Capitulo 11:
-Estaba a punto de ir a echarle un buen regaño a Maes cuando usted intervino por mí- dijo- ¿Qué es lo que le ha dicho a Maes, señor Mustang, que ha conseguido que se levante y vaya corriendo a sacar a bailar a Gracia?
Roy se echo a reír y se arrellano en el asiento.
-Bueno, solo le dije que si no le hacia caso a su bella esposa, otro hombre se le adelantaría para sacarla a bailar. Siempre funciona.
Riza lo miro con interés.
-¿Qué es lo que funciona?
-El desafiar los instintos de posesión de un hombre- dijo Roy pausadamente- En cuanto Maes se dio cuanta de que quería bailar con su esposa, se puso de pie para reclamar lo es suyo antes de que yo pudiera acercarme a ella.
Riza sonrió ligeramente. No podía evitar admirar aquella estrategia que tan bien parecía haber funcionado con Gracia. Y todo había sido gracias a Roy Mustang.
-Ha sido, muy amable por su parte- dijo ella-. Han estado enfadados toda la noche así que si ha conseguido que se reconcilien no puedo estarle sino agradecida. Al menos me ahorrara tener que aguantar su mal humor cuando regrese a casa en su coche.
Roy se echo a reír.
- Me alegra haberle hecho un servicio, señorita Hawkeye- dijo-. No hay nada que me gustase mas que Maes y Gracia salvaran sus diferencias- le rozo ligeramente el revés de la mano-. Sin embargo, puedo asegurarle que preferiría pasar el rato con usted que con ninguna de las otras invitadas de Catherine.
En su vos había sinceridad, pero Riza no quería escucharla, y sonrió de mala gana.
- Siempre utiliza palabras tan bien escogidas, señor Mustang.
- Y no cree ni una palabra de lo que le digo- dijo el en cierto tono desafiante, pero con un trasfondo de pesar.
-Creo una palabra de cada dos- dijo ella, y vio que el le sonreía.
- Entonces no quiere reconocer que estaba celosa, señorita Hawkeye, ni tampoco querrá creerme cuando le diga que yo estaba sufriendo cuando la he visto con el señor Owen Chance.
-Ah, el señor Chance es totalmente encantador- concedió Riza para molestarlo-. Me alegro tanto de que esta un tiempo por aquí. Desde luego es un valor para esta ciudad.
-Lo dudo mucho- dijo Roy con una sonrisa nostálgica.
Miro hacia el otro extremo del salón, donde el señor Chance , con su esbelta figura, charlaba con Catherine Armstrong.
-¿Le ha hablado el señor Chance de su profesión?- continuo Roy.
Riza arqueo las cejas, ligeramente sorprendida.
-¿Es que debería haberlo hecho? No hablamos de materias tan mundanas como los negocios, señor. Estábamos demasiado ocupados charlando de cosas más interesantes.
-Entiendo- dijo Roy-. Entonces tal ves el no querrá que lo sepa usted. El señor Chance es un oficial de aduanas- le dio la espalda-. Y como tal no es recibido en muchas casas de esta zona.
- Tal ves por que la gente de por aquí es demasiado intolerante- observo Riza con dulzura- Me sorprende, señor Mustang; no le tenia por un hombre para quien el rango fuera algo tan importante, pero tal ves siendo un coronel del ejercito, esas cosas sean importantes para usted.
- Esta interpretándome mal adrede- le dijo Roy sonriéndole-. Yo creo que el rango es lo de menos mientras la persona que lo ostente sea buena en si; y si el no lo es a mi no me afecta. Lo que hace de el un huésped que no es bien recibido es la propensión de los oficiales de aduanas de ahuyentar el contrabando en esta zona tan alejada de la mano de Dios, señorita Hawkeye. ¿De donde cree que va a sacar la gente para comer si no es a través de este medio con el peligro constante de la invasión?
Riza frunció los labios.
-¿Entonces esta usted a favor del contrabando, señor Mustang?
-Desde luego mientras sea para lo necesario- concedió Roy con sentimiento. Estoy seguro de que muchos deseamos de que el señor Chance arda en el infierno.
Riza se echo a reír.
-Es usted demasiado duro. Un hombre siempre debe cumplir con el deber de su profesión- añadió echándole una mirada de soslayo-. Usted mismo lo dijo cuando me hablo de sus años en el ejército. No es bueno estar ocioso todo el día sin otra cosas con que divertirse aparte de beber y un libro de poesía del siglo diecinueve.
Roy se echo a reír.
-¡Touche, señorita Hawkeye! ¿Es así como imagina que yo pasaba todos los días?
-No tengo idea- dijo Riza-. No me refería a usted en particular, señor. Jamás he pensado en como pasaría usted el tiempo desde que esta aquí.
Aquello no era verdad, y vio por la cara que ponía Roy que se había dado cuenta. Sus ojos oscuros buscaban una respuesta en su rostro.
- Me decepciona que jamás piense en mí- dijo Roy-. Tal ves cuando se ha referido a beber y a leer poesía tal vez se refería al grupo de lectura que formaron sus amigas.
Riza se echo a reír.
- No bebemos, señor. En cuanto a la poesía, confieso que he leído algunos poemas del libro que me regalo, y que me han gustado.
-Me alegro- dijo Roy-. La mayoría son muy románticos, ¿no cree?
Riza aleteo las pestañas al bajar la vista.
-Tal vez. Sin embargo, me gustan más las poesías pastorales. Más que los sonetos de amor de Shakespeare, he estado leyendo las odas a la belleza de una puesta de sol.
-Tal ves tema leer demasiados poemas somáticos, por si le da por pensar en el amor- le sugirió Roy.
-Desde luego que no- se apresuro a negar Riza.
Roy se echo a reír.
-Ya me acuerdo… No esta buscando compañía masculina. Me da la impresión que de todos modos los hombres la buscan a usted. Señorita Hawkeye. ¿Como no iba a ser así siendo usted joven y bella, y teniendo ese carácter tan vivo? Es mucho pedirle a un hombre que no contemple eso como un desafió.
Riza suspiro.
-Sus elogios son muy refinados, señor Mustang, pero conmigo no tienen nada que hacer.
Roy la miro pensativamente, y Riza sintió una viva emoción en su interior. Entonces el se inclino un poco mas.
-¿Qué diría si en lugar de elogios le hiciera un desafió, señorita Hawkeye?- dijo el.
Riza abrió los ojos como platos. Le picaba la curiosidad.
-¿Un desafió, señor? ¿De que clases?
Roy se inclinó hacia ella y le hizo un gesto para que se acercara a el. Tras vacilar un momento, Riza hizo lo que le pedía, mientras era presa de unas sensaciones desconocidas para ella. La tersa mejilla de Roy estaba muy cerca de la de la suya, y por ello le llegaba el aroma de madera de sándalo de su perfume. Riza se fijo en sus labios y rápidamente pestañeo y bajo la vista.
-Me dijo esta tarde que no creía que yo pudiera seducirla- murmuro Roy en vos muy baja-. El desafió es que me deje intentarlo.
A Riza estuvo a punto de caérsele la copa de vino que tenía en la mano. En su pensamiento imagino unas imagines tórridas y provocativas. Entonces miro a Roy un momento; pero antes de desviar la mirada vio la llama de deseo en sus ojos oscuros.
-¡No! No puedo aceptar eso.
Roy le puso la mano sobre la suya.
-Pero lo desea.
Riza noto que le temblaba la mano, presa de una mezcla de horror y emoción. ¿Que era lo que la empujaba a considerar si quiera una apuesta tan escandalosa?
Aquel hombre era un mujeriego tan peligroso que ni siquiera debería estar allí sentada charlando con el. Y apara ella resultaba doblemente peligroso, teniendo en cuenta que su reacción hacia el era de lo mas temeraria. Y mientras le daba vueltas a todo eso, vio que el la observaba, y que le leía el pensamiento como si lo hubiera dicho en vos alta.
-No…
Ella misma percibía su mala gana, y lo mismo le paso a el.
-Mi querida señorita Hawkeye, esta tan cerca de rendirse…
Riza se estremeció y se le puso el vello de punta. Roy la pasaba el pulgar por la mano con movimientos regulares y rítmicos, una y otra ves; y aquel roce de su mano era suficiente para causarle estremecimientos de frió y calor, de miedo y ardor, al mismo tiempo.
-Reconozca que se siente tentada…
-No es verdad- dijo Riza, recuperando un poco la compostura-. No siento inclinación alguna por aceptar su sugerencia.
Roy le soltó la mano y se arrellano en el asiento.
-Bueno, por lo menos a respondido a mi desafió- dijo con pesar-. Tengo que acordarme de no volver a hacerlo de nuevo, a no ser que quiera provocar en usted una reacción totalmente opuesta a la deseada- apuro su copa de vino-. Creo que deberíamos volver al salón, ¿no le parece? Nos hemos quedado solos, y seguramente los criados querrán quitar las mesas.
Riza miro a su alrededor y se dio cuanta para sorpresa suya de que todos los demás invitados habían terminado de cenar hacia rato. El invernadero estaba desierto y, con sus lámparas de colores y sus juegos de luces y sombras, de pronto le parecía totalmente distinto, muy íntimo. El murmullo del agua de las fuentes se entremezclaba con los distantes acordes de la música del salón; pero a Riza le parecía como si el silencio estuviera vivo. La luna de verano vertía sus rayos plateados por el tejado de cristal, moteando el suelo de tarraso con charcos de plata. Roy se puso de pie y le ofreció su brazo, al que ella se agarro con cuidado, como si el simple echo de tocarlo le pareciera peligroso, lo suficiente como para provocar una reacción elemental. Bajo sus dedos, Riza sintió su brazo calido; y de pronto el camino hasta el salón le pareció muy largo.
Sus sentidos estaban tan centrados en Roy que no puso cuando o donde ponía el pie. Se le engancho el tacón en el borde de la falda y perdió pie. El instinto la empujo a agarrarse con mas fuerza a Roy para no perder el equilibrio. Y sin duda también fue el instinto lo que empujo a Roy a echarle el otro brazo a la cintura y estrecharla contra su cuerpo con fuerza.
Ella pensó que la besaría, pero Roy solo siguió abrasándola, y apoyo sus labios sobre su cabello mientras el calor de sus manos la seducía a través de la fina tela de su vestido de seda. Riza tenia la mejilla apoyada en el hombro de Roy; y el aroma del sándalo mezclado con el de su piel le resultaba tan turbador como el de los latidos de su corazón que percibía a través de su chaqueta. Entre sus brazos se sintió segura y protegida y al mismo tiempo muy viva. De algún modo aquel gesto le pareció mucho mas intimo que un beso; y esa emoción la sacudió profundamente. Sin saber que pensar, lo miro a la cara; entonces sintió sus brazos que la estrechaban y vio su mirada de deseo. Lucho para dominar el ansia de abrasarlo también para no soltarlo jamás. Aquello era una locura.
Riza se soltó de su abraso y se aparto de el, como si ladistancia fisica lograra romper el hechiso que pareciatenrla presa.
-Perdone- le dijo ella con una alegría superficial que sugería que hubieran estado hablando del tiempo o del estado de los caminos-. Debo ir a colocarme bien la falda.
Riza continua medio a tientas hasta el lavado, y se apoyo sobre la cómoda de cajones para no caerse al suelo. Temblando mientras contemplaba su reflejo en el espejo, se pregunto que demonios le pasaba.
Roy Mustang la había abrasado, y la experiencia le había resultado tanto consoladora como placentera. En ese momento se había surtido amada y protegida, además de deseada. Sabía que Roy la deseaba. El roce de sus manos sobre su cuerpo le había trasmitido la profundidad de su necesidad. No la había besado, sin embargo la había abrasado con ternura además de con deseo. La tentación de dejarse llevar, de abrasarlo también, había sido tan grande. Si el sentido común no hubiere reafirmado su presencia en el momento oportuno, en ese momento seguiría abrasada a el, ajena al mundo, a todo el mundo.
Riza aparto de su rostro un mecho de cabello y noto que todavía le temblaban las manos. Sabía que era la fuerza de los pensamientos la que provocaba aquel nerviosismo en ella. Por que aquello no era una simple atracción hacía un hombre apuesto. Lo que sentía por Roy Mustang era mucho mas profundo, mas complicado. El provocaba en ella deseos que había enterrado muy dentro y que se había negado a si misma durante mucho tiempo. El había despertado en ella esa necesidad de unión física y espiritual que había esperado encontrar en Neil pero que jamás consiguió. Roy había despertado en ella un deseo de proximidad emocional que jamás había experimentado con nadie.
Riza se cruzó de brazos, como si quisiera protegerse del frió que sentía por dentro. Hasta ese momento no se había dado cuenta de lo vulnerable que era. Durante tres años había vivido retirada, e imaginado que podía pasarse el resto de sus días así. Y entonces había aparecido Roy Mustang y le había hecho enfrentarse a la locura de esa idea en particular.
Así que en ese momento tenia que elegir. Podría abandonar las normas y los principios que habían gobernado su vida hasta ese momento para buscar los placeres de una aventura amorosa. No tenia dudad de que convertirse en la querida de Roy Mustang seria experimentar una dicha turbadora, el sueño de la satisfacción física. Sin embargo tenia miedo, miedo a que la intimidad física que deseaba aun continuara eludiéndola; y mas miedo le daba aun que acabara deseando mas de lo que el pudiera darle; y de que por ende la hiriera mas profundamente de lo que la había herido Neil Straton.
Riza contemplo su reflejo con desconsuelo. Le tenia miedo al matrimonio, y al mismo tiempo anhelaba la dicha del verdadero amor. Deseaba la satisfacción física, y sin embargo no podía imaginársela desprovista de ternura. Rechazaba las insinuaciones de un mujeriego, aunque al mismo tiempo deseara ardientemente que le hiciera el amor. Y seguro. Después de todo no tenia elección. Debía protegerse de Roy Mustang y de la peligrosa atracción que sentía hacia el. Debía llevar a cabo sus decisiones con fiera determinación. No debía volver a verlo.
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Ya chicas, primer chap de la semana y espero que les hay guiado, como siempre agradezco a las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión así que:
Sangosinha: Como ves no hubo declaración, aun no pero ya se tendrán que ir conociendo mas. Agradezco tu preocupación y de verdad que a pesar de que no consideras tu español muy bueno te entiendo perfectamente Ali que debo felicitarte por eso, gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
Tenshi of Valhalla: Me alegra que te guste y sobre los chaps aun no lo tengo muy claro, pero si será un poquito mas larga que las anteriores, 27 o 30, así que ruego me tengan paciencia, gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao
Riza: Como ves no se declaro, la verdad es que tendrá que ser Roy el que se esfuerce para conseguir lo que quiere, sobre los chaps del manga te agradezco un montón tu oferta, pero la verdad es que ya lo descargue y solo queda esperar ansiosa el 72(que angustiante), gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
