He aquí la segunda parte del capítulo de ayer, para el que se quedó con ganas de más, bueno, y para el que no también. Como es típico espero que lo disfrutéis y que me regaléis un bello review .un abrazo enorme =D

El día de su cumpleaños (Parte II)

Estábamos las dos completamente solas en la sala, normal, aún no había llegado la hora.

Bonnibel: Marceline, ahora que todavía no ha llegado nadie voy a contarte algo que no sabes, es decir todos los invitados lo saben, pero tu no.

Por un momento me asusté no sabía que me estaría ocultando la princesa, y por un lado me daba miedo.

Bonnibel: Va a haber alcohol.

Yo no pude evitar reírme.

Marceline: Qué inocente eres Bonni, ¿Es la primera vez qué vas a beber?

Ella asintió.

Marceline: Pues entonces no te perderé de vista, te digo por experiencia que el alcohol no suele jugar buenas pasadas, y menos si es la primera vez.

Se produjo un silencio absoluto, yo empecé a flotar por la sala y me metí en la cabina de DJ, yo no sabía manejar eso bien del todo, pero al mirarlo vi que era fácil. Pulsé el botón de play y empezó a sonar música comercial, aunque no me gustaba tenía que bailar algo, era la fiesta de Bonni y tenía que estar animada.

Marceline: Venga, Bonni, a bailar.

La cogí por la cintura y ambas nos elevamos juntas. Bailamos en el aire por un rato, hasta que alguien llamó a la puerta y tuvimos que bajar para abrir.

No era solo una persona, era mucha gente, casi todas las princesas estaban allí. También había unos cuantos chuches para hacer de camareros y de DJs. La fiesta poco a poco se fue animando, todo el mundo bailaba, y parecía más divertido de lo que había pensado. La princesa estaba saludando a la gente que iba entrando por la puerta, mientras yo aproveché para ir calentando motores.

Me acerqué a la barra, para tomarme mi primera copa de Vodka Rojo, esta vez había y un montón, antes de servírmelo me preguntaron mi nombre, y al decirlo me confirmaron que esa bebida en concreto era solo para mí. En ese momento sentí que había triunfado, pues llevaba mucho sin tomarla. Me terminé la primera copa en escasos treinta segundos y pedí una segunda, sabía que aún estaba bien, hasta la cuarta copa no empezaría a sentir efecto, como de costumbre.

Se cerró la sala, parecía que ya estaba todo el mundo dentro de la casa del árbol. Se encendió una luz en el escenario, y de una plataforma apareció Bonnibel. Empezó a dar un discurso de agradecimiento y todos esos formalismos de la realeza, mientras la escuchaba me reía en mi interior, porque yo era directamente reina, pero no tenía que obedecer ningún formalismo existente.

Cuando terminó el discurso todo el mundo aplaudió y volvió la música. Yo me senté en un sofá que había pegado a la pared esperando el que ella volviese a la pista de baile, para poder encontrarla de nuevo junto a mí. La vi de lejos, estaba en la barra, y fui corriendo antes de que le diese tiempo a pedir nada, porque quería que su primer trago lo compartiese conmigo.

Marceline: ¿Ya estamos, pequeña alcohólica?

Le dije mientras le tapaba los ojos, para ver si adivinaba quien era. Bonnibel: Vaya, Marceline, que tu todavía no has tomado nada, ¿no?

Yo me reí y pedí al barman otro Vodka Rojo, que apareció a la vez que el licor de caramelo de Bonnibel. La miré y ambas cogimos a la vez las copas, y de un trago bebimos. Yo ya sabía que a la siguiente estaría contenta, pero Bonnibel pareció empezar a estarlo nada más terminar su trago.

La arrastré a la pista y empezamos a bailar como si no hubiésemos bailado antes, pero cuando no llevábamos ni media canción alguien la llamó y ella se fue, yo lo comprendía perfectamente, era su cumpleaños, y ella debía disfrutar con todos y cada uno de sus invitados.

Me aparté en un sofá y de vez en cuando me acercaba a la barra, cuando quise darme cuenta llevaba más de seis copas, aceptaba que estuviese con los demás, pero yo llevaba ya como una hora esperándola, no me enfadé, porque la bebida no me lo permitía, pero si me impacienté un poco, porque estaba ahí esperándola. Tras pensar un poco más que estar cabreada estaba preocupada, era la primera vez de Bonni, y seguro que la de muchos de allí, en ese momento se me pasó por la cabeza la imagen de la princesa tirada por el suelo, sobrepasada por el alcohol.

Me levanté lo más rápido que pude, la busqué por toda la pista, y al final la encontré bailando a ella sola, decidí unirme a ella, que como pude observar ya estaba algo tocada, pues su equilibrio no era del todo bueno.

Bonnibel: Marcy, guapa, llevaba un rato buscándote pero música aquí y allá y a bailar.

¿Un poco?, perdón quise decir muy pasada de la ralla, solo su forma de hablar la delató.

Marceline: Bonnibel, ¿Cuánto has bebido?

Bonnibel: Uno… Tres… Ocho… ¿Qué más da?, venga Marceline, vamos a pasarlo bien.

Seguí bailando a su lado, y no quise discutirle, porque sabía que sería una gran pérdida de tiempo. En un momento alguien se la llevó y le dijo algo, no sé qué le diría, pero alguien me empujó lejos de ella. Una voz dijo desde el altavoz

. Altavoz: ¡Ha llegado el momento de la manguera!

En el centro de la pista se formó un círculo, la manguera era una competición para ver quien bebía más. Era muy simple, con la ayuda de un embudo y una manguera se hacía que alguien bebiese, y cuando no podía más se retiraba y perdía automáticamente.

Cuando quise darme cuenta quería poner a Bonnibel la primera, pero más gente se coló delante de ella, incluida yo, no quería que la princesa hiciese esa competición, sabía que quedaría muy mal parada, además ella ya había tomado suficiente, como para seguir aún más.

Fue avanzando la cola, cada vez que uno empezaba a beber se escuchaba.

Coro: Traga, traga, traga.

Vi salir a unos cuantos jóvenes mal parados, aún así no me amedrenté, y cuando me tocó a mí acabé con una botella entera. La verdad fue fácil, porque a mí me tocó un licor suave. Cuando terminé me echaron fuera del círculo, y como la bebida me había afectado algo me quedé dormida allí mismo.

Cuando desperté, aún estaba tocada, y no quedaban más que diez o doce invitados, no veía a l princesa, y fui a buscarla al baño. Efectivamente, allí dentro estaba, se le veían los pies pero no contestaba. Entré a por ella, la saqué de allí y la puse en un sofá.

Al cabo de dos largos minutos en los que pensé que se había puesto muy mala despertó. Y me miró fijamente.

Bonnibel: ¿De dónde ha salido tan precioso ángel?

Yo me sonrojé, pues para nada me esperaba que esas palabras estuviesen dirigidas a mí, y menos saliendo de su boca, me dejó alucinada.

Mientras ella medio volvía en sí y yo la contemplaba, pues con mi borrachera no me daba para mucho más que eso, se fueron los invitados que quedaban, algunos iban mejor que otros.

Levanté a Bonnibel del brazo, y empezamos a andar hacia mi casa, pues en este estado yo no podía flotar, aún andando me hice cargo de ella, que iba mucho peor que yo.

A mitad de camino paramos, porque ella dijo estar demasiado cansada. Aunque yo intenté hacerla seguir ella se sentó y empezó a hablarme.

Bonnibel: Marceline, venga, por favor, vamos a descansar un poco.

Me dijo con cara de cordero degollado a la que no pude decir que no.

Me senté a su lado y ella me dio la mano. Mi respiración comenzó a acelerarse como nunca lo había hecho. La princesa tomó también mi otra mano, y me miró directamente a los ojos.

Bonnibel: Marceline, preciosa, quiero confesarte algo.

En ese momento todo me dio un vuelco, aún no me creo lo que oí ese momento, y mucho menos lo que pasaría un minuto después de aquello.

Bonnibel: Te amo.

Y al pronunciar esas palabras, que eran justo las que yo pronuncié después también ella se lanzó hacía mis labios y me dio el beso más dulce que jamás habría recibido.

Ese momento me dejó un tanto confusa, entonces preferí pensar que eran los efectos que la bebida había causado en Bonni. La miré y vi que se iba a quedar dormida en el suelo, yo, que ya me encontraba mejor la cogí y floté hasta mi casa con ella en brazos.

Llegamos y le puse su pijama, porque ella estaba tan desorientada que no podría hacerlo, la metí en mi cama, la tapé y le di un beso en la frente. Ella parecía haberse quedado dormida, pero mientras que me estaba duchando la escuché llorar.

Bonnibel: Bonni, eres una genio, la has cagado bien, ella ahora se irá de tu lado, ¿Por qué lo has hecho… por qué?

Al escuchar eso deduje que lo que pasó en el lago lo hizo por que verdaderamente lo sentía, y en parte me alegraba, porque sabía que estaba correspondida, pero por otra parte me entristecía verla de esa forma, no quería que llorase. Terminé de ducharme rápido y me puse a su lado en la cama, la abracé y ella se dio la vuelta, se tumbó sobre mi pecho y siguió llorando hasta quedarse dormida, pero esta vez no decía nada, solo lloraba.

Yo estuve despierta hasta más tarde pensando con detalle en todo lo ocurrido ese día, desde cuando pasó a buscarme hasta cuando la escuché llorando, pues no quería que lo que había pensado terminase siendo parte de mi imaginación, por fin sabía que era real. Y aunque en ese momento mi princesa no se encontraba demasiado bien me alegraba de que estuviese a mi lado.

Ya dejé mis ideas totalmente en claro, ya sabía lo que haría, aunque ella al día siguiente recordase el beso que me dio y creyese que yo lo recordaría, haría como si no hubiese ocurrido nada y le confesaría lo que yo siento como se debe hacer, en una cita en condiciones.

Intenté dormirme, pero no podía, estaba muy emocionada por mi descubrimiento, ella también me quería, me parecía increíble, cada vez que en mi mente veía su imagen no podía dormir, pero finalmente decidí dejar mis párpados caer hasta la mañana siguiente, pues lo necesitaba más que a otra cosa en ese momento.