¡Hola! Aquí estoy con más de está historia, como dije en el Cavalier, ahora que estoy de vacaciones puedo publicar cada semana. Lamento mucho la tardanza, ya algunas no se acordaran de que está historia existe pero por mi conciencia he decidido no abandonarla y terminarla, eso no quiere decir que este cerca de acabar, apenas vamos entrando a lo caliente.
En este LARGUISIMO capitulo cerramos el tema de Katniss como traficante y entramos en algo mas complicado, Coriolanus Snow. No me he olvidado de la apuesta, es solo que como dije al principio de todo, no es el tema principal. En el otro capitulo (ya hecho) tocare ese tema y todo se pondrá caliente.
Muchas gracias por las que siguen dejándome comentarios privados animandome para que siga la historia, os agradezco un mundo, los favoritos que le dan, los follows, los reviews, que gracias a esta historia ustedes me den favorito y follow a mi persona como escritora, eso me llena bastante, hace que siga queriendo escribir.
No digo más! Solo que las amo y gracias
Consejo musical: Sleeping at night by Caught a Gosh.
Bleed it out by Linkin park -Para la parte donde aparece Annie.
Feedback is Love!
A la mañana siguiente el rubio se despertó un poco agitado, las luces iluminaban su apartamento, juegos entre el naranja y el rosado hacían reflejar los ventanales. Quería llegar temprano a la empresa, sabía que debía terminar un asunto, más que terminarlo, arregarlo. Se colocó su traje de tres piezas, una combinación suave, grisasea con azul, lo que generaba que sus ojos resaltaran entre aquellas largas pestañas. Cogió su maletín para inmediatamente marchar hacia su lugar de trabajo. Al abrirse las puertas del ascensor en el piso 87 sus pasos distinguidos por una inmensa decisión pisaron el umbral de la puerta de su compañero de trabajo, ingresando en la que había sido su antigua oficina…
-Ey, se que estas molesto de que yo fui promovido primero que tu, pero si llegas a amenazar a otro de mis pupilos aspirantes a ser asociado, te pateare el trasero –Gale rió
-¿Ahora tienes pupilos?
-No te hagas el idiota conmigo, ¿vale? –Dio unos cuantos pasos hasta quedar frente al escritorio- todos los años tu escoges uno de los competidores que al final resultan siendo una mierda para la empresa
-Porque son de Harvard, los de Harvard saben a mierda
-No, saben a mierda porque tú los evalúas –Asevero con seguridad- este año es diferente, yo tengo el derecho de nombrar a un asociado, yo soy el que los evaluó
-Pero yo los entreno –Testifico Gale
-Por esa razón mientras que los otros 8 son una mierda, Katniss y Finnick ya han ganado varios casos y hasta han conseguido clientes para la empresa –Peeta negó con la cabeza a la vez que daba ligeros pasos de un extremo del escritorio hacia el otro- No sé cuál es el método que aplican en Columbia, pero no esperes que permita este tipo de abuso en ninguno de ellos dos
-No puede ser –Pronuncio Gale mientras se recostaba en la silla lentamente y una enorme carcajada salía de su boca
-¿Qué es tan divertido? –Pregunto un poco cabreado Mellark
-Sientes algo por Everdeen
-No seas idiota
-¡Peeta Mellark! ¡Y ni siquiera has tenido relaciones con ella! Así que… ¿tengo que conmoverme por el sentimiento puro que ha nacido en ti? -Comento sarcásticamente. Peeta realizo una expresión de cansancio hacia los comentarios impertinentes de su compañero- No sé que hubiese sido de su reacción si te hubieses enterado que el año pasado contrate a un actor para despedirlo frente a los competidores –Gale carcajeo- fue muy divertido
-¿Contrataste a un actor para…? Espera, eso es –Los ojos del rubio se abrieron como platos, su boca se cerro y elevo sus hombros- Quien diría, a la final, Columbia no es tan mierda como pensaba, gracias Gale –Dijo Peeta mientras abandonaba la oficina de Hathawore
-Y ahora… ¿Qué dije?
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En AHRC Health Care Inc
-Katniss
-Por favor Prim, no luzcas sorprendida, solo soy tu hermana que vino de visita –Sonrió dominantemente Katniss, a su vez, tomó posesión de una de las sillas de ese lugar
-Visita como la anterior visita, ¿ese tipo de visita? –Los ojos azules de prim tan penetrantes como los de su jefe la desconcentraron, si, era cierto, por apariencia correspondía más a Peeta ser el hermano de Primrose, no ella, pero no le hubiese deseado ese mal a nadie, le costó 24 años poder distinguir la verdad o mentira proveniente de los labios de aquella escuálida rubia
-Sí, mi visita tiene que ver con la anterior visita
-Dije que no quería discutir más ese tema, ¡Para que carajos estoy en este lugar si no respetas el esfuerzo que hago por recuperarme!
-Aquí las dos estamos haciendo el mismo esfuerzo Prim –La morena pronuncio calmadamente esas palabras mientras su mano derecha recorría el borde de aquella madera desgastada
-Cinismo es lo que más te define, ¿lo sabías?
-Creo que es arrogancia lo que domina mi personalidad como tú dominas la manipulación Prim –Una pequeña sonrisa apareció en la boca de ambas, era un juego de dominio que apenas empezaba
-Mira, mira, por fin has decidido quitarte la careta
La delgada morena soltó una carcajada, levantándose lentamente y dirigiéndose al buffet que ofrecía aquel lugar de cuidado, si iba a enfrentar la verdad había escogido hacerlo cómodamente, se sirvió un café junto a un croissant, colocó un poco de nata en su plato, encaminándose de nuevo a la silla que estaba ocupando hace unos instantes
-¿Hace cuanto que no come la piraña? –Pregunto Prim, al segundo encendió un cigarrillo, Katniss la ignoró para poder morder a gusto su exquisito pan francés. Levanto la mirada clavándola en el cigarro que su hermana se encontraba inhalando- Sabes es irónico, que me dejen tener una cajetilla simplemente para poder dominar la ansiedad, ¿Sabías que sufro de ansiedad?
-Tú no sufres de una mierda Primrose ¿Sabes para que vine?
-No en realidad Katniss, ya que por fin me hablas desinhibida, estoy esperando que lances la tercera bomba nuclear hacia a mí, cuéntame, ¿Qué tanto puedo manipular a la gente y con qué tanta arrogancia puede tu personalidad manejar las situaciones? –Everdeen sonrió, dándole un sorbo a su café
-La última vez que vine montaste el espectáculo perfecto para hacerme creer que habías abandonado ese mundo
-El mundo al que tú quieres volver –La interrumpió la rubia
-Al mundo al que yo quiero volver, también recuerdo lo mal, mal, mal –acentuó un poco el drama en esa palabra- que te sentías por que la pobrecita de mi hermana había sido acusada de la muerte de mis padres…
-Lo que fue cierto –Comento Prim interrumpiéndola de nuevo
-Oh, es cierto porque tu lo hiciste, no me vengas con mierda, me llamaste para que carajos… ¿matarme? Eso es lo que pretendes –Prim se levanto de un solo golpe- ¡Dime la puta verdad! ¿¡Por qué estas buscando el maletín!?
-¡Porque es mio! –Gritó, sus brazos se encontraban extendidos- Ese maldito maletín que está en tu poder es mío
-Tú no eras deliver, yo sí, ¿Por qué se supone que debo creer eso? –Una ligera risa salió de la boca de Prim
-No lo comprendes ¿cierto? –La demacrada rubia dio unos cuantos pasos hasta quedar frente a la morena, estaban tan cerca, tan agitadas, que la humedad de sus respiración se mezclaban- Sí, es cierto, el final de esto es tu muerte, te quieren muerta, yo te vendí, te tendí una trampa y esa pequeña cosa rectangular hecha de cuero que has cuidado más que a tu vida es lo que le pondrá fin –Prim se alejo sin detener sus palabras- Por esa razón mataron a nuestros padres
La mirada de Katniss divago por varios segundos, su mano derecha sudorosa esparció toda aquella sustancia incolora por su cabello, no iba a perder el control, no iba a dejar que ella ganara, ¿pero en qué? En ese instante toda la información contenida en su cabeza se mezclo, dejándola en blanco, bloqueándola por completo
-Déjame ver si lo entendí… Me vendiste, me tendiste una trampa, intercambiaste maletines, seguro varias bandas están detrás de él y como había desaparecido del mapa…
-…Tenía que regresar y comunicarte contigo para que volvieras a salir –La morena asintió con su cabeza, dando unos pequeños pasos hacia atrás- Ves Katniss, soy como Google Maps, no eres la única Iron Man aquí presente
-La única diferencia es que el es un superhéroe y tu eres una maldita drogadicta que morirá de una sobredosis algún día –Pronunció aquellas palabras mientras caminaba hacia la salida, no necesitaba escuchar más
-¡Auch! Es justo, el karma ganaría el premio nobel si eso sucedería, ¿No lo crees?
-Puedes joderte Primrose –Espetó con amargura
-No creas que soy la única involucrada en esto –Grito la rubia en un tono de burla, esa burla que siempre había querido utilizarla en su hermana mayor. Venganza.
-¿Que quieres decir?
-Es simple, no hay rodeos, dije… "No creas que soy la única involucrada en esto" alardeas de tu inteligencia ¿no?, descubre quienes vendieron tu cabeza entonces
-¿Quiénes? ¿Hay más? –Prim soltó una carcajada mientras acariciaba su cabello
-Y pensabas que la más odiada de este planeta era yo.
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En el edificio de Cecilia
-Buenos días
-Buenos di… Oh! Señor Mellark! muy buenos días ¿en qué podemos servirle? –Decía muy amablemente la secretaría
-Necesito hablar con la señorita Cecilia
-Por supuesto, ella se encuentra en su oficina, ya le hago el llamado
-¿Podrías no hacerle ningún llamado? Ella ya estaba al tanto de mi visita –Mellark levanto su ceja pícaramente, la insignificante mujer asintió con timidez dejándole pasar. El rubio cogió una manilla y le giro entrando sin anunciarse a la oficina de Cecilia
-Pero qué demonios… -Pronunció un poco exaltada esas palabras mientras se levantaba de su asiento
-Podrías ya cortar el drama y las mentiras
-Le dije a Katniss que no iba a testificar en el tribunal –La reacción de Peeta fue la misma que tendría una persona al escuchar un chiste malo, dejar salir la carcajada sin encontrarle sentido a las palabras
-No estoy aquí por eso, se lo que hiciste –Expulsó aquellas palabras con seriedad
-¿De qué estás hablando Mellark?
-Tú nunca trabajaste para la empresa Mozrt, por lo que nunca fuiste abusada laboralmente por Natalia
-Eso es una…
-Mira Cecila –La interrumpió de inmediato- Te puedo decir que tengo los cheques cancelados o las transferencias bancarias o cualquier pista decisiva que exista… pero tienes razón, no lo tengo, todavía, porque las tendré y cuando las tenga en mis manos iras a la cárcel, al menos de que me digas que realmente es lo que está pasando aquí –Cecilia tomo un fuerte suspiro mientras dejaba caer todo el peso de su cuerpo sobre su asiento, dirigió su mirada hacia Mellark quien con una segura expresión termino diciendo- Yo soy el hombre al que le cuentas
-La empresa con la que me expandiré al exterior es Mozrt, mi asociada era Natalia, solo tenía que ayudarla a quitar esta demanda de encima para poder invertir en el dinero que obviamente se perdería en la expansión, era un win/win
-Un win/win que terminó siendo para mí
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2 semanas después
En la sala de conferencias
Un gran sonido de emoción provenía de los aplausos de docenas de abogados, celebración. Hace dos semanas Peeta Mellark había ganado un caso importante contra la empresa Mortz, revelando la actuación que había montado la dueña, está termino siendo levantada de su cargo y la persona puesta en su lugar genero un aumento a la empresa Snow & Mason, además de la libre cotización ocasionada en los eventos privados, llamando la atención de varias pequeñas industrias, terminándoles contratando como bufete de abogados. El dorado hombre logró con un movimiento casi efímero el aumento de más de $150.000.000, más de lo que cualquier otra persona pudiese lograr.
-La comisión que será proporcionada a ustedes en navidad, tómenla como un regalo, que yo les he proporcionado –Bromeaba Peeta con una copa de champagne- debo agradecer a varias personas por esto, principalmente a Johanna por confiar en mí, a Gale –El alto moreno le miro sorprendido- No lo repetiré Hawthorne –La risa de todos inundo la pequeña sala- y…
-¿No piensas agradecerme a mi Mellark? –El tono de una voz masculina se adueño de aquella reunión, produciendo un eco en todos los presentes, pero, generando una mayor reacción en Peeta y Johanna. Un corpulento cuerpo entro en la sala, alto, blanco, con una prominente barba. En un instante todo el lugar se impregno con un aroma a rosas.
-Snow –Pronuncio Mason, atónita, se levanto de su asiento, conecto su mirada con la de Mellark logrando observar la misma reacción en él, sorpresa, ingenua sorpresa. Un celular sonó haciendo que todos los ojos presentes volteasen a mirar de donde provenía.
-Los celulares deben ponerse en silencio cuando se entra en una reunión señorita… -Snow ejecuto un tonó de pregunta en la última palabra
-Katniss, Katniss Everdeen –Su voz tartamudeaba y sus parpados no paraban de moverse agitados, arriba, abajo, arriba, abajo
-Y si suena se contesta –Tres segundos después Coriolanus entrecerró los ojos- Sigue repicando- Reclamo. -Katniss inmediatamente cogió su celular y lo contesto- No aquí
"Oh" dijo esto mientras abandonaba la sala, en un segundo aquel lugar cambio los eufóricos aplausos por descontentos susurros. ¿Por qué de repente el ambiente se volvió tan pesado? ¿Qué había hecho ese hombre para provocar ese tipo de escenario? logrando que Johanna se colocara nerviosa, y desde que ella recordaba, eso era casi imposible.
-Katniss, soy yo –Escucho una aguda voz en la otra línea de su celular
-¿Rue?
-No cuelgues, se que dije que no te volvería a llamar pero, solo tengo una llamada, estoy en la cárcel, me atraparon manejando ebria, se que la última vez te grite y todo lo demás pero… no se a quien más llamar
-En camino
De regreso a la sala de conferencias
-Necesito que todos se retiren, Johanna y yo tenemos una conversación pendiente –Ordenaba el hombre con espalda ancha y de cabellera blanquesina, casi grisácea. A través de la pequeña sonrisa que adornaba su cara podía notarse lo mucho que estaba disfrutando ese momento.
-Tú no mandas en esta firma Coriolanus –Snow se hizo paso entre la multitud sentándose en la otra esquina de la rectangular y larga mesa, quedando frente a Johanna, tomó una copa llena de aquel etílico y se sentó- Todos, fuera.
Exactamente como ella lo demando, todos empezaron a salir de la sala
-Excepto tu Peeta –Solicito Snow- sabes que eres más que necesario en esta conversación
El rubio miro a Mason, quien tomaba su perteneciente puesto. La alta e intimidante mujer levanto su cabeza, no eliminaba la conexión entre sus ojos y los de Snow, ya conocía ese campo de batalla, incluso, logro ser victoriosa en él, no era algo que provocaba miedo en ella, pero, siempre se teme a lo desconocido. Peeta cerró la puerta después de que todos desertaran la sala, con un respiro se acomodo su corbata y después de varios pasos se encontraba sentado al lado de su jefa.
-Acaso se te ha olvidado porque ya no podías regresar a esta empresa –Sentencio Mellark, un color amarillo resaltaba en él
-Sabía que tomarías las riendas, siempre fuiste tú quien tomaba las riendas incluso cuando eras solo un iniciado como asociado –Comento Coriolanus con aire burlón. Con un movimiento de su mano izquierda sacó una cajetilla de cigarros, deslizando uno hacia su boca- Sabían que al final Elizabeth se murió…
-Hace 7 meses –Interrumpía Johanna- lo sabemos, enviamos flores cuando eso pasó
-Oh! Claro, los tulipanes amarillos, como olvidarlos. Tengo que ser honesto, a pesar de que mi esposa falleció por cáncer pulmonar, cuando las situaciones se ponen tensas, no puedo evitar encender uno, ya saben, para calmar el ambiente
-¿Así que te ponemos tenso? -Peeta preguntaba a la vez que sus codos pegaban sobre el pesado vidrio
Hicimos un trato cuando sucedió lo de tu mujer ¿Por qué demonios estás de vuelta? –Dijo Johanna
-Yo te puedo responder eso –Interrumpio Mellark- Porque desde hace cinco años ha estado pensando en el día en que regresaría y nos mandara a tomar el culo a ambos
-Peeta, tranquilo – Coriolanus sugirió con su tono de voz todavía calmada, era grave, profunda e inclusive penetrante- Mi nombre todavía está en esa pared, sigo teniendo el 50% de las acciones. En el momento en que ustedes me enviaron el contrato estaba pasando por el funeral de Elizabeth, no podía pensar bien, ahora ya lo hago, no he tomado la decisión todavía…
-Patrañas –Peeta se levanto se su asiento, encaminándose hacia el de Snow- Cuando nos enteramos de tu pequeña estafa, no tienes idea de cómo quería publicarlo, rezaba para que el New York Times lo anunciara, Johanna, en cambio, decidió mantenerlo en privado, ya sabes, para proteger el nombre de la empresa
-Johanna siempre tan estratégica –Comento el hombre de cabello blanco a la vez que daba un jalón a su cigarro
- Pero no has estado desde hace ya un tiempo y nosotros hemos llegado al más alto nivel –Las manos del rubio se posicionaron en la esquina de la enorme mesa- Cuando le contemos a todo el mundo en lo que estabas metido, nuestra reputación estará más que bien, la tuya en cambio no.
-Como lo he dicho antes Mellark, no he tomado la decisión todavía
-Esto es lo que pasara Coriolanus –En ese instante la voz de aquella dorada silueta se tornaba más agresiva, amenazadora- Si decides regresar, le contare a tu hija que fue lo que hiciste, de cómo mientras su madre agonizaba por esa terrible enfermedad, su padre se encontraba en un hotel de chicago revolcándose con una de las trabajadoras del buffete, ¿Crees que no soy capaz de hacerlo? –Agacho un poco mas su cabeza- créeme que sí
Con un delicado movimiento Snow se levanto de la silla quedando cara a cara con Peeta, era más alto por algunos centímetros y sin embargo el aire aterrador que el rubio desprendía podría aniquilar a cualquiera frente a él, así fuese 20 cm más alto, no importaba
-Mellark, ten cuidado con lo que dices, tus amenazas están guiando mi decisión hacia el camino que tú no quieres que yo escoja
Peeta sonrió, retrocedió unos pasos, giro, encaminándose a la puerta, al abrirla se detuvo, levanto su mirada conectándola con la del hombre que acababa de regresar a sus vidas o al menos eso era lo que él creía, porque Mellark no iba a permitir que sucediera.
-Lamento que me hayas malentendido Snow, nuestra firma no opera de mala fé y, por si no lo recuerdas, esta es la manera en que nuestro contrato funciona: nosotros decomisamos cada mes a tu cuenta una suma de dinero bastante generosa, tienes que admitirlo, después de lo que hiciste es como un regalo divino, pero, si decides volver, ese contrato se terminará y todo nueva york, incluida tu familia, conocerá el verdadero hombre que eres
- No me intimidas –Aclaro Snow
-Tú crees que tienes el juego a tu favor –Peeta preguntaba con un tono de arrogancia- Pero la verdad es que tus bolas están en mis manos, lamento si esa imagen te incomoda demasiado, pero estoy lo suficientemente cómodo con mi hombría como para decírtela y que la imagines. Ahora hazme un favor y saca tu culo de mi firma.
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En el cubículo de Katniss
-¿Qué carajos ha sido eso? – Demando Mellark con un tonó de molestia
-¿No crees que esa pregunta la tengo que hacer yo?
-No, tú no vienes a contestar mi pregunta con otra, responde
-Si estás preocupado porque haya sido Prim, puedes relajarte, no ha sido ella, es una amiga, necesito ir a la policía, la han pillado tomada manejando, me pidió que la sacara, es solo eso –Colocó unos papeles en el maletín de cuero marrón. Levanto sus ojos para encontrarse con un fantasma, porque así era como lucía su jefe en este momento- Peeta, estás amarrillo, más amarrillo de lo que usualmente eres ¿Quién es ese señor? –Preguntó a la vez que la tira de cuero se acomodaba en su hombro derecho
-Snow & Mason. Nunca te has preguntado porque el cofundador de este bufete no se encuentra comandando al lado de Johanna –El rubio inclino su cabeza hacia atrás, exhalando- No se te olvide dejarme lo que hayas conseguido con respecto a Ellis, la deposición es mañana
-Entendido
La morena observo como su jefe abandonaba la sala de los aspirantes a la asociación, en realidad aquel hombre áureo tenía razón, nunca se lo había preguntado, Johanna tampoco lo trajo en discusión, simplemente pretendía que el cofundador había renunciado a su trabajo o se había jubilado, ahora, dudaba mucho que fuese así. El teléfono de su pequeño escritorio sonó, sacándola de su ensimisamiento
-Katniss
-Ey Kat, es Annie, te llamo porque dos hombres andan preguntando por ti, dicen que es importante
-¿Cómo se llaman? –La mujer de piel aceitunada sonaba sorprendida, eso no era común que pasara
-Tresh y Coyle
-Mierda –Everdeen se levantó de su asiento, sus manos habían empezado a sudar- Annie, librate de ellos, enserio, diles…. Di que estoy en una reunión urgente, que se me murió mi abuela, lo que sea, no dejes que me encuentren –Su voz adoptó la definición de horror- tengo que salir de aquí
Un tono agudo quedo al otro lado de la línea, dando a entender que la morena abandonó la conversación. Annie levanto su mirada, observo cautelosamente a cada uno de ellos, uno lo suficiente robusto como para proporcionar un golpe de muerte y el otro, aunque pelirrojo, su altura lo hacía apto para intimidar a cualquiera. Los dos hombres mantenían la misma expresión facial, ceño fruncido, piel de la frente arrugada y mandíbula tensada. La pequeña mujer necesitaba una buena mentira y con honestidad, en el estado en que se encontraba, no sabía si estaba preparada para darla
-Lo siento muchachos, las señorita Katniss Everdeen ha tenido que entrar a una reunión, lo mejor es que regresen en otro momento…
-No, no, no, esto es lo que sucederá –El robusto moreno se acerco a Cresta- tu entraras a la sala y le dirás que es de gran importancia que salga
-¿Y que si no lo hago? –Contradijo Annie
-¿Y que si no lo haces? Quieres correr el riesgo de sa…
-Piensas que no he recibido amenazas antes en la posición donde trabajo, si Katniss cometió un error como su abogada no es mi problema, les recomiendo a ti peter pan –Le señalo- y a tu campanita –Dijo eso a la misma en que señalaba al pelirrojo- que se retiren de la firma, ya he llamado a seguridad
Los dos hombres la miraron mientras se hacían paso a la salida, ella a través de cortos pasos detrás de ellos, les observaba, las puertas del ascensor cerraron y los pies de Annie iniciaron el maratón en busquedad de Mellark. "Oh vamos, vamos, vamos" Exigía hacía si misma, sus tacones golpeaban la cerámica color beige, después de varias oficinas le vio, Peeta se encontraba caminando a paso lento con el celular entre sus manos. Annie cogió su antebrazo sin detener su paso, generando que Mellark comenzara a correr detrás de ella. El rubio no implemento una sola palabra, la siguió sin oponerse hasta llegar a su oficina, observaba como su secretaria clausuraba la puerta y el a su vez guardaba el teléfono en su bolsillo
-Es Katniss –Dejo caer la bomba mientras se volteaba aún con la manija entre sus falanges
-¿Qué ha pasado?
-Han venido dos tipos, dos hombres grandes Peeta, peligrosos, te lo puedo asegurar, cuando le he dejado saber a Katniss que ellos estaban aquí me pidió que los entretuviese así ella podía escapar –Cresta daba algunos pasos hacia adelante- ¿Qué coños pasa?
-Te lo juro que pensé que ella entregaría ese maletín de puñeteras
-¿Cuál maletín? –Pregunto Annie un poco confundida- ¿Aquel de cuero negro que cargaba hace varias semanas?
-¿Cómo sabes? –La diminuta mujer con ojos esmeralda levanto sus cejas, el rubio asintió, se sentó en el borde de su escritorio, su mente divagaba por todas partes terminando en la nada- ¿Qué debo hacer?
-Lucia bastante serio, creo que deberías ir a buscarla, si no es que ellos ya la encontraron
Annie tenía razón, a las afueras del alto edificio gotas de sudor impregnaban la ropa de aquella morena, dejando lucir su piel a través de la tela blanca de su blusa, sus piernas se alejaban más en cada paso, con los tacones de Manolo en una mano y su cartera en la otra, se encontraba Katniss Everdeen huyendo de dos hombres que eran tan veloces como ella. Al llegar a las escaleras que dirigía a la avenida se detuvo por un segundo, aprovecho para observar donde se encontraba aquel robusto moreno y su acompañante pelirrojo, pudo captar como con habilidad pasaban entre las personas, acercándose más a ella. Sin pensarlo empezó a bajar las escaleras "uno, dos, uno, dos, uno, dos" hasta llegar al último escalón, sin tomar ningún corto… agudizo sus sentidos, llegando a mirar un taxi justo frente a ella. Tras ciertos pasos llego a su objetivo, empujo al joven que intentaba montarse en el vehículo antes que ella, en ese momento no le importaba más que su propia seguridad
-¡Hacia la policía de New York! ¡Ya! ¡Ya! ¡YA! –Grito lo ultimo mientras sus dos manos golpeaban fuerte el espaldar del conductor. Este arranco de inmediato, esquivando los carros que estaban delante de él. Katniss giro su cabeza a la vez que su respiración retomaba su curso, los dos peligrosos hombres observaron cómo se marchaba, ella en cambio disfrutaba un poco de victoria, está vez había estado más cerca de las anteriores, sabían donde trabajaba y eso no estaba bien, nada bien.
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NYPD
Al llegar a la comisaria, se adentro en está, no sabía la temperatura en la cual su cuerpo se encontraba, atónita era la palabra precisa para describir como se sentía. Al terminar de pagar la fianza de Rue y de entregarle sus pertenencias, la diminuta morena se posicionó frente a Katniss…
-Kat, lo lamento mucho
-Que va, esto suele pasarle a cualquiera –Le disculpo Everdeen
-No, no lo digo por esto, lo digo por esto –Rue levanto su celular, en la pantalla se notaba una llamada entrante, la morena estiro su mano- Está llamada es para ti, no me he emborrachado a propósito, necesitaban encontrarte
-Rue –Katniss le miro decepcionada
-No lo hagas mas difícil, solo… toma la llamada
Katniss cogió el celular, posicionándolo en su oído derecho, apenas la bocina pego en su canal auditivo pudo escuchar una voz grave provenir desde la otra línea
-Katniss Everdeen, eres bastante difícil de encontrar, ya me lo estaba tomando como algo personal
-¿Qué quieres? –Fue lo único que pudo preguntar
-Lo cierto es que tu hermana nos debe cierto dinero, 50.000$ para ser exactos y, tú nos debes el maletín con la María
-Oye, yo no tengo ni el maletín ni esa suma de dinero, ¿vale? No puedo –Aseguro la mujer de piel aceituna
-Si no te encuentras aquí en una hora, tu hermana sufrirá las consecuencias
-¿Cómo? –Preguntó Katniss con un tonó de miedo en su voz
-Exactamente como lo escuchaste –En el fondo de la línea se podía escuchar los gritos de Prim- Estamos en la vieja base de las compras, tienes una hora
Y sin más, Katniss escuchó como la llamada había sido cortada. Entrego el celular a su dueña, sin tan siquiera permitirse mirarla, a eso se refería su hermana con el comentario; "No creas que soy la única involucrada en esto"; hablaba de Rue.
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Fuera del NYPD
Al pisar la acera que daba a la avenida, Katniss observó la silueta de su jefe reposando en una de las puertas de la limosina. El traje completamente negro que había decidido lucir ese día junto a los lentes ray ban estilo aviador le regalaban una visualización excitante, sexy y de temer
-¿Me puedes explicar que carajos hacían dos tipos amenazando a Annie porque no quiso decir donde te ubicabas? –Por su voz, aquella mujer de piel aceitunada pudo notar que estaba molesto
-Hay unas cosas de las que debo ocuparme Peeta
-Querrás decir, alguien de quien ocuparte –Le corrigió- Nunca cortaste totalmente con Primrose, ¿cierto?
- No, no lo hice, es mi hermana y esperaba que me soltara información sobre algo
-¿Qué es ese algo? –Peeta avanzo unos pasos hacia ella
-Según Prim había alguien más que quería dar mi cabeza, estaba indagando para saber quien era, ya lo he encontrado –Katniss giro su cabeza hacia la comisaria. Mellark lo captó de inmediato- El problema real es que no solo vendieron mi cabeza, si no también la de ella, eso es algo que no esperaba
-Sabes, esto es lo que los adictos hacen, en el momento en donde se comienzan a tener progresos, lo joden, porque en el fondo ellos creen que solo es cuestión de tiempo para que fallen. Prefieren caerse del tercer piso que tirarse desde el PentHouse –Dijo Peeta con un tonó de voz un tanto elevado
-Nada de lo que digas me detendrá –Everdeen le miro a la vez que sus piernas comenzaban a dar pasos. La mano del rubio tomo el brazó de la morena, deteniéndola
-Entonces dime, ¿Qué carajos es lo que realmente está pasando? –Katniss le miro fijamente, sentía su respiración estancada, no sabía porque era, si por la situación en la que se encontraban su hermana o por la manera en que aquel hombre se expresaba preocupado por ella.
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En unos apartamentos cerca del restaurant Carnegie
-Listo, no cables –Le aseguraba el pelirrojo a Tresh
-Entonces, ¿Quién dices que eres otra vez?
-Peeta Mellark, el abogado de Primrose –Se presentó por segunda vez el rubio, mientras abotonaba su traje. El moreno dejo escapar una risa
-Prim no menciono que tenía un abogado –Este giro su cabeza observando a escuálida blonda
-Ella no sabe que me contrato
-Vale, venga, abre ese maletín
Peeta camino un poco hasta llegar a una mesa, dejo caer el maletín en esta, abriéndolo. Los dos hombres y Prim observaron que no había nada, ni dinero, ni la droga, solo una foto, una simple foto
-¿De qué se trata está mierda? –Pregunto Coyle. Mellark cogió el papel con la imagen, tomándola con sus dos manos para que la observaran
-Está es una foto de ustedes dos en el bufete Snow & Mason's, sabemos cómo lucen y si Katniss no sabe de mi en los próximos cinco minutos, llamara a la policía
-Ya va, tu no vienes aquí a amenazarnos –Sentenció Tresh, la ira emanaba todo su aire
-Serás buscado por secuestro, extorción y tráfico de drogas, resulta que el fiscal del distrito es el número 3 de mi marcación rápida – El rubio pronuncio estas palabras de manera calmada
-Si lo vemos de esa manera, tal vez podamos añadirle asesinato –Tresh movió lentamente sus brazos, de esta manera logró que su chaqueta se levantara, dejando observar el arma que reposaba en su espalda
-Tengo una mejor idea –Propuso Mellark, un poco acelerado- Contrato de retención, si ustedes firman aquí se volverán uno de mis clientes y no podre testificar en contra de ustedes dos aunque lo quisiera
-¿Qué hay del dinero y de la droga? –Está vez fue el pelirrojo quien hablo
- Aquel maletín que se encuentra al lado de la puerta está toda la droga que Katniss les debía –Su mano se extendió en el punto exacto de la localización del otro maletín- Y con respecto al otro tema, en este sobre… –Peeta desabotono su traje, introduciendo su mano y dando a relucir un papel blanco- … hay 10.000$, dejemos esto como parte inicial del pago de Primrose –El moreno estiro su brazo para coger el dinero pero Mellark se inclino hacia atrás, bloqueándole aquella acción- Solo que aquí está el verdadero tema, yo no hago casos de Pro-bono y mi contrato de retención requiere un pago inicial de… adivinen, 10.000$. Ahora, como su abogado, mi trabajo es darte un consejo –El rubio se acerco a los dos hombres, tomo el lapicero que se encontraba en su bolsillo y lo puso en la mano de Tresh- Y este es: firmen ese maldito contrato. Pueden tomar la María, como parte de consolación.
