LEAN: AUN NO SE ACABA:l

Relax:l

Nota: Si, es impactante los acontecimientos dados que di repentinamente, fueron duros para mi escribirlos por una razon, pero, me puse triste, demasiado... y tranquilos, mediante vaya subiendo los capitulos, se enteraran de muchas cosas y los sentimientos seran revelados, creanme, a esta historia todavia le faltaD:.

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-Nos atacan.- Fueron las palabras de uno de los vikingos, mostrando a Hipo los daños de pocas casas mas cerca a las orillas de la isla. Por suerte, nadie salio herido y casi no hubo daños.

-¿Quien hizo esto?.- El jefe, ya mas maduro y con experiencia, miro de reojo al hombre a su lado con semblante serio y duro.

-Pudimos ver las velas.- El hombre tenia ciertas dudas, ya que su voz reflejaba inquietud. –Los escoceces.- Sin mas rodeos. –Los hombres del sur nos atacaron.- Su voz se hizo mas dura al mencionar los acontecimientos.

Hipo cerro sus ojos fuertemente, ¿esto estaba pasando?. Tenia un muy buen recuerdo de los escoceces, pero habia un detalle tan malo que lo opacaba.

A pesar de los años, el castaño añoraba a su pelirroja como nunca habia extrañado a alguien, y lo mas triste es que por mucho tiempo la espero, teniendo el deseo de verla en el puerto y que se lanzara a sus brazos, para jamas irse. Nego con su cabeza, eso jamas paso, perdiendo las esperanzas.

Suspiro con la cabeza gacha mientras pensaba en que debia hacer.

-Jefe, ¿que vamos a hacer?.- El hombre se acerco con voz temblorosa.

Torcio su boca con sabor amargo, mordia sus labios con fuerza. Sabia lo que tenia que hacer, pero era un acto acido para el.

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Se hizo una reunion en el Gran Salon solo con algunos hombres y mujeres que lo ayudaban a hacer planes de guerra y a llevar un mejor control en la tribu. Todos estaban esperando a que su jefe hablara, esperando la solucion a sus problemas.

-Creo que ustedes no lo recuerdan.- El jefe se apoyo en la mesa, haciendo que todos posaran sus ojos en el, brindando su total atencion. –Años atras, la princesa Merida acepto que su gente no nos atacaria, al igual que nosotros a ellos.- Miro a todos asintiendo, teniendo fugaces recuerdos de la princesa y el vikingo. Y aunque muchos no quisieron decir nada despues de que la princesa se fuera, todos notaron la relacion que tenia con ella, un lazo muy fuerte, que solo una vez ha tenido. –Firmamos un acuerdo, y como de costumbre, cada año debe renovarse, y ya han pasado quince años.- Arrugo su frente por la gran cantidad de tiempo que habia pasado, quince largos años, quince años desde la ultima vez que la vio. –Yo estoy dispuesto a viajar a sus tierras o invitarlos a las nuestras, con tal de acabar este mal entendido.- Hipo termino de hablar asintiendo la cabeza a las personas que habian escuchado, recibiendo aplausos de los mismos mientras se dirigia a la salida.

Una ola de sentimientos lo envolvieron, ¿como podria hacer esto?, ¿como seria capaz de ponerse enfrente de ella?.

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La familia real almorzaba con tranquilidad. Los trillizos compartian bromas con su sobrino, a medida que iba creciendo, las dudas sobre el crecian igual.

Desde que su hermana habia vuelto de su viaje y despues de enterarse de que ella daria a luz, muchos sentimientos encontrados los hundio, se preguntaban quien era el, como era o que hacia. Cuando el tiempo paso y fue desarrollando sus rasgos, muchos se dieron cuenta que el factor fisico mas presente de su hermana o su familia, eran solo sus extravagantes ojos azules, lo demas, era desconocido; aunque, reconocian que su muchacho se estaba convirtiendo en un hombre apuesto, lo que los dejaba intrigados aun mas a sus hermanos, y a sus padres que fallecieron hace poco.

Flashback.

El sudor empapaba toda su frente, dejando su cabello mojado y alaciado, sintiendo como el dolor disminuia en su cuerpo, pero ese dolor habia valido la pena, porque un bebe, un pequeño estaba recostado en sus brazos.

Merida calmaba sus ligeros quejidos, clara señal de que empezaria a llorar, pero la presencia de su madre estaba muy presente para el pequeño.

-¿Puedo?.- La reina Elinor alzo con temor sus brazos, con una lagrima rodando por su mejilla.

La pelirroja giro la cabeza hacia su madre con una sonrisa. –Tomalo.- Alzo al bebe con delicadeza a los brazos de su madre, quien lo miraba con ternura, robandole por completo el corazon.

-Es hermoso.- La mujer castaña asintio formando una sonrisa en su rostro. Ella jamas penso que su hija se desposaria y mucho menos tendria hijos, pero alli estaba la pequeña criatura.

Sus labios formaron una media sonrisa, pues esa carita le recordaba a el. Su nariz, su cabello. –Se parece a su padre.- Suspiro con tristeza, que fue notada por su madre, quien no quizo tocar el tema.

-¿Pensaste en nombres?.- Elinor sonrio mientras le entregaba a su nieto de vuelta, cosa que no deseaba, pero el bebe ya mostraba señales de quebrar en llanto.

Merida recosto al bebe en su pecho, al mismo tiempo besando su cabecita para volver a calmarlo. –Oh si.- Rio, ya que tenia el nombre perfecto, y este habia rondado por su mente si es que su bebe era niño, lo que se hizo realidad. –Bjorn.-.

-¿Oso?.- Rio su madre sin entender porque su hija habia escogido tal nombre.

-Como mi padre.- Beso la cabecita de su hijo con orgullo. –El rey oso.- Merida rodo los ojos al igual que su mano, ya que su padre se hacia llamar asi, causando buenos recuerdos a su familia. -Es una manera de recordarlo.- Aspiro con tristeza.


-Ven aqui amiguito.- Merida se hayaba incada observando como su hijo se habia levantado del piso, pero con temor de avanzar. -No tengas miedo.- Alzo sus brazos hacia enfrente esperando que este diera un paso.

El pie del chico poco a poco se fue hacia delante, pero un tropiezo hizo que cayera en el abrazo calido de su madre. Este comenzo a llorar, pero solo una risa divertida salio de su boca, calmando a su hijo.


Hubert tenia en brazos a un Bjorn de solo un año de edad. Curioso, era la palabra para describirlo y un poco torpe ya a esa edad.

-Vaya, que oscuro cabello.- Los ojos azules del pelirrojo se burlaron del castaño, que quien por instinto, tal vez, arrugo su frente con una mirada molesta, causando risa a su tio. -Hey, tranquilo, se ve bien en ti, ¿sabes?.- El bebe no presto atencion a las palabras del pelirrojo que lo tenia cargando, ya que estaba muy ocupado jugando con el broche que sostenia su capa. -Y tienes una linda nariz.- Este toco la nariz del chico, que solo balbuceaba. -De hecho, es poco comun que hombres tan apuestos hayan como tu.-.

-Hubert, ¿por que hablas con un bebe?.- Hamish observo a su hermano con un ojo entrecerrado, mientras esperaba la respuesta de su hermano, que se habia sorprendido de verlo ahi.

Fin del Flashback.

Las bromas siguieron un par de minutos, pero una sirvienta trajo una bandeja con una carta en ella. Se dirigio a Merida, lo que era raro porque era usual que fueran para sus hermanos, pero la sirvienta insistio que era para ella.

-Gracias.- Sonrio a la sirvienta, quien asintio para salir de la habitacion. Merida bajo sus hombros y empezo a leer la carta. Una mala y dura cara empezo a transformar su rostro.

-¿Que dice, Merida?.- Uno de sus hermanos cuestiono al ver la cara de su hermana.

-Los vikingos.- Susurro con preocupacion. Ella sabia de quien era esa carta, ese sello, ¡todo!, y lo peor del caso, es que queria reuinirse con ella.

-¿Que quieres hacer?.- Pregunto otro de sus hermanos con curiosidad, dandole poca importancia al caso.

La pelirroja se quedo un shock un momento, con la boca ligeramente abierta. –¡Tengo que irme!.- La mujer se paro rapidamente de su silla y salio casi corriendo a su habitacion, sin ser detenida por nadie, ya que nadie entendia la preocupacion de su hermana.

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-¡¿POR QUE?!.- Grito Merida mientras se desquitaba tirando todo lo que se encontrara a su alrededor.

Estuvo asi unos minutos, paseando de un lado a otro por su recamara, empujando todo su cabello hacia atras, respirando varias veces para calmar este nudo en su estomago, y su paz fue perturbada por su hermano, quien entro a su habitacion sin permiso.

-¡Calmate!, ¿que paso alli abajo?.- El pelirrojo se cruzo de brazos, arrugando su nariz por la actitud de su hermana.

-Es complicado.- Respiro hondo. –Demasiado complicado.-.

-Tengo tiempo.- El joven se sento en su cama y estiro sus piernas de manera en que se acomodara y sintiera de esa manera.

-Harris, enserio, no comprenderias.- Merida nego con su cabeza ante la insistencia de su hermano.

-No somos unos niños y puedes contarme lo que sea.- Su hermano rodo sus ojos hacia arriba. –Ademas, estabas muy preocupada alli abajo, ahora me diras que te pasa.- Insistio severamente.

-Los vikingos quie…- Empezo a contar su historia, pero esa frase Harris ya la sabia, el queria las respuestas de otras cosas.

-Ya lo se, ¿y que te preocupa?.-.

-Yo…yo…-Trato de sacar las palabras de su boca, pero era imposible, ¿y si lo tomaba mal? era su peor miedo. –Lo siento, no puedo hacerlo.- Puso su puño en la frente, apretando sus dientes duramente.

-¡Merida!.- Le grito con enojo.

-De acuerdo, de acuerdo.- Puso sus manos a la defensiva al despertar la ira de su hermano. –El jefe de ellos.- Torcio su boca con molestia. –Es…es su padre.- Tapo con sus manos sus ojos que estaban avergonzados.

-¡¿QUE?!.- Harris se impacto por la noticia, ¿su hermana con el jefe vikingo?, no puede ser… Todo menos esto, penso.

-Lo se.- Se froto la cabeza con estres, nunca se habia desahogado de esa manera. –Pero empezo solo como ¡eso! pero termino siendo algo mas.- Merida se sento en su cama junto a su hermano.

-¿Algo mas?, ¿en que pensabas? mas bien, ¡no pensabas!.- Se levanto con frustracion, pues no estaba entendiendo la historia alocada de su hermana.

-Su hija era un dolor de cabeza, la recuerdo bien.- Merida susurraba mientras miraba el techo con desprecio, ignorando completamente la presencia de su hermano.

-¡¿ES CASADO?!.- Eso altero mas a Harris, haciendo lo mismo que hizo su hermana al encontrarla, recorrer la habitacion.

-Viudo.- Corrigio. –No se que voy a hacer, ¿que voy a hacer?.- Entrecerro sus ojos mientras que jugeteba con sus manos con nerviosismo.

-Relajate.- Harris suspiro varias veces mientras se tranquilizaba el primero. –Ve alla y haz lo que sea que tengas que hacer, yo cuidare a Bjorn.- El pelirrojo sonrio, tal vez estaban exagerando la situacion, era incomoda, pero aun asi exageraban demasiado. -Me asegurare de que nada pase.-.

-Te lo agradeceria mucho.- La pelirroja envolvio sus brazos alrededor del cuello de su hermano, para abrazarlo con fervor. –Demasiado.-.

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-Patea duro.- Camicazi acaricio su barriga, con una risa aguda que le provocaba este bebe dentro suyo.

Hipo no le presto atencion y solo se quedaba quieto, con los ojos muy abiertos, recordando muchos momentos, aclarando su mente.

-Estas muy callado.- La rubia se cruzo de brazos con enojo. –Y no hemos arreglado lo de nuestro compromiso.- Se mordio el labio, esperando una respuesta del castaño junto a ella.

-Puede esperar.- Susurro con la boca seca y con la mirada perdida. –Hay cosas mucho mas importantes.-.

Se quejo. –¿Es malo querer que el padre de mi hijo sea mas comprensivo?.- Entrecerro sus ojos mientras trataba de hacer que le prestara atencion.

-Solo quiero descansar, no es nada personal.- Hipo cerro sus ojos, dejando de lado las palabras de Camicazi.

La rubia solo se silencio en ese momento, ella queria estar con el, pero estar con el tambien era insoportable.

Camicazi derramo algunas lagrimas, un sollozo silencioso, unas lagrimas que queria que se hicieran notar y que fueran consoladas por el hombre a su lado, pero este, estaba dormido.