Aclaro antes de empezar, que lo que sucede en la tierra y en la nave de Vegeta ocurre en paralelo (:
Capítulo 11
Viernes 30 de abril, año 759, 7:46 AM.
El sol se ve diferente – dijo un ciudadano
Si, hace un calor insoportable, está más grande de lo normal – le respondió su acompañante
Las altas temperaturas que irradiaba el sol en el planeta tierra, había ocasionado un gran desconcierto en la población. Los primeros rayos solo se habían hecho presentes hace una hora, pero el calor era enorme.
Padre – dijo la joven Bulma – que es lo que está ocurriendo?
Me lo temía... – dijo mientras que con una de sus manos acariciaba su barbilla – es un meteorito, eso es lo que se acercaba. El calor que sentimos no es del sol, es el meteorito que se acerca
Estas seguro papá? – dijo curiosa – pues por lo que a mí respecta ese sigue siendo el sol con la diferencia que irradia más calor que un día normal de verano… El clima ha estado bastante extraño
La otra explicación sería… - hizo una pausa antes de continuar – que "algo" haya hecho un gran agujero en la atmósfera, es por eso que los rayos del sol entran con mayor intensidad
"Algo"? – preguntó – a que te refieres con "algo"?. No crees que ya lo hubiéramos visto en el cielo?
No necesariamente hija, existen 5 capas en la atmósfera terrestre, de las cuales existe una distancia razonable – dijo mientras analizaba unos datos en su computadora – es posible que aquello que se acerca haya cruzado ya la estratósfera, por eso el aumento de la temperatura pues al romperla los rayos del sol entran sin piedad… Solamente le queda llegar a la Troposfera para que podamos visualizar quienes nos visitan…
Entonces… en cuanto tiempo llegarán? – preguntó con miedo
En cualquier momento… - le dijo
Demonios – apretó los puños y agachó la mirada para evitar llorar – espero no sea nada grave…
La joven Bulma subió a su habitación e inconscientemente tomó un bolso y comenzó a guardar sus objetos más preciados… Guardó la foto de su madre y la carta que le dejó antes de fallecer, algunos libros de ciencia que le gustaban y un par de instrumentos de laboratorio que le regaló su padre en algún cumpleaños.
Se puso el bolso al hombro y bajó las escaleras a encontrarse con su padre.
Veo que piensas irte – le dijo él
No, solo quiero rescatar algunas cosas… - respondió con la voz entrecortada – no me marcharé…
(…)
Joven Vegeta – lo interrumpió una voz al otro lado de la puerta – estamos próximos a llegar así que le sugiero que se prepare para el aterrizaje
Vegeta no respondió y solo salió de la habitación para dirigirse al lugar donde estaban reunidos todos los saiyajin esperando la llegada.
Quedan 10 minutos – dijo un joven – tomen asiento y prepárense
Vegeta, con una sonrisa maliciosa y con su armadura impecable, se cruzó de brazos en la espera del aterrizaje.
Al fin…. – pensaba – al fin cumpliré la misión más importante que tienen los saiyajin que ansían llegar a la corona o a un buen puesto… Al fin impresionaré a mi padre y le cerraré la boca a ese engreído. Al fin ese estúpido pueblo sabrá quién es el rey que merecen… Al fin el idiota de Tarble sentirá temor por lo que soy capaz de hacer… Necesito sentir la sangre de esos terrícolas derramándose en mis dedos, que mis oídos se deleiten con sus gritos desesperados pidiendo clemencia…. Al fin ese sueño será solo lo que es… un sueño…. Nada será impedimento para que el príncipe de los saiyajin se convierta en el más fuerte y respetado del universo entero!
Vaya – dijo uno de los guerreros – ese es el planeta que vamos a destruir? Es bastante pequeño, yo mismo lo haría con una sola mano j aja ja
Vegeta despertó de sus pensamientos al escuchar lo que dijo aquel saiyajin
Te crees muy fuerte insecto? – dijo levantándose y tomando a aquel joven del cuello – si quieres pelear y no morir en este momento te advierto que mejor cierres la boca y no vuelvas a desconcentrarme!
Lo…. Lo lamento joven Vegeta no quise insultarlo – dijo temeroso
Vegeta lo soltó bajo la atenta mirada de todos sus compañeros para volver a sentarse en su puesto.
Vamos a aumentar la velocidad para atravesar la atmósfera – dijo la voz tras el parlante
Ya era hora – pensaba Vegeta. Prefería centrarse en su mente que conversar con otras personas pues no estaban a su nivel – solo unos minutos más y comenzará la masacre…
(…)
Que demonios es eso! – gritó con desesperación una mujer
Es una nave espacial? – dijo otra persona
Ha llegado el día del juicio final – se escuchó entre sollozos
En la capital del Oeste se escuchaban gritos desesperados y llantos inconsolables por no saber qué era lo que se estaba aproximando a la tierra.
Lo que parecía una nave espacial se acercaba con gran velocidad hacia ellos.
Era enorme, el doble hasta quizás el triple que una casa normal… En unos minutos aquella gran nave había pisado suelo terrícola. Aterrizó en una granja que quedaba a varios kilómetros de allí. El caos comenzaba, miles de autos intentaban salir de la ciudad, miles de personas corrían sin un rumbo fijo.
Han llegado – dijo Bulma
Los viste? – preguntó su padre
Hace unos minutos salí al jardín y pude ver una enorme nave espacial que caía en la granja cercana – dijo temerosa – además no es difícil darse cuenta de que algo pasa si los gritos de la gente son estremecedores
Vaya… mis cálculos fueron correctos – dijo – ahora solo falta saber quién o quiénes nos han venido a visitar…
(…)
Las tropas comenzaron a formarse para salir de la nave.
Al mando y adelante, se encontraba el príncipe como guía de los saiyajin. Tras de él, el grupo de 20 guerreros que iban de apoyo.
Dos saiyajin se habían quedado en la nave como guardias por si algún curioso quería entrar.
No les diré ninguna palabra cursi como lo hacen todos los idiotas que están al mando – dijo Vegeta – yo no soy el líder de su tropa, yo soy el príncipe de su raza y deberán rendirme honores. Solo hagan lo que yo les diga y no lo que se les antoje, esta misión es mía, no de ustedes insectos, así que si alguien osa a intentar superarme, yo mismo me encargaré de eliminarlo.
Luego de aquellas palabras, el príncipe voló mientras destruía todo lo que se encontrase bajo él. Seguido de su tropa de guerreros que volaban esperando alguna instrucción.
Vaya – pensó Vegeta – de aquí se ve un pueblo cercano, creo que serán los primeros que mataré.
Voló a toda velocidad… Miró curioso por sobre sus pies aquellos edificios y casas, eran tan diferentes a la estructura de su planeta. La gente corría con desesperación, aún nadie había notado la presencia de esos seres volando por sobre su ciudad.
Que es eso! – dijo un joven mirando al cielo apuntando a los guerreros
Gritos y más gritos se escuchaban, algunos rogando piedad, otros asustados, y otros esperando la reacción de aquellos extraterrestres.
Sin pensarlo y con una sonrisa maliciosa, el joven saiyajin, príncipe de su raza, preparó una bola de energía enorme que arrojó sin piedad sobre aquella ciudad. Una gran explosión se vio, y en menos de 5 segundos el lugar quedó hecho cenizas, como si nunca hubiese existido algo allí.
Ahora ustedes – volteándose a ver a su tropa – bajen allí y vean si no hay sobrevivientes, y si quedan, ya saben que hacer
Los 20 guerreros bajaron buscando alguna señal de vida que eliminar, pero no encontraron nada, Vegeta ya había acabado con todo.
Volvieron a volar al lado de su príncipe para decirle que el lugar estaba vacío.
Luego de esto, volaron en otra dirección para encontrar más víctimas.
Allá se ve otra ciudad – pensó el príncipe volando más rápido – esta es más grande, y se ve más interesante… Será bueno esta vez bajar a ver la cara de mis víctimas j aja ja
Hizo lo mismo que en la ciudad anterior, se detuvo sobre ella pero esta vez para ver cuál sería el mejor lugar donde atacar.
Había una casa que era diferente… No era como todas, esta era más grande y se veía más atrayente.
"Quizás en ese lugar tengan artefactos que puedan servir para llevar a mi planeta, no lo destruiré aún para cerciorarme de qué esconden allí" pensó el príncipe.
Espero nuevamente escuchar aquellos gritos desesperados por notar su presencia para bajar al suelo terrícola.
Quién diablos eres tú! – gritó un joven asustado al ver a Vegeta
Que quién soy yo? – dijo arrogante – yo soy el príncipe de los saiyain, la raza de guerreros más importante y sanguinarios del universo, así que quién ose a faltarme el respeto lo eliminaré con mis propias manos
Que es lo que quieres? – gritó una mujer
Vaya – dijo – estos insectos hacen muchas preguntas, lo mejor será demostrarles quién manda aquí.
Formo una pequeña bola de energía bajo el asombro de los terrícolas, para luego destruir una calle completa. Casas, autos y personas se vieron afectados con el primer ataque que el príncipe realizaba en esa ciudad.
La gente comenzó a correr desesperada, mientras el príncipe dio una señal a sus guerreros para que comenzaran a eliminar la ciudad sin piedad, el exterminio comenzaba.
Mientras sus compañeros se encontraban destruyendo la ciudad, el príncipe curioso voló hacia donde vio aquel lugar donde pensaba que había artefactos que le podían servir.
Entró y estaba vacío, no había ningún rastro de que hubiera personas en esa casa.
Caminó por los pasillos hasta llegar a algo que parecía un laboratorio, claro, era mil veces más pequeño que el que existía en el castillo, pero supuso que era uno por las cosas que se encontraban allí dentro.
Demonios – dijo – aquí no hay nada que me sirva salvo esas tontas máquinas que son de una tecnología muy vieja para apropiarme de ellas…
Salió de la casa y con una bola de energía la destruyó en un segundo ya que no había nada que le sirviera allí. Voló nuevamente para destruir junto a los otros saiyajin.
Qué demonios era eso – dijo Bulma asustada saliendo de su escondite
El príncipe había destruido la casa, pero no sabía que bajo de ella se encontraba un refugio difícil de romper en donde la joven Bulma, su padre y algunos ayudantes se habían escondido al notar la presencia de aquel joven en su hogar.
Son ellos hija – dijo el Dr. Brief
Pero parecen personas como nosotros – le dijo
Pero vuela – dijo un joven – y destruye cosas… así que no creo que tanto se parezca a nosotros…
A pesar del miedo que tengo, debo ir a averiguar qué demonios son esas cosas – dijo Bulma arrojando una cápsula y subiendo a la nave que había aparecido
Bulma por favor! No te arriesgues! – dijo el Dr. Brief gritando inútilmente para detener a su hija
La joven científica con una velocidad lenta y evitando tomar mucha altura para que no la vieran, voló en su pequeña nave, algo curiosa por saber quiénes habían llegado a la tierra.
Demonios – pensaba – tengo miedo, pero el hecho que físicamente parezcan seres humanos ha despertado mi curiosidad por saber quiénes son… Ese niño puede destruirme en un segundo… aun así… diablos… quiero saber qué es él…
Sin pensarlo dos veces, el Dr. Brief hizo lo mismo que su hija y trató de seguirle el rastro.
Al llegar al centro de la ciudad y ver tal destrucción, Bulma guardó su cápsula y comenzó a observar el espectáculo escondida tras un auto.
Un grupo de jóvenes, quizás tendrían unos 20 y algo años, formaban unas extrañas bolas brillantes con sus manos que eran capaces de destruir cualquier cosa que se cruzara en su camino.
Su ropa era extraña, parecían armaduras, pero sus piernas no estaban cubiertas.
Algo extraño rodeaba su cintura… ¿una cola? Si… eso era… una cola…
Qué diablos son esas cosas – pensaba Bulma mirando a los jóvenes
Bulma! Bulma donde estás! – gritaba el Dr. Brief
Pa… - la joven no alcanzó a responder cuando tuvo que volver a su escondite, pues su padre estaba en graves problemas….
Qué buscas anciano? – dijo el saiyajin tomando al Dr. Brief por el cuello de su camisa
Yo… yo… - dijo temeroso
SILENCIO! – gritó el saiyajin – soy el príncipe si no doy órdenes de hablar, no lo haces!
Pero… - intentaba hablar pero la simple y amenazante mirada del joven se lo impedía
Veamos… como te aniquilaré… esta vez seré bueno y te dejaré elegir de qué forma quieres ser asesinado… de una vez? – formando una bola de energía – o lenta y dolorosamente – golpeando duramente el estómago del Dr. Brief pero sin soltarlo del cuello
Bulma que observaba aun lo que sucedía, con los ojos llorosos y los puños apretados, decidió que era hora de actuar antes de ver como moría su padre, después de todo, él era lo único que tenía en el mundo.
Detente! – gritó Bulma eufórica saliendo de su escondite
Quién diablos eres tú mocosa? – dijo Vegeta – veo que eres algo de este hombre, por eso tu preocupación JA JA JA
Sueltalo… por favor – dijo aguantando las lágrimas, mostrándose fuerte y con los puños apretados.
Y quien te crees que vienes a darme órdenes? – dijo arrojando al Dr. Brief a un costado duramente
Vegeta caminó hasta ponerse frente a frente con la joven científica, de forma intimidante la miró a esos profundos ojos azules, pero no esperó la reacción que sentiría. Se sintió incómodo, como si esos enormes ojos le dijeran algo, como si esa mirada le impidiera atacarla…
