-Uff…-suspiro Marinette ya harta de esperar a chat noir, desde que se fue en la mañana no había regresado y ya se estaba atardeciendo, automáticamente se coloreo de rojo al recordar lo sucedido en la mañana, o al menos lo que seguramente iba a suceder si no eran interrumpidos por el teléfono, el vendito teléfono.

-creo que no vendrá, tal vez esté patrullando- comento Tikki quien se encontraba a su lado, sentada en el borde del balcón.

-si es probable, hace mucho que no hay ningún akuma suelto-afirmo la chica, mientras se apoyaba también en el borde y miraba a lo lejos con la mirada perdida entre todos esos viejos y hermosas edificios.

-¿y si damos una vuelta?-le pregunto de repente, sonriéndole enormemente la criatura roja, hace semanas que ningún akuma atacaba la ciudad, algo extraño a decir verdad, pero ellos no podían hacer más que esperar y estar preparados, en cuestión de momentos el caos se podría desatar y seguramente Hawk Moth planeando algo, aun así no tenían más que esperar y ser pacientes.

La chica amplio si sonrisa y acaricio la cabeza de la criatura rojiza, esta le respondió de igual manera.

-¡Tikki, motas!-dijo con vos fuerte la chica y la criatura fue absorbida por el arete en cuestión de segundos, una vez que su traje rojo con lunares estuvo en su lugar la chica aspiro fuerte y estiro su yoyo mágico para engancharlo en algún edificio no muy lejano, se sentía tan bien balancearse por los tejados de parís, el aire frio golpeando su rostro, la sensación de volar como un pájaro a cada balanceo, simplemente increíble, una libertad que nadie más que ella experimentaba, lo de chat noir ere parecido, pero no igual.

Después de ir por todos lados, a cada rincón de la ciudad ya estaba cansada, y paso bastante tiempo así que probablemente a su miraculous le quedara poco tiempo, no encontró a su gatito por ningún lado, eso la preocupaba, tampoco había señales de los akumas, solo ayudo unos policías a atrapar a un ladrón que huía de la ley por robar una tienda de electrodomésticos, nada grabe ni difícil de lograr.

Termino sentada en una de las vigas de la torre Eiffel observando el atardecer, preguntándose a sí misma por el paradero de chat noir, ¿Qué tal si le paso algo malo en su forma de civil?, ¿Qué tal si un akuma lo ataco y ella no se enteró?, ese tipo de preguntas preocupantes resonaron una y otra vez en su cabeza, y tal como se lo imagino, a su miraculous le quedaba poco tiempo, este emitió un fuerte pitido que la saco de sus pensamientos, a sus aretes le quedaban ya solo cuatro puntos así que con todo el pesar del mundo se levantó, estiro su cuerpo para desperezarse y lanzo su yoyo hacia un edificio, el yoyo automáticamente la arrastro hasta el, dejándola en una azotea, sus aretes volvieron a sonar asiendo que se apresurara más, volvió a lanzar el yoyo asta otro edificio y como la vez anterior fue llevada rápidamente hacia él.

Estaba por tirar nuevamente su arma pero vio que estaba en frente de la mansión del que alguna vez, según ella era el amor de su vida, que resultó ser una simple admiración, eso la ponía mal, ¿cómo se podía confundir tan fácilmente entre el amor y la admiración?

Se quedó observando unos segundos el inmenso ventanal que se encontraba abierto de par a par, las cortinas blancas ondeaban con la leve brisa del anochecer, aunque ya estaba oscuro la luz de la habitación estaba encendida iluminando su interior, se preparaba para lanzar su arma nuevamente y largarse de ahí cuando vio entrar a Adrien apresurado, rápidamente se escondió detrás de un conducto de ventilación muy grande, no se arriesgaría a que la viera espiarlo, le causaba extrañeza verlo así, lo vio tomar unas cuantas almohadas y acomodarlas en fila en su cama y cubrirlas con una manta, parecía que alguien dormía tapado hasta la cabeza *¿Qué estará tramando?*se preguntó en su mente, sus aretes volvieron a sonar, pero no tenía intención de abandonar el lugar, no, no sin antes descubrir que tramaba el modelo.

Vio como Adrien miro orgulloso su trabajo en la cama, parecía hablar con alguien, pero no había nadie más que él en la habitación, luego se dirigió hacia la puerta y puso la cerradura sin titubear, luego camino hacia el baño, lo perdió de vista por un momento, examino con la vista todos los rincones de la habitación, pero se encontraba muy lejos para definir algo, frunció el señor cuándo vio que algo negro cruzo volando toda la habitación y entro al baño detrás de Adrien.

-tal vez sea una pelota-murmuro, pero una pelota no pasaría volando así, era demasiado extraño.

Unos segundos después Adrien salió del baño seguido por la mancha negra, Marinette se sobresaltó, definitivamente no era una pelota, estaba a punto de saltar a defender a Adrien de la cosa negra que lo perseguía cuando una luz verde brillante ilumino por completo la habitación, el corazón de Marinette latía desbocadamente al mismo tiempo que sus aretes también resonaron, solo le quedaban dos puntos en el arete, en cualquier momento su transformación acabaría.

Si seguía así podría darle un paro cardiaco (¿alguna vez escucharon el corazón de un conejo?, bueno si lo hicieron así latía el corazón de Marinette XD), la respiración se le volvió difícil en cuestión de segundos, sus piernas flaquearon y su quijada prácticamente se desencajo de su cabeza, sus ojos parecían querer salirse de sus orbitas, quedo anonadaba, petrificada, estaba confundida y un montón de sensaciones y sentimientos la recorrían de pies a cabeza, quiso pronunciar alguna palabra, pero nada salía de sus labios, volvió a intentar y nada.

Lo que la dejo así fue que enfrente de sus incrédulos ojos Adrien Agreste en un parpadeo se transformó en el conocido Chat Noir, no lo podía creer, ¿Cómo estuvo tan ciega?, lo tenía en frente todos los días prácticamente y no se dio cuenta, se puso a pensar en las similitudes y todas concordaban, pelo rubio, ojos verdes, la misma altura pero una no encajaba en nada, la personalidad, Adrien es respetuoso, gentil, amable, serio y todo lo que un chico perfecto podía ser, pero Chat noir es totalmente lo opuesto a Adrien, coqueto, extrovertido, galante, como el típico chico de universidad, capitán del equipo de futbol y que ha tenido por novia a una cantidad enorme de chicas, si , así se imaginaba la identidad civil de chat noir.

Pero esto la dejo paralizada, su mente era un huracán que daba vueltas en su cabeza.

-AD-ADR…-

-ADRI…-por más que lo intentaba las palabras no salían de su boca, parecía tartamuda o muda definitivamente.

-¡¿ADRIEN?!-soltó de golpe, fue la única palabra coherente que pudo articular, rápidamente tapo su boca con las manos y se recostó contra el tubo de ventilación, sus piernas no la soportarían por mucho, vio incrédula como Adrien, ahora transformado en chat noir tomaba su bastón y lo extendía para salir por la ventana hacia el techo de la mansión camuflándose en la oscuridad con su traje negro, se dirigía a su casa, eso la desespero y su arete volvió a sonar.

No reacciono, solo se quedó observando el lugar por donde se fue el gato, directo a su casa, su mente no procesaba lo que sus ojos acababan de ver, no lo cría, o no lo quería creer, todo el tiempo estuvo enamorada del chico que dejo de querer cuando se acercó a ella su forma de superhéroe, era confuso y estresante, todo el tiempo hasta ase poco, su corazón latió por Adrien, pero chat noir la enamoro en un par de días y resultaron ser la misma persona ¡la misma persona!.

Su arete volvió a sonar y ya no soporto más tiempo, la misma luz roja de siempre la cubrió por un momento para luego desapareces, Tikki cayo exhausta al piso con una mirada de preocupación en su rostro.

-¿Mari, estás bien?-pregunto con los pocos alientos que le quedaban, en cambio la chica estaba perdida en sus más profundos pensamientos *Adrien me vio prácticamente desnuda, me toco en todas partes…*pensó mientras ignoraba a Tikki y su rostro ardía en un rojo brillante, no supo como pero se reincorporo y tomo a Tikki que la miraba confundida para luego meterla en su bolsito y caminar hacia las escaleras del edifico, Tikki en poco tiempo se quedó dormida por el cansancio, Marinette no llevo galletas esta vez, así que no tubo de otra que dormir para recuperar sus fuerzas.

Marinette en ningún momento le dirigió la palabra, solo camino hacia la salida con el rostro rojo como tomate, una vez que estuvo fuera empezó a caminar en dirección a su hogar en donde de seguro la esperaba su querido gatito, eso la puso nerviosa, no sabía cómo reaccionar sabiendo su identidad, empezaría a tartamudear también frente a chat noir como lo hacía con Adrien antes, con paso lento cruzo la calle sin prestar ninguna atención a los autos que le tocaban bocina y le gritaban groserías para que se quite del camino poro ella no los escuchaba, solo permanecía en su burbuja de confusión y nuevos sentimientos.

No se dio cuenta y empezó a caminar por un callejón con muy poca luz, un silbido la saco de sus pensamientos, solo para encontrarse en un largo y oscuro callejón, volvió a oír otro silbido y una risa masculina detrás de ella.

-¿estas perdida preciosura?-pregunto la misma vos, Marinette se puso nerviosa y asustada, sin voltear a tras apretó el paso, ese sujeto no le daba buena espina.

-no corras preciosa, yo solo quiero ayudarte-volvió a hablar el sujeto detrás de ella, a Marinette le temblaban los dientes y Tikki no despertaba, estaba demasiado cansada.

Sentía como ese sujeto apresuraba más el paso, en un golpe de miedo y adrenalina comenzó a correr desesperadamente hacia el final del corazón, al ver que intentaba huir el tipo comenzó a perseguirla, el corazón de Marinette latía desenfrenadamente y lágrimas amenazaban con caer de sus azules ojos, aunque ella era rápida el hombre la superaba en tamaño y velocidad, no fue mucha la distancia recorrida y la tomo por la cintura y con la otra meno le tapó la boca, la apretujo contra su sudado y caliente cuerpo, mientras algo duro chocaba contra sus muslos. Se desesperó, no tenía escapatoria, comenzó a forcejear y patalear, y a la vez a llorar, las lágrimas caían sin control y los sollozos la hacían temblar. La fragancia a perfume barato del tipo le produjo ganas de vomitar.

-shhh, preciosa… eres tan hermosa-susurro el hombre a su oído y su aliento a cerveza le revolvieron el estómago, estaba aterrada, sin escapatoria ni salvación, Tikki no despertaba y si lo hacía no serviría de mucho, sin energías sería inútil intentar transformarse, el pánico la invadía y su corazón latía a mil por horas, mientras su mente rogaba por ayuda…

Continuara…

Hola, perdonen por la enorme demora, es porque perdí la inspiración y no tenía la más remota idea de que escribir, pero he vuelto y bien inspirada XD

Discúlpenme por los errores o mejor dicho horrores ortográficos.

Bueno dejen muchos reviews.

Chao, chao, los adoro mis malvados akumas ;)