Estoy totalmente segura de 3 cosas.

La primera, los personajes no son míos, le pertenecen a Mdame Meyer.

La segunda; las personitas que leerán este cap. dejaran un review y

La tercera; Esta historia si es total y completamente mía.


No me opuse a su idea. Por alguna razón mi corazón y mi cuerpo se dejarían llevar por este hombre a donde quiera que me llevara.

Pasamos desapercibidos entre los invitados que bailaban al ritmo de la música tan ruidosa. Subimos las escaleras hasta llegar a una de las habitaciones de la casa, la cual estaba a oscuras, solo alumbraba el interior la sutil luz de la luna que entraba por una ventana en el fondo. Al cerrar la puerta, aquel hombre comenzó a besarme con desesperación, como si su vida dependiera de ello, mientras caminábamos hacia la enorme cama que estaba en el centro de la habitación.

Comencé quitándole el antifaz y en ese momento abrí mis ojos, pero no pude verle la cara por la oscuridad que había en la habitación. Cuando llegamos a la cama empuje a ese Dios griego de labios adictivos quedando yo encima de el. Teniendo el control de la situación moví mi mano hasta la pequeña mesita de noche que se encontraba a un lado de la cama, en busca de una lámpara, para encenderla y poder conocer a mi sexy desconocido, pero de pronto su mano tomo la mía, haciendo que nuestros dedos se entrelazaran de nuevo.

-No me conocerás esta noche- menciono con voz entre cortada, adivinando mis intenciones- solo déjate llevar.

Diciendo esto cambiamos de posiciones quedando yo debajo de el. Comenzó besando mi cuello, dando pequeños mordiscos en su trayecto, mientras sus manos subían por mis piernas hasta llegar a mi pequeña falda, la cual desapareció al instante. Mis manos no podían estar quietas teniendo a esta escultura conmigo, así que comencé desabrochando el saco negro aventándolo fuera de el. Después continúe desabotonando su camisa blanca encontrando un hermoso torso desnudo, que no dude en ningún momento en acariciar su delicada piel.

Sus labios en mi cuello hicieron que comenzara a gemir descontroladamente. Lleve mis manos a su cabello, tomándolo con fuerza.

-No sabes cuánto tiempo había deseado hacer esto "caperucita"- menciono aquel desconocido, sintiendo el aliento de una sonrisa suya sobre la piel erizada de mi cuello.

No pude responder a eso, pues enseguida me levanto haciendo que me sentara a horcajadas en sus piernas, mientras deshacía el nudo de la pequeña capa del disfraz. Comenzó a besar mis labios con demasiada fuerza, después desabrocho mi corsé, dejándome completamente desnuda de la cintura para arriba. Al sentirme expuesta intente cubrirme pero sus labios en mis pechos me lo impidieron, haciendo que sintiera un enorme placer. Sus labios se movían con maestría en mis necesitados pechos haciendo que gimiera muy fuerte. Poco a poco subió por mi torso hasta llegar de nuevo a mis labios, los cuales esperaban ansiosos un beso suyo. Mi cuerpo cada vez quería sentir más acción así que fui haciéndome para atrás atrayendo sus labios conmigo, haciendo que de nuevo quedara el encima de mí.

Lleve mis manos a mis pantis, las cuales sentía que comenzaban a estorbar, cuando de pronto unas manos invasoras me detuvieron. Creí que ya no quería continuar.

-Déjame hacerlo- susurro

Comenzó bajándolas despacio, sin prisa, dejando mi piel ardiendo en cada roce.

Yo no quería ser la única desnuda aquí, a si que baje mis manos hasta sus pantalones, deshaciéndome de ellos muy rápido, sintiendo su dureza más cerca de mi piel. Mis manos reaccionaron automáticamente, metiéndose dentro de los bóxers de este hombre acariciando aquella exquisitez, que cada vez se hacía más grande. De pronto su mano saco la mía de donde estaba

-¿Ansiosa?- pregunto divertido, mientras daba pequeños mordiscos al lóbulo de mi oreja.

-No sabes cuánto- mencione en busca de sus labios.

Mis manos reaccionaron rápido, desasiéndose de ese pedazo de tela que en este momento estorbaba demasiado. Teniendo aquella escultura celestial en total desnudes pude sentir a su más que listo miembro, haciendo que me humedeciera mucho mas.

Aquel desconocido, era muy tierno en sus caricias, sus toques suaves me excitaban cada vez más. Con mucho cuidado y delicadeza separo mis piernas y me prepare para recibirlo. Con sus dedos hurgo un poco en mi centro, haciendo que me humedeciera aun más, si eso era posible. Sentí su dureza entre mis piernas listo para entrar.

-¿Estás segura?- pregunto.

No le conteste, simplemente comencé a besarlo, con todas mis fuerzas, terminando con un pequeño mordisco en su labio inferior. Eso fue suficiente para que de una sola estocada penetrara en mí, haciendo que saliera una lágrima de mis ojos, pues era mi primera vez.

-¿Estás bien?- pregunto preocupado.

No respondí, ni me moví durante unos segundos, mientras el dolor se convertía en una inmensa necesidad de más fricción. Comencé a mover mis caderas haciéndole saber que estaba lista para comenzar y al instante lo entendió, pues inicio un suave vaivén haciendo que mi cuerpo se sintiera en llamas. Sus movimientos comenzaron a hacerse cada vez más rápidos, haciendo que gimiera muy fuerte. Mis manos comenzaron a hacer pequeños rasguños en su espalda al sentirme cada vez más cerca del clímax. Los gruñidos de mi sexy desconocido hicieron que llegara al éxtasis, a los pocos minutos llego con migo.

Aun encima de mí, me dio un tierno beso en los labios, después salió, tirándose a un lado. Me acomode a un costado.

-¿Puedo saber quién eres?- Las palabras salieron por si solas. Pero me alegro haberlo preguntado. Moría por saber quién era aquel hombre que me había hecho tocar el cielo.

Dudo unos segundos.

-Creo que no es necesario saber quién soy. Solo disfrutemos de lo que resta de esta noche, y después continuemos con nuestras vidas, como si no hubiera pasado nada- susurro con tristeza.

Me quede pensando en lo que me había dicho, ¿Por qué no quería decirme su nombre? Ya me había entregado a él, lo único que pedía a cambio era saber quién era.

-¿Al menos me dejas hacerte algunas preguntas?

Pareció dudar de nuevo durante un momento.

-De acuerdo, solo 3 preguntas.

-Bien, emmm….

No sabía que preguntar primero, había tantas preguntas en mi cabeza para hacerle a este hombre.

-Bueno la primera, ¿te conozco?

-Si

-Segunda…

Corte la frase y me mantuve callada durante unos minutos.

-¿Si…?- pregunto.

-No, nada, olvídalo- respondí con vergüenza.

-Vamos, pequeña caperucita- susurro seductor en mi oído - ¿Qué quieres peguntarme?

Me estremecí ante sus palabras.

-Bueno emmm…

-¿Si…?- volvió a preguntar mordiendo levemente el lóbulo de mi oreja. Haciendo que cerrara mis ojos.

-¿Eras virgen?- susurre con timidez.

Comenzó a reír. Abrí los ojos de golpe.

-Te doy la oportunidad que me preguntes lo que quieras, no lo sé, algo para que adivines quien soy ¿y me preguntas eso?- dijo aun riendo.

- Si, es solo que quiero saber si yo era la primera mujer con la que….

-Sí- me interrumpió, ahora con voz seria - eres la primera y la única mujer con la que he estado de esta manera.- dijo aquel Dios llevando su dedo a mi barbilla haciendo que lo mirara en la oscuridad.

Una sonrisa apareció en mis labios al saber que él tenía la misma experiencia que yo.

-Bueno, la tercera….

-Recuerda que es la última- dijo mi escultura celestial.

-Lo sé, la tercer pregunta es… ¿te volveré a ver?- Rogaba al cielo que la respuesta fuera un sí.

Mi angelical invitado pareció dudar de nuevo, formulando una respuesta a mi pregunta.

-Si- respondió decidido

Fue lo último que escuche salir de sus deliciosos labios adictivos, mientras me acomodaba para poder dormir sobre su pecho, sintiendo sus brazos alrededor de mí.

-Te amo – susurro aquel hombre celestial, mientras besaba mi frente.

Quise contestarle, pero el sueño me venció.


ooooh! Cap. hot jejeje. Espero que les guste mi nuevo y mejorado Disclaimer xD Por favor mandenme muchos muchos mucho reviews. Díganme ¿les gusto la primera vez de Bella? ¿La odiaron? Opiniones por favor :)

Gracias por leer