No os quejaréis!! :) capítulo pronto y LARGO!! y encima, uno de mis favoritos (hay de todo y muy concentrado)


CAPÍTULO 11 – SEÑALES CONFUSAS

-NARRA APRIL-

Me planteé seriamente si debía llevar a Liz hasta la buhardilla, esa perfecta habitación secreta en la que Nick y yo habíamos dado el paso definitivo. Parecía ser la única zona de la casa segura para hablar, privada... pero aún así decidí que no, que ese lugar tenía que ser algo íntimo.

En vez de eso, corrimos hasta su habitación, la de invitados del primer piso, muy cerca de la mía.

-¿Has visto sus caras? –preguntó Liz en cuanto cerré la puerta tras de mí. Me apresuré a echar la llave.

-La he visto. Y no me ha gustado –murmuré.

-¿Qué tenías que hablar con Nicholas? –preguntó ella, curiosa. Se sentó en el borde de la cama, como anticipando que la conversación era larga. Yo le hice un gesto de silencio, a la vez que miraba alrededor preocupada.

-¿Crees que tienen algún tipo de micrófono o algo así por aquí, escondido? –susurré, examinando la habitación, considerando todos los puntos sospechosos. Liz se rió.

-No creo, April –me dijo –no seas paranoica, y ven a contármelo todo.

Avergonzada porque Galleta tenía razón, me aparté de la puerta para sentarme en el suelo con las piernas cruzadas, delante de ella.

-¿Y bien? –dijo, mirándome acusadora -¿no tienes nada que contarme?

Ahora empezaba lo difícil.

-¡Hoolaaaa! –saludé, sonriendo inocentemente, parpadeando como una niña mona.

-Hola –contestó secamente. Cuando Liz quería algo, lo conseguía y no se iba con rodeos. Y, si quería que yo le contara todo… lo haría.

-¡Está bien! –exclamé, dándome por vencida –. Te lo voy a contar todo… ¡o mejor! Pregúntame todo lo que quieras saber.

Ella pareció pensarse mi oferta, y al parecer le gustó, porque sonrió y se puso más cómoda aún en la cama. Luego, me echó un vistazo acusador. Desde abajo daba miedo.

-Cuéntame todo sobre el beso que te dio Joe en el hospital, en el armario –me dijo. Tragué saliva, armándome de valor.

-Eh… ¿recuerdas que las fans locas entraron en la habitación, verdad? –ella asintió –pues vale, a Joe y a mí nos entró la risa… en realidad no recuerdo por qué, pero fue una tontería. Ya sabes que en momentos así me pongo nerviosa y me entra la risa tonta… en fin, que lo primero que se le ocurrió a Joe fue besarme para cerrarme la boca, no por otra cosa.

-¿Y qué hay de la típica "mano sobre la boca para impedir hablar"? –preguntó, aún seria.

-Creo que si lo hubiera hecho, le habría mordido –admití. Odiaba que me pusieran la mano sobre la boca, y tendía a morder o a dar lengüetazos.

-Sí, ya, claro… pero sin embargo, no le mordiste los labios –contraatacó. Tocada.

-Eh… es cierto… -balbuceé. No sabía hacia dónde mirar y empezaba a ponerme roja, lo notaba.

-No importa, porque yo luego también besé a Nicholas –dijo –así que, estamos igual.

-Cierto –no podía enfadarme con ella por besarle, porque yo también lo había hecho.

-Sólo déjame decirte que besa tremendamente bien –se regodeó, con una sonrisa torcida.

Sin poder evitarlo, le di un manotazo a lo primero que tuve a mano, sus piernas. Fue un golpe más amistoso que con intención de doler, pero la cuestión era que sonó.

-¡Ay! –gritó. Cualquiera diría que acababa de traspasarle la piel –te lo mereces –añadió riéndose.

-Lo sé. Y tú ese golpe también –dije. Liz sonrió, aún frotándose la pierna.

-Creo que eso dejará marca –se quejó. Puse los ojos en blanco; siempre había sido una exagerada –vale, creo que podemos seguir con las preguntas: ¿cómo te enteraste de la guerra fría?

-Fácil: tengo una bruja contratada a sueldo y me informa de todo, desde los movimientos de bolsa a mi horóscopo –contesté. Ahora la que puso los ojos en blanco fue ella –vale, te lo diré: os oí a Nick y a ti hablando fuera de los estudios…

Una expresión de ofensa y sorpresa apareció en su cara.

-¿No te enseñó tu mamá que escuchar a escondidas es de mala educación?

-¿Y a ti la tuya que robar los novios de las amigas es pecado mortal? –añadí.

Nos quedamos mirándonos unos segundos, serias. Era como si nos lanzáramos rayos con la mirada, hasta que ninguna de las dos pudimos contenernos y nos echamos a reír escandalosamente.

Cuando nos calmamos, volvimos a la carga, hablando sobre todo lo que había ocurrido. Sobre cómo ella intentaba poner nervioso a Joe durante las pruebas y sobre cómo se notó que Nick se quedó medio atontado conmigo.

-Está claro que aún sigue enamorado de ti –me dijo Liz, refiriéndose a Nick. Una sonrisa de imbécil enamorada me cubrió la cara. –Sin embargo Joe…

Liz soltó un suspiro. Para entonces, las dos habíamos acabado en el suelo, tumbadas boca arriba, sin mirarnos directamente, pero abriendo nuestros corazones la una a la otra.

-¿Qué pasa con Joe? –le pregunté, incorporándome tan rápido que me mareé.

-Me lanza señales muy confusas –dijo ella, gruñendo en voz baja –anoche me dijo que seguía enamorado de mí.

-Lo está –afirmé.

-Sí ya, eso es lo que parece… pero, ¿y si sólo es parte de su guerra? ¿Y si cuando yo caiga a sus pies, me dice que todo era mentira y que he perdido y que soy una débil y que…?

Podría haber continuado llamándose a sí misma de todo, pero llegué a tiempo de detenerla. Me bastó un simple zarandeo.

-Calma, galleta, respira –le dije. Ella enfocó su mirada, prestándome atención –Joe está locamente enamorado de ti. Punto y final.

-Pero… ¡¡va a dormir con Kate!!

-¿Cuánto apuestas a que él acaba durmiendo en el sofá? –sonreí, visualizando la escena a la perfección.

-No apuesto. Sabes que Joe no es de decir "no" a una chica –dijo Liz. Sacudí la cabeza.

-A ver, por lo que me has contado, anoche casi llegáis a algo más –me sonrojé pensando en lo que Nick y yo sí habíamos llegado. Liz asintió, también muerta de la vergüenza. Esos no eran temas que soliéramos usar a menudo –y, por las bragas de la señorita Fina, ¿por qué no seguisteis?

Ella bajó la cabeza, titubeando.

-No quise seguir yo –dijo –es que sentí que no estaba bien hacerlo, al menos no mientras él creyera que lo de Nicholas y yo era verdad.

-¿Y la solución es…? –añadí, tratando de aclararle un poco las ideas. Ella dio un respingo, alarmada.

-¿¿Contárselo todo?? –preguntó. Yo asentí como un perrito asentidor, mientras que ella se ponía más nerviosa –no, no, no, no… April, no puedo acercarme a él y decirle "Hey Joe, me he liado con tu hermano porque quería que sintieras celos. Oh sí, quería que te retorcieras de celos y volvieras arrastrándote a mí para pedirme perdón"

-Vale, puede que no tengas por qué hacer esa clara explicación, pero para algo se le llama maquillar la verdad.

-No tengo eye liner ni rimmel a mano –dijo ella, sacudiendo la mano.

-Lo importante es: ¿le quieres? –pregunté.

¿Qué preguntas hacía? Pues claro que le quería. Galleta no era Galleta si dejaba de querer a Joe. Puse los ojos en blanco mientras ella empezaba a liarse con sus palabras.

-Eh… pues… no sé April, después de… esto, después de todo el lío… es que… no sé… no sé si ha cambiado, o no…

-Abreviando: Sí. Le quieres. Mucho –me tomé la libertad de atajar. Ahora era cuando ella se ponía a la defensiva.

-Espera, ¿por qué estamos todo el rato hablando de mí y de Joe? ¿Tú no tienes problemas que arreglar con Nicholas? –dijo, removiéndose histérica. Ahora sí que no tenía escapatoria posible.

-Eh… la verdad es que… no –murmuré. Sentí su mirada clavada en mi nuca.

-Explícate –exigió. Cualquiera le decía que no…

-¡¡Está bien!! –gruñí –anoche nos acostamos.

Como una bomba. En serio, sólo faltó el ruido del impacto. Bueno… no tardó en llegar.

-¡¡¡¿¿¿QUE VOSOTROS QUÉ???!!! –gritó. Alarmada, corrí a taparle la boca con la mano, aunque no sirvió de mucho, porque empezó a hablar inteligiblemente –pero… ¡APRIL! es que… su anillo… y tú…. Irresponsable…

-Calla –le dije, muerta de la vergüenza.

Esperé unos segundos a que el color rojo de su cara se rebajara un poco, y entonces, retiré la mano.

-¿Mejor? –murmuré. Ella seguía callada, mirando en otra dirección, supuestamente molesta conmigo –¡vamos, Liz! Pasó porque tenía que pasar… sabes que yo le quiero… y él me quiere a mí… creo.

-¿Crees? –espetó –¿te has acostado con un chico que ni siquiera estás segura de si te quiere?

-Es que no estoy segura de lo que he visto hoy, y eso lo cambia todo –murmuré.

-Cuenta -ahora volvía a ser la Liz amiga preocupada.

-Vale, la cosa es… que he entrado antes en la habitación de Nicholas y, de alguna manera, él estaba encima de Faith sobre su cama. Y no estaban practicando yoga precisamente…

Su boca se abrió visiblemente.

-Pero, es lo que creo que Nick quería explicarme tan intensamente antes –añadí.

-No creo que… Nick no haría algo así –murmuró Liz. –todos estos días de "guerra fría" se le notaba que está loco por ti.

No pude evitar sonreír, porque aún no me lo podía creer del todo.

-¿Y qué pasa con Faith? –gruñí. Odiaba a esa bruja.

-Publicidad –dijo Liz, quitándole importancia.

-Una publicidad muy molesta –añadí.

Así que, la conclusión era que Joe seguía enamorado de Liz, que estaba dispuesto a dar el paso final con ella, pero Galleta no quería engañarlo así como así. Uhm, tenía que trabajar en eso…

En cuanto a Nick… bueno, quizá sí que se arreglaran las cosas luego.

-Tengo hambre –murmuró Liz. Consulté el reloj de la habitación, para darme cuenta de que habíamos estado hablando durante 2 horas enteras, sin parar. Lo cierto era que yo también tenía hambre.

-¿Crees que Joe habrá cumplido su promesa de guardarnos algo de comer? –pregunté. Vi como a Liz se le formaba una sonrisa ladeada, imaginándose a Joe chef.

-Claro que sí. Joe siempre cumple sus promesas.

***

-NARRA JOE-

Si Liz y April no bajaban pronto de su "encierro voluntario" iba a volverme loco. ¿Por qué nos teníamos que tragar una película aburrida en el sofá de nuestra propia casa? Nick y yo intercambiábamos miradas exasperadas cada cinco minutos.

-¿Te gusta la película, Joey? –me preguntó Kate, que llevaba casi hora y media con la cabeza sobre mi hombro, embobada con la televisión.

-Eh… sí, no está mal –murmuré forzadamente.

-Y ahora es cuando pongo esa expresión de sorpresa… la verdad es que no me sacaron por mi perfil bueno –dijo Faith. Era ella la que nos había puesto el DVD que, como no, era una de sus películas –¿tú qué crees Nicky?

El pobre de Nicholas… llevaba toda la película tratando de mantener su atención centrada en la película, diciéndole a Faith lo guapa que salía o lo bien que le había quedado una frase. Pero era su voz falsa la que hablaba, no él.

-¿Pero qué mierda es esa? –exclamó una voz desde detrás del sofá. Giré la cabeza rápidamente, esperanzado. Liz y April.

-¿Perdona? –espetó Faith, ofendida.

-Ah, claro –prosiguió Liz –había olvidado que era una de tus películas.

Tratando de salvar la situación, intervine lo antes posible.

-Eh, chicas, os he guardado comida en la cocina –dije, en voz alta. Ellas me miraron y sonrieron. ¿Por qué iban tan juntas ahora?

-Gracias, Joe –dijo April. Liz giró la cabeza, mirando nerviosa hacia todas partes menos a mí –Creo que vamos a comer algo. ¡Morimos de hambre!

-Ojalá lo hicierais –murmuró Faith, volviendo a centrar su atención en la pantalla de televisión, hasta entonces pausada.

No sé si Liz y April oyeron el comentario de la víbora, pero si lo hicieron, lo ignoraron. Sin titubeos, se dirigieron a la cocina, con pasos largos y rápidos.

Y yo me preguntaba, ¿por qué iban tan juntas y amigables? ¿Es que se habían olvidado de la guerra fría? O lo que era peor… ¿se habían aliado? Le lancé una mirada sospechosa a Nick, que también estaba visiblemente nervioso, sonriendo forzadamente. No paraba de mirar inquieto hacia la puerta por la que April acababa de desaparecer. ¿De qué quería hablar antes con ella tan urgentemente?

-Creo que tengo que ir al baño –murmuró al cabo de un rato. Faith la miró sospechosa.

-¿Al baño? –dijo, secamente –Nicholas, ahora viene una parte muy buena… ¿no puedes esperarte un ratito?

Puso esa cara de cachorrito, sacando morritos y poniendo ojos tristes. Kate contuvo unas risitas, abrazándose como quien no quiere la cosa a mi brazo. Nick suspiró, asintiendo. ¿Por qué siempre hacía lo que ella le decía?

-¿Verdad que hacen muy buena pareja? –me susurró Kate, acercándose demasiado a mi cara. Luego se quedó mirándome fijamente, con los ojos brillantes.

Yo sabía lo que ella deseaba con todas sus fuerzas, sabía lo que estaba pensando en ese momento… y la verdad, me daba pena no poder dárselo. Su mayor deseo era que la besara, que pasara mi brazo alrededor de ella, como suelen hacer las parejas cuando ven una película, que la mirara directamente a los ojos y le susurrara cosas bonitas… pero no podía. Una cosa era tratar de darle celos a Liz y otra muy distinta era darle esperanzas a Kate.

-Ahora sí, en serio que tengo que ir, Faith –dijo Nick, apartando las piernas de ella, que descansaban sobre su regazo y levantándose del sofá.

-Está bien, señor meón –espetó ella. Luego puso la película en pausa. ¡Gracias a Dios, un descanso!

Como un rayo, Nicholas salió veloz del comedor, en dirección al baño de abajo. ¿Así que él podía escaquearse un rato y yo no? Pensé rápidamente.

-¿Os apetecen más palomitas? –sugerí, intentando parecer emocionado por la idea –¿crujientes, saladas y deliciosas palomitas para acompañar la fantástica película?

Está bien, era todo mentira, pero si lograba que visualizaran las palomitas, podría ir a la cocina a preparar unas cuantas… y, ¿quiénes estaban en la cocina? Sonreí.

-¡Oh, sí, Joe por favor! –exclamó Kate, emocionada. Luego miró a Faith, como pidiéndole permiso. Ella era la jefa allí.

-Está bien, Joseph –accedió –pero no les pongas mantequilla; engorda mucho y yo estoy a dieta.

Guiñé un ojo, levantándome del sofá, liberándome del agarre de Kate. ¡Oh, dulce libertad! Sentí ganas de saltar e ir hacia la cocina bailando. Sin embargo me contuve.

-Joe, ¿te acompaño? –gritó Kate, cuando ya casi estaba en la puerta. Me paré en seco.

-No, no hace falta –dije, sonriéndole –siéntate y descansa. Vas a necesitar la energía para luego…

Apresuradamente, salí de allí a zancadas. Solo cuando me vi en el pasillo pude sentir la liberación.

-Hola chicas, ¿me echabais de menos? –dije cuando entré en la cocina. April y Liz estaban sentadas sobre las altas banquetas, devorando los espaguetis que yo mismo había preparado y hablando animadamente. Sin embargo, se callaron en cuanto me vieron.

-¡Oh, Dios mío, Joseph, menos mal que estás aquí! –exclamó April teatralmente –no sé qué habría hecho si hubiera tardado más tiempo sin verte… ven aquí, necesito tocarte y olerte, hace demasiado que no te veo… estás muy lejos.

Luego se echó a reír mientras que yo hacía lo mismo. Liz sin embargo, dejó el tenedor sobre el plato.

-¿Dónde está tu nuevo perrito faldero, Joseph? –me dijo, demasiado directa. Compuse mi sonrisa torcida, su favorita.

-La he dejado haciendo sus necesidades en el comedor, Galleta –contesté. Ella mantuvo la mirada unos segundos más, hasta que volvió a su plato.

-Joe, estos espaguetis están deliciosos –me dijo April. Sonreí mientras metía la bolsa de palomitas en el microondas, de espaldas a ellas.

-Ya lo sé, April… gracias por recordármelo –contesté.

-¿Tienes que ser siempre tan jodidamente creído? –espetó Liz, dejando de nuevo el tenedor, esta vez furiosa. Me giré a mirarla. Roja como un tomate, me lanzaba rayos con los ojos.

Dando un par de pasos, me planté delante de ella, con sólo el banco de mármol como obstáculo. Me quedé unos segundos mirándola, dando con una pequeña mancha del tomate de los espaguetis en sus labios. Sin poder remediarlo, me incliné para darle un pequeño beso, lamiendo así la mancha.

-¿Tienes que ser siempre tan increíblemente deliciosa? –susurré cuando me aparté.

Había conseguido lo que quería: Liz petrificada, aún con los labios en posición beso, más roja aún que antes. Casi me había olvidado de April, que intentaba contener la risa, mirando la escena.

Justo en ese momento, sonó el microondas, indicando que las palomitas ya estaban listas. Sin decir una sola palabra más, acerqué un recipiente de cristal y vertí en él la bolsa; luego, salí de allí con paso decidido, sin volver la vista atrás.

***

-NARRA APRIL-

La escenita que acababa de montar Joseph era demasiado graciosa, pero sin embargo, conseguí aguantarme la risa. Liz seguía totalmente petrificada, rígida como el mármol que había delante nuestro, con la mirada perdida.

-¡April! –murmuró alguien desde mi espalda. Me giré sobresaltada.

-¡Nick! –exclamé sorprendida, al verle fuera de la casa, susurrándome desde el jardín. Él hizo un ademán para que me callara –¿qué estás haciendo…?

La situación era casi ridícula porque, aunque la cocina daba directamente al jardín trasero, él iba a gatas, y no estaba dentro, sino que se quedó fuera, con cara de preocupación.

-¡Shh, calla! –susurró él –¿puedes venir aquí fuera un momento, por favor?

Echando un último vistazo a Liz, que al parecer estaba demasiado traumada como para reaccionar, di un salto, bajando de la banqueta y dirigiéndome hacia él.

-¿Ahora eres un agente secreto que habla en voz baja? –susurré, siguiéndole el juego.

-No, es por culpa de Faith –dijo él –tengo que hablar contigo.

-Ah, es que no quieres que ella se entere de que nosotros hablamos, ¿verdad? –le dije, quizá demasiado dura.

-Shh, no es eso… es que… tengo que explicarte lo de antes –balbuceó él.

-Nicholas, lo de anoche fue un error –murmuré. Se quedó mirándome impactado.

-¿Cómo? No, espera April, en serio, vámonos de aquí… necesito hablar contigo, de verdad –dijo él, tratando salvar la situación.

Me tendió la mano, esperando que yo la cogiera. Justo en ese momento, se oyó el grito de Faith desde el comedor, que estaba al lado de la cocina:

-¡Nicholas! ¿Por qué tardas tanto?

Él levantó la cabeza, nervioso. Sin embargo, siguió con la mano extendida.

-Vamos, vete con ella. Se va a poner histérica como no hagas caso a sus gritos –dije.

Ese era el momento de la verdad: Nick tenía que decidirse entre Faith y yo. Era necesario para que lo nuestro pudiera funcionar. Yo no era buena compartiendo cosas, y menos compartiéndolo a él, ya tenía suficiente con las millones de fans que esperaban cualquier oportunidad para echársele al cuello. ¿Compartirle con Faith, una bruja creída? Ni loca.

Sabía que volvía a estar en la misma situación que hacía unos meses, en lo alto del hospital, cuando decidí que lo mejor era dejarlo… ¿por qué no habíamos continuado así, separados pero sanos? Esta situación estaba siendo demasiado dolorosa.

Tratando de ser fuerte y fría, di media vuelta, dejándole con la mano extendida, dirigiéndome a mis espaguetis, que me esperaban en el plato. Me extrañó no ver a Liz allí. Se había esfumado, literalmente.

-April, no te vayas dejándome así –dijo Nicholas, aún desde fuera de la casa. Ni siquiera me giré, sino que me senté de nuevo en la banqueta.

-Ve con ella –murmuré, sin mirarle.

De pronto, me agarraron del brazo, obligándome a girarme y a bajar de allí, a ponerme de pie. Nick me sujetaba fuertemente, mirándome directamente a los ojos. Yo no podía moverme, ni quería.

-Verás, ya te dejé escapar una vez –dijo, firmemente –y no te imaginas lo mucho que dolió. Lo siento, pero nunca más vas a separarte de mí. ¿Está claro?

Mis piernas se hicieron gelatina y mi corazón empezó a latir desenfrenado. ¿Nunca más separarme de él? ¿Dónde tenía que firmar?

-Nick… pero… pero… ¿y Faith? –tartamudeé.

-Puede irse a la mierda si quiere –dijo él. Era raro ver al correcto y educado Nicholas decir alguna palabrota, pero al parecer, esa le salió de corazón.

Salté a su cuello, pasando mis brazos alrededor de él, mientras que los suyos me apretaban contra sí.

-Lo de anoche no fue un error… lo siento Nick… lo he dicho para que te fueras e hicieras lo correcto… -murmuré, tratando de disculparme.

-¿Estás segura? –dijo, apartándome para mirarme.

-Lo de anoche fue lo más perfecto que me ha ocurrido nunca… bueno, aparte de conocerte a ti.

-Entonces, ¿no te arrepientes? –preguntó, sonriendo tímidamente.

-Lo volvería a hacer hoy mismo, ahora mismo si quisieras.

-No lo repitas dos veces –dijo. Luego, me cogió fuertemente de la mano, tirando de mí hacia el pasillo, las escaleras, la buhardilla.

¿Y quién era yo para decirle que no?

***

-NARRA LIZ-

Después de estar un rato paralizada por culpa de Joe, me di cuenta de que estaba en medio de una situación April-Nick. Eso significaba que tenía que abandonar la cocina inmediatamente, así que decidí volar hacia la sala en la que el resto de habitantes estaba. Si Joe iba a jugar sucio, yo también.

-¡Buenas tardes a todos! –saludé al entrar. Faith me miró como se miraría a una mierda, mientras que Kate me sonrió, como si se alegrara mucho de verme.

No parecía ser antipática, pero era imposible que me cayera bien: le gustaba MI Joe. Él, sin embargo, me lanzó una mirada divertida desde el sofá. No se me pasó por alto que Kate se agarraba a su brazo cual lapa.

-Hola, Ga… Liz –se apresuró a corregir Joe. Yo sonreí –¿te unes a nuestra fiestecita?

Asentí secamente, acercándome a los sofás. Había uno individual libre, otro hueco al lado de Faith (en el que ni loca me iba a sentar) y otro más pegado a Joe, junto al único brazo que le quedaba libre. Ya sabía dónde me iba a acomodar.

-¿Perdón? –murmuré, al sentarme –¿podéis echaros un poco más hacia allí? Necesito espacio.

Kate dio unos saltitos hacia su izquierda, arrastrando tras de sí a Joe, permitiéndome arrellanarme mejor justo a su derecha. Él no dijo nada, sino que se lanzó una palomita a la boca, sonriendo.

-¡Nicholas! ¿Por qué tardas tanto? –gritó Faith, al parecer dirigiéndose a Nick. Yo seguí callada, porque suponía que ella no sabía dónde estaba él en esos momentos.

-Tranquila, Faith –le dijo Joe –a veces cuesta un poco bajarse estos pantalones tan ajustados, ¿sabes?

Kate se rió tontamente, mientras que Faith le lanzó una mirada sospechosa.

-En serio, no sé por qué os empeñáis en llevarlos tan ajustados –dijo.

-¿Y tú eres la que sabe de moda? –exclamó Joe, escandalizado –estos pantalones son lo más. Además, tenéis que admitir que me hacen un culo estupendo.

-Es cierto –se le escapó a Kate, que empezó a ponerse roja por momentos. Yo contuve unas risitas.

Faith puso los ojos en blanco. Eso era bueno: una menos contra la que luchar. Ella no iba a ser un problema para mí, pero sí para April…

-No importa, Faith –intervine -¿por qué no pones la película? En serio, me apasiona cómo actúas.

Si conseguía que se distrajera y se olvidara un poco de Nick, April y él tendrían más tiempo para hablar. Al parecer funcionó, porque Faith me miró por primera vez como si fuera una persona.

-Por supuesto que sí –dijo, apretando el play –tengo que explicarte muchas cosas para que no hagas el ridículo en mi película.

No se me pasó por alto el "mi" para referirse a "nuestra" película. Suspiré aliviada, aparentando interés por la película, pero intentando averiguar cómo poner nervioso a Joe sutilmente. Al fin y al cabo, se la debía.

Le eché un vistazo a Kate, que seguía agarrada a Joe. Al parecer, le apasionaba todo lo que Faith tuviera que decir. Joe sin embargo, lejos de estar tenso, estaba totalmente relajado sobre el sofá, llevándose las palomitas a la boca demasiado sexy. Respira, Galleta, tienes que centrarte en el cometido principal: ponerle nervioso a él.

Disimuladamente, bajé la mano, dejándola entre la pierna de Joe y la mía. Bien, primer movimiento conseguido, nadie se había dado cuenta. Luego, tomando aire para armarme de valor, la apoyé sobre su muslo, demasiado cerca de Big Joe, sin hacer presión, simplemente dejando presente que estaba ahí. ¡Bingo! Joe se quedó tenso sobre el sofá, mirando rígido hacia la pantalla, sin decir nada.

Con cuidado, se acercó a sí mismo el recipiente de las palomitas, tratando de ocultar mi mano. Yo sonreí, victoriosa. Esperé unos segundos, hasta que Joe pareció acostumbrarse a la nueva situación, para realizar mi segundo movimiento.

-¿No hace un poco de calor? -exclamé, abanicándome con la mano. Las chicas me miraron extrañadas, mientras que Joe esbozó una expresión de temor. Sabía lo que iba a continuación.

Aparté la mano de su pierna, para levantarme unos segundos y quitarme el jersey que llevaba, quedándome con la camiseta de tirantes. Pude notar como agarró las palomitas mucho más fuerte, como aferrándose a ellas. No, Joe, las palomitas no te van a librar de esta. Luego, me senté de nuevo a su lado, aparentando mirar la pantalla.

No quería arriesgarme mucho más, así que esperé un rato. Por suerte, la película terminó pronto.

-Voy a ver si encuentro a Nicholas –dijo Faith, levantándose y saliendo de allí. ¿Debía preocuparme? No, seguramente estaban escondidos.

-Bueno, Liz, ¿qué te ha parecido la película? –me preguntó Kate, sin despegarse de Joe. Los tres seguíamos sentados en el sofá, solo que ahora él se encontraba en medio de nuestra conversación.

-Eh, la verdad es que me ha gustado bastante –murmuré, mintiendo. En realidad, no me había enterado de nada.

Joe seguía comiendo palomitas, mirando la pantalla, ahora en negro, mientras que Kate trataba de entablar conversación conmigo.

-¡Ay, qué colgante más bonito, Kate! –exclamé, lanzándome sobre el regazo de Joe para alcanzar la llave que colgaba en el cuello de ella.

De nuevo, Joe se puso tenso. Premeditadamente, me había echado encima de él, apoyando mis manos en sus piernas, así como quien no quiere la cosa.

-¿Verdad que sí? –dijo Kate, sin enterarse de nada –me lo compré en París, cuando acompañé a los chicos en su gira europea. Me compré otras cosas… ¿quieres que te las enseñe? Las tengo en la maleta.

¿Ocasión de estar a solas con Joe?

-Claro. Yo te espero aquí –dije, volviendo a mi hueco del sofá.

Ilusionada, Kate se levantó y salió corriendo hacia las escaleras, en busca de lo que fuera que se había comprado en Europa, dejándonos solos.

Con expresión normal, cogí unas cuantas palomitas del bol que sostenía Joe y empecé a comer, tratando de parecer impasible.

-¿Has intentando ponerme a prueba? –preguntó él, girándose para mirarme.

-¿Yo? –puse mi expresión más inocente. Joe compuso su sonrisa torcida.

-No deberías jugar con fuego si no te quieres quemar.

-Pero, ¿qué pasa si me quiero quemar? –contesté, manteniéndole la mirada –me gusta el fuego.

Con facilidad, Joe me levantó del sofá, colocándome sobre su regazo, como si fuera el Santa Claus de un centro comercial.

-¿Eres bipolar? –me preguntó, divertido. Sonreí.

-Si lo fuera, ¿importaría?

-Para nada. Sólo me gusta saber qué es lo que beso –dijo, justo antes de lanzarse a besarme, demasiado impetuosamente.


jojojojo. Esto es todo por hoy!!

qué pasará con las parejitas? Y SI LOS PILLAN!?! porque, no es por nada, pero Liz y Joe no son demasiado disimulados.. (en el sofá, a la vista de todos?? WTF?)

y Nick y April, por ahí arriba, haciendo a saber qué, mientras que Faith busca al señorito... aissss...

:D en fin, espero que os haya gustado!! creo que no tardaré en subir nuevo (creo creo creo y espero)

GRACIAS A TODAS LAS QUE DEJÁIS COMENTARIOS!! Sois la repera reperosa.

-Vicky.