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"Choosing a Destiny"
Por Ludra-Jenova(S.L.E)
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+:::+:::+Notas de Ludra+:::+:::+
Hiya a todos!!!!! Si volví!!!! Muahahahahahaha…sí, sí, lo sé…ya era hora de que pusiera la continuación del fic u-uU sorry!!!!...es que últimamente he estado ocupada con la cuestión de la ida a la TNT este noviembre…de nuevo los que puedan les invito a ir y pasar, por lo menos a saludarme XDDD jejejeje.
En fin ahora con otras cuestiones…primero…veo que varias personitas por ahí no han leído las explicaciones de los hombres-b y demás en mi Bio…remito, LEANLO!!!!! No les cuesta nada, además sirve que se quitan muchas dudas y así no me llegan con cuestiones como esta:
1.- Olviden las cosas japonesas!!! No las estoy usando más que las últimas terminaciones como: kun, san, chan (e igual Kira, pero eso es más como un Nick para Light, así que no vale). Si las llego a usar más, se las haré saber.
2.- Omasan no es Okasan (no tienen nada que ver). La palabra fue una invención mía, como mi propio lenguaje (del cual todas mis terminologías han salido. Su nombre es Aoiy Ishi y aún esta en fase de desarrollo…crear un lenguaje no es nada fácil).
3.- Oksan, Dameyo y todos los que salgan son creados por mí, NO TIENEN NADA QUE VER CON EL JAPONÉS!!!! (Favor de ir a mi bio para entender más las terminologías u-u).
Ahora aclarado eso, espero no recibir reviews tratando de corregirme en cuestiones que no tienen corrección (ya que están bien). No me malentiendan, acepto las correcciones (si realmente la regué), lo que no me agrada es que me quieran corregir en algo cuando realmente no saben ni que están tratando de corregir uu…hay que enterarse primero, Oka?
Bien en fin…me conseguí un libro sobre el cuerpo humano, principalmente porque quiero desarrollar mejor la cuestión de la reproducción de los hombres-b…actualmente no es tan difícil (al ser una nueva raza, se justifica XDD)…aunque el problema radica en los cromosomas (LOS MALDIGO CROMOSOMAS!!!!), ahí es donde necesitaré estudiar un poco más para ver como demonios se sacaría un hombre-b…ya saben «xy» para hombre y «xx» pa' mujer…ahora pa' el hombre-b y el mix…cómo sería???? Ô.o…es en esos momentos cuando me arrepiento de no haber estudiado medicina¬¬U…en fin…tendré que comprarme algunos libros e investigar más…mientras tanto, dejémoslo por la paz w
Ahora bien, pronunciaciones!!!!!!
Dameyo se pronuncia así: Dameio
Omasan se pronuncia así: Oma-san (no es corrido).
Damae se pronuncia así: Dama-e (se hace más énfasis en la e)
Y sería todo por ahora…si salen más, les haré saber n-n
Ya tengo las imágenes de las caras de los personajes OC!!!!! Si quieren conocerlos favor de ir a verlos (sirve que se dan idea de cómo son, aunque sean las caras nomás XDD, no más le quitan los espacios):
ludra-jenova. deviantart. co m/ ar t/Ch oosin g-a-De stin y-Cha rs-face s-666 23 4 77
Ahora disfruten del fic!!!!...y prepárense…ya que este chap será LAAAARGOOOOOO!!!!! XDDDD
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¡Disfrútenlo!
L.M.N aka S.L.E
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FLASH BACK
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El jardín era uno de los mejores lugares recreativos para los niños y varios solían salir a jugar después de clases.
El día estaba soleado, brisa templada, pocas nubes en el cielo…mientras el patio se encontraba cubierto de flores como el pasto resplandecía de un verde brillante. Los pequeños jugaban felizmente, a excepción de uno.
El pequeño se encontraba recargado en un frondoso árbol, disfrutaba la soledad, la sombra propiciada por las hojas y de su lectura.
"¡Elle!"
La voz llamó la atención del infante. El pelinegro volteó su miraba para observar al hombre acercarse hacía él lentamente, con esa sonrisa cariñosa de siempre.
"¿Qué pasa Watari?"
Al llegar el hombre le observó feliz.
"Ya regresó el joven Yan"
La emoción lo invadió al oír la noticia, sin esperar más, el pequeño se levantó lo más rápido posible, aventó su libro restándole importancia para correr al orfanato.
"Espera…Elle…" el hombre trató de detenerlo, vanamente. "¡Él se encuentra en su habitación!" gritó intentando ayudar a su encuentro.
Elle le oyó claramente, ahora sólo debía llegar hasta ahí.
En su recorrido, esquivó desde gente hasta objetos, los cuales varias veces resultaron no librarse de su velocidad para caer al suelo; sin detener, el pequeño se disculpó mientras corría, nada lo detendría de llegar aquel cuarto.
"¡Yan!" gritó en alegría.
Acostado en una de las dos camas de la habitación, un chico de cabello corto y castaños, se encontraba descansando tranquilamente, o más bien…estaba.
"¡Yan!" repitió ahora aventándose a la cama con él.
El susodicho simplemente abrió los ojos sonriendo, después de dar un leve quejido al sentir el cuerpo de Elle encima del suyo, el cual cayó nada grato.
"Oi, tranquilo, soy un enfermo convaleciente…" habló fingiendo dolor. "Debes tratarme con más cuidado y cariño"
"Sí claro…" en ello agarra una almohada para golpear al otro chico. "Si solamente te hicieron un chequeo, no seas quejumbroso" más golpes.
"¡Oi!" Trató de evitarlos, claro sin mucho éxito. "Está bien, está bien, me rindo…tú ganas…tsk…" los golpes cesaron. "Rayos Elle, deberías ser más delicado, después de todo eres un hombre-b, compórtate más como tu sexo" dijo mientras se arreglaba sus cabellos alborotados.
"¡Si no soy mujer!" Bufó. "Además mira quien habla, tú también lo eres"
"Corrección…soy Mix, qué es distinto"
"Pero el año que viene serás hombre-b" Elle sentenció. "Y si mal no recuerdo, decías que te tratara como tal, ahora…quien es el que se debe portar cono tal¿huh?"
Yan trató de decir algo en su defensa…
"Touché" lo cual no sirvió en nada. "¿Qué te dije sobre no tomar en serio lo que digo?"
"Lo tengo en cuenta, por eso no te hago caso" rió mientras abrazaba la almohada.
"¡Bien!…" guardó silencio. "…un momento, eso quiere decir que no tomas en serio¡hey!"
Ante las incoherencias del chico, Elle rió nuevamente.
Elle y Yan eran los mejores amigos del orfanato. Antes de la llegada de Yan, Elle se comportaba siempre como un ermitaño, no hablaba casi con nadie y si debía hacerlo, sus pláticas se limitaban a las tareas de equipo, al terminarse, se iba a perder algún rincón a leer o meditar. Para todos el pelinegro era un misterio.
Nadie sabía nada sobre su vida, por lo general el pequeño la mantenía en secreto. Pocas eran las veces cuando se le veía alegre, sonriendo o animado. Varios llegaron a pensar que esa una actitud muy propia de un súper genio. Todo fue así hasta la llegada de Yan.
"¿Y qué tal?" la voz animosa de Elle se escuchó.
El otro chico sonrió ampliamente, entendiendo a la perfección la pregunta.
"Bien" los ojos negros del menor se iluminaron.
"¿Sí¿Entonces te recuperarás?" inquirió con ilusión.
El mayor rió.
"¡Por supuesto que no!" le dio unas cuantas palmaditas en el hombro. "Estoy desahuciado¿recuerdas?"
Ante la respuesta, la confusión reinó en el pelinegro.
"Pero…" trató de comprender. "…pero dijiste…«bien»…" no entendía.
"Sí, me fue bien" repitió, aún feliz. "Los doctores dicen si tomo varias sesiones de radiación y algunas medicinas, quizás viva un año más" sonrió.
"¡¿QUÉ?!" Estaba perplejo. "Y eso es «¡BIEN!»" enfadó.
"Claro" dijo simplonamente. "Son las mejores noticias para alguien quien de antemano sabe que morirá en un año" remarcó. "El poder vivir más tiempo es bueno"
Elle guardó silencio, su mirada se tornó triste.
No comprendía como pensaba el chico, Yan era un enigma inclusive para él. Si la gente creía que él era complicado, no conocían al castaño.
Así era el mayor, a pesar de ganarle solamente con tres años de edad, el comportamiento de Yan sorprendería a cualquiera. Era un chico demasiado feliz, despreocupado, sin ambiciones y de un carisma sin igual. Sin embargo, se encontraba desahuciado.
Su llegada al orfanatorio fue extraña. Yan tenía una familia, quien vivían ahí mismo en Londres, por lo tanto no era huérfano, no obstante, sus padres lo despreciaban y no querían verlo; al tener suficiente dinero, los padres llegaron a un acuerdo con el orfanato de mantenerlo ahí pagando su estancia. Aunque Watari no quería aceptar, el joven demostró ser un genio, aprendía las cosas con facilidad y no las olvidaba; inclusive recordaba varias cosas desde pequeño, algo singular.
Hacía amigos con facilidad, gracias a su gran carisma, siempre era positivo no importando lo horrible de las situaciones, como su condición.
El chico sufría de ataques epilépticos, alucinaciones, problemas de coordinación y movimientos involuntarios (en ciertas ocasiones). Debido a un gran tumor cancerígeno en la parte del cerebro, el cual aplastaba el lóbulo occipital como este a su vez causaba problemas con el cerebelo. Su extracción era imposible sin llegar a dañar más partes del cerebro; en todo caso de llegar a tener éxito, los daños eran irreparables y el chico viviría con grandes trastornos e inclusive moriría al poco tiempo de su extracción. Si no sucedía durante la operación.
Aún así, el chico continuaba feliz y risueño.
"Hey no pongas esa cara triste" le levantó la cara. "Ya sabes mi lema: «para que estar triste si se puede estar feliz»"le sonrió calurosamente.
Elle sonrió melancólico.
"Lo sé…pero…" entristeció aún más. "No quiero que mueras Yan, eres mi mejor amigo…mejor dicho, el único"
El mayor le abrazó. Elle al sentir ese lindo gesto no pudo evitar llorar.
"Tranquilo, aún me tendrás por un año más" rió.
Elle sonrió levemente. Mientras estuviera con él, era imposible sentirse triste.
Se separaron. Al ver su carita, Yan limpió sus lágrimas.
"¿Mejor?"
Elle asintió tímidamente.
"A veces no entiendo cómo puedes ser tan feliz cuando sabes que morirás pronto" le miró sorprendido. "Sólo te queda un año"
"Corrección…dos años si me someto al tratamiento" sonrió.
Suspiró resignado el menor.
"Esta bien, dos años…aún así…es muy poco tiempo"
"Sí, yo quisiera tres años, pero que se le va hacer" bromeó. Ante ello recibe un leve golpe en su hombro. "¡Aouch¡Oye! No ves que soy un enfermo conva…"
"¡Estoy hablando en serio!" replicó. "¡Toma las cosas más en serio!"
Con ello el castaño se levantó de la cama para acercarse a la ventana.
"Que lindo día¿no crees Elle?"
"¡YAN!" hizo puchero. "Te dije que tomarás las…"
No logró terminar al ver la mirada seria del otro chico.
"Ese es el problema Elle…" su mirada recayó al patio de afuera. "A veces es mejor tomar la vida más tranquila y aceptar las cosas como vienen, sólo así la puedes disfrutar al cien porciento"
Su voz fue seria sin perder esa sonrisa tan característica del.
El pelinegro lo observaba perplejo. Nuevamente otra parte de Yan se mostraba a él. Aquella parte tan racional, tan humana, tan cuerda; al verla no podías dudar de su gran inteligencia como el saber que ese pequeño de once años de edad, era más maduro que muchos adultos.
"¿Qué tal si salimos a jugar?" Preguntó sacando de su sorpresa al otro niño. "¿Te parece, Elle-chan?" nuevamente esa sonrisa se mostraba, aquella a la cual no podías negarle nada.
Suspiró derrotado.
Los dos chicos salieron del cuarto…
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Los días pasaron sin novedades. Estudios, tareas, juegos y demás. A excepción de un cierto día de Halloween.
"¡Feliz cumple Elle-chan!"
El grito de Yan despertó al pelinegro quien a penas había conciliado el sueño.
"¿Qué?" lentamente se volteó para observar a su amigo y compañero de cuarto. "¿Cumpleaños?" se talló sus ojitos como al mismo tiempo botesaba.
"¡Sí!" Amplia sonrisa.
"Pero mi cumpleaños es hasta mañana…" voltea a ver el reloj. "¿Ya son las doce?" voltea su vista al castaño quien se encontraba sentado en su cama. "¿No deberías de estar dormido?"
"No, problemas de insomnio¿recuerdas?"
"Cierto" nuevamente bosteza.
"Bien, ahora abre tu regalo" le da una pequeña cajita envuelta con un papel azul. "Espero te guste"
Elle tomó el obsequio sin decir nada. Lentamente observo el objeto en sus manos como si este fuera peligroso.
"Deja de estar checándolo, no es como si fuera venenoso o algo" refunfuñó.
Elle le miró suspicaz.
"No, pero conozco tus regalos y siempre tienen trampas"
"¿Yo? Un niño bueno y bien portado…" fingió agobio. "Nah…además hoy no estaba inspirado para hacerla, puedes abrirla sin temores"
Con un poco de duda y precaución, el pelinegro comienza abrirla. Al quitar la envoltura, la cajita era negra. Aún sin fiarse, la revisa antes de abrir lo restante. Dentro una cadena con una cruz plateada se mostraron.
Elle sorprendió al verla.
"¡Wow!" La tomó en sus manos. "Muchas gracias Yan"
"De nada, me da gusto que te agradara, póntela"
Con ello el castaño se disponía a ponerle la cadena cuando un fuerte golpe se escuchó.
"¿Qué fue eso?"
"No lo sé, se escuchó de abajo" en ello se dirigió a la puerta. "Espera aquí Elle"
"¡Espera!"
El mayor ya se había ido.
Sin obedecerlo, el pelinegro se baja de su cama para dirigirse a la puerta.
Los pasillos estaban solos. A esas horas todos en el orfanato se encontraban dormidos, como era costumbre; los pequeños siempre se les acostaba a las nueve o diez mientras los mayores se iban a dormir a las once.
Elle por un momento recordó todas esas películas de terror que veía con Yan, para asustarlo más. De pronto su imaginación trabajó más rápido que sus sentido lógico, y aunque se dijera mentalmente «eso es ficción, nada pasará», sus nervios estaban hasta el tope. Cualquier sonido y podía pegar un grito.
Con gran valor, logró caminar hasta las escaleras, aún repitiéndose mentalmente su frase. Ahí escuchó una voz. Por un instante se asustó, no obstante, la reconoció de inmediato.
"¿Quién eres tú?"
La voz era del castaño.
'¿Yan?' Comenzó a bajar las escaleras. '¿Con quien habla?'
"¿Qué estás asiendo?… ¿a dónde lo llevas?"
"¿Yan?"
Elle llamó al llegar al final. Buscó con su vista apenas acostumbrada a la oscuridad algún indicio donde pudiera estar su amigo.
"¡Hey espera!" nuevamente la voz del castaño se escuchó.
El pelinegro reconoció de donde provenía.
"¡Hey! Te dije que espera…" La luz se encendió, para su sorpresa. "¿…qué?… ¿Elle?"
Parado junto al margen de la puerta, el pequeño se encontraba, observando con su vista el lugar, antes de ver a su amigo.
"¿Yan¿Qué haces en el despacho de Loretto?"
Sin decir nada, el otro chico solamente señaló una parte. Elle la siguió con su mirada para darse cuenta de un cuerpo tendido en el suelo.
"¡Loretto!" asustó, luego se volteó a ver al otro. "¿Qué fue lo que pasó?"
"No lo sé, entré y el ya estaba ahí…muerto" su voz era suave.
"Iré a despertar a los demás"
Dicho eso el pequeño corrió a buscar, principalmente a Watari.
"¡WATARI!"
La voz de Elle se escuchó por todo el orfanato mientras el otro chico solamente observaba la ventana, perdido en sus pensamientos…
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Más tarde ese mismo día, el cadáver del hombre fue llevado por los del funeral para prepararlo. El velorio se llevaría en la noche y mañana el entierro.
"Elle¿te encuentras bien?"
Watari preguntó al ver como el pequeño parecía estar perdido en sus pensamientos.
"Perdón¿decías algo Watari?"
El mayor suspiró.
"Elle esta es la primera vez que ves a una persona muerta" habló intentando sonar calmado. "Impresiones fuertes como estas resultan ser demasiado para un niño a tu edad" acarició los cabellos revoltosos del menor. "Por eso me preguntaba…si, estarías bien, hoy es tu…"
"Sí, estoy bien Watari no te preocupes" le cortó la palabra. "No estoy asustado ni nada, más bien intrigado"
El hombre le miró con extrañez.
"¿Intrigado?"
Elle simplemente asintió llevando su dedo a su boca.
Watari observó detenidamente al niño. Ese movimiento de llevarse el dedo índice o pulgar a su boca comenzaba hacerse costumbre, la cual le decía que el pequeño estaba analizando la situación. De repente una idea cruzó en su mente.
"¿Acaso piensas que…Loretto no murió por muerte natural?"
No lo creía. Sin embargo una gran razón le hacía confiar en la intuición del menor. Después de todo el era hijo de ella.
"Sí, lo presiento Watari" afirmó, aún pensativo.
Si fuera así, fácilmente podría llevar acabo una investigación más profunda. Sin embargo quería probar algo o mejor dicho, a Elle.
"Si es así, por qué no resuelves el misterio Elle"
"¿Yo?" Sorprendió.
El mayor asintió con una sonrisa cálida.
Al verlo, Elle sonrió. Un nuevo reto en su vida se presentaba, uno el cual deseaba y le animaba.
"¡Lo haré!" feliz se dirigió al orfanatorio.
"¿A dónde vas?"
"A buscar a Yan" abrió las puertas. "Necesito su testimonio" con ello entro, dejando sólo al hombre quien simplemente sonrió para sí.
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"¡Yan!"
Gritó al abrir las puertas del cuarto. Vacio.
"¿Yan?"
Extrañado, el pelinegro salió buscando por su amigo, ahora más bien preocupado por él.
Era raro de Yan desaparecerse, más bien esa costumbre era de él, aunque al llegar el castaño al orfanatorio ya no lo hacía.
Al llegar, el chico de inmediato hizo amigos, se llevaba con todos a excepción del pelinegro quien se retiraba de la muchedumbre a perderse por ahí. Así era hasta que el castaño decidió «fastidiarlo». De repente y sin importarle si le agradaba su presencia o no, Yan seguía a Elle a todas partes sin dejarlo un instante.
Al principio esta actitud le fastidiaba a Elle quien trataba de ver la manera de cómo deshacerse de él. En vano. Inclusive sus más grandiosos escondites fueron pan comido para el singular chico. Poco a poco Elle se fue acostumbrado a la presencia del chico como este se ponía a platicar con él, o mejor dicho, sólo.
Después de varias pláticas, Elle comenzó a responderle, perdiendo el miedo de convivir con alguien. Al cabo de varios meses más, la actitud solitaria del pelinegro decayó para ser más un niño normal, claro sin serlo. Por fin se le vio reír y divertirse.
Los dos chicos se volvieron inseparables.
Al ser amigos, los chicos se confesaron ser hombres-b, (mix en el caso de Yan). Una de las cuestiones más prohibidas en el orfanatorio; así, al comprenderse el uno al otro, más apegados se volvieron. Pocas eran las ocasiones donde veías a Elle sin Yan o viceversa.
Si uno no estaba con el otro, algo malo sucedía.
"¿Has visto a Yan?" Elle preguntó a una niña quien se encontraba jugando en la sala.
Ella negó con su cabeza sin dejar sus juguetes.
"Hey Elle" otra niña le llamó. "¿Buscas a Yan?"
"¿Sabes dónde está?"
"Hace rato lo vi entrar al cuarto de Mike, quizás esté ahí"
Elle le agradeció y de inmediato se dirigió al cuarto.
Al subir al segundo piso, se dirigió al cuarto del chico. Al llegar, detuvo al oír voces.
"Tranquilo, no hay nada que temer Mike" la voz era del castaño.
"¡NO!" El grito del chico asustó a Elle. Aún así no retrocedió, más bien se acercó para oír mejor.
"Mike soy Yan¿recuerdas?" La voz del chico se oía preocupada. "Soy un hombre-b como tú, no soy hombre, tranquilízate…"
"…Y-an…Yan…mi amigo Yan…" la voz comenzó a oírse serena.
"Sí, soy tu amigo" se oyeron leves pasos. "Ahora…dame eso, así…bien" los pasos se acercaron a la puerta. "Ahora Mike, te dejaré un momento, regresaré pronto y traeré… juegos, para divertirnos, te gustan los juegos de mesa¿no?"
"…s-í…"
"¡Bien!…ya vuelvo…mientras ponte a cantar esa canción que te enseñe¿si?"
"…si…"
"Ya regreso, canta…"
La puerta se abrió de repente, mostrando al chico a quien tanto buscaba.
"¿Yan?" la voz de Elle fue débil.
"Shhh" le calló. "Sígueme"
Y sin cuestionar el pelinegro lo hizo.
Lejos de ahí, en su propio cuarto. Yan se tiró en su cama, suspirando pesadamente.
"¡Dios que día!" se llevó su mano a su cara, sobando su cien.
"¿Me vas a explicar?" Elle cuestionó cruzando sus brazos para luego sentarse en su propia cama.
Yan se talló más la cien como al mismo tiempo se sentaba en la orilla de su cama.
"Es una larga historia"
"Tengo todo el día para oírte"
"Sí…pero Mike no, necesito hablar con Watari de inmediato" se levantó al momento.
Con ello la vista de Elle recayó en un objeto brilloso.
"¿Y ese cuchillo?" Asustó. "¿Yan, de dónde lo sacaste?"
El castaño se percató, por unos momentos ante la tensión de la situación había olvidado que lo traía.
"Ah…lo tenía Mike y es una de las razones por la que debo hablar con Watari, YA" detuvo un instante para luego preguntar. "¿Sabes dónde está?
"Watari no está, fue a arreglar la cuestión del funeral y Roger a darles la mala noticia a los parientes de Loretto"
Una gran zape fue propinado a su cara por sí mismo.
"Necesito buscar a alguien" sin esperar más salió del cuarto.
"¡Espera!" Elle le siguió. "¡Yan espera!" Le detuvo.
"¡No puedo esperar, la vida de Mike depende de mí!" trató de quitarse al otro chico.
"Espera, Yan¿qué le pasa a Mike?" continuó su agarre.
"¡Intentó suicidarse!" gritó enfadado. "Si no me doy prisa, puede intentarlo de nuevo" calmó un poco, al ver la cara de preocupación del pelinegro. "Déjame ir Elle…" le soltó el brazo. "Necesito ayudarlo"
"Mike no está ahí" su voz fue sepulcral.
Yan congeló.
"Cuando te estaba buscando, vi a Mike jugando en el patio con otros niños" Se acercó a una de los ventanas del pasillo. "Y aún sigue ahí"
El castaño de inmediato se acerca a la ventana para observar. Ante su horror, ahí se encontraba.
"Pero yo…yo…" volteó a ver a Elle. "Tú nos oíste, tú oíste que estaba hablando con otro persona¿no es cierto?"
Elle le miró condolido.
"No, yo solamente oía la tuya, te estabas respondiendo a ti mismo"
Una amarga sonrisa se mostro en los labios del mayor.
"¿Fue una alucinación?" Inquirió más para sí. En ello tiró el cuchillo en su mano. "Perdóname Elle"
"¿Por qué?" le miró confuso.
"Por echarte a perder aún más este día…lo siento" se sentó en el suelo, recargándose en la pared.
"Yan, no tienes que disculparte, no es tu culpa" se sentó a su lado. "Hoy fue un día muy…"
"Raro" le sugirió.
"Sí"
Dicho eso los dos guardaron silencio por unos minutos, los cuales extrañamente se sintieron como horas. El ambiente se sentía pesado.
"¿Te puedo preguntar algo Elle?"
El menor asintió.
"¿Crees en los fantasmas?"
La pregunta fue simple con unos tintes de seriedad, la cual, por la situación y lo de hace unos cuantos minutos, la hacían parecer humorística.
Elle le miró incrédulo.
"Hey no me des esa mirada, lo sé, con lo de hace rato menos me crees, pero hablo en serio"
El menor meditó por unos instantes.
"No" simple y directa. "¿Por qué?"
"Con lo de hace rato menos me creerás, pero…" se alborotó su cabellos. "Ayer en la noche vi algo inusual"
"Sí, viste a una persona muerta, no siempre se ve, aunque sea algo común de la vida" resopló irónicamente.
"¡No!" desesperó. "Ahhhh para que te lo digo sino me vas a creer"
"Dime, prometo no burlarme" le sonrió levemente.
"Si te dijera, que ayer vi a una persona de ropa negra con cráneos y cintos; con cara tapada por una tela negra, de pelo del mismo color y de piel pálida…quien se llevaba el alma de Loretto… ¿me creerías?"
La cara del pelinegro era una mezcla entre sorpresa, burla e incredulidad.
"Con sólo verte ya sé la respuesta" refunfuñó.
"Lo siento, quisiera creerte…pero…" comenzó a jugar con los dedos de sus pies.
"Sí, sí, no puedes…" dijo airosamente. "Yo tampoco me creería si estuviera en tu lugar" lesonrió.
En ello se levanta.
"Dejemos eso atrás y vamos a jugar…o vamos a consolar"
"¿No te duele la muerte de Loretto?"
"Era un buen tipo…pero no le tenía mucho aprecio"
Los dos comienzan a caminar.
"No yo tampoco…era muy gruñón"
"Hahaha…si tienes razón Elle, además era…"
Así los dos se dirigieron a las escaleras, olvidando los acontecimientos de ese día…
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Varios días pasaron y Elle como gran detective, logró resolver el misterio de la muerte natural de Loretto.
Los resultados fueron un envenenamiento lento, el cual fue por intoxicación producida por veneno de ratas en sus tazas de café, servidas por su propia esposa Mapin. Al parecer la sirvienta le tenía odio por haberlo encontrado con otra mujer y decidió tomar venganza matándolo. Al haber dado dosis pequeñas durante un largo periodo de tiempo, el hombre poco a poco se le estaba envenenando, propiciando miles de dolores, los cuales fueron asociados a sus ya conocidas enfermedades: gastritis, colitis, jaqueca y taquicardias.
La realización de la muerte de Loretto no fue bien planeada, lo común por parte de una mujer despechada y la sirvienta había dejado demasiadas huellas como para ser inculpada fácilmente. Sin embargo, a la edad de Elle, esa fue una gran proeza.
Los días pasaron tranquilamente, hasta la llegada de un nuevo individuo al orfanatorio…
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"Hola mi nombre es Yan y él es Elle"
El castaño señala al pelinegro quien solamente hizo un gesto de saludo.
A pesar de ya poder convivir mejor con otras personas gracias a la ayudad del castaño, al pelinegro aún le constaba trabajo llevarse bien con personas desconocidas.
El chico no habló, se limitó a verlo de reojo desde de la esquina de su cuarto.
Yan observó al pequeño detenidamente.
No parecía mayor a él quizás de la misma edad de Elle; su cabello era negro como el menor a excepción de sus ojos azules y de su piel trigueña. Traía una camisa blanca sin mangas, como unos shorts cafés, sus pies estaban descalzos.
"¿Cómo te llamas?" El castaño no se rendiría fácilmente. "Watari me dijo que eres japonés como yo y que también eres un hombre-b…" le sonrió. "Yo también lo soy y Elle…"
"¡¿Ustedes lo son?!" El chico habló.
Los dos sorprendieron ante la repentina pregunta.
"Sí…"
"Entonces no soy el único monstruo" dijo casi en un susurro.
"¡¿Qué?!" aturdió, de pronto su cara tranquila del castaño dejó de serlo para mostrarse una disgustada. "¡Nosotros no somos monstruos!"
"¡SÍ!" Exaltó, en ello se levantó. "Por ser lo que soy, mis padres, MIS PADRES…" comenzó a llorar. "Mis padres intentaron matarme…"
Yan le miró con ternura. Entendía a la perfección como se sentía.
"Tranquilo" trató de acercarse a consolarlo. "Es difícil ser nosotros, lo sé…" El otro niño se abrazó a él. "Es normal que la gente se asuste de lo diferente, lo nuevo…no por eso significa que somos monstruos, ni errores de la naturaleza ni semejantes, la gente aún no se acostumbra nosotros, tus padres estaban asustados, ellos no sabían…"
No terminó la frase cuando el otro niño se apartó de él fuertemente.
"¡ES FÁCIL DECIRLO, TU NO ERES QUIEN INTENTARON MATARTE!" de nuevo se vuelve a color en su esquina.
"No, pero mis padres me odian" resopló simplonamente. "Me tienen aquí porque mi tío es policía y no quieren tener problemas con él, si no, seguro ni pagarían ni un centavo por mi estancia" rió.
El ojiazul le miró incrédulo.
"¿Cómo puedes decirlo tan…?"
"Despreocupado" Elle comentó. "Así es él"
"Sí" le sonrió. "Ninguno de nosotros s a tenido una vida fácil, Elle también fue abandonado por sus padres"
Ante lo dicho el chico miró a Elle, sorprendido.
"Ustedes también han sufrido…" miró al suelo. "¿Por qué…por qué tenemos que sufrir?"
Los dos chicos guardaron silencio.
"Nuestro destino es sufrir…llorar…ser maltratados…" su voz tembló. El llanto parecía volver a él.
"No tiene que se así" el ojiazul volteó a verlo. Atónito. "La vida es dolorosa y la nuestra será más difícil…" le miró tranquilo. "Pero no siempre es mala, con amigos y personas importantes para ti, te darás cuenta que no siempre es dolor…además…" le sonrió ampliamente. "Debes de sentirte orgullo por lo que eres, yo estoy orgulloso de serlo, también Elle¿verdad?"
"Hn"
"Nosotros somos especiales y ya verás que pronto la gente nos dará nuestro lugar" le sonríe. "Y ahora somos amigos¿cierto?"
El ojiazul continuó dudoso, sin saber realmente como responder. Asintió.
"Bien, ahora… ¿cómo te llamas?"
"Rei"
Así con sus nuevos amigos, los tres chicos continuaron el día, jugando, platicando, entre alguna que otra travesura marca Yan.
Todo parecía perfecto, hasta cierto día antes de Navidad…
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"¡Elle!"
La voz del castaño sonó por todo el orfanatorio.
"¡¿Dónde rayos estás?!" continuó gritando mientras buscaba desesperadamente al menor. "¡Sal, ya no estoy jugando, necesito decirte algo importante!"
Sin realmente creerle, el pequeño salió.
"Aquí estoy" dijo serenamente. "¿Qué pasa?"
"¡Te encontré!" Rió. "Soy genial en este juego"
"¿Eh?…" nuevamente le engañó. "¡Eso no es justo, estás haciendo trampa!" Refunfuñó. "Creí que realmente tenías algo importante…esta vez" infló su cachete.
"Perdón, perdón, no pude evitarlo, realmente tengo algo importante que decirte" le toma del brazo para hacerlo sentarse. "¡Ya viene navidad Elle!"
"Sí usualmente se celebra en diciembre y…estamos en diciembre" ironizo. "¿Cuál es el problema?"
"El problemas es que mis tíos van a venir a celebrar la navidad con nosotros" sonrió.
Elle aún le miraba suspicaz. No comprendía lo maravilloso de esa situación.
"Sí, lo mismo hicieron el año pasado y te tuviste que ir" adujo, un leve tono de tristeza de oyó en su voz. "Sigo sin entender"
"Sí, pero ahora ellos vendrán con algo nuevo… ¡mi primo!" emocionó.
"¿Tienes un primo?" Sorprendió.
"Ahora sí"
"¿Cuántos años tiene?" de repente la curiosidad le embargó.
"Apenas tiene diez meses de edad¡y eso no es lo increíble!" Elle continuó atento. "Lo más sorprendente es que ya habla"
"¿Realmente?"
Asintió fieramente. Orgulloso.
"Sí, además puede decir palabras complicadas, aunque aún no sabe el significado aún" rió tontamente. "Seguro va a ser un genio como yo"
"Esperemos no sea tan modesto como tú" mofó.
"¡Oye!"
"¿Y cómo se llama?"
"Light¿lindo nombre no?"
"Sí" meditó un poco. "¿Y qué es?"
"Es hombre…"guardo silencio, de repente una idea cruzó a su mente. "Hey quizás tú y Light podrían ser pareja¿no te parece?"
"¿¡Qué?!" una mirada intensa recayó en el castaño.
"Sí, sería genial" continuó ilusionándose. "Mi mejor amigo con mi adorado primo"
"Yan…tengo ocho años" resopló con enfado.
"¿Y?" Le miró extraño.
"Le gano con ocho años"
"La edad es lo que menos importa" dijo airosamente. "Que son ocho, diez o doce años, mientras se quieran, todo vale"
El pelinegro suspiró pesadamente.
"Él apenas es un bebé y cuando crezca no sabemos que pasará, quizás se enamore de una chica o un chico o yo esté con otra persona…las posibilidades de quedar juntos son del uno por cierto"
"De nuevo con tus posibilidades" replicó. "Mientras haya uno porciento, existen esperanzas"
"No va a suceder Yan"
"Hey déjame ilusionarme, al cabo no voy a vivir para verlos" rió.
Al oírlo, Elle no pudo evitar entristecerse.
"Oi, animo muchacho, la vida aún no termina y aunque termine, continúa" nuevamente rió. "Vamos Elle, no quiero verte así"
"Pero…Yan…" lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos negros.
"Oi olvidémonos de eso quieres" se levantó. "Hoy me siento muy feliz por esa noticia" le extiende su mano a Elle. "Vamos a jugar"
"Sí" le toma la mano para levantarse. Su carita nuevamente se ponía contenta.
"Así me gusta, alegre" le da unas cuantas palmaditas. "¿Te parece si jugamos con Rei?" Elle asintió. "Hace días que no le veo salir, de seguro debe estar deprimido"
Con ello los dos chicos comienzan a caminar hacia las escaleras.
"Que tus padres intentaran matarte, no es fácil de superar Yan"
"Lo sé, pero ya pasaron varios días" cruzó sus brazos mientras subían por las escaleras. "Debería de olvidarlo, además…"
"Oigan, esperen" la voz de una niña los detuvo.
"¿Qué pasa Sarah?" el castaño preguntó.
"No saben la mala noticia"
Los dos le miraron interrogantes.
"A Rei lo van a trasladar a otro orfanatorio"
"¿Qué¿Por qué?" bajo los escalones hasta estar a la altura de la niña. "¿Qué pasó?"
"El señor Roger me dijo que Rei no es como nosotros, él es un niño común y por lo mismo lo llevarían a otro orfanatorio, además de necesitar a un psicólogo, ya saben por lo de sus padres" la pequeña miró el suelo. "Aún no sé como su padres trataron de matarlo, a su hijo, dios, que trauma"
En efecto, nadie de los niños sabía las verdaderas razones; todos ellos se les informó que los padres de Rei sufrieron ataques de histeria entre otras mentiras. Ninguno sabía del verdadero sexo del chico como el de Yan y Elle.
"Entonces es por eso que Rei está deprimido"
"No lo sé Yan" la niña habló. "Pero debe ser…yo quería decirles… como ustedes dos son sus mejores amigos, porque no lo animan, seguro le agradará estar con ustedes dos"
"Lo haremos Sarah"
"Gracias Yan, suerte, adiós"
Con ellos su preocupación incrementó. Sin decirse nada, los dos apresuraron sus pasos. No duraron mucho cuando Yan detuvo repentinamente.
"¿Yan?"
"Ve por Watari Elle" su voz era seca.
El menor no comprendía.
"¿Por qué?"
El semblante serio en el castaño le extrañaba.
"¿Qué pasa?"
"Rei está muerto" dijo secamente.
"¡¿Qué?!" Aturdió. "¿Cómo lo sabes? Aún no hemos entrado"
"No pero yo vi…oi Elle, espera" no termino de hablar cuando el pequeño se encaminó al cuarto del ojiazul.
Abrió la puerta sin contemplación. Lo de adentro le detuvo.
El castaño al llegar observó perplejo la escena enfrente de ellos.
"Te lo dije" fue lo único que pudo decir.
De repente ninguno sabía que hacer, sus mentes se apagaron; había dolor, tristeza, lástima entre más sensaciones. De pronto sin percatarse, el tiempo pasó y una niña se les acercó curiosa.
El silencio fue roto por un grito…
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Una semana después de la muerte de Rei. La noticia conmocionó mucho a los demás alumnos, quienes comenzaron a preocuparse; las muertes en ese lugar comenzaban hacerse muy cotidianas.
No duró mucho el miedo gracias a la cercanía de Navidad. El orfanato realizó una gran fiesta, con muchos juegos, premios y demás, principalmente para hacerlos olvidar del trago amargo de ese mes.
La alegría inundó el ambiente, como algunos rumores.
"Sí escuché a Roger decir que Rei se suicidó"
Elle quien se encontraba comiendo dulces alejado de los demás, escuchó claramente a la pelirroja. Su atención se centró en ella.
"¿Sí y cómo fue?" otra niña preguntó curiosa.
"La verdad no sé, nadie dice nada y los únicos que saben son Elle, Yan y Sarah" mencionó molesta. "Y ninguno de ellos dice nada"
La plática de las chicas continuó, pronto su charla cambió sobre cuestiones mundanas o de las materias.
El pelinegro se alejó de ahí.
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Afuera en el patio, la noche reinaba hermosamente, el cielo despegado mostraba las estrellas brillantes como ningún otro día.
Elle salió de la casa, caminó un poco, luego se sentó en las escaleras observando el cielo estrellado. Su mente se encontraba perdida en la muerte del niño, aún más, en la carta dejada a ellos. Su contenido se repetía en su mente sin querer irse.
"-…Estimado Yan y Elle…
Lo siento, yo no soy como ustedes, yo no me siento orgulloso por ser lo que soy, mis padres tenían razón, no debí nacer, solamente soy un ser repulsivo el cual nadie puede estar orgulloso. Mi madre sentía asco por mí y me lo repetía a cada instante, mi padre me decía cual desdichado se sentía, que su vida sería mejor si estuviera muerto…sus palabras no las he podido olvidar. Cada noche al dormirme las escucho en mí mente, no las puedo soportar…intenté lo que me decías Yan, traté de olvidar y ser feliz, de quererme, pero no puedo. No puedo.
Trato de ver ese futuro que decías Yan, pero no lo logro, solamente veo llanto, gente odiándonos, tristezas y más tristezas. Si mis padres, las personas que supuestamente me quieren en este maldito mundo, intentaron matarme… ¿qué será de mí más adelante?…viviré en un mundo donde cualquiera quisiera hacerme daño e inclusive matarme. No…ya no quiero sufrir, no quiero.
No soy tan fuerte como ninguno de ustedes, me da miedo la muerte, pero la prefiero en lugar de vivir en este mundo cruel…Adiós y gracias por ser buenos conmigo.
Rei…-"
Las palabras del chico le calaban como parecían escribirse profundamente en su alma.
Dolor y sufrimiento parecían ser la única vida para ellos. Su única recompensa, varias veces en su mente entró la duda¿merecía la pena vivir siendo lo que son…siendo hombres-b?
El pelinegro se sentó en su nueva forma.
Desde la muerte de Rei, nuevas manías le había dado. Comenzó a comer dulces más de lo normal e inclusive era su único alimento; dejó de sentarse como usualmente lo hacía para ahora retraer sus pies y abrazarlos. Para todos eso era una acción normal de alguien autista, usualmente solían crear actitudes extrañas como movimientos erráticos o inusuales. Para Yan eso era más allá de esa actitud; era un síntoma de miedo y preocupación.
Desde ese fatídico día, Yan no tuvo tiempo de aclarar la mente del menor; sus padres se lo habían llevado antes, mayormente para decirle como comportarse, que debía y no hacer. En palabras coloquiales, entrenarlo.
Así la mente de Elle continuó perdida, muchas confusiones le apoderaban. Él tuvo suerte de conocer personas amables, de tener a Watari a su lado y Yan. Sin embargo, el día de mañana que será de él. Cuando ellos no estén ahí. Podrá luchar solo.
Y nuevamente la pregunta resonaba en su cabeza… ¿merecía la pena vivir?
"¡Elle!"
La voz repentina lo sacó de sus pensamientos.
Volteó buscando quién le hablaba. No lejos de ahí, enfrente de la reja principal, su mejor amigo se encontraba.
"¡Elle!" volvió a gritar.
"¿Yan?" Corrió hacía él. "¿Qué haces aquí, no deberías estar con tus papás?" al llegar notó algo extraño, un pequeño bulto en sus brazos.
"Tú lo dijiste, DEBERÍA" le sonrió. "Mira a quien traje" en ello le destapa el bulto en sus brazos.
Una carita dormidita se mostró al pelinegro; su semblante era angelical, tan tierno como sólo los bebés podían verse, sus mejillas ligeramente rosadas, cabellos castaños como los de Yan, ligeramente más claros. De pronto, sus párpados su abrieron para mostrar dos orbes de color miel, tan bellos como si fueran esferas mismas, los cuales se postraron en aquellos ojos oscuros. Una sonrisa se dibujó en sus labios.
"Yan, es…"
"Sí, mi primo Light¿no es tierno?" rió. "Mira le agradaste, di hola Light"
El pequeño sonrió grandemente.
"Hola" repitió, seguido de risitas.
Elle estaba perplejo.
Jamás había visto a un bebé en su corta vida, solamente en fotografías o de vez en cuando en la televisión. No obstante, ahí frente a él estaba el ser más anhelante de su vida y uno muy singular.
"Ho-la" fue lo único que pudo decir. "Que lindo es"
De pronto una gran ternura le invadió. Quería abrazarlo, cuidarlo y mimarlo.
"Mira Light, él es Elle mi mejor amigo¿puedes decir Elle?"
El pequeño rió.
"E-lle…Elle, Elle…" más risitas de su parte mientras continuaba diciendo el nombre sin parar.
"Ves le agradas" le sonrió. "Vamos Elle"
"Espera Yan… ¿a dónde vas?"
"Corrección, vamos, apresúrate"
"¡Yan!"
No pudo detenerlo, sin más remedio, Elle empezó a trepar la reja hasta pasar, al lograrlo corrió para alcanzar a su amigo.
"¿Yan?" Llegó hasta él. "¿Yan…de dónde sacaste ese auto?"
"Es de mis padres, lo tomé prestado" dijo simplonamente. "Vamos sube"
"Espera Yan, sabes manejar…y primordialmente¿alcanzas los pedales?"
"Sí, mi madre es muy enana y acondicionó el auto a su estatura para poder manejar" se le acerca. "No tienes de que preocuparte, ten toma a Light" Le pasa al pequeño, quien se encontraba feliz.
"Espera…no sé como cuidar a un bebé" trató de acomodarse al niño en sus brazos.
"Usa tu instinto, ahora sube iremos al Tower Bridge"
"¿Qué?… ¿pero y tus papás…y Light?" el pequeño respondió a su nombre, riendo.
"Elle, sube" cerró la puerta.
Sin cuestionar más, Elle obedeció.
Al cerrarse la puerta, el coche fue puesto en marcha y en menos de unos segundos los dos chicos se dirigieron al puente.
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"Que hermosa noche"
Yan se acostó en la tierra, disfrutando de la brisa fría de la noche y el sonido del río a su lado.
"Yan" la voz de Elle fue seria.
"¿Qué pasa Elle?" volteó a ver a su amigo, despreocupado.
"¿Qué pasa?" repitió molesto. "¡Pasa que te robaste a tu primo y el coche de tus padres!" Exasperó. "Eso pasa"
"Tranquilo, no pasa nada, además ni cuenta se dieron, mis padres como mis tíos estaba borrachos" dijo airosamente. "No se darán cuenta de nuestra ausencia hasta mañana o con suerte en la madrugada"
"Yan, no debiste hacer esto" le reprendió. "Tus tíos se van a preocupar cuando se den cuenta, Light debe de estar con ellos, no aquí"
El bebé le miró al oír su nombre, le tomó la mano para jugar.
"Si lo sé, sin embargo…" su voz apagó. Su vista fue a dar al cielo. "Quería pasar navidad con las dos únicas personas que me importan, tú y el pequeño Light"
"¡Yan!" la voz del Light desplazó el ambiente amargo.
"Además quería mostrarte a mi primo, tu futuro Dameyo" bromeó. "No podía dejarlo sin conocerte"
Elle suspiró. Su mirada recayó en el bebé.
"Elle" Light habló mientras extendía sus bracitos, pedía ser abrazado.
Petición que con gusto se le concedería.
"Jejeje, ya desde pequeño pide atenciones" rió.
"Yan" la voz de Elle fue calmada. "Me dio gusto conocer a Light, pero aún así no debiste hacerlo, tu meterás en problemas"
"Si lo sé" comentó. "Pero valdrá la pena"
Con ello un silencio se dio lugar. Yan disfrutaba el ambiente sumergido en sus pensamientos mientras Elle jugaba con el pequeño Light, quien a pesar de ser su hora de dormir, no parecía nada cansado. Al contario, se encontraba emocionado.
Los minutos pasaron, ninguno de ellos hablo en ese entonces. Hasta…
"Eres muy bueno Elle"
El pelinegro volteó a verlo sin comprender.
"Me refiero a cuidar bebés, se ve que serás un gran Omasan"
Un ligero sonrojo se mostró en su mejillas.
"Ese es mi sueño"
"¿Huh?"
"Es uno de mis grandes sueños el ser Omasan" Light le miró con sus grandes ojos sonriendo. "Yo quiero tener un bebé Yan y ser una familia" sus ojos brillaron ante la ilusión. "Yo jamás abandonaré a mi hijo como mi madre lo hizo conmigo, los haré feliz"
"¿Ese es uno de tus sueños, no?"
Elle asintió.
"¿Y cuál es el otro?"
"Ser detec…" detuvo, su mirada recayó al suelo.
"Con que detective" Yan se acercó a ellos. "Como tu madre"
Elle guardó silencio.
"Eres muy bueno y sé de antemano que serás un excelente detective" le tomó el hombro. "Vas a ser un grandioso sucesor del Título «L»"
"¡No quiero ser el sucesor de mi madre!" rebatió.
Sin importarle nada se separó abrupto, dejando caer ligeramente a Light en la manta.
"¡Elle!" Yan sorprendió ante la actitud del pelinegro.
De pronto el llanto de Light fue quien llamó la atención del mayor.
"Ya tranquilo pequeño" trató de arrullarlo. "Elle, sé odias a tu madre…pero no por eso debes dejar tu sueño"
El pelinegro no dijo nada, su espalda era mostrada a ellos.
"Elle…Elle" Light estiraba sus manitas, quería su abrazo.
No podía permanecer sordo ante la voz de Light. En ello se voltea para tomar al niño entre sus brazos y arrullarlo.
"Elle…"
"No quiero hablar de eso Yan" su voz fue tajante.
"Está bien" guardo silencio. "Sabes, también ese es mi sueño"
Elle sorprendió.
"Desde muy pequeño fue mi sueño y la verdad, me da pena el no poder llegar a cumplirlo…pero tú Elle, puedes, y la verdad…" se volteó hacia el rió. "Eres mejor que yo"
"…Yan…" tenía un nudo en su garganta.
"Sí…yo soy pésimo para mantenerme enfocado, ya sabes, me aburro con facilidad" rió. "Por eso sé que tu serás un buen… ¡No! serás el mejor detective del mundo" se volteó a él.
El menor estaba atónito, no sabía que decir, sus boca estaba «cerrada».
"Sé que no te agrada…pero tienes los dones, sus dones" le miró serio. "Eres un Lawliet y no sólo eso, el hijo de la más grande detective del mundo, de Loreta Lawliet"
"No me agrada ese nombre" su voz fue áspera.
"Sí, nadie es perfecto…pero no porque eres su hijo significa que eres igual a ella, tú serás mejor…serás lo que ella no pudo ser contigo" le tomó por los hombros. "No dejes que ella arruine tu sueño"
"…yo…"
"Sólo promételo"
El pelinegro guardo silencio, en ello la vocecita del menor se dio lugar.
"¡Promesa!" dijo con júbilo.
Ante ellos los dos chicos rieron.
"Light habló por ti" sonrió.
"Sí" sonrió levemente.
"Sabes Elle, yo también hubiera deseado tener hijos" dijo mientras acariciaba la mejilla de Light. "Los bebés son tan tiernos"
"Pero sí tú también pue…" su voz apagó al comprender. "Oh, entiendo"
"¿Has pensado en cuántos hijos vas a tener?"
"¿Eh?" meditó un momento. "No lo sé, no lo había pensado…uno creo"
"Tan pocos, deberías tener tres" adujo.
"¿Tres¿Por qué tantos" asustó.
"Oh vamos no son tantos" resopló simplonamente. "Es lo mínimo que deberías tener"
"¿Por qué?"
"Porque, como eres un buen amigo, tendrás los que yo no podré tener" sonrió. Elle quedó atónito. "¿Lo prometes?"
"…yo…"
"¡Promesa!" Nuevamente Light hablaba por él.
"Mira que tu Dameyo ya habló por ti" le sonrió al pequeño. "Tú también prometes ayudar a la realización de esa promesa verdad primo"
"¡Promesa!" repitió.
"Yan" Elle exasperó. "Eso no es seguro, pero si llego a tener hijos…te prometo que tendré tres" le regresó la sonrisa.
"Con eso me doy por bien servido"
Un leve bostezo se escuchó.
"Light ya tiene sueño Yan"
"Por qué no lo duermes en el carro, antes de irnos quisiera ir al río un rato" empezó a caminar hacia la orilla.
"No intentarás meterte" preocupó, lo conocía demasiado como para pensarlo.
"¡No lo haré!" Gritó sin voltearse. "¡Al rato les alcanzo!"
Al llegar a la orilla, sintió como la brisa del rió pegaba en su cara. Los sonidos del agua se oían más claros. Se sentó para disfrutarlos.
Su vista volvió a la estrellas, de repente un sentimiento extraño en el ambiente le llamó la atención. Sin saber como, su mirada recayó a un lado. Una persona se encontraba ahí.
"Tú…" le observó sin moverse.
"Pocas son las personas que pueden verme, la mayoría lo hace cuando su tiempo llega" su voz era serena.
"Tú estuviste esas dos veces, cuándo Loretto y Rei murieron" se levantó. "¿Quién eres?"
"Tengo muchos nombres, los humanos usualmente me llaman «La Muerte»"
"¿La muerte?" Le observó más detenidamente. "No lo pareces, más bien luces como una persona normal"
"Solía ser humano" dijo fríamente. "Los humanos me han dado muchos formas a través de los años y no soy lo que ustedes crearon, Yagami Yan"
Sorprendió ante su nombre completo.
"¿Y estás aquí para llevarme?"
"Aún no" se acercó a él. "Todavía falta escoger su destino"
"¿Mi destino?"
"No, el de ellos" señala en la dirección del coche.
"¿Qué insinúas?"
"Hay demasiadas interrogantes en tu cabeza Yagami Yan y todas se responderán cuando llegue tu tiempo" sentenció.
El castaño rió, sabía que esa sería la respuesta.
"Moriré en unas horas no es cierto" miró al rió.
"Lo presentías" se colocó a su lado. "No te puedo contestar esa pregunta"
"Pero puedes otras¿no?"
"Quizás"
"Quisiera saber si Light y Elle quedarán juntos cuando crezcan¿se puede?" le miró de reojo.
"El destino está fuera mi poder, los humanos son quienes van creando sus destinos día a día con sus acciones, y si Yagami Light quedará con Elle Lawliet, es un futuro incierto para mí"
El castaño no dijo nada. De nuevo su vista se enfocó en el mar; observaba como la luna se reflejaba en las aguas del Támesis a pesar de las luces del puente.
Su última noche, la mejor de toda su vida.
"¿Puedo preguntar algo más?" inquirió.
"Adelante"
"Light y Elle son alm…"
"Sí" le cortó la palabra. "Sin embargo, aunque lo sean, eso no afirma un futuro juntos"
"Entiendo" su voz apagó. "¿De casualidad yo tengo una?"
"Sí"
"¿En serio¿Dónde está?"
"Muerto"
"Oh… ¿cómo se…?"
"Pronto lo conocerás" le cortó.
"Una última pregunta"
"Mi nombre es Toshirou"
Dicho eso, el hombre comienzo a marcharse.
"¡Yan!"
La voz de Elle llamó.
"¡Ya voy!"
Y antes de irse voltea a ver el río. Lo último que vería…
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"¡Elle despierta!"
La voz se oía fuerte. Sin embargo apenas audible.
Su cuerpo se sentía pesado, no podía moverlo, su cabeza dolía, su mente parecía un remolino a pesar de estar en oscuridad. De pronto sus ojos comenzaron abrirse.
"¡Elle!" La voz comenzó a oírse más cercana, aún sin poderla distinguir. "Elle que alegría, ya recobraste el sentido"
El pelinegro trató de enfocar su vista, poco a poco el blur empezó a irse y las imágenes se ponían claras. Enfrente de él, un hombre mayor se veía, su cara llena de preocupación.
"¿Watari?"
"Sí Elle, soy yo¿cómo te sientes?"
Intento moverse, sin resultado.
"No lo intentes pequeño, tu cuerpo aún está sedado, tardarás en recuperarte"
"¿Recuperarme?"
"Sí, sufriste un accidente¿no lo recuerdas?" La preocupación incrementó. "Yan, tú y un bebé iban en un coche cuando este chocó contra la pared de un túnel"
"No recuerdo" el menor trató de recordar. Sin embargo las memorias no salían. "No recuerdo nada, Watari… ¿quién es Yan?"
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Varios años de su vida fueron perdidos en ese accidente del cual nadie sabía como sucedió.
Yan murió al instante al estamparse contra la pared del túnel. Elle junto con el bebé fueron los únicos sobrevivientes de ese trágico accidente. El pequeño sufrió heridas leves, gracias a que los impactos fueron amortiguados por el cuerpo del pelinegro quien lo protegió.
Roger se encargó de entregar el bebé a sus respectivos padres, preocupados por la desaparición de su hijo; sin decirles la identidad de su protector. En cambio, los padres de Yan desaparecieron al saber de la muerte de su hijo, sin encargarse de su funeral ni entierro. Los gastos fueron hechos por parte del orfanatorio.
Elle por su parte perdió la memoria. Vagos eran los recuerdos de un jovencito a su lado, el cual no recordaba su cara, solamente su voz y algunas promesas hechas. Sin embargo, el nombre de Yan le hacía sentir tranquilidad, sabía que esos momentos olvidados fueron los mejores de su vida.
Yan terminó siendo sólo un recuerdo perdido, el cual estaba palpable gracias a los relatos de Watari y de algunos del orfanato. Lo demás era un misterio, como aquel bebé…
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FIN DEL FLASH BACK
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"¡Ryuuzaki!"
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+:::+:::+Notas finales+:::+:::+
Dios mío me da el soponcio!!!!!!! xOx…realmente me quedó largo…debo decirles que este es el primer chap que escribo de esa forma, actualmente no me agrada hacerlos así…pero quería que el asunto de Yan quedara en uno y no en dos, así que ni modo, tuvo que ser largo nn
Bueno ahora ya conocieron quien es Yan y su relación con Elle. Al principio pensé en ponerlo como el primer amor de L, pero decidí cambiarlo y mejor ponerlo como su mejor amigo, además de ser uno de los que influyeron mucho en el comportamiento del detective nn…aunque lástima que el chico perdió la memoria XDDD hehehehehe.
QUE LES PARECIÓ LA SORPRESA!!!! XDDDD a que no se la esperaban nn hehehehehehe vieron a un Light miniatura XDDDDDD yay!!!! Estaba tan mono, nuevamente, lástima que Elle no recuerda nada. Joijoijoijoijoijoi irónico que Yan al final tenía razón, los dos quedarían juntitos o…jejejejejejeje y bueno después de no aparecer por mucho tiempo, mi querido Toshirou salió…aunque no más un ratito XDDD hehehehehehe…luego volverá a salir cuando regresemos al presente…Dios, puros recuerdos!!!!
En fin, espero les haya gustado los momentos de felicidad de Elle con Yan…aunque…puras muertes!!!! Rayos...por algo Elle está tan mal…XDDD. Bueno, regresaremos a los recuerdos en el siguiente chap. Ya con un Light grandecito!!!! n-n
Y se preguntarán… ¿qué onda con la mamá de L, no?...pues luego sabrán…muahahahahahaha XDDD
Ahora sí!!!! no olviden dejar review!!!!! Todos sus comentarios son agradecidos, leídos y respondidos (si puedo, pero haré lo posible por hacerlo n-n), me animan a continuar más rápido con la historia y me hacen muy feliz!!!! Yay X3. Grax!!!!
P.D: Por mera curiosidad…el fic ya tiene escrito 100 hojas!!!! OoO…dios!!!! Y aún ni está a la cuarta parte…jejejeje
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Continuará…oka n-n?
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+:::+L.M.N+:::+
+:::+:::+Ludra Maco Naít+:::+:::+
