Acá les dejo otro cap, sólo porque estoy muy inspirada (?.
La canción de el capi es: TALK de Coldplay.
Espero que les guste. ¡Muchas gracias por los reviews! Cada vez me gustan más.
Fatty73: Sin duda concuerdo con vos. Acá están todos de la cabeza. ¿Ves cómo ahora el personaje de Draco si es lindo? Jajajajaja por contraste gana él... ¡Sin escalas!. ¡Gracias por el review! Saludos.
Rocidito: Nada de disculparse por reseñas largas. SOY FANÁTICA DE LOS REVIEWS EXTENSOS.. ¡Son los que más me gusta responer además! No sé porqué, supongo que me doy cuenta que, la energía que pusieron en dejarlo, es la misma que yo pongo en escribir y... ME ENCANTA EL FEEDBACK. Muchas gracias!. Ahora bien... te diré que en todo.. pero en TODO lo importante, acertaste jajaja. La pasión de Harry, la coraza de Ginny, los problemas y explosiones de Ron y Hermione... hasta de Draco te diría. Y bueno, creo que a ninguna de las dos nos queda duda, la loca reventada es Sophía... pero algo lo contagio tal cual. Es como decís jajaja. Igual... no demos por sentado que conocemos a Sophía, ya va a volver a aparecer jajaja y creo que no es muy esperado pero, como me voy de boca siempre, mejor me callo. Repito. ¡Me encantan los reviews largos y desmenuzantes de tramas! Así que no te cohíbas y... ¡El cielo es el límite! Jajajaja Muchas gracias por el review y la fidelidad al fic!. Que bueno que te esté atrapando cada vez mas. ¡Eso quiere decir que te voy a seguir leyendo!. Besos y gracias!.
andryharryp: Harry tierno jaja, sí digamos que, sólo ella lo consigue jajajaja. Pero, pobre, cuando comienza a ponerse dulce ella y su ropita ajustada lo ponen loco. No está bueno jajaja, cómo sufre. Creo que sos casi la única persona a la que le gusta este Harry jajaja, de todos modos, creo que lo interesante es ver esa locura y, cómo poco a poco se le va... por ella. ¡Me alegra que te gusten las canciones! Cada vez intento elegirlas a mayor consciencia. Espero resulte. Ojalá te guste el capítulo. Besos.
charmshield7: Jajajajaja me mataste a todos los personajes. Ya casi cumplen su ciclo eeh!, pero hasta entonces hey!, ¡Los necesito! jajaja. Cuando dijiste lugares incómodos me imaginé muchas cosas... ninguna que se pueda escribir acá jajajaja. Espero te guste, y gracias por el review!.
Myriam Torres: ¡Que bueno que te esté gustando! Acá se comienza a plantear el Romione un poco más, pero el capítulo que viene termina de cerrar. ¡Espero te guste!, en cuanto a los otros dos... digamos que tienen sus idas y vueltas. Gracias por el review. te pido que me hagas saber qué te parece este chap. Besos.
susy snape: Primero que nada, ¡Gracias de nuevo por los datos!, Gracias a vos y a Asuka, voy a poder preparar otro videito para el cap 17. Falta, claro, pero ya me emociona la idea. Mil gracias.. En cuanto al fic... ¡Ginny está para el manicomio!, y va a estar peor la pobre... este harry es una horrible influencia para ella. El tema es que no va a poder evitarlo jaja. ¡Espero que te guste el capítulo! Haceme saber que te parece. Besos y GRACIAS.
KarlaMV: Perdon por el Drinny jajaja, si sigo poniendo alguna que otra escena (ya no romántica) entre ellos, es porque necesito la información que comparten, pero ya no le queda casi nada, lo juro. Y lo de Falstaff bueno... ya falta poco. jajaja perdón pero no quiero hablar de más, soy un desastre jajaja. GRACIAS POR EL REVIEW, espero te guste el capítulo.
Lali Evans: Jajajajajajaja LOCOS DE IRA. ¡Peliculón!, si tal cual.. solo que Sandler no era tan peligroso jajaja era más bien chistoso. Harry roza la demencia pobrecito... pero vas a ver cómo de a poco se nos cura... el tema va a ser que no caiga Ginny jajaja. Ginny es más que insinuadora pero si, coincido con vos... ¡Es involuntario!, al menos el extremo. Es decir, ella es seductora y bla bla.. pero muuucho más de lo que cree, por eso le trae tantos problemas a Harry jajaja. Me gustó tu comentario de Draco, sabés que yo pienso lo mismo, pobrecito... en cada novela, en cada fic... es un Harry nacido en familia Lucius. Mejor dicho; hubiera sido un Harry o un Ron, sino tuviera ese padre... pero en fin, su personaje me sigue gustando, ¡más si está reivindicado! jajaja. Muchas gracias Lali... Espero que te guste el capítulo y, por favor dejame tu opinión que me interesa mucho!. Besos.
AHORA SI. ESPERO LES GUSTE. BESOS
Capítulo 11: Hablemos
OH BROTHER I CAN´T, I CAN´T GET THROUGH (Oh Hermano, no puedo, no puedo superarlo)
I´VE BEEN TRYING HARD TO REACH YOU, (Estuve tratando de alcanzarte)
CAUSE I DON´T KNOW WHAT TO DO (porque no sé que hacer.)
OH BROTHER I CAN´T BELIEVE IT´S TRUE (Oh Hermano no puedo creer que sea cierto)
I´M SO SCARED ABOUT THE FUTURE AND I WANNA TALK TO YOU (Estoy tan asustado acerca del futuro y quiero hablar contigo)
OH I WANNA TALK TO YOU (Quiero hablar contigo...)
YOU CAN TAKE A PICTURE OF SOMETHING YOU SEE (Tú puedes sacar una foto de algo que ves.)
IN THE FUTURE WHERE WILL I BE? (En el futuro, ¿dónde estaré?)
YOU CAN CLIMB A LADDER UP TO THE SUN (Tú puedes subir una escalera hasta el sol)
OR WRITE A SONG NOBODY HAS SUNG (O escribir una canción que nadie haya cantado)
OR DO SOMETHING THAT´S NEVER BEEN DONE (O hacer algo que nadie haya hecho jamás)
ARE YOU LOST OR INCOMPLETE? (¿Estás perdido o incompleto?)
DO YOU FEEL LIKE A PUZZLE, YOU CAN´T FIND YOUR MISSING PIECE? (¿Te sientes como un rompecabezas, no encuentras tu pieza faltante?)
TELL ME HOW DO YOU FEEL? (Dime ¿cómo te sientes?)
WELL I FEEL LIKE THEY´RE TALKING IN A LANGUAGE I DON´T SPEAK (Pues siento que ellos hablan en un idioma que no hablo)
AND THEY´RE TALKING IT TO ME (Y me están hablando a mí)
SO YOU TAKE A PICTURE OF SOMETHING YOU SEE (Así que saca una foto de algo que ves)
IN THE FUTURE WHERE WILL I BE? (En el futuro ¿dónde estaré?)
YOU CAN CLIMB A LADDER UP TO THE SUN (Tú puedes subir una escalera hasta el sol)
OR WRITE A SONG NOBODY HAS SUNG (O escribir una canción que nadie haya cantado)
OR DO SOMETHING THAT´S NEVER BEEN DONE (O hacer algo que nadie haya hecho jamás)
DO SOMETHING THAT´S NEVER BEEN DONE (Has algo que nadie haya hecho jamás.)
SO YOU DON´T KNOW WERE YOU´RE GOING, AND YOU WANNA TALK (Entonces no sabes dónde estás yendo y quieres hablar...)
AND YOU FEEL LIKE YOU´RE GOING WHERE YOU´VE BEEN BEFORE (Y sientes que estás yendo a donde ya estuviste antes...)
YOU TELL ANYONE WHO´LL LISTEN BUT YOU FEEL IGNORED (Le cuentas a cualquiera que escuche, pero te sientes ignorado...)
NOTHING´S REALLY MAKING ANY SENSE AT ALL (Nada tiene sentido en realidad)
LET´S TALK, LET´S TALK (Hablemos, hablemos...)
[…]
Hermione estaba cómodamente reclinada sobre el sofá negro de un cuerpo, en el consultorio de Lockett, en San Mungo. Hacía largos minutos que estaba allí. Él le había estado reprochando por su falta de coraje para enfrentar el asunto del cual dependía su futuro con Ron y, lo que era más importante, la integridad de su cordura.
-¡Tú no entiendes, Brian! -lo tuteaba a gusto-. Es insufrible convivir con él... saber que está conmigo pero está pensando en otras cosas.
-¿Qué es lo que esperas? -la indagó él, que sólo veía su cabeza, pues el sofá estaba de espaldas a él para que el paciente no se cohibiera con los gestos apremiantes del doctor- ¿Cómo crees que debe reaccionar?
-¡No sé! Pero está conviviendo en mi casa, conmigo, pero miro sus ojos y sus pensamientos están en otro lado... ¡Y yo sé muy bien dónde!
-¿Dónde?
-¡No importa! Pero no están conmigo.
-Hasta donde yo sé -comentó cauteloso- no son una pareja, ¿verdad?
-No.
-Y siempre que te pregunté al respecto o él lo hacía, tú ni querías sopesar la idea de reconsiderarlo.
-¡Por supuesto que no!
-¿Entonces cuál es el problema de que él esté pensando en otras cosas? No te debe nada -Hermione se giró sobre el sofá para verlo, seria.
-¡Entonces que se vaya de mi casa, Brian! Pero convivir así, es insoportable.
-No puede irse, ¿lo recuerdas? -le sonrió- Es parte del tratamiento.
-¡Pero yo estoy mejor!
-Eso lo consideraré yo, ¿de acuerdo?
-¿Él te está pagando? -preguntó a quemarropa- ¿Te está pagando para demorar todo esto y aumentar mi tortura? -Lockett rió.
-¿De qué hablas? -ella se quedó varada unos segundos en sus pensamientos.
-No lo sé -se acomodó, dándole la espalda nuevamente-. Me duele tanto estar cerca de él, que ya no pienso lo que digo, ni digo lo que pienso...-suspiró- ¿Estás seguro que esto es lo mejor? ¿No hay otra forma?
-Hermione, no sé si es lo mejor... pero es lo único que tenemos para probar. Al momento estás reaccionando bien. No tires por la borda, todo lo que has conseguido.
-Si sigo así, yo misma me tiraré por la borda.
-¿Qué es lo que te preocupa?
Ella se quedó callada varios segundos.
¿Por dónde empezar?: Le preocupaba sumirse en una locura irreparable, en la que sus pensamientos la devoraran día y noche, alejándola de todos los que realmente le importaban. Le preocupaba mantener esa fría e indiferente relación con Ron, como también le preocupaba la idea de dejar de relacionarse con él en absoluto. Le preocupaba haberlo perdido para siempre, pero también le daba insomnio la idea de llegar a perdonarlo después de las eternas noches que había padecido por su culpa. Y le preocupaba... le preocupaba no volver a sentir nunca más. ¿Sería eso posible? ¿Haber sido despojada de ese rincón de su cerebro, que le indicaba cuándo llorar y cuándo excitarse, cuándo sentir odio y cuándo amar con una inmensidad sofocante? Deseaba fervorosamente que aquello no fuera posible, porque de serlo... seguramente ya habría sido despojada de él, mucho tiempo atrás.
-Hermione...-susurró, haciéndola volver de golpe- ¿Qué te preocupa? -repitió. Ella negó con la cabeza.
-Que nos sigamos hiriendo -simplificó.
-¿Y por qué te hiere él? -Hermione se dio vuelta y lo miró de mala gana.
-Hace cuatro sesiones que se lo vengo diciendo, Lockett.
-Repítemelo -le pidió sereno y con una sonrisa.
-¡Porque me engañó!
-Eso te hirió hace un año, sí, ¿pero qué te hiere AHORA de él? ¿Qué es lo que hace en el presente, que te molesta tanto? -La castaña se quedó mirándolo con una gran duda en los ojos.
-Es lo mismo -agregó-. Lo mismo que nos separó entonces, lo hará ahora.
-Sin embargo tú, sabiendo que su traición te seguía molestando, has logrado sentirte bien con él. Días atrás me lo dijiste, ¿recuerdas? Entonces, ¿por qué quiebras ahora? -indagó-. No puedes odiar un presente, por culpa de un pasado que ya habías descartado pero volviste a aceptar -reflexionó, mirándola fijamente-. No creo que sea eso lo que te hiere, Hermione. Creo que necesitas realmente plantearte qué es lo que te duele hoy, de tu relación con él. ¡Olvídate de lo que ya dejaste atrás! Olvídalo y piensa qué hace que te enojes hoy -remarcó.
Ella asintió, entendiendo a lo que se refería. Sin embargo no pudo reconocer de inmediato aquello. ¿Qué la hería de estar con Ron? ¿Que no la tratara como antes? ¿Que no suplicara perdón cada vez que la veía...? ¿Que fuera extremadamente atento con ella, cuando ella necesitaba odiarlo?
-Lo pensaré -le prometió. Él asintió, satisfecho, y apuntó algo en su libreta.
-Nos quedan sólo unos minutos pero... quisiera saber cómo te fue con lo que hablamos la última vez. ¿Hablaste con él del asunto? -ella cambió sus facciones por unas de pesar, y luego negó con la cabeza.
-No -se acomodó en el sofá, dándole la espalda-. Lo intenté pero se puso insufrible.
-¿Cómo?
-Me dijo que no era el modo de hablarlo -se encogió de hombros-, que él me había dado la oportunidad muchas otras veces y yo me había negado, y que ahora era él quien no deseaba hablar.
-¿Y qué piensas? ¿Tiene razón?
-¡No! -soltó sin dudar, pero una evidente reflexión la abordó, haciéndola callar. Guardó unos segundos de silencio-. Quizás ahora entiendo un poco más su reacción y, hasta tiene sentido. Pero... Brian, para mí es complicado hablar del tema. ¿Y cómo diablos se supone que me recupere, si el único momento que me atrevo a mencionarlo, él me coarta?
-Entiendo que te enfadara -la defendió-, en eso tienes razón. Pero ¿alguna vez pensaste en lo difícil que debió ser para él también? -Hermione se mordió el labio, pensativa- ¿Pensaste lo difícil que debió resultarle volverte a ver a los ojos; sacar el tema cuantas veces lo rechazaras; confesarse...? ¿Has pensado en el valor que se requiere para eso?
Ella negó con la cabeza, compungida y avergonzada. Comenzar a notar lo inmadura que había sido en algunas cosas, la preocupaba.
-Tienes razón -reflexionó-. Creo que últimamente no hago más que preocuparme por mí... por resguardar mis pedazos de sanidad -él asintió.
-Es natural. No fue fácil para ti.
-Para él tampoco, eso nunca lo dudé. Pero sí critico que tomara el camino fácil, que escapara como un cobarde -sentenció con cierto rencor-. Él se fue a buscar una distracción mundana mientras yo agonizaba. Yo no conté con su suerte, Brian.
-¿Acaso no te escapaste tú también, aislándote en tu mente? -indagó con su voz, de una manera casi penetrante- Hermione, él escapó sólo unos instantes y siempre estuvo a tu alcance para que lo recuperaras; él, en cambio, no tuvo cómo acceder a ti. Quien se esconde en su mente, se vuelve invisible e inalcanzable para los demás...
Había sido un idiota. Había sido un grandísimo e inigualable idiota. Y no sólo con ella... no sólo el día anterior cuando le gritó y la entregó, temeraria, a los brazos de Malfoy. Había sido un idiota con todos... en especial con los que decía llamar "mejores amigos".
La noche anterior, no pudiendo dormir por todas las cosas que le habían pasado durante y después del juicio, se había puesto a reflexionar en la conversación que había sostenido con Ginny cuando ésta le explicó la separación de sus amigos. ¡Qué grandísimo imbécil! Ellos debieron necesitarlo a su lado. ¡Ron debió necesitarlo en extremo! Y él sólo supo aislarse y cegar las cosas.
¿Cómo se reparaba tamaño error? ¿Encontraría el perdón en Ron, alguna vez?
Harry comenzaba a creer que realmente era ese monstruo de persona, que Ginny le había estado pintando desde el principio. Sin duda debía ser lo que reflejaba de sí. ¿Pero por qué? Él no estaba a gusto con esa imagen; no la quería en su vida. Y sin embargo allí estaba, jugando a ser su sombra y -¿por qué no?- su realidad.
Tocó la puerta sin vacilar, pero sin tener mucha idea de qué decir ni cómo decirlo.
Ron abrió la puerta, sorprendiéndose de verlo, pero no para bien.
-Está en San Mungo...-sólo dijo y comenzó a cerrar la puerta.
-Vine a verte a ti -agregó rápidamente, logrando que él se detuviera antes de cerrarle la puerta en las narices. Ron vaciló unos segundos y luego entreabrió la misma, nuevamente.
-¿Qué necesitas? -lo miró, parco.
-A ti, Ron. A nuestra amistad...
Ron, que para nada se esperaba aquello, tardó varios segundos en retomar sus pensamientos. ¿Qué esperaba que hiciera? ¿Qué abriera la puerta, lo dejara pasar y bailaran la macarena? ¡Ni modo! Las cosas no eran iguales ahora, ni lo serían si él no cambiaba su actitud. Lo cual, según los comentarios de su hermana, no estaba pasando.
-Estoy pasando por uno de mis peores momentos -continuó Harry, atormentado-, siento que me voy a volver loco -se tomó la cabeza- tengo miedo, Ron. Tengo miedo de lo que pueda pasar conmigo y con todo esto, yo... no sé qué hacer. Hablemos... Necesito hablar... necesito hablar con MI amigo Ron.
Si no hubiera estado tan enfadado por cómo había encarado aquella conversación, hasta se hubiera sentido apenado por sus desdichas -que sabía, no eran tantas-. Pero Ron no omitió el hecho de que, una vez más, Harry los buscaba o apelaba a su amistad por sus propios problemas... como si la última conversación que tuvieran, en la cual Ron había abierto enteramente su corazón y explicado todos sus rencores hacia él, jamás hubiera existido.
Harry calló al ver su rostro casi enfurecido.
-¿De dónde sacas la dignidad para seguir viniendo aquí...-lo miró con enfado- y agobiarnos con tus problemas?
-Ron, he sido un idiota.
-¡Y lo sigues siendo!
-No. De verdad, he sido un idiota -reconoció, consternado-. Ginny me lo ha contado. Yo... no sabía que estaban separados... no sabía lo de Anne -agregó, dejando a Ron sin palabras-. ¡Y tú también has sido un idiota! -se quejó, acusándolo- ¡Has sido un idiota al no contármelo!
-¿Y cuándo iba a hacerlo? ¡Sólo te preocupas en tus cosas!
-¡No es verdad! ¿Qué hay de todas esas veces que vine o llamé, preguntando por tus cosas, queriendo saber de tu vida y sólo recibiendo evasivas?
-No puedes venir luego de años de incomunicación y pretender que todo siga igual.
-No estuvimos incomunicados.
-Dos llamadas al año no son una amistad, Harry -lo acusó- ¡Y menos si sólo las realizas cuando tienes problemas y buscas consuelo!
-¡Pues perdón si creí que para eso eran los amigos!
-¡Los amigos son para todo! -dijo, encima de sus palabras- No sólo para lo que tú necesitas. Son para los momentos de crisis, sí, pero también para los buenos momentos. Jamás te alegraste por mí cuando supiste que vendría Mike -acusó, rencoroso-, ni estuviste a mi lado cuando pasó lo que pasó con él... ¡¿Cómo se supone que te llame MI AMIGO?!
-Tienes razón -respondió sereno-, y es por eso que digo que vengo a disculparme, Ron, por no haber estado cuando más me necesitabas.
Ron indagó en sus ojos, sintiendo fervientemente que lo que él decía era verdad, que estaba siendo sincero. Pero estaba tan dolido por todas las cosas que estaban sucediéndole que, aunque su paz mental le estuviera pidiendo a gritos que se olvidara de todo y retomaran el trato para así desahogar sus penas con él, su orgullo no se lo permitiría jamás. Al menos no así.
-Tú no vienes a disculparte -sentenció, calmo-. Tú sólo necesitas alguien que escuche tus penas y lamentos -se encogió de hombros-. Y de verdad lo lamento. Quizás en otro tiempo hubiera hecho todo a un lado porque sé que me necesitas... pero francamente -resopló, agobiado-, no puedo ni sostenerme en pie, Harry. Mucho menos podría con tus problemas...-repuso, dolido.
Harry se quedó en ascuas, esperando que alguna palabra más alentadora los abordara. Ron se encogió de hombros nuevamente, abatido. Dentro de la casa se escuchó un leve chasquido. Ron volvió la mirada unos segundos y luego volvió a él.
-Debo irme -concluyó-, ya llegó Hermione -Repuso Ron, y sin más cerró la puerta.
Y, aunque era verdad que abandonaba la conversación por eso, también era verdad que su sentimentalismo (últimamente exacerbado y a flor de piel), no le permitía seguir discutiendo con él, sin quebrar.
Quedó apoyado en la puerta, en un esfuerzo sobrehumano por contener sus emociones que ya parecían apretar los botones de su pecho. La realidad era que, hacía tantos meses que contenía tantos dolores y angustias (no sólo propias, sino también las de Hermione), que segundo a segundo temía que rebalsaran por alguno de sus costados. Y, aunque en otra época, Harry hubiera sido el mejor candidato para sostenerlo en pie mientras lo hacía, ya no lo era tanto. Mejor dicho; ya no lo era en absoluto.
Suspiró profundamente. Ya casi lograba controlarse, cuando sintió su presencia detrás suyo.
-¿Quién era? -se preocupó.
-Nadie -susurró él aún de espaldas, con cierto malestar reflejado en su voz. Hermione se asombró al sentir la angustia en sus palabras.
-¿Y por nadie te pones así? -indagó- ¿Quién era?.
-Nadie, Hermione. No era para ti...-se giró para enfrentarla con una mueca de insoportable abatimiento. Ella se estremeció levemente mientras sentía al propio corazón, estrujarse por su pena.
-¿Por qué lloras?
-No estoy llorando.
-¿Por qué haces lo posible por no llorar, entonces? -continuó- Se nota que lo necesitas.
-No, no lo necesito.
-Ron mírate. ¿Quién te ha puesto así? ¿Quién era? -comenzó preocupada pero luego sospechó. Seguido de aquello, una duda personal la invadió, sumado al agobio que le generó el creer que pudiera haber sido Anne. ¿Por qué se le había cruzado esa idea en la cabeza?- ¿Era ella? -preguntó, incapaz de contenerse. Él la fulminó con la mirada, enfadándose.
-¿Qué dices?
-Me escuchaste -agregó, ya con cierto enfado-. ¿Era ella? ¿Por eso estás así?
Ron entrecerró los ojos, incrédulo de lo que escuchaban sus oídos.
-Eres la persona menos sutil y solidaria que conozco, Hermione. Tu sí que sabes hacerme sentir bien -agregó con sarcasmo. Luego pasó a su lado y comenzó a dirigirse a la escalera- ¿Sabes? ¡Esto era lo último que necesitaba!
-¿Y te ofendes? -se extrañó, siguiéndolo con la mirada.
-¡Tú me ofendes! -recalcó, dándose la vuelta para mirarla-. Ya te lo dije, ¡No hablaré de esto, de este modo!
-¡Es del único modo que sé, Ronald! -se defendió-. Pero tú nunca lo entenderías porque no necesitas hablar de esto para estar bien, ¡tu salud no depende de ello!.
-¿Que no lo necesito? -se acercó perturbado, con un nudo en su garganta- ¿Y cómo justificas todos los meses que corrí detrás tuyo porque necesitaba hablarlo? -la acusó- ¡Lo que necesito! -soltó escéptico- ¡¿Qué demonios sabes tú lo que yo necesito?! -le resultó imposible entonces, seguir reteniendo todo lo que hacía meses retenía-. ¡Lo que necesito es que todos dejen de buscarme para solucionar sus malditos problemas! ¡Que dejen de cargarme con ellos! -se señaló, rojo de la impotencia, mientras se acercaba a ella paulatinamente. Comenzaba a sentir su pecho oprimirse del dolor y la ira retenida- ¡Lo que necesito es que Harry y tú dejen de acudir a mí con sus desvaríos y tormentos, COMO SI YO NO TUVIERA LOS PROPIOS! ¡Traen sus problemas y complicaciones en la vida, y jamás intentaron ponerse en mis zapatos! -gritaba casi ahogándose entre sus sollozos-. Todos a mi alrededor están en sus cosas y pretenden que yo corra detrás de ellas, ¡Mientras siento que voy a enloquecer! -le gritó culminante, al borde de las lágrimas. Luego se calmó de pronto- ¿Quieres hablar? ¡Bien! ¡Te contaré cómo son las cosas!
Ella se encogió levemente, entre sus angustias y miedos.
-Soy Ron, tu novio de toda la vida; el hombre que la cagó tantas veces como pudo, ¡y más! -comenzó a enumerar, ajeno a sí-. Ese que en el colegio te hacía llorar y suspirar, pero que siempre te amó. Fui el que cometió el error de viajar, separándose de ti y luego volviéndote a buscar. Fui el que te pidió que te mudaras con él, y el que se alegró como nunca al ver crecer tu vientre -soltó entre lágrimas-. ¡Fui yo también el que te engañó con otra, porque tú estabas tan ida y ajena a cualquier sufrimiento, que no supe en quien más apoyar mis miedos! ¿Quieres más? -la desafió acercándose, prepotente y lloroso-. ¿Quieres más detalles? ¡Cómo si no conociera la historia! -agregó, irónico.
-Basta... por favor -susurró, atormentada y a punto de llorar también.
-Eras tú quien necesitaba hablar ¿recuerdas?
-No así...
-¿Entonces cómo?
Las lágrimas de él continuaban cayendo, interrumpiendo el discurso entre ambos. Hermione misma había comenzado a llorar, pero parecía más íntegra y equilibrada de lo que él estaba en esa situación.
-Sin herirnos -agregó.
-Nada de lo que hagamos será saludable. No hay forma ya de que no nos hiramos -la miró fijamente, intentando controlarse- ¿Y qué quieres que te diga, eh? Ya te pedí perdón cuantas veces he sabido.
-Entonces dime por qué lo hiciste -pidió sin más, intentando calmar su llanto.
Ron se quedó inmóvil ante ella. Tenía un sinfín de excusas viables que había mantenido presentes en su mente, para cuando aquella charla al fin tuviera lugar. Pero por una u otra razón, ya no tenían sentido ni siquiera para él.
Él mantuvo sus ojos fijos en ella, deseando desde lo más profundo de su corazón, ser capaz de trasmitirle sus emociones a través de ellos; pero no parecía estar funcionando.
-Porque tenía miedo... ¿Por qué se equivoca la gente, Hermione? -se encogió de hombros-. Estaba destruído. Lo de Mike me liquidó, me destrozó enormemente... pero más me dolía verte a ti en ese estado -susurró entre sollozos-. Temía que nunca volvieras a mirarme a los ojos, que no me reconocieras, que... que te olvidaras de que nos amábamos.
Sus palabras la hipnotizaban, no sólo haciéndole revivir aquellos sucesos horribles en su vida, sino también haciéndola sentir la peor persona por cómo lo había ignorado esos meses. ¿Cómo percatarse en los dolores de los demás, cuando los propios eran tan profundos y desgarradores?
-Tenía tanto dolor que compartir contigo, tantas angustias retenidas -señaló su pecho- que llegó al punto de dolerme el sólo hecho de respirar... ¿A quién iba a recurrir? Tú en tu estado, Harry en sus problemas, mi familia en sus lamentos... ¿Dónde iba a buscar apoyo?
-Lo que me duele y dolerá siempre, es que la consideres a ella un apoyo.
-Ella no es nada en mi vida, Hermione -quiso hacerle entender-. Sólo apareció en la peor borrachera de mi vida, en el agujero emocional más profundo de mi existencia.
-No la desmerezcas -negó, deseando no dejarse conmover-. Ella significa algo para ti, no es una cualquiera.
-¡Claro que significa algo para mí! ¡Fue la que me hizo entrar en conciencia! Anne fue la razón por la que volví a buscarte -le aclaró sin dudar-. Por ella volví de España en su momento. Porque no quería que, como Anne, alguien intentara ingresar en tu vida. No quería nada alejado de ti. Y fue por ella también, que volví a poner los pies en la tierra cuando sucedió lo de Mike. Anne sólo me hizo darme cuenta lo mucho que tú me necesitabas al lado en ese momento.
Hermione lo miró atormentada. Las cosas que él le decía no pasaban inadvertidaspara ella, pero no podía negar que su orgullo, y su antigua herida aún sin sanar, le jugaban una mala pasada a sus pensamientos.
-¿Qué dices entonces? ¿Que le debo a ella nuestra relación? -susurró, llorosa- ¿Debo estar agradecida ahora, de que ella se cruzara contigo en España?
-No. Digo que debes dejar de darle tanta importancia a lo malo de mis errores, y comenzar a preguntarte qué aprendí de ellos.
-¿Y quién soy yo para juzgarlo? ¡Ni siquiera sé qué sucedió realmente en España! -Ron se quedó inmóvil, como si sus palabras lo hubieran abofeteado.
-¿En Espa...? -incrédulo- Ya te dije que nada pasó en España. Simplemente me di cuenta de que...-Se detuvo en seco-. ¿Sabes qué? No puedo seguir teniendo esta discusión una y otra vez. Simplemente no me hace bien -retrocedió levemente-. No entiendo si es que tú no quieres entenderme o, realmente te seduce la idea de sentirte traicionada -dijo, apenado-, pero yo ya no puedo con esto, Hermione -sentenció. Se miraron durante unos segundos y luego él agregó-. ¡Y lo he intentado! Te juro que he puesto lo mejor de mi, pero esto...-los señaló a ambos- no llegará a ningún lado. Yo...-se tapó la boca preocupado, mirando para todos lados como buscando una aparente solución, e intentando a la vez no llorar- No puedo seguir viviendo contigo... Siento que voy a enloquecer. Voy a enloquecer lo juro -retificó, retrocediendo, consternado-. Hablaré mañana con Lockett y...
-Pero...-habló por fin, comenzando a llorar también.
-No puedo más, Hermione -quebró él, soltando las lágrimas nuevamente-. Merlín es consciente de todo lo que te amo y lo que haría por ti pero... no puedo más -explotó-. Ordenaré mis cosas esta noche y... mañana dejaré todo esto atrás... para siempre -la miró, secándose el rostro.
Giró sobre sus talones y subió los escalones de dos en dos, dejando sus esperanzas enterradas en un océano de llantos y humillaciones.
Alejarse de ella...
¿Cómo alejarse de ella?
La noche anterior había llegado a su única cuerda conclusión de que era mejor alejarse de ella por el bien de ambos, o al menos por el bien de Ginny. Él no era el mejor partido y lo sabía. Tampoco es que hubiera deseado establecer alguna relación con Ginny pero... ¡Merlin! ¡¿Separarse de ella?!. A su lado sentía ese constante hilo conductor de erotismo y encanto que, si bien ambos mantenían, ella lideraba sin lugar a dudas. No podía evitar sentirse potencial e involuntariamente atraído hacia ella. ¡Y no era sólo una cuestión de piel! Él no la quería en su cama... o al menos no la quería SÓLO en su cama. En sus pensamientos ya se había alojado, semanas atrás; ahora la quería en su vida. Y sin embargo... tenerla en ella en aquellos caóticos momentos no era conveniente. Y sin embargo... tampoco podía evitarlo.
Harry caminaba cabizbajo mientras se adentraba en el ministerio. Había pasado toda la mañana debatiéndose mentalmente en si de verdad era aquella horrible persona que todos decían, o no. Y luego se había convencido de ponerse a prueba, yendo a ver a su amigo, con intención de restablecer los lazos. Y entonces... lo había confirmado; él realmente era ese idiota egoísta del que todos hablaban, con el que él nunca se había identificado. ¿Pero cómo se cambiaba algo de lo que uno ni siquiera era consciente?
Sus cavilaciones, una a una, lo habían llevado hasta la pelirroja y su acertada condena de pertenecer al grupo del control de la ira. Pero sus cavilaciones también lo habían llevado a ella en sí misma. Ella; que tan bien le hacía de a momentos. Después de todo, Ginny lograba sacar su lado humano y dulce a flote... o así lo había logrado algunas veces. Claro que, el hecho de que también despertara su costado posesivo e intolerante, bueno, era tema aparte.
Por primera vez según recordaba, tocó la puerta de su oficina. Proveniente del lado interno, se escuchó un dulce y bienvenido "adelante" que lo hizo relajarse apenas. Harry abrió la puerta y la encontró sentada detrás de su escritorio, leyendo unos papeles. Cuando levantó amablemente la vista y lo vio, sus facciones se ensombrecieron inevitablemente.
No esperaba en absoluto verlo allí esa tarde, y menos luego de la disputa del día anterior, ¡Y menos aún, tocando la puerta antes de entrar!.
-¿Qué haces aquí? -él la miró consternado.
-Mi lógica me dice que te debo una disculpa -cerró la puerta.
-Eso no me lo creo -negó con la cabeza mientras volvía a agachar su mirada a los papeles, ignorándolo-, tu cerebro no sabe usar la lógica.
-Vine a hacer las pases -sintetizó, omitiendo su comentario-. Sé que estuve mal... pero debes reconocer que lo tuyo no fue tampoco...-ella levantó la mirada y lo aniquiló con ella, callándolo. Harry levantó las manos, en señal de rendición- Ginny, necesito mi varita.
-No, lo que tú necesitas, es llevar a cabo correctamente esta condena. Por el bien de la comunidad mágica -zanjó-, y por el mío propio -susurró, volviendo a sus cosas.
-Lo siento -agregó un Harry dolido-. Siento lo de ayer. No tenía derecho y... fui un estúpido -se sinceró-. Lo siento.
Ella volvió a mirarlo, inmutable durante unos segundos, dándole a entender que no la convencería con ello y que lo intentara mejor.
-No quiero ser así, Gin. Lo juro -continuó acercándose al escritorio-, pero a veces siento que Sophía me ha arruinado por completo -se encogió de hombros-. No me doy cuenta cuando se me va la mano.
-Si, lo sé -agregó de manera sobria y evidente-, por eso te mandé al C.D.I.
-Si, y por eso vine hoy. Es la primer reunión y... decidí no renegar más contra esto, siendo que tienes razón.
-Siendo que no puedes elegir, querrás decir -lo corrigió con superioridad.
-¿Podrías ser un poco menos agresiva? Estoy intentando disculparme -se irritó.
-Lo siento pero, creo que me estás confundiendo con Sophía -advirtió seria y pausadamente-, yo no cambio mis pareceres de manera tan amedrentada. Yo te di tus oportunidades y tú las desperdiciaste, punto final.
-Me equivoqué -agregó, incrédulo.
-Entonces aprende a vivir con eso -endureció su parecer y volvió a sus hojas-. Se llama madurar, Potter. Haces las cosas y luego te atienes a las consecuencias; así de sencillo. A todos parece resultarle muy bien, no entiendo porqué a ti te cuesta tanto entenderlo.
Harry se quedó observándola, molesto e irritado. ¡Esa desgraciada era orgullosa y testaruda a niveles insoportables!
-De acuerdo, señora perfecta. Así será nuestra relación en adelante.
-Tú y yo no tuvimos ni tendremos relación alguna -zanjó sin siquiera mirarlo.
-No, sin duda -la miró con recelo-. Seguramente fue mi error, después de todo, ¿quién podría relacionarse con una resentida como tú? -ella lo miró con crudeza-. Sin duda sólo alguien como Malfoy -dijo finalmente.
Se congelaron con la mirada durante algunos segundos más, y cuando notó que ella no acotaría más nada, abrió nuevamente la puerta y se fue, dejando su rostro apático y rencoroso detrás.
Ginny resopló, exhausta y frustrada. Le resultaba enormemente complicado enfrentarse con alguien con una energía tan apabullante como la de Harry. Ni bien lo había visto, había podido sentir esas vibraciones vigorosas que su cuerpo emitía, atravesándola como innumerables cuchillos en su carne. Todo en él era tan... tan... ¿Cuál era la palabra?
Pocos segundos después, e interrumpiendo sus deducciones, entró Draco, con la mordacidad impregnada en su rostro.
-¿Ha sido fatal? -preguntó como al pasar, mientras revisaba los papeles que traía entre sus manos. Ella lo miró desconcertada- Lo vi salir -aclaró- ¿Fue fatal? -ella negó con la cabeza, displicente.
-Fue intenso -¡Esa era la palabra!-, como todo lo que rige su vida -desprestigió-. Le hacen falta un par de filtros a sus emociones.
-Para eso está el C.D.I.
-Si, aunque ya no estoy tan segura de que puedan con él.
-Problema del ministerio -zanjó él mientras dejaba los papeles sobre su escritorio-. Así que deja tú de preocuparte por eso -le sugirió y se giró para dirigirse a la puerta.
-Draco...-lo llamó antes de que saliera. Él se detuvo- Siéntate un segundo, por favor.
-Tengo cosas que...
-Sólo un segundo, lo prometo.
Draco volvió a cerrar la puerta con cierta resignación y luego corrió algunas cosas del escritorio, Se sentó sobre él, lo más alejado de ella posible.
-Gracias por quedarte en casa anoche -él la miró, serio-. No tuve oportunidad de agradecerte esta mañana porque no...
-Me fui porque te habías dormido -aclaró en su defensa-. Si te acompañé a tu casa fue sólo para asegurarme de ello -dijo, ajeno.
-Lo sé, por eso. Gracias.
-De nada.
Ella se quedó mirándolo, mientras el rubio jugaba a ordenar los papeles en un absurdo orden. Algo se había perdido, ¿para qué negarlo?. Ginny solía amar la relación no-relación que tenía con Draco. Le gustaba la confianza que habían establecido, así como también, la no pertenencia. Y sin embargo... algo se había perdido, y ella no pudo evitar sentirse terriblemente mal y culpable al respecto.
-Sé que te debo una disculpa.
-No, no me la debes.
-No debiste enterarte así lo que pasó con Harry. Lo siento -se mortificó.
-Te dije que no me debes...
-Si, pero es mentira. Sabes que te la debo.
-Bueno pero no así, no ahora ni aquí.
-¿Podemos cenar esta noche? -le preguntó, aterrada ante la idea de que él la rechazara. Draco olvidó los papeles que tenía entre las manos, y la miró, extrañado.
-¿Para qué?
-Para esto -los señaló-. Para disculparme. Para hablar contigo... para dejar de extrañar nuestra no-relación -se sinceró.
Draco vaciló unos segundos.
-No me gusta hacer las cosas de esta manera -anunció poniéndose de pie.
-¿Qué manera es esa?
-Así, a prueba y error. Tu posición en todo esto es muy cómoda, ¿sabes?
-¿Qué posición? -se confundió. Él negó con la cabeza.
-Olvídalo. De acuerdo, cenemos esta noche.
Otra vez habían optado por ese seco silencio. Luego de la pelea de aquella tarde, Ron se había instalado en su cuarto para hacer las maletas y poner en orden sus cosas; sin mencionar que la mayor cantidad del tiempo la había invertido en intentar olvidarse del asunto, y en prepararse psicológicamente para abandonar al día siguiente, aquella casa. Para abandonarla a ella y no volver jamás.
De esa manera, todo sería sólo una oscura mancha en su pasado y... comenzaría su vida de nuevo. Sí... aún era joven. Podía volver a empezar, aunque salir de aquello le llevara años de soledad.
Si bien se había pasado gran parte de la tarde llorando (mas que ordenando sus cosas), otra buena parte de ella la había invertido en estar atento a las reacciones de Hermione. Algún resabio de su antigua cursileria, guardaba escasas esperanzas de que ella lo retuviera. Algo dentro suyo ansiaba que ella entrara en su cuarto y exigiera hablar decentemente con él, que buscaran juntos hacerse bien de forma mutua, como solían hacerlo.
Pero nada...
Durante el horario de la siesta que ella solía tomar, Ron la había oído llorar desconsoladamente y sin pausas. Las paredes no eran tan delgadas como su llanto lo era, atormentado. Y aunque le doliera en lo más profundo de su ser, él se había quedado en su cuarto, reflexionando y, de un modo u otro, acompañando sus llantos con los propios, silenciosos. Pero no había nada más que él pudiera hacer por ella. Las semanas pasaban y Hermione seguía igual de perturbada aunque con menos pesadillas. Y sin embargo, si se quedaba a su lado un día más y ella no enloquecía, lo haría él, finalmente.
La escuchó detener su llanto mientras él cerraba la última maleta y la dejaba a un costado de la cama, suspirando.
Volvió a mirar su reloj mientras tamborileaba sus dedos sobre el escritorio. Faltaban quince minutos para que él saliera, de eso era consciente. De hecho, era consciente de ello hacía al menos una hora, pero se negaba a reconocerlo.
La realidad era que se sentía mal. Se sentía en falta y, aunque le había dicho que ella no cambiaba tan rápido de pareceres, algo le hacía pensar que eso había sido sólo una postura, pues al segundo que lo vio salir, se arrepintió de no haber resuelto las cosas entre ellos.
Supuestamente se había quedado hasta esa avanzada hora de la noche, para terminar con unos informes, y de allí se iría directo a la casa de Draco. Pero realmente no había avanzado nada en sus informes porque no dejaba de pensar en cómo le habría ido a Harry en su primer reunión; ¿Le ayudaría? ¿Lo tornaría más rebelde? ¿Le daría lo mismo?.
Todo eso pasaba por su cabeza mientras mordía sus uñas levemente, intentando no romperlas, pero siéndole imposible sacárselas de la boca.
Volvió a mirar el reloj. Miró la pantalla de su ordenador; sólo había escrito dos palabras en esas tres horas: "¿Será pronto?". Miró una vez más el reloj. Se puso rápidamente de pie, tomó su saco y salió corriendo sin detenerse a apagar y cerrar todo como era debido.
Corrió por entre los pasillos, todo lo que su angosta pollera y sus tacos aguja, le permitieron. Se detuvo por fin frente a la puerta de madera con un gran vidrio texturado, que llevaba las iniciales de C.D.I., y se dejó reposar en un costado para recuperar la normalidad en su respiración.
Había elegido el estratégico lugar con una malicia tan femenina, que cualquiera que saliera de allí adentro, se toparía sí o sí con ella.
No tuvo que esperar mucho hasta que la puerta por fin se abriera, dejando salir a un reducido grupo de personas de todo tipo. Cuando vio salir el último rezagado del grupo, sus facciones se decepcionaron con evidente rapidez, pues él no había salido. Y cuando estuvo por comenzar a preocuparse de los cómos y los porqués, lo vislumbró, aún dentro del pequeño recinto. Estaba sentado en una de las sillas que aparentemente habían formado un círculo, con sus pies cómodamente apoyados en el respaldo de la silla contigua, y mirando hacia una falsa ventana que, imitaba lo que sucedía en ese mismo momento, en la oscura calle londinense.
La pelirroja se asomó con cautela y ligeramente insegura, pero nadie más que él estaba allí dentro. Harry continuaba mirando hacia la ventana, reflexivo a tal punto, que ni siquiera había notado su silenciosa presencia.
-¿Ha sido provechoso? -le preguntó con una amabilidad que, una vez pronunciada, le sonó falsa y forzada. Harry salió de su ensimismamiento y la miró, sorprendido pero no entusiasta.
-Realmente no lo sé -volvió a mirar a la ventana como si nada-, no he prestado mucha atención.
Ella se quedó esperando alguna señal de empatía de su parte, pero no recibió nada más que sus evasivas, o más bien, su indiferencia.
-Es importante que intentes prestar atención -quiso sonar amigable. Él la miró con desaprobación.
-La condena decía "pertenecer" -se puso de pie, cansinamente-, nadie dijo una sola palabra acerca de asumir y ejercer.
Pasó a su lado sin mirarla y dispuesto a irse.
-Harry...-lo llamó. Él se detuvo con resignación, a medio paso de la salida- ¿Recuerdas lo que te dije en tu casa? -agregó con suavidad, apelando a toda la dulzura que poseía. Harry se estremeció levemente, pero no exactamente por recordar sus precisas palabras, sino todo lo demás. Se giró lentamente para mirarla- Me gustaría que nos lleváramos bien -se sinceró-. Aunque me has fallado más de una vez... no puedo racionalizarlo -se encogió de hombros-, me gusta estar cerca tuyo.
Harry permaneció en pie, no muy seguro de qué se suponía que debía hacer. ¿Desnudarla sería demasiado extremista? Es que, temprano esa tarde no lo había notado, pero ella llevaba esa sencilla camisa blanca (que su imaginación le juraba que era un poco trasparente y que podía ver sus fabulosos pechos, acobijados por un simple corpiño), y esa sencilla y recta pollera que ajustaba su pequeña cintura y que se estiraba hasta casi sus rodillas, haciéndola lucir frágil y apetecible.
-Lo que intento decir es...
-Te entendí entonces y te entiendo ahora -zanjó, serio. Ginny perdió rápidamente todo el valor y la integridad. Agachó la cabeza.
-De acuerdo. Sólo quería que supieras que...
¿Por qué se ponía tan idiota con él? Llevaba su uniforme de trabajo, sus tacos la hacían más alta que él, y estaban en el ministerio ¡que era SU territorio!. Entonces... ¿por qué él le hacía bajar la retaguardia con tanta facilidad?.
-...Que aprecio tu valor al venir esta tarde a mi oficina -lo miró penetrante-, y lamento haberte rechazado como lo hice. No estuvo bien de mi parte.
-De acuerdo.
Si no dejaba el diálogo en lo simple, sus hormonas lo harían saltar sobre ella. Aunque, ¿qué lo detenía? Ella estaba diciéndole que quería "llevarse bien" con él. Eso, en su mundo, era una relación. De algún tipo extraño y ajeno, pero relación al fin... ¿O no?.
-Y realmente creo que debes prestar atención cuando...
-Vayámonos de aquí -le pidió él, de un segundo al otro, descolocándola. Ginny lo miró, incrédula.
-¿Qué?
-Que nos vayamos -repitió, certero-. Quiero llevarte a comer.
Ginny abrió grande los ojos. Decididamente nunca lo entendería. Se creía bastante letrada en cuanto a hombres (aunque su inacabable historial de relaciones, se encargara de desmentirlo constantemente) pero, cuando se trataba de Harry... no había caso; jamás lo entendería. ¿Cómo hacía para, en un segundo estar parco y hosco para con ella, y luego revertirlo como si nada, invitándola a salir y... mirándola de esa manera tan... devoradora? ¡Mierda! ¡Sí quería irse con él, pero no precisamente a cenar!.
-¿Ahora?
-¿Qué? ¿Ya cenaste?
-No.
-Entonces salgamos de aquí -le rogó nuevamente, tomó su mano para dirigirla a la salida.
-Sería genial, pero...-lo detuvo, soltándose- esta noche no puedo -dijo, apenada. Harry la inspeccionó con la mirada. Reconocía aquellos ojos; sin duda escondían algo. Ella se encogió de hombros-. Quedé que cenaría con Draco, yo... tengo cosas que...
-Olvídalo -soltó, volviendo a ser el arisco de minutos atrás-. No me incumbe -levantó sus manos en señal de resignación.
-Pero podríamos salir ma...
-¿Para qué? -desestimó como si aquello no le molestara- "Tú y yo no tuvimos ni tendremos relación alguna" ¿no? -atacó con suavidad, repitiendo las palabras que ella dijera esa mañana, pero tiñéndolas con su propio resentimiento.
Ginny no supo qué acotar, ni cómo justificar sus palabras, sino hasta que lo vio salir por la puerta, con la misma impotencia con la que últimamente acababan sus conversaciones.
Habían hablado. Si, de acuerdo, algunos minutos atrás habían estado hablando, ahora sólo se besaban. Aparentemente, Draco había olvidado gran parte del problema que le había significado Harry, en su relación con la pelirroja, cuando ella misma optó por aferrarse a él por el miedo que Harry le generara, la noche anterior en su oficina.
Pero claro, Draco no sabía de los sucesos de aquella noche, esos que aún rondaban en su pelirroja conciencia, nublándole los sentidos, y desconcentrándola de la labor de besarlo.
Y ya no sólo se besaban. Draco tenía la camisa abierta de par en par, en una clara exhibición de su musculatura, y Ginny tenía la propia, ya caída de los hombros.
Draco besó su cuello con el mismo anhelo y entusiasmo de siempre; sólo que ella no lo notó.
Aún pensaba en las palabras de Harry; ¿él realmente querría eso? ¿una relación?. Pero si acababa de salir de una que había sido un fiasco, si es que había salido del todo. Y en todo caso, ¿por qué no podían simplemente llevarse bien como Draco y ella?. Harry era un profesional en lo suyo y... que ella debiera resignar sus capacidades sólo porque él era posesivo y buscaba exclusividad, era injusto y cruel de su parte. Harry le había dado de probar cierta droga de la cual aún no se había saciado pero que, para seguir consumiéndola debía... ¿entregarse completamente?. La idea le resultó absurda.
¡Ella no quería eso! Y menos con alguien como Harry, que un día sentía una cosa y al otro cambiaba de parecer o parecía encontrar algo mejor. Ginny quería libertad, independencia... seguridad para su corazón. Quería saciar su curiosidad con él, sin tener que pagar el precio en cuotas con años de relación.
-¡Ginevra! -repitió, frustrado.
-¿Qué, qué? -lo miró, volviendo en sí.
-Estoy hablando de ti, de lo hermosa que eres y tú...
-Lo siento, tengo la cabeza en cualquier lado.
-¿En dónde?
-Es que Harry me ha dicho algo hoy...
-¡Tienes que estar bromeando! -se molestó, poniéndose de pie-. Por si no lo notaste, estábamos en medio de algo.
-Si, lo siento...
Draco la miró con rencor y, sin esperar un segundo más, comenzó a cerrar su camisa y a acomodar sus cabellos, mientras refunfuñaba por lo bajo-. Yo queriendo intimar contigo y tú pensando en ese enfermo.
-¿Qué vas a hacer? -pareció confundida.
-Podría estar con Jennifer ahora mismo, ¡No tengo porqué soportar esta humillación! -zanjó y se acercó a la puerta. Segundos después desapareció tras ella.
La pelirroja se quedó varada y a medio vestir, en la casa de él. Miró sus pertenencias con cansancio, y comenzó a juntarlas mientras resoplaba con resignación.
Iba a perderlo. La mañana siguiente él se iría para no volver jamás. Y lo conocía lo suficiente como para temer que... él hablara en serio. Si lo dejaba ir, jamás volvería, y su vida tal como la conocía, acabaría.
Lo necesitaba. Bueno, eso ambos lo sabían, pero no sólo lo necesitaba, también lo amaba. Jamás había podido y jamás podría, renunciar a Ron.
Estaba acostada en su cama, evadiendo el sueño con sus dudas y angustias. Sabía que debía hacer algo para retenerlo, para que no la dejara. Empezando por ponerse en sus zapatos y intentar entender su versión de los hechos.
Pero, para cuando lograra hacerlo, sería demasiado tarde pues él se habría ido. Y tampoco era capaz de ser comprensiva esa misma noche. Pero... ¿Dejarlo desaparecer? ¡Jamás!.
Decidida y sin dudar, se levantó de la cama.
Cuando quiso darse cuenta, estaba abriendo la puerta de su cuarto...
¿Qué les pareció?
Bueno les dejo otro video... esta canción me encanta y, es la que articula el capítulo 12. Les dejo el link de youtube, agreguen el "youtube" punto com adelante porque si aparece la página entera, ff's la borra... así que sáquenselos y funcionará ok.
watch?v=YDlWFDAxrV8
(SINO, PONGAN EN EL BUSCADOR DE GOOGLE "avance cap 12 uso indebido" Y EL SEGUNDO VIDEO QUE SALE ES...)
Pero como me copo mucho, también les dejo unos mini avances.
ADELANTOS:
"-No hagas esto -le rogó Ron, en la oscuridad-, no quieras que me quede. No podría...-ella negó con la cabeza.
-Quiero que seas feliz -le corrigió sincera, siendo desinteresada como solía serlo antes de toda aquella tortura-. Si bien lamento no ser yo la que lo logre, más lamento ser yo la que te hace infeliz -acarició su rostro, sintiendo una naciente lágrima en el rabillo del ojo de Ron."
[...]
"-¿Vas a rechazarme? -se sorprendió.
-No lo sé -zanjó, pausando la conversación. Harry se quedó unos instantes en ascuas. Pero luego prosiguió.
-Quiero verte -retomó. Ella aguardó un segundo-. Ginny, quiero verte -la apremió, con cierto dejo de desesperación."
