Kurt volvió al apartamento, listo para hablar con los gemelos. Algo cosquilleaba en su estómago cada vez que pensaba en sus chicos de ojos azules. Aún no creía que ambos se hubiesen enamorado de él. Por otro lado, estaban Sebastian y Jesse, una imagen muy explícita que tardaría mucho en borrarse de su mente, y que seguro le dejaría secuelas. Malditas hormonas adolescentes. Abrió la puerta del piso con un nudo en el estómago, que creció mientras entraba en el salón, para encontrarse a los gemelos acurrucados, Starchild dormido sobre Elliott, con la cabeza en su pecho, mientras este acariciaba su espalda en círculos. Kurt les miró embobado, hasta que Elliott alzó la mirada y le pilló mirándolos. Esbozó una sonrisa llena de ternura.

-Estuvimos hablando cuando te fuiste, ¿Sabes? Alexander trató de hacerme daño verbalmente, pero le conozco demasiado bien...Su problema es que no cree ser suficiente para ti, Kurt. Y eso le está destrozando.-evaluó la reacción de Kurt y sonrió levemente al ver su mueca de dolor.-Tú no compartes su opinión, lo sé. Tú crees que eres quien no nos merece, quien no es suficiente.-el ojiazul asintió, sonrojándose por ser tan transparente.-Los dos estáis equivocados.

-Eliott...-se sentó en el sofá, a su lado, acurrucándose también.-Alexander quiere que te elija a ti porque cree que eres mejor que él, Sebastian quiere que elija a Alexander porque, cito textualmente, "Si él es feliz, Jesse será feliz, y es todo lo que deseo" , algo que me parece francamente muy enternecedor viniendo de él. Jesse probablemente sería más feliz si un rayo me golpease ahora mismo. Y tú eres el único que no me ha dado su opinión, Elliott.

-Mi hermano me dijo que te habías enamorado primero de mí, lo que creo que es el mayor error que ha cometido jamás. Conociste antes a Alexander, estoy seguro. Me dijo que había encontrado al ángel, y horas después apareciste tú en el hospital. Además, te mensajeabas constantemente con alguien cada vez que yo no estaba a tu lado durante tu hospitalización. Ahora sé que era él, porque Sebastian estaba demasiado ocupado en Jesse. Kurt, estoy seguro de que te enamoraste primero de él. Con esto no quiero decir que elijas a Alexander. Esto no es una carrera por descubrir de cual te enamoraste primero, o cual consiguió besarte el primero. Eso sería una estupidez. Esto es solo tú decidiendo de quien estás enamorado de verdad, y de quien solo crees que estás enamorado. Se trata de que descubras sin cual no puedes vivir. Jesse se pasó toda su vida creyendo que estaba totalmente enamorado de Alex, relegándose a ser su mejor amigo, esperando que sus ojos se abriesen mágicamente y se enamorase de él. Pero solo bastaron un par de coqueteos con Sebastian para olvidar a mi hermano. Ahora es tu turno, Kurt. Solo tú puedes saber quien es el elegido.


Epílogo

2 años después...

Kurt se miró en el espejo, mirando poco convencido de su traje negro y su corbata fina. Se giró para mirar al moreno que le observaba con amor, y sabía que aunque llevase un taparrabos, a él le parecería perfecto tal y como estaba. Suspiró, alejándose del espejo y cogiendo sus mejillas para besarle delicadamente, un beso al que el chico correspondió con necesidad.

-¿Estás listo, Kurt?

Con un asentimiento, salieron en dirección al juzgado, listos para la boda. La boda de Jesse y Sebastian. Kurt no podía imaginar una pareja más rara y adorable que ellos. Su mejor amigo se había enamorado a primera vista de Jesse, y no había cedido hasta que había conseguido tenerlo en su cama, estar en su corazón y poner un anillo en su dedo. Tampoco es como si el otro se hubiese resistido demasiado, la verdad. Lo suyo había sido un flechazo en toda regla, un flechazo que se había llevado cualquier tonto enamoramiento que hubiesen tenido y lo había sustituido por un amor fuerte, verdadero y totalmente hermoso. Kurt les envidiaba. Nunca había sabido si había elegido bien, pues no sabía si el dolor que le recorría a veces era por la pérdida del otro chico, o por haberle hecho daño. Inspirando hondo, se colocó al lado de Sebastian tras dejar a su novio sentado en una de las bancas más cercanas. Sonrió al nervioso novio, listo a prestarle su apoyo como padrino, hasta que los vio. Unos ojos azules, enmarcados por pelo oscuro, mirándole con intensidad desde el otro lado, su dueño vestido en un traje negro que se le ajustaba perfectamente. Su boca se secó mientras contemplaba al chico que llevaba dos años sin ver. El corazón comenzó a latir furiosamente en su pecho luchando por escapar, mientras sus mejillas se tornaban rojas debido a como le miraba. Con hambre, como si quisiera comérselo. Quería comérselo. Buscó a su novio con la mirada, nervioso, pero este solo le guiñó un ojo antes de irse del juzgado. Y entonces lo entendió. Había sido una trampa. Una trampa para que se reencontrasen, una trampa para...

El moreno se acercó a él con una sonrisa en los labios, cogiendo sus manos.

-No veo ningún anillo en estos preciosos dedos...-su voz paralizó a Kurt. Ronca, masculina. Había olvidado como sonaba su maravillosa voz.-Ya va siendo hora, ¿No?-Kurt asintió tembloroso, con los ojos fijos en los suyos. El hombre le abrazó, suspirando.-Recuérdame que le agradezca a Elliott por cuidarte...-susurró en su oído.

El dolor en el pecho de Kurt se desvaneció.

Y fue como si un ángel hubiese entrado en el juzgado.


Hola :3

Aquí termina esta historia, tan rara como su comienzo. Espero que os guste y no me matéis por terminarla así. Pronto sabréis más de mí en Blindness, mi Niff, y en un nuevo KB, Con Sabor a Café.

Besos

Nina