¿Qué tu QUE? – explotó de repente Valery cuando, después de pasar unos cinco minutos en shock cuando al haber llegado a casa de Mimi, esta le comunico su decisión.
- Lo que oíste, me regreso contigo y Michael – dijo Mimi, mientras caminaba por la habitación recogiendo cuanta cosa encontraba, Valery iba tras ella quitándole las cosas de las manos.
¡TIENES QUE ESTAR BROMEANDO! – dijo la ojiverde sacando los peluches de donde Mimi los estaba colocando y devolviéndolos a su sitio.
-¿me veo como alguien que esta bromeando, Val? – preguntó Mimi.
-¡NO! Eso es precisamente lo que me preocupa – dijo Valery con los brazos cruzados – no puedes volver a América, amiga.
-¿Por qué no? Desde que vine aquí has estado diciéndome cuanto me extrañas y cuanto quieres que vuelva… pues aquí tienes – dijo Mimi-¿o es que ya no me extrañas y no quieres que vuelva? – Mimi comenzó a cargar libros.
- Sabes perfectamente que no es eso – dijo Valery mientras le halaba los libros – me encantaría que volvieras, pero no de este modo.
¿de que modo? – pregunto Mimi.
- Huyendo – dijo Valery – y ni siquiera te molestes en decirme que no huyes, Meems. Escucha, tu no escapas de tus problemas, nunca lo has hecho ¿Por qué empezar ahora?
- Porque ahora no puedo enfrentarlo – dijo Mimi, sentándose en la cama.
- Sí, sí puedes – dijo Valery – tu eres Mimi Tachikawa y siempre puedes.
- Ahora no, Val, ya no… - dijo Mimi con mirada melancólica observando el suelo.
-¡No puedes dejar que te hagan esto Meems! Tu adoras a ese chico, siempre lo has querido ¿o es que acaso seguirás negándote que lo amas? – pregunto Valery.
- No. No negare que lo amo – dijo Mimi, sorprendiendo a su amiga, sus ojos se pusieron vidriosos – pero tengo que aceptar que no puede ser para mí, es todo.
-¡Pero Mimi! Eso no es cierto ustedes son el uno para el otro, lo se…
- Valery ya basta – dijo Mimi seriamente – no siguas insistiendo.
- Pero…
- Prométeme que no te inmiscuirás.
- Pero…
- Promételo.
- Esta bien, lo prometo. Pero esto esta mal…
- Es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado en absoluto. Aunque este dolor quiera romper mi pecho y hacer añicos mi corazón, no me arrepiento de lo que siento. Porque el dolor solo comprueba que aun estoy viva por dentro y eso me da esperanza. Algún día pasara y será un recuerdo borroso, pero aun así, al mirar atrás, recordare que hubo amor en mi vida – dijo Mimi con aire de una nostalgia tan grande que los ojos de Valery también se colocaron vidriosos – recordare que hubo un chico que me quiso y que en mi mente siempre será mi incondicional…

- Mimi… - dijo Valery arrodillándose y apoyándose en el regazo de su amiga, la observo a los ojos – tu eres la mejor persona que he conocido en toda mi vida, y si alguien merece ser feliz ese alguien eres tu… me parece muy injusto que se te niegue la oportunidad de ser feliz por segunda vez… no te mereces esto.

Mimi se arrodillo frente a Valery y la abrazo, llorando en su hombro por mucho tiempo, llorando como hacía años no lo hacía, dejo que todos sus sentimientos brotaran por aquel liquido transparente que ojala fuese capaz de lavar y expulsar el dolor de su pecho, que era tan intenso que parecía que estaba muriendo por dentro, y tal vez era así.
Maldijo mentalmente la injusticia de la vida por obligarla a separarse de la persona que mas le importaba en este mundo. Maldijo mentalmente a su cobardía del pasado, maldijo todo y a todos… ¿Por qué esto tenia que pasarle a ella? Era una sensación tan horrible que no se lo deseaba a nadie, era una sensación peor que la misma muerte física, porque era la muerte del alma.

Así pasaron horas, mientras Mimi lloraba en silencio, comprensivamente abrazada por Valery quien no se atrevía a decir una palabra, porque sabia que su amiga lo único que necesitaba era consuelo.

No muy lejos de allí un muchacho de ojos azules y rubia cabellera se encontraba observando el techo de su cuarto, con los ojos vidriosos mientras le contaba a su amigo lo ocurrido.

- ¿SE IRA?
- Si… me lo dijo.
- Esto no puede ser… - dijo Dayu.
- Pero lo es – dijo Yamato.
-¿y que le dijiste?
- Nada.
-¿Disculpa? – dijo Dayu que esperaba que su oído tuviera problemas y que hubiese oído mal.
- Oíste bien: nada. Me quede paralizado y no pude decir nada – dijo Yamato sin poder creérselo ni el mismo.
-¿Cómo es que irse se convirtió súbitamente en la única salida a este problema? – pregunto Dayu
- No lo se… tampoco lo entiendo del todo – dijo Yamato.
¿Y qué planeas hacer? – pregunto Dayu
¿Hacer de que? – Pregunto Yamato girando la cabeza para mirar a su amigo- ¿a qué te refieres?
- A que como la vas a detener, tonto ¿Qué mas? – dijo Dayu
-¿Quién dijo algo sobre detenerla? – pregunto Yamato volviendo su vista de nuevo al techo.
- Oh, vamos Yama, has pasado siete años de tu vida enamorado de esta chica ¡ESO ES CASI LA MITAD DE TU VIDA! Es que acaso intentas decirme que, ahora que sabes que te corresponde ¿vas a dejarla escapar? – dijo Dayu indignado.
- Dayu, ella no desea que la detenga – dijo Yamato.
-¡ESTAS CIEGO! La chica te adora, ella no quiere irse, solo se va porque su altruismo es tan grande que no quiere lastimar los sentimientos de los demás – dijo Dayu
- Exactamente, Mimi jamás le haría algo malo a alguien, es por eso que no me permitirá detenerla – dijo Yamato.
- Pero… ¿quieres hacerlo, no es así?
- Claro que quiero Dayu, la amo con todo mi corazón… pero creo que finalmente tendré que aceptar que no es para mi, ella es demasiado buena para alguien como yo – dijo Yamato.
- Eso no es verdad… ¡Yama tienes que hacer algo! – dijo Dayu con frustración.
-¿Qué puedo hacer? Tengo los brazos atados, no puedo hacer nada – dijo Yamato.
- Lo que sea… solo detenla. ¿Qué se yo? Encadénate al avión – dijo Dayu
- Que gracioso. Prométeme que no te inmiscuirás en esto, Dayu
- No puedes pedirme eso.
- Si, si puedo, lo estoy haciendo y tu cumplirás tu promesa.
- No prometeré eso.
- Dayu…
-¡Bien! Pero… ¡Es que esto no es justo! – exclamo Dayu
- Ya lo se, pero la vida no es justa – dijo Yamato.
- No te dejes vencer Yamato, no dejes que tu felicidad se te escape de nuevo, porque pude que esta sea la ultima oportunidad que tengas con ella de demostrarle lo que sientes, y que vale la pena todas las consecuencias si ambos ¡tan solo aceptaran que no pueden vivir sin el otro!
Yamato no respondió, solo se dio la vuelta y se tapo la cara con su almohada. Se sentía horrible, esto era peor que el divorcio de sus padres, esto era peor que el ser separado de su hermano, esto era peor que perder a Mimi la primera vez… la estaba dejando ir por segunda vez, y ahora en peores circunstancias: sabiendo que ella lo quería igual que el a ella. La estaba dejando por ser lo suficientemente tonto de involucrarse con Sora, a sabiendas de que para el siempre su opción fue sencilla: Mimi o nadie.
Dayu no dijo nada más, sabia que su amigo necesitaba tiempo para procesar aquello. Y Yamato Ishida era un chico solitario, cuando estuviera listo lo buscaría para hablar. Así que Dayu salió lentamente del cuarto dejando a Yamato en su amada soledad, el cual agradeció esto, cerrando los ojos con fuerza dejo que unas lágrimas corrieran por sus ojos, lloro en silencio por un tiempo que no calculo, pero que estuvo seguro fue bastante.
Por mas que lo pensaba no encontraba el momento en el cual su vida se había convertido en tal desastre… bueno, de hecho si, había sido en el momento en el que había decidido obviar y olvidar unos sentimientos que estaba perfectamente consciente de que jamás desaparecerían de su corazón. El rostro, el nombre y la sonrisa de aquella chica nunca se borraría de su mente y de su corazón, porque esto no era solo un amor infantil -adolescente, esto era amor real.

Mimi se encontraba en el patio de su casa acostada sobre la hierba y con la vista en el manto negro con pequeños puntos perlados que era el cielo. Había pasado el día empacando, exceptuando las tres horas que se paso llorando, las cuales quizás la había dejando sin lágrimas por un buen rato. Respiro hondo, y sintió a alguien caminar cerca de ella, no se movió, suponiendo que era Valery, continuo observando las estrellas mientras alguien se sentó a su lado.

-¿Terminaste de embalar los CD's, Val? – pregunto Mimi, pues la ojiverde se había dado a esa tarea.
- No soy Valery, Mimi – dijo una voz, masculina. Mimi se levanto inmediatamente y observo al chico sentado a su lado.
- Tai… - dijo la chica sentándose y fijando la vista en el chico de cabello y ojos chocolate que tenia junto a ella.
-¿Observas las estrellas? – pregunto Taichi.
- Si… ¿Qué haces aquí? – pregunto Mimi.
- Solo venia a disculparme – dijo Taichi.
- Tu no tienes absolutamente nada de que disculparte – dijo Mimi – todo lo contrario.
- Meems me porte mal contigo, no debía hablarte así – dijo Tai
- Tai… tenías más que derecho a hablarme como quisieras, además te comportaste como todo un caballero no hiciste nada. No acepto tus disculpas porque no tienes porque darlas – dijo Mimi.
- Es que… no quiero perderte ¿sabes? No quiero – dijo Taichi.
- Yo tampoco – dijo Mimi – eres un gran amigo.
- Tú también lo eres para mí – dijo Taichi.
- Vaya… ahora me siento algo mejor – dijo Mimi mas aliviada, el chico la abrazo.
- Yo entiendo perfectamente sobre amores ocultos, Meems, así que los entiendo a los dos – dijo Taichi.
Mimi sabía a que se refería, pero no hizo ningún comentario.
-¿Y… ahora están juntos?
- No – dijo Mimi.
-¿Por qué no?
- Porque no esta destinado a ser.

Taichi no comento nada. El no era quien para juzgar a la castaña, el también tenia un amor oculto, pero al menos el de la castaña era correspondido y el de el no, nunca lo fue y nunca lo será. Respiro hondo, ni siquiera ahora que Sora había abierto los ojos podía verlo de modo distinto, era verdaderamente lamentable. Se había ilusionado con Mimi, pensó que podía quererla y tal vez si podía, pero no tuvo tiempo.

Valery se asomo por la ventana y vio a Mimi abrazada con Tai, observando las estrellas. Sonrió, un problema menos. Tomo su celular y salió de la casa, marco el número de Dayu
- Aquí Dayu – dijo el chico.
- Soy yo. Ya me encargue de Taichi.
-¿Cómo lo hiciste? – pregunto el chico impresionado por la rapidez de la chica.
- Solo hice que viniera aquí y tarde pocos minutos en hacerle ver que en realidad no era Mimi con quien estaba molesto por no quererlo – dijo Valery.
-¿Qué quieres decir?
- Oh… olvídalo. Solo digamos que le hice ver que esta enamorado de otra – dijo Valery.
-¿Sora?
- Vas avanzando – dijo Valery.
- Genial. Un problema menos.
- Si, pero Taichi era el fácil ¿Cómo haremos con Sora? – pregunto Valery. Dayu guardo silencio unos segundos.
- Aun lo estoy planeando, no será fácil hablarle – dijo Dayu
- Pero tenemos que hacerlo.
- Lo se – dijo Dayu colocándose las manos en los ojos.
- Que tercos mejores amigos nos fuimos a buscar ¿no es así? – dijo Valery.
- Así es…
- Estoy rompiendo una promesa ¿sabes?
-¿a si? También yo. Es primera vez que falto a mi palabra – dijo Dayu
- También yo. Pero esto vale la pena – dijo Valery.
- Sin duda – comprobó Dayu- ¿Dónde estas? – pregunto el chico consultando su reloj, la ojiverde estaba retrasada.
- Detrás de ti – dijo una voz. Dayu se dio la vuelta, al sentir una tibia mano en su hombro derecho
- Tiempo de poner en marcha la segunda fase – anuncio el chico.
- Así es – dijo Valery sentándose.

Era un café pequeño y poco visitado, nadie prestaba atención a las demás personas que estaban allí. Los dos chicos comenzaron a hablar y a planear como evitar que sus amigos perdieran el amor de sus vidas.
Yamato estaba aun acostado en su cama, cuando tuvo una idea. Tomo su cuaderno de canciones y comenzó a escribir. Tomo tiempo, pero aquello lo hizo sentir mejor. Había decidido que no dejaría ir a Mimi sin al menos haber agotado hasta el último recurso que tuviera en sus manos. El no era de los que se rendían, el no era de los que se entregan. No cometería los mismos errores del pasado, esta vez lucharía y no le importaba lo que pensaran los demás, esta era su felicidad y la de la chica que adoraba mas que a su propia vida ¿debía rendirse y hacerse a un lado? NO LO CREO, lucharía hasta que estuviese seguro que no podía hacer nada mas, así al menos si le tocaba resignarse, no se recriminaría por hacerlo con los brazos cruzados como la ultima vez.

Valery se encontraba entrando a la casa de Mimi muy sigilosamente contando con que la chica no hubiera notado su ausencia, pero al momento en que cerró la puerta tras de sí y se interno en la penumbrosa sala, la luz se encendió. Perfectamente consciente de que Mimi había notado su ausencia y la había capturado entrando, se volteo a ver a la chica quien se encontraba sentada en la barra de la cocina con su mano en el interruptor de la luz, la observaba inquisidora mente, con sus ojos castaños (ahora rojos e hinchados). Valery dejó escapar un suspiro, ahora tendría que dar explicaciones.

-¿Se puede saber donde estabas, Valery? – preguntó Mimi.
-¿Yo…? Bueno – Valery respiro hondo y se preparo para que los 10 años de estudios de dramatización en la Academia de Nueva York pagaran con creces el tiempo invertido.
-Sí, tú ¿Dónde estabas?
Valery entró a la cocina con aire despreocupado, sabía que aquel era el primer signo que le diría a Mimi que no pasaba nada fuera de lo normal.
-Salí a llamar a Michael, quería ver como estaban las cosas en el campamento – dijo Valery – y por cierto, sorprendentemente los guías no notan mi ausencia – soltó una risa - ¿será porque como soy tan antisocial es lo mismo como si estuviera? – bromeo. Mimi levanto una ceja.
-¿Llamando a Michael? – repitió Mimi con cierta incredulidad, se olía algo raro en aquel asunto.
-Si, a Michael ¿te acuerdas de el ¿Rubio, alto, ojos azules?¿Nuestro mejor amigo en América?¿Nada? Cielos, no sabía que olvidabas tan rápido a la gente… - dijo Valery con una sonrisa irónica.
-Sé quien es Michael, y ese no es precisamente el problema, ya lo sabes – dijo Mimi, cruzando los brazos.
-¿Problema?¿Por qué hay un problema? – preguntó Valery con una perfecta expresión de confusión - ¿te molesta que llame a Michael?
-Tú no estabas llamando a Mike – dijo Mimi inmediatamente, aunque no sonaba muy segura en su suposición, por lo que Valery habría sonreído si no tuviera que mantener su expresión sería y confundida.
-Claro que estaba llamando a Mike – dijo Valery con el mismo tono - ¿Qué esta pasando?
Mimi bajó de la barra y caminó decidida hacia ella.
-¿Qué estabas haciendo afuera Valery? – volvió a preguntar.
-Llamando – sacó su celular – a Mike… - dijo observando fijamente a Mimi a los ojos.
-Entonces… - dijo Mimi tomando su teléfono y revisando las llamadas recientes - ¿Por qué si busco la ultima llamada sale…?
-¿Sale quien? – preguntó Valery cruzando los brazos, había marcado el numero de Mike en el camino de regreso, previendo algo así.
-Mike… - dijo Mimi devolviéndole el celular a Valery, se coloco las manos en la frente sintiéndose de lo más idiota.
-Así es, Mike – dijo Valery falsamente ofendida – ahora ¿se puede saber que demonios me estas tratando de insinuar?
-Nada… - dijo Mimi avergonzada mirando a su amiga con arrepentimiento – lo siento, ya me estoy volviendo loca, Val…
-Sí, ya veo… ¿creíste que había ido a buscar a Matt?
-La verdad sí, como tienes su teléfono y todo por lo del auto… - dijo Mimi.
-Cierto, aun no le cobro – dijo Valery – pero no, no he ido a buscar a Matt – técnicamente esto no era mentira, había ido a buscar a Dayu
-Bien, siento haber dudado de ti – dijo Mimi lo que hizo que Valery sintiera una culpabilidad ENORME, pero alguien tenia que hacerlo y se lo agradecería a la larga… ¿o no?… eso esperaba.
-No te preocupes – dijo Valery evitando por primera vez su mirada.
-Voy a dormir, ha sido un día extenuante… - dijo Mimi entrando en su habitación, bastante segura de que en efecto no podría dormir.
-Si, descansa – dijo Valery dejándose caer en el mueble. Le esperaba una larga noche…

Mimi entró a su habitación cerrando la puerta tras de sí, quería sentarse y seguir llorando, no soportaba el hecho de saber que en unas semanas estaría lejos de Japón, de vuelta en América y Matt se convertiría en un lejano recuerdo. Encendió su equipo de sonido tratando de distraerse, una canción del grupo de Matt estaba terminando, aquello hizo que su esfuerzo por contener sus lágrimas aumentara. Cuando la canción termino se sintió aliviada, aunque la siguiente era una con la que podía identificarse aun más…

Mimi se dejo caer en su cama y baño su cojín rosa de lágrimas saladas, conocía esa canción y en aquel momento no podía pensar en ninguna con la cual se identificara más que con esa.

Comenzó a cantarla en voz baja, sintiendo que cada palabra venia bañada de una lagrima y envuelta en un sollozo doloroso. Abrazó el cojín con más fuerza, "¿Por qué tengo que quererte como te quiero Yamato Ishida?" pensó con amargura…

Yamato por su lado se encontraba aun escribiendo su canción, había ocasionado que tuviera ciertos problemas pues sabía que quería decir, pero le costo un poco llevarlo acabo. En eso había pasado toda la noche, pero finalmente había terminado, la leyó por la milésima vez.
-Esto es lo mejor que he escrito, estoy seguro – dijo leyéndolo una vez más – que extraño, generalmente odio lo que escribo en el momento que lo termino pero… ¡esto me encanta ¿será eso una mala señal? Mmm…

-¡Yamato! – oyó a alguien gritar su nombre.
Yamato giro los ojos y se levanto a abrir la puerta. Tras ella se encontraba su mejor amigo, sonriente y aparentemente bastante animado, aunque borro su sonrisa por una mirada de preocupación al fijarse en la expresión sombría de Yamato y sus ojos algo hinchados.
-¿Qué no tienes que ir a dormir a tu casa o algo? – preguntó frunciendo el ceño. Dayu le envió una mirada asesina.
-Trata mejor a la única persona que soporta tus humorcitos, Ishida – dijo.
-Sí, sí ¿Qué es lo que quieres? – preguntó.
-Ayudarte claro, a diferencia de ti, yo sí tengo un alto concepto de la amistad – dijo Dayu entrando al cuarto - ¿portador del emblema de la amistad? Claro… - dijo con sarcasmo.
-Aparte de insultar mis habilidades de socialización, exactamente ¿para que demonios volviste a mi casa? – preguntó Yamato frotándose los ojos que le ardían.
-Ignorare eso porque se que no estas en tus mejores días… - dijo Dayu – en fin, ya te lo dije vine a hablar.
-¿ayudar a qué? – preguntó Yamato.
-A reconciliarte con Mimi claro – dijo Dayu con una sonrisa de nuevo – tenemos un plan cien por ciento perfecto, con cero errores.
-¿Tenemos? – dijo Yamato frunciendo el ceño.
-Sí, tenemos.
-¿Quiénes exactamente?
-Valery y yo
-¿Valery y tú?
-Sí, eso dije.
-¿de cuándo acá tan amigo de la chica impulsiva? – preguntó Yamato.
-Bueno… aun no amigo, pero me encantaría serlo – dijo Dayu muy serio, aunque había algo más en su rostro que hizo que Yamato reprimiera una risa.
-No me digas… te gusta – dijo Yamato con una sonrisa mitad burlona mitad incrédula.
-¿Qué cosas dices?
-Dayu, estas más rojo que el semáforo de la esquina – dijo Yamato sin aguantar la risa por más tiempo.
Dayu giro los ojos.
-Bueno si, no soy tan terco como tu, me gusta Valery, me gusta mucho, para que veas que yo si lo admito… - dijo Dayu completamente consciente de que la acotación de Yamato por el semáforo se quedaba corta.
-Claro, claro – dijo Yamato aun riéndose.
-Deja de burlarte señor "esperare 100000 años para decirle a Mimi que me muero por ella" – dijo Dayu. Yamato giro los ojos y se sentó en su cama, aunque aun tenía la sonrisa burlona.
-Bueno, no te culpo es bellísima la verdad – dijo Yamato, Dayu frunció el ceño de nuevo.
-Sí, lo es, pero he encontrado cosas en ella que son mucho más interesantes que su fisco, para tu información – dijo Dayu – es primera vez que conozco alguien tan… único… no lo se, me tiene impresionado en todos los sentidos que puedan aparecer en mi mente.
-No lo dudo – dijo Yamato inmediatamente, sonriendo contento por el hallazgo de su amigo – pero ¿crees que te haga caso?
-No lo se, ya veremos eso cuando me quite este problema de encima – dijo Dayu
-¿de que problema hablas exactamente?
-De ti y de Mimi, por supuesto.
-Claro – dijo Yamato girando los ojos.
-En fin, no fui a buscar a Valery porque me gusta – dijo Dayu pensando "Aunque eso influyo…" – si no porque es la mejor amiga de Mimi.
-Aja… - soltó Matt dejándose caer en la cama.
-En fin, lo hemos pensado mucho y… a pesar de la promesa que te hice, la romperé siguiendo parámetros mucho más fuertes que tu terquedad – dijo Dayu
-La verdad si la hubieras cumplido me habría preocupado por un rapto extraterrestre y esperaría que me regresaran al verdadero Dayu – dijo Matt – en fin ¿según qué parámetros la rompes?
-La lista es inmensa, pasaría toda la noche en ella – dijo Dayu – pero en términos generales: no dejare que tu terquedad arruine tu propia felicidad.
-No dejare que se vaya – dijo Yamato sorprendiendo a Dayu de tal modo que al comienzo no supo que decir.
-¿disculpa?
-No pienso permitir, bajo ninguna circunstancia, que el amor de mi vida se aleje de mí de nuevo. Esto puede sonar egoísta pero no me importa Sora, no me importa Tai, no me importa nadie más… la única persona que me importa es ella, y es la que esta saliendo más lastimada con esto; si lo que deseo es evitar sufrimiento me importa más el de ella que el del resto de las personas en el universo juntas. No quiero verla sufrir, ya ha sufrido demasiado y yo también, no permitiré que un tonto error infantil arruine mi vida y la vida de la persona que más me importa sobre la faz de la tierra.
-Vaya… - dijo Dayu impresionado y sin poder evitar que una sonrisa apareciera en su rostro – hasta que dices algo cuerdo, Ishida
-No quiero lastimar a los demás Dayu pero… si tengo que elegir entre el sufrimiento de ellos y el de Mimi, preferiré la felicidad de Mimi ante cualquiera – dijo Yamato.
-¿ALQUIEN ESTA GRABANDO ESTO¡NO VAYA A SER QUE LUEGO SE RETRACTE!…
-La amo Dayu – dijo Matt sentándose y dándole la cara a su amigo – la amo más allá de lo que pensé poder llegar a amar a alguien, la amo tanto que siento que no puedo respirar cuando no estoy con ella. No hay segundo en el día que no piense en ella, no hay un solo parpadeo en el que su rostro no aparezca en mi mente, no hay un solo poro de mi cuerpo que no se muera por abrazarla y no soltarla jamás… la amo tanto que cuan grande es mi amor esta más allá de mi entendimiento, pero esta allí y si ella me deja estoy seguro que no podré seguir adelante, ella es una necesidad más grande que el mismo respirar para mi. Ella es la razón por la que estoy vivo, así de sencillo.
Dayu lo observo con los ojos muy abiertos.
Dios… - dijo – wow… en todo el tiempo que llevo de conocerte, jamás y digo JAMAS te he oído hablar la mitad de inspirado de lo que acabo de oír ahora
Yamato rió.
-¿Quién eres y que hiciste con el frío y calculador Yamato que todos conocemos y queremos ¿Eres un alienígena de inteligencia y profundidad superior que vino a tomar su cuerpo? – dijo Dayu en tono de broma – ya hablando en serio, estoy anonadado, no sabía que eras capaz de pronunciar más de tres palabras juntas que evocaran tus sentimientos hacia otro ser humano.
-Pues ya ves, es verdad lo que dicen el amor hace milagros – dijo Yamato.
-No cabe la menor duda – dijo Dayu – pero ya cállate, me ahogo en tanta miel, que cursi me has salido…
-Cállate – dijo Yamato sonrojándose y dejándose caer en la cama de nuevo.
-¿Quién es el del semáforo ahora? – dijo Dayu, recibió un almohadazo en la cabeza.
-Cierra el pico cucaracha.
-¡hey respeto, sr. Tomate! – dijo Dayu
-Aun no me dices tu plan – cambio radicalmente de tema Yamato.
-Oh, sí, cierto, pero es que pareces tener un plan por tu propio lado, así que cuenta primero.
-Bien – dijo Yamato pasándole la libreta – lee eso.
Dayu la leyó dos veces, y se la paso sorprendido.
-Creo que te cambiaron por otra persona… ¿escribiste esto? Digo ¿en serio?
-Sí, lo escribí para ella – dijo Yamato.
-De eso no me queda la menor duda pero… - volvió a fijar su vista en las hojas – que hermosa canción… estas palabras no pudieron salir de ti.
-Pues ya ves… ¿de verdad te gusta?
-Es lo mejor que has escrito en todos tus años de compositor amigo – dijo entregándole la libreta – al paso que vas no nos necesitaras.
-¿Bromeas? Si crees que yo soy el terco en este asunto, no conoces a la señorita Tachikawa.
-Buen punto…
-En fin, no es solo la canción, pretendo hacer algo radical… ser pasivo no me esta funcionando – dijo Yamato.
-¿radical? – preguntó Dayu incrédulo.
-Aja…
-¿Cómo…?
-No lo sé, me encadenare al bendito avión si tengo que hacerlo, pero no dejare que se vaya – dijo Yamato.
-Jajajaja… al fin te veo recuperar la cordura, Yama –
-En fin… ¿Cuál es su plan? – preguntó Yamato.
Dayu sonrió.
-Prepárate a sorprenderte, Valery es un genio…
-Bueno, cuenta, cuenta…
Dayu procedió a contarle el plan a Yamato quien estuvo muy complacido de tener tanto a su mejor amigo como a la mejor amiga de Mimi de su lado. Si con esto no convencía a Mimi, nada lo haría…
-Entonces ya hablaron con Tai – dijo Matt.
-Así es, Valery hablo con el y lo persuadió hasta que entendió que no era exactamente por Mimi por quien estaba triste – dijo Dayu
-¿ya se dio cuenta que ama a Sora?
-¿tu lo sabias?
-¡soy distraído no ciego!
-En fin, Valery sacó a Tai de la jugada, en la parte preocupante, ahora lo tenemos de nuestro lado – dijo Dayu sonriendo.
-¿de nuestro lado?
-Así es Valery lo convenció de que ustedes pertenecían el uno al otro, es más ahora hasta quiere ayudar.
-¿Cómo demonios hizo eso?
-¡NO LO SÉ! Te lo digo, es un genio… en fin, de Sora tendremos que encargarnos nosotros – dijo Dayu con tono de fastidio.
-Vaya… ¿no podría hacerlo Valery también?
-Si la dejamos sola con Sora lo más probable es que la mate – bromeo Dayu – o al menos le cause heridas y trastornos graves.
-Buen punto ¿Quién se encargara de Sora?
-Yo lo haré – dijo Dayu como si la sola idea le desagradara por pensarla.
-Debes estar bromeando… ¿Cómo harás para persuadirla? – preguntó Yamato.
-Bueno… eso, me lo tendrá que decir Valery –
-Mmm… menos mal que esta de nuestro lado.
-Pues ya ves…
-Pero incluso si logramos convencer a Sora…
-Ya cubrimos la parte de las negativas de Mimi. Pero no creo que logremos convencer a Sora, si te soy sincero – dijo Dayu
-No me des tantas esperanzas.
-Veras, tenemos que ser realistas – dijo Dayu – no creo que lleguemos a convencerla, pero si podemos hacer que Mimi siga adelante A PESAR de no convencer a Sora.
-¿de casualidad has conocido a Mimi?
-Sí ya se que la chica tiene principios fuertes. Pero hay que hacerle entender que esta decisión no es de Sora, ella tan solo tendrá que acostumbrarse ¿con que moral juzga si sabía que Mimi te quería cuando fue tras de ti?
-¿Lo sabía? – preguntó Yamato remarcablemente sorprendido por aquello.
-Al menos tenia sospechas –
-¿Valery te dijo eso?
Así es, Mimi tenia miedo de que Sora la descubriese pero siempre lo sospecho, es obvio, Sora no es tonta. Por algo fue a la casa de Mimi hoy, cuando le dijiste que era alguien que siempre habías querido ¿en quien más iba a pensar? – preguntó Dayu
-¿crees que fue apropósito? No, Dayu eso si que no, Sora no es así.
-No estoy diciendo que lo sea en su estado normal – dijo Dayu – pero una persona despechada es capaz de todo. Especialmente en un rompimiento como el tuyo en el que ella salio lastimada… seguro quiso asegurarse de que al menos no conseguirías lo que querías y como Mimi es tan buena… ya conoces el resto.
-No, no puedo creer eso – se negó a aceptar Matt.
-No seas ingenuo, Yama –
-Me niego a creerlo – dijo Yamato.
-Bien, eso no es importante – dijo Dayu – el caso es que tenemos que convencer a Mimi.
-Te escucho.

Dayu procedió a contar el plan, siendo atentamente escuchado por un Yamato negado a perder la esperanza, la poca esperanza que le quedaba, que era el único motivo que aun lo mantenía respirando

A Mimi aquellos minutos se le habían hecho eternos, pero no quería que la canción acabase, de una manera extraña y agridulcemente culpable deseaba seguir escuchando esa canción por el resto de la noche, pero sabía que estaba por acabarse.
Sintió movimiento fuera de su habitación, en aquel momento realmente no le importaba que estaba haciendo Valery, así que lo ignoro, se seco las lágrimas lentamente, y camino hacia la ventana fijando la vista en las estrellas "¿Qué estarás haciendo Yamato?" Se preguntó sintiendo de nuevo una punzada de culpabilidad, ese sentido tan dulce y a la vez amargo de saber que tienes lo que quieres pero no puedes acercártele.
Observando aquel cielo estrellado, en aquella ciudad donde las vidas de todos seguían sin mayores contratiempos, tan tranquilas y tan normales ¿Cómo alguien podía sonreír en aquella noche en la que ella sentía que su alma se perdería para siempre, rota en mil pedazos por la injusticia del destino y del amor?

Yamato se encontraba observando el mismo cielo estrellado de aquella noche tranquila en los suburbios de Odaiba. A pesar de que había decidido luchar por Mimi no podía evitar sentirse horrible, sabía que ella estaba sufriendo también; lo que más deseaba en aquel momento era correr hacia ella, abrazarla, besar sus labios y jamás separarse de ella… pero habían tantas cosas separándolos ¿Por qué la vida tiene que ser tan injusta con ellos?

Tenia dudas sobre el supuesto plan que había desarrollado con Dayu, juntando el de él y Valery con el suyo. Sabía que todo dependía de una sola cosa: convencer a Sora, y si no convencían a Sora, todo estaría perdido, Mimi jamás lo aceptaría…
-¿Por qué tienes que ser tan buena, Mimi? – se preguntó con cierta amargura.
"Porque ella es así" dijo una voz en su cabeza "y esa es una de las razones de porque la amas" Yamato sonrió, sí, es verdad, esa era una de sus razones, aunque más corto era preguntarse ¿Qué cosa no amaba de Mimi Tachikawa? La respuesta era sencilla: NADA, el amaba todas y cada una de las cosas que la chica hacia, desde sus ataques infantiles, sus torpezas y sus obsesiones con el rosado hasta su sonrisa, su dulzura, sus ganas de vivir, su bondad… suspiró. Todo. Amaba todo de ella, así de sencillo era el asunto…
Takeru se encontraba hablando por teléfono con Kari a metros de allí. Contándole el asunto de su hermano con Mimi, Kari parecía sorprendida.
-¿Y siempre han estado enamorados?
-Así es… pero nunca han hecho nada al respecto – dijo Takeru.
-Vaya, no tenia ni idea… es tan triste, nunca se dieron una oportunidad – dijo Kari con nostalgia.
-Sí, lo sé. Y ahora que finalmente se les presenta la oportunidad Mimi no hará nada por respeto a Sora – dijo Takeru.
-Sí, eso suena como algo que Mimi haría – dijo Kari – Sora hasta la culpo de todo… no parecen cosas suyas, aunque esta dolida, es comprensible.
-Así es… por cierto ¿Cómo esta tu hermano? – preguntó Takeru.
-Oh, estaba algo triste, de verdad le gustaba Mimi, pero lo superara, el tiene otros asuntos por allí – dijo Kari.
-Ya veo… bueno, al menos el los entiende – dijo Takeru.
-Creo que hasta lo sabía – dijo Kari.
-¿Cómo?
-Es que… no se, una noche estábamos hablando y comento algo que me hizo pensar en que el sabía algo respecto a tu hermano y Mimi – dijo Kari.
-Ya veo…
-Bueno, pues esperemos que a Sora se le pase y tu hermano y Mimi puedan ser felices al fin – dijo Kari.
-No lo creo… Mimi regresará a América – dijo Takeru.
-¿Qué? – soltó Kari levantándose de su cama de la impresión - ¿Qué Mimi hará que?
-Lo que oíste, se va… - dijo Takeru con voz queda y triste.
-Oh, dios… - soltó Kari.
-Así es – dijo Takeru.
-¿y se va?¿así como así?
-No, si no se lo permitimos – dijo Takeru en un susurro.
Kari frunció el ceño.
-¿en que estas pensando?
-Se me ocurrió algo para detenerla – dijo Takeru – pero necesitare tu ayuda.
-Lo que quieras – dijo Kari con una sonrisa – tampoco quiero que se vaya.
-Bien, escucha…

Aquella noche de hermoso cielo despejado y estrellado, de tranquila y fresca brisa el destino siguió su macabro planes para con Mimi Tachikawa y Yamato Ishida ¿Quién será más terco?¿El destino o ellos?¿Podrá más el amor que la culpabilidad?¿Podrá más el amor que el destino?¿Podrán más las circunstancias que la voluntad suya?… Sólo el tiempo lo dirá…