Por favor no me maten!!! De verdad, se que no tengo excusas, pero mi musa había volado lejos, muy lejos de mi, y como podrán ver no se ha dignado a volver del todo. Este es un capitulo de transición, después espero poder ponerle el drama que tengo pensado... espero les guste

Por siempre y para siempre

Capítulo 11: Llueve por dentro (gracias a Luis Fonsi por la inspiración)

Edward POV

No podía creer lo tonto e idiota que podía llegar a ser en mi vida! Me reprendí una y otra vez luego de llegar y aguantar el regaño de mi madre, al cual no le restaba que era con razón, pero es que quería que Bella la pasara bien en su cumpleaños, eso no es tan malo ¿verdad? Suspiré frustrado y me lancé sobre mi cama, colocándome una almohada sobre la cabeza. Volví a suspirar, no podía culpar a Bella de mis actos impulsivos, solo era mi controlable deseo de darlo todo lo que ella quisiera. Estaba enamorado de ella y eso me asustaba mucho, demasiado a decir verdad. Estaba completamente conciente de que tenía serios compromisos en Inglaterra, en mi ciudad natal, pero a decir verdad poco me importaban ya, si antes no lo hacían ahora menos, pero también sabía que no me iba a poder librar de ellos tan fácilmente.

Sonreí inconscientemente al recordar a Bella tratando de hacer entender a Esme que ella también tenía un poco de culpa de lo que pasó. Era tan linda en todo sentido. Tenía que hablar con papá, el podía entenderme, o eso pienso. Tendría que tener una conversación, hombre a hombre, con mi padre. Justo cuando comencé a cambiarme la ropa, sentí unos golpecitos en la puerta.

- Edward, hijo, puedo pasar – preguntó mi mamá desde la puerta

- Claro – respondí y me terminé de colocar la camisa del pijama.

- Hijo, no vengo a regañarte nuevamente – dijo sentándose en el borde de mi cama – Sólo quiero que seas un poco más prudente. ¿No te imaginas los nervios que sentí cuando vi que te habías llevado de nuevo el carro, y que esta vez te habías ido con Bella? – yo bajé la mirada, avergonzado

- Mamá, yo sola... – me cortó con una sonrisa y tomando una de mis manos con las suyas

- Si, Edward, tu solo querías darle a Bella el mejor cumpleaños de su vida – me sonrió dulcemente – y creo que lo lograste. Hubieses visto la sonrisa que traía esa niña en su cara – sonreí – Edward – dijo halándome para que me sentara con ella, y acariciando mi mejilla con su mano – hijo, ¿tu estás enamorado de Bella? – la mirada de mi madre era entre curiosa y precavida

- No lo se, mamá – le contesté sinceramente

- Bueno hijo, sabes que tanto tu padre como yo sólo queremos tu felicidad, pero no debes olvidar lo que tienes previamente que cumplir o deshacer, como quieras hacerlo – se levantó me dio un beso en la frente – Buenas noches mi ángel – dijo y salió cerrando cuidadosamente la puerta.

Cada vez que recordaba mis "compromisos" en Europa me ponía de mal humor. Me lancé sobre la cama y puse la almohada sobre mi cabeza y en un momento que no supe caí en sueño.

A la mañana siguiente todo estaba extrañamente silencioso, bajé y fui directo a la cocina, mamá siempre estaba allí en horas de la mañana, pero nadie más parecía estar en casa. ¿Y Bella? Me acerqué a mi madre y le di los buenos días y un beso en la mejilla

- Mamá, ¿y los chicos? – me daba algo de pena preguntar de primeras directamente por ella, aunque me desesperaba no saber donde estaba, Demonios, Edward, estas demasiado perdido. Me dije a mi mismo.

- Alice y Emmett aun no se han despertado, y los demás se fueron a su casa, tu padre los está llevando – la desilusión inundó mi alma.

Estaría Bella molesta conmigo seguramente, ella no tenía porque haberse llevado parte del regaño que me habían dado mis padres.

- ¿Vas a desayunar? – me preguntó mamá sacándome de mis locas cavilaciones, suspiré y asentí mientras tomaba asiento en el desayunador de la cocina.

Mi madre me sirvió un plato de cereal con jugo de naranja. Comí sin decir palabra, todavía me sentía algo apenado por mi comportamiento para con ella.

- Edward – la miré y me sonrió - ¿Qué tienes mi niño? – puso su mano sobre la mía, en un gesto tan de ella, tan maternal

- He estado pensando en todo lo que me dijiste y tienes razón – le dije – tengo cosas que resolver y líos en los que me metí de los que debería salir primero -

- De hecho, creo que Carlisle quería hablar algo de eso contigo – yo asentí

Al poco tiempo de acabar de desayunar llegó mi papá, sentía un gran peso en la boca de mi estómago, no sabía como iba a salir todo, no sabía si iba o no a resultar. ¡Maldito sea el día en que comprometieron mi vida de esta manera! Ahora que había conocido a Bella, que me había enamorado de verdad, que mi vida estaba empezando a tener sentido, podía decir que me estaba arrepintiendo de dejar que a tan corta edad ataran mi vida a la de otra persona.

Suspiré pesadamente mientras caminaba hacia el estudio de mi papá. Toqué la puerta y la abrí un poco. Estaba sentado en la silla detrás de su escritorio revisando unos expedientes de sus pacientes, supongo, al verme bajó la carpeta y me sonrió

- ¿Qué pasa Edward? – me acerqué y tomé asiento frente a el

- Papá, quiero hablar contigo, de algo... un poco delicado – el asintió – Verás, es sobre el compromiso que tengo en Inglaterra... con Tanya.... – me miraba fijamente, suspiré una vez más, no sabía como empezar – no quiero seguirlo, no puedo... – aclaré. Mi padre me sonrió amablemente

- Se trata de Bella, ¿cierto? – preguntó suavemente, yo alcé la mirada y fruncí el ceño para luego asentir – Edward – suspiró mi padre y se levantó y tomó asiento en la silla que estaba junto a mi, apoyando sus codos en sus piernas – Hijo, se que ahora a lo mejor no lo entiendes, a lo mejor lo de Bella no es más que un amor de adolescente, es lógico, casi toda tu infancia la has compartido con ella y ella es una chica extraordinaria, de eso no hay duda – sonrió – pero, Edward, hijo, no podemos acabar con algo tan importante, tan trascendental como eso – concluyó serio

- No entiendes papá – dije por lo bajo y luego alcé la vista para mirarlo directamente a los ojos – Yo quiero a Bella, la quiero muchísimo, tanto que duele aquí – dije poniéndome la mano en el lugar donde se supone que está el corazón

- Lo siento hijo, eso escapa de mis manos – me dijo con pesar – de hecho hoy les iba a decir algo acerca de nuestra estadía aquí, pero voy a esperar que estemos todos – juro que podía llorar en ese momento, sentía que mi vida y mi futuro habían desaparecido con las palabras de mi padre

¿Qué puedo hacer?

Llueve por dentro y el corazón me duele y se deshace,

Pienso en ti quiero volar y remontar esta tristeza para escaparme.

Quiero vivir... por siempre junto a ti no importa nada

y olvidar este silencio que se roba mis mañanas libera y acorrala

Mi padre se levantó dándome una suave palmada en el hombro, dejándome solo con mis pensamientos, con mi tristeza, con mis ganas de llorar. Algo se debía poder hacer, algo. Suspiré y escondí mi cara entre las manos

Hoy llueve por dentro, en mi, en mi,

atravieso el cielo, por ti

se inunda el corazón mientras te pienso

cuando tu no estás llueve por dentro

Alice POV

No podía creer que mamá regañara de ese modo a Edward, si lo que hizo por Bella fue tan tierno. Suspiré y abracé mi pequeña almohada. Bien era cierto que al principio estaba enojadísima, nadie en su sano juicio abandonaría su fiesta de cumpleaños, su extraordinaria fiesta hecha y planeada por la extraordinaria persona que soy yo, pero después, me pareció ¡tan romántico! Que se me acabó por pasar la rabia, aunque estos pensamientos nunca saldrían de mi boquita. Se arruinaría mi reputación.

El día siguiente me levanté con los ánimos renovados. Me bañé, me arreglé y bajé a desayunar, por lo visto ya los chicos se habían marchado, pobres, deben estar agotadísimos, no están acostumbrados al trajín.

- Hola mamá – dije alegremente cuando entré en la cocina. Mi mamá estaba leyendo una revista apoyada en el desayunador. Le di un beso en la mejilla.

- Hola tesoro, ¿cómo dormiste? – me preguntó sonriendo

- Bien mamá – recorrí la vista por la cocina - ¿Y la gente? -

- Tu papá llevo a Bella, Rose y Jasper a sus casas, y ahorita está con Edward en su estudio, y Emmett...-

- Durmiendo – dije con una sonrisa

- No esperaría menos de el – dijo ella y nos echamos a reír - ¿Quieres desayunar? Allí quedó un poco de cereal y leche.

Asentí enérgicamente. Mamá me sirvió un poco de cereal y comí mientras hablaba con ella de cosas triviales.

- Buenos días, dormilona – dijo mi padre al entrar a la cocina, yo le regalé mi mejor sonrisa

- Hola papá – esperé que entrara junto con Edward, pero éste no vino - ¿Y Edward? – pregunté

- Está en el estudio – respondió papá – debe venir por ahí – asentí - ¿Y Emmett? -

- No se ha despertado aún – respondió mamá. Mi padre estaba inusualmente serio y callado, algo se avecinaba. Yo lo miré entrecerrando los ojos, intentando en vano adivinar que podría estar pasando. Suspiré. En momentos como este es que deseaba poder tener el don de ver el futuro. Volví a suspirar y me concentre en mi plato de fruti loops con leche.

Terminé y me levanté a lavar los platos. En ese momento entraba un medio adormilado Emmett aun en pijamas, me reí, el podía llegar a ser todo un bebe, tenga la edad que tenga.

- Buenos días gente – dijo entre bostezos, lanzándose en el banco del comedor, tomando la poca leche que quedaba en el envase y sirviendose en un vaso.

- Bueno, yo voy al hospital por un momento... por favor chicos no se desaparezcan, tenemos que hablar de algo importante – dijo mi padre para luego darme un beso en la frente y despedirse de mamá y de Emmett.

Algo pasaba, y de un momento a otro me comencé a poner nerviosa, no sabía que pasaba, mi padre estaba extraño y Edward, no le había visto la cara. ¿Estaría todavía triste y castigado? No creo.

Bueno, ya lo que vendrá va a venir, no hay que angustiarse antes de tiempo. Ni que el diseñador de Chanel o Dior se fuera a morir mañana. OH DIOS MIO!!.. eso si sería una tragedia... no han dicho nada en la T.V. de eso ¿cierto? Mejor voy a hablarle a Rosalie, ella siempre está mas en onda en ese aspecto que yo.

Camino a mi cuarto me acordé de Edward. Golpeé mi frente con la mano. Di media vuelta y caminé hacia el estudio. Abrí la puerta en silencio y ahí estaba mi hermanito, con su cabeza entre sus manos, sentado en una de las sillas del escritorio de papá. Suspiré y entré, al llegar junto a el lo abracé fuerte, el paso sus manos por mi cintura. No sabía a ciencia cierta que le pasaba, pero estaba segura que era algo muy fuerte.

- ¿Qué pasa hermanito? – le dije mientras le acariciaba los cabellos

El suspiró y me soltó. Me senté en la silla frente a él y le tomé las manos. Desde siempre Edward y yo habíamos tenido una relación especial, no era que no quiera a Emmett, yo adoro a ese idiota, pero con Edward siempre ha sido diferente, hemos sido más unidos.

- Tengo miedo, Allie – me dijo en tono bajo – No se que hacer con todo esto – suspiró.

- ¿Miedo de que? - pregunté

- De lo que pueda pasar, de que me separen de Bella – ahí estaba el centro de su problema, Bella, sonreí – y lo peor, de que no pueda hacer nada para impedirlo -

- Las cosas siempre pasan por algo, Eddie, y vas a ver que tarde o temprano todo se va a solucionar para bien – le sonreí y me devolvió la sonrisa, aunque ésta no llegó a sus ojos -

Edward POV

Daba gracias a Dios por tener a alguien como Alice a mi lado, ella y Emmett eran los mejores hermanos que podía pedir, aunque la pequeña Allie es especial para mi, siempre tenía las palabras exactas para todos los momentos, a parte de su contagiante energía.

Después que hablamos un rato en el estudio de papá, donde yo le confesé lo mucho que quería a Bella, de darme cuenta como brillaban sus ojitos cuando mencionaba a Jasper y se sonrojaba luego. Ahí encontré otra razón no egoísta para aceptar mi destino. Si yo no aceptaba la que iba a salir perjudicada en todo era mi pequeño duende, y eso no podía permitirlo.

Tocaron la puerta de mi habitación y mi madre entró

- Hijo, tu papá quiere hablar con ustedes – me dijo en su peculiar tono maternal como siempre, y luego de eso cerró nuevamente la puerta.

Bajé y en la mesa del comedor estaban todos sentados, como pasaba cada vez que había que hablar algo realmente importante. Tomé mi sitio entre Alice y mamá, papá estaba sentado en la cabecera de la mesa.

- Bien hijos, como saben, tenemos que hablar de algo importante – dijo mirándonos a todos – creo que ha llegado el momento de que cumplamos con nuestros deberes – dijo firmemente – bueno, con nuestros otros deberes... nuestros deberes en Inglaterra – Emmett iba a hablar – si hijo, se que no los hemos abandonado, pero ahora creo que tienen que ser de carácter... permanente - concluyó

- Estas queriendo decir que... – empezó Emmett

- Si hijo, nos debemos ir, debemos regresar a Inglaterra – Emmett abrió los ojos a su máxima expresión y ....

- ¿QUE?... Papa, debes estar bromeando – dijo algo exaltado parándose de pronto, haciendo que todos volteáramos a verlo

- Sabes que no, Emmett – le dijo mi padre sereno

- Yo no me voy a ir, lo sabes – lo desafió

- Emmett – previno mi padre – tienes deberes que cumplir -

- DEBERES Y UN CARAJO, PAPA- gritó dándole un golpe a la mesa, Alice se encogió a mi lado – No me voy a ir, Carlisle Cullen, no ahora – le dijo respirando agitado – No voy a dejar a Rosalie, no lo voy a hacer, por unos estúpidos deberes que no elegí cumplir -

- Cálmate Emmett – le dijo mamá poniendo su mano en su antebrazo

- Yo no pedí esto, papa, nosotros no pedimos esto – decía serio como nunca en la vida lo había visto - ¿crees que es justo para mi? ¿Y para Alice y Edward? Yo no lo creo papá – dijo y por primera vez volteé a ver a Alice, quien estaba a punto de lanzarse a llorar – Lo siento papá, pero yo no voy a dejar a la única mujer que he amado en mi vida, no lo voy a hacer – culminó

- Nos vamos en una semana, está dicho, y no hay marcha atrás – papá ya estaba molesto, se levantó y se marchó del comedor

- MALDICIÓN – dijo Emmett golpeando la mesa. Alice empezó a soltar pequeñas lágrimas por sus ojos, la atraje hacia mi y la abracé, sintiéndome perdido, confundido, y mi corazón latía muy rápido como si de pronto se fuera a parar

"Nos vamos en una semana"... esas palabras daban vueltas y vueltas en mi cabeza. Una semana, sólo una semana mas estaría cerca de Bella. No podía creerlo. Pronto todos se fueron retirando de la habitación, sólo quedamos Alice y yo. Emmett salió furioso de la casa, dando un fuerte portazo. Esto iba a estar muy difícil.

- Vamos Alice – le dice soltándola, todavía pequeños sollozos salían de su boca – Vamos a ver a Bella – le dije y mi corazón se encogió de tristeza.

Una semana nada más que iba a pasar a su lado, pero no podía decirle nada de mis sentimientos. ¿Con que sentido? ¿Para luego romperle el corazón cuando nos fuéramos? Entonces no sólo mi corazón estaría muerto, sino que le daría el más grande de los sufrimientos a mi muñeca de crista. A mi Bella.