Capitulo IX
Los guardias del castillo comenzaron a anunciar por todo el pueblo la noticia de la guerra con el reino de Iranus, la lista de los hombres quienes debían asistir al evento era encabezada por uno de los más jóvenes, Darien Chiba quien con solo 16 años debía encargarse de un batallón completo.
Los hombres comenzaron a prepararse, pronto el reino de Iranus llegaría para comenzar la batalla, ellos debían evitar que Cratos se destruyera por completo. Mientras eso sucedía una hermosa joven, además de haber aprendido a montar a caballo estaba practicando tiro al arco.
- te felicito hermanita, cada vez lo estás haciendo mejor – le dice Diamante acercándose a ella
- gracias – le dice Serena bajando el arco
- aun estas enojada – le pregunta Diamante
- que pregunta más necia – le dice Serena comenzando a caminar hacia el lugar donde había incrustado la flecha
- es por Chiba – le pregunta Diamante caminando la lado de ella
- porque no vas a hacer tus cosas y dejas de molestarme – le pregunta Serena con el ceño fruncido
- no me respondiste – le dice Diamante observándola
- sí, estoy enojada por eso, tu sabias que Darien es mi amigo y si le llega a suceder algo juro que te mato – le dice Serena parándose al frente de el
- por lo que he visto, Chiba y tu son muy amigos – le dice Diamante
- claro que si - le dice Serena sacando la flecha
- que harías si le llegase a suceder algo, algún accidente durante la guerra – le dice Diamante mientras jugaba con una hoja de árbol
Serena se detuvo un momento a observarlo, entrecerró sus ojos tratando de buscar algo, su mente le decía que él tenía algo que ver con lo que le había pasado a Zafiro, negó con la cabeza y comenzó a caminar hacia el castillo
- hare todo lo que este en mi alcance para que seas mía – dice Diamante mientras destruía la hoja que tenía en sus manos
Serena entro al castillo, dejo la flecha y el arco en la mesa de la sala, camino hacia la cocina en donde encontró a Ikuko haciendo el almuerzo, pregunto por su padre y la respuesta fue que se encontraba en su estudio, ella emprendió el rumbo hacia ese lugar, antes de entrar toco un par de veces la puerta.
- quien es – sintió la voz de su padre dentro de la sala
- soy Serena – le dice ella esperando la respuesta
- pasa hija – le dice el rey
En seguida ella abrió la puerta y la cerro tras ella, camino un par de pasos y se sentó en la silla cerca de la mesa en donde se encontraba el rey resolviendo los últimos detalles de la próxima guerra del reino de Cratos
- dime que necesitas – le pregunta el rey observándola con detenimiento
- padre, porque coloco a Darien a la cabeza del batallón – le pregunta Serena
- fue por decisión de tu hermano, encontré que era lo mejor para todos – le dice el rey
- no es por desmerecerlo pero Darien solo es un joven vendedor de caballos, yo pienso que no tiene mucho conocimiento con respecto a dirigir un grupo grande de personas, y menos bajo tanta presión como lo es en la guerra, yo creo que deberías reconsiderar tu decisión – le dice Serena apoyando sus antebrazos en la mesa
- y a quien colocarías como cabeza del batallón si no es Darien – le pregunta el rey mirándola
- a Diamante – le dice Serena con mucha seguridad
- y cuál es tu fundamento – le pregunta el rey
- él ha estado tomando clases sobre cómo es necesario dirigir a un grupo grande de personas al momento de ir a luchar como es en este caso, si él será el próximo rey de Cratos pienso que lo más razonable es que el este a la cabeza del batallón sea el quien los dirija – le dice Serena
- no creo que sea lo correcto – le dice el rey negando con la cabeza
- pero porque – le pregunta Serena
- a Diamante podría sucederle algo – le dice el rey
- pero si él sabe luchar – le dice Serena
- ir a la cabeza del batallón es muy complicado, eres la persona que está siempre con el riesgo de morir, no me quiero arriesgar a perder a Diamante – le dice el rey
- o sea que la vida de Diamante es más importante que la vida de Darien – le dice Serena enfadada
- como tu dijiste, Chiba es solo un joven vendedor de caballos, en cambio Diamante es el príncipe de Cratos – le dice el rey
- no lo puedo soportar – le grita Serena golpeando la mesa con fuerza
- Serena, compórtate – le grita el rey
- no puedo comprender esto, tu siempre me dijiste que la vida de todos es importante que todos éramos iguales, no puedo entender como me vienes con esto ahora – le grita Serena
- Serena… - le dice el rey antes de comenzar a tocar su brazo izquierdo, comenzó a sentir que el aire le faltaba antes de desplomarse en el suelo inconsciente
- papa, papa que te sucede – le gritaba Serena mientras se arrodillaba a su lado para comenzar a moverlo con delicadeza
- que sucede princesa – le pregunta Peter quien había escuchado los gritos de ella desde el corredor
- mi papa no despierta – le dice Serena con lágrimas en los ojos
- no se preocupe, iré a buscar a alguien para subirlo a la recamara e ir en busca del cura – le dice Peter antes de salir corriendo de la sala
- papa, no te preocupes ya verás que estarás bien – le dice Serena besándole la frente
A los poco minutos llegaron cuatro hombres quienes ayudaron a llevar al rey a la recamara real, lo recostaron en su cama y esperaron al cura quien les daría la cura para su enfermedad.
- solo debemos rezar para que Dios haga su voluntad en la vida del rey – dice el cura cuando ya había puesto aceite sagrado en la frente del rey
- así lo haremos – le dijo la reina
- por el momento debería tomar el puesto de mi padre y guiar en este periodo oscuro por el que estamos pasando – dice Diamante recibiendo una fría mirada de parte de su hermana
- yo creo que eso sería lo mejor hijo – le dice la reina quien estaba sentada al lado del rey
- el reino de Iranus se arrepentirá de habernos declarado la guerra, juro por Dios que nuestro reino seguirá siendo el más próspero y que todos los reinos que osen llevarnos la contra serán desparecidos por completo – dice Diamante en un tono que hizo que la reina cerrara los ojos rezando para que su marido se recuperara los más pronto posible
Los días comenzaron a pasar y el rey no había tenido evolución, el cura seguía insistiendo que esa era la voluntad de Dios y que había que seguía rezando para que la gracia divina cayera sobre él y sobre el reino.
Diamante estaba mirando por la ventana, veía como los hombres comenzaban a despedirse de sus mujeres y sus hijos para partir rumbo a la guerra, veía también a los hijos despidiéndose de sus padres o en algunos casos esposos e hijos despidiéndose de su esposa y su madre, muchos tenían claro que irían a ese lugar pero nadie estaba seguro si volvería.
- hijo, por favor, prométeme que te vas a cuidar – le dice la madre de Darien abrazándolo mientras un llanto desconsolado brotaba desde lo más profundo de su alma
- juro por Dios que volveré – le dice Darien abrazándola
- mi muchacho, aquí te estaremos esperando – le dice su padre quien se unió al abrazo
- díganle a mis hermanos que los adoro con todo mi corazón – les dice Darien
- así lo haremos hijo – le dice su padre dándole pequeños golpes en su hombro derecho
- Chiba, es hora de irnos – le grita un hombre
- bueno, me tengo que ir – les dice Darien levantando los hombros
- cuídate hijo, estaré rezando para que Dios te proteja y te cuide – le dice su madre tomando su rostro con ambas manos acercándolo a ella para luego apoya su frente con la suya
- gracias madre, recuerda siempre que te amo – le dice Darien con los ojos cerrados tratando de la que las lágrimas no se escaparan de sus ojos
- te estaré esperando – le dice su madre dándole un beso en la mejilla
- volveré – le dice Darien antes de comenzar a caminar con rumbo a la guerra
En ese momento fue cuando su madre se derrumbó, sabía que la guerra era muy peligrosa y que había una gran posibilidad de que su hijo no regresara con vida, menos aun sabiendo que él era la cabeza del batallón, ellos siempre eran los primeros en morir.
- Tranquila mujer, el volverá – le dice el padre de Darien sosteniéndola entre sus brazos
- si tu hubieses ido con el estaría más tranquila – le dice la madre de Darien sollozando mientras los últimos hombres salían de Cratos
- pero mujer tu sabes que tengo 60 años, ya no puedo luchar como un muchacho de 20, no sabes los deseos que tengo de ir a apoyar a mi hijo pero sería un estorbo para él y para los demás – le dice el padre de Darien
- algo me dice que él no volverá – le dice mientras un fuerte sollozo la atacaba y comenzaba a llorar otra vez
- vamos adentro e intenta calmarte – le dice el padre de Darien tomándola en brazos e ingresado junto a ella a su hogar
En el castillo Serena había ingresado a la habitación de su padre, ahí vio a su hermano quien observaba por la ventana todo lo que estaba sucediendo fuera.
- Estarás muy contento con esto – le dice Serena parándose a su lado
- no entiendo a lo que te refieres – le dice Diamante
- a eso, como gozas viendo a la gente sufrir – le dice Serena apuntando hacia afuera
- yo no gozo con eso, solo estoy verificando que todos los hombres que rondan entre los 16 y 50 años hayan salido a la guerra – le dice Diamante con mucha naturalidad
- hablas como si eso fuese algo normal – le dice Serena con el ceño fruncido
- y que quiere que haga, las guerras son normales hermanita, que la gente muera también lo es – le dice Diamante
- eres un monstruo – le dice Serena
- piensa lo que quieras – le dice Diamante saliendo de la habitación
Serena miro a su padre quien aun seguía postrado en su cama, se acercó a él y se sentó en una de las orillas, con gran amor acaricio su frente mientras que tomaba la mano de él.
- juro que haré todo lo posible por defender nuestro reino, aunque eso me cueste la vida, recuerda que te amo mucho papa, perdóname por lo que hare, pero necesito ir a ayudar a Darien él necesita mi apoyo, ahora me tengo que ir a preparar – le dice Serena dándole un beso en la frente
Fue hasta su habitación, espero a que se hiciera de noche y que las luces estuviesen apagadas, en medio de las penumbras saco unos pantalones que le había robado a Peter hace unas semanas atrás, de uno de sus muebles saco un gran cuchillo que estaba afilado al punto que podía cortar cualquier cosa se acercó a un espejo tomo su pelo con una mano mientras que con la otra tomaba el cuchillo, comenzó a cortarse el cabello hasta dejarlo como el corte de un hombre.
Se colocó la camisa, los pantalones, se puso un gorro muy antiguo que encontró por ahí, tomo el cabello que estaba en el suelo y lo escondió donde sabía que nadie lo encontraría, se colocó una chaqueta de varón y salió de su habitación con las botas en la mano para no despertar a nadie.
Salió por la puerta de la cocina, ensillo su caballo, tomo sus flechas y su arco, se ensucio la cara con un poco de tierra para pasar desapercibida entre todos los hombres que estarían en ese lugar, se subió a su caballo y comenzó a partir rumbo a la guerra para defender al reino que amaba y al chico que amaba.
