Disclaimer: Personajes pertenecientes a JK, las modificaciones a su historia original son producto de nuestras locas imaginaciones que no quedan conforme con ciertos detalles y aman moldear a los personajes a su anotojo.
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Si me muerdes, te muerdo más fuerte
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Pansy Parkinson sacudía su túnica de los polvos flú que se le añadieron luego del viaje que hizo desde su oficina para llegar a casa. Y aunque todo el mundo en la oficina pensaba que el motivo de su silencio, desde que supo el cruel actuar de Astoria, era porque su mente estaba maquinando algún plan de venganza, la verdad era que ese tema ya lo había solucionado. En apenas cinco minutos había decidido que la venganza ideal la obtendría apenas la viera en vivo y en directo. Por lo que no valía la pena perder su precioso tiempo pensando en ella.
Por lo que nos queda resolver, ¿cuál era el motivo de su mutismo?
Hacía una semana que Blaise la había besado en esa fiesta, su fiesta de cumpleaños. Y aunque para muchas personas un beso entre amigos no significaba la gran cosa, para ella era suficiente motivo para hacerse ilusiones, las que, sumadas a sus verdaderos sentimientos hacia el chico, eran suficiente excusa para que ella ya hubiera visto con los ojos brillantes las túnicas de boda. Vale, eso es exagerar, pero nada era demasiado para Pansy. Y durante toda esa larga y extenuante semana, asistió a la oficina con energías renovadas, cada día más guapa que el anterior, esperando que fuera ese el día en que Blaise se le declarara o hiciera alusión a ese hermoso y espectacular beso que le dio.
Pero ya había finalizado la jornada del viernes, y aún era la "amiga" de Blaise Zabini. Sinceramente, cada vez entendía menos a los chicos. Blaise no se decidía por ella. Conociéndola practicamente de toda la vida, y aún tenía problemas para aceptar que la quería, porque Pansy sabía muy bien que el chico tenía sentimientos hacia ella, sólo que él no era capaz de dilucidarlos. Theo, a su vez, se mostraba entre frío y cálido con las mujeres. Durante los últimos años había concretado una buena cantidad de citas, sólo que no mantenía a ninguna de ellas por más de dos cenas. Y Draco, aún no podía creer que Draco saliera con esa arpía, que lo único que hacía era pelear con ella misma.
Pansy tenía la solución para uno de los tres chicos, esperándola en el jardín. Y no, no estaba dentro de sus planes declararse a Blaise. En su mundo, los hombres se desviven por ella, ella no se rebaja a soñarlos despierta, o eso es lo que reconoce ante el resto.
Sentada en el césped, leyendo un libro, se encontraba Hermione Granger. ¿Qué hacía ahí? Pues Pansy se negó en redondo a dejarla sola en su departamento, así que, a base de amenazas en contra de su apreciada vida, la trajo consigo apenas terminó de ducharse el día anterior. Por lo menos hasta que Pansy estuviera segura de que la chica estaba curada del todo, no la dejaría escapar.
—Querida Hermione —la aludida salió del mundo de las fantasías del texto que leía, para mirar con el ceño fruncido el horizonte. Pansy insistía en tratarla de "querida", y ella no se sentía demasiado cómoda al respecto, digamos que ellas dos habían cruzado palabras sólo para ofenderse toda la vida, hasta antes del cumpleaños. —Me preguntaba si estás lista para irnos al desfile.
— ¿Irás conmigo? —Hermione la miró con extrañeza.
Pansy asintió con la cabeza y se giró de vuelta a la mansión, encaminándose a su cuarto para ir a asearse y cambiar su atuendo. Pretendía ir con Hermione por varias razones, pero la principal era para poder tener acceso privilegiado a las bambalinas, en donde de seguro vería a esa persona tan desagradable para ella. Y para el mundo entero.
—Pansy, espera —Hermione venía corriendo tras la chica para poder alcanzarla. Pansy prácticamente se encontraba en su cuarto.
— ¿Dime?
—Quería darte las gracias, por todo lo que has hecho por mí.
—Ah, era eso. No te preocupes. —Pansy estaba cerrando la puerta de su cuarto cuando Hermione puso un pie para interceptarla. — ¿Dime?
—Esta noche no vuelvo aquí. Iré a mi casa, me siento mucho mejor.
Pansy nuevamente dio como respuesta un asentimiento de cabeza. Cerró la puerta de su cuarto, y sacó las maletas de su armario.
—Entonces me voy contigo, querida Hermione —se dijo a sí misma, mientras lanzaba un hechizo a su armario para que la ropa se doblara y guardara automáticamente en las valijas que dejó dispuestas sobre su cama.
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—Draco, ¿estás listo? —Blaise Zabini se paseaba por la habitación de su amigo, esperando que él saliera de una vez por todas del cuarto de baño para dirigirse juntos al desfile de esa noche.
Se suponía que Blaise sería el acompañante de Pansy, pero esta acordó juntarse con él en el evento. Y como Draco iba solo, decidieron juntarse y llegar juntos.
—Te lo juro, Blaise, que no puedo creer que ella haya dicho eso de mi —comentó Draco apenas salió del cuarto de baño, mientras se miraba en un amplio espejo y se acomodaba la corbata. —Digamos que claro, soy apuesto, pero siempre la he odiado, o la odié, y estaba muy seguro que el sentimiento era recíproco. Y aunque estas semanas nos hemos llevamos llevado relativamente bien, no considero que sea motivo suficiente para que ella guste de mí. A no ser que tenga una fijación extraña por los chicos guapos y malos, y quiera vivir una… ¿de qué diablos te ríes?
—No puedes llamarte a ti mismo "malo" y esperar que no me ría —comentó Blaise entre risas, mientras se dejaba caer de espaldas a la cama de Draco e invocaba una bolsa con galletas. —Ambos sabemos que no lo eres.
—Pero lo fui —y antes de que Blaise soltara una carcajada, Draco añadió —, al menos con ella si lo fui. ¡Y no ensucies mi cama!
—Pero ya sabes que la sangre gryffindor tira, y esos leoncitos-fáciles-de-domar aman los retos… Digamos que tú serías un reto para ella. –Blaise hizo caso omiso a la alerta de su amigo, y se echó dos galletas a la boca.
—Ahora resulta que es todo un calvario salir conmigo —repuso Draco, ofendido.
Blaise se rió entre dientes, y tragó el contenido de su boca antes de hablar.
—No quise decir eso, sino que serías más bien algo nuevo en su vida, diferente. Y por ello un reto en sí mismo, ¿me entiendes ahora?
Draco sólo miró como su amigo comía sin respiro esas galletas, mientras pensaba si era bueno o no aceptar las palabras de su amigo. Blaise le había hablado todo el día de lo que Hermione había dicho. Según el moreno, Hermione le había hablado el día anterior en casa de Pansy para preguntarle qué posibilidades tenía de salir con él, con Draco Malfoy, y realmente no sabía que pensar. Se supone que Zabini le había contestado que tenía intenciones de terminar con su novia, Astoria, y que quedaría soltero muy pronto. Y que andaba buscando una chica como ella. Draco, cuando escuchó esa parte, casi golpea a su amigo por ser tan idiota.
Lo que Draco Malfoy no sabía era que Hermione no se había acercado a Blaise Zabini, de hecho, Blaise ni siquiera había ido a la mansión de los Parkinson. Lo que si había sucedido, era que Pansy había entrado esta mañana en su oficina, y le había pedido con ese tono de "si no lo haces, te mato" que le dijera a Draco, o le insinuara más bien, que Hermione estaba muerta por él. Era algo que tenía en mente Pansy, y aunque no le quiso explicar de qué iba el plan a profundidad, si le comentó que era necesario que Draco abriera los ojos a lo que tenía delante, y que un pequeño empujoncito no le vendría mal.
Pansy. Blaise suspiró. Era consciente de sus sentimientos hacia la chica ella, y aunque lo había reprimido por mucho tiempo con la excusa de su próspera amistad, sabía que no podría seguir haciéndolo. No cuando la había besado. No cuando había sentido que estaban ellos solos en el paraíso. No cuando ella se presentaba frente a él cada día más hermosa. Y menos cuando venía con sus conspiraciones contra el mundo entero. Esa era una de las cosas que más amaba de ella, su afán por querer que las cosas salieran a su manera; la forma en que creía salvar el mundo. Pero con cada día que pasaba y no le confesaba nada, sentía que perdía más y más. No es como que pudieras decirle una semana después "oye, me ha encantado nuestro beso". Esas cosas se comentan, a lo sumo, un día después de sucedido (o al menos así tenía que ser con Pansy).
Sacudió su cabeza y se metió dos galletas más a la boca. Al menos se concentraba en tener la boca llena para no hablar sobre sus sentimientos en voz alta.
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—… y ¿estás segura que lo que dices es cierto? —preguntó Hermione, con la boca ligeramente abierta, a Pansy, quien estaba sentada a su lado en el coche que las llevaba al lugar del desfile.
El desfile de ese día consistía en presentar la colección de Louis Whitnem Cailleaux, primo de Alex. Él era muggle, y no conocía el mundo de la magia. Pero leía revistas de moda para inspirarse en sus propias creaciones, y se había topado con las modelos que presentaba su primo. Y le había contratado por esa noche, a base de "tus chicas tienen las piernas largas, vendrán a juego con mis vestidos de gala" o "son tan bellas, por favor concédeme esa noche". Alex amaba a su primo, por lo que aceptó sus condiciones. Esa noche nadie mostraría sus piernas, porque para Louis, gala significaba tela rozando el piso, a cambio de que el mismo pudiera mostrar un par de sus modelos propios.
La verdad es que Alex pensaba que Louis tenía un odio injustificado a las extremidades femeninas, lo que se demostraba en su cara de incredulidad ante las invitaciones a una playa, o a que las mujeres usaran "falditas del pecado" cuando la temperatura era agobiante. Y no solo Alex pensaba así: la prensa muggle se había encargado de debatir por horas y horas esa condición.
Pansy ya se había enterado de todo, y los engranajes de su mente de alineaban, dando paso a su "plan maestro". Mientras, tiraba los hilos de otro de sus planes.
—Es mi mejor amigo. Lo conozco desde la cuna. Se cuando me miente y cuando me dice la verdad. Y esta vez lo hizo, lo juro —Pansy cruzó los dedos de la mano que tenía bajo su otra mano, reposadas en su regazo. —Él me ha preguntado constantemente tu vida amorosa, social, tus gustos, preferencias de flores, etc. No es que sepa demasiado de ti, pero vamos avanzando en ello, ¿no crees?
Hermione notó el intento de cambiar de tema, por lo que no consideró prudente contestar su pregunta, y más bien replicó.
—Es de Draco Malfoy de quien hablas, ¿verdad? El mismo con quien bastaba sólo cruzármelo en el pasillo para que las chispas se vieran en el aire, el que me llamó ofensivamente toda mi juventud, el mismo que encontraba morbosa diversión atacando a mis amigos. ¿De él estamos hablando?
—Sí. Del mismo que fue en tu ayuda cuando te encontrabas muriendo en tu sofá. El mismo que no se fue de tu departamento hasta que le prometieras que te quedarías conmigo, y que no volverías a quedarte sola.
Hermione reflexionó unos minutos. La verdad era que lo que decía Pansy coincidía con lo que había sucedido. Los actos de Malf... Draco con ella habían sido totalmente contrarios a los de la escuela, e incluso se podía decir que tenían una relación laboral excelente. Y para qué hablar de lo bien que se llevaba con el resto del grupo. Sinceramente, no sabía qué hubiera pasado si Draco no se hubiera aparecido el día anterior por su chimenea.
Y no supo si fue eso, que Pansy la mirara con cara de cordero degollado, o que ella quisiera un cambio en su vida, pero de lo que si era consciente fue de las palabras que salieron de sus labios.
—Está bien. Una cita. Si funciona, tomaré otra. Si no, no insistas más.
Pansy sonrió emocionada. Sólo esperaba que Blaise no lo hubiera arruinado todo.
…
—Blaise, espérame aquí. Iré a ver si llegó Astoria, quiero hablar con ella lo antes posible.
Los chicos habían llegado a sus asientos en el recinto, al lado derecho de la pasarela. Estaban en segunda fila, casi en el final del largo pasillo, por lo que tenían una gran vista de lo que sería el espectáculo.
—Amigo. Creo que no es prudente que termines ahora con ella. Puede que la distraigas y pase la vergüenza de su vida en la pasarela.
Draco asintió, sintiéndose culpable por lo que pretendía hacer. No quería que Astoria sufriera, ya que a pesar de todo, ella fue su novia un tiempo considerable tratándose de él, y él le había tomado cierto afecto. Lástima que ese afecto no fuera lo suficiente. Hablaría con ella más tarde, al finalizar el evento.
Se sentó a un lado de Blaise, este se puso de pié y le dijo.
—Vengo en un minuto.
Blaise estaba nervioso, le sudaban las manos. Quería declararse esa noche, y no sabía si mañana sería siendo amigo, novio o desconocido para Pansy. Y era esa incertidumbre la que lo tenía sudando helado. Iba distraído, buscando la puerta para ir a tomar algo de aire, cuando chocó con alguien. Con una mujer. Con ella.
— ¡Pansy!
La aludida, que estaba a punto de maldecir al que la hubiera chocado, sonrió con algo de sorpresa.
— ¿No deberías estar con Draco?
—Está dentro, yo he… hmm… he salido a tomar un poco de aire. Por cierto, buenas tardes, Hermione, ¿Cómo te encuentras?
—Mucho mejor, gracias. Pansy, tengo que ir con las chicas.
— ¡Claro! Voy contigo —le contestó, mirando con esa cara que no admitía réplicas. Hermione suspiró. Pansy, en tanto, abrazó a su amigo y le dijo en un susurro — ¿ha funcionado?
Blaise, algo trastornado, contestó de vuelta, también susurrando —se lo está pensando, al menos.
Pansy asintió con la cabeza, le dedicó una sonrisa radiante y se fue junto a Hermione.
Blaise salió al exterior y miró al cielo. Era esa noche o nunca, se convenció a sí mismo.
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Cuando Hermione mostró su credencial a uno de los guardias que custodiaban los vestidores, Pansy la tomó de la cintura y argumentó que la chica aun estaba algo débil, por lo que ella amablemente la acompañaría a hablar con su jefe. El guardia la dejó pasar, embobado por los hermosos ojos azules que le guiñaron en esa cara tan perfecta que poseía la chica.
Pansy rodó los ojos. Era demasiado fácil hacer caer a los chicos.
Pero al abrir las puertas, Pansy siguió a Hermione sólo por instinto, ya que su mente se encontraba perdida entre los modelos exhibidos en maniquíes, esperando por su muestra al público. Las chicas que modelarían estaban maquillándose y arreglando los últimos detalles de su peinado.
— ¿Qué hace esta mujer aquí? —preguntó una voz arisca, a la que Pansy le dio el cuerpo de "Astoria" al salir de su ensoñación.
— ¿Te tengo que dar explicaciones, acaso? —respondió a su vez, mirando con recelo a la chica.
Hermione miró a sus compañeras, tanto a las brujas que iban de "incógnita" como a las muggles con las que había compartido un par de desfiles antes que este. Todas miraban interrogantes a Pansy por dos razones bastante opuestas. Porque no tenían idea de quién podría ser, y porque tenían demasiado claro quién era.
—Vino a asegurarse que no me desmayara en el camino, ya saben, por mi crítico estado de salud de esta semana.
—Crítico, pero no mortal —"lamentablemente", pensó Astoria.
—Que más quisieras tú, ¿no? Arpía venenosa —replicó con un siseo Pansy.
La tensión del lugar se vio reflejada en el brusco descenso de la temperatura, o quizás fue la sensación térmica la que puso a todas con los pelos de punta. La mirada de odio con que Astoria observaba a Pansy sólo era comparable a la mirada que Pansy le devolvía. Las chicas ahí presentes avecinaban una guerra mundial en esa habitación, pero alguien interrumpió al abrirla puerta de la oficina de Alex.
— ¡Granger! Qué alegría que estés bien.
Para sorpresa de todos, quien abrazó a Hermione no fue Alex. Fue Daphne, quien dio un suspiro de alivio al ver a la chica en pie.
Astoria la miró con odio, mas pronto le dio la espalda a todos los presentes y comenzó a descolgar el precioso vestido color coral que modelaría esa noche.
Eso pareció alivianar el ambiente, y todas comenzaron a hacer lo mismo. Hermione le devolvió el abrazo a Daphne, algo contrariada, y se acercó a la oficina de Alex, junto a Pansy.
—Me alegro de verte bien, querida —dijo como saludo su jefe mientras besaba su mejilla.
—Gracias. Alex, Pansy está aquí para…
—Lo sé. Siéntense.
Las chicas se sentaron en un sofá, frente a Alex que se sentó en una silla.
—Daphne no pudo con su conciencia. Pensó que habías muerto o alguna cosa así. Vino muy alarmada hoy a contarme que había sucedido contigo.
—Pero ella no tiene la culpa de nada. Fue Astoria. —Defendió Pansy, indignada.
—Lo sé, cariño. Es sólo que Daphne no soporta que su hermana se comporte de esa manera. Está segura de que si sigue así, terminará en Azkaban. Y ciertamente ella no quiere que su hermana cometa alguna otra locura, por no decir que no quiere que Hermione tenga otro "accidente".
— ¿Entonces? ¿Se puede saber que hace Astoria aquí?
Pansy seguía enfadada, y no consideraba aun el hecho de que era la primera de sus amigos en tener una reunión privada con el evasivo diseñador. Hoy no pensaba en negocios. Hoy pensaba en el bienestar de la chica.
—Es el desfile de despedida. Y cuando supo que su hermana vendría a hablar conmigo, ella vino primero a renunciar. Creo que el orgullo pudo con eso.
—Aún le queda sentido común, según parece.
—Pansy, puedo tutearte, ¿verdad? —Pansy asintió como respuesta. —He de agradecerte por el cuidado que tienes con Hermione. De haber sospechado algo, no habría dejado que pasara tanto tiempo. Pero la chiquita esta me envió una lechuza excusándose por exceso de trabajo. —Hermione alzó las cejas, desconcertada. —Ciertamente, no fuiste tú quien la envió. Lo que quiero expresar, en todo caso, es que estoy consciente de que Astoria usará su último desfile para atentar en contra de Hermione. Y aunque Daphne no lo haya reconocido, porque al parecer Astoria no confía más en ella, vi en su mirada que no se quedaría tranquila saliendo del escenario sola.
—Es ahí donde entro yo, supongo. Quédate tranquilo, traigo mi varita en la cartera.
—Nada de varitas. Estamos rodeados de muggles.
—Entiendo. Me manejo bastante bien en hechizos no verbales.
—Eso, eso es lo que quería escuchar. Pero sólo si Astoria hace algo primero.
—No prometo nada pero… —Alex miró con enfado a Pansy, por lo que rectificó. —Está bien, está bien. Sólo si atenta contra la integridad de Hermione, lo juro.
Era una lástima que Pansy nuevamente haya jurado con los dedos cruzados.
…
—Blaise, ¿Dónde te habías metido?
Draco estaba aburrido, sentado sólo no había tenido nada mejor que mirar las luces intermitentes del techo. No tenía sentido observar a las personas a su alrededor. Nunca más las vería, de eso estaba más que seguro. Y no tenía con quien conversar, porque su amigo había salido de la habitación y había vuelto media hora más tarde, con un gran paquete de pop corn bajo un brazo.
—Tenía hambre —contestó el chico, mientras se sentaba y se empuñaba una porción más de dulce. — ¿Gustas?
— ¿Se puede comer en estos eventos? —preguntó Draco, mientras declinaba la invitación de su amigo.
—Ni idea, pero yo no me quedaré fatigado.
Draco miró a su alrededor. Todos veían asombrados a Blaise, pero nadie les dijo absolutamente nada.
—Hola Draco.
—Pansy, al fin llegas. —Draco se puso de pie para saludar a su amiga, quien se sentó al otro lado de Blaise.
—Blaise, no se puede comer en estos eventos. —Pansy regañó a su amigo, pero al ver su cara de angustia, besó su mejilla y le dijo —Aunque es mejor que hayas traído esto. Les garantizo un espectáculo.
Blaise, como toda respuesta, comió más palomitas.
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—Cinco minutos chicas —el grito de la productora sacó a Hermione de sus pensamientos.
Vio como las chicas comenzaban a prepararse, se ponían de pie, dejaban los cambios a mano, despejaban los pasillos para que no hubiese ningún tipo de accidente. Se miró al espejo.
—Sugiero, cariño, que fijes ese rebelde mechón de cabello con magia —Alex estaba detrás de ella, y tuvo una extraña sensación de deja vú.
—¿Prometes que nada malo pasara?
—Te lo prometo. Nada de segundas oportunidades. Tú eres más importante que las carreras desperdiciadas por rencillas y celos.
Hermione no pudo más que abrazar a su jefe antes de encerrarse en el baño a arreglar ese mechón que nunca se mantenía donde tenía que estar.
—Granger, tu partes.
— ¿Qué? —dijeron Hermione y Astoria a la vez.
Alex se acercó a Hermione. —Cambio de planes. No arruinará el desfile al inicio, ella quiere mostrar su vestido también.
Hermione, algo contrariada, se preparó y respiró, esperando que el animador terminara de presentar al diseñador, Louis, y les diera el paso a las modelos.
Respira. Haz hecho esto con anterioridad. No dejes que te aterren unos cuantos metros de pasillo.
Fuera, sonaron aplausos. Hermione cerró los ojos.
Confía en ti. La pasarela es tuya. Nada malo pasará. Respira. Da un paso. ¡Perfecto! Ahora mantén el ritmo y demuestra tus encantos. El vestido no se enredará en tus piernas, por más largo que sea. Alex se preocupó de ello.
Abre los ojos.
Y no sabe si fue casualidad o arte del destino, pero al abrir los ojos se encontró de inmediato con la mirada de Draco Malfoy. Él la miraba asombrado, como si aún no creyera que ella era modelo, y eso la hizo sonreír. Quizás una cita con él no estaría mal. Hay que darle oportunidad al destino, y vivir la vida plenamente. Hay que tomar las oportunidades, ya luego habrá tiempo de arrepentimientos. Hay que hacer las cosas que uno quiere cuando quiere, porque es posible que más tarde, la oportunidad de hacerlas no exista. Sí, una cita no estaría mal.
Pero lo que la hizo dar el siguiente paso no fue el pensamiento de esa velada, sino ver a los tres chicos sentados ahí. No los compararía con sus amigos, Harry, Ron y Ginny. Ciertamente no los unían las mismas cosas, no estaba ese sentimiento de familiaridad, complicidad y cariño que los unió aún en los momentos más difíciles. Estos chicos habían llegado cuando su vida tenía estabilidad, pero no tenía esa chispa que necesitamos para encender el motor dentro de nosotros. Y ciertamente la había pasado genial esas últimas semanas.
Se sintió protegida.
Porque no es necesario estar en una crisis, o en una guerra, o en una pelea con trolls, para encontrar a tus amigos. A veces estos se encuentran en donde no los buscaste, y muchas veces por eso pierdes la oportunidad de compartir con ellos. Pero también es cierto que el destino es testarudo, y si tiene algo para ti, lo cruzará en tu camino las veces que sean necesarias para que te des cuenta de la realidad.
Y cuando menos lo esperó, Hermione ya estaba en los bastidores nuevamente. Sin incidentes.
La rutina se dio sin ningún hecho relevante, y cuando Hermione se disponía a entrar en la pasarela con su tercer y último vestido, pensó que ya todo había terminado y que todos estaban equivocados con respecto a Astoria. No podía ser tan mala, ¿verdad?
Respira. Esperen, ¿por qué no tengo zapatos?
Hermione mira horrorizada como sus zapatos de tacones de repente desaparecieron, dejándola descalza a dos segundos de entrar en el pasillo. Miró hacia atrás sólo para encontrarse con la mirada burlona de Astoria. No podía salir de la fila, prácticamente estaba en el escenario, por lo que inhaló profundamente y dio un paso. El vestido largo ocultaba sus pies, pero ella tendría que caminar de puntillas para que el vestido se luciera en todo su esplendor.
No me dejaré intimidar por ella. Soy mejor que eso. Un paso, luego el otro. No es difícil. Uno. Dos. Uno. Dos.
Que pasó por la mente de Hermione, es algo que ni ella sabe aún, pero lo cierto es que, al llegar al final de la pasarela, en donde estaban los asientos de los chicos, miró a Pansy y le indicó con la mirada que mirara sus pies, que dejaba a la vista brevemente. Pansy interrogó con la mirada, y Hermione asintió, volviendo paso por paso a los bastidores.
Pansy se indignó, también había notado como mechón a mechón se iba desordenando el pelo de Hermione, y aún no pensaba en nada que no fueran malos deseos hacia Astoria hasta que esta se preparaba para salir a escena. Sólo dos pasos y esa mirada arrogante dieron claridad a los pensamientos de Pansy. Y sólo pensó en encoger ese bonito vestido rojo, a una altura razonable… digamos que a medio muslo, y apretar el corpiño, haciendo que si pecho pareciera a punto de explotar. Para agregar algo de dramatismo, le agregó en la cabeza unos cachitos de diabla. Todo esto antes de que ella diera un tercer paso a la multitud.
Como todos estaban aún pendientes de la muchacha que la antecedía, no notaron "la magia" que actuó en ella. Astoria tampoco lo notó hasta que todas las miradas se posaron en ella, y cuando Louis se desmayó, Astoria miró su atuendo.
Y salió corriendo del lugar.
Blaise se desternillaba de risa, comiendo palomitas como si se tratara de una función de comedia en el teatro. Pansy fue a los bastidores, a ver a Hermione, y Draco fue detrás de Astoria. La quería lo suficiente como para apoyarla en un momento como ese.
—Astoria…
—Ya, déjame. ¿Estás contento? ¡Mira lo que me hacen tus amigos! —Astoria se encontraba sentada en la vereda de la calle fuera del lugar del desfile, con la cara entre las manos. Cuando le gritó a Draco, este pudo ver con claridad su rostro lleno de manchas de delineador por las lágrimas.
—No creo que ellos… —intentó decir mientras se sentaba a su lado.
— ¡Ni se te ocurra defenderlos!
Draco pasó el brazo sobre los hombros de la chica, sin saber que más decir.
—Odio a esa estúpida sangresucia. Por su culpa me despiden. Por su culpa pierdo a mi hermana. Por su culpa paso el bochorno más grande de mi vida. Por su culpa… ¡Todo es su culpa!
—Astoria, tú comenzaste.
— ¿La defiendes ahora? No lo puedo creer. No me queda nada.
—No estoy haciendo eso —aunque si lo estaba haciendo. No soportaba ver a las chicas llorar, menos a las que lloraban tan histéricamente.
—Di lo que es.
Draco no sabía qué hacer. Quería terminar con Astoria, eso quería, pero no se atrevía a hacerlo en ese momento. Lo mejor sería contentarla un rato, y luego soltarle la bomba, como diría Blaise.
—Es una bruja.
—Sabes a lo que me refiero. Di que es una sangresucia y me sentiré mejor.
Draco esperó unos momentos. No se sentiría bien haciéndolo, porque no lo sentía en absoluto, pero no quedaba opción. Y no había nadie cerca como para condenarlo.
—Hermione Granger es una sangresucia que arruinó tu vida. —Astoria se lanzó a sus brazos para seguir sollozando, pero Draco ya no se encontraba mentalmente con ella.
Fueron cuatro segundos los que tardó en decir esas palabras. Palabras que le quemaron la garganta apenas salieron de su boca, y que quemaron su mente apenas las nombró.
Fueron sólo cuatro segundos en los que dijo una de las cosas más hirientes y dolorosas que se le pudieron ocurrir.
Cuatro segundos, que bastaron para que a Hermione le destruyeran su mundo, y viera la realidad.
Porque Hermione era una mujer digna, y se había arrepentido de lo que Pansy había hecho, había ido en su búsqueda para ofrecerle disculpas en nombre de todos. Y cuando los vio sentados en la acera, decidió no interrumpir y esperar un mejor momento. Pero cuando se daba la vuelta, escuchó esas palabras que la bajaron a la realidad.
Hay personas que jamás cambiarían. Y ella no podía hacer nada al respecto. Y ciertamente, no ganaba nada tratando de cambiarlas.
—Hermione… —comenzó Pansy, a su lado, mas esta corrió y no paró hasta encerrarse en el baño del camarín, odiando a todo ser rubio de ojos grises y lengua ponzoñosa.
Pero si Hermione era noble, Astoria era todo lo contrario, y no perdería ocasión para hacerla sufrir. Por eso le había pedido a Draco que dijera lo que dijo, porque sabía que la dañaría, porque ella sí que la había visto llegar. Y no quería que ella se acercara más a él.
Porque sus inseguridades le decían que si ella seguía frecuentándose con Draco, ella lo perdería para siempre.
Y por primera vez en su vida, sus inseguridades no mentían.
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Hola a todos!
Acá otro cap. Agradecimientos a Sabaana por su maravillosa labor en el beteo y corrección de esta historia.
Agradecemos tambien a ustedes por leer y leer y seguir leyendome :) Gracias chicas!
Y a las bonitas que me dejan un comentario *-* Están en mi corazón.
Tengo ciertas dudas con las chicas que me dejan comentarios sin cuenta, si quieren alguna respuesta o algo más elaborado de mi parte (ya saben, algun vómito de amor *w*) me dejan sus correos :3
No me odien por este cap. Es necesario para lo que sigue, ya veran!
Bienvenidas a las nuevas. Que emoción *w*
Besos babosos y saludines intergalácticos *-*
