Disclaimer: Soul Eater es propiedad intelectual de Atsushi Ōkubo. Los temas de cada uno de Los retos, pertenecen a la Comunidad de 30Vicios en Livejournal.
Reto #06 de la Tabla Básica de 30Vicios.
Resumen: ¿Qué hacer cuando las cosas no salen como queremos? Escapar. Continuación directa del reto #02
Vermillion and Viridian
por Onmyuji
La crisis de Papá.
Soul Eater Evans. Detenido por Sid Barret, profesor zombie de un pésimo sentido del humor. El mismo que no se había detenido a esperar que entrara a las duchas después de la clase de deportes. No. Lo había obligado a seguirle, exigiendo que omitiera las preguntas.
Y por eso estaba ahí, sudoroso, cansado y preocupado.
Se preguntaba si eso tenía qué ver con la ausencia de Maka de clases desde primera hora de la mañana.
Los pasos de Sid lo llevaron directo hacia una puerta que no reconocía. Justo cuando creyó que conocía el Shibusen, resulta que existen oficinas que jamás en su vida había visto. Había una enorme placa colgada en la misma, la cual decía Spirit Albarn. Palideció. ¿De cuándo acá la Death Scythe tenía su propia oficina?
Y cuando el profesor Sid abrió la puerta y le mostró el interior, encontró a su compañera, a su shokunin; sentada sobre una silla, completamente sonrojada y nerviosa. Maka alzó la cara para verlo y se puso tan pálida como él lo estaba en ese momento.
Entonces las piezas comenzaron a encajar.
Sin mediar ninguna clase de palabra con Sid-sensei (pues evidentemente había entendido perfectamente lo que había ocurrido), Soul caminó hasta el asiento contiguo a Maka y se dejó caer contra él, molesto. Maka no se atrevió a verle, preocupada. La guadaña respiró.
Maka era una mentirosa. Lo había prometido. De verdad le había creído. Y luego se lo permitió: le permitió dormir en su cama para calmar su miedo. Pero ahora Maka era completamente una falsa para él. No le bastaba. La consideraba la mejor técnica del mundo entero (la única con la que podría tener esa resonancia de almas tan envidiable). Pero esto lo superaba con creces.
Sabía que su técnica era prudente y de verdad está convencido de que cumpliría cabalmente su promesa, hasta que esto pasó. De alguna forma, por muy bizarra que esta fuera, Maka le había contado a su padre.
—Lo siento. —Quiso disculparse ella, pero en lugar de que las cosas fueran mejores, empeoraron. Soul se hundió en su lugar, completamente frustrado, tratando de ignorar la vocecilla de su compañera—. Soul...
—Esto definitivamente no es cool, Maka. —Habló el peliblanco, acertando cuidadosamente de ver a su compañera a los ojos. Y entonces Maka observó la molestia en ellos: esa sensación de que no le importaba lo que su padre fuera a decirles en ese momento, pero que en cierto sentido sí le preocupaba. Se trataba de algo similar a los sentimientos encontrados—. Tu. Padre. Me. Matará. ¡Y lo peor de todo es que soy inocente!
Soul jamás se había visto afectado por lo que Spirit pudiera decirle hasta ahora.
—¡Yo no le dije nada! —Se defendió Maka mientras se tallaba la cabeza, enrojecida. Se agachó, de forma que su cara no pudiera verse, cuando la puerta de la dichosa oficina se abrió de nuevo y esta vez no fue una presencia agradable la que ingresó en la habitación.
Spirit entró en la habitación.
Ambos compañeros alzaron la cara y la clavaron en el pelirrojo, captando al instante que algo no estaba bien con él. Es decir, esa demacrada cara no era algo que vieran todos los días.
Al sentirse observado por el par de adolescentes, Spirit recobró su compostura seria, acompañada de un fuerte carraspeo. Luego pasó a sentarse frente a ambos y observó con rencor a Soul. Entonces lo señaló acusadoramente—. ¡Tú! ¡Idiota inmoral! ¿Cómo te atreviste a tocar a mi Maka? —Y entonces chilló, inconsolable y sin importarle en lo más mínimo si era observado o no.
Los dos compañeros intercambiaron miradas confundidas, sin entender. En ese momento, Soul supo que Maka no le había contado nada a la Death Scythe. Maka había cumplido su parte del trato. Por su lado, Maka se dio cuenta de que alguien había estado espiándolos. Fue tan evidente que al instante creyó sospechar de alguien.
—Papá-... —Maka trató de hablar, esperando poder calmar a su padre, pero entonces Spirit reventó y comenzó a llorar sobre su regazo, quedando tirado sobre el piso, casi como suplicándole a Maka.
—¡No, no digas nada, Maka! ¡Nada consolará a mi pobre corazón en este momento! ¿Cómo es posible que hayas permitido que él te tocara? —Lloró el hombre, incapaz de parar de sollozar como un niño con berrinche—. ¿Acaso...? ¿Acaso te ha drogado...? —Spirit siguió llorando sobre el regazo de Maka, quien se sintió incapaz de alejarle.
—Por supuesto que no. Soul jamás lo haría. —Respondió ella, sonrojándose ligeramente. Aquello pareció activar los oídos de Spirit, quien alzó los ojos y vio a su hija con sorpresa.
—Tú-... ustedes-... —Maka palideció al escuchar a su padre preguntar, pero se mantuvo quieta y silenciosa. Quiso abrir la boca para decir algo, pero entonces la Death Scythe se le adelantó, moviendo las manos para tratar de entender, aunque ciertamente no lo estaba haciendo muy bien—. ¿L-lo-lo amas? —Y la observó fijamente.
—Papá, estás malinterpretando todo. Soul y yo no-...
—No, no, no. Esto tiene qué ser un error. ¿No te drogó, de verdad?
—¡Papá...! —Spirit atinó a ver a Maka con los ojos suplicantes, esperando que ella se limitara a responder. La rubia ceniza suspiró—. Soul y yo simplement-...
—¿No te forzó? —Y la rubia negó suavemente con la cabeza, dudosa—. ¿Lo quieres? —Preguntó, completamente incrédulo. Maka se sonrojó violentamente al escuchar a su padre forzar la pregunta una segunda vez. Soul clavó sus ojos en padre e hija, tratando de adivinar el motivo de aquella pregunta que parecía ser la única forma de escape, la salida, la salvación para ambos.
Spirit de verdad creía que ellos-... que Maka y él-...
—¿lo hiciste con él? —Y señaló violentamente a Soul por segunda vez. Y su desesperación se acrecentó cuando tomó a su hija por los hombros y comenzó a zarandearla—. ¡Maka! ¿Entonces es verdad lo que Blair-chan me dijo? —Repitió Spirit, mientras su mente se iba nublando más y más.
Entonces había sido Blair. Y Soul y Maka intercambiaron miradas, incómodos y molestos con cierta gata traidora.
Maka no respondería aquella última pregunta. No cuando su compañero estaba ahí, deseoso de escuchar que ella admitiera o negara tal afirmación. ¿Qué importaba el hecho de que ella había llorado por él, dormido con él y se habían besado? A su mente llegó aquel maravilloso recuerdo como un pedazo de alivio para la tensión del momento, dispuesta a conservar aquel recuerdo toda su vida. Luego agitó la cabeza mentalmente, dispuesta a atender el problema de otra forma.
Un simple beso no probaba nada. Eso no quería decir que Maka estuviera realmente enamorada de Soul, así como tampoco aseguraba que ambos compañeros serían inseparables a pesar de la futura condición de Death Scythe del chico. Estaban a dos almas de separarse.
Ella quiso convencerse de que esa era la realidad, pero no pudo olvidar el calor del tacto masculino chocando contra su piel la noche anterior, así como tampoco la forma en que él había acariciado su cabello y su cara descansando contra su torso.
Si se separaban, sólo esperaba que Soul no la olvidara jamás.
Dicen que el que calla otorga. Y aquel silencio, de alguna forma, respondió a la pregunta de Spirit y a la pregunta muda de Soul.
Pero justo cuando Soul se sentía tan autosuficiente, completo, casi feliz y a punto de hinchar el pecho y sonreír sabiendo que Maka estaba enamorada de él; sintió los ojos verdes de Spirit fijos en él. Tenía la cabeza volteada de una forma grotesca (parecía una mala réplica de la película de El Exorcista), sin siquiera molestarse en volver el cuerpo. Lo encaró, sin temor alguno. Y entonces dio la vuelta como debía ser, esta vez encarándolo—. ¡Yo te Mataré! —Y diciendo esto, Spirit Albarn se lanzó contra el peliblanco, dispuesto a hacerlo pagar por quitarle la dignidad a su hija en medio de un alboroto confuso del que sólo tenía una vaga y errónea idea.
Una idea errónea por la que, más tarde, Soul y Maka harían pagar a Blair.
Fin del Reto.
