Título: 50 Sombras de Perversión
Autora: BellaGreyHerondale
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, si no que le pertenecen a la maravillosa E.L James y a la original Stephanie Meyer. Yo solo juego con ellos.
Summary: Tres...Él no me conviene. Dos...Una parte de mi dice que salga corriendo Uno...Pero esos ojos hacen que quiera probar más. ¿Que pasara cuando llegue a cero? -Esto debería estar prohibido.-Digo en un jadeo. -El placer no se prohíbe, Isabella.-Dice y besa mi cuello.-Pero si lo está, eso hace que te desee más.
Aviso: Las palabras que estén subrayadas serán mensajes (Whatsapp, Facebook y Correo). Las palabras con negritas sean pensamientos con su subconsciente y diosa interna. Las que estén ladeadas serán recuerdos.
Capítulo 10:
Takos Chukís
Tomo el contrato con manos temblorosas, puedo escuchar como suelta el aire contenido por los cinco segundos más largos de la historia que lo tuvo contenido.
Muerdo mi labio.
—Revísalo, solo te pido eso. No más, no menos—Las palabras no salen de mi boca, solo asiento apretando el contrato contra mi pecho.
Nos acercamos al ascensor en un silencio absoluto, antes que pueda presionar el botón para llamarlo Christian se adelanta, lo volteo a ver con el ceño fruncido.
—No es necesario que tú hagas todo—Le replicó enojada, él se ríe por mi comentario. Al poco tiempo yo también río.
Entramos al elevador y Christian presiona el botón de la planta baja, trueno mi cuello en un pequeño movimientos. Christian me voltea a ver con ojos dilatados.
—¿Qué pasa?—Le pregunta con una sonrisa en la cara sin saber que le sucede.
—La lista de cosas que no puedes hacer en mi presencia está creciendo.—Lo miro levantando una ceja sin saber de qué habla—No poner los ojos en blanco, no morderte el labio y no tronarte el cuello como si fueras el exorcista.—Suelto una carcajada, espero que sus risas me acompañen pero no lo hacen. Lo volteo a ver con una ceja alzada.
—Espera... ¿Es real?—Asiente, yo aún me continuo riendo—Christian son cosas que no puedo evitar, son un hábito en mi. Si algo no me parece pongo los ojos en blanco, él morderme el labio no se porque lo hago pero el 99.99% del día me vas a ver con el entre mis dientes, y torcer el cuello lo hago cuando estoy cansada o algo me estresa. No puedes arrebatar mis hábitos así porque sí, señor controlador—Termino de decir con los brazos cruzados, llegamos a un piso y entra una señora como de cincuenta años.
—Oh buen día Señor Grey—Christian hace un gesto con la cabeza como saludo. La señora me mira de arriba a abajo unas cuantas veces antes de entrar al elevador.
'Estos chicos de ahora' 'Se nota que no tiene modales' 'Debería de aprender a vestirse, toda desaliñada que horror'. No sé si a esta señora no le enseñaron que debe de aprender a hablar en voz baja cuando está despotricando en contra de alguien... Que está presente
—Yo soy Bella—Escucho como Christian contiene una risa. Me voltea a ver y niega con la cabeza.
Llegamos al que sería la recepción del edificio y la señora sale despidiéndose exclusivamente de Christian.
—Cuídese—Le digo un poco alto antes de que las puertas se cierren.—Que encanto de mujer—Esta vez, suelta la carcajada.
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Salimos del elevador, yo salgo viendo mi celular. Me ha llegado un mensaje de Edward pidiéndome que me presente el lunes en su oficina en Portland a primera hora.
—¿En cuál te quieres ir?—Levanto la mirada y veo a Christian como a veinte pasos de mi. Apresuró el paso llegando a su nivel, me voltea a ver y niega con la cabeza.
—¿A qué te refieres? —Le preguntó mordiéndome el labio, él hace un gesto.—La costumbre—Le digo liberando mi labio de su presión.
—Si ya me di cuenta—Le sonrió pareciendo inocente—Me refiero a los carros, ¿Cuál te gusta más para que vayamos a comer y después te lleve a tu casa.—Miro los carros, la mayoría son Audi,
—El que conduzcas tu—Le digo con una sonrisa inocente. Me da una sonrisa arrogante.
—Todos los conduzco yo—Abro la boca, ¿Este que es Tony Stark* o que?—No te sorprendas. ¿Cuál te gusta más?—Niego con la cabeza sin poder creerlo, veo los carro uno por uno. Todos son muy lindos y ostentosos, no hay ninguno que no lo sea. Miro todos y cada uno con determinación, hasta que por fin lo veo, un Audi R8 Spyder.
—Ahora sí eres todo un Tony Stark—Le digo con una sonrisa en el rostro.—El Audi R8 Spyder.
—¿Quién es Tony Stuart?—Lo miro ofendida.
—Es Tony Stark, es el hombre más perfecto del mundo. Bueno, lo sería... Si fuera real
—Eso no contesta mi pregunta.—Me dice frunciendo el ceño.
—Tranquilo, es un superhéroe de Marvel, el mejor en mi opinión—Asiente aún tenso, decido concentrar sus atención al carro, el saca unas llaves de su bolsillo del pantalón, nos acercamos al carro.—Es un muy buen auto, exageradamente ostentoso, pero muy bueno. Tiene nada más y nada menos que 525 caballos de potencia, eso gracias a un fantástico motor de 5.2 litros V10.—Eso lo hace levantar han ceja.
—corre casi los 300 Km/hr—Me dice con arrogancia, niego con la cabeza.
—Para ser exactos su velocidad máxima es de 313 km/hora y su aceleración de 0 a 100 es de 4,1 segundos—Le explico, me voltea a ver con una ceja alzada.
—¿Cómo sabes todo eso?—Me pregunta curioso, me encojo de hombros.
—Tony Stark—Vuelve a gruñir.—¿Enserio no sabes quién es Tony Stark?—Niega con los nudillos apretados.—Tienes que ver las películas, las vamos a ver algún día.—Le aseguro con una sonrisa en el rostro.
—¿Cómo estás tan segura que dejare que me pongas las películas de ese tipo —Me encojo de hombros.
—¿Cómo estás tan seguro de que firmaré el contrato?—Me voltea a ver de reojo.
—Tengo fe en ello Isabella—Me dice con voz firme—Ahora... ¿Qué se te antoja de comer?—Pienso un momento hasta que a mi mente llega lo que busco.
—Comida Mexicana—Digo de repente, me voltea a ver con una ceja alzada.
—Pensé que te gustaría más la pasta o...
—¿Entonces para que me preguntas si tú ya tienes un lugar en mente?—Le preguntó cruzándome de brazos.
—Cuida esa lengua—Me dice, le ruedo los ojos.—¿Te parece bien... Takos Chukís*?—Asiento, solo una vez he comido ahí... Con Alex. Mire mente empieza a divagar.
Entramos al restaurante agarrados de la mano, muchas personas niegan con la cabeza cuando ven como venimos vestidos. Yo con una falda negar que me llega tres dedos arriba de la rodilla, unas converse blancas, una sudadera azul cielo y el gorro de Alex; mi mochila cuelga de mi hombro. Alex lleva una jeans desgastados color negro, una camisa pegada, lentes de sol, unos tenis grises y cartera junto con teléfono en la mano.
Pasó por mi a la escuela, el está ya en la universidad; estudia en Yale solo que ahora está de vacaciones y decidió pasar unas semanas acá. La mayor parte del tiempo se la pasa en el departamento conmigo, a veces se queda a dormir ahí.
Un señor pasa por nuestro lado y me recorre con la mirada, Alex me pega más a su cuerpo de manera sobreprotectora.
—no te pongas así—Le susurró cuando nos sentamos en el asiento, sigue viendo al señor de manera fea.—Yo jamás me fijaría en alguien que no seas tú.—Le digo tomándole la mano. Eso parece aliviarlo porque me voltea a ver con una sonrisa en el rostro.
—Y es porque...
—Soy tuya—Le digo con una sonrisa.
—Solo mía—Se acerca a besarme, unimos nuestros labios con el del otro en un apasionado beso. Nos separamos solo cuando escuchamos el carraspeo de alguien, escondo mi cabeza en su cuello.
—Bienvenidos a Takos Chukís, ¿Qué desea para llevar?—Nos pregunta, Alex me voltea a ver preguntándome con la mirada.
—Lo que tú quieras está bien para mí—Toma la carta.
—Va a ser una orden de tacos de carne asada y un mini burrito.—La señorita anota todo con rapidez.—De tomar será agua de horchata y una coca-cola.
—Enseguida vendrá su orden—Nos dice con una amable sonrisa, se va hacia lo que supongo es la entrada a la cocina.
—¿El mini burrito es para mí o para ti?—Le preguntó jugando con su un mechón de cabello suelto.
—Amor, un burrito no te va a llenar. Es obvio que los tacos son para ti—Se ríe por mi puchero que le hago.
—Y qué pasa si quiero el mini burrito.. ¿Me lo darías?—Le preguntó muy cerca de sus labios. El me da un pequeño beso.
—Te daría hasta mi alma Isabella—Sonrío y lo vuelvo a besar.
—Isabella.
Salgo de mis pensamientos para voltearlo a ver, me mira con el ceño fruncido asiento un poco aturdida todavía..
—Takos Chukís está bien para mi—Logró decir con el nudo en la garganta.
Me coloco el cinturón de seguridad.
—Déjame buscar la ruta más cercana.—Me pide, saca su celular y teclea rápidamente.
—¿Quieres que te ayude?—Me voltea a ver, me tiende el celular dudando—No te preocupes, sé cómo manejar un iPhone 6.
Me meto en GPS y pongo rápidamente la dirección: Tacos Chukis, 219 Broadway East, Seattle, WA 98102, Estados Unidos.
—Uy—Digo cuando veo las rutas.
—¿Qué sucede?
—Por la 5th hay un tráfico de muerte. Pero en cierto caso es la ruta en donde tardaríamos menos.
—¿Cuál sería por la que tardaríamos más?
—Siguiendo derecho hasta Boren Ave—Le digo, le pasó el celular y el checa las rutas, tarda poco más de dos minutos en decidir.
—Bien. Tomaremos el largo entonces.—Eso me sorprende un poco, lo que diferencia una de la otra es el tiempo de llegada (que es un minuto).—Quiero pasar la mayor cantidad de minutos que pueda contigo.
Eso me sorprende un poco, enciende el estéreo y me pasa su celular, lo tomo con un ceja alzada.
—Es para que pongas las canciones que quieras—Entro a la carpeta de música, Bethoveen, Morzat, Richard Clayderman, Hydn, Debussy, y Bach.
—Me gusta la música clásica.—Le digo volteando a verlo, él me mira de reojo, puedo ver cómo tiene una pequeña sonrisa en el rostro.
—Puedes hacer una playlist —Me indica, le sonrió como agradecimiento. Entró en el parte que dice "listas de reproducción" antes de dar clic en nueva lista me doy cuenta que hay una lista que se llama...
—¿Steele?—Lo volteo a ver—¿Porque tienes una lista... Con mi apellido?—Sus nudillos se ponen blancos de tanto que aprieta el volante.
—La hice hoy en la mañana, pensé que te gustaría esa selección—Asiento sin saber qué decir, entró en la lista.
Un nombre resalta en ella, Chopin. Me muerdo los labios, no quiero hacerle el desplante; pero él no es uno de mis preferidos. De hecho esos son gustos más de mi querida hermana.
—Pareciera que te guiaste más por los de Anastasia que por los míos —Se truena el cuello.—Aunque no sé cómo lo supiste, puesto que no conoces mucho a mi hermana.—El ambiente se pone muy tenso cuando pronunció eso.—No te preocupes, haré otra lista... ¿Te parece si le pongo "Ernead it"?—Una sonrisa aparece en sus labios.
—Como tú quieras ponerle—Me dice todavía con esa sonrisa. Empiezo a armar la playlist, pasó canción que me gusta y las que no las evito por completo, me encuentro con una que en particular me hace detenerme.
—No sabía que te gustaba Britney Spears, Beyonce... ¿Tienes a la grandísima Beyonce?—Lo volteo a ver de manera incrédula,se detiene en un semáforo.
—Es mi celular y puedo tener la música que yo quiera.—Me dice de manera ruda, lo volteo a ver con una ceja alzada. Estoy apunto de contestarle algo, pero me contengo. Sé quién ganará en esta discusión. Le doy en cancelar y le tiendo su celular.
— Tienes razón, es tu celular y puedes tener la música que quieras. Las playlist que quieras, y poner la música que quieras en TU carro. Yo solo soy la acompañante—Se queda con la boca abierta, tomo mi mochila para sacar mis audífonos y mi celular.
—¿Enserio vas a actuar así?—Me pregunta.
—No sé a qué te refieres—Le contesto sin volverlo a ver, me pongo uno de mis audífonos, le doy play a la primer canción que veo. No han empezado a sonar los primeros acordes cuando siento como el auricular es arrancado de mi oreja.—¿Qué te pasa?—Le preguntó exaltada, él niega con la cabeza.
—Deja de comportarte como una niña.
—Me comporto así porque teóricamente sigo siendo una niña.—Le digo con brusquedad.
—Debes de dejar de hacerlo—Me réplica un poco molesto. Sé que si seguimos como estamos las cosas se pondrán feas.
—Mira Christian, si estás enojado porque te pregunte de las canciones. Está bien, es tu celular y puedes tener lo que quieras, pero no voy a permitir tus malditos cambios de humor. —Le digo con calma, el relaja el semblante.—Así que... Por favor, ¿podríamos olvidar el incidente, y seguir con los planes?—Christian prende las intermitentes del carro.
—Isabella, ya no quiero que te sigas comportando como una niña. Sé que apenas cumplirás los 18, pero creo que es tiempo de que empieces a entender que yo no tomare bien... Ningún berrinche.
—Y creo que es momento de que tú entiendas... Que yo tampoco soportare tus cambios de humor tan repentinos—Termino de decir, damos el tema por cerrado.
Me pasa su celular, hago la lista rápido y le doy play. Christian arranca el carro dando su máxima velocidad. Pasan menos de cinco minutos cuando llegamos al local, Christian mira con un poco de desconfianza..
—No hay valet parking. ¿Segura que quieres comer aquí? —Me río.
—Por supuesto que sí, te aseguro que es uno de los lugares más seguros del mundo... Excepto, quizás por Hogwarts—Christian suelta una carcajada.
—Te recuerdo que Hogwarts fue destruido una vez —Le sonrió quitándome el cinturón de seguridad, él se quita el suyo.—Pero me portaré muy Harry, creeré que todo está bien.
—Bueno, pequeño Christian Potter—Me sonríe de manera burlona. Bajamos del carro, él lo rodea para ofrecerme la mano.
—¿Tú serías Bella Weasley?—Lo volteo a ver espantada.
—¡No! me cae mal Ginny. Prefiero ser Bella Granger —Arruga su frente con el ceño fruncido.
—No soporto a Ron.
—Y ni yo te imagino con el pelo rojo. No te preocupes, yo sé que entre Granger y Potter siempre hubo atracción.—Eso lo hace soltar una carcajada.
—Ay Señorita Granger... ¿Qué voy a hacer contigo?—Me encojo de hombros, el ríe. Cuando entramos al local una señorita míos recibe con una enorme sonrisa
—Mesa para dos por favor—Les pide Christian, entramos al local. Nadie se vuelve a vernos esta vez, la señorita es piernas largas, ojos castaños y cabello rubio. Menea las caderas de modo exagerado, siendo sincera me intimida un poco. Nos sentamos en una mesa al fondo del restaurante.
Se acomoda "disimuladamente" el escote de la blusa, le sonríe de manera coqueta; hago una mueca al estilo Jennifer Lawrence en "En llamas".
—¿Porque pones esa cara?—Me pregunta ya que se fue la señora.
—Te estaba coqueteando—Le digo como si fuera lo más obvio, el ríe y niega con la cabeza.
—No importa, yo solo tengo ojos para ti—Levanto las cejas.
—Eso es muy... Alabador de su parte, Mr. Grey
—Solo para usted señorita Swan.—Me sigue el juego, llega un mesero con lindos ojos verdes. El tipo es atractivo pero es demasiado rubio para m gusto, pero es necesario para hacer enojar a Grey.
Empiezo a jugar con mi cabello moviéndolo con mis dedos mirando al mesero fijamente. Él se pone rojo cuando nota mi mirada sobre él.
—¿Qu..e...q..u...Que les puedo ofrecer?—Tartamuedea un poco, Christian se hace notar carraspeando.
—Una coca-cola, una orden de tacos, dedos de queso como aperitivo.—Me mira con una ceja alzada.—¿Un mini burrito?—Me río.
—Yo puedo pedir por mi—Le digo, me pasa la carta. Niego con la cabeza, me sé el menú de memoria.
—Un agua de horchata, otra orden de tacos... Sin piña. Y... ¿Siguen vendiendo de esas bolitas como de pollo?
—¿Nuestras palomitas?—Asiento.
—Y una de esas.—El mesero me sonríe aún rojo.
—Eso será todo—Interrumpe Christian, el mesero se vuelve hacia él.
—En un momento les traigo su orden—Desaparece de nuestra vista, me vuelvo hacia Christian el niega con la cabeza.
—¿Qué?
—Le estabas coqueteando—Niego con la cabeza.
—No, no es así. Solo estaba siendo amable—Le digo con una sonrisa coqueta.—Solo coqueteo para y por usted señor Grey.
Me toma de la mano y juega con ella un poco, lo miro con un ceja alzada, juega una vez y otra con ellos, dicen que cuando uno encuentra a la persona que le gusta siente una sensación electrizante pasar por tu cuerpo entero... Yo no siento absolutamente nada, así que o Grey no me gusta o simplemente solo es atracción sexual.
Christian deposita un beso en mis nudillos, frunzo el ceño viendo ese gesto; ¿A cuántas mujeres les ha dado besos en los nudillos?
—¿Cuántas?—Le preguntó alejando mi mano.
—¿Cuántas que?—Me devuelve la pregunta.
—¿cuántas mujeres han sido?—Arruga el ceño
—No comprendo la pregunta.—Dice apretando los labios.
—No, si la entiendes.—Le replicó tomando mi mano con la otra.
—No es necesario que lo sepas.
—Necesito saber—Cierro los ojos.
—Unas 15.—Abro los ojos sorprendida.
—Son demasiadas—Susurro por lo bajo, estoy consiente de que me a escuchado porque lo veo asentir—¿Te das cuenta que... Tu hasta ahora eres el único con el que he tenido relaciones?
—Y espero que siga siendo así.
—Hay una gran diferencia entre quince personas y una sola—Se endereza en su lugar.—Catorce personas son la diferencia, catorce personas que tú tienes de experiencia. Y yo solo te tengo a ti. No sé si pueda con la presión de esto.—Me recargo en la silla y pongo mis manos en cabeza.
—Te he dicho que puedes dejarlo en cuanto tú quieras—Noto tensión en sus palabras.
—El problemas es que no sé si pueda "iniciarlo" —Digo mirándolo fijamente a los ojos.—Me has dicho que no le haces el amor a nadie, pero ayer fuiste la persona más dulce con la que he estado. Que no duermes con nadie, dormimos juntos en la misma cama y no hubo ningún problema. Sinceramente no te entiendo—Niego con la cabeza.
—Por favor Isabella, solo inténtalo. Si no te gusta lo dejamos y hasta donde llegues.
—Y no te volveré a ver.—Él asiente.
—Esto no es sentimental, es puro deseo.
—Eso es obvio, sé que entre nosotros solo hay atracción física. Y no te pido nada más que eso.—Aclaró el punto, esta apunto de decirme otra cosa cuando suena mi celular, lo tomo rápidamente. Es una llamada de Edward, miro fijamente a Grey; él aprieta los puños.—Es mi jefe—Él asiente.
—No lo hagas esperar—Le ruedo los ojos negando con la cabeza, bajo la mirada al celular.
—Bueno.—Contesto viendo fijamente a Grey.
—Hola Bella, solo llamaba para preguntarte si mañana ¿si te ibas a presentar a trabajar?—La voz contenta de Edward me responde.
—Por supuesto, supongo que será en la empresa en Portland ¿No?
—Así es, el Martes viajaremos a Seattle y ahí podremos tomar nuestro café.—Mierda, se me había olvidado el bendito café.
—Claro, por mí está bien. ¿Volveremos ese mismo día a Portland?
—Tengo planeado que si, solo necesito ir a arreglar unos asuntos y obviamente, si no se posterga la reunión con Grey.—Genial la reunión es con Christian.—. Espero que no te incomode.
—Por supuesto que no, tú eres el jefe y yo obedezco. Solo tendría que avisarle a Ana en que hotel nos hospedaríamos. —Escucho la risa de Edward de fondo.
—No te preocupes con el tema del hotel. Tengo un departamento allá.
—¿Un departamento? Bueno, está bien.—Justo en ese momento llega la comida.
—Una cosa más antes de colgar. ¿Estás en tu departamento?—Trago fuerte.
—No, estoy en un restaurante con,.. Alguien. Luego te marco Edward, Bye.
—Cuídate Bella.
Cuelgo el celular y lo dejo en la mesa, empiezo a comer las palomitas que es lo primero que nos han traído. Siento la mirada de Christian sobre mí en todo ese tiempo, me he comido dls palomitas y no estoy dispuesta a seguir con ese silencio incómodo.
—¿Qué es lo que te tienes?—Le preguntó dejando las palomitas a un lado
—Te quedaras en un hotel con él imbecil de Cullen—Le ruedo los ojos.
—Soy su secretaria, vamos a venir a Seattle el Martes. No sabe si la reunión se va a postergar, en caso de que sea así nos quedaríamos en el departamento de Edward. Y en caso de que no sea si; cada quien a su casa en Portland.—Le aclaró, el suelta un respiro.
—No va a ser necesario que te quedes en su departamento. Quédate conmigo—Niego con la cabeza sonriendo.
—¿Qué crees que pensaría Edward si me quedo a dormir contigo?
—¿Ahora es Edward?—Le pongo mala cara.—Perdona, solo que... ¿Qué importa lo que piense él?
—Es mi jefe, no quiero dar una mala imagen—Él me sonríe y se inclina sobre la mesa.
—Eres mía, hay que dejárselo en claro—Le doy una sonrisa burlona.
—No soy tuya, no he firmado nada. Y en caso que fuera de alguien, sería de mis padres o de Anastasia—El frunce el ceño cuando nombró a Ana—Y no tienes que demostrarle nada a Edward, él solo es muy atento y amable conmigo. Aparte, soy mejor amiga de su hermana, solo lo quiero como un amigo.
—Él no quiere solo una amistad contigo—Le ladeó la cabeza.
—Lo importante es que yo no le haré caso, con quien quiero más que una amistad... Es con otro—Le digo, él me sonríe y se inclina para depositar un beso en mi labios.—Acabo de comer palomitas de pollo, no creo que te guste.—Le digo cuando nos separamos, él me sonríe y toma mi mano entre las suyas.
—En tus labios todo me sabe bien—Me pongo roja de pies a cabeza. Bajo la mirada y me muerdo el labio.—Se cambia de ligar y se sienta a mi lado, pone su brazo alrededor de mi.—Y eso que las palomitas de pollo no me gustan—Niego con la cabeza.
—Que incorregible es usted, señor Grey—Él baja su cabeza y vuelve a besarme de manera pasional, nos separamos jadeantes en busca de aire.
—No se imagina cuanto, señorita Steele.
Justo en ese momento llega la camarera para dejarnos nuestro pedido, Christian me sonríe para que empecemos a comer, me quita el brazo de los hombros; con su mano acaricia mi pierna de por debajo de la mesa. Le sonrió con picardía, esta será una noche muy larga.
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Media hora después yo todavía sigo comiendo, Christian ya se a acabado mis palomitas y sus dedos de queso. Le pegue en el hombro de manera de regaño por acabarse mis cosas. No sirvió para mucho ya que me robo un beso y pidió otra orden de palomitas. Cuando por fin me termino los tacos, estoy poco llena pero sigo queriendo mis palomitas.
—Christian, ¿Puedo llevarme mis palomitas para comer?—Él frunce el ceño.—Es que me las quiero comer, pero ya me llené. Pero es muy probable que en el camino me den ganas de comer.—Él suelta una pequeña carcajada.
—Esta bien, nos las llevamos.—Llama al mesero, le indica que las palomitas son para llevar y un agua de horchata.—¿Vas a ir al baño?—Asiento, me levanto y él me suelta una nalgada lo miro con los ojos abiertos.
—Contrólese señor Grey.
—No creo que pueda hacerlo—Le ruedo los ojos, sigo el camino hacia baño. Cuando entro me quedo de una sola pieza, no puedo creer que ella esté aquí, con su cabellera cobriza, sus ojos grises, sus curvas de Modelo y sus perfectas facciones. Intentó salir del baño, pero justo en ese momento ella me ve.
—Bells—Se acerca a abrazarme, su vestido deja ver más piel de la necesaria y con los tacones que siempre ha usado me saca más de media cabeza.—Hace mucho tiempo que no te veo.—Se separa de lo u me sonríe.
—Natalie—Digo sorprendida. Frunce su ceño.
—¿no te alegras de verme?—Niego con la cabeza y una sonrisa en el rostro.
—No, claro que me alegro. Solo que pensé que seguían en Rusia.—Le aclaró, bajo la mirada hacia mi celular.
—Ya me tarde mucho, mi pareja me ha de estar esperando—Ella frunce su ceño.
—¿Pareja? Solo han pasado dos años desde que nos fuimos. ¿Ya olvidaste a mi hermano?—Trago fuerte.—Bueno, no importa. Ten toma mi numero, deberíamos de juntarnos un día e ir a tomar un café. —Asiento.
—Si, deberíamos de hacerlo. Yo te marcare—Guardo la tarjeta en el bolsillo de mi pantalón.—Supongo que viniste sola.—Ella niega.
—Vine con mis padres.—Puedo respirar tranquila.
—Bueno, nos vemos después Natalia. Adiós—Salgo corriendo del baño, logró esquivar a un mesero, me acerco a uno de los pedestales cuidando que Christian no me vea. Marcó el número de Ana rápidamente.
—Nena—Dice ella al tercer timbrazo.
—No tengo tiempo—Escucho cómo se levanta del lugar en donde está sentada.
—¿Te hizo algo? Dímelo—Escucho desesperación en su voz.
—No, Christian no me ha hecho nada.—Veo como Natalie sale del baño.—Se trata de Alex, está de vuelta.
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¿Les gustó? Espero que así sea, mis amores.
¿Se esperaban que Christian fuera fan de Harry Potter? O quizá se sorprendan más ... ¿Por la hermana de Alex? Déjenme sus reviews para saberlo.
Lamento alguna falta de ortografía o de redacción, como ya dije en el capítulo anterior... No tengo beta, por causas de fuerza mayor, mi (ex) beta y yo ya no trabajaremos juntas.
Si alguien es beta o sepan de un lugar en donde pueda encontrar una.
