¿Qué es lo que no sé?
Te comportas de acuerdo
Con lo que te dicta cada momento
Y esa inconstancia, no es algo heroico,
Es más bien algo enfermo
No quiero soñar mil veces las mismas cosas
Ni contemplarlas sabiamente.Quiero que me trates suavemente.
(Soda Stereo – Trátame Suavemente)
La primera vez que Korra faltó al entrenamiento, ambos hermanos se extrañaron, pero no hicieron mayores comentarios aunque sus miradas viajaban al reloj en la pared cada tanto.
La segunda vez y tras haberse asegurado de preguntarle reiteradas veces si asistiría, Mako se sintió un poco mosqueado y Bolin intentó aliviar el estado de ánimo haciendo que Pabú hiciera la danza de la lluvia vestido con un traje ceremonial de color caramelo. No sirvió demasiado, pero al menos lo hizo sonreír.
La tercera vez, Mako se sintió tan frustrado que casi hiere a su hermano cuando una llamarada se escapó de su control. Todo a raíz de un desafortunado comentario del maestro tierra, que intentó justificar las ausencias de Korra.
No le molestaba que faltara, tan sólo sentía que le estaba mintiendo.
Así que ese día, se decidió a enfrentarla en el camino al colegio. Más bien, se despertó más temprano y entró a su cuarto diciéndole a Pema que le llevaría el desayuno a la cama.
La sonrisa ensayada y suave en su rostro desapareció ni bien azotó la puerta de la habitación con una patada, consiguiendo un gruñido ahogado de la morena que tenía la cabeza hundida en su almohada.
-Buenos días…
Korra saltó de la cama, con los ojos tremendamente abiertos en su expresión somnolienta.
-Oh, espíritus, pensé por un segundo que eras…- comenzó aturdida y aunque una sonrisa de alivio comenzó a aparecer en su rostro, Mako la interrumpió, dejando con más fuerza de la necesaria la bandeja sobre el escritorio.
-¿El ilustre general Iroh?
El tono mordaz sorprendió un poco a la joven Avatar que arqueó una ceja, en tanto la sonrisa desapareció.
-En realidad, sí. Sabes, han estado siendo un poco invasivos con mi espacio personal… si supieras…
-No, no lo sé.- contestó rápidamente, tomó la silla frente al escritorio y se acercó a la cama, sentándose frente a ella, con una expresión neutra.-Me gustaría saberlo, sabes, me has estado evitando los últimos días, desde la batalla, y para ser honesto, creo que todos los demás saben más que yo sobre ti. Hasta las estúpidas revistas de chimentos.
Sacó de su bolsillo una revista de letras rosadas en las que había dos fotos, en una, Mako salía de su casa vestido con sus ropas de entrenamiento rojas, encapuchado y mirando hacia el suelo, como era costumbre para evitar los flashes de los acosadores. En la otra, una solemne Korra estrechaba la mano de Iroh, ambos escoltados por los soldados inexpresivos que siempre lo acompañaban. Había una frase que simplemente decía: "¿Separados?"
-Tienen un informe bastante completo de tus movimientos en estos últimos días, fue informativo, así que no es necesario que me expliques dónde has estado al menos físicamente.- le dijo, intentando controlar la ira en su voz.
Los ojos azules de Korra estaban clavados en la portada de la revista, y parecía un poco renuente a enfrentarlo.
-Mako… Yo… realmente lo lamento.- balbuceó, sus cejas se inclinaron hacia dentro y la expresión penosa casi hace que olvidara su enojo. Casi.
La joven Avatar se quitó las frazadas de encima y se sentó de un tirón, Mako hizo un esfuerzo por mantener su mirada en el rostro de ella y no en el cuerpo moreno femenino apenas vestido con un shorts de pijama y una musculosa de tirantes.
-Ha sido difícil, al parecer, ha habido brotes de… intolerancia hacia los maestros en toda Ciudad República gracias a las mafias y se ha extendido hacia el resto de los reinos, donde esos malnacidos hacen negocios extraños.- le explicó brevemente y arrugó con los dedos de los pies la revista.-Apuesto que esta porquería no te contó eso.
Mako tomó una respiración profunda, tenía los brazos cruzados sobre el pecho y la espalda pegada al respaldo de la silla, todavía haciendo un esfuerzo por controlar la furia que sentía. Una parte de él sabía que no debía culparla, pero sus instintos le decían que había algo más.
Se inclinó hacia delante, la tomó de las manos y esperó pacientemente que Korra se atreviera a mirarlo a los ojos. Ella se tomó algunos segundos en los que hizo acopio de toda su valentía.
-Korra, sé que has estado ocupada. No estoy molesto por eso, es sólo que nos has estado evitando, por lo menos a mí, si estabas tan ocupada podrías haberme avisado y lo entendería.- explicó lo más suave que pudo, ella asintió vagamente.-Es sólo que siento que no estás diciéndome toda la verdad.
La joven Avatar se rió, inclinándose hacia atrás, le soltó las manos y se alejó un poco, haciendo un esfuerzo por ocultar su incomodidad.
-Ya sabes, no puedo decirte todos los planes que tenemos para atrapar a estos mafiosos.- dijo, con una falsa seguridad que irritó a Mako.
-No es eso lo que quiero saber.- replicó casi con un gruñido y se acercó nuevamente a ella, apoyando las manos sobre el colchón y reduciendo nuevamente la distancia entre sus rostros.
Korra respiró con fuerza, intentando mantener la compostura. Sus narices casi tocándose y el fuego brillando en los ojos dorados de él.
¿Era tan terrible sólo querer besarlo y olvidarse un maldito segundo de todas sus "responsabilidades de Avatar"?
Ella era impulsiva por naturaleza, así que se inclinó hacia delante, eliminando los pocos centímetros que quedaban y lo besó. Sus labios estaban más cálidos que los de ella, siempre, a veces pensaba que aunque ella estuviera volando de fiebre, los labios de Mako estarían más calientes que los suyos.
Y aunque sabía que aquello no era lo que él estaba buscando, sonrió en medio del beso cuando sintió sus brazos rodearla por la cintura y su peso en el colchón cuando se apoyó en una de sus rodillas para sostenerse mejor.
Ninguno de los dos escuchó la puerta cuando se abrió, pero sí cuando alguien tosió detrás de ellos intentando llamarles la atención.
La Avatar fue la primera en separarse, a regañadientes, del beso, para mirar quién estaba de pie allí. Se sonrojó un poco al ver que se trataba de uno de los soldados de Iroh.
-Buenos días, lamento interrumpir, pero el General me ha enviado a dejarle una misiva.- habló el hombre con una voz trabajadamente neutra, mientras sostenía una pequeña carta en la mano izquierda.
Mako se dio vuelta para mirarlo con una ceja arqueada, en medio de una total expresión de fastidio.
-Gracias, puede dejarla en el escritorio.- dijo recuperando la voz Korra e intentando una sonrisa, a pesar de que no le gustaba la sensación de ausencia que habían dejado Mako al apartarse y volver a tomar asiento en la silla.
El soldado asintió, hizo lo que le decía y una pequeña venia antes de retirarse.
-Pema podría haber recibido la estúpida misiva.- escupió Mako inevitablemente molesto por la interrupción.
-Tienen orden de entregármelas a mí y a nadie más, por seguridad…- explicó Korra y se levantó de un salto, caminando hasta el escritorio para tomar la taza de té, mordisquear distraídamente una galleta y abrir la carta color ocre que tenía su nombre escrito.
La observó leer el papel por unos segundos, mientras le daba un sorbo a su bebida y apoyaba ligeramente la cadera sobre el filo del mueble. A pesar de su intriga, sentía que no debía inmiscuirse en la cuestión, pero definitivamente no iba a quedarse allí como un tonto… Así que se levantó y caminó con toda la dignidad que le quedaba.
-Debo irme.- dijo ásperamente y azotó la puerta tras de sí.
No se sorprendió cuando encontró sólo a Bolin en la esquina, el maestro tierra tenía su habitual cara de dormido y apenas si balbuceó un saludo, pero ella estaba demasiado despierta.
-¿Dónde está Mako?- preguntó quedamente, mientras comenzaban a caminar hacia la escuela.
-No lo sé, cuando desperté no estaba por ningún lugar de la casa y no creo que lo hayan secuestrado, tampoco estaba su mochila.- divagó el ojiverde mientras hacía señas con la mano distraídamente.
-Bolin, fue a mi casa más temprano y se marchó furioso.- señaló un poco intranquila y automáticamente el maestro tierra giró para mirarla con una expresión curiosa.
-Oh… supongo que hablaron al respecto de…
-No, no hablamos de esa cuestión en realidad, es decir, quería decírselo, pero llegó uno de los soldados de Iroh para dejarme una carta y Mako se marchó furioso antes de que pudiera explicarle nada…
Bolin asintió en comprensión y llevó una mano al hombro de su amiga.-Sabes, creo que deberías decirle que luego del torneo pasarás unos meses recorriendo los otros reinos. Él va a entenderlo y no es como si estuvieras faltando a tu palabra o algo así, todo lo contrario, te las has arreglado para convencer a Iroh que es más conveniente comenzar por aquí la búsqueda.
Korra suspiró.
-Supongo que tienes razón.
-Ey, Mako.
Estaba haciendo un gran esfuerzo por abstraerse en el libro que tenía entre las manos, aunque estuviera repitiendo el mismo párrafo hacía casi media hora.
-Cuando alguien te habla, por educación, al menos lo miras para saber que reconoces su presencia.- continuó Asami, que estaba de pie frente a él, con los brazos cruzados sobre el pecho y una expresión divertida en el rostro.
El aludido finalmente la miró, lanzando un suspiro cansino.
-Hola Asami, lo siento, no estoy teniendo un buen día.- contestó, y aunque estaba un poco sorprendido de que le dirigiera la palabra una vez más, en realidad no tenía ganas de hablar con nadie.
-¿Cómo va el torneo?- preguntó entonces la joven Sato, tomando asiento a un lado de él en el banco a una distancia amistosa.
-Mejor de lo que imaginábamos, la batalla del otro día no fue un gran desafío, aunque era un buen equipo…- explicó, dejando el libro a un costado y apoyando los codos sobre las rodillas.
-Sí, estaba ahí, de todas formas, me perdí los otros encuentros.- admitió la ojiverde con una pequeña mueca.
-Oh, es cierto ¿Qué tal tu viaje de negocios?
-Fue más bien unas mini vacaciones…- dijo con una pequeña risita y su expresión adquirió un tinte extraño, algo más soñadora.-Conocer a la familia real fue mejor de lo que pensé, de hecho el general Iroh y yo viajamos de regreso hacia la ciudad juntos.
Mako se sorprendió por la declaración y no pudo evitar bufar irritado, sospechando que había algo más allí.
-Sé que él se ha estado reuniendo con Korra esta última semana…
Esa última frase llamó la atención del ojidorado.
-Así que tú también conoces al gran general…- se mofó y notó que ella se movía en su asiento, de repente un poco incómoda.
-Nos conocimos en la presentación de los automóviles Sato, él era uno de los interesados en los modelos todoterreno que está diseñando nuestra empresa.- explicó como quien no quiere la cosa y el ojidorado pudo notar una pequeña sonrisa formándose en las facciones de Asami.
-¿Todo terreno?
En el rostro femenino apareció una pequeña sonrisa orgullosa.-Así es, como el nombre lo dice, son modelos que pueden recorrer ciudades, campos, bosques, terrenos escarpados… le servirá mucho para su trabajo. De todas formas, los modelos todoterrenos están aún en etapas de prueba…
Asintió vagamente, pensando en que esos fantásticos automóviles le facilitarían la tarea de caza.
-Eso suena genial.
-Lo será.
Y tras aquello, ambos quedaron en silencio unos minutos, hasta que la joven Sato rompió el silencio.
-Sabes, no estaba aquí para hablar de eso…
El maestro fuego no se sorprendió demasiado, pero la miró con una expresión curiosa, esperando que ella se decidiera a continuar.
-Iroh me ha hablado de ti y de Korra, y sobretodo de la situación de su relación, el torneo y…
-¿Así que realmente eres amiga del ilustre general Iroh?- no pudo evitar interrumpir, y una sonrisa irónica se plasmó en su rostro.
Asami le dio una mirada fulminante, arqueando una de sus cejas.-Sí ¿Cuál es el problema?
Levantó las manos delante de su pecho, en total señal de rendición.-Ninguno, continúa, por favor.
Ella pareció dudar unos instantes antes de tomar aire para hablar.-Bueno, él me comentó que el problema no es únicamente en Ciudad República y que probablemente deban ir…
En ese momento, el timbre sonó y era hora de entrar a las aulas.
Asami se interrumpió y tomó una respiración honda antes de continuar.-Creo que tendremos que seguir esta conversación en otro momento. Nos vemos.
Mako se sentía nervioso, tenso, todavía procesando la porción de información incompleta, intentando a su vez rellenar los espacios. Todavía estaba con la mirada perdida, en tanto Asami se alejaba.
Y Korra casi no lo vio mientras corría a hacia el aula, de no haber sido por esa percepción extrasensorial de Avatar que por el rabillo del ojo procesó la figura sentada a rayo de sol, en el banco del patio. Se acercó rápidamente y le gritó su nombre varias veces, pero Mako no reaccionó.
La Avatar terminó por quedarse de cuclillas delante de él, mirándolo atentamente.- ¿Mako? ¿Está todo bien?
El ojidorado finalmente la enfocó y una sonrisa triste cruzó su rostro.
-Todo está bien, Korra.- le aseguró con voz grave.
Ella arqueó una ceja, sin terminar de creerse lo que le decía, pero antes de que pudiera preguntar, Mako se inclinó hacia ella y le dio un suave beso en los labios.
-Vamos a clases, llegamos tarde.- dijo aparentemente tranquilo y se incorporó, tomando de la mano de la Avatar, ayudándole a ponerse de pie.
-Olvidé hacer el trabajo de Literatura…- recordó repentinamente la Avatar, sintiendo un poco de pánico al imaginar la cara apática de su profesora cuando se lo dijera.
-No te preocupes, el trabajo era de a dos y ya sabes que somos pareja…
Korra asintió vagamente y rogó a todos los espíritus que él no notara el sonrojo en toda su cara. No era noticia nueva que cualquier tontería que dijera Mako podía hacer que se le acelerara el corazón, pero eso no era una tontería.
-Mako, creo que me gustaría decirte algo…
Bueeeenas! No tengo mucho para decir, salvo que mil disculpas por la tardanza!
Espero poder actualizar en los próx 15 días, ahora que estoy de vacaciones
Muchísimas gracias a las personas que se tomaron el trabajito de dejar un review! Espero que les haya gustado!
Cualquier duda sobre la historia, comentario o sugerencia, pueden hacerlo por supuesto
Saludos, hasta la próxima!
