Reyes 11

Avalon crecía conforme el tiempo después de las diferentes reuniones pasaba, el rey desde la ventana de la gran sala del trono observaba su reino construido en la nada ser prospero como lo fue alguna vez Camelot.

Sus ojos nostálgicos ante tal recuerdo, deseando que no fuera el destino de este gran país que se formaba más allá de sus fronteras.

XXXXX

Aladdin no lo podía creer, sus esfuerzos durante esos meses tuvieron su resultado y por fin avanzaría al segundo año como primer Kodor, aquellas desveladas, las lecturas interminables, entrenamientos pesados y los trabajos excesivos habían tenido su resultado.

De los 123 que se enlistaron al principio de ese tercer periodo, solo 20 permanecieron y de estos tan solo 2 que fueron promovidos al primer Kodor pasarían a la siguiente etapa, era algo estricto pero nuevamente Aladdin se sentía orgulloso de su logro siendo uno de ese dúo... el otro era Sphintus.

La noche había sido llena de muchas felicitaciones, el convivio se había extendido hasta altas horas entre el optimismo compartido con sus compañeros animándolo a crecer y prometiendo que lo alcanzarían.

Shintus caminaba a su lado todavía incrédulo de que el niño sea el otro pasante -en serio, no lo puedo creer- había sido lo que insistió durante esa noche cuando les dieron la noticia, el moreno le dio otro vistazo vago al pequeño con el compartiría habitación… para irse a tirar cansado al lado que se apropió como suyo durmiendo en instantes entre desorden de su lecho.

Aladdin vio con algo de simpatía como ese compañero de cuarto abrazaba la almohada entre balbuceos inentendibles… se dirigió entre sus pertenencias buscando lo necesario para irse a recostar en su propia cama con papel y una pluma con la cual empezar a relatar su historia.

Se recostó sobre su estómago con la herramienta necesaria y solo una luz como única compañía, escribiendo con diligencia los por menores de su avance junto con las promesas de crecimiento a las cuales aspiraba.

El papel se movía mientras cada letra iba formando oraciones de sus días pasando como aprendiz, las cosas nuevas que aprendió de la magia junto con las diferentes especialidades elementales… ante esto rio un poco, después de todo él era con afinidad al fuego cuando Yamuraiha le había enseñado el agua.

Sus amigos magos que no pasaron junto a él, pero siendo personas amables y tercos… no desistirían en alcanzarlo el siguiente año, también de la ceremonia de Istiyar en la que esperaba ser reconocido nuevamente.

Sus ojos azules miraron su larga escritura, una ligera sonrisa para continuar en pasar a detalle su habitación o hasta el sujeto con el que compartía vivienda.

-¿Se alegraran si les digo que fui escogido como primera plaza?- dijo al dejar aquella pluma junto al papel para voltearse en su espalda y mirar el techo en el pensamiento profundo de sus queridos amigos y conocidos que dejo en Sindria… o los que actualmente están viajando.

Morgiana al continente oscuro… Alibaba a Reim… los extrañaba, pero esto lo necesitaba hacer por su propio camino.

Con esto en mente, se dispuso a descansar para el día siguiente que lo llenaba de emoción infantil.

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Sphintus no podía creerlo dejando caer un poco lo que colgaba de su boca… sus ojos eran incrédulos al escuchar otro nombre que no era el del enano con el que compartía habitación.

No era el único, cada espectador en el entorno susurraban la sorpresa del elegido para la primera plaza.

El noble de Heliohapt apretó los labios, mirando a su mascota en un acuerdo silencioso… como es que Aladdin fuera desplazado por un nombrado Titus hiso una mueca hostil al apreciar a dichoso joven en la plataforma… deseando que sus miradas lo mataran en un instante por usurpador.

Un rubio impresionante, muy afeminado al gusto del moreno cuyo desprecio se sembraba al chico cuyo entorno era rodeado por rukh casi dándole un ambiente divino.

-Cómo es que Aladdin no fue- siseo por lo bajo de manera airada el noble… pues a pesar de que negara en un inicio la inteligencia del pequeño compañero de cuarto, aprendió con el tiempo que era un genio… algo que acepto aun mordiendo su propio ego.

Sus malos pensamientos era que ese enano rubio estaba siendo favorecido al ser enviado de Reim.

No era el único, los diversos alumnos alzaron su descontento por la selección intimidando al anunciante, cuyo nerviosismo al doblar el pergamino era evidente… tratando vanamente de calmarlos.

La sala circular con sus asientos además de balcones elevados era demasiado pequeña ante los enervados estudiantes exigiendo una aclaración.

Aladdin estaba en silencio ignorando el alboroto del entorno, porque quizás fue su imaginación… o hasta causa de su paranoia, pero por un ligero momento el rukh revoloteaba de una manera distinta en torno al rubio en la plataforma.

Era tan familiar la sensación, que casi le causo crecer la esperanza de no ser el único en este mundo… pero ahora, era normal… bueno lo más normal que pudiera ser entorno a un mago promedio, siendo la sospecha sembrada en su interior.

Dejando de lado los intentos corteses del portavoz -Ahora, sin objeciones- ladro callando a cualquiera que quisiera reanudar esa pequeña revuelta, los fulmino en un barrido amplio disfrutando del silencio finalizando con eso esa parte del evento.

Aladdin forzó una risa por tal espectáculo manteniéndose en su lugar, llamando la atención de su compañero de cuarto.

-No estás de acuerdo con esto... verdad Aladdin- Sphintus hablo a sus espaldas cuando los murmullos aumentaron entorno a la sala, cada uno sospechoso al nombramiento de Titus pero en si comenzando a calmarse para esperar que otra cosa anunciarían.

El gesto infantil se recompuso con suma curiosidad -¿titus?- murmuro ante el nombre, tan en sus pensamientos que paso de reconocer al rubio con una etiqueta.

-Como puedes no haber puesto atención- siseo el moreno con su serpiente secundándolo en un silbar indignado, el chico lo miro inocente enervándole el nervio al mayor -ni un poco te molesta- alzo su dedo indignado.

Aladdin siguió el gesto con el ceño fruncido, como si tratara de entender algo que molesto más al moreno.

-Sin más que decir…- el portavoz llamo la atención a todos hacia el frente, un aire diplomático instalado -me gustaría tomar esta oportunidad para dar la bienvenida a un nuevo profesor para los que continuaran en su segundo año- los estudiantes parecían pasar de la presencia del mago en susurros animados por tal noticia.

Solo pocos prestaron atención en silencio respetuoso pero en algo era el pensamiento general y es que no era normal que un nuevo docente se agregara tan inesperadamente… casi todos eran residentes de Magnostadt de años por lo cual nunca había presentaciones.

-SUFICIENTE- una voz ladro con suma irritación.

Aladdin dio un paso atrás como el resto de los estudiantes en inercia por tal amenazante advertencia.

Titus que todavía estaba en la plataforma rompió un poco su rostro imperturbable por tal sorpresa, el presentador estaba agradecido al joven que entro de apoyo para asilenciar a los animados estudiantes.

-Mostrar el respeto debido- frunció el ceño en su mirada de azul oscuro dando un barrido en general con suma decepción que acobardo a más de uno.

Aladdin lo detallo al ser un hombre de mediana edad, quizás de la edad de Jafar… con cabello negro trenzado pero que dejaba un flequillo elegante enmarcando un rostro reacio, vestido en túnicas azules y rojas ajenas a las escolares, un poco más alto que el anciano.

El anciano lo miro sumamente agradecido -Gracias Instructor Curufin- dijo casualmente indicando que se conocían… susurros ligeros ante alguien que no habían visto desde que iniciaron en la academia.

Después de todo, con sus características no sería pasado por alto.

El susodicho hablando su gesto en dirección al anciano -no hay problema- expreso con más suavidad mirándose más joven… sin embargo volvió a mirar el entorno duramente en advertencia de sus faltas de respeto si seguían hablando en medio del evento.

Curufin afirmo satisfecho para regresar a las profundidades del estrado, el presentador volvió a tomar el centro para aclararse la garganta de manera exagerada.

-Joven Titus, podría- señalo el anciano para que dicho rubio descendiera de la plataforma de manera silenciosa.

-Por fin se bajó- ladro Sphintus mordazmente, Aladdin aplaco su risa divertida por la actitud hostil de su amigo.

El anciano entonces guio su vista al otro extremo de la sala, justo detrás de los alumnos que tuvieron el impulso de seguir su ejemplo… dando la señal para que alguien entrara -Les presento…- unos pasos resonaron ante el silencio del entorno -a Kiritsugu Emiya…- un hombre de vestimenta por completo oscura y ajena a las túnicas escolares, sus manos guardadas en su pantalón junto con un cigarro apagado colgando de su boca -enviado de Avalon- este subió en la plataforma encarando a todo el alumnado.

Ojos oscuros carentes de luz, su rostro era inexpresivo con un aura misteriosa agregándole un ambiente pesado -como su nuevo profesor para segundo año- concluyo el presentador.

La mención de Avalon acarreo un aumento de susurros pues aun en su encierro, los rumores se habían extendido alegando lo misterioso de dicha patria aun cuando se conocía los reinos más reconocidos habían acudido a diferentes reuniones.

Sin embargo había alguien que no prestaba atención, Aladdin se le seco la boca y un terror naciente mientras trataba vanamente de esconderse de ser reconocido por ese hombre… aquel que conocieron en Baldadd.

-¿Avalon?- Sphintus llamo con su vista fija en el frente, su serpiente siseando misteriosa -no es ese reino nuevo...- frunció el ceño analizando al ajeno hombre que parecía mirarlos con un aburrimiento que lo hacía sentir algo ofendido.

Para todos los testigos no era interesante el traje extraño del nuevo individuo ni esa expresión imperturbable aun con la presión de ser observado y señalado abiertamente por cientos de adolescentes, ni siquiera era importante su procedencia de ese reino aislado… pocos querían ubicar los rasgos en alguna patria, fracasando.

Para los jóvenes magos, aquellos con una mente deseosa de aprender… lo más destacable de su actual nuevo docente que estaba parado en la plataforma ignorando al propio presentador, era la anomalía del rukh en su entorno.

Un tono gris.

-Espero que sean diligentes- el tono era plano, lleno de una amenaza en un barrido desinteresado al entorno… dando la vuelta de golpe con su gabardina ondeando en su estela.

Aladdin trago grueso notando esa tonalidad en el rukh, preguntándose ¿Cómo no lo había notado? Era algo que estaba escondiendo, medito ante tantos misterios que rodeaban a ambos conocidos de esa patria… pero más que esto, le inquietaba que fuera reconocido y con esto expuesto ante Magnostadt como magi.

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En una isla sureña, en el palacio justo en su oficina un rey gemía por los papeles que se le acumulaban de manera indiscriminada… los dorados estaban cansados del trabajo administrativo mientras pasaba su mano por el cabello morado ahora despeinado.

-Maldita sea… estos números- gruño cuando una particular cifra no cuadraba, entrecerró sus ojos acusador al documento como si con esto se resolviera todo su problema.

Fracaso.

-Bueno…- dijo rendido dejando el papel de golpe en el escritorio moviendo la mesa peligrosamente, pero no le importo el desastre que provoco… se recargo en la silla con su mano descansando en el mueble mientras la otra en su regazo… su vista vagando en la gran ventana que iluminaba esa habitación asignada para su labores.

Había regresado hace tiempo, pero aun su mente tendía a vagar a la respuesta negativa de Reim, no es como si no lo hubiera esperado… la magi Sheherazade era terca y eso era una cualidad impresionante en un líder.

Sin embargo esto no lo desanimaba a desistir de sus invitaciones a la alianza, la magi de Reim era aguda y eso no lo podía negar.

Aunque al igual que su pensamiento hacia ese imperio, también tendía a desviarse a otra rubia de carácter formidable también líder de su propio reino.

Los ojos dorados brillaron en sumo interés al pasar su mano en su barbilla, su postura mas descuidada al pensamiento de ella.

Una presencia igualitaria, con ese fuego contenido en asombrosos ojos esmeralda… tan menuda pero con una fuerza que estaba seguro escondía en esa fragilidad visible, una persona difícil que parecía no cautivarse con sus encantos naturales como casanova.

Ante esto una carcajada retumbo por la habitación ahora meditando lo ridículo que se ha de ver visto desde los otros puntos de vista como era desechado al viento sus elogios interesados.

Su mano cubriendo medio rostro ante la sonrisa fantasma extendiéndose hasta ser peligrosa, había muchas maneras de lograr un acercamiento si quería a alguien como ella en su alianza.

Las singularidades eran existencias irregulares en el mundo, personas agraciadas con el poder de influir el gran flujo del destino… no podía permitirse estar separados y aunque sabían tenían similares objetivos, el simple deseo de obtenerla a su favor seria gratificante.

Un ligero golpe en la puerta lo saco de sus pensamientos o discusiones consigo mismo, entrando era Jafar que se detuvo no solo al ver el desorden que era el escritorio sino por la mirada intensa de su rey-¿Qué piensas?- dijo con cuidado, después de todo lo conocía mejor y esta expresión solo indicaba que estaba tramando algo.

-En el rey Arturo- dijo secamente sin molestarse en ocultarlo.

El enfoque de su líder le saco un suspiro, dejando más papeles en el escritorio con ausencia-Ella puede ser un gran rey, tener la lealtad de un número considerable de súbditos... pero...- no tuvo el valor de concluir la oración.

-Es una mujer- indico Sinbad sin perturbación, pues era la parte final de lo que su seguidor no quiso terminar, los ojos ahora dorados parecían fríos aun con esa sonrisa en el rostro moreno -no la subestimes- regaño con severidad.

Jafar se encogió pero miro a su rey -lo siento, sé que hemos conocido mujeres realmente fuertes o inspiradoras- aseguro -Artemyra es un ejemplo del poder femenino- hiso una mueca, quizás algún recuerdo pasado -sin embargo- dejo la oración en el aire.

-es un potencial que todavía tenemos que juzgar- aplaudió el hombre cruzando sus brazos detrás del escritorio -sé que tienes tus dudas al querer tomar a Avalon como parte de la alianza…-

-Yo no…- Jafar quiso protestar, pero una mano alzada lo callo.

-No tienes que decirlo, se puede ver en tu postura y no es solo por Bazett- inquirió ignorando el escalofrió de repudio por el solo nombre de su "rival" -la apariencia del rey te da desconfianza-

-Lo siento- mascullo el peliblanco, regañándose internamente por dudar de la capacidad de observación de su rey… sin embargo, aun cuando presencio la fortaleza de Arturo de primera mano, todavía sentía ese algo incomodándolo… más viendo los ojos dorados de su rey tan fundidos solo en el pensamiento del líder de Avalon.

A pesar de que no sería la primera mujer de Sinbad, el interés parecía tomar un rumbo menos amable… más obsesivo… ante esa dirección de pensamientos llenos de desconfianza, Jafar los saco para fulminar a su rey que salto por el cambio de atmosfera -ordene esto y termine- alzo la voz ante el gemido del peli morado.

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Fin del capitulo.

Al parecer este lo tenía ligero, modifique como siempre algunas cosas.

Ya mero llego al vacío que tengo de documentos… no tengo después del capítulo 15 y tengo el final segunda parte.

Pero bueno, ya veré ese puente cuando llegue.

Gracias por sus reviews!

Neah20 fuera…