Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Capítulo beteado por Constanza Moreno (Konnyxa)

www . facebook groups / betasffaddiction/

Capítulo Diez

Oh, ¡Florida!

Nuevo México, Texas, Luisiana, Misisipi, Alabama y Georgia pasaron por mis ojos y por los ojos de todos los que estábamos en el tren. Junto con Edward llegamos a nuestro destino final: Florida.

Estaba nerviosa, feliz, alarmada, aterrada pero irremediablemente enamorada, estos días que han pasado me han enseñando en mis clases de vida un y mil cosas. Priston, nuestro nuevo compañero de viaje, nos dijo de una universidad en donde podemos estudiar, con Edward estábamos extasiados y nerviosos por llegar a nuestro destino.

Edward, ¡oh Edward! cada vez más apuesto. Nos hemos unido como no tienen idea, este es un viaje maravilloso y espero que hayan muchos más, sé que serán más, algo en mi ser me lo dice…

Y bueno aquí estaba, en la entrada de la Estación de Buses de Florida y básicamente mi mandíbula colgaba al ver lo que nos vino a buscar a Edward, Priston y a mí; una jodida limosina, — ¡diablos creo que la familia de Ed es un pelín acaudalada! —pensé.

—Ed-Edward ¿en eso nos vamos?—Le pregunté, tratando de que el hilo de mis pensamientos no se fuera al ver cómo nos llevaban las maletas a la parte trasera de la limo. Edward no podía borrar la sonrisa y la alegría que reflejaba en su cara, y eso me tenía embobada a más no poder. Además, ¡por favor! se nota que el chico debe estar acostumbrado a esto, al verlo decirle de forma amable al chofer la dirección de Priston. –Bella, estás hablando como una señora. Okey, se sobreentiende que Edward es menor que tú, pero tampoco es para tanto– me dijo mi conciencia. –Claro que es como… no, no lo es; eso me lo demostró la noche en la cual estábamos en Alabama, en la parada que hicimos como turismo del tren en el que bailamos y no fue nada decente –dije recordando sus manos en mi cintura. –Diablos Bella, eso estuvo ¡Wow! Excelente baile –me dijo de repente una acalorada conciencia. En fin, he tenido mucho de mi conciencia, es momento de volver al presente.

—Si— me dijo acercándose a mí y colocando las manos en mi cintura. — ¿No te gusta?, porque si no es así yo… —no lo dejé hablar, pues lo callé con un beso. Al separarnos Priston nos miraba levemente colorado— ¡Oh, Priston! no puedes estar avergonzado ¿o sí? —lo picaba Edward para hacerlo rabiar.

—Déjalo Edward, ven Priston —le llamé para darle un beso en la mejilla y fue el momento de Priston para sonreír. —Oh, no digas nada ahora o si no te doy una patada en la espinilla —le susurré al oído. Priston empezó a reír y pronto pude sentir las manos de Edward en mi cintura separándome ligeramente de él. – ¡Uf! que celoso– pensó en algún rincón de esta cabeza mi conciencia.

—Vale, mucho afecto público para mi gusto —dijo un celoso Edward, yo solo pude sonreír ligeramente para que el chico no se enojara más. –Aunque se veía completamente tierno. Edward tenía razón, yo ya quería llegar a donde quiera que fuera a quedarme aquí en Florida.

—Gracias a todos los cielos que llegaron —oí decir a Edward. Cuando me fijé hacia donde Edward miraba casi se me cae la barbilla, un Mercedes Benz junto con otros autos de color negro; todos ellos pararon justo enfrente de nosotros, rápidamente miré a Edward quien sonreía con suficiencia y al lado vi a un sorprendido Priston. Yo solo atiné a volver a parpadear y cerrar mi boca; al poco tiempo vi a un chico de esos de los que ves en las películas de la CIA y del FBI caminar hacia nosotros, –más bien parecían los chicos de la película de los Hombre De Negro–.

—Joven Cullen, bienvenido a Florida ¿le ayudo con el equipaje? —Uno de los tipos de Men In Black le dijo; este era un joven de menos de veintisiete años, de cabellera dorada y ojos azules oscuros.

—Hey James, gracias. Te presento a mi novia Isabella Swan y a un compañero de viaje Priston Stevens. —Le dijo Edward y rápidamente yo levanté mi mano para estrecharla, pero éste solo me miró y asintió, e hizo lo mismo con Priston quien quedó igual que yo con la mano en el aire.

—Vale… —fue lo que me salió sin pensar al ver como se daba la vuelta y entraba en el auto principal, el Mercedes. Yo no quise mirar a Edward y tomé el brazo de Priston, quien colocó una mano encima de donde yo tenía la mía en su brazo; pude ver por el rabillo de mis ojos como Edward fruncía el ceño.

—Tranquila nena, no eres la única que se siente fuera de lugar por estos ambientes— me susurró Priston mientras caminábamos hacia uno de los autos.

—Chicos, vengan ¿A dónde van? —oímos gritar a Edward y cuando volteamos corría hacia nosotros. Al acercarse me miró a los ojos y pude ver decepción en su ojos y un poco de vergüenza.

—Tranquilo Edward nosotros nos vamos en otro… —comencé a decir. Sé que era estúpido molestarme con mi reciente novio, pero en realidad me sentía muy incómoda estar en un auto en el cual sentía en el aire no grata.

—Bella, creo que deberías ir con Edward yo…tomaré un taxi, no se preocupen por mi —comenzó a decir Priston mientras me miraba, sabía que él se sentía igual o peor que yo. Yo simplemente no sabía qué hacer, si irme con mi novio o acompañar a un nuevo amigo a quien le había tomado mucho aprecio.

—Priston, oye ¿porque no vienes con nosotros y te ayudamos a buscar hospedaje cerca? para así no perder contacto —me volteé al escuchar eso de Edward, y eso hizo que sintiera como se calentaba mi corazón.

—Wow, muchas gracias por el ofrecimiento Edward, pero eso es demasiado —respondió Priston moviendo la cabeza.

—Vamos Priston, te ayudaremos —insistí yo. Él me miró y solo atinó a sonreír un poco y finalmente aceptó.

—Está bien pero con la condición que yo elijo el lugar donde hospedarme y pagar mis propios gastos ¿está claro? —Sonreí y vi sonreír a Edward también. Edward le comenzó a decir a donde dejar el equipaje y pronto lo vi entrar en el Mercedes, al poner mi total atención a Edward solo pude acércame más a él y darle un tímido beso en los labios y abrazarlo.

—Gracias, por todo mi joven caballero —susurré contra su pecho. Pude sentir las vibraciones de su risa y sonreí yo también.

—De nada mi Madame —respondió. Sentí como tomaba mi mano, entrelazaba sus dedos con los míos y comenzamos a caminar uno al lado del otro. Mi sonrisa no se podía quitar y en cuanto entramos en el Mercedes, él rodeó con su brazo mis hombros y estuvimos así durante todo el camino en busca de un hotel para Priston, y si mis sospechas son ciertas para mí también.

.

.

.

—Bella… —me dijo por enésima vez Edward. Estábamos en la puerta del hotel, por el momento tenía que quedarme aquí hasta que él tuviera tiempo para conocer a sus abuelos. Volviendo a tierra y darme cuenta que él veía mis labios.

—Bella no pienses en nada ahora mismo —me dijo antes de acercarse a mí y rozar sus labios con los míos.

—Mmm —murmuré antes de rodear sus hombros hasta su nuca y besarlo como se debía.

Luego de un rato de besos, caricias y jugueteos tuve que poner fin o si no nos quedábamos y él llegaría tarde a la cena que sus abuelos le tenían como bienvenida.

—Vamos, quiero presentarte ya —me dijo él mientras esperábamos a James a que viniera con el auto.

—No, tienes que conocerlos primero eso es lo que vas a hacer, es lo mejor. Luego podremos ir y presentarnos —le dije mirándolo a los ojos.

—Bueno… llámame ¿está bien? —me dijo al ver como James venía acercándose a nosotros.

—Está bien, pero primero haz lo primero, te… —no pude terminar de decir pues me volvió a besar.

—… quiero —terminé de decir, él me sonrió antes de responder.

—Igual yo a ti —me dijo antes de alejarse y entrar en el auto.

Poco después de que se fuera me fui a uno de los restaurantes que tenía el Marriot. Priston estaba en la habitación más lejana a la mía y es por eso que me encontraba sola e hipotéticamente desamparada. De pronto alguien me tapó los ojos y yo pegué un grito.

—Shhh, no grites —me susurré y en ese momento reconocí como la voz de Priston.

—Oh, Priston ¿Por qué te me apareces así? —le pregunté, volteándome a verlo este tenía una sonrisa picara.

—Linda, no tenía nada que hacer aparte de ver diferentes Universidades de Florida y pues como a ti no te llama la atención. – ¡Stop! ¿Qué acaba de decir Universidad en Florida?, ¡esto tengo que escucharlo! –Y en ese momento ya no me vi sola en mi cabeza.

—Para, para ¡Para! ¿Qué acabas de decir? —le pregunté casi gritando, él solo pudo verme y comenzar a reírse a carcajada limpia, pronto tuve que taparle los labios pues la gente comenzaba a mirarnos raro.

—Linda, linda pues sí estaba investigando y vi ciertas noticias de que podíamos entrar en la University Central Of The Florida ¿qué tal? —Me dijo y yo solo podía tratar de que mi mandíbula volviera a colocarse en su sitio. No pude hacer más que ir rápidamente a abrazarlo, pero rápidamente caí en la cuenta de lo que haría y me separe lentamente mirando su expresión. Él me estaba viendo fijamente, yo miré al piso que desde este momento se me hacia interesante.

—Bueno, yo… yo mejor me voy a dormir —comencé a decir, él todavía me estaba mirando. —Bueno nos vemos Priston buenas noches —fue mi despedida para luego irme rápidamente a mi habitación. Al llegar a ella, ya no se me parecía atractivo ni comer ni llamar a Edward, me sentía incomoda y no quería que notara nada, de lo contrario era capaz de venirse para acá y no quería que él viera mi incomodidad ¡punto! Lo que hice fue darme una duchar, luego de ponerme mi pijama y acostarme en la gran cama.

Espero que esté delirando, pero espero que lo que yo vi en los ojos de Priston no haya sido lo mismo que yo veo a cada rato en Edward…Amor –fue lo último que pensé antes de quedarme profundamente dormida….

.

.

.

Bien aquí aparezco yo luego de tiempo pues si, ¡al fin llegan a Florida! Lo cual eso significa nuevas aventuras entre Ed y Bells, bien autora deseosa de opiniones al respecto…

Quiero agradecerle a mi beta Konnyxa que ha esperado conmigo la llegada de…! mi Inspiración!

Y bueno, espero que hayan disfrutado de este Cap. y esperen conmigo las ansias del siguiente (musa ven a mi pronto), besos y abrazos mis querid s tornasoles y bueno nos leemos de nuevo en el siguiente Cap. ^_^