Disclaimer: "Xmas" es un fanfic basado en la serie Castle, Martha, Jim, Castle, Beckett, Alexis y el resto de personajes mencionados no me pertenecen, son propiedad de su creador Andrew W. Marlowe y de la cadena ABC. No intento violar las leyes del copyright ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.
Nota de la autora: Mira que era difícil no terminar un anexo de tres páginas antes de la fecha límite, pues oye, lo he conseguido. Lo bueno es que con la perspectiva actual, puedo hacer un análisis de lugar, acerté por cosa de meses - semanas cuando se casarían, pero evidentemente no acerté con cuál sería la sorpresa navideña de 2014. Espero que os guste.
Tipo: Para todos los públicos.
Diciembre 2012 - Enero 2015
Anexo - Xmas
Richard Castle - 24 de diciembre de 2014. Brooklyn. Nueva York.
Richard Castle está nervioso y no sabe ocultarlo.
Su madre no deja de mirarlo de soslayo cada 5 segundos y él sabe, que ella sabe, que él está ocultando algo, porque ella siempre ha sabido cuando mentía y/o ocultaba información. Es más que posible que incluso sepa lo que está ocultando.
¿Por qué no llega Alexis de una vez?
Su madre siempre ha sido una mujer muy espabilada. Y cuando deja de mirarle a él con una sonrisa de suficiencia, su mirada se dirige hacia su radiante esposa. Ya ha hecho dos comentarios sobre que su preciosa nuera tiene un brillo especial en la mirada y ni uno sobre la falta de alcohol en el ponche.
¡Lo sabe seguro!
Martha Rodgers es una mujer sumamente perspicaz.
Sin embargo calla más de lo que habla, cosa rara en ella, y parece como que se interesa en lo que dice Jim, cuando realmente él sabe que los dos desconectaron de esa conversación en el momento en el que el abogado se puso hablar sobre béisbol… espera que siga hablando de eso.
Katherine Beckett - 24 de diciembre de 2014. Brooklyn. Nueva York.
Katherine Beckett está nerviosa, y aunque lleva prácticamente media vida aprendiendo a ocultar sus sentimientos, en ese momento no puede, no sabe, no le apetece.
Su marido no hace más que mirar al reloj, y luego a la puerta, y luego al reloj, y luego… Ojala Alexis llegase pronto, aquello está siendo más duro de lo esperado. Ve como Castle hace como que escucha a su padre, cuando ella sabe que no lo está haciendo. Al igual que el resto de los que están en esa sala.
Por supuesto.
Por otro lado, Martha la mira, la mira y la vuelve a mirar como intentando desentrañar un secreto imposible. La nota paseándose por su psique libremente. A esas alturas ya debe de saber hasta su talla de sujetador.
Y su padre habla y habla como intentando llenar el vacío del silencio que aporta el hecho de que no se está enterando de nada.
¿En serio? ¿Cómo no se puede estar enterando de nada?
¡Hombres!
La idea de dar la noticia en grupo le pareció una buena idea al principio. No quería que nadie se sintiera discriminado, o que aquella nueva familia que se había formado alrededor de ellos dos empezara con discriminación por grupos.
Sabe que a Castle le esta costando la vida no gritárselo a su madre, porque dos segundos después de haber salido de la consulta del médico ya estaba marcando su teléfono. En momentos así, se pregunta más que nunca, como hubiera sido todo si su madre hubiera seguido viva…
La puerta se abre. ¡Por fin! Alexis entra apurada y sonriente disculpándose por el retraso. El resoplido de alivio de su padre se ha tenido que escuchar en todo New York y parte de New Jersey.
- Ya era hora, calabaza – dice aliviado, mientras su hija se quita el abrigo y lo coloca en el armario de la entrada.
- Lo siento, papá, en serio, había mucho lío y el metro era un hervidero – dice la joven mientras se acerca a todos los presentes para saludar–. Dame un momento y me pondré los cuernos de Rudolf – dice la chica sonriente mientras se aleja camino de las escaleras.
- ¿A dónde vas? – más que preguntar, su marido grita levantándose detrás de ella y asustando un poco a la chica. A este paso le va a dar un infarto. A alguien le va a dar un infarto.
- A cambiarme – contesta, aunque parece una obviedad. Kate cree que no solo su padre no se está enterando de nada.
Alexis - 24 de diciembre de 2014. Brooklyn. Nueva York.
Alexis se esperaba una regañina por llegar tarde, esa es la verdad, y esperaba librarse de ella corriendo rápido para el piso de arriba, y que así se le olvidara. A su padre no le gusta nada que llegue tarde en fiestas señaladas, y menos en Navidad, la Navidad siempre ha sido una fecha muy importante y llena de tradiciones para su familia y eso es algo que ella adora, pero evidentemente no todo se puede controlar y ese nivel de ansiedad en su padre es extraño, más de lo normal incluso para él, aunque le lleve acompañando las últimas semanas.
Si no llega a ser porque está más que liada, se pasó cogiendo asignaturas y el trabajo la tiene medio loca, ya habría hecho un seguimiento del comportamiento anormal de su padre, pero bueno… Kate suele hacer bien ese trabajo.
- No, no, no… eso puede esperar - su padre la ha cogido de los hombros y la lleva de nuevo al centro del salón.
- Pero papá…
- Ya habrá tiempo para eso.
- Siéntate, cielo – dice su abuela divertida, como si le encontrara sentido a todo-. Tu padre parece ansioso por decirnos algo.
- Tienes razón, madre. Y tengo que decirlo ya. Esto me está matando. – Su padre se acerca a Kate, que se ha quedado clavada en su sitio y le sonríe mientras se sienta a su lado y le agarra las manos. Alexis mira confundida a su alrededor. Su abuela parece dispuesta a aplaudir. Jim tiene una cara de confusión total, parecida a la que seguramente tiene ella. Evidentemente se ha perdido algo- ¡La próxima Navidad seremos uno más!
- ¡Lo sabía! – escucha la voz feliz de su abuela mientras se levanta a abrazarlos.
¿Uno más? ¿Uno más? Jim la mira, ella mira a Jim, para ser una chica lista está tardando demasiado en reaccionar.
- ¿Uno más? – apenas se atreve a preguntar. ¿Van a comprar un perro?
Su abuela se da la vuelta hacia ella sonriente.
- ¡Vas a tener un hermanito!
Realmente Alexis no esperaba dejar de ser hija única a los 20. Sin embargo está claro que debería de haberlo visto venir… pero lo cierto es que no lo vio venir. Una risa desconcertada sale de su boca mientras ve como Jim va a felicitar a su hija.
¿Un hermanito? ¿Cuántos años hace que dejó de pedir a Papa Noel un hermanito?
Desde luego eso es algo que no se podrá controlar la próxima Navidad, ni las siguientes. Una nueva vida con la que celebrar. Realmente le está costando aceptarlo como una realidad, pero ya visualiza al bebé rodeado de regalos bajo el árbol. Su disfraz de reno aún debe de descansar en alguna caja.
Una sonrisa se dibuja en su cara.
Su padre se acerca a ella con una sonrisa feliz y la abraza con fuerza.
- ¡Feliz Navidad!
- ¡Feliz Navidad, papá!
FIN
Y ahora sí que ya está terminado del todo.
Muchas gracias por haber estado ahí.
