*NA: Perdón por haber demorado tanto con este capítulo. He estado ocupada estos días y cuando me sentaba frente al computador no me ocurría nada que escribir. Este capítulo es un poco más corto. Gracias por sus reviews! Me inspiran a seguir con esta historia hasta el final, que les prometo que se pondrá cada vez mejor. Ahora incluiré un nuevo personaje!

Capitulo 11:Escapadas nocturnas.

JADE

"¡Castigos! ¿Acaso cree que tengo 5 años? Son una ladrona profesional, por el amor de dios." Pensé enfadada, pero traté de no demostrarlo, solo me senté ahí y lo miré, con cara de pocos amigos.

-¿Qué clase de castigos?-

-Lo sabrás a su debido tiempo.- Me contestó- dependerá de la gravedad de lo que hayas hecho.-

"Pues eso será un problema, porque pienso romper una regla justo hoy" Pensé. Odiaba las reglas, cada una de ellas. Bueno, al menos tenía un celular nuevo, y mejor que el que tenía.

Bostecé sin querer, y Elizabeth me miró.

-Bueno, parece que es hora de dormir.-

-¡Pero no tengo sueño!- Contesté ceñuda. El agente me miró con cara de querer matarme.

-¿De qué acabamos de hablar, Jade?-

-De que tengo que obedecer en todo.- Repetí como una autómata, y me abstuve de rodar los ojos. No quería hacerlo enojar, por lo menos no esta noche, con lo que tenía pensado. – ¡Pero no tengo sueño!- Dije y bostecé de nuevo.

-Vamos, Jade. Hazle caso a Peter. Ve a dormir.- Me dio un empujoncito en la espalda, y me levanté. No por hacerle caso, sino porque me incomodaba su contacto.

Subimos las escaleras hacia mi habitación juntas. Me sorprendió cuando Eli levantó el edredón para que me metiera en la cama. Cuando me acosté puso encima de nuevo el edredón y me arropó. Nadie había hecho eso conmigo desde que tení años. Me sentí conmovida de que lo hiciera ella en mi primer día en esta casa. Deseaba que lo hiciera todas las noches, pero nunca se lo diría en voz alta. Se sentó en la cama.

-¿Cómo te ha ido en tu primer día?- Me preguntó con cariño, como si de veras le interesara saber la respuesta.

-Muy bien, supongo.- Contesté mientras me encogía de hombros. "Si no fuera por Burke y esta tobillera"

-Se que Peter parece mandón e inflexible algunas veces, pero dale una oportunidad. Neal lo hizo y créeme que no se arrepiente.- Quería contestarle que Neal seguía teniendo la tobillera, pero no lo hice. –Buenas noches, cielo.- Su beso en la frente me tomó por sorpresa. Luego se aseguró de que estuviera bien arropada y apagó la luz antes de salir. Suspiré, me gustaba mucho Liz.

Quedarme despierta no fue un problema. Hacía días que no dormía más d horas, pero las pesadillas lograban mantenerme despierta. Y por miedo siempre evitaba volver a dormirme. Soñaba que estaba encerrada en un lugar oscuro, con las voces de mis amigos a lo lejos, inalcanzables. Luego escuchaba la voz de los presos más violentos de la correccional, y por ultimo soñaba que atrapaban al único que no podrá defenderse ahí dentro, al que me preocupaba que pudieran hacerle daño…

-¡Tommy!-

Me levanté exaltada y empapada en sudor. El terror del sueño seguía presente, aunque ya no recordaba de qué iba. Debí de haberme dormido sin darme cuenta. Sentí unos pasos y a pesar de que yo esperaba que apareciera Elizabeth, fue el Agente Burke el que se levantó a ver qué pasaba.

-Jade, ¿Estás bien?-

-Si si, no te preocupes.-

-¿Fue una pesadilla?-

No me gustó que me preguntara si tenía pesadillas, era como mostrar una debilidad ante el enemigo.

-No fue nada, agente Burke, en serio.- Traté de quitarle importancia al asunto y me acosté de nuevo dándole la espalda.

-De acuerdo.- Escuché a mis espaldas. Cuando se hubo ido me fijé la hora en mi despertador: 2:16 am. Todavía tengo tiempo.

Esperé media hora más y me levanté despacio. La pierna todavía me dolía, pero podía caminar por mi cuenta y esperaba que también pudiera trepar y saltar. Me puse ropa negra y abrí mi ventana que daba a la calle. No puedo creer que el agente Burke no se le ocurriera ponerle seguro a las ventanas. El aire fresco de la noche me inundó como una invitación a correr por mi libertad. Mientras no me salga de mi radio, nadie se enterará. No quería imaginarme cómo reaccionaría el agente Burke si supiera que he salido en medio de la noche.

Salí por la ventana y me sostuve a una tubería a mi izquierda, pegada a la pared del vecino. Aterrizar con la punta de los pies y luego los talones. Rodar para amortiguar el golpe. Los concejos de Mike rondaban por mi cabeza. Salté al suelo tratando de no poner mi peso sobre la pierna herida. La calle estaba desierta, a excepción de un vagabundo y una ambulancia que pasaba. Bueno, esto en New York. Troté unas calles hasta una avenida principal, donde estaba mucho más poblado. Sabía que sospecharían de una niña de 12 años cojeando por la calle sola, así que no pude retrasar más lo inevitable. Subí por una escalera de incendios del edificio más cercano y fui desde allí haciendo Parkour; para cuando llegué al piso de Mike, la pierna me dolía horrores. Fui por el pasillo, los chicos de los otros departamentos hacían ruido, pero el de Mike parecía vacío. Abrí la puerta y entré sin prender la luz, solo por si acaso. Caminé unos pasos y justo cuando estaba por decir el nombre de Mike…

-¡Láncenlo al suelo!- Sentí que alguien me hacía una llave por detrás, pero sabía cómo desarmarla y derribé a mi atacante. Luego vino uno del costado y me golpeó justo en mi pierna dolorida. Aullé de dolor.

-¿Jade?- Era la voz de Chris. Alguien prendió las luces y vi a Amber tirada en el suelo

-¡¿Pero a ustedes qué demonios les pasa?!- Grité sobándome la pierna. Mike y Chris me ayudaron a sentarme en el sofá.- ¿Recién salgo de prisión y así es como me reciben?-

-Lo siento, Jade.- se disculpó Mike.- Es que no sabíamos que eras tú. Deberías haber llamado a la puerta en vez de entrar como si fueras un federal.-

-¿Desde cuándo yo toco la puerta? - Pregunté todavía dolida.

-¿Te duele la pierna?- Amber ya se había levantado del suelo.

-Me lo hicieron en la correccional.- Les conté la historia de principio a fin desde que me entregué hasta como vine hacia allí.-…y ahora no sé como volveré con la pierna así.-

-Tranquila, te ayudaremos.- Me ofreció Mike- ¿Quieres una aspirina?-

Me estaba hartando de que me ayudaran, no me gustaba que las personas hicieran cosas por mí, como si fuera una inválida.

-Se donde están- Me levanté y caminé a la cocina, pero justo cuando estaba por cruzar el umbral, un fuerte pitido interrumpió mi caminata. Me levanté el pantalón.- Mierda…-

-¿Qué sucede?- Interrogó Chris caminando hacia mí. Se prendió una luz roja en mi tobillera, no era el mismo ruido que cuando intenté quitármela en la correccional, era diferente y significaba otra cosa: Te has pasado del límite. Di un paso hacia atrás y la luz verde volvió a prenderse y el ruido cesó.

-¿Y eso que demonios fue?- Preguntó Amber observando fascinada la tobillera, Mike no quería acercarse tanto, como si fuera a explotar en mi pierna en cualquier momento.

-Es la tobillera.- Anuncié – Me he pasado de mi radio.- Suspiré esperando que el agente Burke no se diera cuenta de mi descuido.- Será mejor que vuelva lo antes posible.-

-Bien- Dijo Mike, como si se tratara de un general al que le han ofrecido un plan de batalla.- Tu ve a la casa del agente Burke mientras nosotros tratamos de averiguar cómo quitarte eso. Amber, sácale una foto. Preguntaremos por ahí a ver si encontramos a alguien que pueda desactivarla.-

-Gracias Mike.- No era de demostrar mucho afecto, pero se acercó y me dio un fuerte y protector abraso de oso.

-Cuídate, Jade.- terminó el agarre un poco incómodo y me miró.- Te avisaremos si averiguamos algo. Si algo te pasa, no dudes en venir aquí.-

-Pero no te olvides de golpear la puerta.- Agregó Chris sonriente. Le sonreí de vuelta.

-¿Podrás volver sola?-

-No te preocupes, Amber. Estaré bien- Luego recordé algo.- Ah, por cierto. ¿Tienen noticias de Tom?-

-¿De Tom?- Repitió Mike extrañado. – No sabemos nada de él hace meses. Eso es una buena noticia.-

- De todos modos, quiero asegurarme de que está bien.-

-El está bien, Jade. Nadie lo encontrará. Esta a buen recaudo. Sin embargo, puedo preguntar por él, si se algo te lo diré de inmediato-

El viaje de vuelta se me hizo más corto. Sentía como que me había quitado un peso de encima. Saber que había personas allí afuera apoyándome, hacía que no me sintiera tan sola. Pensé en Tommy y en lo solo que se debe sentir tan lejos de casa, pero es por su bien.

Escalé la ventana de mi cuarto con un poco de dificultad, y la sangre se me heló cuando la luz se prendió de repente.

-Así que vuelves de tu escapada nocturna, ¿no es así?-