Capitulo 10

Ojos carmín

El vago recuerdo de una bestia en el fuego.

Observo sus manos y deseo arrancárselas, observo el suelo y deseo que este la enterrase, quería olvidar y recordar a la vez, pues no comprendía lo que le ocurría. Lo único que tenia claro era ese silencioso reproche de Daniel. Su mente no podía dejar de ver esos ojos miel tan dulces que eran capaces de acecinarla con una sola mirada. Adoraba y temía aquellos ojos.

Corrió como posesa por los pasillos de aquella institución, alumnos y profesores se retiraban al verle pasar, ella no podía hacer otra cosa mas que ocultar el rostro y correr, aferrarse a su realidad, una realidad que le hería por no tener fundamento, por no ser real.

Estaba consiente de que no conocía nada de si misma, no se reconocía a si misma en el espejo, no reconocía aquel cuerpo, aquellas memorias, aquellos lugares, sabia que todo estaba mal, había algo erróneo dentro de ella, pero en su falsa "realidad" ella era normal, ella era Jennifer Mailin Hessem Joulie, y todo a su alrededor era normal.

Esa realidad prefabricada que tanto odiaba, pero a la cual se abrazaba, pues como Valery se lo hacia ver, se mentía a si misma, estaba mal, ella, Jennifer estaba mal, poseía una maldición y eso era algo que ni Valery, ni Daniel, ni siquiera ella misma podían ocultar.

Avanzo por los pasillos ya vacios de aquella institución, y cuando levanto la vista se dio cuenta de que aquel lugar no lo había visitado antes, estaba vacío, desolado, descuidado, igual que su alma.

Camino de forma pausada, explorando el lugar, temiendo algo, pero a la vez sintiéndose en casa.

La maleza había invadido el lugar, los arbustos secos y escuálidos contrastaban con el suelo pedregoso y lleno de florecillas silvestres, los arboles casi muertos agitaban sus escasas hojas y allá al final del camino una diminuta capilla de vitrales opacos y rotos se erguía en medio de aquel lugar casi inexistente.

Avanzo con paso decidido y empujando las dos puertas de gruesa madera ingreso al pereciente templo.

Caminó hasta una banca que aun se mantenía en pie, una banca justo al lado de un bonito vitral roto de un ángel venciendo al demonio. Se sonrió a si misma y tras tomar asiento observo a su alrededor mas detenidamente.

Frente a ella había una estatua de un ángel de alas rotas el cual llevaba una espada en una mano y un escudo en la otra y debajo del ángel había varias velitas viejas que demostraban haber estado prendidas hacia ya mucho tiempo. De pronto un pequeño titilar le dejo sorprendida, ahí en medio de las velas apagadas había una diminuta vela que aun prendida luchaba con el tiempo y el olvido.

La ventisca gélida acompañada del graznar de un cuervo le hiso voltear a través del vitral, para encontrarse en lo alto del cielo con millares de negras aves. Aves oscuras y siniestras que hasta ahí le habían seguido. Aves que, como ella comenzaba a comprender, no le dejarían en paz nunca más.

.***.-*-.***.

-Buenas tardes, ¿puedo tomar su orden?-Pregunto animosamente una linda chica de cabellos dorados y mirada alegre vestida con un extraño vestido que hacia juego con sus cabellos.

-Veras,- comenzó a decir con voz distraída aquel joven alto de cabellos castaños y ojos grises verdosos- estoy aquí porque escuche que había un par de lugares vacantes, así que, pensé que tal ves… tu sabes.

-Vienes a pedir trabajo.- Concretizo un tanto extrañada aquella mesera- Que raro, no creo que nos haga falta personal, pero… ¿sabes qué? pensándolo bien si hace falta personal, pero para tu mala suerte el jefe no se encuentra por el momento. Te recomiendo que vengas mañana, el holgazán pasa toda la mañana aquí

-Muchas gracias, haré caso a tu consejo, pero sabes que…

-¿Que?

-Prefiero esperarlo, y además ya me dio hambre.

-En ese caso ¿que desea pedir?

-No tengo idea, treme dos rebanadas de tu postre favorito.

-Enseguida

-O espera, aun no me has dicho tu nombre…

-Zahori, Zahori Otorisawa y ¿el tuyo?

-Eduardo Montal para servirle señorita.

Una tonta risa se escapo de los labios de la joven haciendo sonreír aun más a aquel extranjero. Zahori se apresuro a llevar el mejor postre que ella conocía. Un pastel de piña muy sencillo pero también muy delicioso.

Era tarde y ya no había clientes, así que aprovechando la ausencia de Ryo y de Letucce, llevo dos rebanadas y dos vasos con soda irlandesa, su favorita, estaba segura que aquel joven también tenia un poco de sed.

Ambos charlaron muy cómodamente durante una larga hora, charlaron tanto que, cuando menos acordaron el sol se había ocultado y los dueños de aquel café ya habían regresado de mejor humor para buena suerte de ambos.

Eduardo, al ver entrar a aquel joven güero y alto al lado de la peli verde y seguidos por la pareja de la heladería se sonrió a si miso, para luego, buscando la mirada de Zahori cerciorase de si ese era o no el momento oportuno. Zahori al comprender las intenciones de Eduardo, se le apresuro a cortarle el paso Ryo. Este les miro hurañamente al reconocer a Eduardo, más Zahori al darse cuenta de aquella mirada decidió dirigirse al más grande de los cuatro.

-Keiichiro… Este joven vino a buscar trabajo, viene desde América por lo que sabe manejar perfectamente el idioma ingles, el español y un tanto el japonés. Últimamente hemos tenido muy poca clientela, lo admito, pero estoy segura que hace falta otro mesero pues aquellos dos no hacen más que coquetear

-Así que – continuo Ryo un tanto indignado por la afirmación de la joven- ¿tú quieres que le demos trabajo a este chico desconocido para que también tengas con quien coquetear no es así?

-Exacto…

-Baka

-No, espera, es decir, obvio que no.

-Lamento interrumpir pero- Eduardo no pudo aguantar más y entre risas y sonrojos se levanto de su asiento al tiempo que ofreciendo su mano continuaba excusándose- No he venido aquí para coquetear con su bella y amable mesera

-¡Si claro!

-Sino para pedir trabajo, verán ser extranjero es un poco difícil, estoy acostumbrado a un estilo de vida muy distinto y realmente creo que el trabajar me ayudara a aclimatarme de mejor manera además de que dejare de sentirme como un completo abusador en la casa de mis protectores.

-Así que extranjero, ¿de donde específicamente?

-De Oxnard California Estados Unidos de América. Al otro lado del mar en este mismo planeta y galaxia.

-Ok ya entendí, ¿donde estudias actualmente?

-¿Es un interrogatorio acaso?

-Tú solo contesta- Le susurro un tanto preocupada

-Estoy en el Colegio Junior Daikan ultimo grado. Llevo promedio excelente, no tomo, no fumo, consumo frutas y verduras, no soy vegetariano, no como perritos, no bateo al lado contrario, mi sangre es A+ no soy alérgico a nada, me estoy hospedando en la casa de la familia Mamamia, y pienso durar ahí por lo menos un año o hasta que el plazo de intercambio extraescolar se haya cumplido. ¿Algo más? ¿Mi cumpleaños? ¿Mis padres? ¿Mi vida en general?

-Con eso esta bien, ¿quien te recomendó este lugar?

-Lo observe en una foto de la casa en que me hospedo.

-¿Como dices que se llama la familia con la que te estas hospedando?

-¿Mamamia? ¿O era me… mi… mumumia… momo…?

-Momomiya?

-Exacto ese era el nombrecito. ¿En fin quedo contratado?

- Dime de casualidad… ¿en la foto que dices sale alguna chica pelirroja?

-La casa entera esta plagada de fotos de la misma chica pelirroja, ahora que recuerdo tú y la chica de los ojos hermosos salen en esas fotos junto con otras 1, 2, 3, 4, no, tres chicas y otro chico.

-Ya veo la atolondrada de Ichigo fue mandada a California…

-No necesariamente podría estar en Alaska ahora mismo… En fin, ¿cuando inicio a trabajar?

-Em mañana, es decir lo vemos la próxima semana.

-¿La semana que sigue? No, no tengo tanto tiempo… es decir… no quiero tener tanto tiempo libre. Necesito el trabajo ya.

-Entonces ¡busca en otra parte!

-¡No! Perdone, le ruego que me de trabajo, consúltelo con la almohada vera como ella le dice que soy un buen chico, entonces mañana vendré y tomare el uniforme.

-Ryo, no deberías de ser tan cruel. Por que no le damos una oportunidad, no hay que ser tan rudos con el chico.- Lettuce intercedió dulce y amablemente por el desconocido, cosa que a este le dejo realmente sorprendido y embabucado.

-Te quiero mañana puntual a las 2:00

-Si señor. Solo hay un inconveniente.

-¿Ahora que?

-Que a esa hora yo salgo de la escuela.

-Bueno tú decides, es tu trabajo.

-¡Llegare temprano sin falta! ¡Señor! –Exclamo con aire y posición militar.

-Puedes retirarte.

-Gracias. Y por cierto pido disculpas por mi descuido de esta mañana no era mi intención molestarlos.

-Descuida no pasa nada. Gracias. –Le sonrió dulcemente Lettuce al recordar lo sucedido aquella tarde y luego haciendo una ligera reverencia se retiro llevándose a Zahorí de la mano, seguramente para encuestarla en privado acerca del joven.

Eduardo pago la merienda y después de haber dado las gracias, salio triunfante de aquel café, su plan iba según lo acordado y sin importar que pasare él lo llevaría acabo.

.***.-*-.***.

Un enorme cuervo de plumas lustrosas y pulcras se poso frente a ella sobre un filo de aquel destruido y antiguo vitral.

Su mirada verde esmeralda se encontró con aquellos acusadores ojos violáceos carmesí, un grito se ahogó en su garganta, y la sangre en su corazón por un momento se paralizo. Millones de imágenes surcaron su mente, caras sin rostro, sombras sin cuerpo, dolor y angustia, oscuridad y hielo, la historia de diez mil pueblos pasó frente a sus ojos y un repentino mareo seguido del graznar del cuervo le hizo recordar por un instante una memoria ya antes olvidada. Ambas miradas se encontraron, el cuervo grazno, el mundo calló, el animal sus alas revoloteo y la joven, muerta de angustia y temor, se abandonó a los recuerdos que le hacían enloquecer.

*Flash back *

Fuego, dolor, hedor.

Oscuridad y tormento, fuego y carmín por doquier, aquel extraño color impregnaba todo el lugar con su inconfundible hedor.

Pequeñas y débiles manos manchadas de ese violáceo carmín, pequeñas y débiles manos aferradas a esos negros barrotes como si con ello salvase su vida, como si con ello aminorase el dolor.

Aferradas a la vida pretendiendo negarse a una muerte indigna. Una muerte de animal.

Aquel débil cuerpo retorciéndose en su celda como si se tratase de una bestia. Aquella lacónica sonrisa que promete y jura venganza.

Aquellos ojos violáceos carmín son el odio encarnado, y el cuerpo dueño de estos, la muerte y la desgracia atrapados.

Pequeña, indefensa, atrapada en esa jaula, retorciéndose, aferrándose, maldiciendo e implorando. Amenazando a la vida y exigiéndole a la muerte un minuto más para maldecir por milésima vez a aquellos que le encerraron en tal suplicio y dolor.

Aquellos ojos que imploraban la libertad o el destierro hacia la muerte. Aquel rostro inocente corrompido por el odio y la maldad.

Ese ambiente putrefacto que se consumía en llamas de fuego y dolor y consigo se llevaba la canción que ambas susurraban, la joven de la celda, la joven que le observaba. Y en un arrebato de misericordia y compasión ambas alargaron la mano, una a través del fuego, la otra a través de los barrotes.

El susurro y el grito que se pierden en el bullicio de este mundo.

***Fin de flash Back ***

Un graznar, un exhalo, un batir de alas y un latir de corazón. Sus miradas se encontraron y ella reconoció el odio en el mirar del cuervo.

Aquella niña de la celda

Aquella niña de sus recuerdos

La dueña de esos ojos violáceos carmín no era otra más que el cuervo que graznaba frente a ella.

Alguien le estaba buscando.

Alguien le estaba llamando…

La chica de ojos de cuervo.

Un graznido, un susurro,

un cuervo que levanta el vuelo,

un recuerdo que atormenta el alma.

Cuatro cuervos atraviesan el cielo,

Un canto que rompe la calma.

.***.-*-.***.

En lo alto de una montaña, en la copa de los árboles mas altos, tres jóvenes contemplan la pequeña cuidad que se extiende ante sus pies.

Un graznar, dos graznidos, tres, cuatro, cinco, miles de ellos cantan y se burlan en coro reverenciando a su ama, rindiendo un respetuoso saludo a la joven de cabellos negros y mirada violácea y carmín.

Un cuervo se posa en su brazo y la joven alzando la vista, comienza a reír con desdén. Una lacónica sonrisa y un susurro atraviesan sus labios. Oye y canta la canción de cuna que perece en el viento, un diminuto cofre de plata sostienen sus manos. Tres pensamientos surcan su mente. Un recuerdo, un rostro y una venganza.

La chica de ojos malva…

La dueña de aquel cruel canto, no era otra más que el ángel que ella debía acecinar.

.***.-*-.***.

Hola a todos los fieles y nuevos lectores n.n

Que ocurrirá con Jennifer? Quien era la joven de los recuerdos de Jennifer y que era lo que deseaba?

Que pasara con Valery? Y que rayos era la maldición que mencionaba?

Le darán el trabajo a Eduardo?

Todo esto y más en los siguientes capítulos

Y para aquellas que desean saber más sobre Kisshu, no desesperen que ya viene en camino mas guapo y obsesivo que nunca XD

Adoro a ese chico

Dudas, comentarios, sugerencias y saludos en los reviews n.n

Bien, el siguiente capitulo saldrá el día 2 de septiembre n.n o bien el día 26 de este mes. Todo depende de que tanto trabajo tenga en esta semana. U.U