SCC no me pertenece, la historia es completamente mía.
Desconocido: Los misterios del corazón
Capitulo 11
El verdadero juego empieza, cuando terminas de utilizar la razón y dejas que la intuición te guie…
Syaoran
Las cosas estaban mal, muy mal para ser verdad, se suponía que el día de hoy no debía de pasar nada malo, suponiendo que era el cumpleaños de Sakura y debía ser su día.
— Serás cara dura—me grito mi subconsciente.
Bien, debía de admitir que no me había comportado de manera correcta, aunque creo que correcta, no era la palabra adecuada, era momento de llamar a las cosas como se debía, y para hacerlo bien, debía de decir que me había comportado como un verdadero DESGRACIADO, sí, con mayúscula. Había salido de casa temprano, no había saludado a Sakura por su cumpleaños y ni siquiera me había preocupado por hacerlo durante todas las veces que tuve oportunidad de cruzarme con ella.
Pero el hecho de saludarla o no, bueno, a mi parecer no tenía mucho que ver, lo principal era que estuviera a su lado ¿no?, pero tampoco en eso fui capaz de cumplir, deje que me entretuvieran con cosas de la oficina y demás problemas, pensé que en algún momento Sakura se llegaría a hartar de mi actitud infantil y llegaría a mi oficina a reclamar lo que por derecho le correspondía, pero no paso nada, pensé que quizá era mejor ayudarla con los preparativos de la cena de ese día, pero ni en eso fui capaz de mover un dedo.
Parecía como si que el dejar que ella hiciera todo me daría a mi algo de alivio en cuanto a mi enojo, y sí que estaba enojado, el solo saber que había pasado mucho tiempo al lado de esos dos tipos me había dejado un mal sabor de boca que aun me duraba, además de las discusiones posteriores que habíamos tenido, primero con el asunto de mandar a Asura a un internado y luego con los gastos innecesarios que se habían registrado en la empresa.
Lo segundo fue peor de lo que había pensado, cuando los dos comenzamos a trabajar en la empresa llegamos al acuerdo de nunca llevar los problemas laborales a casa, habíamos roto ese trato y siendo así no quería imaginarme que más cosas podríamos llegar a romper. Había sido una discusión fuerte, gracias a Dios ese día Asura había tenido una excursión y llegaría mas tarde a casa, Sakura se había puesto tan pesada y estuve a punto de darle una buena cachetada para que lograra cerrar la boca, pero al imaginarme a mí mismo dándole un golpe a ella toda mi ira se esfumo.
Después de esa discusión las cosas no fueron mejor para nosotros, nos distanciamos y nos limitábamos a dirigirnos la palabra cuando era necesario, o al menos así lo veía yo, quería arreglar las cosas y me había dicho que este sería el día, ahora me encuentro parado fuera de la sala de emergencia de un hospital esperando a que alguien me pueda dar algún tipo de información. Y no dejo de decir que soy un tremendo cara dura, no había sido capaz de elegir algo para mi esposa, algo que sé que ella apreciaría, había desligado esa obligación muy importante de mi y se la había pasado a Meiling.
Estaba seguro que Sakura no le agradaría el supuesto regalo que yo había escogido para ella, pero me justificaría diciendo que no había tenido tiempo para pensar en eso, ella siempre era tan comprensiva y me dolía el darme cuenta que solo en esta situación tan extrema es que volvía a recordar las virtudes de mi esposa, a quien por cierto no respetaba en absoluto, y no me refiero al respeto de saludar o estar a su lado, o bueno si en lo último, me refiero a ese respeto que hay entre dos personas que están en una relación, a ese contrato invisible que firmas al aceptar estar con una sola persona, no respetaba para nada lo que ella sentía por mí, no respetaba el hecho de que ella estuviera lejos de su familia y que se quedara a mi lado, no respetaba ni si quiera el día de su cumpleaños. Pues había aprovechado su distracción con los arreglos para el día de hoy, para más de una vez meter mano y otra cosa más a Meiling en mi oficina.
Incluso en la fiesta la hice quedar como una tonta, y es que solo bastaba con ver la forma en la que me perdía al sentir el cuerpo de Meiling contra el mío, la música no era más que una excusa para que yo pudiera sacarle provecho. Había intentado alejarme de ella de mil maneras, luego ella me chantajeo diciendo que si no seguíamos en lo nuestro sacaría a luz todas las pruebas que había reunido de nuestro amorío, tuve miedo, pero luego entendí que eso no era más que una excusa para seguir con la relación ilícita.
Sentía que comenzábamos a llamar la atención demasiado además de ser consciente de que para ese instante Sakura ya habría visto todo ese espectáculo, en un minuto de lucidez me percate que ella bailaba junto a Eriol. La ira se hizo presente en mí en cuestión de segundos, espere a que pasaran unas canciones y luego camine hacia ellos dispuesto a quitar las manos sucias que aquel tipo tenía sobre mi mujer.
Me bastaron unos cuantos pasos para ubicarme detrás de Sakura y exigirle a Eriol que me permitiera bailar con ella, pensé que las cosas se darían de forma pacífica, me equivoque, Sakura ni había sido capaz de mostrarme la cara, Eriol dijo algo de que alguien se iba y luego excuso a mi esposa diciendo que tenia cosas que coordinar, proteste pero ella me callo con una sola frase, hubiera sido mejor si ella la menos me hubiera mirado una sola vez, sí, yo su flamante esposo infiel estaba exigiendo su atención en esos momentos.
Los vi caminar hacia fuera del gran salón y mi ira creció más, iba a seguirlos cuando alguien me tomo de la mano, me gire a ver y era Meiling. Tenía los ojos un poco más oscuros a causa del deseo y la excitación, una sola sonrisa en su rostro había bastado para que me pudiera decir que deseaba, no proteste, tampoco le puse muchas ganas a eso. Deje que ella me ayudara a escapar de los invitados y luego nos dirigimos a una habitación, al parecer ella lo tenía todo planeado.
A penas entramos en la habitación y yo comencé a desvestirla con desespero, necesitaba que todas esas emociones que tenia dentro fueran liberadas de alguna manera, no hubo tiempo de llevarla a la cama, la puse contra la pared y rompí todo el vestido, el trabajo se me hizo fácil gracias a esa gran abertura que tenia, no hubo tiempo de preliminares, me baje los pantalones y la penetre como un maldito enfermo, las embestidas tampoco fueron delicadas y una vez saciado mi deseo salí de ella y fui al baño a asearme.
Meiling se lo había buscado, si ella me hubiera dejado seguirlos quizá no hubiera sido usada como una vulgar bolsa de basura en la cual descargar mi ira y miseria. Pero ella había elegido el camino difícil, ahí tenía su recompensa. Estaba por salir del baño cuando mi celular comenzó a sonar, me sorprendí ante el sonido, luego entendí que no me había quitado toda la ropa y saque el celular del bolsillo del terno, era mi madre.
— ¿Dónde demonios estas? —se escuchaba furiosa, casi al extremo de la desesperación.
— Eh… yo…
— Estas con tu puta. ¿Verdad?
— No, yo solo salí a…
— A mi no me engañas, mira Syaoran Li, luego tendré tiempo de arreglar cuentas contigo, ahora mismo ve al hospital central de Tokio.
— ¿Por qué tendría que ir yo a ese hospital?
— ¿Sabes porque genio? —estaba más furiosa—, tu mujer, es decir mi nuera, ha sufrido un accidente… la han llevado para allá, no puedo ir ahora porque tengo que comunicar a los demás invitados, así que es mejor que dejes de estar fornicando y lárgate a ese bendito hospital antes de que yo misma salga a buscarte y te castre…
Seguramente mi madre siguió diciendo más cosas pero ya no las pude escuchar porque deje el celular tirado en el azulejo del baño, salí de ese lugar más rápido que el mismo correcaminos, no me importaron los gritos de Meiling y que posiblemente se pudieron escuchar muchos pisos hacia abajo y arriba, debía llegar a ese hospital y saber que había pasado con Sakura, no podía ser posible que ella sufriera un atropello, yo la había visto salir del salón con Eriol, y a mi parecer estaba en perfectas condiciones.
Llegue al estacionamiento y lance un millón de improperios al no poder introducir la llave en la ranura para poder encender el motor, las manos me temblaban como si tuviera Alzheimer y eso me cabreaba aun más de lo que ya estaba. Una vez, después de varias maldiciones, logre encender el motor, salí rumbo al hospital. Quizá me había saltado más de una regla de transito e irónicamente casi atropello a una persona, pensé que en cualquier tiempo algún policía podría aparecerse a mi costado y no tendría más opción que escapar. Gracias al cielo no hubo policías y el transito estaba ligero, llegue al hospital y pedí información sobre una mujer recién traída por un atropello, la enferme debió de haberme visto demasiado desesperado, ya que me dio la información rápidamente.
Llegue al piso donde estaba la sala de emergencia y en el pasillo pude ver a Eriol junto a Russell, volví a ver rojo todo y no hubo tiempo de pensar o reflexionar, solo quería actuar, camine rápido y lo tome a él por el cuello, quería estrangularlo en ese instante pero supuse que tener a un testigo presencial no era buena idea, por lo que me conforme con darle unas buenas sacudidas. Él era el único culpable de que Sakura estuviera ahora en ese quirófano, él la había sacado del salón, él había dejado que la atropellaran.
— Donde esta mi mujer…—exigí saber después de zarandearlo.
— Creo que ya lo sabes—dijo el idiota con tono relajado.
— Déjate de estar con estúpidos acertijos—la sangre bombeaba con fuerza en mi oídos—, y dime de una maldita vez que es lo que está pasando…
— Primero—Eriol se soltó de mi agarre hábilmente—, a mi no me vuelves a tocar con tus asquerosas manos— quise arremeter a puñetes contra su hermosa cara pero me contuve—. Segundo—al ver esa sonrisa diabólica la sangre se me helo—, antes de venir a preguntar por tu mujer, asegúrate de no tener rastros de colorete en la camisa, claro, cortesía de tu amante…
Diablos, mierda, con un carajo, como era posible que hubiera sido tan descuidado, pero lo peor de todo es que con mi silencio estaba confirmando ante dos personas que le era infiel a mi esposa, la primera persona, Eriol, quien era mi potencial contrincante de amores y Russell, bueno, ella simplemente era la mejor amiga y asistente de mi esposa, absolutamente ninguno de los dos eran peligrosos al tener esa información, por si no se nota, estoy siendo sarcástico, demasiado.
Los dos se fueron y yo me quede solo, aun en estado de shock, y todo el peso del mundo cayó sobre mi espalda, como si que siempre hubiera estado ahí pero no hubiera sido consciente de su presencia hasta ese momento, deje de estar en medio del pasillo y me recosté contra la pared, lentamente me fui deslizando hacia el suelo, el peso era más fuerte cada vez y temía que terminaría siendo aplastado en cualquier momento.
Termine sentado en el suelo y con la espalda contra la pared, de manera inconsciente comencé a darme de cabezazos contra la pared, entonces entendí el porqué algunas personas se autolesionaban, el dolor físico, en mi caso el golpearme la cabeza, ayudaba a distraerte de lo que en verdad me dolía, incluso me atrevería decir que era como un método de escape. La cabeza comenzaba a dolerme pero no me detuve, era mejor que me doliera la cabeza y que mi cuerpo se entretuviera con eso a pensar en el dolor que se centraba en mi pecho.
Y así es como terminaba el día que se suponía debía ser el más feliz de ella, pensé que todo no era más que culpa del karma, que se estaba haciendo pago con ella por mis acciones, quise gritar al cielo, para ver si es que alguno de los tantos dioses que habían me escuchaba y se apiadaba de mi en verdad, prefería ser yo el que pagara por lo que hacía, Sakura no tenía nada que ver, ella no me había obligado a meterme entre las bragas de Meiling. ¡Joder! ¡Ella no tenia culpa de nada!
Las lagrimas se acumularon en mis ojos, no quería hacerlo, no debía hacerlo, pero el solo pensarlo no hizo que ellas se detuvieran, las muy desgraciadas habían comenzado a caer y al parecer no había manera de detenerlas, me odiaba por mi debilidad y por haber sido yo el desencadenante de que la situación estuviera de esta manera. Nunca debí de haberme dejado sacudir, ahora me encontraba en un callejón sin salida.
Seguramente me pase todas estas dos horas llorando, no estoy seguro, solo sé que estoy desesperado, están son las dos horas más largas de mi vida y aun nadie me dice nada, seguramente mi madre debe estar reventándome el teléfono con llamadas, pero el aparato se había quedado en el baño de aquella habitación. Me puse de pie dispuesto a comprarme un café con el que poder tener un poco mas de lucidez, pero no termine ni de sacudirme la ropa cuando la puerta se abrió. El médico tenía cara de cansancio pero eso no me detuvo a investigar como estaba mi mujer.
— Doctor…—dije interfiriendo en el camino del galeno.
— Ah, usted debe ser el esposo de la señora…
— Si… quería saber…
— Ella está bien, la operación fue un éxito, no perdió mucha sangre pero igual tendrá que estar internada por al menos una semana o dos…
— Oh—pude respirar con tranquilidad—. Es bueno saber que todo está bien…
— Tuvo algunas fracturas por lo que tendrá que recibir terapia física después de su recuperación. Creo que lo mejor es si seguimos esta conversación en mi oficina.
— Si…
El café quedo a segundo plano, camine al lado del doctor, quería seguir preguntando más cosas pero sabía que no me respondería nada a menos de que los dos estuviéramos en un lugar mucho mas privado, supuse que seria para que me pudiera dar las demás indicaciones. Llegamos a su despacho, abrió la puerta y dejo que yo entrara primero. Ingreso a un pequeño cuarto de baño y se demoro unos cuantos minutos, escuche como el agua corría, cuando abrió la puerta ya no tenía la vestimenta de la sala de operaciones, parecía un doctor normal y cualquiera.
— Bien—se sentó en frente mío.
— ¿Qué mas debe decirme? —pregunte impaciente.
— La verdad es que es algo complicado, como no tenemos antecedentes de su esposa no sabría decirle como es que afectara esto a su vida diaria…
— ¿Qué quiere decir?
— La señora recibió un fuerte golpe en la cabeza al momento en que cayó al piso, tiene una herida en la parte de la base del cráneo, no es una herida grande, pero después de todo a veces solo basta con un pequeño golpe puede causar grandes problemas…
— Mi esposa será trasladada a una clínica particular el día de mañana…
— Me temo que eso no será posible.
— ¿Qué dice?
— Lo que le paso a su esposa no es un accidente, fue algo premeditado y ahora está en medio de una investigación, su esposa debe permanecer aquí hasta que las cosas se aclaren, además que nosotros también tenemos la tecnología con la que podría contar cualquier clínica particular.
— Doctor, no quiero sonar prepotente, pero…
— Ya está sonando prepotente, señor Li. Soy médico por vocación, y le aseguro que su esposa está en buenas manos, además de que tendremos a policías vigilando las veinticuatro horas del día…
— Esta bien, pero entonces quiero saber donde esta… ¿Puedo hablar con ella?
— Ahí va lo otro que le debía mencionar, aun no sabemos si es a causa del golpe en la cabeza, el shock o quizá otro factor, pero…
— ¿Qué ha pasado?
— La señora Li… bueno, ella ha caído en coma.
— ¿Qué? ¿Cómo es eso posible? ¿Coma?
— El coma es como un estado de sueño, no sabemos en qué momento despertara o si es capaz de recibir los estímulos externos…
— ¿Me está diciendo que ella jamás va a volver a despertar? ¿Entonces porque me estaba diciendo todo eso de la terapia y…?
— Señor, por favor cálmese y no confunda las cosas. Le digo que el coma es como un estado de sueño, cosa que es muy diferente a una muerte cerebral. En el caso de su esposa, suponemos que es por el golpe y el shock post trauma… ¿ha estado sufriendo de mucho estrés últimamente?
— Es modelo profesional, además de ser administradora de la empresa principal de mi familia…
— Quizá se deba a eso, hemos realizado algunos exámenes y he de decir que su esposa necesita discando y tranquilidad, es muy probable de que si sigue con su ritmo de vida, bueno, tenga algo así como un derrame cerebral…
— Oh, dios…
— Dios no tiene mucho que ver en esto señor Li, dependerá de usted que su esposa se pueda recuperar de forma satisfactoria…
— Doctor. Tengo una duda…—esta pregunta debía hacerla si o si.
— Dígame…
— ¿Qué pasara con sus recuerdos?
— ¿Cómo?
— Bueno, usted ya sabe, la ficción de las películas y algunas novelas a veces hace pensar cosas a los demás… ¿ella perderá sus recuerdos?
— Ah, ahora lo entiendo. Usted mismo lo menciono, la ficción hace que piense eso, ahora estamos en la vida real y además el lóbulo encargado de esas cosas no ha salido afectado, ella seguirá recordándolo a usted y a sus demás conocidos…
— Bien…
— Es momento de que vigile a mis otros pacientes.
— Sí, muchas gracias doctor.
— Es mi deber—el médico se puso de pie y lo imite.
— Le debo mucho…
— Solo recuérdelo… nada de estrés ni momentos de presión… al menos por ahora…
— Entiendo—extendí mi mano para estrechar la suya.
— Y otra cosa—agrego mientras estrechaba mi mano—, piense bien las cosas, su esposa es una mujer muy hermosa…
— Gracias—respondí sin entender del todo sus palabras.
Salí del a oficina y me dirigí hacia la cafetería, ya podía estar un poco tranquilo, sí solo un poco, pues con todo lo que había logrado obtener de información dudaba que la tranquilidad me visitara en un buen tiempo. Había muchas cosas en las que debía pensar, lo principal era saber quién sería capaz de querer dañar a Sakura de tal manera, según tenía entendido ella no tenía problemas con nadie, lo complicado de todo era que la policía ya iba a comenzar a meter las narices donde no debía, pero no podía hacer nada, así que simplemente me resigne a ello.
Lo otro que me preocupaba, era el asuntillo de los recuerdos, si bien no había perdido ninguno, según el doctor, era muy posible que si recuperara otros, y eso era lo que me preocupaba, si Sakura se enteraba de lo mal que había actuado en el pasado estaba muy seguro que ella no se detendría hasta verme tras las rejas, lo que había hecho era prácticamente un delito. Así que eso era suficiente para que yo me pusiera mas alerta que nunca, era mejor solucionar este pequeño incidente sin que nadie de su familia se enterara, de esa manera ellos no vendrían y no provocarían que sus recuerdos pudieran regresar.
— Debo comprar esa medicina de nuevo—me dije mientras introducía una moneda en la máquina expendedora.
Si no había permitido que en siete años ninguno se acercara a Sakura, mucho menos lo permitiría ahora, mi felicidad estaba en juego y también mi libertad, aunque esta última no me interesaba mucho. Debía encontrar manera de deshacerme de Meiling, porque de lo contrario no podría dedicarme por completo al cuidado de Sakura, mi mente comenzó a trazar un plan en el que podría liberarme de muchas preocupaciones.
— Es mejor hablar con los especialistas—dije tomando un sorbo de café y luego caminando hacia el ascensor.
Debía ir a casa y cambiarme, botar esta ropa y también contactarme con aquellos amigos que eran encargados de hacer los trabajos sucios, no pensaba dejar al conductor de aquel auto sin su castigo, no al ver como había dejado a mi esposa.
Tomoyo
El día comenzaba a iniciar, pero yo no había podido pegar el ojo en toda la noche, había algo que me preocupaba y eso tenía nombre y apellido, Sakura Li, tenía un presentimiento muy feo y había decidido que lo mejor era no comentarle nada a Touya, con lo maniático y sobreprotector que era, estaba segura de que no dudaría en ir a Hong Kong en el primer vuelo, era mejor cargar con esa preocupación yo sola, además de que si había alguien que debía ir a Hong Kong, esa era yo, Touya no sería capaz de manejar la situación si es que realmente le había pasado algo a Sakura.
Durante toda la noche me había dedicado a hacer diseños de vestidos para todo tipo de persona, esa era la única manera de poder mantener a mi mente sugestionada bajo control, y no fue hasta que vi los rayos de sol filtrarse por entre las cortinas de la habitación que me percate que había comenzado un nuevo día, me levante del sillón donde había estado sentada y me dispuse a preparar todo para el nuevo día.
Hubiera querido poder llamar a Sakura y felicitarla por un año más de vida, ya veintiocho años, pero no sería posible, porque según me habían informado ella tenía muchas cosas de que ocuparse en el día de hoy, lo cual me pareció realmente absurdo, ya que siendo un evento que beneficiaba a la empresa de su esposo, pues lo más lógico y obvio seria que fuese él quien se encargara de todo eso, pero no, una vez más Syaoran había logrado dejar de hacerse responsable de las cosas que le correspondían.
Ingrese a la cocina y decidí que quizá lo mejor por el día de hoy era mantenerme alejada de ese lugar de la casa, probablemente por los deseos de asesinar a una persona en especial, así que antes de tentar a mi paciencia y a la suerte del sujeto en cuestión, lo mejor era alejarme de las cosas posiblemente peligrosas, en mi caso, los cuchillos y demás objetos punzocortantes.
— Supuse que te encontraría aquí—dijo Touya en cuanto nos encontramos en la sala.
— Lo siento… yo…
— ¿Algo te preocupa?
Touya siempre sabia como leer entre mis palabras, con su cabello negro, ojo café, piel bronceada y personalidad casi imperturbable, era todo un imán de mujeres. Pero era obvio que a él nunca le había interesado ninguna que no fuera yo, y ahora nuestra hija de cinco años. Se había quedado a una distancia prudencial de mí, seguramente notando el aura asesina que estaba a mí alrededor.
— Son solo cosas de la campaña que se viene…—dije tratando de no decir lo que realmente me pasaba.
Cerré la puerta de la cocina detrás de mí y comencé a caminar hacia él, los dos habíamos elegido vivir en una casa pequeña y no en la gran mansión que nos había dado mi madre, queríamos un lugar al que pudiéramos llamar nuestro y que tuviera el verdadero sentido hogareño. Cuando había sido niña la mayoría de veces buscaba salir de ese lugar al que me obligaron a llamar hogar, no me agradaba para nada, porque hacia resaltar lo sola que estaba y además sin compañía.
— Ven aquí—dijo Touya suavemente y abriendo sus brazos.
Sonreí ante su bondadosa oferta y acorte la poca distancia entre nosotros, me abrace rápidamente a su ancha caja torácica y luego el me rodeo con sus fuertes brazos, hubiera podido quedarme toda una vida en esa posición y no me quejaría ningún segundo. Pero no tenía tanta suerte y a los pocos minutos escuche como es que mis dos hijos ya comenzaban a hacer de las suyas. El mayor, Shen, tenía ocho años y era tan igual a su padre, Miu, mi hija menor había heredado los ojos verdes de su tía y también el cabello de la madre de Sakura, lo cual fue un gran regalo para Touya.
— Tengo que preparar el desayuno…
— ¿En serio lo harás?
— Te vi salir de la cocina con una mirada psicópata, no creas que te dejare entrar ahí…
— Gracias—dije sonriendo y disfrutando un poco más del contacto.
— Uhhh…—escuche que decía una voz—, ¡papá esta abrazando a mamá!
Ese era Shen, aunque se parecía físicamente a su padre, no era huraño como él, siempre jugaba con su hermana y la cuidaba como si fuera de cristal, siempre trataba de tener una sonrisa grande en su rostro, era tan ángel que no podía imaginar mi vida y mis días sin su sonrisa.
— Pero mamá debe dejar a papá, porque de lo contrario no habrá desayuno…—me separe de Touya.
— Entendido. Por ahora será mejor que vayas pensando en ordenar el sótano.
— ¿Eh?
— Hoy tengo libre en el trabajo, así que debemos de ordenar de una vez ese lugar.
— Bien, iré a ver que tanto hay ahí.
Me dirigí al sótano y encendí la luz, había más cajas de las que recordaba haber tenido ahí, baje lentamente las escaleras, no quería caerme y con eso causar alguna tragedia, así que lo mejor era ir con precaución estando en el estado que me encontraba, valga la redundancia, estaba embarazada de dos meses y había pensado que sería una buena sorpresa para Touya, en compensación a que pasaría otro cumpleaños de Sakura sin poder molestarla.
Una vez en el suelo firme me moví con más soltura, comencé primero a rebuscar en las bolsas negras, las cuales eran muchas, lo que descubrí me sorprendió, no pensé que esas cosas todavía estuvieran ahí, o que no fueran tiradas a la basura. Todos, absolutamente todos, los disfraces de Sakura estaban ahí, repartidos entre las bolsas, algo empolvados y algunos ya con las telas algo raídas y apolilladas, pero al final estaban todos los trajes que yo le había diseñado cuando apenas éramos unas niñas y nos divertíamos, al menos yo, haciendo esas cosas y ella probándoselas y posando para mi cámara, mas de una vez siendo chantajeada con mi mirada de cachorro abandonado.
Decidí que los tendría por un tiempo hasta poder hacer unos nuevos y además de que seguro me servirían de inspiración para hacer más de esos trajes. Seguí rebuscando en las cajas y me encontré con algo mucho más interesante, muchos videos en vhs, cada uno venia con lo que tenían de contenido.
— "Sakura en la clase de física"—leí en uno de ellos—, "Sakura practicando con el bastón", "Sakura en su primera cita", "Sakura dando su primer beso", sí que estaba algo obsesionada con eso de grabarla—me dije a mi misma y luego seguí viendo los demás vhs, habían en total algo de diez cajas llenas de todos los momentos de la niñez, adolescencia, juventud y parte de la adultez de Sakura.
Gracias a dios que en el sótano aun teníamos ese aparato que serbia para poder ver esos videos que tenia, agradecí que fuera tan ordenada y que además de poner nombre también les hubiera puesto la fecha y hora. Comencé a pasarlos uno por uno, mi corazón poco a poco se sintió pesado, los recuerdos eran muchos y me lastimaba el saber que yo sería la única que podría entender el valor de las imágenes que pasaban en el televisor.
Me percate que había comenzado a llorar y culpe al embarazo en lugar de asumir que lloraba por pura ira, ahí tenía todas las pruebas necesarias para destruir a Syaoran Li y su mentira de vida. Pero todos habíamos llegado al acuerdo de no hacer nada, de dejar que las cosas siguieran su curso, de dejar que Sakura viviera una vida que no le correspondía, siete largos años han pasado y nunca me he sentido tan alejada de Sakura como ahora.
Antes hablábamos a cada rato, por más que ella estuviera en la universidad y yo en las ocupaciones de la empresa de mi familia y mi propio negocio, habíamos seguido siendo amigas y nuestro lazo cada vez era más fuerte. Pero ya nada era igual, Sakura no venía a Tomoeda por nada del mundo y cuando Touya me dijo que estaría presente para el cumpleaños de la pequeña Miu, bueno, decidí que lo mejor era no creerle, de esa manera me evitaba decepcionarme y había tenido razón, ella no había venido.
Siempre me imaginaba como es que hubieran sido las cosas si nada del accidente hubiera pasado, seguramente Sakura se hubiera casado con Eriol y hubieran tenido muchos hijos, ellos vivirían en Tomoeda y algunas veces irían a Inglaterra a visitar a la familia de Eriol, pero lo principal de todo es que podríamos estar juntos, era egoísta desear que Sakura recordara todo de una sola vez, pero no podía evitarlo. Era preferible que descubriera la verdad a que siguiera viviendo una mentira, no estaba del todo segura si Syaoran realmente la amaba o si solo la había tomado como un trofeo, alguien a quien presumir ante la sociedad.
Escuche que alguien comenzaba a bajar las escaleras y supuse que quizá había pasado más tiempo del que yo suponía. Touya se ubico en frente del televisor, bloqueando de manera automática mi visión, extendió frente a mí la fuente que llevaba en las manos y no se quito de en frente hasta que yo se la recibí y la deposite sobre mi regazo.
— Han pasado casi tres horas…—Touya trataba de mostrarse enojado.
— Me entretuve con todo lo que encontré aquí…
— ¿Se puede saber que tan interesante fue eso?
— Te acuerdas los trajes que le confeccionaba a Sakura?
— Como olvidarlos, eran demasiado elaborados y complicados para alguien de tu edad.
— Buenos. Todos esos trajes están en esas bolsas negras…
— ¿Qué mas has encontrado?
— Todas las cajas son los videos de los momentos de Sakura, en la niñez, adolescencia… bueno, creo que te haces una idea.
— Está bien…—se rindió y por fin se hizo a un lado—. Entonces te has pasado viendo los videos, supongo.
— Sí, además de pensar en que diferente hubieran podido ser las cosas…
— No eres la única que piensa eso.
— ¿Crees que es feliz?
— Más vale que sea así, o de lo contrario el tal Li ese va a perder las pelotas…
— Touya…
— Bueno, quizá no solo las pelotas.
Me reí con ganas, mi querido esposo siempre tenía una manera peculiar de solucionar las cosas, aunque debía admitir que no era el único que deseaba al menos cortar una parte del cuerpo de Li, en mi caso, bueno, me conformaba con la cabeza. Pero mejor distraer mi mente con un poco de buenos recuerdos, comencé a comer el emparedado que Touya me había preparado y cuando él se puso de pie para cambiar el video mi celular comenzó a sonar.
— No sabía que tenias el mobil contigo—dijo Touya mientras buscaba el video que seguía.
— Menos yo… seguramente me lo deje en el bolsillo durante toda la noche y no me di cuenta.
— Es lo más probable…
— Sera mejor si contestas y vas subiendo, recuerda que aquí abajo no hay buena cobertura.
— Sí—me puse de pie y comencé a dirigirme hacia las escaleras.
Cuando estuve ya en la sala la persona que me había llamado corto, pensé que si era algo realmente importante o de urgencia volverían a llamar, así fue, el teléfono sonó solo segundos después. Era un número desconocido, mi corazón latía como loco, no era momento de dudar, así que presione el botón de contestación.
— Hola…
— Tomoyo. Dios, por fin contestas…
— Lo siento, ¿Quién habla?
— Soy Eriol…
— Eriol…—esto sí que debía ser algo urgente, no recordaba la última vez que habíamos hablado.
— Tomoyo, ¿estás sola? ¿Estás sentada?
— No a ambas cosas.
— Siéntate primero, date prisa…
Rápidamente corrí a la sala y me senté en el mueble más próximo, las manos comenzaron a sudarme y tuve miedo de lo que podría decirme más adelante, me prepare mentalmente para muchas cosas y luego de unos minutos de silencio hable.
— Ya… dime que ha pasado.
— Tomoyo, es importante de que esto se lo menciones a Touya, no sé si sea posible que ustedes dos viajen lo antes posible a Hong Kong…
— ¿Hong Kong?
— Sí…
— ¿Por qué?
— Sakura ha sufrido un atropello…
— ¿C-como?
— Lo que escuchaste, por ahora no puedo darte detalles, pero necesito que uno de ustedes, o lo dos, este aquí presente, necesitamos que un familiar directo este con ella, no confió en Li, así que prefiero que estés tu cuidando de ella o Touya, no sé, lamento ser portador de esta desagradable noticia, por favor, cuando decidan que hacer llámame a este número…
— Bien… te llamare.
Corte la llamada y luego comencé a llorar, estúpida intuición y estúpida yo por no preocuparme más, debí de haber buscado la manera de contactarme con ella, debí de al menos enviar un correo electrónico, pero en cambio me había quedado cruzada de brazos sin hacer nada en contra del aislamiento al que la tenia sometida su marido. Ya habían pasado siete años en el mismo estado, cada que alguien de nosotros lograba traspasar esa gran barrera que era Syaoran Li, el volvía a poner el doble de refuerzo.
No pensé que llegaría el momento en que podría darme por vencida, pero he descubierto que me he quedado durmiendo es mis laureles mientras que él hace lo que quiere con la vida de ella, siento que Touya se sienta a mi lado y luego me consuela, no soy capaz de decirle algo, ¿Cómo decirle que Sakura está en una clínica? ¿Cómo es que puedo decir que ha sufrido un accidente? ¿Cómo puedo yo dar esas noticias? Repaso las miles de posibilidades y en todas ellas hay muchos muertos y sangre por doquier, necesito a mi marido al lado y no en la cárcel preso por asesinato.
— ¿Ha pasado algo grave?
— No—miento—, solo he recibido una noticia algo triste y alegre a la vez.
— ¿triste y alegre?
— Sí—no quiero separarme de él así que de esa manera se me hace más fácil mentir—, me han aceptado la apertura de un local en Hong Kong, pero debo estar ahí en menos de cuatro días para poder cerrar el trato con los auspiciadores y demás…
— Entonces sería mejor que prepares tus maletas de una vez…
— Pero…
— Siempre ha sido tu sueño, no lo vas a negar, el hecho de que tu boutique pueda abrir más sucursales, esta es una gran oportunidad para ti, así que yo te apoyo… y espero que cuando regreses me puedas decir toda la verdad—beso mi coronilla y me apretujo un poco más.
Sonreí al verme descubierta, pero era mejor así, ya vería yo como solucionaría el asuntillo ese de la nueva sucursal, estaba segura que mi madre no dudaría en ayudarme, y sobre todo si era por un motivo tan noble como ayudar y cuidar de Sakura, haciendo caso de la sugerencia de mi dulce y tierno esposo me separe de él y rápidamente subí a mi habitación.
Saque la maleta y puse ahí algunas prendas, no había tiempo de pensar en el estilo o demás cosas, con llevar lo necesario y preciso sería suficiente, lo importante era estar ahí cuanto antes para poder comenzar a entender muchas cosas, entre ellas, ¿Qué hacia Eriol al lado de Sakura? ¿Dónde se supone que estaba LI cuando sucedió eso?
Eran muchas preguntas y estaba segura que una vez estuviera en Hong Kong podría responder a todas ellas, ya había permanecido mucho tiempo sin actuar, y aunque había aceptado esto como una forma de cuidar a Sakura, creo que no fue la mejor decisión de todos, a veces queriendo cuidar a alguien que amamos terminamos haciendo más daño.
Siempre había estado al lado de Sakura, siempre presente en cada una de sus locuras, sus momentos importantes y también estuve ahí cuando descubrió que estaba embarazada y no sabía qué hacer, era tan joven y tenía miedo, pero las dos entendimos que esa futura bebe no era más que una forma de demostrar que ella y Eriol estaban destinado a estar juntos. Iba a ser una sorpresa por el día de su cumpleaños, se lo diría y luego adelantarían la boda.
Todo salió mal, ella se accidento en aquella demostración en la escuela, y de pura suerte es que no perdió a la bebé, desde ese día es que nuestro mundo se vio dando un cambio radical, ella no recordaba y no había manera de obligarla a ello y como siempre, no falto el oportunista para esa ocasión, Sakura no podía recordar a Eriol, y como un broma cruel del destino, él tuvo que viajar a Inglaterra para solucionar algunos problemas y también ver a su padre que estaba enfermo.
Era como si que todo hubiera estado planeado desde hace mucho tiempo, Syaoran no dejo pasar la oportunidad de estar al lado de Sakura cada minuto posible, ese chico no me había caído bien desde el primer instante en que lo vi, sobre todo por cómo es que miraba a Sakura, no era algo normal y tampoco era el típico amor a primera vista, era como si analizara su personalidad, como si la fuera moldeando poco a poco en su cabeza y así es como lo hizo cuando ella se caso con él, ajena a la verdad, ajena a que su verdadero amor estaba no muy lejos de ella.
Cerré la maleta con furia, estaba harta de esto, de la mentira y de fingir, de obligarme a mí y los demás a aceptar algo que en primer lugar, jamás deberíamos haber permitido, si hubiera podido hacer algún muñeco vudú en algún momento, juro que hubiera hecho muchos de Syaoran Li, ese desgraciado no merecía la compasión de nadie, se había robado a mi amiga, la hermana de mi esposo, la amiga de muchos, y sobre todo, la razón de vivir de Eriol. ¿Puede un hombre así merecer piedad? Yo creo que no.
— Cariño…—llamo Touya entrando a la habitación.
— Si—respondí sonriendo y tragándome la ira.
— Ya están reservados tus boletos de viaje, tu vuelo sale en dos horas.
— Entonces debería ir ya…
— ¿quieres que te acompañe?
— No, alguien debe cuidar de los niños. Te prometo que te llamare en cuanto llegue.
— ¿Solo llevaras eso?
Me fije en mi maleta y entendí la sorpresa de Touya, normalmente llevaba algo de cuatro maletas en los viajes, pero esta vez era una situación de emergencia y era mejor llevar algo ligero para poder moverme más libremente, digamos que sería algo difícil entrar con cuatro maletas a una clínica.
— Si. Ya sabes, en china comprare algunas cosas y esta pequeña maleta se convertirá en seis.
— Bien. Bueno, supuse que ibas a querer salir tan rápido como pudieras, el taxi llega en cinco minutos.
— Eres un ángel…
— No—Touya entro a la habitación y cogió mi maleta—, si fuera un ángel no estaría deseando querer hacer un pacto con el demonio para saber que cruza por esa cabeza tuya.
— Créeme cariño, no te conviene para nada y no creo que Satanás sea capaz ni de entender a una mujer… antes prefiere darse un baño de agua bendita que enfrentarse a una de nosotras.
— Igual no estaría mal intentarlo—salió de la habitación y rápidamente ya estaba por las escaleras.
— Te basta con saber que quizá regrese con la cabeza de alguien.
— Entonces yo también voy…—hizo ademan de detenerse y volver a la habitación.
— Touya, no es mi intensión engañarte, pero creo que es mejor que no sepas de la situación hasta que yo regrese, cuando este aquí contigo de nuevo, te podre decir todo lo que quieras saber y quizá hasta haya muy buenas noticias de todo esto.
— Yo… supongo que sé de qué se trata…
— Si es así, es mejor que vaya yo…
— Siempre fuiste mejor que yo en cuanto a cuidados.
— Lo sé.
Touya hace el resto del camino en silencio, llegamos a la puerta principal y en un arrebato me veo atrapada entre la madera de la puerta, los labios de él y su cuerpo, después de varios minutos nos separamos y siento que voy a desfallecer en cualquier momento, pero recuerdo el motivo por el que estoy en la puerta, escucho el sonido de un auto fuera y tomo mi maleta de las manos de Touya.
— Ve con todo…—me dice sonriendo.
— Voy a cortar un par de pelotas—respondo.
Salgo de la casa y no miro hacia atrás, no quiero arriesgarme que al hacerlo pueda verlo a él tan preocupado como sé que esta, esto ya no es un asunto de sólo Sakura, es un asunto de familia, creo que nadie puede estar tan lejos de alguien a quien a cuidado por tanto tiempo. Eso no es justo para nadie.
— Vamos a hacer travesuras—pienso mientras subo al taxi—, unas cuantas insinuaciones no harán mal a nadie…
Continuara…
Hola!
Sí, ya sé, no tengo perdón de Dios, pero es que tengo motivos suficientes que justifican mi ausencia, TRABAJO, he estado a full tratando de llegar a un monto, y además que no tengo internet en casa, los domingos estoy 100 con 100 en cosas personales, así que prácticamente estoy viviendo como un adulto (eso da miedo), bueno, espero me dejen sus opiniones, y solo decirles que se pondrá peor. La verdad es que ya lo tenía hasta el capitulo 14, pero por cuestiones de la susceptibilidad que reina en este Fandom, es que voy a hacer unos cuantos cambios, pero igual el final será casi el esperado, quizá.
Gracias a quienes han dejado sus reviews, hermosas lectoras, tengan paciencia que la respuesta quizá llegue más rápido de lo esperado, y también la actualización, espero poder demorar menos de una semana en publicar otro capítulo. :D Tengo proyectos que quiero publicar, pero no puedo hacerlo mientras no termine los que ya tengo xD
