Los personajes no me pertenecen, sino a Cressida Cowell y DreamWorks. La historia es una adaptación del libro "Serial Hottie" de Kelly Oram (Autora altamente recomendada) con muy ligeros cambios en los diálogos y ambiente para adaptarlo a esta pareja y mundo fantástico. Habrá un crossover masivo (necesario y divertido) con personajes de la Franquicia Disney y DreamWorks.

Disfruten. Reviews con cuenta registrada responderé con gusto.


11.

Los ojos me ardían y mi pecho se sentía como si estuviera derrumbándose sobre sí mismo. Me sentía tan sorprendida y más abrumada de lo que creí que nunca había estado en mi vida.

—Tú eres divertida y confiada. Me tomo unos treinta segundos convencer a Snotlout de que serías una novia increíble. Pero ahora que la idea de que puedes salir con chicos se ha metido en la mente de la gente, probablemente se pelearán por llamarte y ver quién puede tener una oportunidad. Confía en mí. Alguien está obligado a hacerte desmayar —Rapunzel se echó a reír, hasta que vio la expresión de mi cara. Alguien ya me había hecho desmayar—. Ya se nos ocurrirá algo.

Y fue entonces cuando ocurrió lo impensable. Algo que no creo que haya sucedido en la historia del hombre, sino a través de una fuerza excesiva. Rapunzel y yo nos abrazamos. Por supuesto que ese tenía que ser el momento en que mi padre decidió registrarnos.

—De acuerdo ¿Cómo es que no escucho…? —Su voz se apagó y miré justo a tiempo para ver la goma de mascar cayendo de su boca—. ¡Bertha, rápido! —gritó, y se abrió paso hacia nosotras.

Mi mamá probablemente pensó que yo había matado a Rapunzel por la forma en que vino corriendo. Cuando entró en la oficina y nos vio con los brazos alrededor de la otra y no porque nos estábamos ahorcando, sus rodillas casi dejaron de funcionar.

—¿Quiénes son y qué han hecho con nuestras hijas?

—No lo sé, pero creo que el infierno debe de haberse congelado.

—¿Estás seguro de que es real?

—¿Has puesto algo en la cena de esta noche?

Tontos.

Me sorprendí cuando mi pensamiento hizo eco. Toda esta cosa de decir mis pensamientos en voz alta se me empezaba a ir de las manos. Mis padres finalmente empezaron a reírse de sí mismos, y a felicitarse mutuamente por sus excelentes habilidades de crianza, obteniendo miradas incrédulas y gemidos por parte de ambas.


Por segundo domingo seguido, los parques de Berk se encontraban libres de cualquier amenaza de rubias, y la razón era que Hiccup pasó la noche en la cárcel. Al menos, eso fue lo que me dijo Rapunzel cuando me despertó a las ocho de la mañana. Anoche, después de habernos escapado de nuestros padres, nos encontrábamos en mi habitación intentando decidir si debíamos decirles sobre el ataque hacia Dagur, cuando dos policías se aparecieron en la casa de Hiccup.

Desde mi ventana, vimos cómo se llevaban a Hiccup esposado. Su tío lo abrazó casi asfixiándolo antes de que lo pusieran en el asiento trasero del auto. Cuando los policías se alejaron, el señor Haddock los siguió en su auto. Aún no habían regresado.

—Pero ayer me dijo que los asesinos nunca irían por las personas que conocen. A Dagur lo conoce. Y tiene razones para odiarlo. Si fuese un asesino, no sería tan estúpido. Puede que haya atacado a Dagur, pero no es el Acuchillador.

—¿Quién más podría ser? —preguntó Rapunzel—. La semana pasada Hiccup pasó todo el fin de semana aquí contigo y no hubo ningún homicidio. Anoche se lo llevaron a la cárcel y una vez más no hubo homicidio.

—¡No! —Mi corazón latía como loco. Fue horrible haber visto cómo se llevaban a Hiccup anoche. Me quedé sentada junto a la ventana toda la noche, esperando a que su tío lo trajera a casa. No podía soportar pensar que se encontraba en la cárcel. Sabía que podía cuidarse de los criminales, pero aún así existía una parte de él que era demasiado vulnerable. Simplemente lo quería en casa, donde sabía que se encontraba seguro. Necesitaba decirle que lamentaba haberme enojado ayer y hacerle saber cuánto apreciaba que haya querido defenderme, aunque lo haya llevado demasiado lejos—. No lo voy a culpar por los homicidios de los Sábados por la Noche hasta que tengamos pruebas en verdad físicas —Miré hasta la casa al otro lado de la calle, allí tan vacía y tentadora, suspiré—. Tengo que saberlo con seguridad.

Rapunzel vio como me ponía mis zapatos. Me siguió mientras cruzaba la calle.

—¿Qué estás haciendo?

—Es una cosita pequeña llamada allanamiento de morada. Si Hiccup tiene algún tipo de prueba allí adentro, entonces aceptaré que mi novio es un psicópata asesino y llamaremos a ese detective. Lo prometo.

—Pero no puedes simplemente meterte en casas ajenas. También podrías terminar en la cárcel.

—Necesito ponerle un fin a esto —admití desesperada—. Aún me gusta, ¿Está bien? mucho. Necesito algo que haga que deje de gustarme.

Una intensa sensación llenó mi estómago justo en ese momento. Dejé de moverme y miré a Rapunzel a los ojos. Ella me miró fijamente, tragándose todos esos pensamientos, y tomó mi mano.

—De acuerdo —dijo convencida—. Hagámoslo.

Resultó que mi primer acto criminal fue sorprendentemente fácil de llevar a cabo, ya que anoche el Sr. Haddock había salido con tanta prisa que había olvidado cerrar la puerta con seguro.

—Vamos a su habitación —dije automáticamente mientras caminábamos hacia arriba por las escaleras—. Hay una caja de metal debajo de su cama que me muero por revisar —Hiccup había limpiado las latas de sodas y los dulces de nuestra noche de juegos, y tenía mi bolso puesto delicadamente en una esquina, en su silla de juegos—. Comienza a buscar cualquier cosa extraña —Busqué debajo de su cama y saqué la caja de metal. Era una pequeña caja roja de herramientas hecha en metal y, desafortunadamente, cerrada con seguro—. Rápido, debe haber una llave por algún lado. Busca por allí una llave pequeña. Ve dentro de sus gavetas o algo así.

—No voy a rebuscar entre su ropa interior. Es tu novio. Tú busca en las gavetas.

Rodé los ojos y comencé a buscar entre sus gavetas.

—No hay nada aquí —dije, cerrando la última gaveta.

Rapunzel tomó una botella de colonia mientras yo me dirigía hasta la mesita de noche.

—Esto se ve bien —dijo, vertiendo un poco sobre su muñeca.

—¿Podrías al menos ayudarme?

—Guau ¿Siempre huele así de bien?

Desafortunadamente.

—No hay nada aquí aparte de su arma eléctrica —dije. No pude evitar agarrarla y apretar el botón. Chisporrotearon chispas azules—. Me pregunto cuán fuerte puede lastimar esta cosa.

—Baja esa cosa y déjame ver que tiene en su closet —Rapunzel tomó el aparato, abrió la puerta del closet y comenzó a examinar la ropa guindada—. Oh. Apuesto a que Hiccup se ve hermoso en esto —dijo, sacando una chaqueta de gamuza marrón oscuro de su gancho—. Me pregunto cuánto dinero gastó en este guardarropa. Desearía tener… espera —jadeó—. ¿Qué es esto?

Había algo pegado con cinta adhesiva en el fondo del closet. Empujé toda la ropa a un lado y Rapunzel soltó un quejido silencioso.

—¿Qué está haciendo con fotos de chicas muertas pegadas en su closet? —pregunté.

—Me preocupan más las chicas de allí que no están muertas —susurró.

Hasta ese momento, en verdad no había creído que Hiccup tuviera algo que ver con el Acuchillador de los Sábados por la Noche. Pero vimos un collage de fotos, reportes de la policía y notas, todas en relación al caso del Acuchillador. Camicazi, Elsa Arendelle, Aurora Beauty, Cinderella Disney —todas se encontraban allí, mirándome de frente junto a otras tres fotografías de chicas que encajaban en el mismo perfil.

—Es una investigación. Está estudiando el caso. Ve como lo tiene todo organizado. Es como si intentara resolverlo.

—¿Estas bromeando? —preguntó Rapunzel, señalando la foto de una chica llamada Stormfly Nadder—. Esto no es resolverlo. Ésa es una fotografía de su próxima víctima.

Intenté no creerle.

—¿Y entonces qué me dices de toda esta información? ¿Todos los reportes de la policía? ¿Todos los perfiles de las personas trabajando en el caso? ¿Por qué tendría todo eso?

—Obviamente necesita saber cuán cerca están los policías de atraparlo. Tú pediste una prueba. Aquí está tu prueba. Dame mi celular. Voy a llamar al Detective Bludfist.

—¡No! No es suficiente. No puede ser él.

Sí, me hallaba en completa negación. ¿Y qué?

—Astrid, lo prometiste. ¿Qué más necesitas? ¿Qué venga detrás de ti con un cuchillo?

—¡Fotografías! —jadeé—. Las instantáneas. El asesino dejó fotos instantáneas de sus víctimas para que conectaran los asesinatos. ¿No a todos los asesinos les gusta llevarse recuerdos? Él les ha tomado fotos. Si es el asesino, entonces tendría esas fotos —Miré alrededor del perfectamente ordenado cuarto y regresé hasta la cama de Hiccup—. Ayúdame a levantar el colchón.

Rapunzel suspiró, como si le hubiese pedido que presentara un examen por mí. Con una mirada que sugería que yo era una idiota, rebuscó debajo de la cama y sacó la caja de herramientas para colocarla sobre sus piernas.

—Estoy segura que podemos abrirlo con un palito —dijo luego de examinar el pequeño candado—. ¿No tendrás un gancho de cabello? —Ambas nos reímos al mismo tiempo—. Lo lamento, olvidé con quién hablaba.

—¿Esto funcionará? —pregunté, tendiéndole mis llaves con el llavero de navaja rosado.

—Aw, es tan lindo —Habló con ternura. Luego de un minuto de estar luchando con el candado, se abrió. Rapunzel comenzó a levantar la tapa y mi corazón se saltó un latido. Cerré los ojos con fuerza y sostuve el aliento—. Oh —murmuró con admiración—. Guau.

—¿Qué? —Mis ojos se abrieron y Rapunzel me tendió la caja de herramientas.

Dentro se hallaba lo que había quedado de los padres de Hiccup. Un puñado de fotografías, un par de anillos de boda, lentes de sol y un adorno para el cabello de su mamá.

—Era hermosa —dijo Rapunzel, mirando una fotografía de la mamá de Hiccup.

Levanté una foto familiar y miré de cerca al padre de Hiccup. Tenía los ojos de ambos, pero la nariz de su papá y la sonrisa de su mamá. En la foto, se encontraban en una playa con un Hiccup de nueve años mostrando con mucho orgullo un castillo de arena, como si no le importara más nada en este mundo. Tenía una sonrisa que nunca le había visto. La foto daba una pista de lo mucho que la muerte de sus padres lo había cambiado. Mi corazón casi se parte en dos al verlos juntos.

La puerta de enfrente se cerró con un golpetazo abajo, salté tan alto que el contenido de la caja de herramientas se esparció por el piso.

—¡Ya llegaron! —siseé.

Frenéticamente lancé todo de vuelta a la caja, mientras Rapunzel se quitaba la chaqueta de Hiccup y acomodaba la ropa en el closet para tapar la pared. Justo entonces escuchamos hablar al tío de Hiccup.

—¿Quieres que pida Pizza o algo?

—No, gracias —respondió Hiccup, sonaba algo deprimido—. Sólo estoy cansado.

—De acuerdo. Voy a ir a mi oficina a hacer algunas llamadas. Ya resolveremos esto.

—Sí, seguro —Hiccup no se escuchaba tan optimista. Escuchamos el sonido de la puerta de la oficina cerrándose y luego fuertes pisadas en las escaleras.

Rapunzel y yo nos miramos con horror. La puerta de la habitación de Hiccup se encontraba abierta de par en par, y en unos dos segundos entraría y nos encontraría revisando sus cosas.

—Rápido, escóndete detrás de la puerta. Yo lo distraeré y tú podrás salirte. No me lastimará —siseé al empujarla detrás de la puerta, cerciorándome de que no pudiera verse. Luego corrí hasta su cama y abracé su almohada como si hubiese estado durmiendo por un rato. Ni siquiera estoy segura de cómo mis ojos se cerraron completamente cuando entró a la habitación.

—¿Astrid? —jadeó.

Hice mi mejor imitación de alguien agitándose en un sueño profundo. Luego de un momento, le eché una mirada a su rostro destruido y no tuve que actuar cuando me apresuré hacia él y le eché mis brazos a su alrededor.

—Estoy contenta de que hayas vuelto.

La manera en que sus brazos se envolvieron a mí alrededor fue más reactiva que nada.

—¿Qué haces aquí? —preguntó, sorprendido y completamente confundido.

Levanté el mentón para mirarlo a los ojos, pero me negué a soltar mi agarre en su cintura.

—Sé lo de Dagur —dije—. Eso es lo que vino a decirme Rapunzel la otra vez.

—Espera, te juro que…

—No importa —le dije rápidamente. No quería escuchar sus excusas. Si tan sólo pudiera ignorar eso y enfocarme en su rostro, podría olvidar todo lo malo y sólo estar feliz de verlo—. Cuando vi a los policías en frente de tu casa anoche pensé que no te volvería a ver. Pensé que ibas a pasar tu vida en la prisión creyendo que te odiaba —Apreté aún más a Hiccup y mi nombre se escapó de su boca en forma de un suspiro. Me devolvió el abrazo como si mi sola presencia estuviera renovando su fuerza—. ¿Cómo fue que te dejaron ir? —No pude evitar preguntar.

—Sólo me llevaron para interrogarme —El cuerpo de Hiccup se tensó debajo de mí—. No sé por qué se molestaron. No creyeron ni una palabra de lo que les dije. La única razón por la cual no me arrestaron fue porque no tenían pruebas. El auto de Dagur todavía está desaparecido, y él no logró ver bien a su atacante. El tipo tenía puesta una máscara y llegó por detrás cuando se metía en el auto.

Me estremecí, preguntándome cómo podía hablar Hiccup tan tranquilamente sobre un tipo al que casi habían matado. Hiccup me sintió temblar y me apretó con tanta fuerza que casi dolió. Busqué algo para decir.

—¿No te molesta que haya venido?

—¿Molestarme? —repitió incrédulo. La confusión podía haberse ido de su voz, pero su incredulidad no lo había hecho—. Tenía miedo de que me odiaras. No pensé que me dejarías explicarte.

Al oír el crujido de la puerta de Hiccup, eché un vistazo sobre su hombro. Mi hermana todavía esperaba la oportunidad para escapar. Sentí a Hiccup comenzar a girar y llevé mi mano a su cabello, lentamente pasando mis dedos sobre él. Los ojos de Hiccup se cerraron ante la caricia.

—No necesito una explicación —le dije—. Sólo necesito que mi novio me bese.

Hiccup lucía desconcertado, pero exitosamente distraído.

—Acabas de decir la palabra con N —dijo.

—Y todavía no me estás besando.

No necesitó que se lo dijera otra vez. Me besó con tanta seriedad que aunque supiera que tenía un armario lleno de fotos de chicas muertas y probablemente próximas-a-morir, me derretí en sus brazos. Por el lado positivo, Rapunzel fue capaz de escapar a salvo. Gracias al cielo por Lady GaGa. Si hay algo que puede acabar con mis ganas de besuquearme, es la música pop. Sabía que sería Rapunzel tratando de rescatarme, así que contesté.

—Astrid, hola, ¿Todavía estás en lo de Hiccup? —Él escuchó la voz de Rapunzel a través del teléfono y eso sí acabó con su humor. Me dejó ir y cayó en su cama. Me acosté en la cama con él, aunque eso me hacía querer besarlo un poco más. Necesitaba estar lo suficientemente cerca para que pudiera escuchar cualquier excusa que mi hermana estuviera a punto de darme—. Será mejor que vuelvas a casa. Acabo de escuchar a papá levantarse.

Me incorporé. Había muchas probabilidades de que esa excusa fuera real.

—Estoy yendo ahora mismo.

Hiccup se aferró a mi mano y me dirigió una mirada inquisitiva.

—¿Alguna vez tendremos la oportunidad de besarnos sin ser interrumpidos?

—No ahora mismo —dije—. Te llamaré más tarde. Estoy feliz de que estés en casa.

Hiccup me acompañó hasta la puerta de entrada y Rapunzel prácticamente me abordó en cuanto entré a la casa.

—¡No puedo creer que hayamos salido de esa! —dijo una vez que hubo cerrado mi puerta. Ambas nos dirigimos directamente a mi ventana—. Cuando esa puerta se abrió, pensé que ambas estábamos muertas. Linda distracción, por cierto. Qué manera de besarte con un asesino.

Mis instintos naturales querían escupir alguna estúpida respuesta, pero lo único que salió de mi boca fue un suspiro.

—No encontramos nada que pruebe que lo hizo. Todavía no puede ser él.

—¿Pero qué hay de esas fotos en su armario? Había tres chicas que no están muertas aún. ¿Tenemos que esperar hasta que lo estén?

Estaba derrotada y lo sabía.

—Supongo que no.


Tres horas atrás, no me convencía de que hablar con los policías fuera lo correcto, pero Rapunzel y yo estábamos sentadas en el patio de comidas con el detective con el que habíamos hablado antes.

—Podría haber ido a su casa —dijo el Detective Bludfist una vez que hubiera ordenado un café y se uniera a nosotras en nuestra mesa—. En realidad debería estar hablando con ustedes con sus padres presentes.

—Nuestros padres van a irse en un crucero el miércoles —explicó Rapunzel—. Si se enteraran de todo esto, cancelarían el viaje.

—¿Me están queriendo decir, chicas, que estarán solas en casa este fin de semana?

—Somos lo suficientemente grandes como para quedarnos solas. Además, tenemos un contacto de emergencia a ocho kilómetros. Estaremos bien.

—Y en realidad no hay razón para preocuparse, ¿Verdad? — pregunté—. La última vez dijo que todo este tema con Hiccup es probablemente sólo coincidencia, ¿Verdad? —El detective tiró del cuello de su camisa, obviamente muy incómodo acerca de algo—. ¿Qué? —exigí.

El policía echó un vistazo alrededor del atestado centro comercial y se inclinó sobre la mesa para susurrarnos.

—Encontramos el auto robado de Dagur. Había un cuchillo allí dentro. Se encontraba cubierto de sangre, así que hicimos pruebas. Encontramos el ADN de Dagur y también el ADN de dos de las víctimas de los Sábados por la Noche. Quienquiera que lo haya atacado es definitivamente nuestro asesino serial.

—Bueno, eso no tiene sentido —me quejé—. El Acuchillador de los Sábados por la Noche ha estado perfecto. No ha dejado una sola huella digital o hebra de cabello o nada en ninguno de los cuatro asesinatos. ¿Por qué de repente atacaría a un chico al azar, robaría un auto y luego sería tan descuidado de dejar el arma del asesinato allí? Es simplemente estúpido.

El Detective Bludfist actuó con condescendencia cuando me sonrió.

—Los crímenes pasionales siempre son más descuidados. A tu novio realmente le molestó que Dagur llegara a lo físico contigo.

—¡Pero no pueden probar que fue Hiccup el que hizo eso!

La sonrisa del policía se volvió lamentable.

—Es verdad. No hay pruebas de que haya sido el que atacó a Dagur —dijo. No creo que estuviera tratando de consolarme—. Todo, incluso lo que ustedes me han dicho sobre las fotos en su armario, es circunstancial. No podemos atrapar a este chico hasta que tengamos pruebas más fuertes.

Me estremecí por la manera en que dijo "atrapar a este chico". El policía se encontraba convencido. Y si él lo estaba y era el detective principal del caso del Acuchillador de los Sábados por la Noche… Mi mundo se desmoronó alrededor mío.

—Así que es verdad, entonces —murmuré—. Realmente es el… —No pude terminar mi oración. Mi novio era un asesino serial. Besé a un asesino serial. Me gustaba un asesino serial. Todavía me gusta—. ¿Qué se supone que haga ahora?

—Uh, ¿terminar con él?

—¡No! —dijo el Detective Bludfist tan de repente que Rapunzel y yo saltamos—. Tienes que actuar con normalidad. Si Hiccup piensa que has descubierto su secreto, si sospecha que vas a volverte en su contra en absoluto, te matará para protegerse. Es lo que hacen estos tipos. Tienes que seguirle la corriente hasta que yo pueda atraparlo. Es la única manera de mantenerte a salvo.

—Pero no va a venir a por mí. Sin importar lo mucho que quiera, no puede. Es demasiado riesgoso y él lo sabe. Dijo eso cuando le dije que Rapunzel pensaba que era el Acuchillador. Se ofendió bastante cuando llamaste a la policía por él.

Eso hizo que el Señor Detective retrocediera.

—¿Le dijiste que me habían llamado? —preguntó cuidadosamente.

—¿Parezco estúpida? —dije—. Por supuesto que no. Quería mantenerlo como novio.

—¿Así que no sabe que están contactando con la policía acerca de esto? ¿Sólo piensa que es una teoría loca?

—Sí.

—¿Y piensa que tu lo crees?

—Por supuesto que no.

El Detective agudizó su mirada en ambas y habló lentamente.

—¿Alguna de las dos le ha dicho algo a alguien acerca de esto? ¿Sus padres? ¿Amigos?

Rapunzel sacudió su cabeza y el Detective Bludfist dejó escapar la respiración.

—Bien —dijo—. Eso tiene que quedar entre nosotros. Si Hiccup sospecha cualquier cosa en absoluto, vendrá a por ustedes. Estoy haciendo lo mejor que puedo para atraparlo, pero necesito un poco más de tiempo. Mantendré un ojo puesto en ti, pero sólo recuerda que lo más importante para mantenerte a salvo ahora mismo es nunca dejar que sepa que sospechan de él.

Miré a mi hermana con el ceño fruncido. Todo lo que ella había hecho era sospechar de él.

—Estamos tan muertas.


Comía helado directamente desde la caja de cartón en frente de mi puerta el miércoles en la mañana con Rapunzel, en vez de jugar hockey en el parque como debería estar haciendo. Este era el segundo juego que me perdía. Incluso desde que mi novio apuñaló a algún idiota que trató de tocarme, todos los que conocía me han estado evitando como si fuera la peste. Ellos realmente no se mostraban, pero estaba bastante segura que tenían miedo de venir a verme por temor a que Hiccup fuera luego detrás de ellos.

Vi a mi novio atacar viciosamente el saco de boxeo en su garaje.

—¿Está mal que siga sin perderme sus entrenamientos por nada, incluso sabiendo de que utiliza sus músculos para dominar muchachas indefensas?

Tampoco quería perdérmelos. Eso era parte de mi problema. Suspiré otra vez y Rapunzel lo hizo eco.

—¿Cómo están las cosas en la tierra de la falsa relación? —preguntó a la devoción de mi depresión.

—Fallé miserablemente como actriz. Piensa que estoy asustada de él por Dagur. Sigue diciendo que no lo atacó. Piensa que no le creo y la peor parte es que él ha sido extra dulce tratando de poner todo bien de nuevo. ¡Es el novio perfecto!

Parecía que no podía hacer otra cosa que seguir suspirando. Y poner helado en mi garganta.

—¡Santa camisa rosa de Batman! —Una voz gritó desde la acera en frente de mi casa.

Cuando miré y vi a mis mejores amigos caminando por mi jardín delantero. Dejé escapar un grito y salté para quedar de pie. Eret pasó a ser el más cercano, así que lo ataqué a él. Me sentía tan aliviada de verlos, y tan desesperada porque algo en mi vida tuviera sentido nuevamente que no me importaba cuán femenina era. Corrí con toda mi fuerza y literalmente salté en Eret, envolviéndolo en el abrazo más apretado que logré. Estaba forzado a atraparme, pero intentó mantenerse en pie. Mi ataque había llegado como una sorpresa que nos cayó encima.

—¿Qué demonios, Hofferson? —gritó cuando nos detuvimos en la hierba y me encontraba encima de él.

Me alejé de él y Fishlegs me ayudó a pararme. Todavía me sentía tan dichosamente feliz de verlos que en el momento que estuve en equilibro, envolví mis brazos alrededor de un Fishlegs desprevenido y lo apreté como si nunca lo fuera a dejar ir.

—Um, ¿Hofferson? —preguntó Fishlegs como si yo hubiera perdido completamente mis canicas.

—Estoy tan malditamente contenta de que estén de vuelta.

Finalmente me retiré. Cuando me encontré con los ojos de Fishlegs su cara se puso toda rosa. Cuando miré a otro lado, me encontré con Jack. Me miró por un segundo, pero luego rompió en una sonrisa y sostuvo abierto sus brazos.

—Bueno, ven entonces. No tengo miedo de ti.

No sé por qué, pero su aceptación hizo que me perdiera por completo. Me dejé caer en sus brazos. Jack me apretó tan fuerte que empecé a creer que mi vida tal vez no llegaría a su fin. Quizás podría seguir siendo la nueva Astrid y eso estaría bien. Por supuesto, Eret tenía que arruinar el momento.

—Amiga, en realidad si tienes una bonita delantera. ¡Eso es loco! Todo este tiempo nunca lo supe.

Alejé mi pecho de Jack y le di a Eret un puñetazo fuerte en el estómago.

—¡Te pones pervertido de nuevo y me aseguraré que nunca tengas hijos!

Tan pronto como Eret pudo respirar nuevamente, comenzó a reír.

—Buenas noticias. Podrá estar sexy ahora, pero sigue siendo la misma vieja Hofferson.

—Cállate, imbécil.

Cuando todos nosotros finalmente reímos y casi al momento en que alguien tiró de mi trenza, una puerta se cerró de golpe al cruzar la calle, lo que me trajo de vuelta a la realidad. Todos los chicos cuestionaron mi suspiro.

—Estaré de vuelta —Y me dirigí al otro lado de la calle sin más explicación. Golpeé la puerta y cuando no respondió, grité—. ¡Son mis mejores amigos!

La puerta se abrió entre nosotros y Hiccup me miró. Cuando abrí mi boca para comenzar a gritar, me tiró contra él y aplastó sus labios con los míos. Al principio su beso sabía a ira, pero rápidamente se fundió en algo tan sincero que mis músculos se relajaron. Sus manos rodearon mi cintura, sosteniéndome cuando amenacé con colapsarme. Su respiración era entrecortada y sus ojos ardían salvajemente mientras miraba mi cara de la manera más feroz que jamás había visto de él.

—Sé que las cosas no están bien entre nosotros, pero no puedo perderte —dijo—. No puedo.

Lanzó una mirada preocupada sobre mi hombro y recordé a mis amigos. Me di la vuelta, mi cara ardiendo, y por supuesto se encontraban allí de pie boquiabiertos. Jack lucía sorprendido, Eret se veía ligeramente disgustado, y el pobre Fishlegs se veía realmente confundido.

Arrastré a Hiccup hasta mis amigos y me encogí de hombros torpemente.

—Hiccup, estos son los Eret, Jack y Fishlegs. Chicos, él es mi, um…

—Novio —gruñó Hiccup cuando no dije la palabra.

—Nos dimos cuenta —dijo Fishlegs.

—No van a comenzar a hacer eso en frente de nosotros todo el tiempo, ¿No? —preguntó Jack—. Porque vomité en mi boca un poco.

—Sí —intervino Eret—. Nunca me has visto meter mi lengua en la boca de alguien.

—Eso es porque ninguna chica te dejaría —dijo Jack.

Eret sonrió.

—Tu madre no tiene problema cuando lo hago con ella.

Eret recibió un puñetazo y cuando él y Jack cayeron al suelo en un combate de lucha libre. Le di a Hiccup una mirada seca.

—¿Ves ahora que no son un problema?

—Entonces, ¿cuál es el problema? —preguntó.

—No hay problema —dije rápidamente—. Todo está bien.

—No dejes que ella te hunda, amigo —dijo Jack a Hiccup—. Hofferson es una grande, gorda mentirosa.

Fishlegs me dio una gran sonrisa.

—No es que importe, en absoluto. En realidad, esta cosa de Hofferson-tiene-un-novio tiene potencial.

Estaba a punto de darle a Fishlegs el dedo, pero Hiccup agarró mi mano.

—¿Podemos hablar? ¿Solos?

Aparentemente no había alcanzado aún a mis amigos la noticia de Hiccup apuñalando a Dagur, de lo contrario podrían haber pensado dos veces antes de empezar la mierda.

—Ooh, ¡Discusión de amantes!

—¿Ya hay problemas en el paraíso?

—Es mejor verlo, amigo. Hofferson no es tan buena manteniendo una conversación sin golpear a la gente.

—Esto va a ser bueno. Diez dólares a que Hofferson lo bota en menos de dos minutos.

Bajé la vista a mis nudillos y prácticamente corrí dentro de la casa de Hiccup, con él detrás.

—¡Mejor que sea uno rápido! —gritó Eret lo suficientemente fuerte para que todo el barrio lo escuchara—. Todavía tengo que mostrarte todas nuestras nuevas habilidades enfermas.

Cuando cerré la puerta de Hiccup. Me apoyé en ella y dejé escapar un suspiro.

—Si nos están molestando, eso es una buena cosa. No están completamente asustados. Y en este momento son los únicos que siguen hablándome, por lo que deberías ser lindo.

La cara de Hiccup se derrumbó cuando me miro.

—No toqué a Dagur. Sé como luce, pero tienes que creerme. Tienes miedo de mí, y no lo entiendo porque cuando llegué a casa desde la estación de policía, me dijiste que no te importaba. Parecías feliz de verme. Y más tarde ese día algo sucedió. ¿Qué es lo que no estás diciéndome? —La mirada de Hiccup me acusaba y eso hizo que mi estómago se retorciera. Era consciente de mucho más de lo que yo pensaba.

—¿Qué quieres decir? —pregunté suavemente, tratando de calmarlo.

—Yo fui al centro comercial el domingo —dijo, agarrando mechones de su cabello y tirando de ellos con frustración—. Les vi a ti y a Rapunzel hablando con un oficial de policía —Palidecí, y luego me aleje de él, golpeando mi espalda contra la puerta principal—. ¿Quién era? ¿Qué te dijo para que me tuvieras miedo?

Tenía que pensar en algo y rápido. Si no podía arreglar esto ahora mismo, Hiccup sabría que sabíamos sobre él.

—¿Nos seguiste? —exigí, tratando de ganar. Hiccup soltó un suspiro de frustración y se dirigió escaleras arriba. Pensé en salir pero mi curiosidad pudo más que yo, así que lo seguí—. ¿Qué estás haciendo? —le pregunté cuando sacó la caja de herramientas debajo de su cama.

No me respondió. Dejó la caja en su armario, sacó la tapa con el cuchillo y sacó una pequeña caja que no había estado ahí cuando Rapunzel y yo lo esculcamos.

—No las espiaba —gruñó, empujando la caja en mis manos—. Fui a comprar esto —Tenía miedo de mirar, pero estaba demasiado curiosa para no hacerlo. Mi mandíbula cayó al suelo cuando abrí la caja y encontré un collar en su interior. Un collar con un maldito diamante colgando de él.

—¿Es de verdad?

—La otra noche fue una muy mala. Cuando llegué a casa y te encontré esperándome… —La voz de Hiccup se nubló de repente por la emoción—. Nadie había estado ahí para mí de esa manera. Nunca. Yo quería algo especial, para que supieras lo mucho que significas para mí. Algo que sólo da un novio.

Apesto. Tuve que tragar de nuevo la bilis. Oh, el sentimiento de culpa. ¡Soy una idiota! Piensa que yo estaba siendo una novia súper ejemplar, cuando en realidad buscaba pruebas para obtener que lo metieran en la cárcel por el resto de su vida.

—Cuando las vi, pensé que no era buena idea interrumpirlos. Supuse que te preguntó acerca de Dagur. Pero también pensé que cuando llegaras a casa me dirías algo al respecto. Sólo que no lo hiciste, llegaste actuando como cuando pensabas que había matado a alguien —Él lo sabe. ¡Oh mierda, oh mierda, oh mierda! Empecé a buscar una vía de escape. Hiccup me agarró por los hombros—. ¿Qué te dijo?

—¡Nada! —Di un grito ahogado—. Se trataba del Acuchillador de los Sábados por la Noche. Este tipo es un detective en el caso. Sólo quería hablar conmigo porque encajo con el perfil. Dijo que había estado visitando a todas las chicas que podrían estar en riesgo y decirnos como mantenernos a salvo —Pensé que mi historia parecía bastante razonable, pero no creo que Hiccup lo creyera porque se enojó.

—¿Cómo lo encontraste? —Me preguntó, su voz sonaba como el acero—. Los policías no sólo tienen una base de datos de todas las rubias adolescentes en el mundo.

—No lo dijo. Pero de la vez anterior que fuimos a parar a la estación de policía, que Rapunzel les llamó ¿Recuerdas? Había varios policías ahí ese día y mencioné que era carnada de un asesino serial. Cualquiera de ellos podría haber dicho algo.

Parecía que se lo había creído. Se quedó ahí perdido en sus pensamientos por un momento pero finalmente se conectó de nuevo al calmado, amoroso novio.

Uff, eso estuvo cerca.


.


¡Feliz día a todas las madres! Hasta la próxima. Besos, Higushi.

¿Reviews? Reviews.