Aaah... hoy sí que me siento bastante culpable por no traer un capítulo tan largo como acostumbro pero como ya me decidí a lanzarme como escritora profesional, realmente me quedo corta de tiempo para mis otros pasatiempos (si es que a estar de ociosa se le llama pasatiempo) jajajaja... actualmente trabajo en lo que será mi primera novela romántica y cada vez que escribo, me invade cierto temor de que me vayan a despedazar y a comer viva en las editoriales, pero afortunadamente mis amigos y seres queridos me apoyan. Por supuesto, también parte del crédito se los debo a ustedes mis queridos lectores ^_^
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TRANCISIÓN
SASUKE POV
Ya pasaban de las tres de la tarde y tan pronto Sasuke acabó sus clases, partió al hospital para visitar a su padre y mantenerse al tanto de su salud. Esta era su quinta visita pero al igual que las anteriores, no vino solo porque su novia lo acompañaba. Ella había prometido apoyarlo en todo y hasta ahora no había incumplido su propuesta. Sin embargo, en ninguna de las idas al hospital, Sakura se había animado a entrar a la habitación de Fugaku Uchiha.
- Espera aquí por favor.- le ordenó Sasuke tranquilamente.
- Sí.
Mi padre ya lleva tres días aquí y lo he visto mucho mejor, incluso hablamos como si fuéramos viejos amigos. Eso es agradable pero Sakura sólo se queda esperándonos afuera de la habitación porque piensa que causará más líos si mi padre la ve. Los doctores están a punto de darlo de alta y creo que entonces podremos hablar con él respecto a nuestro compromiso.
Dentro del cuarto, Sasuke encontró a su madre picando algunas de las frutas que los empleados de la empresa le enviaron a su jefe junto con sus buenos deseos para que se recuperara pronto. Su padre estaba despierto y observaba tranquilo como su mujer le extendía un plato con manzanas e incluso Itachi se había sentado en un rincón mientras degustaba una deliciosa y jugosa pera en trocitos. La escena era tan agradable que hizo sonreír al moreno.
- Ya llegué.
- Hola, hijo.- saludó Mikoto e Itachi hizo un gesto con la cabeza.
- ¿Cómo te encuentras, papá?
- Mejor. Un infarto no me detendrá justo ahora que mi hijo menor está a punto de graduarse.- respondió el castaño con una sonrisa.- ¿Cuántos días faltan?
- Cuatro.- musitó Sasuke pasmado porque era la primera vez que su progenitor le sonreía de esa forma.
- Ten por seguro que este viejo estará presente en tu ceremonia de graduación.
Jamás vi a mi papá haciendo uso de ese sentido del humor. Por lo general es sarcástico, pero hoy parece un hombre diferente ¿el infarto habrá tenido algo que ver?
Los cuatro conversaron juntos por unos minutos y hasta rieron como no lo habían hecho desde que Sasuke aún era tierno de corazón. El menor de los Uchihas se sentía como en un sueño que se vio interrumpido cuando su madre decidió ir a la casa por algo de ropa para cuando dieran de alta su marido. Los hermanos aprovecharon ese momento para ir a comer algo en la cafetería con Sakura mientras el señor Uchiha tomaba un pequeño descanso. Sasuke le contaba con cierto nivel de entusiasmo los detalles de su visita a la pelirrosa y ella lo escuchaba atentamente con una expresión muy dulce.
- Y cuando Itachi escuchó que tal vez a fin de año le tocaría dirigir la empresa, se atragantó con la pera.
- Debió verse muy gracioso.- comentó Sakura bebiéndose un licuado de cereza con fresa.
- Sasuke, tú también te diste cuenta, ¿verdad?.- preguntó Itachi.
- ¿De qué?
- Del cambio de humor de papá.
- Sí, hasta podría decirse que es un completo desconocido.- Sasuke volteó a ver a Sakura porque se dio cuenta de que ella no entendía de qué hablaban.- Ah no te conté. Mi padre ha estado inusualmente alegre desde que despertó luego de su ataque al corazón. Es totalmente irreal para el carácter que tiene y desde siempre ha sido poco expresivo, pero ahora se ve como si fuera un hombre nuevo.
Y vaya que me ha gustado esta nueva faceta de papá.
- Entonces ya está listo…- murmuró la ojiverde dejando a un lado lo que restaba de su comida y poniéndose de pie.
- ¿Vas a hablar con él… ahora?.- preguntó Sasuke incrédulo.
- Bueno si ustedes se oponen…
- Al contrario.- opinó Itachi. Esta es una buena oportunidad para hacer reflexionar a papá y debes aprovecharla. Tienes mi apoyo.
Sakura sonrió ante la aprobación de Itachi y volteó a ver a su novio, quien le correspondió la sonrisa como diciendo que él también estaba de acuerdo.
- Gracias, chicos. Volveré enseguida.
- Te acompañaré hasta la puerta.- se ofreció Sasuke.- Quiero ser el primero en saber cómo te fue.
Tan pronto la pareja dejó a Itachi solo, éste de inmediato fue rodeado por algunas enfermeras que lo habían encontrado atractivo. Sasuke y Sakura se encaminaron a la habitación del señor Uchiha y él le besó la frente a la pelirrosa.
- Suerte.- le susurró al oído, pues él creía que tal vez su padre seguiría oponiéndose a su noviazgo.
Ojalá mi padre no sea necio esta vez y acceda a escuchar todo lo que Sakura tenga que decir. A juzgar por su cara, yo diría que ella ha preparado el discurso del año.
Cuando Sakura entró, ella pudo ver que Fugaku ya había despertado de su siesta y ahora se encontraba leyendo un libro de su biblioteca privada que Itachi le proporcionó. Al ver a entrar a la enamorada de su hijo, se quedó pasmado porque no se esperaba su visita pero no se molestó ni le dijo nada. Era como si ya supiera a lo que ella venía. Kaoru hizo una leve reverencia y tomó asiento.
- ¿Cómo está, señor Uchiha?
- Muy bien, gracias. ¿Y tú?
- No me quejo. Siempre que estoy con Sasuke, mis días son perfectos.
- Así que… eres su nueva novia.- dijo el señor Uchiha como si no supiera qué decir.
- Sí y también sé que esa es la causa por la que usted está aquí. Me disculpo por ocasionar tanto alboroto. Pero he venido a arreglar las cosas.
La sonrisa gentil que se marcó en los labios de Fugaku calmaron por completo los nervios de Sakura y ella sintió que las cosas tomaban un muy buen rumbo.
- Adelante.- la alentó el señor Uchiha.
- Permítame hacerle una pregunta… ¿usted ama a su esposa?
- Por supuesto.- contestó Fugaku como si fuera la cosa más natural del mundo.
- Cuando se casó con ella ¿lo hizo amándola o pensando en su beneficio económico? Porque tengo claro que usted me repudia porque yo no soy una dama tan refinada y propia como Mikoto-sama.- Sakura le tenía admiración a la madre de Sasuke por sus gustos exquisitos.
- En parte me casé con mi mujer porque ella era de mi mismo nivel socioeconómico, pero lo que realmente me empujó a hacerla mi esposa fue el amor que ella me brindó incondicionalmente.
Fugaku recordó con mucha añoranza la época de su juventud cuando aún tenía el corazón roto por el engaño y la traición de su ex novia Ayumi. Por aquel entonces ya había conocido a su esposa Mikoto pero nunca la había tomado muy en cuenta hasta que ella se dio cuenta de su soledad y le hizo compañía durante varias tardes. Pero cuando de verdad se enamoró de la morena fue cuando ésta le dijo que la vida seguía adelante y si aquella persona lo había utilizado era porque Ayumi no se había dado cuenta de que él era un hombre maravilloso. El resto de su historia juntos ya era bien sabida por sus familiares, amigos y conocidos.
- Yo amo a Sasuke con todo mi corazón y si es necesario que sea millonaria para poder obtener su aprobación, tenga por seguro que trabajaré duro para reunir cada centavo aún si desfallezco de cansancio.
La firme determinación de Sakura por hacer feliz a su hijo impresionó bastante al padre de Sasuke y el temor de que ella le hiciera a su hijo menor lo que él sufrió con Ayumi, desapareció como por arte de magia. Sin duda ella era una joven bastante interesante…
Sasuke se encontraba intranquilo porque tenía la sensación de que su novia ya se estaba tardando demasiado en hablar con su padre y hasta temía que ella estuviera siendo agredida en toda la extensión de la palabra.
¿Qué está pasando ahí dentro? No escucho nada.
Después de que transcurrieron cinco minutos, el moreno estuvo a punto de irrumpir para averiguar de una buena vez por todas porqué Sakura se demoraba tanto pero la susodicha salió con una cara que indicaba que el ratón le había comido la lengua. Sin embargo, una sonrisa muy amplia se marcó en su rostro.
- Pellízcame que debo estar soñando.- dijo Sakura extendiendo aún más sus labios.
- ¿Qué?
- ¡Dijo que sí! ¡Fugaku-sama me ha aceptado!.- exclamó la ojiverde lanzándose a los brazos de su amado.
- Pero… ¿cómo le hiciste?.- la verdad Sasuke no entendía nada de nada.
- Tengo mis métodos.- respondió Sakura guiándole un ojo y Sasuke tragó saliva.
¿Métodos? ¿Qué clase de métodos? Ese tono de voz suyo no me agrada porque es indicativo de que ha cometido una de sus locuras, pero dudo que ella haya recurrido a tales "extremos"…
- Que bueno, Sakura.- la felicitó el moreno sonriendo levemente y acariciándole la mejilla.- Ahora sólo nos falta prepararnos para la graduación y…- se quedó pensativo.
- ¿Y?.- la pelirrosa estaba curiosa.
- Probablemente mis padres organizarán una reunión familiar a la cual me gustaría que fueras para que conozcas a mis otros parientes. Hacemos una cada año durante el verano.- explicó Sasuke despacio para que ella entendiera.
- ¡Genial! Pero primero te llevaré con mi familia. Papá esta muy interesado en hablar contigo y a ti te toca ese pastel.- le dijo Sakura con bastante entusiasmo.- No sé si aún recuerdes a mi padre.
- Claro, como olvidarme de él…- musitó Sasuke con pesar.
A la joven mente del Uchiha regresaron los momentos que vivió en su primera visita a la casa de los Haruno. En aquel entonces tenía aproximadamente siete años y tras llevar un par de semanas de amistad con Sakura, ella lo invitó a cenar a su casa pero la riquísima cena empezó a perder el sabor cuando el señor Haruno le lanzó una mirada asesina al pequeño Sasuke y en menos de lo que canta un gallo comenzó a hacerle preguntas acerca de lo que planeaba dedicarse en el futuro y cuales eran sus intenciones con Sakura. Cuando tocó la pregunta "¿Qué harás en caso de que Sakurita resulte embarazada?", la señora Haruno intervino sensatamente sirviendo un flan de vainilla a la par que su hija sacaba a Sasuke por la puerta trasera de la cocina.
Ese no había sido el único accidente con el padre de su ahora novia, pues en secundaria Sasuke se animó a visitar nuevamente a los Haruno pero no para socializar, sino para realizar una tarea junto a Sakura y el progenitor de ésta les pegó un buen susto porque los regañó diciendo que estaban demasiado juntos, para vergüenza de la pelirrosa.
El solo pensar que le tocaba a él enfrentar a la familia de su novia, Sasuke sentía que las piernas reaccionarían por sí solas y lo llevarían directamente al aeropuerto más cercano para tomar un vuelo que lo llevara a la Patagonia, pero se dio un pellizco para serenarse.
Si él reaccionó así cuando no veía en plan de amigos, no puedo pensar cómo tomará nuestro noviazgo. Mi padre es una cosa, pero el señor Haruno es harina de otro costal y no creo saber tratar con un padre sobreprotector. Si amo realmente a Sakura, tengo que saber manejar esto de una forma u otra.
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La noche había caído demasiado rápido según Sakura, ella ya se había preparado para lo que sería "el encuentro del año" y a decir verdad, eso no era algo gracioso porque temía que su padre le fuera a espantar a su novio. Pero Naruto la confortó diciéndole por teléfono que Sasuke la quería demasiado como para dejarla ir tan fácilmente sólo por un padre celoso. La pelirrosa se puso a ayudarle a su madre con la cena y mientras preparaba unos bocaditos, su progenitor se le acercó con cierta impaciencia marcada en la cara.
- ¡Se retrasa!.- le reclamó comiéndose un rollito de jamón.
- No es verdad, aún faltan 10 minutos. Estoy segura de que Sasuke vendrá porque dijo que no podía rechazar una oferta vuestra.
- Eso dice mucho de él.- opinó la señora Haruno.- Y yo que pensaba que se inventaría una excusa para no venir.
- Mamá, ¡¿tú también?!
- ¿Es tan idiota como para venir aquí así de fácil?.- preguntó el señor Haruno.
- ¡Nada de eso!.- exclamó Sakura abandonando la cocina.
Después de que la ojiverde dejó los bocadillos en la mesita de la sala, escuchó que tocaban el timbre de la puerta pero antes de que pudiera abrirla ella misma, su padre pasó como rayo y llegó primero a la entrada. Tal y como ambos lo habían pensado, Sasuke estaba afuera vestido de traje pero no llevaba un ramo enorme de flores como era usual en estos casos, aunque sí traía consigo un pastel de fresas por ser el favorito de Sakura.
- Buenas noches, señor. Quisiera pedirle permiso para salir con Sakura. Soy Sasuke Uchiha.- se presentó el moreno sin darle tiempo al señor Haruno para que dijera algo.
Espero no verme como un idiota diciendo todo tan de repente.
- Aaay, Sasuke… Que vergüenza que digas que quieres salir conmigo de forma tan directa.- suspiró Sakura poniéndose colorada.
- Saske Kuchilla, ¿no?.- inquirió el señor Haruno sacando un cigarrillo y encendiéndolo.
- Es Sasuke Uchiha.
- Ya que te has atrevido a venirme a robar a mi hija, puedes entrar.
Sakura sabía que su padre estaba tan agitado como ella porque sólo fumaba cuando lo atacaban los nervios y esperaba que el tabaco no le hiciera trastornos en el cerebro. Su madre y hermano menor ya estaban en la sala esperando a Sasuke y Yuuichi parecía muy contento de verlo. Por un minuto hubo un silencio muy incómodo en la sala pero la señora Haruno se aventuró a hablar primero.
- ¿Qué hay acerca de tu familia, Sasuke-san?.- preguntó ella con una sonrisa.- ¿Cuántos hermanos tienes?
- Él tiene un hermano mayor.- respondió Sakura entusiasmada.
- A ti nadie te preguntó, pesada.- le dijo su padre bastante molesto.
- Querido…
- ¿Ya decidiste lo que vas a hacer de tu vida?.- inquirió el señor Haruno con hosquedad.- Porque no quisiera que mi hija se casara con un inútil bueno para nada.
- ¡Papá! ¿No te parece algo brusco preguntarle eso sin ton ni son?
- No te preocupes.- la tranquilizó Sasuke y luego se dirigió a su suegro.- No pretendo vivir a costa de mis padres toda la vida, así que cuando entre en la universidad quiero empezar mi propia vida. Mis intenciones con Sakura son las mejores y no hay de qué angustiarse.
- "A éste no hay por dónde picarle".- pensó el señor Haruno mirando a Sasuke.- Más te vale no dejar sola a mi hija ahora que has usurpado su virginidad, jovencito.- lo amenazó el otro echándole humo en la cara.
- ¡¡Papá!!.- chilló Sakura con la cara más roja que un tomate.- ¡Sasuke y yo aún no hemos tenido sexo!
- ¿Cómo? Pero yo creí que…
- ¡Eres horrible!
- Mejor pasemos a la cocina para cenar.- intervino la señora Haruno con nerviosismo.
- Sí, vamos.- accedió Yuuichi algo espantado por el pleito de su padre y hermana.
Debo recordar traerle un ramo de flores a la madre de Sakura por sacarme del apuro, aunque no me habría importado seguirle la corriente a su padre por otro rato.
La familia se encaminó a la cocina para disfrutar del exquisito filete de pescado con salsa de tomate, rollitos de camarón y el arroz con hierbas de olor que había sido preparado por la señora Haruno pero el padre de Sakura se desapareció por unos momentos y todos pensaron que estaba en el baño. Sin embargo, cuando regresó para comer, Sasuke notó algo extraño en él y luego percibió un ligero aroma a alcohol… justo como aquella ocasión en que su progenitor llegó tomado de una fiesta del trabajo cuando él era todavía un niño.
- Sasuke, ¿quieres más arroz?.- preguntó la pelirrosa con ternura.
- Sakura, creo que tu padre está ebrio.- dijo Sasuke bastante seguro.
- ¿Cómo?
- ¡Hey tú, pelele!.- lo señaló el señor Haruno con voz ronca y áspera.- ¡Deja de tratar a mi hija como una sirvienta!
- ¿Sirvienta yo?
- Cariño, creo que será mejor que comas algo en silencio.- trató de calmarlo su esposa.
- ¿Por qué? Yo sólo le estoy dando instrucciones a mi yerno sobre cómo tratar a Sakurita.- se excusó comiéndose un rollo de camarón.
- Ay querido, no tienes remedio.
- Papá creo que ya fue suficiente de tus escenitas.- lo regañó Sakura.- Yo le serví arroz a Sasuke porque quise hacerlo. Es más, le pedí que no viniera a la casa pero él insistió en hacerlo porque es obvio que quiere llevarse bien contigo, pero como siempre, tú no haces fácil la situación. ¿Es que no piensas dejarme ir jamás?
Con estas palabras, todos pensaron que el señor Haruno se había convencido del amor que se tenían Sakura y Sasuke porque no decía nada. El Uchiha vio que su suegro tenía la mirada perdida y el rostro colorado, por lo que rápidamente se levantó de su silla y corrió hacia él.
- ¡Se le atoró el camarón!.- exclamó Sasuke abrazando por detrás al señor Haruno.
- ¡¿Qué?!
- ¡Papá!.- gritó Yuuichi completamente histérico.
Sasuke ya sabía perfectamente cómo llevar a cabo la maniobra de Heimlich porque había leído un libro de primeros auxilios durante la secundaria. Todo porque una vez vio a un tío suyo ahogarse con un trozo de pepino e Itachi fue quien se encargó de salvarlo, por lo que él se afanó en tener dichas habilidades. El moreno hizo presión en el centro del estómago del señor Haruno con una mano cerrada y la otra recubriéndole la primera. Sakura ya estaba al borde del llanto cuando vio que la comida salía disparada de la boca de su padre y él se dejó caer en la silla. Sasuke también estaba un poco agotado pero lo disimuló bastante bien, estaba orgulloso de haber tenido éxito en su labor.
Ja, sabía que yo estaba igual de capacitado que Itachi para aprender primeros auxilios. Ya quiero ver la cara que pone cuando sepa que lo hice 7 segundos antes que él.
- Tú… me salvaste.- musitó el señor Haruno bastante sorprendido.- ¿Porqué? Si me hubieras dejado morir, habrías sido libre de fugarte con mi hija sin que yo esté ahí para evitarlo.
- Señor, creo que no me ha entendido cuando le dije que mis intenciones con Sakura eran las mejores.- contestó Sasuke muy serio.- Yo no le deseo la muerte para nada por mucho que me deteste ya que si usted no está…- miró a la ojiverde.- Sakura se pondría realmente triste y yo lo único que quiero para ella es la felicidad. La amo, señor.
Con esas palabras, a los padres de Sakura se les metió en razón que Sasuke era el mejor partido para su hija, pero no por el nivel socioeconómico que tenía, sino porque procuraba primero lo que era más importante: el bienestar de su adorada hija. La señora Haruno le sirvió a su marido una taza de café descafeinado y éste sonrió con mucha honra.
- Eres un chico interesante.- expuso finalmente.- Que digas eso con tanta franqueza impresiona. Dejaré a Sakura en tus manos.
- Gracias, señor.
- ¿Y bien? ¿Cuándo se casan?.- preguntó el señor Haruno.
- ¡¿Eeeeeh?!.- Sakura pensó que su padre ya había regresado a las andadas.
- Probablemente cuando nos graduemos de la universidad.- contestó Sasuke mitad en broma y mitad en serio.
- ¡¿Sa-Sasuke qué dices?!
- Tranquila hija, estoy jugando con mi futuro yerno.
- Argh, mejor me voy afuera a regar las flores. Mis nervios no dan para más.- se rindió la pelirrosa seguida por su madre.
- Ya te acostumbrarás, Sakura.- la calmó su progenitora.
Nada mejor que una broma al estilo del usuratonkachi para ganarme al suegro. Creo que también le compraré una dotación de ramen a Naruto por su tonto pero efectivo consejo. Aunque lo bueno es que nadie me grabó mientras me comportaba como un menso.
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Como dije arriba, su apoyo incondicional y sus lindos comentarios son mi motor para continuar haciendo mis labores de escritora, aunque sé que la realidad es muy difícil hoy en dìa, seguiré luchando y no dejaré que mi sueño muera y se quede en el olvido.
PRÓXIMO CAPÍTULO: BAJO LOS PÉTALOS DEL CEREZO.
Contrario a lo que piensan, este capítulo no será tan dramático como los otros pero se titula así porque indica que ya todos se graduarán de la preparatoria, ¿no es genial?
Cuídense mucho (especialmente de los rollitos de camarón) y nos vemos en el siguiente episodio.
Firey Girl Out.
