Prompt día 11: Mensajes de texto subidos de tono.


Pensar en otro.

—Sherlock.

El detective cerró los ojos. Al fin.

—¿Qué significa esto? —gruñó. Se paró delante de Sherlock y leyó de su celular—. «Lo siento, realmente lo siento, pero no puedo seguir con esto».

Sherlock levantó una ceja. John seguía frunciendo el ceño. Siguió.

—«No me excita tanto leer este tipo de mensajes como creo que deberían". —Hizo una pausa, cerró los ojos y soltó un bufido. Abrió los ojos y continuó.— «Creo que es por alguien más». Ya van dos mensajes —rió, con un tic en el ojo—. «Lo siento.» Lo-Siento.

Tiró el celular a un lado y miró a Sherlock. El detective esperó pacientemente a que John hablaba.

—¿Qué significa eso? —soltó. Estaba colorado.

—¿No es obvio?

John bufó y contuvo las ganas de golpearlo.

—¿Revisaste mi celular?

—Sí.

John soltó una maldición y comenzó a caminar de un lado a otro.

—Esto no puede ser cierto —siguió mascullando.

—«Imagino mis manos deslizándose en tu cuerpo, mis dedos sintiendo tus duros pezones» —recitó Sherlock. John se enrojeció aún más—. Tienes futuro escribiendo novelas eróticas.

—¡Silencio, Sherlock! —gritó—. ¿Qué demonios estabas pensando? ¡No puedes revisar mi celular, y mucho menos responder por mi! ¡Esto es el colmo!

Sherlock no respondió, se dedicó a mirar cómo John iba a un lado al otro de la habitación.

— ¿Qué es? —gruñó, mirando al detective a los ojos—. ¿Por qué haces esto? ¿Celos?

—Por favor, no seas ridículo —bufó él, corriendo la mirada—. Ya está hecho, John. ¿Quieres que me disculpe? Lo siento.

John resopló.

—Quiero que no sigas con esto.

No respondió.

—Sherlock… —siguió, tomándolo del brazo—. Basta.

—De acuerdo. —Los ojos claros brillaban con singularidad.

—Gracias.

John se fue directamente a su habitación.

El día había terminado excelentemente para ser un catorce de febrero.

Sherlock levantó el celular y lo dejó sobre la mesa. ¿Estaba muy mal seguir con su plan? Después de mucho pensarlo, su caso era mucho más serio del que creía en un comienzo y las cosas se complicarían aún más si John decidía odiarlo. Por supuesto que no lo odiaba, pero ¿y si pasaba?

John era demasiado idiota como para siquiera notar todo lo que ocurría bajo sus narices. O bueno, él era demasiado perceptivo.

Tenía que seguir. No importaban los enojos momentáneos del doctor.

—¡Feliz día de San Valentín, John! —gritó desde la sala.

—¡Vete al infierno!

Sherlock soltó una risa y se volvió a sentar en el sillón.

Tampoco la pasaba tan mal.


Nota de la autora:

# 414 palabras.

*Ta tan* ¡Feliz día de eso! Que la hayan pasado lindo. C:

Creo que las cosas están llegando a su fin (obviamente, quedan solo tres viñetas más) y, por lo visto, ya estamos tocando por fin el asunto que importa. ¿Por qué son tan difíciles? D:
He de decir -?-, ¡muchísimas gracias por los reviews! Sepan que para mi es muy importante leer sus comentarios; y que siempre los leo aunque no responda. ¡Los adoro! *O*

Besos más que babosos,

Mor.