Esto hay que darle gracias a quien rezaran o a quien quieran que pidiera que subiera otro capítulo porque hoy; sí, hoy, se ha hecho realidad y subí este maravilloso capítulo (xD) que es el más largo por cierto, pero como se dice "si la dicha es buena..." (y ya no me acuerdo de como continua x'D, averígüenlo ¬.¬) la espera no importa (^-^)
Aclaraciones:
(...)= tu nombre.
(...)(...)= tu nombre y apellido.
"kfrofneen dnie"= pensamientos de los personajes.
byviun= palabras importantes.
-Buvyuv ... - = Diálogos.
Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO es mío, es de Hajime Isayama.
Advertencias: Lenguaje vulgar y algunas palabras obscenas y posible OoC. Levi X Lector
.
.
.
Levi
A la mañana siguiente unos fuertes portazos te sobresaltaron de la cama, llegando casi a caerte de ella.
-¡LEVI! ¡QU-QUE QUE- QUE CREE QUE ESTA HACIENDO! -apenas pudiste decir algo legible ya que las palabras e insultos se te acumularon en la cabeza-
-Desde cuando te he dado permiso para que me llames por mi nombre.
-qu -apenas las palabras salieron, no podías creer lo que acababas de oír, dos días antes dijo que prefería que le llamaras por su nombre, y así también lo afirmo Erwin, y ahora entrando a tu cuarto sin avisar y de muy muy mal humor. Diste gracias a que caíste rendida sobre la cama la noche anterior y no te dio tiempo a desvestirte y dormir en ropa interior.
-ya es muy tarde, tienes que levantarte para entrenar. Suerte a que ya estas vestida y no perderás más tiempo.
Al decirlo te miraste de arriba abajo por no recordar en el estado en el que te fuiste a dormir.
Tras unos minutos de silencio que concedió Levi mirándote para que asimilaras bien dónde estabas, también entro el en la evidencia del cansancio con el que tuviste que regresar de la reunión.
-parece que viniste muy cansada de anoche.
- e-eh, si.. - no supiste en que tono lo pronunciaba al ser siempre su voz tan neutra y eso te aturdió más de lo que ya estabas, en ese preciso instante una oleada de mareo, náuseas y dolor de cabeza recorrieron tu cuerpo haciendo que acto reflejo tocaras con fuerza tu cabeza.
-¿solo estuvisteis Erwin y tú?
-sí. -solo podías contestar con monosílabos. Pudiste oír como chasqueaba la lengua tras tu contestación, con apenas preocupación por tu gesto de dolor.
-Hasta que hora estuvisteis solos.
No sabias como desde por las mañana podía hacer esas preguntas tan secas y llenas de mal humor, la verdad su arrogancia te estaba empezando a cabrear a ti también, más aún su última aportación a su frase solos, claramente estaba molesto porque me había quedado trabajando hasta muy tarde con el comandante en su despacho, tsk, como no caí en que esto pasaría.
-te he hecho una pregunta.
-vale, vale, de acuerdo le he oído perfectamente. - contestaste de mala manera incorporándote en la cama para sentarte en un lateral- no lo sé, muy tarde supongo, solo me acuerdo de que vine aquí tambaleándome de un lado a otro por el cansancio y me tire a la cama cuando llegué. -formulaste las palabras apretando tus ojos con las palmas de tus manos y terminando la frase agarrando tu camisa intentando dar credibilidad a tus palabras.
Después de eso te quedaste mirándole a la cara dificultosamente, recuperando la vista por tu forcejeo con las manos. Pasado dos minutos mutuamente inmóviles mirándose, chasqueó su lengua y seguramente pensando "jodida mocosa de mierda" salió de tu cuarto.
-no tardes en salir o te quedaras sin el jodido desayuno. -dijo cuando ya este estaba un poco lejos de la puerta.
En el campo de entrenamiento y todo el equipo junto, el sargento Levi repartió las diversas pruebas organizándonos en varios grupos que rotaríais de prueba según fuerais terminándo; la verdad es que las pruebas eran algo diferentes de lo que normalmente hacían pero no parecían complicadas y, a tu parecer, se realizaban con facilidad.
-¡Kenshi! ¡¿Qué tal te va ese nudo marinero, eeh?¡ Jajajaja.
-¡cállate bruja! -hizo una pausa, supones, insultándote- ¡podrías ayudarme en vez de mirarme desde allí y reírte!
-¡Queee, ¿qué dices que no te oigo?¡ -gritaste aún más fuerte desde la rama de la que colgabas- ¡estoy demasiado lejos y no puedo oírte con claridad! -gritaste con notorio tono teatral. Tras decir eso, y como si realmente no le hubieras oído, saltaste a otro árbol aún más lejos de él en dirección a la próxima meta.
No podías borrar de tu rostro la sonrisa de diversión, seguramente que si te llegaban a pitar los oídos fuertemente sabrías quien estaba hablando mal de ti, pero no te importaba, era una manera de que las pruebas se hicieran más amenas y divertidas; también, para que no se acostumbrara a que le dieran todo en bandeja y servido. "aiins, si es que los niños mimados son así. Que vaya aprendiendo las lecciones de la vida" pensaste con la misma sonrisa de oreja a oreja, pero en tu interior eso mismo te hizo algo de daño ya que realmente te molestaba que fuera así y que no supiera sobre la vida en la calle. Ese mismo pensamiento hizo que te entristeciera y entornaras los ojos con dolor. Odiabas a ese tipo de gente y no lo podías evitar. Incluso así era a veces con Kenshi.
En ese mismo instante te vino fugazmente el recuerdo de la personalidad de Erwin y el opuesto, Levi. Personas con pasados y educción totalmente diferentes. Erwin educado, empezando por ahí; en cama caliente y en la capital, procedente de una familia adinerada y que nunca les faltó de nada, supones. Por el contrario Levi, con un pasado oscuro del que ni siquiera te atrevías a preguntar o investigar; viviendo en los subterráneos de la capital con un par de compañeros, pasando hambre, frio y calumnias; y seguramente mucha inseguridad. Temiendo por sí mismo, por su alrededor, y por las vidas de Isabel y Farlan.
Dos vidas totalmente opuestas que ahora están casi unidas como uña y carne, dos vidas totalmente diferentes que luchan por un mismo fin. Dos vidas que.
Tus pensamientos te abrumaron y te tuviste que parar en la rama de un árbol tocándote con la mano fuertemente la frente y apoyándote en el tronco del árbol. No podías creer lo que ibas a decir a continuación pero sabias que podía ser verdad, y te atreviste a formularlo en tu cabeza.
"Dos vidas, dos vidas totalmente diferentes que, se interesan por mí"
"¿Qué se interesan por mí? ¡¿Realmente ya estaba pensando que le interesaba al comandante?!" Esto estaba llegando demasiado lejos. Tu cabeza ya estaba creando sus propias conclusiones y eso tenías que pararlo. Te haría daño, y seguramente acabarías haciendo daño.
No, no, no, no.
Tenías que dejar de pensar todo eso, pero también sabias que debías analizar la situación y los últimos acontecimientos.
Levi te dio un 'castigo' de lo menos esperado y tu finalmente aprobación. Después de que estuvieras al día siguiente casi el día completo en su habitación y tú, nada inocente y aún excitada por lo ocurrido en la noche, le propusiste a Levi un trato de lo que segundos más adelante, te arrepentiste hasta la última palabra. Después de todo eso, al terminar la cena, se acercó Erwin pidiéndote que revisaras junto a él los planes de la expedición del próximo día. Cosa que ahora que lo piensas, no tiene sentido, los planos estaban terminados, las rutas también, las provisiones y tiempo calculado. Y más aún, ¿el comandante pidiendo la ayuda de una simple soldado?
Sus insinuaciones, crees, sobre Levi y tú, su ímpetu para que aceptaras el cargo que te correspondía, y su extraño acercamiento poniendo como excusa su general desconfianza, ¿No era todo muy extraño? ¿No podría ser que fueran celos por Levi y que se hubiera dado cuenta? ¿Qué me quisiera tener en un cargo más alto para poder estar más cerca? ¿Qué su desconfianza en algunos miembros de las tropas, fue una simple excusa para acercarse físicamente a ti y saber tu reacción hacia su aproximación?
Todo te parecía una locura, y un enredamiento de cosas ampliamente simples, pero si lo piensas con calma y detenimiento, todo podía ser posible, no eran cosas que se alegaran tanto de la realidad y no pudieran realizarse.
Y eso era lo que más nerviosa y frustrada te ponía.
La alegría y diversión de hace unos segundos desapareció por completo por unos estúpidos pensamientos que, como siempre has pensado, no te ayudaran en tu trabajo y día a día para la salvación de la humanidad.
Si, eso es. Todos eso estúpidos pensamientos no te ayudaran en nada. Con ellos no vas a salvar vidas en las misiones, ni ayudaras en nada. Asique si esos pensamientos arruinarían toda tu vida de esfuerzo y dedicación al entrenamiento en batalla, deben ser eliminados y desechados de tu mente.
Sin pensártelo un segundo más, frunciste el ceño y te incorporaste empujándote en el tronco del árbol. Tu cara en estos momentos mostraría un corazón lleno de odio y dureza, junto a una personalidad de hierro y un cuerpo como fortaleza.
Empezaste a volar de árbol en árbol con gran rapidez y agilidad, tratando escapar de esos pensamientos que no te ayudarían en nada, ocultando tras tu rostro el profundo dolor y tristeza que aguardabas en estos momentos.
Cuando llegaste a la meta no sabías si Kenshi te habría adelantado al estar divagando en tus absurdos pensamientos, pero lo que no ibas a permitir era perder más tiempo lamentándote por ello. Asique sin esperar a comprobar si tu predicción era cierta, continuaste con cara ruda hasta la próxima prueba. Todas las metas y empieces de las pruebas se encontraban en el mismo lugar, donde residía el sargento Levi sentado sobre unos troncos de madera.
Seguramente antes de empezar con la siguiente prueba le miraste con tu cara actual sin ni siquiera pensar en nada, ni en el enfado por esta mañana o tus pensamientos sobre él y Erwin. Ahora mismo tu propio enfado por la pérdida de tiempo en esas estupideces te cegaba el pensamiento e impedía que otra cosa entrara en ella, y así mirabas con cara de muy pocos amigos a cualquiera. Pero no te importaba. Solo querías terminar las pruebas, comer, lo más tranquilo y pacifico que se pudiera, leer o algo parecido para pasar la tarde, cenar e ir a la cama pronto para impedir pensar más en todo ello al menos por hoy puesto que sabias de sobra que no terminaría ahí la cosa.
Tras todo el tiempo manteniendo la cara de enfado y pensamientos forzosos sobre ser más dura contigo misma en el trabajo, acabaste con los nervios destrozados y continuos pinchazos en las sienes. Ya no tenías cara de pocos amigos, más bien porque no podías ni ponerla del cansancio y dolor que llevas encima, claramente tu estado de ánimo cambió en el entrenamiento varias veces y solo ahora podías mostrarte cansada e, intentando ocultar lo mejor posible, la pena.
En la comida te mantenías callada mirando casi solamente a lo que comías, tus compañeros te preguntaron con notoria preocupación, culpándote más aún por ello y quizás mostrando en ese momento enfado. Te excusaste diciendo que te dolía la cabeza y que no te encontrabas bien, y era cierto, se imaginarían que estabas cansada por el sobreesfuerzo de anoche y el entrenamiento de esta mañana, y acertarían en cierta parte; pero no por el tormento de pensamientos que estabas ocultando incluso a ti misma. Sin darte cuenta al contestar a sus preguntas de preocupación, miraste de refilón al sargento Levi comprobando que tomaba tranquilamente su parte de comida. Sin darte cuenta te enfadaste más, no querías dar pena a nadie ni que te preguntaran, pero su inexpresividad y pacifismo empeoraron tus pensamientos ya que él formaba parte de ellos.
Tras terminar de comer y sin demorarte más, saliste con paso quizás un poco brusco ya que las personas a tu alrededor se alegaban un poco, para quizás evitar que las arrollaras por el camino. Solo querías llegar a una sala comunitaria donde poder coger un libro y concentrarte solamente en la lectura. Una tarde libre era equivalente a una tarde llena de imprevistos y preguntas.
Tu pelea interna no era muy agradable que se dijera, estabas peleando contigo misma y debatiéndote entre el enfado y rabia contra la tristeza y frustración.
Cuando llegaste a la sala comunitaria buscaste con la mirada desde la puerta un sillón libre lejos de cualquier persona, y gracias a quien fuera, encontraste uno que casi parecía preparado aposta muy cerca de uno de los grandes ventanales de la sala, miraba hacia la ventana y la librería repleta de libros no estaba muy lejos, lo que pensaste: parecía preparado aposta.
Dirigiéndote hacia el sillón para dejar alguna pertenencia y así dar por entendido que el sitio estaba ocupado mientras buscabas algún libro, no pudiste apartar la intensa mirada del comandante Erwin y la autoritaria mirada del sargento Levi. "los dos opuestos"
Esa idea no se te podía borrar de la cabeza ni un instante.
Pero tenías que dejas de pensar en ello, para eso estas donde estas.
Tras coger un libro al azar sin ni siguiera mirar el resumen o el titulo te sentaste, mejor dicho, te tiraste en el sillón haciendo que este se moviera con una facilidad que suponías que no tendría que hacerlo. Sin mirar el título aún y con cara de total aburrimiento empezaste a pasar páginas para encontrar el primer capítulo.
Tras encontrarlo y nada más leer un par de párrafos te indignaste y decidiste pasar las páginas rápidamente empezando a leer una página nuevamente al azar.
Después de quizás una media hora cerraste el libro con fuerza echando todo tu flequillo hacia atrás.
Ese maldito libro además de que era jodidamente de amor sacaba a relucir tus preguntas y a incrementarlas aumento tu presión en las sienes y deprimiéndote más.
Cuando alzaste la vista hacia el frente te sorprendiste notoriamente cuando viste que frente tuya se encontraba sentada Hanji con una sonrisa de oreja a oreja sin saber si era de alegría o de maldad y diversión.
-¡Por fin despiertas de tu eterno sueño!
-Shhhhh. Esta es la zona para leer y descansar, no grite por favor. - la ordenaste con delicadeza, ya que aunque no lo pareciera, era una superior.- ¿desde hace cuanto está sentada frente a mí?
-Bueno, pues la verdad que llevo más tiempo que tú aquí, solo que cuando llegaste estaba dejando algunos libros en su sitio y al terminar y verte aquí sentada con esa expresión me pareció interesante observar tus gestos.
Reíste para tus adentros.
-Corrigiendo lo último dicho por usted si me lo permite; le pareció interesante sentarse a estudiar mis gestos e intentar adivinarlo que pienso.
-Es verdad. No me acordaba que llevas algunos años junto a nosotros casi ¡codo con codo!
Volviste a chistar para que tomara silencio.
-Por favor superiora Hanji no eleve el volumen de voz que además de duele la cabeza.
-¿y porque te duele la cabeza?
Fue tal la velocidad de la pregunta que crees que apenas tuvo tiempo para respirar al formularla.
Un gesto de incomodidad se reflejó en un leve tic en tu ceja.
-tuve una noche ajetreada y a consecuencia un escaso descanso, teniendo que levantarme temprano para entrenar con mi equipo. Asique en eso se puede concretar mi mal estar.
-vaya, sueles estar acostumbrada a trabajar bajo presión que raro…
Su reflejo en las gafas y su inclinación de cabeza acariciando su barbilla en busca de explicaciones hizo que despertaran todas tus alertas en segundos.
-sí, también puede ser que me haya pillado con las defensas bajas por eso lo noto más.
La dedicaste una sonrisa de tranquilidad intentando que con ella dejara de buscar el foco que provocaba tu mal estar. Su actitud cambió dedicándote una amplia sonrisa de complicidad.
-Asique si me lo permite, ya que leer me ha producido más dolor de cabeza, me retiro a mi cuarto a intentar dormir para procurar rebajar este dolor de cabeza.
Sin obtener respuesta alguna dejaste el libro que sostenías sobre tu asiento y dirigiste el paso hacia la puerta de salida. Tu incomodidad ante tal callada respuesta preveniente de la habladora Hanji, hizo que por una extraña desconfianza antes de salir por la puerta mirar hacia ella pudiendo divisar que se encontraba inerte en la misma posición mirando fijamente que dejaste en el libro.
Quizás aún estaba intentando leer tus acciones o quizás, por el halo de tristeza que creías poder ver en ella, aún su mente residía en los libros que habló colocar en su sitio; sobre investigación titán seguramente.
Saliste con paso apresurado hasta haberte alejado un poco disminuyendo tu velocidad a paso lento andando casi con torpeza. Ver la cara apenada de Hanji en tu cabeza hizo apenarte recordando la frustración que estaba produciendo en ti pensar que alguien tan cercanos y superior a ti pudiera sentir emociones afectivas sobre tu persona. No podias creerte que algún dia podría pasarte, nunca tuviste la necesidad de pensar en otra persona, pensabas, buscando algo que te faltara. Siempre creías que las parejas existen porque los seres humanos eran incapaces de sentirse plenamente completos buscando a alguien que les complementara; piensas que uno mismo tenía que sentirse pleno consigo mismo sin tener que necesitar o buscarlo fuera.
O al menos eso pensabas.
Tener en la cabeza a dos hombres dando vueltas recordando las vivencias con ellos y poniendo todas sus emociones a flote, hacia cuestionarte demasiadas cosas y creencias que tuviste siempre.
Cada uno era totalmente diferente al otro, cada uno te aportaba diferentes experiencias, cada recuerdo con ellos te aporta emociones y sensaciones que no podrías haber tenido si no fuera por ellos. Eso querías decir que sin ellos no habrías conseguido nunca experimentar las delicias de las cuales esta vida estaba llena. Pero también con ellos sentiste el miedo, recordaste muy malos momentos del pasado que hacia saber sobre ti y dejar un poco a descubierto tus más íntimos momentos.
Sin darte cuenta estabas completamente parada en el pasillo exterior que daba vistas al gran patio interior apoyando una de tus manos en el poyete del balcón. Al despertar de ese eterno mundo apoyaste la otra mano también admirando el gran jardín que rebosaba de gran colorido y olores florales que podían alcanzar tus fosas nasales. Le dedicaste una sonrisa de añoranza y pena apretando con rabia tus palmas de las manos contra el balcón no creyéndote como una simple tontería podría estar comiéndote tanto la cabeza. Tras haberte empapado de cada una de sus delicias y milagrosamente despejando un poco tu mente, alzaste la mirada hacia el edificio que se encontraba frente a ti, ensombreciéndote la mirada cuando tu mirada se conectó con la del sargento Levi.
Rabia y odio empezaron a invadir cada uno de los rincones de tu cuerpo. Ver como ese maldito enano podía encontrarse tan tranquilo y normal y tú tan abrumada y pesada con tanta carga. Parecía siempre tener el control de todo lo que le rodeaba, pareciendo saber todo lo que ocurriría, pareciendo burlarse con superioridad de los demás.
Vuestras miradas no se separaron hasta que tranquilamente la separó para tomar un trago de su taza sostenida en una mano con su agarre singular mientras estaba de pie sobre un lado de la ventana. No volviendo a regresar la mirada hacia ti fue el interruptor para que empezaras a caminar un tanto enfurecida hacia tu habitación. "Ese maldito enano me las pagará"
Venganza era lo que te acompañó hasta la puerta en tu cuarto y una vez cerrada y tú apoyada sobre ella, no pudiste evitar que el dolor y la tristeza te invadieran.
Apretando fuertemente los puños y los dientes te tiraste sin cuidado sobre el suelo, acurrucándote sobre tus rodillas y apretándolas con dolor hacia ti.
Sentías que debías liberar un gran peso que oprimía tu pecho y te impedía respirar. Ese sentimiento de atadura e incomprensión iba creciendo a pasos agigantados sin poder frenarlos. Mejor dicho, esta vez no querías pararlos. Solo te querías deshacer de ellos de una vez por todas y volver a la normalidad como en el pasado.
Sin apenas darte cuenta las lágrimas empezaron a correr por tus mejillas apresuradamente, tan rápido pareciendo que aguantar en tus ojos era el calor abrasador que las hacia huir.
No creías que estuvieras llorando pero entendías que quizás era lo que necesitabas en ese momento. En pleno silencio no evitabas que tus lágrimas cesaran, enfadándote contigo misma recordando que nunca había motivo para hacer tal gesto de debilidad.
"llorar no soluciona nada" siempre mantenías presente esas palabras pronunciadas por tu padre en tiempos atrás, teniendo razón; nunca solucionarían nada pero de vez en cuando eran necesarias para liberar lo que tanto dolor residía en nosotros. Comprendías que quizás te lo decía para que no te acostumbraras a hacerlo cuando vieras una meta difícil o apenarte por un simple error, evitando que por cualquier cosa que no saliera como lo deseado su resolución fuera quedarme en solo llorar y no hacer nada más por intentar remediar.
Todos los soldados tenían que permanecer fuertes ante cualquier ataque y eso recaía en ti una y otra vez. Su misión siempre es hacer un grueso muro frente a los demás aceptando toda orden y encerrar cualquier sentimiento de apego o cariño en un cajón con varios cerrojos encendiéndolo muy profundamente junto a nuestro ser y las esencias que nos diferenciaban uno de otros.
Ese maldito enano sin sentimiento alguno había fastidiado todo tu trabajo de ser un soldado ejemplar. Si nunca se hubiera acercado o incluso haberle conocido podrías estar pensándote aceptar tu cargo como capitana. Liderando a otros buenos o en proceso de soldados que acabarían sus misiones satisfechos de sus resultados. Quizás así a Sakura se le habrían quitado varios de sus miedos actuales al tener que hacer las cosas más independientemente fortaleciendo así su ser y persona. Quizás así Kenshi habría madurado y sido más recto y autómata. Así quizás otros soldados habrían tomado ejemplo de tus magníficos compañeros y haberse animado a seguir sus pasos mejorando en consecuencia y beneficio a la Legión. Pudiendo mejorar en conjunto todos como soldados y personas.
Pero sabias que eso no era así. Que no sería así. Si todo lo que pensabas hubiera sucedido, todas sus esencias, vivencias y emociones apenas se diferenciarían unos de otros acabando todos como simples peones y tableros de ajedrez, sin sentimientos no recordando a otros compañeros o no teniendo pasado alguno de ellos.
Acabaríamos como ese maldito enano jodido inexpresivo que no permitía abrirse a nadie pudiendo así ayudarle y salir de ese nefasto mundo en el que se encuentra sumido durante largos años. Y no querías eso, lo que menos querías era que las personas acabaran matando su corazón guardando su ser o tirándolo por algún rincón del mundo.
Intentar averiguar y sacar a Levi de ese estado hizo que cada vez quisieras acercarte más y más a él, sabiendo que estabas rodeada y andando por arena sin saber dónde se encontraban las que se movían que esperaban pacientemente a tragarte.
Pero, una cosa que no podías comprender era como, sino tenía o sentía sentimiento sobre otro, podía haberse acercado a ti sabiendo que podrías apegarme a él. Quizás no se lo esperaba, quizás no se dio cuenta, o quizás, estaba buscándolo. El caso era que tus lágrimas cesaron quedándose en pequeños hipos y formando verdaderas preguntas y ganas de encontrar respuesta real a tales preguntas.
Y solo había una forma muy concreta de saber la verdad ante todo mar de incertidumbre.
Te levantaste rápidamente secándote con firmeza tus ojos y borrando todo rastro de lágrimas saliendo decididamente de tu cuarto con paso firme y decidido.
No sabias concretamente que preguntarías o dirías pero sabias firmemente hacia donde debías dirigir tus pasos.
Sin date cuenta y como si a cámara lenta se tratase miraste hacia tus pies comprobando que estos se encontraban corriendo, siendo ya consciente de ello y volviendo a tener el control pleno de tu cuerpo continuaste corriendo hasta tu destino.
Frente a la puerta paraste en seco antes de decidir.
Alzando una mano casi rozando la puerta y la otra con la palma en el pecho intentando controlar y volver tus pulsaciones a modo de reposo suspiraste hondo produciendo que un leve pinchazo de dolor aprisionara tus sienes.
Volviste a bajar la mano cercana a la puerta cerrando los ojos, apretando con fuerza y con dolor llenándote de energía y valentía los abriste decididos, y sin llamar a la puerta abriste bruscamente entrando sin permiso o autorización.
-¡Señor!
Y ahí se encontraba, justamente donde le habías visto desde el balcón; inmóvil apoyado sobre la pared en el borde de la ventana, quizás su tranquilidad no se encontraba como entonces por tu entrada inesperada pero rápidamente, si se hubo sorprendido unos segundos, volvió a su ser inexpresivo casi sin diferencia al estado anterior.
-¿Es que acaso no te enseñaron modales?
-No señor, no me los enseñaron, los tuve que aprender por mí misma.
-Pues aprendiste mal.
Hiciste caso omiso a sus palabras de ataque adentrándote más en su estudio.
-Sargento Levi, entro así de inesperado y tan firmemente con el propósito de hacerle varias preguntas y recriminarle otras varias.
Parada casi en el centro de la habitación llenaste profundamente tus pulmones de fresco aire con olor a limpio para recoger las mayores fuerzas posibles para atreverte a pronunciar todo lo que querías. Soltando el aire por la boca sonoramente tomaste posición decidida mientras le dirigías la mirada y él te la mantenía con una pequeña muestra de sorpresa e indecisión.
-Primero, desde que ingresé en su tropa me entrena más duramente que a otro compañero de mi equipo; no entendiendo del todo porqué el motivo pensando que es por demostrar cada vez más de mí. Luego, cualquier excusa o mínimo error o sin él, tiene propósito de castigarme y ser rudo conmigo; teniendo en un caso una manera un tanto extraña de castigar… -recordar el momento que pasaron juntos en la cama hizo que le apartaras la mirada unos simples segundos para coger fuerzas y poder continuar tu discurso- mientras estuvimos en acto, me pidió directamente que le llamara simplemente por su nombre y que así lo preferiría en otras ocasiones, haciéndole caso en las dos órdenes dándome negativa cuando lo hice en la segunda ocasión –tus mejillas empezaron a sonrojarse por todo recordatorio de momentos vergonzosos que parecían no afectarle en lo mínimo por el momento- No entiendo nada porque dice que solo soy suya y que nadie más puede tocarme ¡¿Y qué pasa si yo quiero?! –tu furia iba en aumento y parece que ahora la pregunta despertó algo en él pues elevo un tanto las cejas- Tampoco comprendo cómo aceptó mi reto en el cual me ofrecía, Erwin me llamara para una reunión rompiendo el reto, y al vernos nuevamente me acribille a preguntas sobre que hicimos Erwin y yo después actuando con borderías para el resto del tiempo siguiente.
Soltaste todo el aire que te sobraba ahora más acomodaba y cogiendo una postura más relajada, haciendo una larga pausa con los ojos cerrados relajadamente.
Alzando la mirada nuevamente hacia él, siendo esta más calmada dando un par de pasos hacia adelante tranquilamente y preparada para apoyar tus palabras con movimientos de manos a modo de explicación, y antes de hablar apretando tu ceño.
-eres un enano jodidamente testarudo. – Hiciste una pequeña pausa.
Tus palabras surgieron efecto haciendo que el aludido se aproximara a su mesa para dejar la taza y poder enfrentarte mejor. Empezabas a temerle, pero antes tenías que decirle todo lo que pensabas.
- No deja verse por nada del mundo, impidiendo y rechazando a todas las personas que intentan ayudarle. Siendo así imposible conocer y saber porque actúa de tal manera, pero lo comprendo porque sé que es su manera de refugiarse y evitar que le ataquen o irrumpan en usted. –seguías dando tu discurso moviendo los bazos explicativamente, notando como la atmosfera alrededor de Levi empezaba a cargarse. Este cruzó sus brazos a modo de disputa incrementando tu nerviosismo y empezando a notar que las piernas te fallaban. Por eso diste unos pasos más acercándote a él, cogiendo credibilidad y seguridad en cada uno de ellos.
- sé que todo lo que estoy diciendo son suposiciones mías y que no sé la verdad de todo esto, pero –agachaste la cabeza cerrando los ojos, volviendo a devolverle la mirada después, avanzado unos pasos más, siendo cada vez más escasos los centímetros- es exactamente eso lo que hace que cada vez quiera saber más de usted. Es todo ese mundo y recuerdos que guarda detrás de todo ese muro, quiero saber cada jodida historia que contribuye a cada una de las heridas que aguarda sobre ese muro, como su espalda.
Pudiste notar como la sorpresa del nombramiento de su espalda le incomodó esquivando este la mirada unos segundos y moviendo a modo de incomodidad un poco su postura.
-para terminar, solo quiero saber qué es lo que hace que actué de tal manera para así comprenderle y con todo esto dicho ya puede castigarme como le plazca porque ya he dicho todo lo que quería decirle. –abriste tus brazos y agachaste la cabeza a modo de reverencia para dar muestra de tu palabra.
Cada segundo que transcurría oprimía más tus sienes y notabas como el equilibrio empezaba a fallarte.
-y para que quieres saber todo eso de mí.
Sus palabras totalmente inesperadas te dejaron sin qué contestar elevando el rostro y de regreso a tu posición cómoda anterior.
-Para ya dejarle en paz de una vez. Porque siento decirle que hasta que no lo consiga dudo que no pare de buscarle, no lo digo a modo de venganza ni reto; sino porque esa siempre ha sido mi forma de ser.
-No tienes porqué saber nada sobre mi forma de actuar y esas mierdas de palabras que has dicho, todas tus palabras son muy bonitas pero no servirán de nada.
-entonces, ¿qué es lo que quiere que haga?
Frunció el ceño a modo de pregunta desconcertándole mi respuesta.
-sí, quiero referirme a que me ha parecido una invitación suya a que busque conocerle de otra manera.
-déjalo jodida niña, solo quiero que pares de hacerte preguntas y pensar en descubrir sobre mí.
Frunciste el ceño preparándote para discutir.
-señor, siento darle la negativa y ser pesada pero ya le dije que nada de eso va a evitar que me aparte de querer saber sobre usted.
Dolorosos minutos pasaron frente a sus ojos sin saber muy bien que pensaba uno del otro.
-de acuerdo.- Casi dijo en un suspiro.
Cerró los ojos seguramente aliviando algo de escozor en ellos por mantenerlos fijos con los tuyos, buscando algo de tranquilidad en el descanso. Los abrió ahora con una mirada que nada se parecía a las conocidas, recordaba a una mirada…limpia, pura, relajada y algo…infantil e inocente.
-jodidamente estuve mayormente viviendo en los subterráneos, crecí y supongo que nací allí sin nadie a mi alrededor que me dijera que estaba bien o que estaba mal, donde podía ir o de donde alejarme. Me crie entre basura, mierda y enfermedades aun no creyendo como no morí en ese lugar. Con el tiempo conocí buenos amigos que hicieron que abriera algo los ojos pero tras sus puñaladas traperas y muertes irremediables ese mundo que parece que quieres mostrarme, desapareció. Ahora en la legión mis heridas por culpa de los titanes han ascendido. Sigo siendo desconfiado y sigo sin que la gente se me acerque demasiado por seguridad, jodidamente unos pocos han sido los que han tenido mala gana de poder acercarse pero están tan jodidos como yo o más que ni les importa en absoluto.
Su expresión volvió a la normalidad de nuevo. Al menos pudiste conseguir que se abriera unos segundos y fuera sincero en su hablar.
Pero no era suficiente. Esa poca información no saciaba ni una cuarta parte de toda tu intriga.
-es demasiado poco.
Tus palabras un poco crueles le hicieron enfadar un tanto.
-sus pocas palabras que solo rozan la superficie no saciaran toda la intriga que retengo. Con eso no va a poder deshacerse de mí.
Antes de que pudiera abrir la boca para hablar le interrumpiste.
-además no es o son los únicos que llevan un pasado oscuro tras sus espaldas. No creo que vaya a horrorizarme con sus historias pues estoy curada de espanto. Debe de ser jodidamente lo más catastrófico del mundo para que consiga echarme atrás.
Parece que ahora el silencio era un momento de reflexión para Levi pero que no demostraba con demasiado ímpetu. Ahora dudabas si contarle algo de tu pasado podría hacer que ese pequeño corazón casi hecho ceniza volviera a resurgir. Pero no dirías algo tuyo tan fácilmente "vaya, ahora creo que le entiendo perfectamente"
-Mire; dejémoslo por hoy, creo que tenemos cosas más importantes que hacer que estar hablando de estupideces.
Mencionaste esto pasándote la mano por la cabeza, haciendo una media sonrisa y apoyando una mano en tu cadera todo esto en un cierto modo de inclinación de disculpa, dando así unos pasos hacia atrás para finalizar esa intromisión estúpida que creías ahora.
-Bueno, siento haber entrado así y haberle dicho todas estas necedades; creo que debo procesar muchas cosas ahora. Asique mejor no le molesto y mejor me olvido o nos olvidamos de esta conversación.
Decidida a retirarte de su cuarto dirigiéndote hacia la puerta, él te detuvo cogiéndote del codo desde atrás. Su extraordinariamente increíble actuación te dejó completamente sin habla frente a él.
-espera.
Parece que tu mirada de sorpresa le incomodó un tanto esquivando así sus ojos de los tuyos.
-estate en mi cuarto nada más caiga la noche. ¿Te acuerdas de donde era?
Parece que la pregunta estaba hecha para despertarme de ese mundo inexplicable en el que me encontraba.
-S-sí. Me acuerdo de algo.
Sin poder evitarlo contestaste titubeando y algo indecisa.
-¿te acuerdas bien de verdad?- esta vez elevó algo la voz para dar más ímpetu a sus palabras e hiciera que me concentrara en ellas.
-Sí, sí. Me acuerdo perfectamente, tengo bastante buena memoria visual.
esta vez parece que si se quedó satisfecho de tu contestación aunque pareciera algo incierto habiéndote llevado por muchos caminos para no acordarte como llegar; por una parte podía tener razón, pero era cierto que si seguías por donde fueron llegarías; eso sí, tendrías que dar de nuevo todo el recorrido y tardarías más de lo normal teniendo que ir con tiempo de sobre pero supones que con la astucia encontrarías un nuevo camino para llegar más directamente.
-entonces espero verte allí esta misma noche. Esta conversación no ha terminado hasta que yo lo decida.
Su fogosidad e intensidad en sus ojos grises te atemorizó un tanto pero no impidieron que pudieras moverte y salir de su salón.
Habiendo cerrado la puerta y apoyarte en la pared cercana muy suavemente para no delatar tu presencia, rozaste con un dedo en modo pensativo tu labio infeior "vaya, parece que quiere hablar seriamente"
Sabías que sería quizás uno de los momentos más decisivos para ambos, porque no solo sería abrir el pequeño corazón roto de tu Heicho, sino también seria abrir el tuyo teniendo cuidado que contar, sabiendo que los sentimientos saldrían a flote y la conversación daría paso a dejarse vulnerables el uno ante el otro; sería el momento en que la confianza, los momentos más oscuros, los sentimientos más encerrados tendrían que ponerse sobre la mesa y exhibirse.
