MIZAKI
CAPÍTULO XI
Te amo
Hiboki se encontraba en el suelo. Sus dos hermanos quitaban las púas de su espalda. Daba una gran ternura verlos, a pesar de que había muerto, aún lo hacían con cuidado, y sus ojos se volvían cristalinos al no obtener ninguna queja por parte de él. Con las pocas gasas y vendas que quedaban en la mochila, lo limpiaron y envolvieron, y Taichi le puso su camisa, pues la del occiso estaba bañada en sangre. Como resultado final, el cuerpo del menor de los Ayazaki yacía limpio en el suelo, parecía tan sólo estar dormido, incluso una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro. ¿Se iría en paz? No lo sé, lo único que recordaba era que él quería una sola cosa: acabar con Tsubasa. Y casi lo había logrado.
Las paredes de piedra que nos rodeaban pasaron a ser barrotes como los de la primera vez. Todos volteamos y vimos a Tsubasa más relajado que antes de que nos encerrara, sólo caminaba frente a nosotros de un lado a otro, con la cabeza baja y sin mirar a nadie a los ojos.
-Les daré una oportunidad- nos dijo, era la primera vez que lo escuchaba hablar sin ser sarcástico-. Una oportunidad para que dos de ustedes se salven.
-¿De qué se trata?- preguntó Ryota.
-De que necesito que ustedes dos me hagan un favor- señaló a Taichi y Kokone.
-¿Y nosotros por qué?- obviamente, Taichi sólo desconfió.
-Porque sinceramente ustedes dos son los que menos me interesan, si viven o no me da igual, a quien le debe importar su vida es a ustedes… claro que si no la quieren…
-¿De qué se trata?- preguntó Taichi después de pensar un momento.
-No se preocupen, es muy sencillo- Tsubasa seguía muy serio y se podía decir que hasta triste-. Sólo es una cosa, algo muy fácil que les puede salvar la vida si lo hacen bien.
-Ya habla- gritó Ryota furioso.
-Lo único que quiero que hagan es llevar al muerto a Sanzenin.
-¡¿Qué?!- sonó el grito de todos.
-Sí, es lo único que pido.
-¿Y tú para qué quieres eso?- contestó el hermano biológico de Hiboki.
-Ya se los había dicho, yo nunca había matado a nadie, Ustedes… tú, Mizaki, me obligaste, fue tu culpa, bien podías haber venido sola... y murió por salvarte.
-No trates de aminorar tus culpas haciéndome sentir mal- contesté-, eso no borra el hecho de que asesinaste a un niño de 15 años. Seré la razón de su muerte… pero yo no le clavé tres púas por la espalda, hasta tú puedes ver la diferencia entre esas dos cosas.
-La diferencia es que, a comparación de ti, yo soy una mala persona. Nunca podrías superar el tener a un muerto en la conciencia. En fin, de cierta manera yo a ese niño le debo todo lo que soy, creo que lo menos que puedo hacer es llevarlo a casa con sus padres, a que le den un entierro como cualquiera.
-¿Y con eso los dejarás libres?- le pregunté.
-Sí. Si lo hacen, regresan a su vida normal.
Taichi y Kokone se quedaron pensando un rato, luego se miraron y asintieron.
-No- ambos movieron la cabeza.
-¿Están locos?- les dije-, es su vida, tienen que hacerlo.
-No pensamos dejarte a ti sola- razonó Kokone.
-No me quedo sola, me quedo con Ryota.
-Sí, tienen que aceptar- él los alentaba.
-No- reafirmó Taichi-, este tipo no es de confianza, seguro es una trampa.
-Pero es la única opción que tenemos- recapacité.
-Piénsalo, Mizaki- dijo Kokone- ¿a él en qué le conviene que llevemos a Hiboki a casa? De seguro planea matarnos en el camino o algo así.
-Si se quedan aquí también los matará, tienen una oportunidad, aprovéchenla.
-Ya te dije que no, Mizaki.
-Yo aconsejo que le hagan caso a mi sobrina- repetía Tsubasa-. Ella ya lo dijo, de todas formas los mataré si se quedan, no sean tontos, acepten la única oportunidad que tienen de vivir.
-¿Nosotros somos tontos?- le dijo Taichi-. Si tenemos la oportunidad te acusaremos y lo sabes.
-Yo no estaría tan seguro. Piensen chicos, ¿qué pasan si me acusan? Para empezar nadie les creerá, y si hay algún loco que se atreva a atrapar al rey… pues… ya saben que escaparé… y cuando lo haga iré no por ustedes… iré por sus amados padres y los atacaré tan lenta y dolorosamente que desearan estar al igual que Hiboki, ¿qué les conviene más?, ¿ir directo a Sanzenin, dejar a Hiboki y seguir con sus vidas, o delatarme y tener en la conciencia que sus padres murieron por su culpa?
-Chicos háganlo ya- les susurré-. Vuelvan a sus vidas y olvídense de que esto pasó.
-No puedo hacer eso, no te voy a dejar- reafirmó mi amiga.
-Piénsenlo rápido chicos- decía Tsubasa viendo su reloj- retiro la oferta en 5…
-Ya hazlo.
-4…
-No los dejaremos aquí.
-3…
-Vamos a estar bien.
-2…
-¿Cómo lo sabes?
-1…
-Sólo lo sé- Kokone y Taichi de repente sonrieron sin razón aparente.
-0…
-¡ACEPTAMOS!- contestaron quitando la sonrisa. Me llené de alivio, aunque me preocupaba que se fueran, esa era la mejor decisión, ellos no tienen nada que ver en esto, no valía la pena que otra persona muera por mí, debían olvidarse de todo y volver a casa, ya Ryota y yo nos las arreglaríamos. Él tenía poderes, por eso no me preocupé, seguro íbamos a salir de ahí.
-Muy buena decisión muchachos, ya verán que es mucho mejor cooperar conmigo.
-Pero nosotros no sabemos llegar a Sanzenin- recordaron.
-No hay problema- contestó mi tío-. Yo sé llegar perfectamente. Después de cruzar el portal, van a caminar por el bosque hasta Ayazaki, y cuando estén casi en ese pueblo van a dejar al niño en donde alguien lo vea y luego van a regresar a esta dimensión, se van a ir a Noemi y se olvidarán de todo. Señorita Noemi, si hacen esto bien no pienso invadir su pueblo cuando gobierne Okira, es más, le daré protección –Kokone volteó a vernos a mí y a Ryota con preocupación, luego vio a Tsubasa y asintió.
-Muy bien. Despídanse.
-¿Tú nos llevarás al portal?- preguntó Taichi.
-Los enviaré allí, de ahí siguen por su cuenta… pero cuidado con intentar algo en mi contra, que los estaré vigilando.
Kokone se acercó a mí y me abrazó muy fuerte.
-Nos vemos en Sanzenin- me susurró en el oído, no entendí por qué lo decía, ¿acaso sabría que Ryota tenía poderes?- Cuídense.
-Tú también- le respondí para que Tsubasa no sospechara, luego se acercó a Ryota y también lo abrazó, se separaron en un instante. Luego unos brazos me rodearon, era Taichi.
-Vamos a estar bien- aseguró.
-Nosotros igual.
-Adiós.
-Adiós Taichi.
-Apresúrense niños- decía mi tío sentado en su trono, ya había recobrado su típico buen y sarcástico humor.
Taichi se acercó a su hermano después de abrazar a Ryota, miró al cuerpo dormido eternamente, tomó aire, cargó a Hiboki y lo puso en su espalda, Kokone tomó la mochila y se acercó a Taichi.
-Lis… listos-Kokone tenía la voz apagada y entre cortada.
-Muy bien. Hasta nunca, niños.
Mi amiga, el guardia y su hermano, se colocaron frente a Tsubasa, éste los miró, y antes de que nos diéramos cuenta, los tres habían desaparecido.
Nos quedamos solos con el hermano de mi padre. Nos miraba sonriente, su buen humor, al parecer, había regresado.
-Chicos… me sorprende en sobremanera la ingenuidad de todos ustedes. Jajaja… ¿de verdad creyeron que los dejaría vivir?... para su información, estoy más que seguro de que llegando Sanzenin ellos irán con tu padre, Ryota… es parte del plan. Cuando mi querido amigo vea que llevan al príncipe muerto… los encerrará sin siquiera escuchar… eso me quita un problema… y me evito la pena de ser yo quien los mate.
Lo miré con rabia, a pesar de que ya nada me sorprendía, me enojaba saber que de nuevo nos había visto la cara. Tenía razón, tontos de nosotros que creíamos que era sincero.
-Ahora… ustedes dos- nos señaló-… no quiero cargar con más muertes en mi conciencia.
-Já… ¿Nos dejarás ir?- se burló Ryota, incrédulo.
-Por supuesto que no. Pero no los mataré yo… si no la falta de oxígeno.
-¿Qué?
Los barrotes comenzaron a formar paredes de nuevo, sólo que esta vez sin el recuadro que dejaba entrar aire. Antes de darnos cuenta, nos íbamos sumiendo más en el suelo.
-Vendré a recoger sus cuerpos en unas horas- gritó él-. Mizaki, qué lástima que no te pudiste despedir de Okira, sé que les dolerá mucho cuando les diga que la única heredera legítima ha sido encontrada ahogada en el rio, al intentar huir de sus deberes con un campesino de pueblos lejanos. Hasta nunca, sobrinita.
Dejamos de movernos, quedando atrapados dentro del suelo, sin aire, sin salida. Ya adentro, miré con preocupación a Ryota, quien se colocó frente a mí.
-Ponte esto- dijo sacando un collar de su bolsa. Más específicamente, el collar que él me había comprado en Noemi.
-Pero… ¿Para qué?... ¿no deberíamos irnos?
-Por eso. Póntelo, no hay mucho tiempo- me levantó el cabello y colocó el collar en mi cuello, abrochándolo rápidamente- No era precisamente la manera en que quería dártelo, pero no hay otra opción. Mizaki, escúchame. No quiero que me repliques, que digas que es mala idea o que me contradigas. Tienes que confiar en mí.
-Ryota ya dime qué pasa ¿Por qué me das esto ahora?
-Tienes que confiar en mí- repitió.
-Confío en ti.
-Muy bien… este collar tiene la mitad de mis poderes…
-¿Qué?... pero…
-¡Escúchame! No hay tiempo de explicar, si quieres salir de aquí tienes que hacer lo que yo te diga. Vas a sentarte en el suelo, pensar en una persona que conozcas y vas a tomar su cuerpo…
-¡¿Qué?!... ¿Quieres que haga lo que él le hizo a mi padre?... nunca.
-¿En qué quedamos? Confías en mí ¿no? Es la única manera. Si simplemente nos vamos, sabrá que estamos vivos, nos seguirá y nos matará. En cambio, si trasladamos nuestra mente a otro cuerpo, el nuestro se quedará aquí y él pensará que de verdad nos asfixiamos. Se confiará. Nos dejará en paz.
-Pero… yo… no sé usar estos poderes… no creo poder…
-Sólo tienes que pensar en una persona, es sencillo- Tomó mis manos y me miró fijamente a los ojos-. Mizaki, créeme cuando digo que no hay opción.
-Pero… nuestros cuerpos… se quedarían con Tsubasa…
-Te quiero a salvo… me da igual si es o no en tu cuerpo… ése lo recuperaremos luego.
-Pero… Ryota…
-Confía, Mizaki… por favor…
-Pero… ¿Cómo sabremos quiénes somos… cómo nos encontraremos de nuevo?
-¡Por Dios, Mizzi! Te vine a buscar debajo de la tierra, puedo encontrarte en donde sea. Mira… nos vemos en el barranco en que nos conocimos. Si uno llega primero, espera al otro, así sabremos que somos nosotros.
-Ryota… Yo… no sé…
-No hay tiempo… tenemos que irnos…
-¡¿Y si te pasa algo?, ni siquiera me enteraría!… - grité desesperada-… si cuando te busque ya no estás… ¿Qué se supone que haré sin saber qué fue de ti? Me volveré loca…
-Mizaki… escúchame… nunca dejaré de buscarte… me mantendré a salvo para mantenerte a salvo a ti… yo…
No pudo terminar la frase porque me abalancé y le besé con delicadeza, tomándolo del rostro, del cual el color carmín se había adueñado completamente.
No pude evitarlo, a mi mete llegaba le idea de no volverlo a ver, estaba aterrada, no podía despedirme de él nuevamente sin hacer esto. Él no correspondió muy bien a la acción, se le podía sentir tenso y espantado. Después de unos segundos, me quité, despegué mis manos de sus mejillas y abrí los ojos, él estaba pasmado pero pude notar una sonrisa justo debajo de sus ojos totalmente abiertos de la impresión.
-¿Qué fue eso?- me dijo aun con la sonrisa en los labios.
-No… no lo sé… yo solo llegué a pensar que esta era la última vez que nos veíamos y… creo que no podía irme sin hacerlo… yo…
Ahora era él quien ponía sus labios contra los míos. Primero había puesto las manos en mi rostro, pero ahora estaban rodeando mi cintura, yo tomé su cuello para acercarlo más a mí, este beso fue diferente al primero, fue totalmente correspondido por ambas partes, todo lo que habíamos pasado se resumía en ese momento.
No puedo describir lo que sentí, era una alegría tan grande combinada con una emoción que casi me hacía llorar. Sentirlo tan cercano a mí, así como varias veces lo había soñado, pero esto no era un sueño, era algo mil veces mejor, algo real, él me quería tanto como yo a él, con esto me lo demostraba.
Tuvimos que separarnos por la falta de aire, respiramos un momento y aun con los ojos cerrados nuestros rostros juntaron sus mejillas, el beso que ahora era un abrazo había durado sólo unos segundos, segundos que bastaron para demostrar que nada había sido en vano, este momento recompensaba todo lo anterior, todo lo malo, incluso el hecho de estar en una cámara sin aire.
Nos separamos y él tomó mis manos, me miró a los ojos y me sonrió.
-¿Estás lista?
-Sí- le dije sin pensar, después de lo que pasó supe que él no iba a olvidarse de mí, que nunca se cansaría de buscarme, y yo tampoco, estaba decidida a hacer lo que fuera necesario para que no me apartaran de él
-Está bien- él se sentó recargado de la pared para cuando su cuerpo se desmayara, yo me senté en sus piernas, él me rodeo con sus brazos y yo me recargué de su pecho, Ryota posó su quijada en mi cabeza.- Para cambiar de cuerpo, sólo piensa en una persona- me dijo en voz baja.
Cerré los ojos y comencé a recordar viejas amigas, primero pensé en Kokone pero en este momento ella estaba de seguro en Sanzenin, además yo no podría quitarle su cuerpo. Pensé en Natzuki, mi amiga de la escuela, su reino estaba algo lejos del barranco pero en esta dimensión, la descarté porque siendo una princesa creo que el salir de viaje se complicaría más.
Ya no sabía en quien más pensar, decidí no tomar el cuerpo de ninguna de mis compañeras de escuela, porque sería mucho más difícil desaparecerme de mi hogar, pero había un problema… yo no tenía más amigas que las de la escuela, y no conocía a mucha gente.
Traté lo más que pude de recordar pero nadie me llegaba a la mente, comencé a espantarme, tal vez no encontraría a nadie.
Me estaba desesperando, ya no podía tardarme mucho, el aire se iba a terminar. Pensé y entonces la recordé… ella era perfecta.
Ya estaba lista. Sólo comencé a recordarla, recordar lo poco que sabía de ella, repetía en mi mente "entrar en su cuerpo" una y otra vez. Me despedí por última vez de Ryota, en silencio, continué con mi concentración y antes de darme cuenta, esa sensación de querer vomitar llegaba otra vez a mí, seguida por un fuerte dolor en la parte trasera de la cabeza.
-Mizzi…- el llamado de Ryota logró desconcentrarme un poco, pero el proceso de cambio de cuerpo seguía en marcha, por lo que no pude abrir los ojos-. Yo… yo te amo.
Mi corazón comenzó a palpitar increíblemente, y por más que traté de moverme, no pude hacerlo, ya no podía controlar mi cuerpo. Antes de si quiera poder contestar, caí desmayada.
Abrí los ojos y vi el techo de aquel lugar en donde había estado no más de una vez, ya había llegado, ya había logrado escapar, ya estaba lejos de Tsubasa y ese momento no era otra cosa que el principio del fin, el fin de todo, ya estaba lejos de mi tío, y por lo tanto, ya era libre.
-Ino ¿Qué haces en el suelo?- me dijo la mujer que entraba asustada a la habitación.
Estaba sentada en el frio suelo de madera de esa vieja cabaña, tratando de esquivar la mirada de la mujer que cargaba un gran cesto de ropa limpia y me observaba detenidamente con extrañeza y preocupación.
-Ino, ¿Estás bien?- repitió la mujer.
Me quedé sin habla, sólo tallaba mi cabeza mientras miraba los brazos de mi nuevo cuerpo, las ropas que usaba, y los rubios cabellos al lado de mi cara. Me levanté con cuidado y me giré, un espejo de cuerpo entero estaba frente a mí, por primera vez en mi vida no pude reconocerme ante uno de estos artefactos, yo nunca en la vida había imaginado tener ojos grises, cabello rubio y piel completamente blanca, nunca habría usado un vestido blanco con un borde rojo en la parte de abajo, y que, aún con su corte un poco esponjado, me llegaba a las rodillas, un listón amarrado con un moño en la cintura separaba la parte de arriba del clásico vestido de tirantes delgados. Este juego de vestimenta concluía en unas sandalias blancas con un moño rojo a un lado y un broche que recogía el flequillo por el lado izquierdo de mi cabeza, flequillo que era el comienzo del corto y lacio cabello amarillo cuyas puntas perfectas caían en mis hombros.
-Hija, responde- dijo la mujer que tomaba mi brazo y me volteaba hacia ella, dejando el cesto de ropa sobre la cama individual. Pude notar que la mujer era una versión madura de mi nuevo cuerpo, tenía los mismos ojos y el cabello igual, sólo que este se recogía en una pinza mal puesta. Vestía un delantal rosado y debajo de él, una blusa de mangas largas, en ese momento recogidas, de color blanco, con una falda larga y recta de color azul, se le notaban bastantes ojeras y la cara algo demacrada- ¡Hija!, ¿Qué te pasa?- me sacó del trance.
-A… nada… creo que… me desmayé
-¿Estás bien, amor?
-Sí… sí, eso creo… tal vez sólo tenga que dormir.
-¿Segura? ¿No te duele la cabeza? ¿Te sientes mal? O…
-No, no pasa nada, enserio, gracias.
-Muy bien, corazón- luego tomó el cesto de basura y puso su mano en mi mejilla-. Descansa, vendré en unas horas cuando la cena esté lista- yo sólo asentí.
La mujer salió de la habitación, cerró la puerta y escuché sus pasos alejarse.
Holaaaaa =) Lo sé, muy corto el capítulo de hoy, pero bueno, a pesar de lo corto, marca el fin de una etapa de esta historia y el comienzo de una nueva. Ya no están atrapados, y saben absolutamente toda la verdad, ahora lo único que falta es que, ahora que son libres, busquen una manera de acabar con todo de una vez. Espero les haya gustado, ya después verán en el cuerpo de quién entró nuestra querida protagonista. Y refiriéndonos al romance... ya le dijo "Te amo"!, Genial!, jejeje... lástima que ella no le pudo responder. Pero no se preocupen, a más tardar en dos capítulos se reencontrarán de nuevo los personajes principales.
Estimado Leandro-sensei: NO REVIVIRÁ. Esta fue la última vez que lo repito. Espero ya no tenga dudas de que Hiboki murió.
PD. Me encanta mi nuevo título: "la asesina de secundarios"
Nos vemos en el siguiente capítulo. Trataré de no tardar en publicar =)
Hasta pronto ;)
Atte. Akyfin02
