Poco a poco abro los ojos y comienzo a ver con claridad, miro a mí alrededor y todo me es familiar, estoy en mi casa, en la sala recostado en un sillón para ser específico, pero ¿cómo? ¿por qué? me siento y me recobro, intento ponerme en pie pero no puedo, tengo un pie enyesado hasta la rodilla, comienzo a sentir miedo ¿acaso la maldita de Sora me alcanzó y me golpeó hasta romperme un pie? No, no puede ser, me desmayé pero en los brazos de alguien ¿de quién? No lo recuerdo, me duele un poco la cabeza…mis pensamientos y preguntas internas pudieron seguir por horas de no ser porque escuché ruido en la cocina…
- Hey, hola ¿hay alguien ahí?- Grito y me doy cuenta que no me he tomado el cambiante de voz
- Hola Taita, ¿o debo llamarte Tai?- Me dicen unos ojos azules intensos, un rostro que había conocido un día antes, Haro
- ¿Haro? ¿Qué demoni…? ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasó? ¿Por qué usas el delantal de puerquitos de mi madre? ¿Qué… - Me calla al poner un dedo en mi boca
- Oye deberías estar agradecido, anoche te vi al borde de un desmayo por la calle y caíste justo a tiempo a mis brazos, bueno casi a tiempo porque al caer sobre mi te lastimaste el pie, al principio creí que estabas drogado o drogada ya no sé cómo llamarte y te tuve que llevar al hospital, ahí te enyesaron… pude aún así no haber descubierto tu secreto hasta que busqué en tu bolso la dirección para dejarte en tu casa y vi tu credencial de identificación escolar, entré con tus llaves, te recosté en el sillón y quise comprobar que en realidad eras hombre y lo confirmé.. – En ese momento quería preguntarle cómo pero no me pareció adecuado- …vi que no había nadie en tu casa y decidí quedarme a cuidarte y pues aquí estamos.
- ¿Porqué me desmayé?-
- Tomaste sedantes muy potentes, ¿no lo hiciste a propósito, cierto? Sería muy tonto de tu parte
- Claro que no- le reprocho- Haro por favor no le cuentes a nadie mi secreto, tal vez no lo creas pero no es un juego, realmente quiero lograr algo
- No te preocupes, creo que eres muy valiente, cambiarte el sexo y fingir ser alguien más para conseguir el afecto de otra persona es algo que requiere de mucho valor y lo respeto –
- Un momento… ¿cuándo dije yo algo de buscar el afecto de otra persona? –
- No hace falta, no veo otro motivo por el cual alguien haga algo así – Me sonríe
Nos quedamos callados un rato, pensativos, creo que tuve suerte de que él fuera quien me encontró y justo a tiempo, me siento apenado, me siento en deuda con él.
- bueno estoy preparando sopa, es por eso que uso este delantal de puerquitos, ¿quieres? – Me dice y me regala una enorme sonrisa animada
Yo solo asiento, en realidad me muero de hambre siento que no he comido en días, él va a la cocina y regresa con dos tazones de sopa, me ayuda a acomodarme para comer y me agrada su tacto es casi tan cómodo como lo es su presencia…
- Por cierto el señor Ishida te desea una pronta recuperación- me dice, me sonríe y le da un sorbo a la sopa
Ni siquiera recordaba que tenía que estar trabajando, ¿qué pensará el señor Ishida? ¿Qué pensará Matt? ¿Me extrañará?
- ¿Y no le pareció extraño que tú fueras quien le avisó?-
- No lo sé, solo le dije que estabas convaleciente, incluso le mandé una foto para que me creyera, por eso tienes puesta tu peluca y ropa de mujer-
- ¿Y tú? Se supone que hoy es tu primer día de trabajo-
- No importa, decidí no aceptar y le dije que me quedaría a cuidarte – sonríe y da otro gran sorbo
- ¿Estás loco? Tienes que trabajar, no necesito de tu ayuda (claro que la necesito) ve a trabajar –
- N O, me rehúso, me quedaré a cuidarte y no aceptaré un no por respuesta, sé que tu familia está de vacaciones y no tienes quien te cuide así que asumiré el mando – se para, toma los tazones ya vacíos y los lleva a la cocina, segundos después llega con helado
- Gracias – le digo con voz baja mientras me termino mi vaso con helado de vainilla
- No tienes de que Tai – Me dice y me alborota el cabello, es como si nos conociéramos de mucho tiempo, cuando en realidad no tenemos ni 24 horas de habernos conocido
- ¿Ahora qué quieres hacer? – Me pregunta
- Ammm… no lo sé, no puedo hacer muchas cosas con mi pie así –
- Pondré una película – Se para, prende la televisión y pone una película de acción, se acomoda junto a mí en el mismo sillón y me abraza, al principio me sentí extraño pero después me acostumbré, de hecho tenerlo así tan cerca se siente muy bien – ¿estás cómodo?
- Si – Le contesto y recargo mi cabeza sobre su pecho, ¿qué demonios estoy haciendo? Ni siquiera lo conozco y ya estoy recargado en él y abrazado como si fuera mi novio o pareja o lo que sea, pero es que sea portado maravillosamente conmigo, nunca nadie había hecho algo así por mí, me siento acogido, me siento… querido.
Tras la película nos quedamos conversando casi toda la tarde, platicamos de cosas sin sentido, de la familia y la escuela, es gracioso y con solo una cosa que diga que tiene muerto de risa, le expliqué de mis experiencias hasta ahora de lo que implicaba ser Taita y casi nos orinamos de tanto reír…
- Bueno Tai llegó la hora del baño- Me dice y comienza a desvestirme
- ¡Hey espera! – Detengo sus escurridizas manos- ¿es necesario? – realmente siento vergüenza de hacer esto
- Claro que lo es, un baño diario es vital para cualquier persona y tú no te lo has dado desde ayer, vamos no te avergüences, no veré nada que yo no tenga- En eso tenía razón
En la sala me quitó la peluca, la camisa y el pantalón, ya en el baño me quito la ropa interior y me metió a la tina dejando mi pie convaleciente afuera, el agua estaba tibia y se sentía muy bien, cerré los ojos y me deje llevar por el agua mientras él me pasaba la esponja con jabón por el cuerpo, era un baño realmente delicioso, lo estaba disfrutando tanto que no me percaté que tenía una erección…
- Oh que vergüenza, en verdad lo siento Haro – Le digo al notar mi pene completamente rígido
- No te preocupes, es normal, déjame ayudarte a que se te baje – dice y comienza a masajear mi miembro
No sabía que pensar ni cómo reaccionar, pero la sensación me llevó a otra dimensión, a la del placer, él sabía cómo hacerlo y sabía hacerlo bien, yo solo me dejé llevar y su mano seguía a muy buen ritmo, de repente siento diferente, otra sensación, ya no estaba usando sus manos, ahora su boca era la protagonista de mis gemidos no sabía lo que vendría después pero fuese lo que fuese llegaría al final de esto, no recuerdo nunca haber sentido algo parecido, llegado a tal nivel de excitación, pero todo eso fue de repente derrumbado por unos gritos…
- ¿Taita? ¿Estás en casa? ¿Estás bien? Somos tus compañeros de trabajo…-
