Capitulo 11: Sólo tú.
Disclaimer: iCarly y sus personajes son propiedad de nickelodeon y Schneider.
Nota: Pues este capitulo se llama "Sólo tú" como el fanfic, y pues a continuación daré un resumen del por qué.
Para este fanfic me inspiré en tantas canciones que no podría titularlo con el nombre de todas, entonces, la canción con el titulo más corto es "Sólo tú" de Víctor Drija, y dije ¿Por qué no?, el nombre no es tan aburrido y a parte la historia consta de una gran parte de la canción, y a parte esta historia está inspirada no sólo en canciones sino también en algunos hechos reales y varias situaciones, en fin, ahora lo saben, espero que lean el Cap., bye.
A CONTINUACIÓN, ALGUNAS MENCIONES DE LOS QUE HAN DEJADO REVIEW:
Mica: Hey, gracias por estar siempre al pendiente de mi fanfic :D. Ya te tengo en facee xD.
PLL-Naomily-iCarlyLover: Muchísimas gracias por comenzar a seguir mi historia, y sí, ya casi su final, ojala este te guste. ¡Saludos!
: Gracias por tus review, me alegra saber que te gusta mucho mi fanfic/novela. ¡Saludos! :3.
También gracias a: Paola2102, Bants, , Alex, saililove-chan, danielitamoya112, Naruko Ninja Z, Mafer199, CrushOnCyrus, BlindMaster por dejar review, mil gracias.
Sentí que fue como despedida, jejeje, que loquilla soy, bueno ahora a leer.
POV SAM.
Llegué a mi salón de clases, al entrar ahí estaban mis amigas Wendy y Catherine.
-Hola, Sam –me saludó Wendy.
-Hola –le respondí.
-¿Lista para la fiesta de este fin? –me preguntó Catherine.
-Sí, muy lista –le respondí.
-Deberías venir con nosotras, ya varios chicos nos invitaron y tal vez tú…
-Yo iré con Carly a la fiesta –le dije antes de que Catherine pudiera terminar la oración.
-Oye, aún estás a tiempo, ya deja de creer todo lo que te dice Carly –me dijo Wendy.
-Oye Wendy, tranquila, yo ya sé que es Carly en mi vida, ya lo recordé –le dije.
Wendy y Catherine quedaron sorprendidas.
-¿O sea que ya sabes que Carly es tu…?
-Sí, es mi novia –le susurré a ambas.
El maestro llegó al salón.
-Muy bien, todos tomen su lugar, comencemos la clase, ya este viernes quedan libre de mí –dijo el maestro.
Todos obedecimos y continuamos con la jornada laboral de ese día.
POV CARLY.
-Prométeme que estarás bien –me dijo Spencer en un tono preocupado.
-Estaré bien, ya sabes que Sam me cuida –le dije.
-Es que no quiero dejarte sola, ¿y sí vienes conmigo? –me preguntó una vez más.
-No, Spencer, yo quiero ir a esa fiesta con Sam, anda tu ve con cuidado a Yakima, y cuida del abuelo –le dije.
-De acuerdo, volveré dentro de tres días –me dijo.
-Aquí estaré esperándote, hermano, ve con cuidado –le dije.
Me dio un beso en la frente y un abrazo.
-Te cuidas –me dijo.
-Tú también –le dije.
Salió por la puerta, y la cerró. Me senté en el sofá, estaba esperando la hora indicada para arreglarme e irme a la fiesta de fin de semestre o ciclo. Sam y yo decidimos llegar cada quién por su lado, para no levantar "sospechas", pues ahora que ya recordó que somos "Pareja" no aguantamos las ganas de nada, y cuando digo nada me refiero a besarnos, y a actuar simplemente como una "pareja".
POV SAM.
La fiesta estaba siendo realizada en una enorme quinta, muy bonita por cierto, con alberca y todo. A penas comenzaba a obscurecer.
Fui caminando entre la multitud y me encontré con mi amiga Wendy.
-Hola Sam –me saludó Wendy. Gritó para que lograra escucharla ya que la música estaba en un volumen alto.
-Hola –le respondí gritando. -¿No haz visto a Carly? –le pregunté.
-No, tal vez aún no ha llegado –me respondió.
-Le mandaré un mensaje –le dije.
-De acuerdo –fue lo que respondió.
Yo caminé hacia la enorme mesa que tenía todos los bocadillos y bebidas.
Saqué mi teléfono celular y comencé a teclear para mandarle un mensaje a Shay.
Antes de enviarlo la vi a unos 5 metros de distancia de mí. Estaba vestida con una blusa color negra y una mini-falda del mismo color, su cabello ondulado. Decidí guardar mi celular y tratar de acercarme a ella. Al parecer ella sintió mi mirada porque de inmediato me vio.
Su mirada era muy coqueta, incluso guiñó el ojo derecho lo cual provoco tantas sensaciones en mí, totalmente inexplicables. Me sonrío desde lejos. Le hice una seña con mi dedo índice tratando de decir "Ven conmigo", y ella sólo asintió y se dejó venir.
En vez de seguir caminando para acercarme a ella decidí alejarme y que ella me siguiera, y así lo hizo.
Cuando se acercó a mí la tomé de la mano y la lleve a otro sitio, lejos de la música, al otro lado de la quinta, donde sólo pudiéramos estar ella y yo, a solas.
Estando lejos, la recargué en una pared.
-¿Creíste que te me podrías escapar? –le pregunté en un tono coqueto.
-Tal vez –me respondió de una manera seductora, lo cual me enloqueció.
-Pues ni lo intentes –le dije.
Comenzamos con un suave beso, ella puso sus brazos alrededor de mi cuello, nos separamos para tomar aire y aproveché para decirle algo.
-¿Sí le comenté que se ve muy hermosa el día de hoy? –le pregunté viéndola de frente, ella aún mantenía sus brazos alrededor de mi cuelo.
-No, no me ha dicho nada hoy –me respondió sonriendo.
-Pues se lo digo ahora, se ve muy hermosa –le dije y le volví a plasmar otro beso.
Después de darnos tantos miles de besos nos sentamos sobre el césped, la senté entre mis piernas, la tenía delante de mí, puse mis brazos alrededor de su estomago para abrazarla de esa forma y le di un beso en la mejilla.
-Me encanta estar así contigo –me dijo.
-A mi también –le respondí dándole otro beso en la mejilla.
-¿Sabes? A mí no me importa que la gente nos vea así, al contrario, me encantaría. –me dijo.
Sentí miedo, y la solté de inmediato.
-A mí tampoco me importa lo que diga la gente, pero por ahora no me gustaría que me vieran así –le dije.
-Pero, no importa lo que diga la gente –me dijo mientras se ponía de pie frente a mí.
Yo también me puse de pie para estar frente a ella.
-Lo sé, pero, es que, bueno, aún no me siento lista para que la gente nos vea así–le dije.
-Tú nunca haz estado lista, y al parecer ni lo estarás –me dijo enojada.
-Oh vamos, Carly, no te enojes, no ahora que acabo de recordar lo que somos, no eches a perder este momento –le insistí.
Se encogió de hombros y después me respondió.
-De acuerdo, tienes razón –me dijo.
Le di un beso en sus labios lo cual hizo que ella sonriera.
-No puedo enojarme contigo –me dijo y después me abrazó y me dio un beso.
Llegamos al departamento de mi panquecito.
-¿Y Spencer? –le pregunté mientras colocaba mi chaqueta en el sofá.
-Se fue a Yakima, cuidará al abuelo ya que lo acaban de operar del pie –me dijo.
Me senté en el sillón, y ella a lado de mí. Comenzamos a charlar, y no sé como sucedió pero de pronto ya no estábamos conversando sino que ahora estábamos usando de otra forma nuestros labios, ya nos estábamos besando y de una manera muy diferente.
La tenía recostada en el sofá, la estaba besando sin parar, nuestra respiración comenzaba a ponerse agitada cada que tomábamos aire para continuar besándonos.
Ella me detuvo.
-Espera –me dijo.
-¿Qué pasa? –le pregunté.
-Sé que sonara muy atrevido pero…
-¿Pero, qué? –le pregunté confundida.
-¿Nunca haz sentido el deseo de hacerme tuya por completo? –me preguntó.
Creo que sé a lo que se refiere, y vaya que me sorprendió mucho.
-Bueno, sí, pero sí no te lo he pedido es por respeto –le dije.
-¿Y sí lo hacemos ahora? –me preguntó. Más bien sonó como una propuesta.
-¿Te sientes lista? –le pregunté.
-Sí –me respondió.
Me quité de encima de ella, me puse de pie y ella también.
Tomó mi mano y me llevo con ella por las escaleras hasta llegar a su habitación.
Al entrar a su habitación la besé hasta llevarla hasta la cama. Estando encima de ella se me ocurrió algo.
-Espera aquí, ¿Sí? –
-¿A dónde vas? –me preguntó confundida.
-Tú sólo espera –le dije.
Bajé hacia la cocina y conseguí algo para hacer algo que siempre quise hacer, y este era el momento perfecto para probar.
Regresé de inmediato a su habitación.
-¿Miel? –preguntó confundida.
-Esta noche, déjamelo todo a mí, ¿de acuerdo? –
-De acuerdo –respondió ella con una sonrisa.
Dejé la miel a un lado
Volví a besarla lentamente, poco a poco mientras la besaba iba levantando su blusa hasta quitársela por completo. La vi de frente, admiré su belleza, nos vimos de frente, le sonreí y ella mordió su labio como forma no verbal de decir "Quiero más", así que continué la volví a besar. Yo vestía con una blusa de botones de color azul, ella fue desabotonando poco a poco botón por botón de abajo hacia arriba mientras que yo le seguía llenando de besos. Por fin desabrochó el último botón, nos vimos de frente, le sonreí como señal de "Quítamela" y ella obedeció. Era sorprendente como lográbamos entender nuestro lenguaje no verbal, con tan sólo miradas, o morder el labio sabíamos lo que queríamos.
La tomé de la cintura, la volví a besar y comencé a encaminarla hasta llegar a su cama, ya estando cerca la recosté con delicadeza. Y ahora venía el siguiente paso, cambié mis besos a mordidas en su cuello, ella soltó un leve gemido. Yo no quería tener sexo con mi panquecito, yo quería hacerle el amor demostrarle que esto no es una aventura, que lo nuestro es amor eterno, hacerle entender que necesito de ella.
Seguía depositando besos y mordidas en su cuello, guié mi mano derecha hacia su pierna derecha comenzando a tocarle de manera suave hasta llegar al botón que haría que despojara su mini-falda. Todo lo estaba haciendo con ternura y con pasión una maravillosa combinación para demostrarle mi amor. Desabroché su falda y la quité con suavidad. Me senté encima de ella admirando su casi desnudez, quería que tuviera la confianza, con mi mirada la guié a que ella diera el siguiente paso, que desabotonara mis jeans y lo hizo se apoyó con sus codos y de inmediato desabrochó mis jeans le di un poco de ayuda, me los quité, y ahora ella podría admirar mi casi desnudez.
Tomé la miel, y de nuevo usando el lenguaje "no verbal" le cuestioné sí estaba lista y ella asintió. Derramé miel desde su vientre en forma de "S", era como marcarla para definir que sería propiedad de "Sam". Y también derramé miel en sus pechos sin manchar su sostén.
La miré a los ojos, ella sonrió, lo tomé como un "Estoy lista". Acariciando su pierna con mi mano derecha con suavidad sin lastimarla bajé mis labios hasta su vientre, comencé con una lamida para después plasmarlo como beso hasta quitar la miel, y así recorrí de abajo hacia arriba su vientre dándole besos, y mordidas, escuchar como gemía de placer encendía mi pasión, y aumentaban mis ganas. Seguí con el lenguaje "No verbal" indicándole que tenía que quitarle el sostén, y ella entendió, me ayudó un poco volviéndose a apoyar con sus codos, metí mi mano por su espalda para quitarle el sostén y lo logré. Al ser retirado pude admirar sus dos atributos formados a la perfección, la miel que seguía ahí la lamí en forma de círculo cerca de su pezón y le di una pequeña mordida en su pezón para terminar de quitarle la miel provocando otro gemido más fuerte de mi panquecito. Todo iba lento, pero era de este modo para que ella lo disfrutara y jamás lo olvidara, una hermosa experiencia que jamás será contada.
Seguí acariciando su pierna mientras le daba suaves besos en su cuello, y ahora venía lo siguiente, la luna testigo de esta gran noche también quería ver que todos sus secretos estén en mí también.
Con mis dedos masajee su centro aún con su ropa interior puesta, la miré, ella se sonrojo, y de nuevo el lenguaje "no verbal" sabía lo que yo quería hacer y asintió. Le quité su ropa interior y la tenía desnuda frente a mí, sonreí al admirar tanta belleza. Seguí masajeando su centro y ella se retorcía y gemía lo cual me excitaba más, y aumenté el ritmo del masaje y la sentí más húmeda de su parte. No quería lastimarla, sólo quería hacerla sentir amada y que sintiera placer. Mis dedos poco a poco la hacían estremecer esta chica me tenía loca, mis ganas aumentaban sin control, y por fin introduje un dedo lo cual provocó que gimiera más fuerte y se retorciera. Ahora introduje dos dedos en su centro, y ella lo disfrutaba, así mantuve mis dedos dentro de ella y me acerqué a su rostro, la vi a los ojos y noté ese brillo de placer, lo estaba disfrutando tanto como yo seguía moviendo mis dedos al ritmo de sus caderas, ella se aferró a mi espalda, y quitó mi sostén de un tirón.
Mi pulsación comenzó a aumentar, ella seguía gimiendo de placer, cuando ya estaba por terminar ella se aferró más a mi espalda, con el ritmo aumentado ella arañó mi espalda, el dolor no me importó sentir sus uñas clavadas era lo de menos, ella y yo lo estábamos disfrutando. Ya faltaba poco para llegar al punto final, cuando llegó al orgasmo me recosté rendida encima de ella, y al final ella susurró un gemido a mi oído diciendo "Oh Sam…"
Minutos después, estábamos desnudas sobre su cama, cubiertas con las sabanas de su cama, recostadas, la tenía abrazada con su cabeza sobre mi pecho, puse mi barbilla en su cabeza y le deposité un beso en ella.
Todo parecía un lindo sueño del cual no quería despertar. Mi Panquecito volteó a verme, puso su mirada para cruzarse con la mía, le sonreí y ella me sonrío.
Suspiré y ella se quedó observándome.
-¿Qué tanto piensas? –me preguntó confundida.
-En lo que acaba de pasar, fue maravilloso, y en lo mucho que te amo –le respondí.
-Yo también te amo mucho, bueno, demasiado, como no tienes idea –me respondió mostrando una enorme sonrisa. –
Le deposité otro beso en sus labios de manera rápida.
-Yo te amo mucho más, y punto –le dije para que no comenzaremos con la guerra de "Yo te amo más".
Ella se aferró más a mí, se abrazó a mi cintura y quedó dormida sobre mi pecho.
Un celular comenzó a sonar, lo cuál provoco que me despertará, y me di cuenta que no había sido un sueño, pasé la noche con mi Panquecito y de una manera, bueno, uff, sensacional.
Ella despertó, tomó el celular y contestó.
-Hola, Sí, Spencer, estoy bien –contestó. Mientras se sentaba sobre su cama y me miraba con una sonrisa. –Descuida, Spencer, en serio estoy bien, olvidé llamarte anoche, llegué muy cansada de la fiesta, es todo.
Ella me seguía viendo con una sonrisa mientras escuchaba a su hermano por el celular.
-Sí, me despertaste, te marco al rato, adiós –fue lo último que dijo para finalizar la llamada.
Me dio un beso en los labios.
-Buenos días
-Buenos días –le respondí.
Aún seguíamos desnudas en la cama, sólo nos cubría la sabana y la cobija de su cama.
-Fue la mejor noche de todas –me dijo con una enorme sonrisa.
Yo me recargué sobre la cabecera, sentándome de una manera cómoda.
-Y las que faltan –le dije riendo.
-Te amo –me dijo.
-Yo también te amo –le respondí. Ella me observaba con esa miradita seductora. -¿Sabes Panquecito?, sólo tú me sabes amar, y ya no me mires de esa forma que no me puedo quedar como la gente normal y no puedo controlar mis ganas de acariciarte –le dije tomándola de la cintura para recostarla colocándome encima de ella.
Le deposité un beso muy apasionado. Ella sólo sonrió y me dio otro beso para después salir de la cama.
Y hasta aquí el capítulo 11. Gracias por leer.
¿Un review?, ¿Sí?, uno chiquititillo. Si no pueden dejar Review díganme que opinan por vía tuitah o facee o mi Ask xD.
PD: El 26 de Abril publico el capítulo 12. ;).
