Disclaimer: Alguno de los personajes son parte de la Saga de Harry Potter y pertenecen a J.K. Rowling. Los personajes que no son parte de la Saga de Harry Potter me pertenecen al igual que la idea lo demás es de J.K. Rowling y Warner Bros. Escribo solo por diversión y porque mi único fin es expresar esta gama de imaginación infinita que surge dentro de mí ser. Aquí les dejo una nueva entrega de Harry Potter, lo prometido es deuda queridos lectores… Espero que puedan seguir dejando sus reviews y pasen por mi profile para que lean mis otros fanfiction. SALUDOS! Recomendación: Me gustaría que leyeran mi otro Severus/Hermione que se titula Erradicados en el Tiempo y me dejen sus reviews…
Summary: Explicación a McGonagall y una citación.
Personajes: Hermione Granger/Severus Snape
Escritora: Lucy Potter 25 *(recuerden el Disclaimer :-D)
Agradecimientos: Jisi Snape, jorgihuddy13, yue yuna, Diosa Luna, carolinecerati, saris305, Mama Shmi, LylaSnape, AliceC.-Whitlock, lobalunallena, Mcami Snape, yanesca94, Mnica, sindzero, Lantano, minerva91, megumisakura, Irene Snape Addams, KamyMunozSS y a todos que leen la historia.
Contestación a Reviews:
Irene Snape Addams: Muchas gracias por leer y dejar tu comentario, que bueno que te guste la historia *YAYA! :D jaja mis saludos y respetos Lucy Potter…
Capítulo 10
Citación
13 de Mayo de 1998 La Madriguera
Hermione se levantó a penas después de haber descansado dos horas. Eran las 7:00 a.m. y al parecer no había nadie levantado en la casa. Ginny continuaba durmiendo plácidamente en su cama. Hermione se levanto un poco confusa, lo que había pasado la noche anterior le tenía completamente descolocada. Snape y ella habían "salido" juntos y a todas estas no se habían peleado, la habían pasado… ¿de maravilla? Sí, de maravilla. Sonrió mientras recordaba todo lo que habían hecho para lograr traer a sus padres devuelta. ¡Sus padres! Hermione suspiró, en la tarde tendría que salir a ver a sus padres, eso sería lo primero que haría. Compartir con ellos, hacia ya un año que no cruzaba palabras ni compartía con ellos. Se metió dentro del baño mientras deparaba en su deprimente aspecto. El espejo le regalaba una vista panorámica del huracán de emociones que invadía su ser.
Después de la bronca que McGonagall le diera tanto a Snape como a ella… ¡Snape!, algo en su interior se quebró completamente, últimamente sentía algo por su ex profesor y no podía definir lo que era. Ella le tenía en gran estima, pero últimamente… últimamente ese sentimiento se había acrecentado poco a poco. ¿Qué era? No estaba totalmente definido. Se lavó la boca mientras pensaba en la mirada reprobatoria de Ron antes de salir hacia su cuarto. Ron… por él había llorado en silencio toda la noche hasta que deparó en que era una maldita estupidez derramar lágrimas por él. Ella había perdido siete años de su vida enamorada de ese chico, pero… ¿y que sentía por el ahora? ¿Lo amaba? NO, no como antes… Se enjuagó la boca y la cara. Se secó el rostro con su toalla y se miró nuevamente al espejo. El panorama había cambiado pero en su rostro aún quedaba la evidencia de la noche que había pasado. Suspiro mientras se desvestía rápidamente y entraba en la ducha. Necesitaba pensar y aclarar sus ideas.
A esta altura no había deparado en que se le había pasado decir que saldrían. Pero no se le ocurrió, ella siempre había sido tan cuidadosa y perfeccionista que por primera vez en la vida había cometido un error... ¡Y qué error! El agua caliente le recorría el cuerpo mientras se enjabonaba ligeramente. ¿Qué era lo que le había llevado a una cosa como aquella? ¿Cómo había entregado plena confianza a un hombre que simplemente había tenido por muchos años una reputación dudosa? ¿Cómo se había expuesto ante tal situación? ¿Cómo, si solamente conocía a Snape por su profesor? ¿Y que eran ahora? Ya el no era su maestro y ella ya no era su estudiante. Tampoco es que fueran unos totales desconocidos porque se habían estado viendo las narices durante siete años. ¿Eran amigos? No lo creía, Snape… no, no lo eran. Negó con la cabeza mientras se terminaba de quitar el jabón.
-¿Amigos?-dijo Hermione en un susurro. No lo eran. Conocidos sí, amigos… ¿tal vez? El había compartido con ella cosas personales durante el camino y la cena. No eran cosas comprometedoras pero le habló de una amiga de la escuela, cosa que es y si no se equivocaba era algo personal ¿no? Se secó con la toalla mientras su cabeza intentaba entrelazar todo lo ocurrido durante esta casi tres semanas. ¿¡TRES SEMANAS? Eso es tiempo suficiente para ver un lado totalmente desconocido de una persona, ¿no? No, claro que no. Pero en esas tres semanas o casi, Hermione había podido ver un lado de Severus Snape que nunca pensó ver en su antiguo profesor.
Se vistió rápidamente con nos pantalones mahonés gastados y una camiseta negra. Su cabello indomable caí en un moño en forma de palma pillada con un pinche y sus risos caían sobre sus hombros dando la rara impresión de que se había cortado el cabello. Mientras se preparaba deparó en no realizar mucho ruido para no levantar a Ginny y con sumo cuidado salió del cuarto de la pelirroja. Bajo las escaleras lentamente y se encamino con rumbo firme y preciso hacia la cocina. El olor del café recién colado invadió sus fosas nasales mientras entraba en la estancia. Snape se encontraba tranquilamente con una taza de café leyendo el Profeta sentado a la mesa. Hermione se tensó al verle y no se atrevió a moverse o decir algo. El hombre levantó la vista sobre el Profeta mientras se dirigía a Hermione:
-Buenos días.-dijo pasivamente el hombre mientras le daba un sorbo a su café. Hermione sintió un escalofrío mientras parpadeaba varias veces sin perder de vista al hombre.
-B-buenos día p-profesor.-dijo la morena mientras tartamudeaba. Ella pensaba que con todo lo ocurrido hacia un par de horas, Snape no le dirigiría la palabra.
-Creí haberle dicho que ya no era su profesor.-dijo el hombre tranquilamente devolviendo su mirada al periódico. La joven se sonrojó mientras tosía tratando de pasar el leve bochorno que le había dado.
-¿No hay nadie más despierto?-preguntó con cuidado mientras se sentaba a la mesa frente a Snape.
-Sí, ya la señora Weasley está despierta. Pero ella está en el lavandero.-dijo el hombre sin darle mucha importancia. Hermione se tensó levemente deparando que estaban completamente solos. ¿Y porque se sentí así? Ni idea, todo era tan confuso.-McGonagall…-comenzó a decir Snape con total tranquilidad.-quiere que le veamos en Hogwarts dentro de cinco minutos. –Hermione parpadeó varias veces, se le había olvidado que la profesora quería hablar con ellos.-Por lo tanto yo terminaré mi café, si usted quiere puede tomar la red flu y adelantarse.-Hermione solo asintió mientras salía con paso torpe fuera de la cocina, sin darse cuenta que los ojos de Snape le miraban fijamente.
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Hogwarts/despacho de la profesora McGonagall
Hermione apareció en el despacho de la profesora de transformaciones. Y casi pisándole los talones apareció Snape. La estancia estaba completamente organizada, pero la profesora no se encontraba allí.
-Creo que será conveniente que tomemos asiento en lo que llega la profesora.-dijo Snape sin ningún efecto en su voz mientras se sentaba en una de las butacas frente al escritorio de McGonagall. Hermione obedeció sin rodeos mientras ocupaba la butaca al lado de Snape.
-¿Qué cree que quera saber la profesora?-dijo Hermione sin mirar a Snape. El hombre se movió levemente incomodo en la butaca mientras le contestaba con voz monocorde:
-Simplemente él porque estábamos tan lejos y no le dejamos indicación a nadie de que saldríamos.-Hermione solo asintió mientras oyó como la puerta del despacho de la profesora se habría con parsimonia.
-¿Ya están aquí?-dijo McGonagall en tono serio mientras caminaba completamente erguida hacia su escritorio. Deparo un momento en observar a ambos antes de tomar asiento y entrelazar sus dedos posándoles bajo la clavícula.
-Bien… ¿y qué les hizo pensar en salir sin avisar a nadie ayer?-espetó la profesora un poco cruda mientras mantenía el seño levemente fruncido.
-B-bueno…-comenzó Hermione tartamudeando pero Snape le cortó rotundamente.
-Primero Minerva, y que conste… La señorita Granger me ha ayudado últimamente y por agradecimiento decidí ayudarle, proveyéndole protección y apoyo en un asunto que tenía pendiente.-McGonagall frunció el seño mientras se echaba hacia delante para poder enfocar mejor a Hermione. La joven se había puesto pálida como un papel.
-¿Y se pudiera saber qué asunto era ese señorita Granger?-dijo McGonagall sin despegar la mirada de la chica.
-B-bueno… como usted sabe… mis padres… ellos…bueno… tenía que regresarles a Londres y devolverle la memoria. Lo tuve que hacer por la guerra y porque tenía miedo en que les buscaran y le mataran…-Hermione comenzó a sollozar.-Y-y y-yo… tenía que hacerlo… mandarles lejos… protegerles…-y la voz se le quebró totalmente rompiendo en un llanto desesperado. La profesora cambio su rostro seco y severo por uno de empatía y compasión. Rodeo el escritorio y abrazó amorosamente a la morena.
-Descuida Hermione…-dijo la mujer con voz dulce mientras le acariciaba la cabeza.-Es solamente… bueno… ¿Por qué no me dijiste nada? Así hubiéramos estado más tranquilos.-dijo la profesora mientras miraba con amor y ternura a su mejor alumna. Snape no dijo nada solo se limitó a rodar los ojos. Después de unos minutos en los cual la morena termino calmándose McGonagall se dirigió a Snape.
-Severus…-dijo la mujer totalmente sería.-A ti nada más se te ocurre aparecerte en Puerto Rico. ¿Sabes cómo nos enteramos? Uno de tus ex compañeros de bando opuesto les reconoció mientras comían en la cafetería. Tuviste suerte de que no les hiciera daño… Severus…-dijo la mujer mientras se levantaba y tomaba del asiento un pergamino totalmente enrollado y se lo tendía bajo la mirada atenta de Hermione.
-Es del Ministerio de Magia.-dijo la bruja.-Están pidiendo que asistas a una vista en el tribunal mañana en la mañana.-dijo la mujer un poco preocupada.-Te lo advertí Severus, te dije que no salieras pero tu terquedad siempre aflora ¿no?..-Snape miró la citación mientras la ponía con total tranquilidad en su capa de viaje. Ya estaba acostumbrado a eso, en la pasada guerra le había tocado asistir… pero esta vez tenía mucho a su favor. El siempre estuvo a órdenes de Dumbledore y Potter le había limpiado parte del camino el día en que terminó con el bicho raro de Voldemort.
-Allí estaré…-dijo el hombre mientras se paraba con parsimonia del asiento.
-¿Y ya todos saben que el profesor sigue con vida?-preguntó Hermione en voz baja mientras miraba con tristeza a su ex profesora.
-Sí, salió en el profeta de esta mañana. Todos saben que Snape sigue con vida.-Hermione miró a Snape y este escondió su mirada tras el velo de cabello color azabache. Hermione suspiro mientras se levantaba.
-Es mejor que regresen a la madriguera.-dijo McGonagall mientras le tendía una maseta llena de polvos flu a Hermione y a Snape. Cada uno tomo su puñado mientras entraban a la chimenea y uno a uno desaparecía ante la mirada atenta de McGonagall.
Cuando llegaron a la Madriguera Hermione esperó a que Snape saliera de la chimenea para embaucarle.
-Yo le acompañaré mañana.-dijo con total seguridad mientras Snape le miraba con seño fruncido.
-No pretendo enviarle a esa fosa de leones Granger.-dijo Snape mientras daba dos pasos pero Hermione se le paró de frente impidiéndole que siguiera su camino.
-Aunque no quiera allí estaré. Yo fui quien le salve, debo de estar allí…-dijo la morena con los brazos en jarras.
-Entiéndalo de una vez, aunque me haya salvado no implica más que complicar más todo. La interrogarían a usted y el porqué de su acción. ¿Sabe usted él porque me salvo?-dijo Snape en tono bajo mientras acercaba su ceñudo rostro al de la morena. Hermione negó con la cabeza.-Ve… si usted no sabe… yo menos. El Ministerio quera que usted hable y testifique el porqué. Potter y Weasley también tendrán que ir a testificar a favor o en contra. Lo cual no me importa porque realmente mi vida es un desastre. Yo debía haber muerto en ese instante Granger así el mundo tendría un estorbo menos.
-Usted no es ningún estorbo.-dijo Hermione fuera de sí.-Usted es un hombre de alto calibre, es usted un héroe.
-¿Héroe? Quiero ver cuando le diga eso al Ministro. Granger… yo soy un maldito ex mortífago. Tiene usted idea de lo que implicaba esto.-dijo el hombre mientras levantaba su manga dejando al descubierto la marca tenebrosa. Hermione ni se inmuto y le mantuvo la mirada.
-¿Y qué? Lo era por simplemente obtener información. Usted estaba en el bando de Dumbledore.
-Lo estaba y lo he estado.-dijo Snape.-Pero le aseguro que tendré más de la mitad de la población mágica en mi contra.
-Pero hay pruebas a su favor.-dijo Hermione con gran molestia.
-Y hay a mi contra.-dijo Snape mientras alzaba la voz totalmente fuera de sí. -Compréndalo por una vez Granger, mi destino era el haber muerto esa madrugada y usted se interpuso en mi camino… ¿porque lo hizo?-dijo Snape mientras tomaba a Hermione por los antebrazos y la obligaba a mírale. La morena se tensó ante el contacto y sus ojos comenzaban a nublarse.-Diga tan solo el porqué de ser la mujer que se interpusiera en mi muerte. ¿Por qué usted Granger? Siempre tiene que ser la salvadora del mundo… debió haberme dejado morir.
-¡Nunca!-dijo Hermione mientras dos gruesas lágrimas rodaban por sus ojos.
-Debiste haberme dejado morir…-continuo Snape fuera de sí mientras zarandeaba a la muchacha. Hermione emitió un gritito ahogado de dolor, Snape le apretaba fuertemente.
-Suélteme…-dijo Hermione entre sollozos.-Me hace daño. Snape continuaba reacio a soltarle.
-¿Por qué Granger, porque?-seguía gritándole. La morena estaba desconcentrada. No sabía qué hacer. Miraba con profundo dolor las orbes negras de Snape.
-¡SUELTALA SEVERUS!-dijo la voz de la señora Weasley, que al oír los gritos de ambos se allegó a la sala. El hombre le soltó bruscamente mientras le miraba con el seño molesto y salía como un torbellino de la estancia dando un portazo a la puerta de su cuarto. Hermione se derrumbo en el suelo de rodillas mientras continuaba sollozando. La señora Weasley se acercó y la abrazo con suma dulzura mientras el acariciaba el cabello. Hermione estaba destrozada.
-Tranquila mi niña… Snape tiene mucha presión es todo…-dijo la mujer mientras le daba una servilleta para que secar sus lágrimas. Hermione estaba llena de sentimientos encontrados, lo mejor sería salir a dar una vuelta y despejarse de todo.
-Señora Weasley…-dijo Hermione con voz apagada.-Saldré por unas horas a casa de mis padres… ¿no le molestaría?-la mujer negó mientras componía una hermosa sonrisa.
-No mi niña… vete… te hace falta.-Hermione solo asintió mientras se paraba del suelo miró hacia la puerta donde era el cuarto de Snape y con un dejo de tristeza desapareció de la estancia. Mientras en su ida dejaba a un confuso Snape que se reprendía mentalmente por lo animal que había sido.
*SALUDOS SALUDOS! Pense que no me daría tiempo pero bueno jaja he aprovechado unos minutos antes de que terminara la clase de dibujo para terminar de escribir el capítulo jaja amo mis profesores ni cuenta se dan cuando estoy escribiendo en sus clases pero bueno… existen las inteligencias multiples… nada no quiero agobiarles con cosas de educación ni nada de eso, he cumplido esta misión. Jajja ahora vamos a sus reviews que me muero por leerlos… jajaj Espero que les guste el chap, dejemen sus opiniones, maldiciones y todo eso. Se acepta todo y cada uno de ellos. Y me despido hasta mañana mis queridos lectores… Con amor Lucy Potter ;)
