CAPÍTULO 11: LA IMPORTANCIA DE SHERRY
Los zombies cada vez estaban más cerca. Lo sabían por las explosiones en el exterior, que cada vez se oían más cercanas.
- No creí que viniesen tan pronto… - pensó Matt.
- ¿Qué hacemos? – Le preguntó Morrison.
- Será mejor que nos separemos para reunirnos en el punto acordado – explicó – Redfield y Sherry vendrán conmigo, y vosotros…
- Michel y yo iremos con vosotros – intervino Marian – No quiero dejarla sola.
- Es muy peligroso ir tantos a la vez, Marian – dijo Morrison.
- Lo sé, pero…
- No te preocupes, yo iré con ellos – dijo Michel – Así Marian podrá ir con vosotros, ¿verdad?
- ¿Estás seguro? – Le preguntó Morrison.
- Os conozco bien y sabemos cooperar. Todo irá bien.
- Cariño…
- Decidido entonces, partid por el túnel este. Nosotros usaremos el norte y atravesaremos la fábrica abandonada para salir a la carretera.
- Nos veremos en la gasolinera – apuntó Arashi – A las siete de la tarde.
Todos asintieron. El grupo formado por Michel, Arashi y Morrison sería el primero en partir, así que se prepararon. El otro grupo, compuesto por Matt, Marian, Claire y Sherry, tardarían un poco más porque querían asegurarse que le bajaba del todo la fiebre.
Mientras se preparaban, ninguno de ellos se fijo que había alguien transmitiendo un mensaje por un pequeño aparato…
Desde su escondite, Mr. Death trasteó su PDA. Le acaba de llegar un mensaje con la situación del objetivo. Para su desgracia, no conocía la zona, pero el mensaje decía donde se reunirían. Así que ya tenía un destino.
Miro a su alrededor. Zombies por todos lados. Pero, también, muchos coches y motos que poder usar para moverse.
Cuando el primer grupo escapó por el túnel del sótano, Shiro se sentó en uno de los sofás del salón para relajarse. Por lo menos tardarían en marcharse media hora y, los zombies, estaban por lo menos a una hora, así que les sacarían ventaja. De todas formas, una vez entrasen en la casa, esta explotaría, dejando los túneles sepultados y sin posibilidad de seguirles.
Claire entró en la habitación, sentándose en el sofá que había ocupado unos minutos antes, durante el altercado.
- ¿Cómo va?
- Ya casi no tiene fiebre. Pero habrá que cargar con ella durante un trecho, aún está débil.
- Bueno, ya la llevaré yo.
-Esto, con respecto a lo de antes…
- Olvídalo. Sé bien por lo que habéis estado pasando tú y tu hermano. Es normal que odiéis a todo el que trabaja para Umbrella.
- Dime una cosa… ¿qué pensabas hacer con Sherry?
- Pensaba sacarla y esconderla de Umbrella. No puedo dejar que Wesker la capture…
- ¿Wesker? ¿Te refieres a Albert Wesker?
Matt asintió en silencio.
- Pero, ¿qué quiere ese malnacido de Sherry?
- El legado que le dejo William.
- ¿Legado? ¿Qué legado?
- El virus de su cuerpo.
Al oir eso, Claire enmudeció. Recordó los sucesos de años atrás, cuando ella, Sherry y Leon escaparon de Raccoon City. Antes de irse, le dieron el antivirus a Sherry para salvarla.
- ¿Pero qué virus? ¡Curamos a Sherry en Raccoon City!
- William no encontró una cura definitiva para el G-Virus. Solo creo una especie de barrera que retenía el virus en el cuerpo, nada más.
- ¿Qué me estás contando? ¡¿Insinúas que Sherry aún esta infectada? – Gritó, poniéndose en pie.
Tardó unos segundos, pero Matt asintió, lentamente. Al oir esto, Claire se dejo caer en el sofá, decaída, como si le acabarán de golpear con un bate de beisbol.
- Entonces… ¿no existe forma de eliminar el virus por completo? – Preguntó, sin levantar la vista del suelo.
- No lo sé… el virus está retenido, y por lo que me contó Annette en un email antes de que morir, esto será por algunos años. Pero, tarde o temprano el antivirus dejará de hacer efecto, y el virus se liberará.
- ¿Y qué pasará entonces?
- Qué Sherry dará a luz a una criatura, o se convertirá en una… no lo sé…
Claire palideció. Solo de imaginarse a Sherry, en una criatura como en la que se convirtió en su padre, se aterrorizaba. Sobre todo, por la idea de tener que acabar con ella. Estaba segura de que no podría.
- Además, Sherry también tiene parte del T-Virus en su interior, por lo que el virus va evolucionando aunque este retenido. Por eso a Wesker le interesa tanto.
- Pero, ¿qué puede interesarle de una niña tan pequeña?
- Su descendencia.
- ¿Cómo que su descendencia?
- Has visto pelear a Wesker, ¿verdad?
Claire asintió mientras recordaba lo ocurrido en Rockford Island, cuando su hermano vino a rescatarla y se encontraron con Albert Wesker. Ese tipo no parecía humano. Tenía unos extraños poderes que no podía comprender y, sobre todo, una fuerza sobrehumana.
- Imaginate ya no un ejército de zombies, sino un ejército de humanos con una fuerza no igual, pero casi parecida a la de Wesker.
Solo de pensarlo, Claire tembló de miedo.
- Por eso quiere a Sherry. Quiere que Sherry se convierta en su reina, la madre de su descendencia. Una criatura puede nacer en una cubeta, pero no un ser humano.
- Me estás… tomando el pelo, ¿verdad que si?
- Ojala fuera broma…
En el exterior, se oyó otra explosión. Por el sonido, Matt calculó que los zombies estaban a menos de 45 minutos de la casa.
- Tenemos que ponernos en marcha, ve a por Marian y Sherry y reuniros conmigo en la entrada al sótano.
Carlos Oliveira miró el panorama. Llevaba ya dos días de viaje y aún le quedaba un rato para llegar a su destino.
Maldijo su mala suerte. Estaba intentando contactar con un amigo del FBI cuando Jill le llamó para pedirle un favor; que fuera a ver si Claire estaba bien ¿Cómo iba a negarse? Pero, ir de un extremo a otro de USA en tan poco tiempo era imposible, y encima no había vuelos disponibles para ir a Nueva York en un momento.
- Maldita sea… esta te la guardó bien, Jill – murmuró, mientras aumentaba la velocidad de su motocicleta.
