Encadenado a los Traumas


–¡Serena! ¡May! –Gritó Joseph, acercándose a lugar donde estaban nuestras tres tiendas de acampar. Yo aproveché para bajar al hombre enfermo de la espalda de mi Pokémon. Una vez libre, Keldeo se acercó a la fogata y se dejó caer en el suelo, pronto fue acompañado por el roedor eléctrico.

–¿Joseph? ¿Por qué se tardaron tanto? –Escuché a Serena decir. –¿Dónde está Ash? –Su voz se estaba tornando nerviosa.

–La información resultó ser certera… Lidiamos con varios miembros del Team Ion. –Escuché a Serena hacer un gesto de preocupación. –Él está bien. Pero no lo está un sujeto que esa gente tenía de rehén, voy a necesitar de su ayuda. May, tú aprendiste de Brock un par de cosas respecto sobre primeros auxilios, ¿no es así? –La castaña respondió afirmativamente, lo que me confirmó que ella estaba con mi novia y Joseph.

–¡Perfecto! Necesito que revises a éste hombre, de inmediato. –Dije, al fin llegando al donde estaban los demás. May al ver a la persona en mis brazos, se me acercó rápidamente.

–¿Qué tiene? –Preguntó la castaña, mientras yo llevaba al hombre a la tienda de acampar de Serena y mía.

–No estoy seguro. Pero parece que esa gente lo tuvo varios días en pésimas condiciones, se ve deshidratado y tiene una alta fiebre. –Respondí, recostando el cuerpo inconsciente en mi bolsa de dormir.

–Hmm… Creo que tengo algunas hiervas que pueden servir para bajar la fiebre, también creo que tenemos algunas píldoras en el botiquín, que servirán. –La chica miró atrás nuestro, a la entrada de la tienda de acampar, donde estaban Joseph y Serena, en silencio. –¿Joseph, puedes traérmelo?

–¡Claro! –Sin más, se retiró.

–¿Puedes ayudarme con algunas cosas que necesito hacer, Serena? –La pelimiel se acercó y se arrodilló al lado de la castaña. –Necesito que mojes este paño con agua fría, ¿crees que Keldeo pueda ayudar con eso? Usaría a mí Blastoise, pero no tengo las Poké Balls conmigo.

–No hay problema. No creo que a Keldeo le moleste. –La chica me agradeció, terminando de acomodar a su paciente, Serena se mantuvo atenta a mi presencia. "Me conoce demasiado, sabe que algo no anda bien… Si no aprendo a controlarme, yo mismo terminaría convirtiéndome en un peligro… Como así lo fue para el Grumpig".

Me acerqué a Keldeo y Pikachu, ambos ya estaban dormidos. A pesar de ello, con el pie moví ligeramente al legendario, que soltó un quejido y abrió parcialmente uno de sus ojos. "Necesito que mojes este trapo y luego uses Canto Helado en él, pero sin congelarlo". Refunfuñó, pero consciente de que el río más cercano estaba a varios cientos de metros, terminó por obedecer. Al principio me sorprendió ello, ya que normalmente se hubiera quejado más, alegando que él no es un empleado, sino un luchador. Inmediatamente supuse que se debía a lo ocurrido hace menos de una hora. "Keldeo… ¿Qué pasó con el Grumpig?".

–«Desearía olvidar eso… Pero te responderé. Desapareció, Pikachu y yo estábamos intentado despertarte, y una luz morada lo cubrió y se lo "tragó". Poco después llegó el chico molesto. Y eso es todo, ahora, si me disculpas, quiero descansar.» –No insistí con ello, y lo dejé retomar la posición de antes. "¿Qué pasó en esa cueva?", esa pregunta interna, me llevó a un desglose de cuestionamientos internos, que me estuvieron persiguiendo en el camino de vuelta al donde el enfermo y las chicas.

"¿Qué es el verdadero poder?", no podía dejar de pensar en eso. "¿Y de qué sirve si este termina corrompiéndote?". Todo terminaba girando sobre lo mismo, la abundancia de poder y fuerza siempre lleva al aumento de ego. El que está por encima, aplasta a todo aquel que esté debajo suyo. Eso mismo ocurrió con Alain, con los encargados de la Liga Pokémon, con los gobiernos, con las compañías. "El ser humano siente que su poder está por sobre el de las demás criaturas, y que eso le da el derecho de usarlas a su antojo… Y el que los Pokémon se defiendan, lo incomoda".

Cuando ocurren casos de ataques de Pokémon, la gente se escandaliza, a pesar de que nosotros los hemos usado a nuestro gusto por miles de años. "¿Y si Plasma siempre tuvo razón? ¿Y si no son tan extremistas como queremos creer? ¿Deben ser liberados todos los Pokémon? ¿Es justo que use mi poder para imponer mis ideales?". Me sentía confundido pensando en todo eso, pero de algo estaba seguro, usar mi poder para cambiar este jodido mundo, es lo único verdaderamente correcto. Lo demás solo son cuestiones filosóficas que nunca tendrán una respuesta absoluta; por ahora solo puedo dedicarme a respetar toda decisión de mis Pokémon, otorgándoles la cualquier libertad posible. "Yo no obligué a nadie a seguirme… ¿O sí?".

Entré en la tienda de acampar y le entregué el paño humedecido a May. Ella lo colocó en la cabeza del hombre, ya habiéndole quitado los anteojos que llevaba. Poco a poco empezó a untar la mezcla de hiervas en su cuello, uso spray medicinal para humanos, y con ayuda de Serena, logró que el sujeto bebiera algunas píldoras con agua purificada. Yo me quedé todo ese tiempo, ayudando a las chicas en lo que hiciera falta, Joseph, como de costumbre, fue a dar una ronda. En otra ocasión me hubiera molestado, pensando que buscaba evitar colaborar; pero sabiendo de la presencia de Team Geyser por los alrededores, su actuar era totalmente justificable.

–Listo, con eso será suficiente. Ahora lo único que podemos hacer, es dejarlo descansar y esperar a que el tratamiento haga su efecto. En sí no parecía estar enfermo, solo era víctima de deshidratación e inanición, así que le di una píldora con complemento nutricional. Mañana por la mañana podremos saber si el tratamiento sirvió, en caso contrario solo nos quedaría la opción de llevarlo a un médico, aunque sea algo riesgoso. –Los tres salimos de la carpa, May de primera. –Lo mejor es no moverlo de donde está, el aire está muy frío, y el cambio de gradiente podría descompensar su cuerpo… Y eso nos lleva a la pregunta, ¿cómo nos acomodaremos? Yo puedo dormir con Joseph… Sería un poco incómodo, pero creo que puedo soportarlo.

–¡No hace falta! No somos esa clase de pareja tan dependiente el uno del otro. ¿Verdad? –Asentí, sonriéndole a Serena. "Tal vez yo si sea un poco dependiente de ella…". –Yo puedo dormir contigo, Ash podrá dormir con Joseph. –"Genial… Mi sueño hecho realidad", pensé sarcásticamente. A pesar de lo que tenía en mente, volví a asentir sonriendo.

–Hmm… Bueno, si ninguno de los dos tiene problema con ello, entonces está bien. Serena, yo me siento bastante cansada, así que iré a mi carpa de una vez, puedes ingresar cuando quieras, dejaré el cierre medio abierto. –La pelimiel agradeció, mirando como la castaña se retiraba.

Los dos, sin necesidad de palabras, empezamos a caminar en dirección a la fogata, para así, terminar sentándonos frente a los que ya eran brazas por morir en la frialdad de la noche. Tanto Keldeo como Pikachu, seguían recostados cerca del calor conferido por las mismas. Usando un tronco como asiento, me dejé relajar por primera vez desde que empezó el día. Primero la batalla de Mairin contra el Alto Mando de Kalos, luego la urgencia por la información recibida por parte uno de los pocos agentes que quedaron en Hoenn, el encuentro con los miembros de Ion y la batalla, mi pérdida de control y el rehén que mantenían… "¡Qué día!".

–Mírate como quedaste, estás bañado en cenizas. –Dijo Serena, rompiendo el silencio de la noche. Sacudiendo un poco mi ropa, encontró algo que la asustó. –¿Esto es sangre? Ash…

–Tranquila, no me pasó nada, me enfrasqué en una pelea a puños, pero yo gané. –Reí nerviosamente. –Y, lo creas o no, la ceniza me ayudó bastante como camuflaje natural. –Reí nuevamente ante mi comentario, pero me callé cuando me di cuenta que ella me miraba seria.

–¿Ash, que pasó allá?

–Na…

–No me digas que nada. Te conozco, y sé cuándo algo te preocupa o te molesta. Al principio relacioné tu actitud con la salud de ese hombre, pero ahora estoy segura que no es así. ¿Tiene algo que ver con el aura? Sí aún no puedes usarla del todo bien, no importa, ya verás que podrás controlarla muy pronto. –Y así de rápido dio en el blanco del problema. Aunque, claro que ella desconocía de la verdadera magnitud del problema. ¿Pero cómo decirle que estuve por matar a una persona? ¿Cómo explicarle que todo mi odio y rencor erupcionó del interior de mi ser? ¿Cómo confesar que asesiné a otro Pokémon? Y en circunstancias bastante distintas al caso del Drowsy… No quería preocuparla, así que decidí ir directo a la mentira.

–Cuanto me conoces. –Respondí con una sonrisa ligera, bastante bien fingida, la verdad. Ella asintió, notándose más relajada. –Pero eso no es todo lo que me preocupa. –Ella mantuvo su atenta mirada en mis ojos. –Ahora es que oficialmente empiezan los problemas. Cada paso que demos podría guiarnos a la muerte, o peor, la destrucción del mundo entero. El conflicto contra el Team Geyser oficialmente empezó, y eso me preocupa. –Al final me sorprendí a mí mismo, pues no me vi en la necesidad de usar una mentira; solo una verdad a medias.

–A mí también me preocupa eso. –Respondió ella, suspirando. –Pero debemos confiar en nuestra capacidad para lidiar con esta situación. Sí el líder N confió en nosotros, es porque sabe que podemos con algo como esto. Ash, mientras te tenga a mi lado, yo podré contra lo que sea. Juntos podremos cumplir nuestro deseo. En Ion cambiaremos el curso que lleva la sociedad, haremos lo que no hice como Reina de Kalos. Porque si no lo hacemos nosotros, nadie más lo hará.

Las palabras de Serena calaron fuerte en mi cabeza. Puede que ella se dejara llevar por su idealismo, y exagerara un par de cosas, pero eso no le quita valor a lo que dijo. Y eso mismo aplica a mi problema con el aura, "Si yo no aprendo a controlar mis sentimientos y el aura, nadie más lo hará por mí."

Silencio… Y luego… Un cantico, el mismo cantico de antes…

Cuando me di cuenta, estaba besando a Serena con pasión. Me sentía revitalizado, como si mis preocupaciones hubieran sido lavadas de mi cuerpo. Su lengua con la mía, entre ambas la electricidad avivaba cada profundo beso. De pronto, a pesar del frescor del aire, me sentí muy caluroso, como si tuviera un Magcargo en mi pecho. Y como nunca antes, sentí la necesidad de ser uno con Serena, no me importaba el riesgo de ser descubiertos que implicaba aquello. La primera prenda voló por el aire, cayendo detrás del tronco en el que antes estábamos sentados. La hierba contra nuestra piel dejaba una sensación de picor, solo comparable a mis deseos pasionales. El olor de su corto cabello, su deslumbrante color miel, su piel de porcelana, su esencia de mujer. Beso y beso, caricia y caricia, me sentía desvanecer en el placer. "Déjate llevar… Déjate llevar…".

"¡Cof! ¡Cof!". La pasión murió, para darle paso a la vergüenza… y molestia.

–Miren, sé que son pareja y todo eso… Pero por el amor de Arceus, ¿tenían que hacerlo a la intemperie? ¿Y en un momento de riesgo como éste? –Para ese punto, Serena y yo ya estábamos a dos metros el uno del otro. No habíamos ido tan lejos, por lo que ella mantenía su ropa interior, al igual que yo, que solo vestía un bóxer. –Ash, ya escuché por parte de May que usted dormirá conmigo. Yo pienso entrar en mi tienda de acampar en éste momento, no me importa si se quedan teniendo tiempo de pareja, solo intente no hacer ruido al entrar; mañana tenemos bastante que hacer, empezando por informar lo que descubrimos al grupo de Brock y a la central de Unova.

Me sentía frustrado, me sentía extrañamente incompleto. No era normal que me sintiera tan molesto por algo que sabía que fue mi culpa.

El canto… Una vez más… Y el mundo giró ciento ochenta grados. "Deja fluir tus sentimientos, y descubrirás todo tu poder interior". Me sentía como en un trance, el cual me permitía escuchar cosas extrañas, era como si flotara por el aire. Mucho de lo que escuchaba no tenía sentido, pero otras cosas parecían tener todo el sentido del mundo.

–¿Ash? –Volví a la realidad, encontrándome con la preocupada mirada de Serena.

–Lo siento… Me dejé llevar y yo… –Su delicada mano cubrió mi boca. La luminosidad conferida por la Luna, me permitió notar que ya estaba vestida con su falda roja y blusa negra, llevaba sus dos botas de cuero sin tacón en una mano.

–Los dos lo hicimos… Y no me arrepiento. Sí, Joseph nos interrumpió, pero la verdad es que hace bastante no tenemos intimidad como Arceus manda. Pero ya encontremos tiempo para nosotros… No lo olvides, estamos juntos en esto. –Sus cálidos labios besaron por última vez los míos, antes de partir hacia la carpa de May.

Para mi sorpresa, tanto mi roedor como el poni, seguían dormidos. "Hoy fue un día pesado no solo para mí. Ellos sufrieron una carga tanto física como emocional, que los dejó así de agotados". Tomé en brazos a Pikachu, y le indiqué a Keldeo que durmiera cerca de la tienda de acampar de las chicas, él obedeció, caminando en la misma dirección que Serena, tambaleándose por el adormilamiento. Antes de poder darme cuenta, el agotamiento me venció, y ahora estaba en el mundo de Cresselia, o eso creí.

–«Control… Déjate llevar… Control… ¡No todo es controlable!»

–¡Ash Ketchum! Sí cruzas esa puerta, mejor no vuelvas nunca. –"Como si fuera a hacerlo". El porche de la entrada de mi casa se desvanece en mis recuerdos. Ahora regreso a aquel hotel frente a una arenosa playa blanca.

–¡Eres una maldita! ¿Así de fácil me engañas con otro? No me vuelvas a buscar.

–¡Ash, espera! No es lo que…

–Estabas con ese estúpido en la misma cama… ¿Acaso crees que soy idiota? –"Todos son iguales, ni siquiera ella me mostró su verdadero rostro". –Me voy de aquí, Arceus maldiga el día que pisé Alola.

–Ash… –El sonido de llanto se difumina, hasta que lo único que escucho es el viento.

–… Mamá, nos veremos en el Mundo Distorsión. –"Es el día que salté del risco, en éste momento el Crobat de Brock viene a salvarme". A pesar de que sabía que se supone que ocurriría, nada pasó. El suelo al fondo del risco se hace cada vez más cercano, hasta que la muerte es inevitable. Todo se vuelve negro.

–«Cobarde… Temías a tu poder, por eso toda esa gente te menospreció. Perdiste una batalla en la Conferencia Indigo, y por eso te desanimaste… Escapaste del dolor, de tu pasado, te refugiaste en los vicios, y huiste hasta los últimos confines del mundo. Claro que eras el alumno modelo de Oak, pero de que servía todo eso si perdiste contra ese Rhydon en los cuartos de final. Fuiste la vergüenza de Pueblo Paleta, le diste la razón a tu madre, al afirmar que nunca serías nadie. Escapaste por temor a escuchar a los demás juzgarte. Creíste que la gente nueva, la que no supiera de tu pasado, sería mejor… ¡Pero no! Pensaste que sí ella compartía tu mismo dolor, te complementaría… ¡Estabas equivocado, siempre lo estuviste! Y todo, por el temor que tenías a tu poder… Pudiste haber derrotado a todos con facilidad, pero temías no ser suficiente, así como en la Conferencia Indigo. No confiabas en mi valor, no teníamos valía alguna, no eras nadie… Pero ese día que sobreviste al intento de suicido, aceptaste que no podías seguir huyendo de tu talento. Luego entendiste que no podías vivir conteniéndote, pues otros entrenadores y sus Pokémon no lo harían; además, tus Pokémon estaban cansados de que cada vez, huyendo, renunciaras a combates difíciles. Comprendiste eso y campeonaste. Pero jamás bastaría para cumplir tu objetivo… Ahora debes entender que debes dejarte llevar, debes aceptar el poder que el aura te confiere... ¡El poder que YO significo!»

No entendía que estaba pasando, el negro permanecía, pero esa extraña voz sonaba de fondo. Lo más extraño… es que era mi voz. Era yo, la representación de aquello a lo que temí por tantos años, mi propio poder; aquello que mi madre juró no existía, aquello que mis rivales no veían al ridiculizarme. Aquello que oculté, creyendo que solo era producto de mi imaginación. Él era aquella Serena que aluciné, tomó esa forma para impulsarme a dejar el estancamiento. Y ahora busca que obtenga el verdadero poder, busca callar tantas bocas que hablaron mal de mí; busca venganza por lo que sufrí-mos durante seis años… Él es el producto de todo aquello a lo que rehuí, él es la experiencia que ocultaba tener, él es la fuerza detrás de la debilidad que mostré por seis años. Él es la personalidad alegre y perseverante que solía tener, lleno de amabilidad y ganas de conocer el mundo. Pero ahora fue corrompido, fundido en el mar del rencor. Y lo más importante, él está cansado de ser una esencia sin sentido.

–«No me pienso conformar con aparecer solo de vez en cuando… Yo seré nuestra fuerza, no dejaré que nuestra madre siga influyendo en nosotros, deja atrás el pasado, y déjate llevar. Deja que mi deseo de venganza tome fuerza. Deja que corrija los errores que cometiste durante esos seis malditos años. Todos pagarán mi sufrimiento.» "Todos verán el verdadero poder, y nadie más volverá a darme por menos. Nadie volverá a dudar de mi valía y poder".

Volvía a sentir el viento recorrer mi rostro; estaba cayendo de nuevo. El suelo se acercaba más y más, pero era diferente que la ocasión anterior; era más real. La frescura, el calor de los últimos rayos de sol, el canto de los Pidgey. El dolor de estrellarme contra el suelo nunca llegó; era ese canto de nuevo. "Volveremos a ser quien fuimos, y finalmente demostraremos nuestro poder, nuestra valía… El mundo se arrodillará… Ante mí".

Me levanté de golpe, mirando, exaltado, el interior de la carpa de Joseph. Para mi sorpresa, el chico seguía dormido en una bolsa de dormir, al lado mío. "Tuve que haberme levantado muy temprano". La claridad que se filtraba por el material de la tienda de acampar era mínima. Comprobando que aún tenía tiempo de sueño, volví a recostarme; pero por más que intenté, era incapaz de dormir de nuevo. Lo ocurrido dentro del sueño no me dejaba tranquilo; lo peor es que no recordaba la mayoría de lo ocurrido en él, era como si todo estuviera borroso.

Por más que analizaba lo soñado, solo podía pensar en una conclusión. Eso era una representación de lo que en el pasado fui, hasta ahora lo veo claro, pero eso me lleva a pensar que nació ese día. "¿Pero realmente es posible eso?". El día que intenté suicidarme. Yo antes no era como soy ahora, a pesar del dolor que mi madre me causaba, me mostraba como una persona fuerte ante los demás. Mi madre creía que ella tenía al profesor Oak convencido de no delatarla, eso no era cierto. Yo expresamente hablé con él y le dije que no lo hiciera… No quería que ella acabara en la cárcel, y no quería que los demás me vieran como alguien débil.

Pero eventualmente el rumor se corrió y entonces las personas solo me lanzaban miradas de lástima. Hablé con el anciano, y le pedí que me diera el título de entrenador profesional, tomé a Charmander como mi inicial, y convertí a Pichu en mi Pokémon oficial; en espíritu, él siempre fue mi verdadero inicial. Gary y yo entrenábamos para ser académicos Pokémon, pero yo no deseaba eso, y al principio, Gary tampoco. Así que el castaño también le pidió a su abuelo el título de entrenador, y partió conmigo. Pero mi batalla en cuartos de final de la Conferencia Indigo, fue demasiado traumática. "El primer entrenador amoral que enfrenté". En esa época era ilegal matar a los Pokémon de los rivales, pero eso no le evitó usar fuerza desmedida y barrer mi equipo con su Rhydon. El sujeto era un entrenador con mucha más experiencia; cubría su rostro con un fedora, y vestía ropa formal. Alguna vez escuché que él tomó el puesto de Campeón Regional, pero fue en esa época que decidí no volver a saber de Kanto, así que no estoy seguro.

Esa derrota me desmoralizó, pues pensaba acabar con las miradas de pena de la gente del pueblo, y quería demostrar mi poder sobre brabucones como lo eran Erick y sus amigos; sobre todo esos últimos, ya que cada vez que podían, se vengaban por haber colaborado en que mandaran a su líder a la correccional. También quería demostrarle mi valía a mi madre, pero al perder ese combate, lo perdí todo; le demostré a ella que sería el don nadie que ella veía en mí. Gary decidió que lo de las batallas no era lo suyo, tras perder en las primeras fases, y decidió abandonarme para seguir con el curso que nos daba su abuelo. Y yo, yo no me sentía la persona fuerte que creí que era… Era débil y quebradizo. Mi época en las drogas, destruyó lo que quedaba de quien fui en el pasado. Y las personas que me traicionaron, solo terminaron de patear al cadáver. Hoenn y Alola le terminaron de dar nacimiento al chico temeroso y asocial que terminé por ser.

Pero estaba equivocado, esa persona que fui, nunca desapareció. Muy probablemente mi yo interno se dividiera por la situación traumática que viví al saltar del risco, dando nacimiento a lo que juzgo como una… ¿conciencia aparte? La verdad no estoy seguro de que clase de representación traumática se ello. Esa noche que me drogué y vi a Serena, era eso intentando sacarme del camino de fracaso por el que recorría, eso era la sensación que sentía de vez en cuando; aquella que me llenaba cuando veía mi propio poder, aquella que me hacía añorar más. Y claro, esa personalidad fuerte se expresa a talvez de mi poder interno, mi aura… Eso es yo, y yo soy eso.

Somos la misma "persona", el cobarde, y el rencoroso; el que fue corrompido por lo que viví, y el que se aisló y escapó por lo mismo. Y por mucho que deseara contenerlo o desaparecerlo, no creo que sea posible. Eventualmente, en pro de mi salud mental, "él" y yo deberemos volver a ser uno solo; aquella persona que era antes de perderlo todo en la Liga Kanto. Y esa fusión ya empezó, lo hizo desde que tuve aquella epifanía, en el Centro Pokémon de Ciudad Ecruteak. "Ya no puedo seguir escapando, lo he hecho demasiado tiempo… La fecha para volver a Pueblo Paleta, se está acercando". Por mucho que deseara negarlo, necesitaría de esa… personalidad alterna, si es que se le puede llamar así, para poder acceder a todo mi poder del aura; sin ello, jamás alcanzaría mi objetivo. "O eso creo… La verdad estoy muy confundido, no soy capaz de pensar claramente".

También está el tema de ese canto que he escuchado ya varias veces. No estoy del todo seguro, pero podría asegurar que esa ocasión dentro del cueva, no fue la primera vez que lo oí. Lo más extraño con relación a eso, es que, cada vez que suena, es cuando no me siento bien, cuando… empiezo a tener conflictos con mi yo interno; cuando hay una batalla dentro de mi subconsciente. También sé que nadie más que yo lo escucha, pues nadie ha reaccionado a él hasta el momento. "La próxima vez que lo escuche, voy a preguntar casualmente si alguien más también lo hace. Necesito corroborar que solo yo sea capaz de oírlo". Por ahora, no puedo hacer más nada relacionado a eso.

Finalmente, Joseph despertó, yo fingí seguir dormido y esperé hasta que salió de la carpa, para seguirlo sin generar sospechas. El desayuno fue preparado entre él y Serena, y yo ayudé a May con el sujeto, que seguía sin despertar; ella no consideraba que tuviéramos que llevarlo al médico, pues ya no tenía fiebre. Pasó medio día, y ya habíamos avisado a Brock y a la central respecto a lo que sabíamos. El grupo de Brock también estaba tras la pista de algo relacionado con los orbes, así que no perdimos tiempo hablando de más. Estaba conversando de cualquier cosa con Serena, ella tenía su cabeza en mi hombro y acariciaba Pikachu, mientras, su Plusle jugaba con el Minun de May; Keldeo estaba practicando sus ataques en un tronco un poco alejado del campamento. Logré que mis preocupaciones respecto a lo que soñé y mi teórica "personalidad alterna", no salieran a flote, así que la conversación que Serena y yo manteníamos, era estrictamente casual. La voz de May, saliendo de nuestra carpa, nos obligó a levantarnos de la posición cómoda en que nos hallábamos y asistir a su llamado.

–Ya despertó. –Fue lo que nos dijo la chica, en estado de éxtasis. La acompañamos, incluido Joseph, al interior de la carpa, donde el sujeto estaba comiendo una barra energética y bebiendo un vaso de agua. –Chicos, él es…

–No hace falta, señorita. Mi nombre es Cozmo Soraishi, y soy profesor de geología en la Universidad Regional de Hoenn, también trabajo como asesor en el Centro Espacial de Mossdeep. Quiero agradecer personalmente el que me hayan salvado. Ya la jovencita me explicó, por encima, lo que pasó.

–No fue nada, nuestro deber es lidiar con el Team Geyser, pero simplemente no podíamos dejarlo en ese lugar. –Respondió el pelinegro. –Y siento tener que preguntar esto, pero... ¿Por qué lo tenían de rehén?

–¡Joseph! –Le llamó la atención May. –No es momento para…

–No… Sí lo es. –Los cuatro miramos sorprendidos al sujeto. –Esas máquinas que tenían fuera del campamento, fueron hechas para localizar la emergía de los orbes. –Joseph le aclaró que ya lo sabíamos, por lo que él se saltó ese tema. –Está bien… En ese caso. Ese puesto de avanzada, en ese lugar, tenía una función diferente a la de la mayoría.

–¿En qué sentido? –Preguntó May.

–En que no solo se enfocaba en la búsqueda de los orbes. ¿Ustedes no notaron que había muy pocos guardias para el tamaño del campamento? –Joseph y yo asentimos. –Eso se debe a que también era un puesto de control enfocado en el Desierto de Hoenn, ya que la gente de Geyser ya sabe más o menos donde se encuentran los antiguos templos.

–¿Antiguos templos? –Preguntó Serena.

–Exacto. Creados por una civilización extinta; en ellos se ubican los secretos del mundo antiguo. Claro que eso solo tiene valor histórico y geológico. Por eso me secuestraron, porque yo sé cómo leer la escritura usada por esa gente. Yo estaba haciendo una investigación sobre los meteoritos en la Cascada Meteoro, y un día, me vi rodeado de varias personas muy sospechosas, estaba solo, así que nada pude hacer. Cuando me di cuenta estaba amordazado, me dijeron que los ayudara a leer las inscripciones de la Torre Espejismo, el templo ubicado en el Deserto de Hoenn. Me negué a ayudarlos, así que terminé enjaulado en el puesto de avanzada, destinado a morir de sed y hambre.

–Entiendo… Lo que no entiendo es el valor de esos templos y su contenido. –Comenté.

–Simple… Cada uno desvela la ubicación de donde se puede encontrar al Trío Legendario del clima. Y en la Torre Espejismo, se encuentra la ubicación de Groudon, el creador de los continentes... Si no hacemos algo ahora, solo necesitaran los orbes para desatar el fin del mundo tal y como lo conocemos. –"Mierda, esto es malo…".