Chapter 11

Leon terminó la reproducción del mini disco con un suspiro. Ciertamente, ahora contaban con información más que relevante acerca de los nuevos proyectos de Umbrella con el virus G, habían desarrollado, efectivamente, variaciones que habían puesto a prueba en la ciudad de Grüneger… tal como sospechaba. Malditos… acabar con vidas inocentes así sólo para testear sus estúpidas armas biológicas…

Noiholt, que se había mantenido en silencio desde que había revelado el origen del mini disco, se levantó silenciosamente e hizo ademán de retirarse.

– ¿Dónde crees que vas? – la atajó Leon de la muñeca izquierda – aún tengo algunas preguntas para ti.

Noiholt abrió la boca, pensando qué responder. Pero la realidad era otra, no quería hablar. Había tenido la vana esperanza de que Leon dejara los cuestionamientos para después, una vez terminara de revisar lo que Ada le había entregado… pero claro, tal parecía que le interesaba mucho saber cómo estaba la morena. Apretó la boca de forma inconsciente… la punzada de los celos parecía haber cobrado nueva fuerza. Volvió a sentarse y bajó la mirada, para no revelar su frustración.

– Quisiera partir por el hecho de que saliste a "dar un paseo" a las dos de la mañana sin avisarme. ¿Por qué?

– No podía dormir…. – admitió a regañadientes.

– Tal vez no lo sepas, pero la gente común cuando tiene ese problema va por un vaso de leche tibia – alzó una ceja – ¿por qué no me buscaste?

– No lo sé…

– Brillante.

Noiholt le miró de refilón… estaba muy enojado. ¿Era por su culpa, o estaba incómodo porque no había visto a Ada?… el sólo pensar en ello hizo que le hirviera la sangre de ira.

– ¿Qué es más terrible, Leon? – levantó definitivamente la mirada – ¿que saliera en la madrugada sin avisarte, o que me haya encontrado con tu querida Ada sin avisarte?

– No veo por qué la metes en esto – respondió, alzando una ceja.

– ¡Oh, mein Gott! – exclamó – eres un hipócrita.

Leon abrió los ojos, sorprendido.

– ¿Detecto celos en tu tono de voz?

– Sus habilidades deductivas me impresionan, Sr. Kennedy – gruñó, desviando la vista y levantándose del asiento.

La alemana encaminó sus pasos hacia la puerta de la habitación, furiosa consigo misma por ser tan impulsiva. Alargó la mano para girar la manilla y fue interceptada por Leon, hábilmente la cogió por la cintura y con tanta fuerza, que Noiholt creyó que iba a perder el aliento. Por eso y por tenerlo tan cerca de su cara… se perdió un momento en sus ojos azules, en su mentón perfecto, su barba incipiente, su aroma varonil…

– ¿Quieres por favor dejar de huir?, me desespera – murmuró Leon, tan cerca de su oreja que se estremeció involuntariamente de gusto, sólo por sentir su cálido aliento en el cuello.

– No huyo, simplemente no tengo nada que decirte – respondió, evitando nuevamente su mirada.

– Dios, mujer, eres complicada igual que todas – se quejó.

Y mientras pronunciaba esa última frase, hundió su cara en el cuello de la chica, sorprendiéndola. Suspiró fascinado con su aroma a fruta, y volvió a su oreja.

– Si estabas celosa ¿por qué no me lo dijiste?, era más fácil que tenerme en ascuas sin saber qué rayos te pasaba. Parece que he encontrado tu punto débil… porque si recuerdo bien, no eres una chiquilla vergonzosa.

– Esto es nuevo para mí – murmuró, rendida.

Noiholt vio fijamente a los ojos azules de Leon, nuevamente flotando en un mar de sensaciones diferentes. El agente leyó en su mirada lo mismo de antes, sus sentimientos por él. E inclinándose despacio hacia ella, se fusionaron en un apasionado beso que calmó todos los temores de Noiholt, al menos momentáneamente. Se daba cuenta que cada vez que estaban juntos, todo era maravilloso. Pero una vez en misión, y con Ada cerca de él… sus celos y miedos volvían a aparecer.

Esa mujer de origen chino estaba haciendo estragos en su mente.

Noiholt subió los brazos y se colgó del cuello de Leon con abandono, disfrutando de su beso todo lo que podía. Estaba extasiada con su espalda fuerte y sus brazos poderosos y terminó hundiéndose en ellos, perdiendo, además, la noción del tiempo.

Leon estaba algo sorprendido de la reacción de su chica, pero no le dio más vueltas. Sólo estaba concentrado en sentirla junto a él, su cuerpo pequeño siempre le inspiraba una mezcla extraña de ternura y deseo… se olvidaba un poco dónde se encontraban.

Eventualmente, Noiholt volvió a su habitación. Al cerrar la puerta, se arrojó a su cama y meditó acerca de sus sentimientos. Encontrándose físicamente lejos de Leon, volvía a sentir esa sensación de abandono e inseguridad que la estaba acompañando últimamente… entonces, lo que había reflexionado hace un rato era cierto. Pero ¿cómo saber lo que ocurría en el corazón del agente?

Estaba perdida. Tampoco le era posible apartarse de él.


Al día siguiente, los cuatro agentes se escabulleron en las instalaciones de Umbrella, pues ahora la misión había cambiado ligeramente.

Según lo que podemos ver aquí, tenemos información sobre los experimentos que realizó Umbrella en la ciudad austriaca Grüneger. Sin embargo, no son prueba suficiente como para acusarlos directamente de ello. Los malditos han cubierto muy bien sus crímenes… nos costará revelarlos. Así que iremos a hacerles una "visita de cortesía", les llevaremos galletas y té y con algo de suerte, conseguiremos pruebas para inculparles. Por favor, actúen con mesura y no sean individualistas. El trabajo en equipo nos permitirá salir con bien de esta misión – había dicho Leon, horas antes.

¿Nos dividiremos, señor? – preguntó Robert.

Sí, tú vendrás conmigo. Maüser y Ortiz seguirán una ruta distinta. Tenemos órdenes de apresar a todos los sospechosos y una vez lo estime conveniente, llamaré a los refuerzos. Es el penúltimo paso de nuestra misión… éxito, lo haremos bien.

Las instrucciones de Leon habían sonado claras, y además respaldadas en la proyección de uno de los archivos del mini disco. Noiholt se mantuvo en silencio como de costumbre, pero en su pecho aún ardía el miedo a encontrarse con Ada, a verla junto con el agente… maldita sea ¿cómo puedo pensar en esto cuando estoy a punto de entrar en misión?, mis prioridades dejan mucho que desear. Gracias, Ada, en cualquier momento se me irá la olla y tendré que volver al siquiátrica de Viena para que me hagan electroshock.

Sin embargo, el hilo de sus pensamientos hizo que se arrepintiera de su reflexión segundos después. Era injusto culpar a la morena de sus inseguridades. Quizás lo correcto era decir que no había responsables, sólo ella misma. Suspiró finalmente, bajo la atenta mirada de David… y Leon, unos metros más allá.

Y ahora, que los cuatro se encontraban apresando culpables, menos tiempo tenía de perderse en sus cavilaciones depresivas.

– ¿Maüser? – habló David de pronto.

– ¿Si?

– Eh… ¿te encuentras bien? – preguntó tímidamente – estás algo distraída…

– Umm – respondió, sin saber qué decirle. Estuvo tentada a rogarle que no cuestionara más su ánimo, pero tampoco quiso sonar antipática.

Lejos de allí, Leon y Robert corrían por los pasillos de Umbrella. Habían logrado reducir una gran cantidad de guardias y científicos sin ningún problema, las alarmas no se habían activado y tampoco los altos mandos estaban en conocimiento de esta invasión. Al menos, eso parecía. Los refuerzos andaban también por el lugar, cuidando que los apresados no se liberaran y delataran su plan.

A rescatar información, y a largarnos de aquí. Umbrella y sus planes me tienen bastante de los nervios.

El chasquido de unas garras en el suelo activó el oído de Leon. Le resultaba horriblemente familiar. Luego otro sonido, como de agua o saliva lo puso en mayor estado de alerta. Algo andaba mal… y el maldito hedor se hizo presente. Fue un golpetazo de peste que obligó a ambos agentes a cubrirse la nariz. Robert miró a su capitán con la pregunta al borde del grito, pero éste, adivinando, le hizo un gesto de silencio. No podían arriesgarse a que el bicho maldito los escuchara.

Es un licker, sin duda. Podría reconocer su arrastre en cualquier parte del universo. Mierda… estamos en un espacio reducido para matarlo con facilidad. ¿Qué hacemos?

Leon articuló una frase corta, rogando que Robert le comprendiera: NO TE MUEVAS. Afortunadamente, el canadiense leyó sus labios y asintió con la mirada. Ambos agentes entonces intentaron suavizar su respiración, atentos a tomar sus armas en cualquier momento. El licker continuó reptando por el lugar y muy pronto apareció ante ellos, llevando un rastro de sangre bajo las patas. Entonces por eso no habían encontrado más obstáculos…

El monstruo saltó al techo y continuó su caminata ingrávida, deteniéndose justamente arriba de los agentes. Su saliva cayó sobre el pelo de Robert, que contuvo una arcada de asco. Aguanta, aguanta Blatstein… no te muevas…

Finalmente, el licker continuó su camino hasta quizás dónde. Cuando todo parecía seguro, suspiraron silenciosamente.

– ¿Pero qué mierda era ese bicho, Kennedy? – murmuró Robert, jadeando.

– Un licker – siseó en respuesta – son muy peligrosos. Larguémonos de aquí antes que vuelva.

Corrieron sin hacer ruido, esquivando lo potencialmente sonoro, cuando las alarmas se activaron. Todo se volvió rojo alrededor, mientras una sirena anunciaba su presencia. Eso no era lo peor: el maravilloso chupador estaba confundido con el ruido y se puso a correr, chillando como un loco. ¿Quién los había delatado?

– Corre, Blatstein – ordenó Leon, sin alzar la voz – y si te lo indico, date la vuelta y apunta rápidamente a la cabeza. De lo que sea que nos persiga.

– Sí, señor – asintió el aludido.

Ambos agentes salieron pitando del lugar, sintiendo el reptar de unas garras en las baldosas del suelo. Leon se giró de pronto y disparó al licker, dándole en un hombro. La bestia volvió a chillar pero no sabía bien dónde ir. Las sirenas estaban dándole cierta ventaja que no podía desaprovechar. Volvió a disparar, esta vez acertando al cerebro putrefacto. Claro, no era suficiente.

– ¡Ahora!

– ¡Sí, señor!

Robert desenfundó su TMP y vació un cargador en el cuerpo del licker, mascullando improperios. Éste pataleó desesperado en el suelo y convertido en una especie de colador. Había acertado casi todos los disparos entre el torso y la cabeza. Se acercó confiado y golpeó el cráneo del monstruo para desquitarse.

– ¡Por tu culpa tendré que raparme todo el cabello, maldito bicho asqueroso! – le gritó al cuerpo, dándole aún de patadas.

– ¡Blatstein, no te acerques al licker!

Leon giró sobre sus talones y corrió para coger a Robert del hombro, pero el chupador se levantó bruscamente y alzó una de sus garras, hiriendo al canadiense al instante. Su lengua se estiró como un chicle putrefacto enroscándose en su cuello y rompiéndolo, terminando así con su vida.

– ¡NO! – gritó Leon, retrocediendo lo más rápido que podía – ¡monstruo maldito!

Y antes que el licker se girara para acabar con él, el disparo de una ballesta atravesó su cerebro al descubierto. Chilló de rabia y dolor, para luego quedarse quieto y de forma definitiva. Había muerto.

¿Es más resistente que los de Raccoon City y Grüneger?...

Leon miró hacia arriba. Cómo no, Ada Wong bajaba de un salto para reunirse con él. Su llamativo traje rojo, sus caderas de infarto y su mirada sensual se acercaban peligrosamente. Tragó saliva.

– ¿Me estás acosando? – levantó una ceja – que sepas que tengo algunos contactos en la policía. Te podrían poner una orden de restricción.

– Oh, cariño – rió la mujer – dudo que ellos puedan detenerme. ¿Viste el mini disco que te envié con la chica alemana?

– Sí, gracias por la información… ¿por qué lo haces?

– ¿Qué cosa? – fingió inocencia, agitando las pestañas.

– Ayudarme. O lo que sea que haces entregándome ese mini disco.

– Ah, eso – volvió a reír – te debo algunos favores desde Raccoon City.

– ¿Por qué no solo me enviaste una tarjeta de navidad como agradecimiento?

– Escribir no me va.

Ambos se miraron con intensidad, a través de la locura de la alarma y las luces rojas que teñían el lugar. De pronto, oyeron pasos. Buscaron instintivamente dónde esconderse, cuando entraron en escena David y Noiholt, alertados por la cantidad de disparos que habían escuchado. La alemana divisó el cuerpo sin vida de Robert y se acercó a él, llevándose una mano a la boca y sin ocultar su asombro. David la imitó.

– No, Blatstein… – murmuró el puertorriqueño, cerrando los ojos del cadáver y recitando una plegaria para el descanso de su alma.

– Murió rápido, no alcanzó a sufrir – observó Leon, apoyando una mano en su hombro.

– Gracias, capitán…

Noiholt miraba la escena con mandíbula apretada. ¿Era ése el destino que les esperaba, despedir sistemáticamente a sus compañeros caídos?, y en algún momento podían ser ellos mismos. La perspectiva de perder a Leon fue un duro golpe a su corazón. Así que a eso se refería cuando le dijo que ver morir a sus compañeros era más duro que sobrevivir cargándose a desconocidos. Ahora lo comprendía a la perfección. No importaba que les tuviera cariño o no. Eran personas con las que compartió lo suficiente como para sentir su muerte en el corazón. Blatstein… aunque no creo en Dios, si existe estoy segura que te llevará a un lugar mejor. Buen viaje.

Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas. ¡No!, llorar no estaba permitido ahora. Estaba en misión. Pestañeó rápidamente para despejar su mirada y divisó a Ada, peligrosamente cerca de Leon como siempre. Tragó saliva. No se había percatado de su presencia.

La mujer de origen chino le devolvió la mirada y se encogió de hombros, como si se disculpara. Luego, le dedicó una sonrisa. Qué extraña eres, Ada… no entiendo lo que haces.

Noiholt apretó los puños, sin apartar la mirada de ella. Era un enfrentamiento silencioso que acabó pronto, pues ahora debían concentrarse en salir de ahí.


Hola a todas y todos! :) primero que todo, quisiera disculparme por esta prolongada ausencia que he tenido para publicar un nuevo capítulo. Hace poco más de 3 semanas tuve un horrible esguince de tobillo y pie y siendo sincera, estar inmóvil tanto tiempo me puso de los nervios :P andaba irritable, cada vez que intenté escribir narraba puras desgracias y accidentes fatales, creo que me cargué a la pobre Noiholt un par de veces y a Leon otras tantas, me imaginaba darle un final incluso con la muerte de Ada y Noiholt y Leon ahí, solo y lloroso xD perdiendo al mismo tiempo a las dos mujeres enamoradas de él xD sí, se me pasó la mano con eso jajajajaj, a lo mejor publico esos capítulos después como una humorada a mi rabieta durante la rehabilitación de mi extremidad xDDD

Ojalá les guste este nuevo cap :)

Fatty Rose Malfoy: Gracias por el apoyo que me has dado estas semanas! :D espero continuar con la intriga que te provocaba en los caps anteriores jajaja, cuáles serán los próximos movimientos de Ada?, muchos besos :D

Ary Valentine: Mi Ary! También me has apoyado mucho estas semanas, gracias :D eres la mejor!, me hubiera partido de risa si en tu fic hubieras escrito lo del "beso francés":P wajajaja!, dime tú, qué querrá Ada ahora?, esa mujer es un juego de ajedrez, nunca sabes cuál será su próximo movimiento. Te lo dije, le puso la cabeza al revés a la pobre alemana xD creo que te reirías mucho con las escenas de muerte que escribí en mis ratos histéricos jajajajajaja.

Sarah xx: Linda, como siempre gracias por leerme :) me tardé bastante, pero por fin he logrado continuar y se me ha renovado la cabeza, así que no volveré a darme unas vacaciones tan largas jajajajaja. Muchos besos! ;)

Mary: Amiga querida, salir de Ranma y encontrarte con esto… cómo fue? xD gracias por leer esta locura mía *.* sé que hay muchas cosas que no comprendes por no ser fan de Resident Evil, y por lo mismo estoy más que agradecida de que me leas :D sabes?, también avancé con el fic de Ranma, así que tendrás noticias luego :D muchos besos!

Jennifer: Sé que me lees :D te imaginas un cameo de Noiholt en "Amar peligrosamente" y uno de Amy en "Ojos color cielo"?, incluso ese tipo de locuras se me ocurrieron durante estas semanas jajajajajaj xD

Saludos también a Shock Theater que no siempre tiene tiempo para dejar review, pero que siempre me lee :D y a quienes también leen mis locuras, se los agradezco de corazón :) nos vemos en el siguiente!, tendrá acción, celos de ambas partes, Ada Wong (que de por sí ya es un condimento xD), más muertes?, could be, y la aparición de un malo de corazón :P

See ya!