Petunia sonrió, había logrado su cometido. Se había hecho pasar por una adolecente que le atormentaban las pesadillas y que por tiempos escuchaba voces. Todo lo que tenía que hacer para conseguir medicamentos fuertes para que su pequeña hermanita pudiera descansar. Sonrió mientras enviaba las pastillas a su hermana.

Vio como algunos niños iban con sus disfraces de brujos, calaveras, Superhéroes. Rodó los ojos ante la ironía, sus hermanas eran brujas y ninguna se vestía así, fue a abrir la puerta para dar los dulces a los niños que estaban tocando. Como deseaba que su pequeña hermanita estuviera presente para llevarla a pedir dulce cuando era una niña.

—¿Tuney? —escuchó que su padre le hablaba. Cerró la puerta para ir hacia la cocina.

—¿Qué paso padre? —preguntó.

—nos acabamos de enterar que vas con un psiquiatra. ¿Es verdad?

Petunia maldijo en su interior. Ese psiquiatra y sus valores éticos. Petunia les sonrió a sus padres nerviosamente.

—mi hermana pequeña me necesita. —Lo dijo firme—. Y hare todo lo posible para que ella este bien —habló con voz más fuerte y segura. Petunia se aseguraría que su hermanita no sufriera. Estaba perdida en sus pensamientos que no sintió cuando su madre le dio una bofetada.

Petunia se agarró la mejilla, sentía como se tornaba caliente y ardía. Los ojos les escocían, sintió que las lágrimas empezaban a brotarle.

—¿¡QUË DIABLOS LE ESTAS DANDO A LILY¡? —gritó la señora Evans.

Petunia tenía unas ganas de responderle gritando y hacer un numerito de rebeldía. Pero lo primero que hizo era reírse. Se carcajeó. Se burló de sus padres.

—descuida madre, que su querida Lily no le pasara nada. —con esas palabras se retiró de la cocina para ir a su cuarto y ponerse a llorar.


Había algo raro en el ambiente. Sabía que este día iba ser un mal día. Iba con su amigo Regulus, ella iba escuchando de como un Wingardium Leviosa podía ser mortal. Regulus le gustaba regodearse de su conocimiento.

—¿me estas escuchando? —preguntó el moreno. —¿Qué estás buscando? ¿Qué ves? —Hermione volteo a verlo. Por unos instantes observo de nuevo su alrededor para verificar que no hubiera nada.

—¿alguna vez has sentido que va pasar algo malo? Como si fuera una premonición. Creo que hoy un trol me encontrara e intentara matarme —volteó a ver de nuevo a sus alrededores queriendo confirmar lo que estaba diciendo.

Regulus se tensó. Se acercó más a Hermione y la tomó de las mejillas.

—¿has tenido una premonición? ¿Un trol entrara a Hogwarts? ¿A qué hora será eso? —preguntó impaciente Black.

—no, no es eso. Solo dije que presentía que un trol iba… olvídalo. ¿Quieres ir a la biblioteca? —preguntó.

Regulus, suspiró aliviado. Ambos niños reanudaron su plática sin saber que un par de ojos grises los observaba.

—Sirius, ¿a quién ves? —preguntó un niño de lentes redondos.

—a nada, solo creí ver a alguien conocido.

James Potter fijo su vista hacia donde iba una pareja peculiar. Regresó su vista hacia su amigo.

—tu hermano va con una chica que no es de su casa. Parece que le tiene cariño —comentó mientras observaba al menor Black que iba hablando, haciendo señas y tratando de llamar la atención de la pelirroja.

—eso parece —lo dijo no muy convencido. Sirius estaba intrigado que su hermano estuviera conviviendo con alguien que claramente no era un Sangre pura.


Terminaron de hacer la tarea de encantamientos, ahora, le tocaban herbología y agradecían que ambos tuvieran la misma clase.

—Amaryllis, trata de poner atención para que la profesora Sprout no te ponga detención. ¿Estamos? —dijo preocupado Regulus.

Hermione asintió.

La clase inicio, Hermione ponía atención. Extrañaba demasiado a su muñeca, Luna, suspiró mientras una sensación en el pecho se profundizaba.

—¿Qué tienes? —preguntó Regulus al verla decaída.

—¿crees que Luna aparezca hoy?, La extraño —murmuró Hermione mientras mezclaba el abono con la tierra. No podía descifrar lo que estaba sintiendo. Era como una presión en el pecho estuviera consumiéndose en la profundidad de su alma para después estar a punto de estallar si no tenía a Luna a su lado.

—no te preocupes, sé que aparecerá hoy. Ya verás. —lo dijo convencido y muy seguro Regulus.

Hermione le dio una sonrisa y sin darse fijarse no se dio cuenta que había invocado unas llamas en las manos. Las llamas rápidamente avivaron al pasto seco y el fertilizante que contenía la tierra.

—¡EVANS! —gritó la maestra.

Hermione se sobresaltó y sin poder controlarse puso sus manos en posición de evitar cualquier golpe.

—no me pegue —susurró mientras sollozaba—, por favor no pegue

Regulus al ver la cara de miedo que ponía Hermione sintió su sangre hervir. ¡Esos muggles golpeaban a Hermione!

Y la magia accidental estalló. El invernadero empezó arder mientras Hermione lloraba. Algunos alumnos salían despavoridos mientras la maestra controlaba el fuego. Regulus se quedó a lado de Hermione mientras trataba de calmarlo. Le dolió dejarla aturdida pero era la única forma de que su pequeña vidente lograra calmarse.


N/A

hace unas semanas estaba lamentándome la perdida de mi lap. en ese trascurso de tiempo algo pasaba por mi cuerpo que no le tome importancia. ahora que llegamos al 2019 tengo unas ganas de querer llorar. pero se me es imposible porque... no puedo hacerlo.

ahora, me van quitar la mitad de mi oreja por un tumor. ¡vaya sorpresa!

el miedo se apodero de mi por saber que mas sorpresas voy a tener en mi cuerpo. Sufro de trastorno de Disociacion de personalidad múltiple, me es imposible seguir consciente de lo que a veces hago. y ahora el miedo inicio mas que antes. asi que no creo poder seguir escribiendo, la lucides de mi mente se empaña y no quiero estrofiar un fic que perdió sentido.

A todos ustedes por favor vayan al doctor, las cosas que nunca sabíamos que estaban ahí se van acumulando y de la nada estalla. La realidad en que lo enfrentas es muy diferente a lo que uno lee. Cuídense.