Es hora
El tiempo pasa inexorablemente para todos, Edward no pasó ni un solo día sin pensar en Bella, recordándola, viendo la única fotografía que tenía de ella, hacía ya 8 meses que no sabía nada, sus amigos solo podían decirle que estaba bien, Bella les escribía cada tanto para que no se preocuparan, pero hace ya más de un mes que no tenían noticias y eso le molestaba y preocupaba, se sentía impotente ante la angustia que oprimía su corazón. Definitivamente había cambiado, su rostro mostraba profundas ojeras y había bajado algo de peso, se alimentaba a la fuerza, solo para mantener su organismo funcionando bien, pero ya nada le sabía bien, sus amigos no lo dejaban mucho tiempo solo, aunque todo el trabajo que traían entre manos facilitaba la situación, pero aún así estaban pendientes de él.
Ese día Edward se sentía raro, tenía uno de esos extraños presentimientos que nada tenía que ver con la redada que estaban a punto de llevar a cabo y que podría significar el término de la investigación y el arresto de James Crown….no, no estaba preocupado por eso, algo en su inerte corazón le avisaba que Bella lo necesitaba. Bella venía a su mente a cada instante pero no podía verla sonreír, los recuerdos de su amada no eran los de siempre, todo lo contrario, a su mente venía solo el rostro lleno de dolor y las lágrimas cubriendo sus mejillas como aquel último día en el hospital. Había tratado de alejar esos recuerdos y enterrarlos en el fondo de su alma, pero hoy le resultaba imposible….algo andaba mal…Bella…Bella dónde estás…Dios que esté bien, por favor!!!, era todo lo que podía pensar.
No supo cómo fue, el pánico se apoderó de él y por primera vez en aquellos meses, decidió llamar a Jacob, si había una persona en el mundo que supiera dónde estaba Bella, era él. Su corazón seguía dándoles señales que algo no estaba bien y ya no podía aguantar esta incertidumbre.
Jacob se sorprendió al recibir la llamada y le dijo que se pasara por la oficina. Al verlo, no pudo dejar de llamarle la atención el aspecto de Edward, no era ni la sombra del hombre que conoció hace ya bastante tiempo, cuando Bella, Edward, él y su esposa salían a cenar y a eventos de la empresa. Edward evitó mirarlo a los ojos directamente, lo que sin duda fue suficiente para Jacob, algo estaba ocultando y el dolor que en ellos se reflejaban no podía ser disimulado, aunque quisiera.
Jacob no hizo ningún comentario, solo esperó a que Edward le hiciera la pregunta que temía, no había otra razón para su presencia ahí así que esperó… cuando por fin le preguntó por Bella, tuvo que mantener su palabra y le dijo que no podía decirle dónde estaba ella, se lo había prometido y no pensaba faltar, además ciertamente no tenía su dirección exacta, solo sabía que vivía en Italia.
-Espero sinceramente que me comprendas, pero le he dado mi palabra a Bella y tú sabes que la aprecio y mucho. No soy quién para pedirte explicaciones Edward, pero no puedo olvidar lo que le hiciste y la forma en que se marchó, lo siento, pero no puedo ayudarte esta vez.
Edward no tuvo más remedio que aceptar que no obtendría nada de Jacob y su angustia creció mucho más, no podía con eso, entre la preparación de la redada, la más grande de la cuidad, y el recuerdo de Bella llorando en la habitación del hospital estaba volviéndose loco.
Salió del edificio casi corriendo, debía alejarse de aquel lugar que tantos recuerdos le traía de Bella, al pasar por una tienda de camino a su coche, vio de reojo la última edición de la revista, pasó y la compró, buscó de inmediato las fotos con su firma hasta que encontró unas imágenes impresionantes de París….está en Francia..o tal vez ya no, no puede saber a ciencia cierta en qué fecha fueron tomadas esas fotos, pero eran de ella, su BS estaba en el pie de cada una, subió al coche y se fue rumbo a la oficina, debía reunirse con Jasper y Emmet para salir por la noche hacia Miami, allí los estaban esperando con todo a punto para la gran redada.
Mientras tanto en Florencia…
Bella llevaba todo el día con malestares, había llamado a Carlisle y él le dijo que todo estaría bien, estaba en la fecha y era normal que las primerizas se adelantaran un poco. Ella ya tenía todo preparado para la llegada de su hijo, había pasado tardes enteras junto a Esme y Angela comprando ropita, juguetes y adornos para el cuarto, todo en tonos neutrales porque se había empeñado en que el sexo de su bebé fuera una sorpresa, ellas fueron un apoyo importantísimo, ya no estaba sola y tenía amigas con quienes conversar y salir de vez en cuando.
Al transcurrir la tarde ya los malestares no eran suaves, sino que se habían convertido en dolores más agudos que partían en su espalda y la recorrían hacia abajo, aunque era primeriza supo de inmediato que era la hora…llamó a Angela, quien llegó lo más rápido posible a la casa y se fueron al hospital, allí la esperaba Carlisle con su sonrisa tranquilizadora, en sus manos, Bella se sentía segura aunque tenía el miedo que suponía sentirían todas las mujeres al tener a su primer hijo.
Ya era de madrugada, habían pasado varias horas y Bella pensaba que ya no soportaría mucho más el dolor cuando Carlisle le dijo que estaba lista, había dilatado lo suficiente y la pasarían al pabellón de partos, él estaría en todo momento con ella, no la dejaría porque sabía que no tenía a nadie más y se había encariñado mucho con Bella, la veía como una hija y por tanto su hijo sería casi, casi como su nieto.
Bella no podía más, estaba agotada, pero Carlisle le pidió el último esfuerzo……y al fin…
-¡¡Vamos Bella, tú puedes…puja una vez más...vamos ahora!!!
Después de que parecía que no le quedaba ni una pizca de fuerza en el cuerpo, sintió el sonido más bello que había escuchado en su vida, el llanto de su hijo…
-Es un niño Bella!!! Es un hermoso varoncito hija!!- dijo Carlisle muy emocionado.
Al escuchar esa expresión Bella supo en su corazón que su hijo ya tenía un abuelo, el cariño entre ellos se había fortalecido increíblemente durante estos meses así que los lazos sanguíneos pasaban a segundo plano, lo más importante era el amor. Carlisle puso al pequeño sobre el pecho de su madre y Bella sintió un amor tan inmenso como el cielo mismo, tenía a su hijo y era todo lo que necesitaba.
-¿Has pensado cómo quieres llamarlo? - le preguntó Carlisle cuando se llevaban al pequeño para la revisión de rutina y para vestirlo.
En realidad ella nunca se había detenido a pensar mucho en eso, algo le decía que ya lo sabría en su momento y así fue, solo había un nombre que podría llevar su hijo…Edward, como su padre.
-Se llamará Edward Carlisle Swan – le respondió Bella feliz – quiero que lleve el nombre de su padre y el de su abuelo adoptivo - él la miró sorprendido y no pudo ocultar la emoción que sintió al escuchar esas palabras que no dudó en abrazarla tiernamente como agradecimiento.
-Espera que le cuente a Esme, estoy seguro que será una abuela muy consentidora y yo no me quedaré atrás, es nuestro primer nieto y ya sabes lo que dicen de los abuelos – Bella solo pudo reír ante la tierna advertencia que Carlisle le hizo y no tuvo ninguna objeción al respecto, sabía que su hijo recibiría por sobre todas las cosas mucho cariño.
Cuando despertó en su habitación, se encontraba rodeada de hermosos bouquet de flores y peluches con grandes carteles de felicitaciones, estaba segura que Carlisle y su familia estaban detrás de todo eso, Demitri y Marco veían en ella a una hermanita menor y se llevaban muy bien, eran capaces de conversar tardes enteras sobre un sinfín de temas y muy a pesar de sus padres aún no se casaban y menos aún pensaban en tener hijos.
Luego de tres días en el hospital, bella regresó a casa con su hijo en brazos, todo su mundo giraba en torno a él, las horas de angustia, de dolor, de abandono habían quedado atrás, Eddy llenaba sus horas con su presencia, con su llanto y hasta verle dormir era tan fascinante. Eddy…., recordó que a Edward no le gustaba que le llamara así pero ella lo encontraba tan tierno y su hijo representaba eso, la ternura y el amor y estaba segura que a él no le disgustaría el diminutivo...
En ese momento, ahí frente a su pequeño se dio cuenta que ya no le dolía recordar a Edward, sus sentimientos habían cambiado, era como si quisiera estar tranquila consigo misma para así poder entregarle el cariño más puro a su hijo, sin rencores ni odio…quería estar en paz.
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¿Qué les pareció?....bueno yo sigo escribiendo y espero que sigan leyendo!!!....Un besito a todos……me dejan reviews ya?? Plisssss jejeje
Shanny
