Bueno, para variar me tarde los siglos de los siglos (Cuauhtemoc: amen, iat: callate, Cuau: ta bien ¬¬) en publicar, empezaron mis vacaiones, terminaron, empeze otro semestre y hasta ahora logro publicarlo, de verdad discúlpenme, pero he tenido una crisis creativa, y distracción con otros fics que estoy escribiendo, pero bueno, espero les guste el cap.

CAP. 11 – LO QUE PASA DESPUÉS.

Los traviesos rallos del sol de la mañana se colaban por una abertura en la cortina y caían directamente en el rostro de un joven castaño, al fin hicieron efecto y despertaron al muchacho quien abrió lentamente los ojos tratando de acostumbrarlos a la, no muy fuerte, luz del día, apenas se despejó voltio a su lado y se encontró con lo más hermoso que pudiera haber visto, la imagen de una rubia, la mujer a quien amaba, aún dormía tranquila a su lado, cubierta solo por una ligera sabana, fue en ese momento que las imágenes de la noche anterior llegaron a la cabeza de Yoh, sus recuerdos lo hicieron sonrojarse un poco, se impulso con cuidado para sentarse sin despertar a su compañera y miró su reloj, las diez de la mañana y él ahí, de inmediato se puso a buscar su ropa regada por el cuarto, le pareció tonto el pensar en no ser visto por Ana sin ropa, sobre todo después de lo sucedido entre ellos.

E – e – E

Sus ojos azabaches se abrieron poco a poco, parpadeo varias veces antes de reconocer lo que veía, la joven vislumbró la imagen de Yoh tratando de desarrugar su camisa para colocársela, entonces se sentó en su futón y se percató de su desnudez y en su cabeza se agolparon los hechos de una noche antes, convenciéndola de que no había estado soñando, recordó todo lo sucedido entre ella y el shaman que ahora luchaba por abotonar su camisa.

Apenas asimilaba las cosas que recordaba mientras se cubría con la sabana cuando Yoh volteo a verla.

-Buenos días Anita– dijo el joven inclinándose hasta ella, pero la joven parecía congelada.

-No puede ser– murmuró ella en el rostro del castaño.

-¿Qué?– cuestionó él sin comprender.

-Esto, no debí… no debimos– continuó ella mirándolo.

-Pero ¿De que hablas?– preguntó completamente desconcertado.

-Esto, como pudimos hacer algo así, me deje llevar…no pensé las cosas.

-No haya nada que pensar– interrumpió el joven.

-Como que no, no lo ves, esto es…ESTO ES UN ERROR– le grito ella comenzando a llorar.

-¿Un error?– se preguntó dolido –no, error tu compromiso, mi cobardía, no enfrentar a mi hermano, pero amarte es de las pocas cosas en mi vida que son acertadas.

-¿Ya escuchaste lo que estas diciendo? Siempre hablas a la ligera, no has pensado en las consecuencias, en lo que hará Hao cuando se entere, te matara y yo, rompí mi promesa ¿qué le diré a la señora Kino?

-Quieres dejar de pensar en los demás, no me importa Hao ni nadie, solo tú¿qué parte de eso no entiendes?

-Tu eres quien no entiende, no todo en este mundo es el amor, no debimos hacer esto, TU ERES EL HERMANO DE MI PROMETIDO.

-Ya no quiero seguir escuchando, y puedes decir lo que quieras y si tu no quieres luchar pues peleare yo solo, pero no me voy a separar de ti, no voy a renunciar a ti Ana– aclaró él acercándose para mirarla directamente a los ojos.

-Yoh– murmuró ella –se supone que tengo un deber, el mundo no puede basarse en los sentimientos.

-Cuando son tan fuertes y puros como los de nosotros, si.

-Me siento perdida, el deber es algo que nunca se deja de lado, pero yo ya no puedo continuar obedeciendo, lucharemos juntos– dijo besándolo con ternura mientras se aferraba al abrazo que el muchacho le ofrecía, en aquellos brazos no importaba nada, y sólo importaba su amor.

E – e – E

Suavemente la puerta se deslizo, el ruido al cerrarse fue prácticamente nulo, el muchacho entro y se recargó en el gran portón de madera, respirando agitadamente a causa de la carrera que había echado desde el templo hasta su casa, era extraño, había ocasiones como en ese momento en las cuales no se sentía parte de su familia, no sentía ser un Asakura, únicamente un extraño.

Se mantuvo descansando hasta que escuchó unos fuertes pasos llegando hacia él, apenas abrió los ojos sólo para ver como un furioso puño se estrellaba en su rostro, de no haber sido por la puerta se abría desplomado, entonces se fijo en su atacante, y quien más podría pegarle sin siquiera avisarle, sólo su hermano, no lo pensó dos veces y contestó con otro fuerte golpe en la cara de su hermano, Hao en cambio si se desplomó y fuera de sí, Yoh se hecho encima de él para comenzar a golpearlo, el mayor de los Asakura apretó con dureza el cuello de su hermano y lo empujo para ponerse rápidamente de pie, pero el castaño de audífonos estaba hecho un demonio y utilizando sus piernas volvió a poner al chico en los suelos, Yoh sólo podía recordar la imagen de Ana, llorando desconsolada a causa de lo que había intentado hacer su hermano. Su furia lo hizo perder el control tanto que a duras penas Hao pudo controlarlo.

-QUE DEMONIOS PASA CONTIGO– reclamó el pelilargo tomando a Yoh del cuello de su camisa –MIRA NADA MÁS LA HORA QUE ES.

-Y A TI QUE TE IMPORTA– gritó el muchacho vuelto loco de ira ante la desfachatez de su hermano –A LAS COSAS QUE TU HACES ESTO NO ES NADA– Hao no comprendía sus palabras.

-Mira, niño estúpido– dijo Hao tranquilizándose y soltando a Yoh –en primera, aunque pareces haberlo olvidado, soy tu hermano mayor y puedo hacer lo que me plazca, segunda, esto no es un hotel y si no te parece como vives puedes largarte y tercera, mis asuntos no son para nada de tu incumbencia y no entiendo tus reclamos, ahora lárgate de mi vista.

-Sí– dijo Yoh apretando los dientes para tragarse el coraje –me largo de aquí ahora mismo, no pienso seguirte soportando.

-Vete, no eres más que un vago inútil que ni buen shaman puede ser, debería darte vergüenza ser un don nadie y lárgate de esta casa, pero eso si, no vuelvas.

-No te preocupes, no regresare, pero eso si te digo, a partir de hoy no te voy a dejar hacerle la vida imposible a NADIE– exclamó poniendo énfasis en la última palabra, para después volver a salir, de la casa, sin mirar hacia atrás pero dejando en Hao una gran duda sobre el porque de ese radical cambio y de sus palabras.

E – e – E

Su mirada estaba perdida en el paisaje que percibía a través de la ventana, sus dorados ojos parecían haberse quedado adheridos a un lejano árbol, el cual contemplaba como si nada más en el mundo existiera, su humor no era muy bueno, pensar que todo parecía estarle saliendo bien, al fin estaba a lado de la persona que quería pero algo se interponía en su camino y…que cruel era la vida, nada menos que uno de sus mejores amigos, sí para Horo – Horo no era más que el maldito traidor que se aprovechaba de la amistad para conquistar a su hermana. Pero no era así, se repetía mentalmente una y otra vez, como si así lograra convencer a su amigo, de pronto alguien toco el timbre de su puerta.

Len salió de sus pensamientos para ir a abrir, ni siquiera preguntó y abrió lentamente, se sorprendió al encontrar a su castaño amigo en aquel lugar.

-Hola Len– dijo Yoh con una pequeña sonrisa, lo cual hizo a Len percatarse del tremendo moretón en el ojo del muchacho.

-Yoh– exclamó el chino sorprendido –¿qué haces aquí? Y ¿qué te paso en el ojo?

-Es una larga historia amigo– murmuró el shaman sonriendo –¿puedo pasar?

-Claro– contestó Len dándole el paso y una vez adentro lo invitó a sentarse, antes de comenzar con la platica el joven de ojos dorados trajo hielo para el ojo de su amigo y mientras el chico de audífonos comenzó a narrar una parte de la historia de aquel día.

E – e – E

-Y te corrió– mencionó el dueño de aquella casa mientras miraba a su amigo con el hielo sobre su ojo.

-Sí, después de cómo nos golpeamos no esperaba que me felicitara– dijo Yoh algo serio.

-Bueno, ya me contaste como se golpearon, lo que le dijiste y lo que dijo, pero se puede saber ¿por qué llegaste hasta hoy en la mañana a tu casa?

-¿Yo?– preguntó Yoh tratando de no tirar el hielo que sostenía en su mano.

-No, yo fui el que golpeo a su hermano mayor, claro que tu, haber contesta.

-Pues veras, siento que no pueda decirte la razón.

-No me iras a salir con que estuviste toda la noche con Ana y despertaste hasta hoy en la mañana, muy cansado– dijo el shaman chino con una sarcástica sonrisa, la cual desapareció al ver la cara asombrada y avergonzada de su amigo –no es eso ¿verdad?– volvió a preguntar temeroso, pero el silencio volvió a ser su respuesta –QUEEEE, PERO QUE CLASE DE INCONSCIENTE ERES– grito sin poder controlarse.

E – e – E

Una vuelta, otra vuelta, y otra más daba la cuchara en el plato de cereal servidohace más de media hora, contrario a la situación de ella, alguien del otro lado de la mesa devoraba todo a su paso, la joven dejo de mirar su fallido desayuno para posar su vista en su acompañante.

-Vas a continuar sin dirigirme la palabra, hermano– fue su reclamo hacia el peliazul que no dejaba de comer –te estas portando como un niño caprichoso– reclamó arrebatándole a Horo – Horo su plato.

-No, la niña eres tú– reclamó él mirándola por primera vez desde hacia varias horas.

-¿Por qué? Sólo por haberme enamorado de Len.

-Claro, en que cabeza cabe esa tontería, cuandohace unos añoslo dijiste te lo pase porque sólo eras una niña, pero estas loca si crees que permitiré semejante relación.

-No entiendo donde esta lo malo, lo quiero y él a mi.

-Él no te quiere, para él sólo eres una niña, cuando se le pase el enamoramiento terminara contigo y la que va sufrir eres tú.

-Eso es lo que piensas de tu amigo– exclamó ella golpeando la mesa.

-Mira Pilika, no empieces con caprichos tontos, porque en este instante les llamo a mis papás para que vengan por ti.

-No puedes hacer eso, él no es malo además yo…

-Tu no sabes lo que es bueno para ti, yo siempre te he protegido de todo y no voy a dejar que alguien te haga daño sólo porque dice ser mi amigo.

-YO NO NECESITO DE TU PROTECCIÓN– grito ella poniéndose de pie –ERES MUY MALO HERMANO– exclamó corriendo a su habitación y cerrando la puerta con fuerza.

E – e – E

-Bueno ya, lo acepto– dijo Yoh –hice mal en dejarme guiar únicamente por mis sentimientos, entiende yo de verdad la amo.

-Sí, pero imagina que Hao se enterara, lo de hoy sería el cielo a comparación de lo que te espera.

-Ay, no sé que hacer, como decirle a mis abuelos que me enamore de Ana y que quiero casarme con ella.

-Y tienes que casarte– dijo Len poniéndose de pie –vaya por lo visto de tonto sólo tienes la cara, te van a matar cuando lo sepan, que harás si se oponen.

-Eso es lo que me preocupa, si no me dejan casarme con ella o se oponen a lo nuestro, que de seguro pasara ¿qué voy a hacer¿qué haremos los dos?

-No permitir que los separen– dijo su amigo colocando la mano en el hombro de Yoh –eso si, a partir de hoy no debes actuar hasta estar bien seguro del paso que des, por una vez en tu vida usa tu cabecita.

-Oye, no soy tonto, solo un poco impulsivo– agrego el avergonzado castaño.

-Bueno, no importa, por lo pronto, quédate aquí, hay espacio para los dos y no me haría mal un poco de compañía en estos momentos– declaró Len volviendo a mirar hacia la ventana.

-¿Por qué lo dices?– cuestionó Yoh poniéndose justo detrás de Len, el chico voltio para mirarlo.

-No todo salió como esperaba anoche– respondió el oji dorado.

E – e – E

UNA NOCHE ANTES…

-¿Por qué se pone de esa forma?– decía Pilika aferrada a los brazos de Len –de verdad creí que lo entendería.

-Fue el momento– comentó el joven al oído de su novia –le cayo de golpe y…– un empujón separó a la pareja, Len miró furico a la persona que se había atrevido a alejarlo de su querida Pilika.

-Escúchame "amigo"– murmuro Horo, quien los había separado –más te vale que no te vuelvas a acercar a mi hermana.

-No puedes ordenarme eso– replicó Len perdiendo la paciencia –ella es mi novia, la quiero y creo que tu y yo necesitamos hablar.

-Yo no tengo nada de que hablar con alguien que se aprovecha de la confianza de los demás.

-¿QUÉ?– exclamó el chino enojado –eres un terco, yo jamás me aproveche de nada, te haré entender a golpes.

-Si, pues ya veremos quien gana– dijo Horo preparándose para pelear.

-No– dijo la peliazul colocándose frente a su hermano –no le hagas nada a Len, si quieres vamonos pero por favor no se peleen.

-Pilika…yo…– trato de reclamar el novio de ella.

-No Len, después hablamos, por favor– dijo caminando junto con su hermano hacia la salida.

Len los miró irse, en verdad se sintió destrozado cuando los vio desaparecer¿por qué las cosas tenían que ser así? Sabía que Horo se molestaría cuando se enterara, pero ¿a tal grado? después de todo lo pasado juntos él no podía juzgarlo sólo por haberse enamorado de Pilika, él jamás se atrevería a hacerle daño como solía decir el peliazul enojado cuando veían a alguien rondar a la joven, además el chico de ojos dorados había tenido una gran lucha contra si mismo, pues no le parecía correcto enamorarse de la hermana de uno de sus mejores amigos, la quería y ella a él y eso le había indicado que quererla era lo correcto.

E – e – E

Los dos muchachos se quedaron en silencio, Yoh no sabía que decir, se imaginaba al peliceleste enojado, aquel joven siempre defendía a su hermana a capa y espada y no dejaba a ningún muchacho acercársele, algunos eran muy grandes, otros muy infantiles, algunos unos patanes, otros hipócritas y así pero jamás le convencía ninguno, pero ¿cuál era su queja con respecto a Len? No era una mala persona, era maduro, responsable, buen amigo, justo, amable, a decir verdad siempre había pensado en Len como en una persona mejor que él, hasta era un buen estudiante, podría jurar que alguien con el sentido de responsabilidad de Len, jamás se atrevería a dañar a la joven del norte.

-Y ¿qué piensas hacer?– preguntó el castaño después de sus cavilaciones, rompiendo el pesado silencio.

-Le haré entender a Horo- Horo que le parezca o no yo quiero a su hermana– respondió el chino volviendo a mirarlo –¡rayos, actúa como si no me conociera!– exclamo golpeando el muro.

-Tranquilo amigo– dijo Yoh –él entenderá, en realidad sólo quiere proteger a su hermana, siempre la ha querido mucho pero también quiere verla feliz, y se dará cuenta que su felicidad eres tú.

E – e – E

Algunas gotas de agua caían de sus rubios y húmedos cabellos, tomo un cepillo de su tocador y comenzó a cepillarse mirándose en el espejo, pero no podía evitar cerrar sus ojos y recordarlo, a él, a Yoh y la noche que habían pasado juntos, esos pensamientos la hacían sonrojarse pero además provocaban los fuertes latidos de su corazón, también el miedo se apoderaba de ella. ¿qué pasaría si Hao se llegaba enterar de su relación con Yoh? Prefería no pensarlo, por ese lado se sentía mal, de verdad estaba bien anteponer el amor a todo lo demás.

-Como quisiera poder hablarlo con alguien– dijo mirando el cepillo en su mano.

-Hablar sobre que– cuestionó alguien a sus espaldas, lo cual la hizo sobresaltarse y se percato de la presencia de su maestra, la señora Kino estaba en la habitación sin moverse.

-Buenos días sensei– dijo ella haciendo una respetuosa reverencia.

-¿Buenos días? Por lo visto te quedaste dormida, porque ya pasan de las dos.

-Si, lo siento, me quede dormida, discúlpeme por favor.

-No importa, de vez en cuando no tiene nada de malo levantarse tarde– comento mientras se sentaba en una silla cerca de la joven –Ana¿no ha venido Yoh por aquí?– aquel cuestionamiento casi le provoca un desmayo, por que le preguntaba por él, acaso sospechaba algo, quizás había descubierto todo, pero ella respiró hondo y se preparo a responder lo más tranquilamente posible.

-No– dijo volviendo a cepillar su cabello –tiene mucho que no viene por aquí¿por qué lo pregunta?

-Ay– suspiró la mujer moviendo la cabeza negativamente –esos dos niños van a matarme de un coraje– murmuró –tuvo una pelea con su hermano y Hao se sintió con derecho de correrlo, es verdad que será el líder de la familia, pero eso no lo autorizaba a tomar una decisión así, aunque acepto que el comportamiento de Yoh no fue el mejor, pero bueno, simplemente salió sin decir una palabra, así que decidí ir a buscarlo por un momento pensé que vendría aquí, cuando eran niños ustedes solían llevarse muy bien.

-Sí, pero no lo he visto– volvió a negar Ana con seguridad, aunque se preguntaba como le era posible mentir así.

-Pues en realidad era todo– dijo la abuela de los Asakura levantándose –pero estas segura que no deseas decirme nada– Ana la miró asombrada pero no se atrevió a decir una sola palabra, se encontraba preocupada por Yoh pero las palabras de Kino la sorprendieron –bueno, si ves a Yoh le dices que se deje de tonterías y regrese a la casa, nos vemos después– se despidió saliendo del lugar.

Ana se quedo pensando en las palabras de su maestra¿qué habría pasado con Yoh? Tenía que ir a buscarlo, además le preocupaba la razón por la cual se había peleado con Hao, los habría descubierto, no si así fuera le hubiera reclamado, no pudo más y apenas estuvo lista decidió ir a buscar a Yoh, no podía quedarse tranquila, mientras salía sólo podía pensar en la hermosa fiesta y en su noche con el castaño y en todo LO QUE PASA DESPUÉS.

REVIEWS:

Dollisapi: bueno, pues gracias por tu opinión, en cuanto al final aun no he decidido que va a pasar pero espero te agrade, en cuanto a tu fic pues no lo he encontrado pero cuando lo lea te dare mi opinión, gracias por leerme.

Geanella-Asakura: me tarde verdad, bueno aquí ya esta el siguiente cap y es q me ha costado trabajo, q bueno q t gusto, y tienes razón, Pilika tuvo una buena idea, aunque en este capitulo notaras q ella va a necesitar una de esas sugerencias, pero bueno espero leernos pronto.

Zilia K: me agrada el hecho de q t haya gustado, y gracias por las porras con el lemon, me costo mucho trabajo pero lo logre y si piensas que quedo bien es más q suficiente para mi. gracias

StArFiRe-YuMi: muchas gracias por decir q t gusto como quedo el lemon, pero es q entre Yoh y Ana hay un amor muy lindo, pero de todas formas fue muy difícil pero bueno, cro q si gusto y gracias por decir q soy buena escritora, ojala me sigas leyendo.

mItSuKi TaO: pues muchas muchas gracias por tomarte un tiempo para leer mi fic, aunque volvi a tardarme los siglos aquí esta la continuación, espero este cap te guste y pues ya veremos q pasa y ojala sigas leyendo y te siga gustando la historia, haber q t parece, nos leemos.