-¿Tú qué opinas, Kya?-le pregunto mientras subimos a casa.
-Pues… Creo que el asesino es el mismo en ambos casos. Salía con las dos a la vez, y puede ser que por eso discutiera con las dos y provocara sendas muertes.
-Exacto. Es un buen razonamiento. Pero seguimos sin saber bastantes cosas. Espero que la cosa no se complique más…
-¿Estás segura de lo que estamos haciendo? A tu padre no le hará gracia enterarse…
-No tiene por qué enterarse. No quiero hacerle daño ni preocuparle, pero… Esta serie de cosas me empujan a investigar. Es una sensación extraña. Empiezas a pensar, a buscar, a sacar conclusiones, hasta que llega un momento en el que te desquicias y te lo tomas como algo personal.
Kya me sonríe.
-Vaya… Ji, ji, ji…
-Te ríes como Butterfly. ¿Qué ocurre? ¿He parecido realmente tan estúpida?
-¡Claro que no! Tienes un gran espíritu y carisma, y esa es una de tus mejores virtudes.
-¿En serio? Díselo a mi padre.
-Recuerda que no podemos.
-Supongo que no quieres causarle problemas, ¿Verdad?
-Ni el más mínimo. Es decir, él me ayudó cuando más lo necesitaba. Al igual que tú, y tu madre. Os debo muchas cosas, y lo último que me gustaría es perjudicaros de algún modo…
-¿Sabes que ayer me quedé dormida pensando en lo que me contaste de tu madre?
-¿De verdad? Ojalá hubiera podido conocerla…
Mi amiga se pone muy triste, y parece que está a punto de llorar.
-Bueno, cambiemos de tema. No me gusta verte tan triste.
-Lo siento, yo…
-No hace falta que te disculpes.
Abro la puerta de casa. De ella se desprende un olor a pasta a la carbonara que alimenta.
-¡Hemos llegado!
-Ah, hola, bonitas.-saluda mi madre.
-¿Dónde estabais?
-Salimos a… A dar una vuelta por ahí.-miento.
-Entonces estaréis muertas de frío, ¿No? Anda, sentaos, que la comida ya está lista.
-Gracias…-añade Kya, quitándose un abrigo que se ha llevado para disimular.
Todo el mundo se sienta en la mesa y se come su ración. Yo empiezo a pensar, y aprovecho para anotarlo todo en el cuaderno que me encontré.
-¿Qué escribes?-pregunta mi padre. Ya no se fía de mí… Ni ahora ni nunca.
-Mi vida en verso, ¿Te parece?-replico.
-¡Kylie, no seas maleducada!-riñe mi madre.
-¿Qué importancia tiene lo que esté escribiendo?
-Kylie, solo te ha preguntado. Si te pones así, tu padre va a pensar que le estás ocultando algo…-me advierte Kya, en un tono forzado para que me dé cuenta.
-Es… Un dibujo, del vestido que quiero llevar.-me invento.
-¿De verdad? ¡Enséñamelo!-me pide mi madre, entusiasmada.
-¡No!
-¿No? ¿Por qué no?
-Es que no lo ha terminado todavía. ¿Verdad?-me ayuda Kya.
-Efectivamente.
Y gracias a mi brillante excusa, me paso el resto de la comida escuchando ideas para mi glamuroso disfraz de quinceañera. Al ver mi cara de aburrimiento, Kya no puede evitar esbozar una sonrisa. Hasta me ha parecido que mi padre ha soltado una pequeña carcajada. Pero para colmo, cuando a mi madre se le mete algo entre ceja y ceja, no escucha a nadie.
-Sí, mamá, perfecto. ¿Me vas a hablar ahora del peinado?
-Pues ahora que lo mencionas….
Media hora más. ¿Quién me mandará preguntar por nada? Ahora, las risas son más potentes, pero mi madre sigue ensordecida por el afán de la súper-fiesta chic. Quería mencionar el maquillaje, pero creo que paso.
-Vale, de acuerdo, me parece estupendo, mamá. Ahora, piensa en lo que te vas a poner tú. ¡Las madres son muy importantes!
-¡Sí! He pensado que un vestido hasta las rodillas quedaría bien para…
-¡Cuéntaselo a papá!
-¿Qué, a mí? ¡Oye!
-¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!-río potentemente.
-¡Castigada otra vez!
-¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!
Ni el menor castigo puede hacer que deje de reírme sin parar.
-¡Nos vamos a por helados!-dice Kya, riendo un poco.
-¡Ahí os quedáis! ¡Que os divirtáis!
-¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!-ahora nos reímos las dos sonoramente al tiempo que salimos de casa y cerramos la puerta.
Nos ponemos a reír un poco más en el rellano.
-Oye, eso que has dicho… Parecía que lo dijeras con segundas intenciones…-confiesa Kya.
-Oh, lo sé. Tampoco me arrepiento de lo que he dicho.
Otro rato riendo.
-¿Vamos a por un helado de verdad?
-De acuerdo, ¿Por qué no?
Empezamos a bajar las escaleras. Después de algunos pisos, noto pasos detrás de nosotras y ruido de hojas pasándose, como si alguien estuviese leyendo.
-Kya, escucha.
Hay silencio. Como siempre, haciéndome quedar mal.
-No oigo nada.
-No, ni yo. Pero tenía la impresión de que alguien nos estaba siguiendo.
Seguimos andando sin prestar atención. Pero de nuevo, los ruidos acechan, y parece que se van acercando.
-En serio, ¿Qué pasa aquí? Oigo pasos…
-Yo huelo una colonia de chica. Y no es la primera vez que la huelo.
-¿Te acuerdas de dónde la oliste?
-Hace muy poco… Espera, ¡Ya recuerdo! ¡Es la colonia que llevaba esa chica!
-¿Butterfly?
-No, me refería a Cheryl.
-¡Gotcha!
Cheryl se planta delante de nosotras y nos da un susto de muerte.
-¡AAAH!-grita Kya.
-¡¿Se puede saber qué haces!?
-¡Investigando! ¿Qué si no?
-¿Y tienes que hacerlo tan clandestinamente? ¡Vaya susto nos has dado!
-Vaya, lo siento. No quería asustaros, solo comprobaba una cosa. ¡Y mi análisis es impecable! ¡Gotcha!
-¿Qué demonios dices de "Gacha"?
-¡"Gacha" no, Kylie, "Gotcha"! Quiere decir "Ya lo tengo". Lo vi en una película, ¡Y me moría por probarlo!
-¿Y se puede saber por qué tienes que asustarnos para no sé qué investigación tuya?-suelto, ansiosa.
-En realidad tenía que ver con Kya. Me he dado cuenta de que te llamas como una antigua vecina.
-¿En serio?
-¡Sí, mujer! ¡Kya Collingwood! ¡No me digas que no te suena, porque a la forense Cheryl no se le escapa una! ¡Got…!
-¡Ahórrate el "Gotcha", ya lo hemos pillado!
-Jo….
Kya no sabe si contarlo todo o callarse. Decido usar una táctica para que incline la balanza al pro o al contra.
-¿Qué sabes de esa tal Kya Collingwood?
-Era muy guapa, y poco después de que se mudara conoció a un hombre. Os he de confesar que también estaba muy bueno, de esos para mojar pan.
¿Está hablando de Bradley? Intento aguantar la risa, no porque sea mentira, sino porque cuesta imaginar que una chica de dieciocho esté pillada por el padre de Kya….
-¡Ah…!-Kya se pone pálida.
-Se quedó embarazada, y después no la volví a ver. Murió en el hospital, pero no del parto, ¡Asesinada! Pobrecilla. Era muy maja. Hablé un par de veces con ella, aunque yo era pequeña por aquél entonces.
-¿Y qué hay de la hija de Kya?
-¡Lo sabía! ¡La conocéis!
-¿Cómo?
-¡Con la información que os he dado no podíais saber de casualidad que su bebé era una chica! ¡Gotcha!
-¡Mierda!
Me ha pillado. Supongo que sigo aturdida por su comentario.
-¡Decídmelo! ¡No se lo diré a nadie, lo juro! ¡Anda, porfa!-Cheryl insiste sin parar.
-Kya Collingwood era mi madre…-Confiesa Kya.
-¡¿Cómooooo?! Entonces, ese hombre…-Cheryl se sonroja de vergüenza y suelta una sonrisita de "Ups"- Vaya, lo siento, no quería que te lo tomaras a mal…
-No, tranquila. Pero ya sé la historia. Mi madre murió asesinada poco después de tenerme a mí y fue mi padre quien se hizo cargo de esa hija suya.
-Vaya… No lo sabía… Lo siento. ¿Pero tu padre?
-También murió asesinado.
-¡No es posible! ¡Lo siento muchísisimo!
-Te sobra un "-si-". Pero así es. Las dos queríamos saber qué le pasó a la pobre mujer para acabar de esa forma. Pero no sabemos nada…
-Yo no sé demasiado, porque esa noticia no se filtró mucho por los medios, pero algo sí que sé. Murió por un disparo en el pecho, y siguió milagrosamente con vida un minuto más después del impacto. Parece ser que el asesino entró y huyó por la ventana.
-Sí, eso es lo que sabemos… Y el lugar en que ocurrió todo esto fue el JK Kinsey, ese hospital que está a cuatro manzanas de aquí…-completa Kya.
-En efecto. Sé dónde dices. Y creo que podría conseguir permiso para ir allí y examinarlo todo.
-¡¿En serio?! ¡¿Todo sigue igual?!-grito.
-Pues sí, pero tendría que hacer un par de llamadas, y ya es un poco tarde para ir hoy. Son casi las seis menos cuarto. Intentaré tener hora para mañana.
-¿De verdad podrías?
-Tengo muchos contactos en la universidad. Seguro que lo logro.
-Muchas gracias, Cheryl. Te lo agradeceríamos.
-Como siempre digo, ¡No hay de qué!
Dios… Todos estos personajes a los que tengo por vecinos parecen sacados de una novela: una lunática que viste de princesa, dos mujeres "kaput", un psicópata (probablemente) que va matando gente… ¡Y una medio forense chiflada! Y para acabarlo de arreglar, tuve que venir yo a completar la lista.
-Mañana por la mañana vendré a buscaros a vuestro piso. 15º 2ª, ¿Correcto?
-Sí, correcto.
-Entonces, mañana os daré un toque e iremos a donde la liebre cazó al conejo…
-Deja el argot de poli, Cheryl. No se te da bien.-me sincero.
-*Quejido*Bueno, nos vemos. He de ir con Tim y Toby.
Cheryl vuelve a su piso.
-Kya, es un comienzo. Podremos averiguar lo que le pasó a tu madre.
-¿Tú crees? Eso espero, de verdad. Gracias por echarme un cable. Sabes que nunca podría hacerlo sola.
-¡No prob! ¿Vamos a por ese helado
