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¿Y como demonios sabes tu eso?

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Yo no lo se, lo sabe Sasuke, y por tanto también lo sabemos nosotras.

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Eso no tienen ningún sentido.

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Niña estúpida. Souta no escondió toda la ponzoña, aunque si la mayor parte, y lo hizo aquí porque es donde esta la primera Condesa del Aquelarre. La única que habia existido por el momento.

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¿Esta entre las pertenencias de Genmei? – pregunte a la voz mientras comenzaba abrir arcones.

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Fugaku ya busco entre sus cosas, o eso dijo a Sasuke.

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¿Entonces? ¿Dónde no buscaron?

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En Genmei.

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¿Qué?

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¿Acaso no lo sientes? ¿No notas como te llama?

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Mire el ataúd de piedra en el centro de la estancia y me acerqué a él. Pose las manos sobre la fria piedra. Algo latia allí dentro, como si hubiese algo vivo dentro de aquel sarcófago. Cogi con fuerza la tapa de piedra del ataúd y la levante por encima de mi cabeza para depositarla luego con cuidado en el suelo.

Los cadáveres de Genmei e Hiroto se mantenían perfectamente conservados, parecían dormidos. Debian estar embalsamados, o disecados, o algo por el estilo. Roce las mejillas de Genmei con los dedos: aun estando muerta notaba el cosquilleo que produce el contacto de dos cuerpos tan especiales como los nuestros. Sin demasiado pudor busque entre el enorme kimono funerario de Genmei, e incluso en el de Hiroto, pero ni siquiera llevaban adorno.

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Suspire, agobiada. ¿Y para que preocuparse por la seguridad de la ponzoña? Si yo no la encontraba dudaba que nadie lo hiciera. Volvi a buscar en el cuerpo de Genmei. Me fije en que una fina cicatriz cruzaba todo su torso, casi desde el comienzo del cuello hasta el ombligo. Tal vez le sacaron los órganos para conservarla o algo asi.

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No te cuesta nada mirar.

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¿Queeeeeeeeeeeeee?

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Mire con cierta angustia el cuerpo de la Condesa. Pase las manos por su torso: podía sentir ese algo que me habia llamado la atención antes de abrir el ataúd.

-Perdoname – susurre mientras clavaba mis afiladas uñas en su piel, desgarrándola siguiendo la línea de la cicatriz. Apenas habia abierto unos centímetros y pude ver, entre las costillas, una especie de joyero. Guardar cosas en cadáveres, que original…

Termine de abrir el cuerpo de Genmei y saque la caja. Estaba cerrada con llave, por lo que no pude abrirla para comprobar su contenido. Era imposible que contuviese ninguna otra cosa. Cerre el pecho de Genmei de nuevo, mordiéndome el labio. No tenia nada con que coserlo…

-Sakura, dame la caja por favor – me gire bruscamente y apreté la caja contra mi pecho, saltando fuera del ataúd.

-Itachi – susurre – Me has asustado.

-¿Qué haces aquí?

-Debo poner esto a salvo.

-¿Tu? Me parece que no – dijo estirando el brazo y abriendo la mano – Damela.

-Puedo protegerla yo, no te preocupes.

-Tu vas a morir, no vas a proteger nada.

-No, Sasuke no me matara, se como puedo curarme.

-No lo haras – dijo sin retirar la mano abierta. Me miraba de forma siniestra y amenazante – Eso significaría perder toda la ponzoña. No la malgastaremos en ti.

-¿Y tu que sabes…?

-Olvidas que Tsunade es mi vampira. Soy el señor del aquelarre, se todo lo que piensan mis vampiras. Tsunade logra ocultarme muchas cosas, pero no puede mantenerme su mente cerrada todo el tiempo. Se lo que pretende hacer y la oi pedirte que vinieras aquí. Te he dado algo de margen con la esperanza de que tu encontraras lo que yo no he logrado encontrar.

-Pues no pareces muy agradecido.

-Preferiria no tener las ponzoñas a cambio de que mi hermano fuese feliz y mi aquelarre no estuviese muriendo ahí fuera. Ambas cosas por tu culpa.

-Yo no pedi ser una Condesa.

-Ya han muerto cerca de 10.000 de los nuestros, y tú eres la causante.

-Si muy bien, lo siento – dije exasperada – Pero protegeré yo la ponzoña, aunque no quieras usarla para curarme, me da igual. Le demostrare a Sasuke que puede confiar en mi.

-No voy a permitir tal cosa. Debes morir. No eres más que un problema, un problema demasiado peligroso. Tu ponzoña es demasiado especial: contaminada y potenciada con la de mi hermano. No hay ninguna posibilidad para que te cures. Es mas fácil buscar nuevas condesas que recuperarte a ti.

-No creo que Sasuke quiera otra que no sea…

-¿De verdad? ¿Crees que si le ofrezco otra la rechazara? Ya se ha acostumbrado demasiado a tu sangre, le dara igual que seas tu u otra. Y asi ambos tendremos una Condesa.

-Que yo sepa Sasuke te cedió el mando del aquelarre porque el tendría una Condesa y tu no…

-Sasuke no me dio ningún tipo de compensación. El no desea ser el dueño del aquelarre, no le atrae eso de tener que preocuparse por todos todo el tiempo. Es mi hermano, será muy feliz sabiendo que yo también tendre una condesa.

-Los otros condes se nos echaran encima para siempre si ven que teneis nuevas condesas.

-¿"Nos"? Querida, no vas a vivir tanto – dijo dando un par de pasos hacia mi.

-¡Oh! ¡Vas a matarme tu! – solte una carcajada – Itachi, soy mucho más fuerte que tu. El único que podría hacerlo es Sasuke gracias a su gran control sobre mi…

-Sasuke no tendrá lo que hay que tener para matarte. He de hacerlo yo. Soy el Conde del Aquelarre, he de proteger a los mios – dijo sacándose un frasco de un bolsillo interior de la chaqueta- Esto es una de esas armas contra Condesas – dijo agitándola ante mi – Con que toque tu sangre, o lo ingieras, moriras instantáneamente.

Mire mi cuerpo, lleno de heridas, y permiti que la gammaglobulina las sanase a toda velocidad.

-Va a ser divertido verte intentar hacerme beber eso.

Como toda respuesta, Itachi vertió el contenido en su boca y se acerco a mi con decisión y rapidez. Aprete con fuerza la caja contra mi pecho y me prepare para patearle. Era rápido, más de lo que parecía. Debio de usar algún truquito de Conde, porque un profundo olor me golpeo la nariz, haciéndome sentir extraña. Intente concentrarme en mantenerlo lejos de mi, pero ya me habia agarrado la cabeza con fuerza y me…¡ME ESTABA BESANDO!

Mi primera reacción fue quejarme, hasta que me di cuenta de que lo que estaba haciendo era obligarme a beber el liquido que habia guardado en su boca. Le golpee con fuerza en las rodillas, haciéndole caer al suelo, pero ya habia tragado bastante liquido. Espere la muerte. Itachi también me miro expectante, esperando verme caer al suelo. Pero eso no ocurrió. Si le mataba Sasuke me odiaría.

Lance una patada contra su cabeza, haciendo que se golpeara contra la dura pierna del sarcófago. Desde luego dejar inconsciente a un Conde es más fácil de lo que parece.

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Salte por encima de él y corri hacia la puerta, obligándome a no escuchar la voz de la locura que me decía que volviese y desangrase a aquel desgraciado. Corri todo lo que pude, agachada como iba, por el pasillo, sin dejar de aferrar la caja de la ponzoña. Salte al agua y entre nuevamente en el dormitorio de Sasuke, rezando por que Itachi aun no se hubiese levantado. Corri por las escaleras hacia el vestíbulo principal del palacio y atravesé una de las ventanas de cristal sin preocuparme cuantas vampiras pudiese haber fuera. Dudaba que se atreviesen a atacarme.

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Saque las alas y volé hasta el bosque donde me deje caer sobre las ramas de uno de los altos arboles y comencé la huida a pie. Debia encontrar a Sasuke y no llamar la atención de nadie más. Y apenas llevaba unos segundos corriendo cuando pude notar la mente de Sasuke sobre mi, débil e incapaz de controlar, pero estaba ahí. Estaba asustado por no poder encontrarme, no poder controlarme, y me exigia casi a voces una explicación. Intente mandarle sensaciones tranquilizadoras y un mensaje claro: no huia de él. Un flash ante mis ojos me mostro donde se encontraba y me dirigi hacia él, que corria a su vez hacia mi.

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Nos encontramos a medio camino entre Moshiroi y los nuevos palacios.

-¿¡Que demonios te crees que estas haciendo!

-Espera, espera por favor – le pedi acercándome a él.

-¿¡ Que has hecho, por que no podía sentirte! – me abrace a él con fuerza, cosa que le sorprendió.

-No creo que me quede mucho tiempo, Itachi me ha dado un veneno anti condesas - le adverti. Ciertamente empezaba a sentirme mal, aunque no habia sufrido la muerte instantánea con la que me habia amenazado el mayor de los Uchihas.

-¿Qué Itachi ha hecho que…? – pregunto Sasuke con los ojos desorbitados.

-Toma – le dije entregándole la caja – Son las muestras de ponzoña de Hiroto. Tsunade me advirtió que se habia colado vampiras en el palacio y la buscaban. No tenia tiempo para explicártelo, tenia que venir…

-Es imposible que sea un veneno anti vampiras, estarías muerta – dijo sin poder dejar de mirarme con aquella cara de alucinación absoluta. Ni siquiera le presto atención a la ponzoña.

-Supongo que tu ponzoña ha realentizado el proceso, o algo por el estilo – le sonreí con tristeza – Buscate una Condesa bien guapa, ¿vale? Y obediente y cariñosa – me mordí el labio – Y hazme un favor, pateale la cara a Itachi de mi parte: preferiría que me hubieses matado tu.

-No, no, espera – Sasuke me cogió de la muñeca y me obligo a sentarme en el suelo lleno de hojas secas. Dejo la caja como si fuera un trasto cualquiera y se sento frente a mi – Intentemos algo – dijo tomandome de las axilas y levantándome como a un bebe. Me sentó sobre sus piernas y me aparto el pelo de la cara. Respiro profundamente y me miro abatido – Voy a morderte, voy a extraerte toda la sangre que pueda tragar. Y tu vas a morderme a mi y vas a tomar tanta como puedas.

-Creo que ganare yo – le sonreí.

-Yo me quedare la sangre envenenada, mi organismo la depurara, y tu te quedaras la mia.

-Una transfusión de sangre, ¿eh? ¿Qué te hace pensar que mi organismo no esta ya contaminado?

-Mi sangre limpia ayudara a tus defensas a intentar arreglarlo. Recuerda que tu sistema inmunológico es extraordinario – dijo mientras me acariciaba el cuello. Tenia los labios secos y agrietados y estaba palido y sudoroso. Supongo que le daba pánico que le mordiese.

-Sasuke, no tienes por qué hacer esto – su mente se introdujo en la mia y me obligo a acercarme a su cuello. No pude resistir lamerlo.

-Te morderé yo primero, espera unos segundos para comenzar – asentí y ladee la cabeza para que el pudiese reclinarse sobre mi. Senti sus frios dientes sobre mi piel y sus manos aferrándose a mi cintura. Nunca es agradable que te muerdan, pero en ese momento me sentía más débil y sensible que de costumbre. Aprete los dientes para no quejarme por el dolor de la presión de sus labios sobre mi piel. Conte hasta treinta , bueno hasta veintiocho, y sin poder aguantar más me lance contra su cuello. Se que no puse nada de delicadeza para morderle, pero no podía evitarlo.

Me agarre a su fornida espalda mientras cerraba los ojos para deleitarme con el placer de su sangre cayendo por mi garganta. Me sentía tan bien: yo le daba a él algo de mi y él me daba a mi algo de él. Estaba haciendo aquello que más odiaba en el mundo solo para salvarme.

Y estaba gimiendo.

Resoplaba contra mi piel, como cuando hacíamos el amor, se apretaba contra mi con fuerza, movia sus caderas contra las mias y sus labios mas que morderme parecían besarme con pasión.

-Sasuke.

-No pares – dijo obligándome a seguir mordiéndole. Se dejo caer hacia atrás sobre el suelo, sentándome sobre sus caderas y mateniendo me cabeza sujeta contra su cuello. Él ya no me mordía, solo gemia mientras acariciaba mi espalda y hundía el rostro en mi pelo. Como podeis imaginar yo estaba de piedra, sin saber que hacer exactamente. Decidi hacer lo fácil, seguir mordiéndole. Continue durante unos minutos más y finalmente me separe de él, preocupada.

-¿Te encuentras bien? – susurre. El asintió con la cabeza, manteniendo los ojos cerrados – Sasuke, por favor escuchame.

-Te escucho.

-Tsunade dice que mi ponzoña esta contaminada, esta mutada, por eso me pasan todas estas cosas. Pero cree que puedo curarme, podría purificar mi sistema con una nueva dosis de ponzoña de condesa.

Se irguío, conmigo aun sobre sus piernas.

-Eso es poco probable, tu ponzoña es mucho más poderosa que la de una condesa normal – alargo la mano hasta la caja que guardaba la ponzoña – Claro que, si contaminamos esta con la mia…

-No Sasuke, la ponzoña de tu madre también estaba corrompida. Puede que tu también lo estes…

-Estudiaremos las posibilidades con Tsunade. Pero no creo que con una simple ponzoña podamos curarte.

Se levanto y me deposito en el suelo. Me entreguó la caja que aferre entre mis brazos.

-¿Crees que habrá funcionado? ¿Me moriré?

-No lo creo – dijo acariciando mi pelo. Me mordí el labio, aliviada. El me imito, y se mordió el suyo, me dedico una mirada plagada de dudas y después me beso – Espero que no – me rodeo con sus brazos y me beso con cariño. Las lagrimas que habia estado conteniendo durante tanto tiempo salieron finalmente.

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Se han llevado a Tsunade.

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-¡Sasuke! – dije separándome de el con brusquedad. El solto un bufido molesto – Se han llevado a Tsunade.

-¿Qué?

-Me lo ha dicho, la voz de mi cabeza – le dije alterada sin saber hacia donde ir.

-La voz de tu cabeza…-dijo dando a entender que no le daba ningún tipo de crédito.

-Sabia donde estaba la ponzoña. ¡Sabe cosas Sasuke! – espete cuando vi como se dibujaba una sonrisa socarrona en su cara.

-¿Puedes preguntarle a tu querida voz como sabe que se han llevado a Tsunade?

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Itachi lo sabe.

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-Itachi lo sabe.

-¿Y tu querida voz sabe lo que sabe Itachi?

-Y lo que sabes tu también – puntualice.

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Más bien se lo que sabe él y a través de el lo que sabe Itachi.

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-Oh vale, dice que sabe lo que sabe Itachi porque tu lo sabes – me rasque la cabeza algo confusa.

-Yo no se lo que sabe Itachi – corrigio él.

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¿Es que tengo que explicarlo todo? Sasuke e Itachi tienen un vinculo voluntario. Yo puedo tomar toda la información de ese vinculo voluntario que me de la gana porque desde que le mordimos a él creamos también un vinculo con nosotras.

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Repeti la confusa explicación de la voz de la locura y Sasuke me miro con seriedad.

-Algunas Condesas podían leer la mente de los demás a través de la sangre – susurro- ¿Quién se ha llevado a Tsunade?

-No lo sabemos – lamente.

-Vallamos a hablar con Itachi – dijo tirando de mi mano para dirigirnos hacia el palacio.

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Yo no lo haría.

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-Espera – le pedi. El se giro para mirarme, confuso- Le he dado un buen golpe a Itachi…estará enfadado conmigo.

-No te preocupes por Itachi, el es asunto mio. Vamos.

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Bueno, siempre me ha apetecido morder a ese idiota estirado.

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Ignore ese ultimo comentario.

-Sasuke. ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Si, lo he disfrutado – contesto con un nudo en la garganta. Me coloque a su lado mientras caminábamos hacia el castillo. Le mire, esperando una explicación, pero el matenia la vista pegada al suelo.

-¿Lo has disfrutado siempre que lo he hecho o solo hoy porque tu también me estabas mordiendo?

-Lo…lo disfruto siempre – susurro.

-¿¡Y por que demonios no me dejas morderte!

-Porque no quiero volverme…no quiero volverme un adicto – resoplo con cierta desesperación – Tu ya has visto como se comportan las preferidas de Itachi, hacen cualquier cosa para que las muerda. Son adictas a sus mordiscos, al placer que les provoca. Yo no quiero que me pase eso. No quiero ser un maldito adicto de tus mordiscos. Ya lo soy de tu sangre no quiero empeorar las cosas…

-Todo es bueno con moderación – intente argumentar. Ahora que sabia que el no sufria cuando le mordía no iba a librarse de darme un chupito de vez en cuando.

-Yo…le daba sangre a mi madre, para intentar estabilizarla. Me encantaba darle sangre a mi madre, era tan placentero…Y enfermizo. Es como si…

-Lo entiendo – le corte, consciente de lo que debía estar costando contarme esto.

-Esas cosas las hacen las parejas, tu y yo, no madre e hijo. Entiende mi repulsión…

-Shhh – dije tapándole la boca – Basta, lo entiendo. Ademas, en cuanto limpiemos mi ponzoña, no te pediré sangre nunca más. O casi nunca – bromee -¿Qué ha pasado con la batalla?

-Estaban preparados para tener grandes bajas. Esperaban algo parecido a tu ataque masivo, asi que las supervivientes no estaban desmoralizadas del todo, que era nuestro objetivo. Hemos perdido a muchas vampiras, por no decir los miles de hombres lobo que han caído.

-Pero hemos ganado.

-Si, pero los supervivientes se han disgregado en grupos por todo el bosque y nos será difícil localizarlos a todos. Debemos tener cuidado.

-Y encontrar a Tsunade.

-Y encontrar a Tsunade – asintió el aprentado el paso.


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¡Dejad review! Tenéis tooooda una semana para hacerlo, porque actualizare este fic solo los LUNES o los MARTES, necesito tiempo para escribir xox.