Hey! Cómo están? Espero que bien. Bueno, la verdad es que ya no se como agradecerles por todas las reviews en serio, son demasiado buenos, Hahaha!
Este cap es muy cortito, así que subo dos para que tengan más para leer.
No falta mucho para el final, pero ya tengo ideas para el próximo fic, así que no se alarmen.
Disclaimer: No, Glee no me pertenece. Tampoco sus personajes. (Excepto Amy que, a mi entender, es el mejor personaje de todos, Hahaha)
XI
No pasó mucho tiempo hasta que Finn y Rachel consiguieron su primer escándalo mediático. En la esfera de Broadway ella era la estrella reciente que despertaba más intriga, así que en poco tiempo todo el mundo comenzó a preguntarse quién era el misterioso hombre que pasaba a recogerla todos los miércoles después de su función. No ayudaba, tampoco, que ella contestara con una risita nerviosa cada vez que le preguntaban si estaba saliendo con alguien, sobre todo si el entrevistador era una famosa conductora de algún programa diurno, y las últimas funciones de ella en Wicked se llenaron de paparazzis tratando de retratar al maldito bastardo que había conseguido conquistar a Rachel Berry. Rachel y Finn no hablaban de eso. Ella solía pensar que él realmente no entendía lo que significaba protagonizar la obra más vista de Nueva York, pero a Finn parecía no importarle la eventual molestia de la fama de Rachel. Sin embargo se negaba a acompañarla a las entregas de premios y las galas a beneficio, y Rachel pensaba que tarde o temprano terminaría por cansarse de todo eso. Kurt lo encontraba divertido siempre y cuando él pudiera ocupar el lugar de su hermano y oficiar de acompañante en las elegantes cenas y veladas. Hacía un par de días, sin embargo, su agente la había llamado para informarle que un tabloide estaba relacionándola con un jugador de los Jets, puesto que Rachel había comenzado a ir asiduamente a sus fiestas, acompañando a Finn. Ella no pudo evitar pensar, entonces, que esa podía ser la gota que colmara el vaso. En cuanto oyó el sonido de su puño en la puerta aquella mañana, mientras tomaba el desayuno, Rachel supo que había estado en lo cierto.
- ¿Qué se supone que es esto?- le preguntó Finn, sin siquiera decirle buenos días, irrumpiendo en la habitación.
- Si lo mueves de esa forma no podré saberlo jamás.- bromeó Rachel, tratando de aligerar la tensión. Él le echó una mirada furibunda, arrojando el tabloide en la mesa del comedor.
- Resulta que estoy comprando el café, como cualquier persona normal, y escucho a dos mujeres detrás mío hablando de ti y de Karl Russel, de lo lindos que son como pareja y de lo talentosos que serán sus hijos porque, claramente, ambos son ampliamente aptos en sus disciplinas.- volvió a tomar la revista, golpeando el rostro del jugador de Football mientras hablaba.- El señor del puesto de diarios, sin embargo, no opinó lo mismo. Verás, él y su esposa fueron a verte al teatro y, en su humilde opinión, tú te mereces más que Karl. Karl, EL Karl, no es suficiente para Rachel Berry.- se arrojó en el sillón de forma violenta, tirando la revista por el suelo, y Rachel se acercó hasta él para sentarse a su lado.
- No lo entiendo. ¿Te molesta que sea público, que ese tal Karl sea mi "novio", que mi cara salga en los tabloides, o… que nuestros hijos sean talentosos?- barajó, acariciándole el oscuro cabello.
- Me molesta no ser lo suficiente para ti. Me molesta que sólo soy este… entrenador de segunda que hace manualidades con su hija cuando ni el mismo Karl Russel, estrella de los Jets, es suficiente para ti.- murmuró, escondiéndole la mirada. Rachel sintió como si alguien le golpeara con un bloque de hielo en el pecho.
- Hey… mírame.- le ordenó, tomándolo de las mejillas, y recibiendo una mirada triste como respuesta.- Quiero que te grabes esto en la cabeza: siempre serás suficiente para mi. Aun si fueras… un vagabundo de esos que viven en las salidas del metro. Aún así, te amaría y serías más que suficiente, porque serías Finn el vagabundo y cualquier tipo de Finn me basta y me sobra.- le confesó, mientras le acariciaba los tristes ojos y Finn se acercaba más a ella.
- Entonces… ¿no te estás conformando conmigo?- le preguntó.
- Eso me duele un poco, porque sabes perfectamente que en realidad me conformo con el resto. Que todos estos años, todo lo que hacía era conformarme con la fama, el trabajo y los fans… esperando el momento en que tu volvieras a mi vida.- dijo Rachel, con un tono tan triste como el de él. Éste la atrajo hacia sí, sentándola en su falda como solía hacerlo siempre que tenían ese tipo de momentos íntimos y frágiles.
- Lo siento mucho, Rach. No volverá a pasar.- se disculpó, besándole le coronilla. Rachel se acomodó un poco, apoyando su cabeza en el firme pecho de Finn.
- Un poco de celos, de vez en cuando, no vienen mal.- le murmuró, antes de que ambos se quedaran en silencio, disfrutando el uno de otro, mientras la cara del pobre Karl Russel sonreía idiotamente desde el suelo.
Dos semanas después, Finn asiste a su primer evento. Es un baile de caridad organizado por el Hospital de niños de Nueva York, y Rachel le elije un smoking que combina con su vestido verde (Amy dice que parece un pingüino pero que, después de todo, eso es lo que son, o al menos así es la metáfora). Bailan, se divierten, y Rachel canta un par de canciones. Nadie pregunta quién es Finn: aún si fuera el presidente sería poco relevante. Rachel Berry está feliz, y todo Nueva York parece sonreír con ella.
¿Y, que opinan? ¿Les gustó? Lean el próximo que también es bueno. :)
