Bec y Sirius se encontraban en la sala común aguardando la llegada de James con noticias: ambos estaban esperanzados que por fin, desde ese día, la pareja que tanto anhelaban se hiciera realidad. Sentados en los puestos más cercanos a la entrada del solitario lugar, los segundos se les hacían eternos con solo pensar que sus plegarias habían sido escuchadas; miraban una y otra vez al agujero que daba a las escaleras esperando ver cruzar a la pelirroja seguida del merodeador, ambos con una sonrisa en el rostro que les hicieran suponer la respuesta a su pregunta. Sin embargo, el merodeador llegó, sin la pelirroja y sin una sonrisa en el rostro; más bien, su sombría mirada les hacía suponer que ninguna de sus expectativas se había cumplido. Pasó de largo a sus amigos y continuó hasta la habitación que había compartido con sus amigos hasta entonces. Bec y Sirius se miraron por un momento tratando de decir algo al respecto, pero les fue imposible. Se apresuraron a ponerse en pie y cada quien tomó su camino: Sirius subió por la escalera de caracol hasta su dormitorio donde encontró a James recostado en su cama, mientras que Bec salió de la sala común en busca de Lily.
-¿qué ha pasado?- preguntó Remus a Annie cuándo se hubo tranquilizado
-Estoy algo… decepcionada, de mi misma- logró a decir entre sollozos- y avergonzada.
-¿puedo saber porqué?- Remus le acariciaba su espalda mientras la sujetaba contra sí. Annie solo estaba recargada en su pecho: se sentía segura en ese lugar, protegida por un gran amigo.
-decepcionada… porque Ukyo cree que James y yo tenemos algo: creo que le di una versión equivocada de mí, y avergonzada, porque no me gusta llorar: es la segunda vez que termino contigo en una situación vergonzosa.
-No tienes que sentirte avergonzada, y mucho menos decepcionada- dijo el merodeador mientras acariciaba su cabello.
-Lo dices porque eres mi amigo.- repuso son un bufido.
-¿y no estamos para eso?- Annie se alejó ligeramente de él, solo para poder verlo a la cara.
-Siempre has estado conmigo- Remus la miró sin decir nada-. Jamás dejarías que nada me pasara- el joven intentó decir algo que la alentara, pero no logró que le salieran las palabras-. Eres lo mejor que me ha pasado, Remus, más allá de James y Sirius.
Remus no supo que decir: ante tales palabras, su cerebro se congeló y comenzó a concentrarse en la mirada de Annie y en cómo sus latidos se aceleraban cada vez más. Sintió el impulso de besarla, porque jamás habría estado tan cerca de ella, y nunca había sentido tal nivel de correspondencia de su parte, así que se acercó… y ella no se alejó.
-¿Qué rayos sucede?- Sirius estaba en la puerta de la habitación viendo cómo James observaba en dosel de su cama.
-¿qué?- fue lo único que pudo decir al salir de su ensimismamiento.
-Llegas en un estado de… no sé de qué, pero nos ignoraste a Bec y a mí en la sala común. ¿Hablaste con Evans?, ¿Qué te dijo?
-No…- y se incorporó-, mañana hablaré con Lily… es solo que Chang y yo tuvimos una charla… creo que dije algo que no debía.
-¿de qué estás hablando?- Sirius se acercó a la cama de su compañero mientras éste se ponía en pie: su cama era la más próxima a una de las ventanas que daban al lago, así que miró por ella mientras seguía con el relato
-Dijo algo referente a Annie, y me molesté: cree que tenemos algo, así que amenazó con decirle a Lily… me burlé de él porque en realidad no soy del cual debería preocuparse- Sirus lo miró: sabía bien que el chico del cual Chan debía preocuparse era otro merodeador, por lo que asumió que James había dicho el nombre de Remus-; dijo que podría aniquilar a cualquiera.
-¿Cualquiera?, ese sujeto está loco, puedo asegurarlo.
-Nada de lo que diga significa que tomará medidas, pero deberíamos avisarle a Remus… solo en caso de…
-… ¿de qué un desquiciado de ojos rasgados desee aniquilarlo?, James, esto puede ser peligroso.
-¿de qué hablas?, seguimos en el colegio… nada malo puede pasar.
En la horilla del lago, Lily disfrutaba del buen clima para disfrutar de una buena lectura. La novela que le habían regalado sus padres era objeto de su atención, sin embargo, cada inicio de párrafo era motivo de distracción para que la joven comenzara a divagar: pensaba en sus constantes encuentros con dicho merodeador, quien a pesar de haber sido una molesta lacra en el pasado, comenzaba a portarse de la manera más linda del mundo. A Bec no le fue difícil encontrarla, ya que conocía los lugares habituales de Lily en días hermosos, así que al verla, corrió con preocupación hasta que estuvo frente a ella.
-¿Qué ha pasado?- la cara de la recién llegada no le dio buena espina, pero al escuchar tal pregunta, Lily comprendió que había un mal entendido corriendo por el castillo.
-¿De qué hablas?- Lily trató de alentar a su amiga, sin embargo, las dos terminaron con un alto grado de incertidumbre que se les reflejaba en el rostro.
-¿Has hablado con James últimamente?
-Bueno… la última vez que lo vi fue esta mañana en la sala común… no he tenido tiempo de hablarle o buscarlo.
-Entonces, ¿qué le pasa?
Lily preguntó a Bec el motivo por el cual Bec había llegado hasta ella casi sn aliento y con una expresión de angustia, a lo que Bec respondió con sinceridad, pero omitiendo que James ya había decidido preguntarle a Lily si quería formalizar su relación. Lily también pareció preocuparse ante tal historia, por lo que ambas decidieron ir de vuelta a la torre de Gryffindor y pedirle a James una explicación. Tan pronto como llegaron a los poblados pasillos del castillo, presenciaron una horrible escena.
Annie se encontraba en el suelo a causa del empujón que había recibido al ser separada de Remus, mientras que éste otro se encontraba de espaldas contra el suelo con un chico de Ravenclaw sobre él tratando de conectarle un buen golpe en el rostro. El Merodeador esquivaba todo intento del celoso joven, lo que éste le causaba mayor rabia. Finalmente, cuando Lily estuvo a poca distancia, sacó su varita y con un pequeño hechizo los separó y los inmovilizó a lados opuestos del pasillo. Bec corrió hacia donde Annie para ayudarle a ponerse en pie: se encontraba muy alterada y parecía no haber tenido un buen día.
-Remus, ¿quieres explicarme que ocurre?- Lily lo miró con enfado y duda: ¿Cómo era posible que un joven de intachable reputación, a pesar de la reputación de sus compañeros, se viera visto en una riña como esa?
-Pregúntaselo al maniaco de ahí: se abalanzó sobre mi y comenzó a golpearme.
-¡Jamás voy a permitir que un merodeador me quite a mi chica!- comenzó a vociferar el Ravencalw
-Chang, calmate- dijo Lily de manera autoritaria-, estás fuera de lugar
-¿Tu chica?- intervino annie con el rostro rojo por la furia-, yo jamás volvería contigo aunque fueras el último hombre del planeta.
-¡Annie!- Exclamó Lily tratando de poner orden.
-Primero Potter y ahora Lupin… creo que fui un idiota al salir contigo.
-Chang- volvió Lily-, estás malinterpretando las cosas, todo esto es un muy mal entendido…
-¿Mal entendido?, si hubieras visto lo que yo, no estarías de su lado.
-Yo…- trató de seguir Lily, pero le fue imposible a causa del tono ascendente de la voz de Annie.
-¿Lo que viste?, ¿qué cosa?, ¿Remus tratando de besarme?, creo que tiene poco sentido común. Tú sabías que entre tú y yo jamás podría haber nada más de lo que arruinaste hace un par de horas.
Un silencio invadió el lugar mientras Annie se retiraba hacia la sala común. Los alumnos que había presenciado la escena sin perder detalle sintieron nervios de romper la tención y varios aprovecharon para desaparecer sigilosamente. Bec siguió a Annie mientras que Lily retiraba los hechizos inmovilizadores que había lanzado contra los chicos. Chang se quedó ahí mientras que Lily y Remus seguían en mismo camino que Annie. Pronto, el único que se encontraba ahí era Ukyo.
Cuando estuvo en la sala común, Annie subió a su habitación seguida de Bec, sin embargo, Annie fue directamente al cuarto de baño y le cerró la puerta en la cara a Bec. A pesar de los insistentes llamados, Annie jamás abrió o respondió a los llamados de Bec, pero dentro del cuarto de baño, Annie estaba deshecha, llorando a mares, pero sin que nadie pudiera escucharla.
Lily y Remus llegaron hasta la sala común sin hablar de lo sucedido, pero una vez ahí, Lily quiso saber qué había desatado esa escena, así que comenzó a formular toda clase de preguntas para presionarlo a que contestara, sin embargo, gracias a la serenidad del merodeador, no le fue posible colocarlo entre la espada y la pared. Remus siguió de largo hasta su habitación tratando de ignorar la voz de la pelirroja, pero al entrar en la habitación, los otros dos merodeadores que estaban ahí, se alteraron al ver el golpe del ojo.
-James- dijo con gran estruendo-¿qué le dijiste a Chang esta mañana?
-¿qué?- Sirius se aproximó al recién llegado
-Mientras James hablaba con Chang, yo hablaba con Annie, y ¿sabes algo?, gracias a la gran boca de James, no pude besarla.
-¿Besarla?- Lily lo miró emocionada-, ¿casi la besas?
-Si- giró enfadado-, hasta que Chang me derribó, y a ella en el proceso, vociferando algo sobre la veracidad de las palabras de James- giró nuevamente hacia él-, ahora, ¿quieres decirme qué le dijiste?
-¿sabes algo?- Jame soltó un a risa nerviosa mientras se acercaba al otro merodeador-, "decirme qué le dijiste" suena muy feo, podría haber dicho algo así como "decirme de qué le hablaste", o…
-No trates de salvarle con un juego de palabras- Remus apuntó a James con su varita lo que sorprendió a todos en la habitación.
-Oye… tranquilo ¿Si?...- James respiró profundo antes de responder-, mira… yo estaba con Annie hablando sobre…- miró a Lily justo a tiempo para no arruinar la sorpresa que le tenía preparada- … algo importante, y cuando me fui me di cuenta de que habló con ella… no le di importancia, pero luego él me alcanzó y me amenazó como si yo fuera el causante de que ellos terminaran…
Hubo una pausa en la que todos miraron con castigo a James, mientras que éste buscaba un lugar en donde esconderse a gran velocidad en caso de que se abalanzaran sobre él.
-James…- Remus suavizó el semblante mientras bajaba la varita mágica y se acercaba a él lentamente-, quiero ser razonable… ¿le diste mi nombre?
James dudó.
-Tal vez.
Remus lo miró con recelo antes de abrazarlo fuertemente pero sin ninguna muestra de afecto.
-James, aprecio que lo dijeras porque ahora Chang lo pensará dos veces antes de acercarse a Annie, pero si vuelves a lanzarme a un Ravenclaw celoso a mi espalda sin avisarme antes… estás muerto.
Los otros tres se miraron mientras Remus salía de la habitación. Lily miró sorprendida a James, quien hizo un ademán con la mano y Sirius se desapareció discretamente. Lily lo siguió mirando mientras James trataba de calmar sus nervios. Pasaron un gran rato sin decir nada, pero cuando Lily tuvo la intención de irse, James la detuvo.
-Escucha… iba a reservar esto para mañana, pero a que estamos aquí…- la tomó de la mano y la condujo hasta su cama donde se sentaron.
-James… después le lo que le hiciste a Remus…
-No, no… escucha- respiró profundo y sacó una cajita de su túnica y se la mostró a la joven- he querido preguntarte…- comenzó a decir
-James, no vas a pedirme que me case contigo, ¿verdad?- Lily soltó un una risita burlona
-¿Y dices que yo no soy serio?- ambos rieron un poco. Finalmente, el silencio le dio tiempo a James de continuar.
-Solo quiero que sepas que me importas- Abrió la caja dejando ver una cadenilla de plata con una figura de corazón y las letras LE grabadas en ella. Lily tomó la caja y sonrió: sacó la pieza e invitó al merodeador a ayudarle a ponérselo. Una vez con la pieza en el cuello, Lily lo miró con una gran sonrisa en el rostro.
-Gracias James. Eres un gran chico.
James la miró con su sonrisa conquistadora de merodeador, lo que causó una gran risa en Lily. Luego la tomó del rostro y la besó con ternura. Lily no se negó.
Continuará.
