Buenass! Bueno, aquí os traigo un nuevo capitulillo del fic, que está más o menos por la mitad ~

Os va a resultar interesante, ya veréis =D, así que no os distraigo más y a leer!


CAPÍTULO 11: No te entiendo.

-Lily POV –

Estaba tumbada en esa maldita y nauseabunda cama de nuevo, ¡maldita sea! Fui secuestrada en el vestuario de chicas hace…bueno, no sé exactamente cuánto tiempo ha pasado pero para mí han sido eones. Me han traído a este sitio tan horrible y ya no he sabido nada más, porque de todo lo que me han obligado a tomarme no puedo ni mover el cuerpo. No tengo apenas fuerzas para levantarme y sinceramente, ni si quiera sé quién demonios es la gente que me tiene aquí, ni qué quiere.

Por suerte hace poco que conseguí ponerme en contacto con el mundo exterior…aunque aun no entiendo por qué narices he tenido que elegir a Scorpius pero…el caso es que lo hice y esperaba con todas mis fuerzas que mi madre supiera interpretar los síntomas y que él se acordara de todo, aunque no fuera mucho.

Scorpius…le echaba de menos, mucho de verdad. Tanto que cuándo sentí que se iba de dentro de mí el día que contactamos, parecía que me arrancaban una extremidad del cuerpo, del alma. Me dolió sentirle alejarse de mí, me sentí vacía y sola. Fue por eso que lloré. Me pasé toda la noche llorando porque me sentía incompleta sin él, impotente por no poder hacer nada en la condición en la que estaba…necesitaba tenerlo cerca de mí…quería volver a ver a ver a mi familia y a mis amigos…y no estaba segura de poder hacerlo.

Es por eso que cuándo entró uno de esos malditos bastardos encapuchados en la mazmorra donde me tenían no pude evitar dirigirle una mirada de incertidumbre mezclada con odio y rencor. No iba a amedrentarme ante nadie, porque nadie tenía ningún derecho a hacerme esto y si debía morir, moriría de pie y luchando.

Sin embargo nada de eso pasó, sino todo lo contrario; el hombre encapuchado me cogió en brazos y me sacó del cuarto, aunque yo estaba tan drogada que no podía moverme nada. Llegamos a una sala de estar a mi parecer muy lujosa y pude oír la voz de una mujer, aunque no llegué a verle la cara.

-Bueno, señorita Potter –dijo arrastrando las palabras –sinceramente, tiene usted muchísima suerte de que el pequeño héroe se haya sacrificado por ti –y empezó a reírse. No comprendía nada. ¿Qué héroe? ¿Cómo que se había sacrificado por mí? ¿De quién estaba hablando? Pero si nadie sabía que estaba aquí, ¿no? –Bueno, te dejaré con la intriga querida, espero que tengas una vida agradable de aquí en adelante – y de nuevo empezó a reír –ha sido un placer.

Sentía como volvía a recobrar la conciencia poco a poco, sin embargo no era como estos últimos días…e inexplicablemente olía a hospital… ¿¡a hospital?! Abrí los ojos lentamente y me encontré con unos ojos marrones llenos de lágrimas mirándome como si fuera algo frágil y efímero.

-Mamá…-dije en un hilo de voz, aunque podía moverme, no estaba aún para tirar cohetes. Ella, sin embargo, se abalanzó sobre mí y empezó a besarme mientras lloraba sin parar –me ahogas…

-Lo siento cariño –me dijo apartándose un poco de mi pero sin soltarme –pero es que no puedo creer que estés aquí y no quiero que sea un sueño…

-No es un sueño –dije esbozando una pequeña sonrisa –al menos eso creo…

Cuándo mamá se separó un poco de mí pude ver que allí estaba mi familia: mis padres y mis hermanos. Todos me miraban como si no pudieran creerlo, felices, aunque también un poco ojerosos.

-Lils…-dijo papá con mucho cariño en la voz, mientras me acariciaba una mejilla –papá se alegra mucho de que estés sana y salva. Lo hemos pasado muy mal mientras no estabas…

-Nosotros también peque –dijo James mirándome con ternura –pero pillaremos a los que te han hecho esto y les meteremos un palo por el cu…

-¡James! –gritó mamá con el ceño fruncido - ¡cuida esa lengua no vaya a ser que te la corte!

-Pero es verdad mamá –dijo negando con la cabeza – alguien que osa meterse de esta forma con los Potter debe pagar muy cara su locura. ¿A que sí, Al? ¿Eh?

-Obviamente –dijo este divertido –ya verás, ya. Iremos a buscarlos nosotros mismos si hace falta, pero se lo haremos pagar.

-Nadie va a ir a buscar a nadie –dijo mamá cada vez más irritada, ay cómo echaba esto de menos…así que sin ton ni son, empecé a reír ante la escena. De repente todo lo que había pasado parecía una pesadilla, algo que nunca fue real en mi vida, y eso me hizo sentir mucho mejor, aunque…había algo que no me terminaba de cuadrar. ¿Por qué me han soltado así cómo así? No tenía ningún sentido…

-Mamá…-dije un poco seria, de repente -¿qué me ha pasado?

Ella y papá se miraron el uno al otro sin saber qué decir y esta vez fue él el que habló.

-No lo sabemos cariño –dijo –no entendemos por qué de repente te han soltado, pero tampoco vamos a reprochárselo.

-Te han hecho toda clase de pruebas y al parecer lo peor que tenías era que estabas drogada hasta la médula, con lo que no te podías mover –dijo James encogiéndose de hombros.

-De hecho –dijo Al un poco extrañado ante mi pregunta, al parecer – esperábamos que fueras tú la que nos dijera qué había pasado. No sabemos quién te ha hecho esto y…

-Eso…-dije interrumpiéndole –no os lo sé decir…-hice una mueca un poco extraña, pero es que no podía decirles nada porque no había visto a ninguno de mis opresores en ningún momento –se cuidaban muy bien de que no les viera las caras.

-Parece como si supieran que al final quedarías en libertad de nuevo –dijo mamá sorprendida -¿estás segura cariño?

-Sí –dije sin dudar un solo segundo –sólo conseguí verle la cicatriz a uno, que era el que me transportaba de un lugar a otro pero…nada más. Aunque oí la voz de una mujer…

-¿Una mujer? –preguntó papá.

-Sí, antes de aparecer aquí –dije-se despedía de mí y dijo algo de que alguien se había sacrificado por mí, que por eso yo seguía con vida…

-Eso no tiene sentido –dijo James, frunciendo el ceño –nadie sabía dónde estabas, ni siquiera mamá y papá.

-Bueno, nosotros teníamos una idea…-dijo Albus y todos le miramos sorprendidos – papá nos dio la pista, dijo algo sobre Black y nos pusimos a investigar un poco…

-¡Albus! –se escandalizó mamá, tapándose la boca con la mano derecha - ¡Te habíamos prohibido terminantemente andar solo por ahí!

-¡No estaba solo! –se defendió – Rose, Scor y Lis también estaban, y aunque al final no descubrimos nada relevante estoy seguro de que algo tiene que ver. Ese hijo de…

-Albus….-dijo papá, esta vez –no ha pasado nada ahora, pero podríais haberos metido en serios problemas. No quiero que vuelvas a hacer eso nunca más, ¿entendido?

-Papá –dijo esta vez James –tú hacías cosas peores cuándo estabas en Hogwarts, así que no nos digas que no sigamos tus pasos, por favor.

-Eso no importa –dijo mamá –esos eran otros tiempos, vosotros ir con cuidado porque esto no es un tema con el que se pueda jugar, James.

Mientras ellos discutían sobre lo que debían hacer y lo que no, yo me quedé boquiabierta con lo que dijo Albus. ¿Black? ¿Nicholas Black? ¿Mi ex novio? ¿Qué tenía él que ver con todo esto? No entendía nada, estaba un poco cansada pero tenía ganas de saber la verdad. Necesitaba saber la verdad.

-De todas formas –puntualizó mamá –lo importante es que Lily está aquí ahora, así que en cuánto se mejore nos la llevaremos a casa y volverás a Hogwarts después de las navidades.

-Mamá –dije- no quiero contradecirte tan pronto pero a mí me gustaría volver lo más pronto posible y seguir con mi vida normal.

Me miró como si tuviera cinco monos bailando el hula hula en la cara.

-Cariño, acabas de salir ilesa de un secuestro.

-Ya lo sé, y por eso no me da la gana que quien sea que me haya hecho esto me vea deprimida o algo por el estilo –dije manteniéndole la fija y peligrosa mirada que me lanzaba –no quiero que piense que me ha vencido y quiero que vea que puedo con esto y vivir normalmente, que no ha sido nada para mí.

Hubo un silencio en la sala y todos se miraron entre sí, indecisos y a la vez algo contrariados por mis palabras. A ver, no podía negar que no me había afectado todo esto porque lo pasé realmente mal allí, pero de ninguna manera iba a dejarme vencer por la situación. No quería que nadie me mirara con lástima ni preocupación porque entonces aquellas personas se sentirían bien y por mí ya se podían ir al mismísimo infierno.

-Lily –dijo mi padre, intentando escoger las palabras adecuadas -¿no crees que sería mejor que descansaras un poco? Ya sabes, en casa…

-Papá –dije sonriendo –me alegro mucho de veros de nuevo, pero creo que podré descansar igual en Hogwarts. En serio, necesito volver al colegio…

Mamá miró a papá y al parecer, ambos acabaron resignándose ante mi petición. Al y James también hicieron lo mismo.

-Está bien, pero hasta después de navidades nada de Hogsmeade –dijo mamá. Suspiré resignada, sabía que no podría sacarle más de eso, así que asentí con la cabeza –y procura mantenerte cerca de tu hermano.

-Mamá…-dije, pero me calló con una de esas miradas aterradoras que sólo ella sabe hacer –vale…

-¿Cuándo le darán el alta? –preguntó Al.

-Mañana –contestó papá –parece que está perfectamente bien.

-Pero papá –dijo James esta vez –tenemos que hacer algo con los mal nacidos que la han secuestrado.

-James, creo que ahora no es el momento –dijo mamá frotándose la sien –así que no vuelvas a sacar el tema.

James la miró algo enfadado pero no dijo nada más. Mamá imponía demasiado respeto, sinceramente.

Un rato después, James, Albus y papá se fueron cada uno a sus labores, Albus al colegio, James a la universidad y papá al trabajo. Pero mamá se quedó conmigo y me contaba cosas graciosas, ayudándome a sonreír todo el rato. Era y es la mejor madre del universo, la quiero como a nadie.

Se quedó conmigo hasta el día siguiente por la mañana, que es cuándo me dieron el alta. Papá vino no mucho después con algo de ropa.

-Bueno –dijo mamá abrazándome una vez estaba ya cambiada y lista para partir-¿estás segura cariño? McGonagall dijo que podía darte un permiso sin problemas…

-Mamá, estoy segurísima –dije algo exasperada –por favor no insistas, quiero volver al colegio y retomar mi vida normal.

-Ginny, no la presiones más –dijo papá dulcemente –creo que estarán todos pendientes de ella allí, así que no te preocupes. Pero tienes que tener cuidado y cuidarte, eso sí.

-Debes escribirnos mucho más a menudo –dijo mamá mirándome casi con súplica. Yo entorné los ojos y la cogí por los hombros. Era casi tan alta como ella.

-Mamá –dije – voy a estar estupendamente, porque esta vez no me van a pillar desprevenida. Nadie. Y muy a mi pesar, estoy segura de que me van a vigilar las 24h del día.

Ella pareció tranquilizarse ante mis palabras y me sonrió, animada, para darme poco después un animoso abrazo.

-No olvides que te queremos –me dijo. Sonreí ante ello, nunca lo había dudado.

Poco después fuimos hacia la chimenea principal de San Mungo y fuimos directamente a Hogwarts, dónde la profesora McGonagall habilitó la chimenea de su despacho para que nos pudiéramos aparecer allí. Yo fui la segunda en aparecer y en cuánto pisé la estancia la directora se abalanzó sobre mí y me dio un tremendo abrazo.

-¡Dichosos sean los ojos! –dijo dejándome algo anonadada – me alegro muchísimo de que estés bien, Potter…-se alejó de mí algo apenada y se fue hacia su escritorio, dónde se sentó –eres una chica muy fuerte, Lily, digna hija de tus padres…

Parpadeé un par de veces para tratar de asimilar aquello. ¿Qué quería decir?

-Cualquiera en tu lugar desearía estar con su familia recuperándose del susto –me dijo, pareció haber entendido mi cara de duda –sin embargo lo estás afrontando como toda una mujer, y una muy valiente, tengo que decir. Así que 50 puntos para Gryffindor por su acto, señorita Potter.

Abrí los ojos desmesuradamente, sorprendida ante el acto de mi directora y después miré las caras de mis padres, que sonreían orgullosos. Me avergoncé un poco, no estaba acostumbrada a tantos halagos, sinceramente.

Después de esto, vino Teddy y, tras casi matarme de un abrazo de oso que me dio, me acompañó al Gran Comedor, dónde la gente estaba desayunando. La directora también vino, mientras que papá y mamá se despidieron de mí con una sonrisa y se fueron a casa.

En cuánto pisé el comedor, varias personas de abalanzaron sobre mí, entre ellas Lissy, Rose y mis primas Roxanne y Lucy, Hugo, Louis, Lysander y Lorcan también se acercaron, aunque me dejaron un poco más de espacio para respirar, cosa que agradecí enormemente.

Y después de un efusivo momento de reencuentros con mi familia y amigos, fui a la mesa de Gryffindor, dónde, sin importarles nada se sentaron tanto Rose como Albus, así como todos los que no eran de mi casa, para poder estar conmigo. Sin embargo había una persona que no estaba… ¿por qué no estaba? ¿Y por qué tendría que importarme que no estuviera?

Miré hacia la mesa de Slytherin y le vi allí comiendo tranquilamente, sin mirarme siquiera. ¿Pero qué demonios le pasaba? ¿No éramos algo así como amigos?

-No le hagas caso –dijo Lis –no sé qué mosca le ha picado, pero lleva así desde ayer por la tarde. Creo que se le ha ido la pinza.

-Lo importante es que estás aquí –dijo Rose, que intentando cambiar de tema ¿sabría algo ella de todo eso? –todos nos alegramos mucho de verte Lily, y personalmente me impresiona mucho que hayas decidido volver.

-Sí –dije intentando olvidarme del tema, aunque me pesaba como un yunque encima del alma –pero es que no podía quedarme en casa sin hacer nada mientras os lo pasabais todos bien sin mí, ¿no?

Lis negó con la cabeza, divertida y me dio un abrazo de nuevo.

-Lily, eres la mejor –después me dio un beso en la mejilla –tengo que contarte muchas cosas. Vas a querer morir y a lo mejor también matar a alguien.

-¿Por? –pregunté, alzando una ceja -¿Te ha hecho alguien algo? Mira que le mato eh…

-Por cierto- dijo Rose – ¿Qué vas a hacer sin varita? Mamá me dijo que no recuperaste la tuya.

Suspiré algo resignada y le enseñé la que llevaba encima en ese momento.

-Es una de recambio que me compró papá en Olivander's ayer, así que mientras recupere la mía…tendré que valerme de esta, aunque no la noto muy leal, la verdad –dije algo apesadumbrada. Y es que era cierto, la varita estaba algo inestable ante mi presencia y no entendía por qué, pero en fin. ¿Hay alguien que entienda a las varitas? Tampoco creo que haya alguien que entienda a Scorpius, maldito sea. Quería levantarme y pegarle una leche en ese mismo momento. ¿No podía venir a verme aunque fuera por cortesía? Definitivamente, con esto, me demostraba lo poco que le importaba en todos los sentidos.

Después del desayuno nos fuimos a clase y no volví a verle en todo el día, pero tampoco pude dejar de pensar en él y, aunque el profesor Slughorn estaba radiante por volver a verme, no pudo halagarme como siempre porque mis pociones, ese día, eran un verdadero fiasco. No era para menos, además, porque es que no podía tener mi mente en otro sitio que no fuera con el rubio oxigenado y su condenada actitud estúpida que no tenía sentido ni razón de ser.

-Lily…-me dijo Lis después de clase, cuándo estábamos pasando el rato libre que teníamos bajo uno de los árboles que estaban cerca del lago. Aún no había empezado a nevar y bueno, no era tan raro, aún estábamos a mediados de noviembre -¿Seguro que estás bien? Te veo ausente.

-Estoy bien, si te refieres a lo del secuestro –dije sin mirarla, y ella pareció no tragárselo –en serio, te lo digo de verdad. Pero…-me sonrojé mucho ante esto. Nunca había admitido esto frente a nadie y no iba a hacerlo ahora, pero tenía que decir algo porque si no reventaría –tu hermano es un mal amigo.

Ella pareció entender lo que quería decir porque suspiró, resignada. Pareció meditar un poco las palabras antes de decírmelas.

-Lils…-dijo –no le entiendo ni yo. Él era el que estaba más desesperado por buscarte, incluso nos peleamos un poco antes de…bueno, empezar a buscarte –la miré algo extraña, no era normal que esos dos se dijeran cosas fuera de lugar – pero de repente, por la tarde, cuándo nos encontramos con él y con Rose, no parecía la misma persona. Estaba pálido y taciturno y decidió dejar de buscarte, como si ya no le importara.

Me quedé un rato mirándola, sin saber qué decir. ¿Sería que le afectaba aún lo de la conexión? Por alguna razón estaba buscando excusas para no pensar que probablemente me odiaba y no quería nada conmigo. Me ardía el pecho sólo de pensar en ello.

-No sé lo que le pasa pero me preocupa –dijo mirando el suelo –y Albus está en las mismas que yo, porque tampoco habla mucho con él. Esta mañana había pasado olímpicamente de su cara.

-¿De Al? –pregunté abriendo los ojos de manera inconmensurable –Pero si es su mejor amigo… a lo mejor no le vio…¿no?

-Ya, eso mismo le dije yo, pero me aseguró que sí le había visto y que pasó de él –contestó mi amiga. Y yo estaba flipando. ¿Pero por qué estaba así? Y estaba segura de que Rose tenía algo que ver porque si estaba con él en ese momento…

Me apoyé contra el árbol y cerré los ojos, no era así como esperaba ser recibida. Muy en mi interior esperaba que me diera un abrazo, esperaba…esperaba que me dijera que me había echado de menos…que quería estar conmigo. Quería que me dijera que me quería.

-No le des más vueltas –me dijo sonriendo –seguro que en un par de días vuelve a estar normal, ya lo verás. Ha pasado por mucho estos días, así que es probable que esté en una especie de shock…

No dije nada más al respecto, esperaba que así fuera, pero algo me decía, dentro de mí, que no era algo con lo que dejar de preocuparse. Bueno, más tarde buscaré a Rose y la someteré a un interrogatorio exhaustivo.

Estuvimos un rato más allí, casi en silencio y justo cuándo me estaba levantando para ir a la siguiente clase, Encantamientos, Lis me hizo dar un culazo contra el suelo.

-¿Cómo? –pregunté anonadada.

-Que Albus y yo estamos saliendo –dijo sonrojada –pasó anteayer…bueno, realmente ayer…me dijo que me quería.

-¿Y tú por qué nunca me dijiste que le querías? –pregunté algo mosqueada, genial, lo que me faltaba, más secretos –Te habría ayudado sin problemas Alyssa.

-Tenía algo de miedo –me confesó –es que…estaba segura de que Al no sentía nada por mí así que decidí olvidarlo como si no hubiese pasado nada. Pero pasó esto y…lo siento mucho Lily, sé que tendría que habértelo dicho, fui una tonta.

-Sí, fuiste una tonta –le dije cruzándome de brazos, pero después le sonreí y le di un abrazo –muchas felicidades, señora cuñada – ella abrió la boca para decir algo al respecto pero yo empecé a reírme y me siguió el rollo. Me sentía algo más animada ahora que sabía esto. Al menos alguien ha conseguido algo bueno con todo el rollo de mi secuestro.

Con todo, nos fuimos a las siguientes clases y, desgraciadamente para mí, no volví a ver a ningún miembro del trío dorado ese día. Pero mi pesar seguía vigente y yo tenía ganas de coger una motosierra y cortar cabezas, más que nada porque mi varita no acababa de obedecerme y no quería auto lesionarme.

Continuará..!


Bueeeno! Como siempre, espero que me dejéis un comentario y...¡nos vemos en el siguiente capítulo!

Abrazos,

K.