A/N: Volví! Volví! hahaha enserio siento haberme tardado tanto para actualizar, he tenido tanto trabajo que habia olvidado escribir... pero regrese! y es lo importante. Gracias por leer y comentar, espero si no lo han hecho aun, le den favorito a la historia, seria genial :D... en fin, disfruten, creo que este fin de semana vuelvo a subir continuación.


Tocaron a la puerta y cuando Emma se puso de pie y abrió, Snow, David, Henry y Tink entraron en silencio, no era necesario decir nada ya que sus sonrisas lo decían todo.

David y Henry se pusieron a jugar con los videojuegos que Emma le había comprado al chico, y Snow le pidió ayuda a Tink para preparar la cena.

Regina comenzó a despedirse, pero cuando se puso de pie a tomar su abrigo Snow la interrumpió

-¿Para donde crees que vas Regina?- preguntó alarmada

-Se está haciendo tarde, así que lo mejor es que me vaya a casa, si Henry se quiere quedar, está bien- respondió la morena.

-Pero estoy haciendo la cena, es una cena familiar y nadie puede marcharse hasta que terminemos- declaró Snow.

"Cena familiar", las palabras dejaron a Regina en shock, ¿familiar?, si, estas personas eran su familia, después de tanto tiempo y tanta guerra por fin tenía una familia llena de amor, por fin tenía un hogar. Pensar en eso hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas y no pudo evitarlo.

-Hey… está bien- dijo Emma abrazándola por sorpresa

-Yo… - dijo Regina tratando de hablar pero el sentimiento era más grande que ella, así que solo se aferró a la rubia como si nada en el mundo pudiera separarla de ella.

Emma tomó a Regina de la mano e hizo que salieran de la casa un momento con la excusa de tomar un poco de aire.


Una vez afuera Emma abrazó de nuevo a Regina y se quedó allí en silencio esperando a que la morena se sintiera cómoda para hablar.

-Regina, ¿Qué pasó? ¿Te sientes mal?- pregunto Emma preocupada.

-Lo siento Emma, creo que me puse demasiado emotiva por lo que dijo Mary Margaret, pero estoy bien, de hecho, nunca me he

sentido mejor- respondió con una sonrisa para luego besar a Emma.

-No es que me queje, pero me asustaste bastante ahí adentro.

-Lo sé, es solo que… luego de tanto, sé que ustedes son mi familia, que siempre lo han sido, y aunque me duele haber tardado

tanto tiempo en darme cuenta, no lloré por tristeza, por el contrario, soy demasiado feliz.

Emma sonrió y abrazó de nuevo a Regina.

-Siempre seremos tu familia, pase lo que pase, ¿sabes?- preguntó Emma.

-¿Y si lo arruino? O si vuelvo a ser la reina malvada?- dijo Regina sin responder a la pregunta de la rubia.

-Hey, no digas eso, no volverás a ser la reina malvada, nunca dejaría que la oscuridad volviera a ti- dijo Emma poniendo sus manos en las mejillas de Regina.

-Pero… ¿y si lo arruino?- insistía la morena

Emma tomó la mano de Regina y la puso sobre su corazón. Regina pudo sentir como latía el corazón de rubia, nunca había sentido algo así.

-Pues lo arreglamos, juntas- respondió Emma, besando a Regina de nuevo.

-Ma!, Mamá! Mary Margaret dice que si no entran ya, se quedarán sin cena- dijo Henry desde la puerta.

Ambas rieron y entraron a cenar con su familia.


Los días pasaron y a pesar de los problemas que se presentaban, nada podía destrozar la relación que habían formado. Aunque Emma era feliz con Regina, aun sentía que algo faltaba, no había podido pasar tiempo a solas con Regina, así que decidió planear una cita perfecta para alegrar a la morena.

-Y… ¿A dónde iremos?-pregunto Regina.

-Te lo he dicho como mil veces-respondió Emma riendo- es una sorpresa, ya verás.

-Emma, sabes que no me gustan las sorpresas, además, no sé si me vestí de manera apropiada.

-Créeme, te ves más que apropiada- dijo la rubia con un guiño haciendo que la morena se sonrojara.

Emma siguió conduciendo, hasta que Regina notó que estaban a punto de dejar la ciudad.

-Para Emma!, detén el auto ahora!- dijo Regina espantada.

-¿Qué?, ¿Qué pasa?- preguntó Emma deteniendo el auto

-¿Por qué no me habías dicho que saldríamos de la ciudad?

-¿Qué?, no pensé que fuera algo que importara, lo siento-dijo Emma bajando la mirada

-No… Emma… no te disculpes-le dijo Regina ya más calmada- es solo que hace muchos años no salgo de la ciudad, solo me asusté.

-Hey, estamos juntas, no te va a pasar nada, ¿confías en mí?

-Por supuesto.

Emma continúo manejando y cuando cruzaron el límite de Storybroke, lo hicieron tomadas de la mano, así Regina se sintió más segura que nunca.


Cuando llegaron al restaurante, Regina estaba emocionada, el lugar parecía un sueño, era perfecto. Al ver esto, puso sus manos alrededor del cuello de Emma y la besó

-Entonces… ¿significa que te gusta el lugar?- preguntó la rubia haciendo que Regina riera fuertemente.

-Claro que sí, me encanta.

Llegaron y tomaron su mesa, Emma pidió un vino y mientras miraban que ordenar Regina sacó algo de su bolso y se lo puso a Emma en la mano.

-Regina… ¿Qué significa esto?- preguntó Emma asombrada.

-Emma, hemos estado saliendo por poco tiempo, pero hemos sido familia desde mucho antes, así que quisiera que viviéramos como tal… ¿Vendrías a vivir con Henry y conmigo?

La rubia estaba sorprendida, tenia ahora un par de llaves de la mansión, claro que ya pasaba la mayoría de las noches allá, pero esto era un paso aún más grande.

-Lo siento, ¿fue muy pronto? Está bien si no quieres- preguntó Regina de nuevo ya que Emma no decía nada.

-Si… quiero decir, me encantaría, me encantaría vivir contigo, con Henry, despertarme todos los días al lado tuyo, me encantaría- respondió Emma a punto de llorar.

-Oye, pero nadie dijo nada de que dormirías conmigo- dijo Regina en un tono serio, pero luego la risa se apoderó de ella.

Así pasaron toda la cita, bromeando y molestando entre ellas. La noche no había podido ser más hermosa. Incluso cuando volvieron a la ciudad, nada podía arruinarles la noche. Al llegar a casa, Henry se había ido a pasar la noche en lo de Grace con el resto de compañeros de clase, así que Emma tomó a Regina en sus brazos y la llevó hasta la habitación donde tantas noches habían pasado juntas, pero en la que ahora, podía quedarse cada noche, porque era su nuevo hogar.

Al otro día, Emma despertó con el sol dándole en el rostro, no quería levantarse, prácticamente no habían dormido nada aún. Al menos había intercambiado este turno con su padre, para poder tener su cita con Regina y no tener que preocuparse por nada más, aunque a cambio debía cuidar alguna noche a su hermano Neal.

-No… no estas despierta ahora, vuelve a dormir- gruñó Regina

Emma se le lanzó encima a despertarla a besos.

-Lo siento su majestad, pero el príncipe está por llegar y teníamos planeado pasar la tarde con él.- dijo Emma quitándole las sabanas a Regina destapando su desnudes.

-Solo por eso, no te bañaras conmigo- dijo Regina en tono serio poniéndose de pie, haciendo que la sonrisa en el rosto de la rubia desapareciera.

-Regina, no… Lo siento mucho- comenzó a rogar la rubia, haciendo que Regina sonriera de manera malvada.

-Emma, solo bromeo, ven- dijo tomando a Emma de la mano, guiándola hacia el baño.