Fanfic beteado por Diana Mendez (TheDC1809) de Betas FFAD (www . facebook groups / betasffaddiction /) :)
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Nuevo comienzo
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Su semana estaba siendo una mierda en la mayoría de los sentidos. No conforme con todo el proceso de análisis y del resultado para ver si tenía alguna enfermedad, también tenía que lidiar con el juicio de Aretha. No podía negar que sentía un miedo atroz de ir, ya que obviamente tendría que declarar y tendría que verle la cara a Aretha y quizás a las perras del burdel, y por más que quisiera, no podía escapar de eso, Edward se lo había dicho y ahora mismo estaban de camino al tribunal en California.
— Tranquila amor —susurró tomándole la mano y poniéndola junto a la suya sobre la palanca de cambios—. Iremos, diremos lo que sabemos y luego nos iremos. Aretha con suerte tendrá diez años de prisión y nosotros no la volveremos a ver.
Sonrió a medias y supo que Edward entendió que eso no era sólo su preocupación. Internamente, dio gracias a que Kevin no se encontrara con ella en estos momentos, no habría soportado estar con su hijo sin derrumbarse. Edward le dio una mirada y supo a que se refería, eran las once en punto de la mañana y la nueva dosis de Metrodinazol le tocaba justo a esa hora. Tomó la botella de agua que tenía en su bolso y la caja de pastillas, de la cual sacó una y se la metió rápidamente a su boca mientras bebía un sorbo de agua. El sabor metálico persistió como siempre al igual que hace tres días.
— Bueno, Isabella, como te lo prometí ya tengo tus resultados —dijo sacando un sobre del cajón de su escritorio—. Esperé que estuvieran aquí para abrirlos con ustedes —la pierna de Edward temblaba de nervios, pero se calmó cuando Bella le puso su mano en la rodilla.
El crujido del sobre del laboratorio siendo desgarrado para sacar los papeles que habían en su interior, se hicieron eternos para Edward y Bella. Aquel papel que ahora estaba en las manos del doctor podría tener algo parecido a lo que sería la muerte definitiva de toda esperanza para estar juntos por siempre. O quizás podía tener algo parecido a la felicidad para ellos.
Ninguno de los dos supo descifrar la mueca extraña que hizo el doctor, sólo sabían que sus corazones latían desenfrenadamente por lo que esos exámenes pudieran decir.
— Isabella —tomó una respiración—, según este examen tu tienes un protozoo de la especie Trichomonas vaginalis, lo que quiere decir que padeces de Tricomoniacis —no supo si soltar un suspiro de alivio o ponerse a llorar. Edward tomó su mano y habló.
— ¿En qué estado está Bella?
— Isabella recién está en lo que se podría llamar una "primera etapa". Puede que el tiempo que haya pasado desde la infección no sea mayor a tres semanas. En el examen físico que te practiqué hace unas horas —dijo con la vista ahora en Bella—, pude ver que tus paredes vaginales no tienen mucha irritación, no hay enrojecimiento y tampoco presencia de un flujo vaginal fuera de lo normal —miró los exámenes y nuevamente habló— ¿Has sentido ardor, picazón o un olor extraño? —Bella negó sonrojada— Muchas pacientes no presentan síntomas de esta enfermedad, lo cual es malo si no se detecta a tiempo, pero este no es tu caso y sólo debo recetarte Metrodinazol, un comprimido cada doce horas —dijo mientras escribía la receta—. Debes tomarlas por catorce días y no deberías tener ningún problema mayor ya que en el examen no se detecta la presencia de otra enfermedad —Edward soltó un suspiro de alivio y miró a Bella con una sonrisa, quien tenía las mejillas llenas de lágrimas—, de todas maneras quiero verte en dos semanas para verificar que el tratamiento fue un éxito y que no hayan sorpresas.
Desde ese día había podido respirar un poco más tranquila, ya que sabía que en su vida la suerte no era algo que la persiguiera, había tenido más caídas que triunfos, por lo que sólo rogaba que no hubiera ningún problema con el tratamiento. Edward le decía que si seguían las indicaciones del doctor Gerandy, no deberían preocuparse y ella sólo arrugaba el ceño mientras seguía pensando en las opciones menos favorables y tomaba las pastillas que le producían náuseas y sabían a metal.
— Ya llegamos —anunció Edward antes de parar el Volvo y salir para abrirle la puerta a Bella. Tomó su mano y antes de caminar hacia el tribunal la recargó sobre la puerta del auto y se dedicó a observarla. Sus ojos aún no recuperaban su alegría por completo, pero siempre habían estado al límite de hacerlo y siempre había algo que interrumpía esa felicidad, primero fue el secuestro, luego Aretha en el hospital y finalmente los exámenes.
Sin decir nada, le sonrió con ganas queriendo demostrarle que a pesar de todo, él estaba feliz por estar junto a ella y a Kevin. Ambos habían sufrido mucho y de los dos, a Bella le había tocado la peor parte, pero aún así, había aprendido que todo debía mejorar siempre de alguna manera, no importaba cuanto tardara.
Bella hizo un amago de sonrisa mientras veía a Edward acercarse a sus labios para finalmente besarlos tranquilamente. Estuvieron unos minutos así, hasta que se separaron intentando calmar sus respiraciones y tomados de la mano comenzaron a caminar hacia el tribunal.
— ¡Señor Cullen! —gritó desde lejos Seth Clearwater. Él era el abogado que se encargaría supuestamente de hacer que Aretha se pudriera en la cárcel— ¡Lo estábamos esperando!
Seth era un hombre alto, moreno y de ojos café claro, y según Bella, tenía un enorme parecido con Jacob por lo que era inevitable que sintiera nostalgia al verlo. Edward en un acto conciliador y amoroso, tomó su mano y besó su frente cariñosamente, al tiempo que eran guiados por Seth hacia el juzgado.
Bella sólo pudo relajarse un poco cuando vio a Jasper, Jane, Alice y Emmett acompañados de una mujer rubia. El que ellos estuvieran ahí era muy importante para ella, incluso si de todos, sólo Alice era considerada su amiga, pero lo único que pedía, era no declarar sólo con Edward. Necesitaba más compañía.
Cuando avanzaron hacia ellos, fue inevitable que su vista no se quedara pegada en esos ojos azul oscuro de la mujer rubia, y aunque había estado en un estado casi de catarsis cuando la había visto por primera vez, fue inevitable no recordar el hermoso rostro de la chica que la miraba con curiosidad cuando había estado encerrada en el convento. Sintió una gota de sudor deslizarse por su nuca y sus manos tiritar, quizás ellas estaban por ahí, para declarar en favor a Aretha.
— Isabella, no —Emmett había estado atento, y la tomó por los hombros para calmarla—. Ella está aquí para ayudarnos —susurró.
— ¿Ellas también estarán? —preguntó un poco más calmada.
— No, se supone que ellas no han hecho nada —rodó los ojos—. Tenemos que esperar la declaración de los testigos para que se les relacione con Aretha, y ahí probablemente se hará otro juicio en contra de ellas.
Asintió no muy convencida de tener otro juicio, lo único que quería era zanjar el tema y nunca más volverlo a tocar, porque aunque no fuera lo mejor, en estos momentos era preferible pensar que algunas cosas nunca habían sucedido. Edward la tomó de los hombros y la llevó a sentarse al lado de Rosalie.
— Gracias —susurró después de unos minutos en que había permanecido recostada con la cabeza en el hombro de Edward. Rosalie la miró extrañada—. Acabo de relacionar las cosas, y me mencionaron que alguien llamó a Edward para decirle en donde estaba —suspiró y le dio una sonrisa—. Ahora sé que eres tú.
— No fue nada —dijo ella restándole importancia—, yo sólo debía hacerlo —Bella le dio una última sonrisa y se volvió a recargar en el hombro de Edward.
La puerta fue abierta ruidosamente y un sonrojado Alexander pasó por ella clavando al instante sus ojos en Bella, quien giró su rostro para mirarlo y esbozó una gran sonrisa que le fue correspondida cuando él pasaba a sentarse a unas bancas más lejanas. Edward frunció el ceño con molestia al verlo y trató de fingir indiferencia cuando Bella se volteó a mirarlo.
— ¿Qué sucede? —dijo mirándolo con suspicacia.
— Nada —dijo evitando su mirada. Bella sonrió y tomó su rostro para obligar que lo mirara.
— ¿Sabes que te amo sólo a ti? —le dio un beso rápido— ¿Lo sabes? —Edward soltó una risita y la acurrucó en sus brazos. Parecía que el ánimo de ella había mejorado y el esperaba de manera egoísta que Alex no fuera el causante de ello.
Bella ladeó un poco su cabeza, y un destello rojizo se asomó por su vista periférica. Sus sentidos se alertaron, su corazón se aceleró y su respiración se agitó. En un acto que creía valiente, llevó sus ojos hasta ese destello, que como suponía se trataba de Aretha quien la miraba con furia desde el extremo opuesto a donde ella estaba. Se encontraba sentada, con su mirada petulante y con el cabello un poco desarreglado, mandando olas de furia y asesinando con la mirada a todos los presentes en la sala. Un hombre pasó y la distrajo, haciendo que Seth les diera una señal para que estuvieran alerta:
— Entra a la sala el juez Aro Vulturi —todos se pusieron de pie, y cuando él estuvo en su asiento volvieron a sentarse. A Bella la recorrió un escalofrío al ver a aquel hombre de piel arrugada, facciones duras y serias y cabello negro, se preguntó si realmente él la ayudaría.
— Se comienza la sesión para el conocimiento de la causa Rol No° 745. Las partes pertinentes darán a conocer sus hechos a este tribunal —anunció con voz profunda—. La parte demandante, la señorita Isabella Marie Swan dirige su causa contra la señora Anne Aretha Kennedy.
El juicio comenzó y Bella cerró los ojos intentando no escuchar la voz grave del abogado de Aretha, ni la voz rasposa y rencorosa de Aretha. Le sorprendió ver a Tanya declarando, obviamente en contra de ella y defendiendo a Aretha casi con su vida. Ella mintió en varias cosas, como en que Bella robaba dinero en el burdel y mantenía una estrecha amistad con Aretha. Agradeció internamente que su voz sonara tan falsa que el juez Vulturi arrugaba el ceño cada vez que la oía.
Poco a poco fueron declarando sus testigos, primero Edward, quien contó como encontró a Bella, las condiciones en las que estaba en su antiguo departamento, el trabajo del burdel, el intento de violación cuando salió de noche y en sus ojos todos los presentes pudieron ver el amor y la preocupación que él tenía.
Emmett en su declaración sacó a relucir el tema del convento, entregando como evidencia las imágenes, testimonios y facturas que relacionaban a Aretha con Katherine Müller, y el hecho de que Bella hubiese sido llevada hacia aquel lugar no ayudaba en nada ni a las monjas ni a Aretha.
Rosalie,
Alice,
Alexander,
Un doctor,
Todos declararon en contra de Aretha, quien ya no tenía ningún lado por el cual defenderse. Ella sólo miraba con rabia a Tanya, quien no había sido capaz de decir algo coherente y maldecía a Katherine, por no venir a dar la cara.
Finalmente, y entre sollozos, declaró Bella, quien contó todo lo que había vivido en el burdel, las amenazas contra Kevin, el acoso de Aretha y su secuestro. Edward la miraba desde su lugar dándole fuerzas y sintiéndose aun más culpable por saber todo lo que ella había vivido. Sin duda pasaría todos los días de su vida siendo su esclavo.
Aretha en su testimonio negó todo lo que decían en contra de ella y trató de seguir el testimonio de Tanya, aunque era inútil. Nadie le había creído y por la mirada que le dio Aro decidió guardar silencio. Su abogado, quien era un hombre corrupto y quien había estado en todo momento lanzando preguntas insidiosas e incomodas contra Bella, ahora se notaba furioso y desesperado por salvar su carrera y a Aretha, pero no fue suficiente.
— Se declara a la señora Anne Aretha Kennedy como culpable de los cargos que se presentaron de acoso sexual, secuestro e intento de homicidio con una condena de veinte años de cárcel por considerársele un peligro para la sociedad —dijo—. Además, queda a disposición del FBI una investigación al club nocturno de nombre Aretha K. para una posterior clausura.
Aretha con los ojos inyectados de rabia, miró a Bella y la amenazó con la mirada, pero ella ya no se sentía mal ni inferior, por primera vez se daba cuenta que era mucho más fuerte que Aretha y que le había podido ganar.
Se despidió y agradeció a todos los que la ayudaron, menos a Alex quien había desaparecido misteriosamente, y comenzó a caminar hacia la salida abrazada a Edward.
— ¡Bella! —se sorprendió al escuchar la voz de Alex a sus espaldas que le hizo alejarse un poco de los brazos de Edward para mirarla. Él estaba en la puerta del tribunal y su mirada indicaba que quería hablar con ella.
— Será sólo un momento —se excusó—. Nos vemos en el auto —tomó a Edward del cuello y le dio un suave beso en los labios. Él simplemente asintió de mala gana y caminó hacia la salida.
— Hola Alex —pudo reír cuando estuvo cerca de él—, gracias por estar acá, sé que quizás no era necesario, pero de todas formas viniste.
— No podía faltar —se encogió de hombros y un incómodo silencio se instaló en ellos.
— Así que… —comenzó Bella— ¿Qué querías decirme?
— Quería saber cómo estabas, no volví a hablar contigo desde la otra vez, y no estabas bien —frunció el ceño— ¿Estás bien ahora? Te notas un poco cansada, ¿te hiciste los exámenes? —se sonrojó cuando se dio cuenta que prácticamente la había ahogado en preguntas.
— Estoy bien —dijo con una pequeña sonrisa— los exámenes no salieron mal, ahora tengo que tomarme unas pastillas, pero aun así me preocupo, tú entiendes.
— y Edward..., ¿cómo está con eso?
— Me apoya en todo —sonrió para sí—, me cuida y no me ha dejado en esto —se sonrojó y miró a Alex quien tenía nuevamente su ceño fruncido— ¿Pasa algo?
— Te daré un consejo —tomó aire—. Hace rato los vi y creo que él lo da todo en ti, pero tú aún estas renuente con él —vio que ella le iba a decir algo, pero habló el antes—. Sé que lo amas, y sé que él te ama —una sombra pasó por sus ojos—, pero no se qué sucedió con ustedes. Soy estudiante de psiquiatría y tengo que analizar a la gente —le sonrió—. Sólo quiero que entiendas que si algo sucedió entre ustedes en el pasado, deberías dejarlo e iniciar una nueva vida con él y con tu bebé —Bella le sonrió y se despidió rápidamente de él con un beso en la mejilla.
Aquella conversación le había dejado reflexionando. Alex no se equivocaba cuando le decía todas esas cosas, realmente Edward daba todo por ella, y ella daba todo por él, o eso creía.
Las cosas habían sucedido tan rápido, que sentía como si en un segundo había estado bailando en el burdel y al otro con Edward dándole las medicinas en su departamento. Lo amaba y él la amaba a ella, pero por como habían pasado las cosas, aún estaba un poco distante con él, aunque hubiese sido imperceptible, y más aún esta semana en donde los exámenes, la enfermedad y el juicio la tenían pensativa y algo nerviosa.
Sabía perfectamente que su relación con él no volvería a ser la misma; ya no eran unos jóvenes inmaduros que sólo vivían por ellos. Ahora seguían siendo jóvenes, pero tenían a Kevin y por el debían hacer las cosas bien. Tenían que conseguir trabajo, ver horarios, amarse y amar a su bebé. Probablemente no sería del todo fácil, pero si estaban juntos todo estaría bien.
Con la mente un poco mas despejada, subió al Volvo y tomó la mano de Edward quien la miraba interrogante. No dijo nada, sólo le dio un suave beso para calmar sus ansias y partieron rumbo al aeropuerto.
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Dos semanas después.
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Se había tenido que hacer nuevamente los exámenes para comprobar si el protozoo Trichomonas vaginalis, como había dicho el doctor Gerandy, seguía en su organismo. Estaba cansada y en este minuto se daba cuenta de cuanto le disgustaban los hospitales, las clínicas, las jeringas y sobre todo los exámenes físicos, porque el doctor Gerandy no había querido revisar los exámenes sin antes hurgar en su interior para ver que todo estuviera en orden.
Cuando él le dio la orden, bajó de la silla ginecológica y volvió a vestirse mientras trataba de no mirar a Edward, quien parecía aún más sonrojado que ella y tenía su vista pegada al techo. Lo sacudió de un hombro cuando estuvo lista y se sentó junto a él.
— Bien, ahora a ver que nos dicen este examen —volvió a desgarrar el papel como la vez anterior, miró unos segundos los resultados y luego esbozó una gran sonrisa—. Buenas noticias, el protozoo a desaparecido completamente de tu organismo y sigues totalmente sana de abajo —dijo para que ella no se ruborizara mas.
— Entonces, ¿puedo hacer mi vida normal? — preguntó.
— Claro, pero quiero que esperen a lo menos una semana para tener relaciones sexuales, si es que eso quieren —les dio una sonrisa sugestiva—. En la consulta anterior les pregunté si mantenían relaciones sexuales, y como me dijeron que no, no fue necesario que Edward se sometiera al tratamiento, por lo que les recomiendo que se protejan siempre y que ante el menor síntoma me visiten.
Bella bajó la mirada avergonzada y no volvió a mirar al doctor a los ojos hasta que abandonaron la consulta, y al salir a la calle Edward la rodeó con sus brazos y la alzó para dar vueltas con ella.
Todas las personas deben superar trabas y alcanzar metas, algunas son más difíciles que otras, pero por el momento, Bella tenía otra traba superada junto a Edward.
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Se sentía muy extrañado por el comportamiento de Bella, parecía nerviosa y algo ausente, y el hecho de que le haya pedido que llevara a Kevin a la casa de su madre no ayudaba demasiado. Habría pensado que lo de su enfermedad la tenía así, pero eso ya había sido hace varias semanas y desde entonces la había visto medio sonreír. Por un momento sintió temor de pensar que ella podría querer discutir algo con él y la probabilidad de que quizás se había dado cuenta de que Alexander podría ser mucho mejor para ella no le parecía tan lejana.
Todo pensamiento quedó ahogado cuando abrió la puerta de la habitación que ambos compartían y vio su pequeña y frágil figura sentada abrazando sus rodillas en medio de la cama. Tragó grueso y sus ojos comenzaron a repasar el contorno que se alcanzaba a distinguir del camisón de seda y encaje rosa pálido que llevaba puesto. De sus ojos chocolates resaltaba en nerviosismo, pero se arrodilló y extendió la mano hacia él hasta obligarle a sentarse junto a ella.
— Quiero hacer algo… —se acercó y besó sensualmente sus labios. Edward la miró con los ojos bien abiertos mientras se preguntaba si dejarse o no llevar. Quizás no era conveniente llegar a ese paso tan rápido, pero su cuerpo y el de ella le decían otra cosa.
— ¿Qué cosa? —casi tartamudeo. Bella lo miró con una sonrisa y se sentó a horcajadas de él rodeando su cuello con sus brazos.
— Tu sabes… —comenzó a acariciar con su nariz el cuello de él para luego dejar pequeños besos que hicieron estremecer a Edward. Bella notó que el comenzaba a separarse y se apegó aún mas a él— Llamé al doctor Gerandy hoy y me dijo que ya estoy limpia, tu también lo estas, ya no hay problema —se encogió de hombros y miró cuando Edward le dio una gran sonrisa y la estrechó fuertemente en sus brazos. No esperó un segundo más para alzarla y hacerla recostar sobre la cama.
Bella lo miró con ojos ardiendo de deseo y Edward pudo sentir su propio deseo y amor cuando la vio morderse el labio. Creyó que si soltaba un gemido en ese momento sería muy vergonzoso, por lo que llevó su boca a la de ella donde comenzó a besarla apasionadamente y luego a bajar su boca desde sus labios, pasando por su mentón y hasta su cuello.
Antes de que Kevin naciera, y antes de que se separaran, ellos habían sido muy activos en cuando al sexo, pero ya nada era lo mismo. Ahora Edward al saber qué se sentía estar sin ella, la amaba con todo lo que tenía, sin reparos y a la vez sin ser tosco.
Bella comenzó a levantar la camisa de Edward con urgencia, sin siquiera dejar que él se la desabrochara, lo que produjo una risita de parte de su novio. Ella lo ignoró y comenzó a morderle los labios y el cuello haciendo que él se estremeciera. Acarició su abdomen duro y descendió las manos hasta donde comenzaban sus pantalones, tocando suavemente el camino de vello dorado que quedaba descubierto. Edward soltó un gruñido cuando Bella comenzó a acariciar su miembro por fuera del pantalón, haciendo que este se pusiera más duro y palpitante, y pidiera a gritos una liberación, que luego de unos minutos consiguió.
— Estoy en desventaja, pero ya no más —susurró mientras besaba y lamía el inicio de los pechos de Bella. Ella gimió como respuesta y jadeó cuando sintió las manos de Edward levantando su camisón para sacarlo y finalmente comenzando a acariciar el interior de sus muslos.
Ella quedó igual de expuesta que él, con sus bragas mientras que él estaba con sus bóxers, y para Edward era una de las visiones más hermosas verla semi desnuda, con el cabello revuelto y mirándolo con deseo.
Sus dedos que seguían en sus muslos subieron más y alcanzaron su centro, el cual estaba húmedo y palpitante por la excitación. Bella gimió y eso incentivó a Edward a hacer a un lado las bragas de encaje rosa para comenzar a acariciar sus suaves pliegues.
Era tremendamente erótico y adictivo tenerla contra su mano retorciéndose, humedeciéndose hasta lo imposible mientras él la acariciaba y con la vista de ella excitada, con sus labios rojos entreabiertos y sus ojos fuertemente cerrados a la vez que sus manos tomaban en puños las mantas de la cama.
Sin pensarlo dos veces comenzó a penetrarla con sus dedos, haciendo que ella jadeara ruidosamente. Edward siguió penetrándola con una mano, y se inclinó un poco para comenzar a besar y lamer uno de sus pechos.
— Edward… —gruñó cuando él con sus dientes tomó suavemente uno de sus pezones. Bella estaba a punto de llegar a su orgasmo, cuando él sacó sus dedos para reemplazarlos con la punta de su miembro. Sintió a Bella estremecerse y luego, como si hubiese estado asustada, dar un pequeño salto.
— ¿Pasa algo? —inquirió mirándola preocupado.
— Quiero hacerlo, lo necesito, pero estoy nerviosa… —susurró con los ojos brillantes y tratando de calmar su respiración— Me tocaron muchos hombres, Edward —él cerró los ojos con dolor—. Fui de ellos y yo quería ser sólo tuya.
Abrió los ojos y entendió que no podía ser un cobarde. A pesar de querer derrumbarse por la culpa, tenía que demostrarle a Bella que ella no tenía razón. Miró sus ojos y le dio una pequeña sonrisa mientras acariciaba suavemente su rostro y luego comenzaba a bajar la mano hasta acunarla en un pecho de ella.
— Todo esto es mío, siempre lo fue y siempre lo será —susurró y luego tomó una mano de ella e hizo el mismo recorrido, pero en su propio cuerpo—, y todo esto es y fue tuyo, ¿sabes por qué? —Bella negó— Porque aquí —señaló su corazón y el de ella—, ambos sabemos que es así. No importa cuántos te hayan tocado, porque para mí es importante que sólo sientas esto —besó su cuello y Bella se estremeció— conmigo, y yo contigo.
Bella le dio una sonrisa que alcanzó a ser muy fugaz y luego lo atrajo nuevamente a su boca para besarlo con más fuerza que antes. Ella necesitaba sólo la certeza de que él no sentía asco por todos los cuerpos que la habían tocado y usado.
Edward tomó sus manos y las llevó hasta su cuello para que lo tomara y comenzó a acariciar sus pechos al mismo tiempo en que comenzaba a entrar en ella.
Un suspiro de satisfacción brotó de ambos labios cuando por fin estuvieron completamente unidos, y besándose para tratar de ahogar sus gemidos y suspiros, comenzaron a moverse juntos, comenzando de manera suave y luego a acelerar las embestidas.
Edward comenzó a rugir cuando Bella pasó y clavó sus uñas por su espalda con una mano y con la otra las arrastró por su torso arañándolo. Él cuando sintió que nuevamente su orgasmo estaba a punto de formarse, bajó su mano y tomo su clítoris para estimularla aún más.
Luego de unas embestidas mas, ambos culminaron agotados, sudorosos y con la respiración agitada. Edward se dio la vuelta llevándose consigo a Bella para acurrucarla sobre su pecho mientras dejaba un pequeño beso en su frente.
— Te amo —susurró. Bella lo miró con ojos adormilados y pasó su mano por la frente de él para quitarle el sudor y acariciar su cabello.
— Yo también te amo, Edward —se abrazó aún más a él y comenzó a mirar hacia la nada, recordando que ya no tenía ningún pasado doloroso y que ahora sólo importaba un nuevo comienzo con su familia.
Protozoo:son organismos microscópicos, unicelulares, a vecesmixótrofos; que viven en ambientes húmedos o directamente en medios acuáticos
Tricomoniasis: es una Infección de transmisión sexual caracterizada por la infección del aparato urogenital del hombre y de otros animales por protozoos de la especie Trichomonas vaginalis.
Muchas personas infectadas no presentan síntomas, pero en el caso de las personas que sí, en la mujer los síntomas incluyen: flujo vaginal fuera de lo normal, abundante, de color verde claro o gris, con burbujas y un olor malo, picazón, ardor, o enrojecimiento de la vulva y la vagina; en el hombre, los síntomas incluyen: flujo del pene y ardor al orinar. La enfermedad, al ser un parásito, es transmisible durante el coito.
Metronidazol: es un anti-parasitario del grupo de los nitroimidazoles. Inhibe la síntesis delácido nucleico y es utilizado por los médicos para el tratamiento de las infecciones provocadas por protozoarios y bacterias anaeróbicas. El metronidazol es también indicado como preparación gel para el tratamiento de enfermedades dermatológicas como elacné rosácea.
Trichomonas vaginalis: es un protozoo patógeno flagelado perteneciente al orden Trichomonadida que parasita el tracto urogenital tanto de hombres como de mujeres, pero únicamente en humanos. Produce una patología denominada tricomoniasis urogenital.
Información sacada de Wikipedia para hacer esto mas fácil.
Espero que les haya gustado el capitulo, ahora se cierra un ciclo, en donde los protagonistas sólo a partir de ahora deben terminar de cerrar sus vidas. No sé si venga drama o no, pero no creo, ellos ya están los suficientemente maduros como para seguir así.
Estoy devolviendo comentarios, pero por la nueva modalidad de ff no puedo contestar algunos de los anónimos porque no salen los nombres. Por favor pongan su nombre debajo de su comentario si es anónimo :)
Hay 0° por lo que mis dedos congelados trabajan mas lento, comprendan si no reciben su respuesta rápido :)
Nathalia Valencia: yo no soy maravillosa Naty, son los personajes, jajaj Bella actúa sola, espero que te haya gustado este capi :)
GRISS: Gracias por no presionarme amiga, espero que este capi te haya gustado con todo ya mejorado :D
Pao: Traté de no tardarme, pero no me resultó muy bien, lo siento. Ya muchas me querían mandar a los vulturis, pero espero que con este capi me hayan perdonado :)
RobFanatica: Gracias por tu comentario, me gustó mucho. Espero que este capi te haya gustado y que ya calme tus ansias. Podrías unirte al grupo en facebook para saber quien eres y así sabrás cuando actualizo. Si ya estás hazmelo saber.
Mariel: Gracias por comentar Mariel, me alegro de que te haya gustado, ojalá te guste este capi.
AlexandraCullen: Espero que este capi calme tu obseción e intriga :D gracias por leerme.
Las invito a todas al grupo en facebook, el enlace está en mi perfil. Gracias por leerme, por comentar y por seguir esta historia, ya tenemos 300 comentarios gracias a ustedes.
Isa :)
