HE VUELTO! (Con las mismas excusas de siempre). Jeje, pero he vuelto y eso es lo que importa, ¿no?

Espero que éste capítulo les guste, ya que lo escribí en una o dos horas, jeje.

Me disculpo por la tardanza, pero sin más por el momento, he aquí el capítulo 11 :D

Inazuma Eleven No me pertenece, sólo Rino, su familia, sus compañeras de gimnasia y cualquier otro personaje inexistente en Inazuma eleven ;)

Capítulo 11. Frustración.

En mi tercer intento, estaba a punto de quitarle en balón otra vez, pero sentí que algo me lastimaba el tobillo.

Caí al suelo inmediatamente…

—Te lo dije, no puedes contra mí —Dijo Fudou altaneramente.

Fruncí el ceño, molesta. Me levanté lo más rápido que pude, y a pesar de que me dolía el tobillo, tomé el balón y pasé velozmente a Fudou. Antes de que pudiera darse cuenta de ello, volví a pasar con rapidez, y lo repetí una última vez… volví a caer al suelo por el esfuerzo y lo miré con arrogancia.

—He ganado —Dije.

Él abrió los ojos, sorprendido y molesto.

—¡Eso no es válido! —Objetó—. ¡Eso fue trampa!

—Te equivocas —Contradije—. Lo que hice fue limpio. Lo que tú hiciste, fue algo inmaduro y estúpido.

—No sé de qué me hablas —Negó.

—¿Me crees tonto? Yo sé que me lastimaste el tobillo a propósito —Lo acusé molesta.

—¡Estás loco! Tú solo te lastimaste el tobillo —Insistió.

—Tú fuiste el que me pateó —Insistí, cada vez más molesta.

—En ese caso quién te manda a ser tan débil —Dijo dispuesto a irse.

Me levanté con dificultad y lo miré.

—En ese caso, si yo soy débil tú eres un cobarde.

Él me miró con los ojos encendidos.

—¡¿Qué? —Exclamó.

—Lo que escuchaste —Respondí mordazmente.

Antes de que pudiera preverlo, Fudou me soltó un puñetazo en el estómago, sofocándome. Volví a caer al suelo.

—Sigues siendo débil —Dijo, y se fue.

Miré el suelo con furia. Apreté mis puños en el suelo y me dispuse a levantarme de nuevo.

—¡Espera! —Me dijo Kazemaru y me ayudó a levantarme. Puso mi brazo alrededor de su cuello y me llevó a rastras a una banca, a pesar de que yo trataba de soltarme. Fudou no me iba a dejar en ridículo tan fácilmente.

—¡Suéltame! ¡Esto aún no termina! —Insistía.

Me sentó en la banca y el resto del equipo se arremolinó alrededor de mí.

—¿Estás bien? —Me peguntó Endou.

—No te preocupes, ése sinvergüenza nos la va a pagar —Dijo Someoka, no sabía si lo decía por animarme o si lo decía realmente molesto.

—¡Haruna,trae el botiquín! —Gritó Aki.

—Oye amigo, ¡le diste una paliza! —Me animó Tsunami.

—Aunque terminó todo herido, jijiji —Se burló Kogure. Lo miré fríamente y su risa se transformó en una mirada asustada.

—Él es definitivamente un mal perdedor —Dijo Kido cruzando los brazos.

Sin embargo, Gouenji me miraba fijamente, y no sé por qué me dio un escalofrío. Eso me molestaba.

—Vaya, fue un gran desafío, ¿Desde cuándo juegas fútbol? —Me preguntó Endou.

—Desde pequeño —Me limité a responder.

—Eres veloz —Me dijo Kazemaru—. Me gustaría tener una carrera contigo.

Me pareció una gran idea, pero sería después.

Asentí levemente.

Haruna llegó en ése momento con un botiquín y me trató el tobillo. Me dolía un poco.

—Parece que no podrás jugar por el momento —Dijo ella.

Mis ojos se abrieron como platos.

"Lo siento, no podrás jugar algún tiempo…"

¿No podría jugar? ¿Justo ahora que había vuelto?

Mi expresión de furia debió de ser muy grande, ya que todos se callaron.

Miré a Aki molesta, y ella se puso nerviosa.

Se acercó a mí torpemente. En contra de mis principios, de pedí que me ayudara. Solamente quería alejarme de ahí.

A pesar de las objeciones del equipo, me fui acompañada de Aki. Una vez lo suficientemente lejos como para que no me oyeran, mi enojo explotó.

—¡Lo voy a matar! —Dije molesta.

—¿A Fudou? —Preguntó Aki, y yo la miré dándole a entender que era obvio.

—¿Sabes cuántos meses tuve que esperar para poder volver a hacer algún deporte? —Me quejé.

—¿En serio? —Me preguntó Aki sorprendida. Yo había abierto la boca de más.

Suspiré con resignación.

—Tuve un accidente —Le dije.

—¿Por eso dejaste el fútbol?

—En parte… —Susurré.

—Lo lamento —Dijo ella—. No sabía que esto iba a pasar y… tampoco debí haberte juzgado sin saber qué había pasado.

—No importa —Dije.

Aki me llevó a su casa y ahí pude cambiarme la ropa de chico. Miré mi tobillo vendado con expresión de molestia y tristeza. Ella me dijo que mientras menos intentara forzarlo, más pronto sanaría. Por lo tanto, no más fútbol, y no más gimnasia. Eso me hacía sentir frustrada y molesta. Era algo que creí no volvería a vivir, y ahí estaba: con un tobillo vendado y un abdomen moreteado.

Gruñí con frustración.

—No te preocupes, ya sanará. Por lo tanto, ya nos la veremos el equipo y yo con Fudou —Trató de tranquilizarme pero no me ayudó para nada.

Escondí la ropa de chico en mi mochila y llamé a mi mamá con el teléfono de Aki. Le dije que caminando con ella me había torcido el pie al pisar una piedra suelta y que si podía venir por mí. Una vez en casa, mi madre me miró con tristeza.

—No puedo hacer ningún deporte —Susurré.

Mi mamá me preparó un pastel de chocolate con la intención de animarme un poco. Estoy segura de que recordaba la depresión que sentí aquella vez que tuve que dejar el fútbol.

El día siguiente me la pasé todo el día en cama, leyendo un libro o (sin que me viera nadie) revistas de deporte. Recordé lo mucho que me apasionaban y me sentí cálida por dentro, pero la sensación no me duró mucho debido a que recordé mi lamentable estado y volví a caer en la frustración.

Recordé aquella vez en la que Rikuto se lastimó un tendón de la pierna derecha y también tuvo que permanecer en cama. Su cara de molestia era tan grande, que tuve que animarlo jugando a pasarnos el balón con la cabeza. Mamá nos alegó que no jugáramos fútbol dentro de la casa y, al no hacerle caso, rompimos el florero de cristal. Tuvimos que comprarle entre los dos uno nuevo.

—Rikuto… —Susurré.

Al día siguiente tampoco salí de la cama, así que no fui a la escuela. Ya en la tarde, Aki me visitó para ver cómo estaba.

—¿Cómo estás? —Me preguntó.

—¿Se supone que tengo que responder? —Respondí con sarcasmo.

—Lo siento —Se disculpó apenada.

—A todo esto, ¿Cómo diste con mi casa? —Le pregunté.

—Bueno, llamé para preguntar por ti, pero tu mamá me dijo que mejor viniera y me dijo cómo llegar.

—Ah —Me limité a decir.

—¿Sabes? Fubuki se veía extraño… me preguntó si sabía por qué no habías asistido a clases —Dijo ella.

Fruncí el ceño, extrañada.

—¿Qué le dijiste? —Pregunté.

—Le dije que había escuchado que estabas enferma, pero que no estaba muy segura —Respondió—. Traté de hacerlo de manera que no sospechara. Pero en la práctica de fútbol me preguntaron cómo estaba tu tobillo. Al parecer les has agradado, bueno, a casi todos —Rectificó.

—Vaya… es un equipo bastante extraño —Mencioné.

—¿Extraño?

—Sí, bueno… el equipo en el que estaba no era tan entusiasta… y siempre me lo dejaban todo a mí… aunque, supongo que no me importaba… siempre me ha gustado la atención… —Dije pensativa.

—¿Estabas en un equipo? —Me preguntó. Me di cuenta de que había pensado en voz alta de nuevo.

Asentí con la cabeza.

—Era un equipo femenil —Agregué.

—¿Qué posición jugabas? —Me preguntó emocionada.

—Delantera y portera —Respondí.

—¡Wow! —Exclamó—. ¿Cómo era tu capitana?

—Era una gruñona presumida y entusiasta al fútbol… siempre se esforzaba por llevar al equipo adelante… —Enmudecí de repente.

—Vaya, parece que era una gran persona —Dijo ella, —. ¿Cuál era su nombre?

Miré al suelo.

—Rino Suzuna —Susurré.

Ella quedó boquiabierta.

—¿Eras la capitana? —Preguntó.

—Sí —Respondí.

—¡¿Jugabas fútbol? —Escuché la voz de mi hermana en la puerta. La había dejado abierta, y ella había escuchado mi conversación. Abrí los ojos, pasmada.

—Ay, no… —Susurré. Ella no debía saber que yo jugaba fútbol…

Continuará… (si comentas)…

Bueno, ¿Qué tal? Lo escribí en una hora, jeje… soy más rápida cuando me quitan el Internet (u.ú). Bueno, espero les haya gustado (*-*) siento que cada vez, Suzuna vuelve a ser la misma, y como amo tanto a mis personajes… eso me hace sentir muy bien…

He de confesar que… estos últimos días tuve una especie de bloqueo de escritor… comencé a cuestionarme acerca de si la escritura es lo mío… cierta persona me dijo que no era así, y que mi manera de escribir no era buena, y no es que me lo haya creído al 100, pero es que como de por sí había perdido la "inspiración", comencé a cuestionarme… por supuesto, aún me falta mucho por aprender acerca de la escritura, todo cuanto sé de ello, lo he ido aprendiendo sola… recuerdo que cuando tenía 11 años escribía toda la historia en mayúscula y con guiones, algo así como:

YO: HOLA.

TU: HOLA.

(Etc.)

Con el tiempo he tratado de mejorar, y sé que con críticas constructivas lo lograré… perdón por esta confesión, no era necesaria… pero aún así, quiero su opinión acerca de mi manera de escribir y mis historias… ¿les falta algo? ¿Les sobra algo?

Sea lo que sea…

De antemano, agradezco a todas aquellas personas que leen mis historias y tienen la paciencia de esperar al siguiente capítulo… siempre que me comentan, me siento capaz de lograr cosas muy buenas, así que cada capítulo que escribo, es para ustedes.

Muchas gracias.

Allie (Aly).