Capitulo XI.- Roma.

Za'oga un Om

Marido y mujer…

Unas horas atrás eso mismo había declaro el sacerdote, ahora se encuentra en la habitación de Inuyasha esperándolo, al cambiarse por aquel camisón que la misma Sango le regalo el día que llego a Aswan.

Con esto enloquecerás a tu marido…

El propósito de aquel sexy comisión, color negro y trasparente que se siente desnuda.

Iré a despedir a todos.- se lo había dicho Inuyasha al llevarla a su habitación, dejando que toda la fiesta esta en el palacio solo una pequeña pieza fueron la que bailaron juntos y lo demás Kagome atendió a los invitados que la felicitaban.

Se habré la puerta de la habitación dejando que Kagome este enfrente todavía de aquel espejo que hace lucir su figura, contemplándola, su cadera se ha anchado y sus pechos aumentado, es como si el convertirse hace unos días atrás en la mujer de Inuyasha aya dejado esos cambios.

¿planeas seducirme?.- lo pregunta el propio príncipe al ver a su mujer de esa forma.

Kagome gira lentamente observado a su esposo enfrente de la puerta ya cerrada, todavía con el traje tradicional de su país, el mismo traje blanco que uso en la boda.

No se de donde sacaste eso, pero me deleita la vista.- lo dice aquel hombre de ojos dorados al acercarse hacia su mujer.

Yo…yo…- murmura Kagome al sentir las manos de Inuyasha en su cintura.

Eres mía…- lo susurra al inclinarse el jeque al besar los labios de su esposa, preparándose par comenzar con aquel ritual, un ritual del cual comienza a disfrutar lentamente.

Kagome simplemente envuelve sus brazos el cuello de Inuyasha atrayéndolo mas hacia ella, abriendo sus labios para dejar que la lengua explore aquella boca, gimiendo al sentirla contra la suya.

Se mueve unos pasos los suficientes para caer en la cama con aquella mujer que ríe ante la desesperación que siente aquel jeque.

¿Qué es lo gracioso?.- pregunta Inuyasha al separarse de los labios de Kagome, viéndola debajo de su cuerpo.

Tu…- susurra Kagome al mostrarle esa dulce sonrisa.

¡feh!, cuando acabe contigo no vas a reírte…- se lo dice de forma arrogante al comenzar a mover sus manos por aquel cuerpo que le pertenece.

Esta apunto de reír, pero los dedos de Inuyasha tiran de sus briagetas dejando expuesto aquel lugar, donde se introducen arrancándole un gemido.

Inu…- murmura Kagome al mover sus piernas dándole más facilidad a Inuyasha de explorar con sus dedos aquel lugar.

Vamos preciosa, enloquéceme de deseo…- lo susurra roncamente aquel ojidorado, besando los pechos de Kagome.

No es capaz de decir nada, nunca antes le había hecho el amor de esa manera, tan salvaje y excitante.

Desnúdame…- lo dice roncamente Inuyasha al estar encima de Kagome tomando sus manos para posarlas en aquellos botones de su túnica.

Se encuentra ardiendo deseo, lo que en esos momentos anhelaba era el que Inuyasha estuviera dentro de su cuerpo no en esa tortura, siente entre sus manos la textura de seda, comenzando a desabrocharlo, a ver la expresión de deseo que tiene ahora su marido, es la primera vez que harían en amor estando en esa unión y el solo pensarlo la consume el deseo.

Kagome Tashio.

Es la nueva identidad de la mujer que tiene enfrente de sus ojos, deleitándose de la figura que se muestra debajo de aquel traje tan sexy, no sabe si es capaz de terminar de hacer el amor, antes de llegar aquel dulce clímax.

Gruñe al sentir como la tela que cubre su pecho cae lentamente sobre su piel dando paso a las manos tibias de su mujer, gimiendo ante aquella sensualidad, a pesar de que su mujer es una novata lo hace de una manera que lo enloquece.

Escucha gemir a Inuyasha al pasar sus manos por aquel pecho que la vuelve loca, sintiendo cada una de las fuertes estructuras, el bello negro que se centra en su pecho, todo tan perfecto; despega un poco su espalda de la cama para poder posar sus labios en aquel lugar, escuchando los suspiros y gemidos de su esposo, al igual que el mismo la aprieta contra su cuerpo sintiendo la dureza de sus pechos contra aquel pecho desnudo.

Se tumba de espaldas, dejando a su mujer enfrente, nunca antes había dado esa facilidad alguna otra mujer, el poder mandar en la cama, el poder montarlo a él, el ser él mismo sometido, pero en esos momentos la simple idea lo excita.

se queda quieta al estar sentada en el abdomen de Inuyasha, sus piernas al costado de la cintura de su esposo, y el mismo observándola desde abajo.

Yo…yo…yo….- balbucea, al estar tan sonrojada.

Hay muchas posiciones sagīr, y deseo enseñártelas todas.- se lo dice con deseo recorriendo sus ojos dorados ese delicioso cuerpo.

Sus manos comienza a tirar del listón que se encuentra en medio de los pechos de su pelinegra, desatándolo para ver como todo el diminuto camisón ha caído en su abdomen, observando esa obra de arte.

Con ayuda de sus manos retira la prenda de Kagome, dejándola totalmente desnuda ante sus ojos, sintiendo aquella necesidad de estar dentro de ella y perderse en aquel éxtasis.

Se inclina a besar los labios de Inuyasha ofreciendo los suyos, al pegar su cuerpo con el de su esposo, dejando que las manos de él se deslicen por todo su cuerpo desnudo, al mismo tiempo que por un momento es consiente de que se encuentra debajo de él, pero así como fue tan rápido aquel movimiento el ojidorado vuelve a ponerla encima suyo, gimiendo al sentir como los pantalones y la ropa de su príncipe ha desparecido.

Rompe el beso, al sentir como su mujer deja todo su peso sobre de él.

sagīr, gózalo.- lo dice roncamente Inuyasha al alzar con sus manos la caderas de Kagome y las suyas, penetrando a su mujer, observando como esta entierra sus uñas en su pecho, dejándole marcas que lo hacen gemir.

Mueve sus caderas conforme el ritmo que comienza a marcar su mujer, gimiendo ante la suavidad de sus labios sobre su vientre, sentándose en la cama, al dejar que Kagome rodee con sus piernas su cintura, envolviéndola con sus brazos.

Por su parte hunde su rostro en el cuello de su jeque, saboreando las nuevas sensaciones que le produce esa postura, susurrando su nombre a gemir.

Apenas es capaz de soportar tanto, dando una ultima embestida donde su miembro explota por completo dentro de su mujer, llenándose de aquel liquido, que podría llevar su semilla plantándose en un lugar o en espera de otro momento, para dar fruto.

Grita y entierra sus uñas al sentir como su esposo se derrama dentro de ella, llevándola a un lugar que no es capaz de describir, derrumbándose entre sus brazos, quedándose sin fuerza alguna.

Sin separarse de su mujer, la tumba en la cama, estando encima de ella, queriendo retirarse muy a su pesar, pero Kagome lo impide con un gemido de protesta y rodearlo mucho mejor con sus piernas, obligándole a soltar una carcajada, al verla tumbada debajo de él, sudada, su respiración agitada y bien su cuerpo hinchado y rojo.

Si no me dejas salir sagīr, no podré detenerme.- lo advierte con una sonrisa, al ver que el brillo de sus ojos sigue ahí, y como su cuerpo reacciona ante sus palabras, al sentir como la cavidad de su mujer sigue contrayéndose.

Suelta una ronca carcajada al ser consiente que su mujer no esta saciada del todo y planea complacerla hasta que ella misma le pida que pare.

Sus deseos son ordenes que piensa cumplir al pie de la letra.

-.-

Siente como Kagome se mueve a su lado, tan solo susurra su nombre y se acomoda en su cuerpo, no ha sido capaz de dormir desde que despegaron en el aeropuerto de Aswan le había prometido una luna de miel normal, es lo menos que puede hacer por aquella pequeña mujer que esta a su lado.

El hacer el amor y despertar con ella fue lo mas placentero que ese día, antes de que ambos dejaran el palacio y a Shippo a cuidado de Sango, Miroku y Megumi, claro que algo intuía entre su primo y la amiga de Kagome, y deseaba ver a su primo sufrir por esa mujer.

¿desea algo señor?.- pregunta aquella mujer de ojos negros, con el uniforme que portan los trabajadores de la línea.

Una manta por favor.- lo pide Inuyasha al abrazar a su mujer, esa pequeña, en la primera hora haciéndole miles de preguntas sobre roma, después se acomoda entre sus brazos y queda profundamente dormida, comprende el cansancio el hacer gran parte de la noche el amor y después en la mañana al despertarse, mantenía agotada a su mujer.

Les falta la mitad del viaje, así que podría tomar la su computadora portátil y comenzar a hacer el poco trabajo que se llevo a Roma, total si adelante puede disfrutar mejor de su pequeña mujer.

Aquí tiene señor.- se lo dice esa mujer de cabellos rubios al sonreírle y dale la manta.

Gracias.- se lo agradece al tapar a su mujer, escuchando como suspira su nombre y se acorruca aun mas hacia él.

Cualquier cosa que desee estoy a su servicio.- se lo dice aquella mujer al lanzarle una mirada coqueta al jeque.

Inuyasha ignora aquello, antes podría haberle propuesto algo a esa mujer, pero ahora ya tiene esposa y su deber es respetarla, aunque pensándolo mejor no le atrae en ninguna manera esa rubia, hasta se le hace repulsiva su forma de coquetearle.

Comienza a concentrarse en el trabajo que debe de realizar, uno que otras propuesta para el mejoramiento de la cuidad como el equilibrar la población en cada una de las escuelas, así los profesores se den abasto y puedan educar de manera proporcionada sin descuidar a ningún alumno.

Su trabajo comienza a absorberle, o mas bien el hecho de leer propuesta tras propuesta, de los ingenieros en Aswan que se siente atraído en dos propuestas, pero le es difícil escoger.

Siente como su mujer se vuelve, llamándole su atención, al mover su computadora y dejarla a un lado.

Toma su vaso de güisqui llevándolo a sus labios, pensando en las cosas que le enseñaría a Kagome una vez en Roma.

¿Inuyasha?...- lo murmura una pelinegra adormilada al incorporarse.

¿Qué sucede cariño?.- lo pregunta Inuyasha, al ver a su mujer.

Por su parte se sonroja, al recordar su sueño y desea que se haga realidad.

¿Kagome?.- la llama al ver su sonrojo.

No nada.- responde al sentarse correctamente.

¿Qué sucede?.- vuelve a preguntarlo pero ahora sin aquel apodo de cariño y mucho menos con la mirada tierna, en su lugar esta algo confundido por la actitud de su esposa.

Es que… yo… soñé… pero… yo.- balbucea incomprensiblemente Kagome- ¡bah! No importa.- termina por decirlo al cruzar sus brazos por debajo de sus pechos aumentándolos un poco de lo que ya naturalmente son.

Kagome…- lo dice Inuyasha con un tono de que suelte de una vez lo que sucede.

Ya no importa.- se lo dice al ver por la ventana de su lado, el paisaje de nubes.

No tengo mucha paciencia mujer.- se lo dice al ver a su mujer, ¿Qué es lo que demonios sucede?

Es que… es que… me da pena.- lo termina murmura lo suficiente para que lo escuche al juntar sus manos en su regazo.

Estamos casados, no veo el problema.- se lo dice Inuyasha al inclinarse a besar el cabello azabache de su mujer, que huele exquisitamente.

Pero…-

Kagome.- la interrumpe desesperado, nunca se le ha dado bien ser paciente y no planea serlo ahora por mucho tiempo.

Bien…- lo susurra al voltear su rostro y ponerse de rodillas para ver a su esposo a los ojos, a la misma altura, posando sus manos en el pecho de Inuyasha y poder inclinarse cerca de su oreja derecha- quiero… quiero… que… me hagas el amor.- se lo susurra de una vez por todas, había soñado que le hacía el amor en aquel lugar y era tan maravilloso.

Gruñe al escuchar lo que acaba de decirle, posa ambas manos en la cintura de su mujer y la atrae hacia su cuerpo, sentándola encima de sus rodillas, observando su rostro sonrojado.

sagīr …- lo murmura al inclinarse a tomar esos dulces labios, devorándolos por completo.

Se entrega completamente a los labios de su esposo, pasando sus brazos por el cuello de Inuyasha, abriendo a su vez sus labios, suspirando de placer ante aquella dulce intimidad.

Mueve una de sus manos por debajo de la blusa de su mujer, fue una excelente idea haberle puesto esa camisa sencilla y la falda que lleva deslizado su mano hasta llegar por debajo de los senos ya inflamados, escuchando un pequeño gemido salir de ellos.

Nos encontramos a media hora de aterrizar, así que por favor mantengan la calma.

Se escucha la voz del capitán por todo el lugar, trayendo la realidad al príncipe.

Se separa de los labios de su mujer, sonríe ante la visión que tiene de ella, sus labios hinchados con las mejillas sonrojadas.

No podía quedarse en aquel lugar sin tomar a su mujer, sin poseerla, pero ese lugar no es el adecuado, gruñe al pensar que debió de haber utilizado el avión privado en lugar de viajar en uno público.

¡feh!, tu tienes la culpa.- lo reprocha al inclinarse a besar suavemente sus labios solo una caricia, suficiente para que Kagome sigua en otro mundo, sin comprender ni una de las palabras de su esposo.

No puedo mas…- lo murmura Inuyasha al separarse de los labios de la pelinegra, que protesta con un gemido al sentir la mano de su príncipe en su muslo y ya no en sus senos.

Inuyasha…- lo susurra al ver a su esposo, mantiene una mirada algo perturbada, es de la misma manera que ella se siente, ¿Por qué paro?.

Tendrás que ir al baño cariño, por que este sitió no es para hacer esto, sagīr.- se lo dice al ver la vestimenta de Kagome, su playera rosa esta un poco arrugada dejando verle a él una parte de sus senos mientras que su falda esta ligeramente alzada lo suficiente para ver sus largas piernas.

Pero…-

¿deseas algo?.- pregunta la voz de la mujer, la misma que estuvo viendo la escena desde lejos, ardiendo de celos al ver que ese hombre le hace caso a esa niña mimada y a ella no.

Un güisqui por favor.- se lo pide Inuyasha al ver a la mujer que lo ha estado atendiendo en todo el vuelo.

En un momento te lo traigo.- se lo hace saber pero al mismo tiempo le guiñé un ojo, dejando a una Kagome celosa.

En un momento te lo traigo...- lo murmura Kagome entre los dientes al imitar la voz de esa mujer.

¿Qué sucede cariño?.- pregunta Inuyasha al no entender las palabras de Kagome.

¿Por qué le pides algo?.- le pregunta al girar su rostro.

Ríe ante el significado de las palabras de su esposa.

Es la aeromoza, ¿a quien mas puedo pedirlo?.- termina preguntando con burla.

a…a…alguien.- lo dice al girar su rostro molesta, cruzando sus brazos debajo de sus pechos.

¿celosa?.- pregunta sonriendo Inuyasha, al besando el cuello de su pelinegra

No.- miente secamente, ¡si!, ¡si! Esta celosa y ¿Qué?.

Mentirosa.- ríe ante ello, ¿acaso Kagome cree que sus celos no son evidentes?.

Voy al baño.- lo anuncia al apretar sus puños, levantándose del lugar.

Pero Kagome…..-

En un momento vengo.- se lo dice al interrumpirlo, caminando por el pasillo donde varías personas ven a aquella mujer que solo maldice al caminar.

Suspira de un toco lastimero, no sabía que se iba a molestar tan pronto, no deseaba hacerle burla o hacer sentir mal, estaba alagado por sus celos, que no midió las consecuencias de sus palabras.

Aquí tienes.- lo dice una mujer al darle el güisqui.

Toma el güisqui entre sus manos, fija su mirada dorada en aquel liquido del mismo color, pensando en la mujer que se acaba de ir de entre sus brazos.

Los baños de los aviones son cómodos para cualquier cosa, primito.

¡demonios!, las palabras de Miroku antes de abordar el avión le venían a la cabeza, ¡maldito Miroku!.

¡cuidado!.- exclama aquella mujer de ojos verdes, viendo como el güisqui cae en los pantalones de Inuyasha y su camisa.

¡demonios!.- maldice ante la distracción y sus consecuencias.

En un momento le traigo algo con que se limpie.- se lo dice la chica.

Iré al baño a limpiarme.- se lo dice, al levantarse.

Pero esta ocupado.- protesta.

Esta mi esposa, así que no veo el problema.- se lo informa al caminar hacia el lugar

¡oh!.- lo exclama la rubia.

-.-

Ese tonto de Inuyasha, ¿Por qué tiene que coquetear con otras?.

Se arregla la falda y la blusa, maldiciendo por lo celos que tiene de esa mujer bonita, es rubia de ojos azules, una figura bonita y es de clase, en cambio ella, tiene el cabello azabache, sus ojos son marrones y su figura no es nada bonita comparada con esa mujer, el espejo no le miente.

Tal vez lo mejor sea regresar al asiento y volver a dormir, así los minutos en el avión repasará rápido y estarán en Roma.

Suelta un suspiro al abrir la puerta, sin percatarse que un hombre una cabeza mas alta que ella esta de pie, observándola con ojos de deseo.

Inu…- lo murmura al ver a su esposo de pie.

¡kuso Kagome!.- lo maldice al atrapar a esa mujer entre sus brazos y comenzar a besarla, caminando dentro de aquella pequeña habitación, cerrando la puerta asegurándose que el seguro esta puesto.

Apenas es capaz de pensar, Inuyasha comienza a besarla de una manera que pierde cual pensamiento coherente, abre sus labios dejando que de nuevo su esposo se apodere de ellos, comienza a sentir como un calor agradable la envuelve por completo aferrándose a la camisa del jeque.

No… no puedo…- lo murmura entre sus labios al abrazarla.

No puede comprender nada, solo siente como su Inuyasha deja de besarla y la abraza, murmurando un "no puedo"…

Deseo hacerte el amor, pero no aquí.- comienza hablar Inuyasha- deleitarme con tu aroma, con tu piel, sentir como te me entregas, eso es exquisito y no puedo hacerlo aquí, no te lo mereces cariño.- lo concluye al separase para ver los ojos marrones de su mujer.

No te lo mereces cariño…

¿merecer?... no lo entiende.

Ven cariño, volvamos al asiento… dentro de unos minutos aterrizaremos en Roma.- se lo termina recordando al salir del baño juntos, dejando que una mujer de cabello rubio y ojos verdes, vea como la esposa de aquel hombre guapo esta entre sus brazos.

Envida…

Eso es lo que siente, envida y celos… ¿Por qué esa mujer ordinaria tiene a aquel hombre guapo?, ¿Por qué?, ¿acaso se enamoro aquel hombre de ella?.

-.-

¡es hermoso!.- lo exclama una Kagome al bajar del avión.

Ríe al ver a su esposa, ¿Quién le iba a decir que esa mujer se iba a volver tan importante para él?.

Bienvenida cariño a Roma.- se lo dice al caminar con ella a la Terminal.

Ese es el inicio de una luna de miel inolvidable.

Continuaraaaaaa!!!...

¡Konichiwa, Chicas!... ¿Cómo han estado?, espero que el año nuevo se la hayan pasado con sus seres queridos y hayan pedido sus doce deseos, espero que me hayan recordado ¡¡heee!!...

Aquí trayéndoles la continuación, lamento haber tardado, pero se me dificulto el lemon no anda muy inspirada y estaba intente e intente hacerlo, hasta ahora espero que me haya salido…

Mil gracias por sus mensajes… ¡les deseo un FELIZ AÑO NUEVO!... he inicio de clases (aunque eso no es bueno T-T)…

¡dejen sus mensajes!... nos veremos pronto lo prometo

Se despide

Fesabi