TRINIDAD

CAPITULO XI: CONFESIONES

Encontró en el trabajo un buen método para ocultar su pena, que con cada día transcurrido parecía acrecentarse mas indirectamente; aunque físicamente seguía siendo la misma Riza Hawkeye que todos conocían. Los mas observadores detectaban ciertos cambios emocionales y físicos en ella: se había vuelto mas distraída, con frecuencia pasaba horas enteras mirando hacía el horizonte, sumida en sus pensamientos, a veces con el semblante sereno y feliz otras con el velo del luto que todos sabían guardaba desde ese día por Roy.

Y aunque su nuevo Coronel era una persona amable, Riza no actuaba tan protectora como con Roy, en su lugar se concentraba en su trabajo y así pasaba la mayor parte del tiempo. Las cartas que Roy le dejo, no decían gran cosa. Una estaba especialmente dirigida a ella, pero aún así sus palabras eran muy escuálida. Algunas palabras de gratitud acompaña por un te amo al final de ella y su firma. La segunda estaba dirigida para alguien mas con algunas indicaciones.

Dos meses después, a principios de semana Riza recibió noticias de los hermanos Elric, finalmente regresaban a Central y ella podría arreglar algunas cosas con ambos.

Como cada que regresaba de una misión, Ed abrió azotando la puerta y con enérgicas fuerzas llamo a Roy; pero se quedo callado cuando en lugar del acostumbrado sarcasmo y reprimenda, solo encontró un silencio fantasmal, para después escuchar la calmada voz de Riza.

-"Edward, Alphonse me alegra que hallan regresado con bien"

-"Teniente Hawkeye, donde esta ese miserable de Mustang, su misión resulto ser una perdida de tiempo, pero ya vera le enseñare a no burlarse de nosotros tan pronto tenga su rostro de frente"

-"Ed, acaso no sabes nada aún" –pregunto sorprendida la teniente; al ver la actitud de negación de ambos les narro de manera breve y precisa lo que le había ocurrido.

Edward atravesó todos los estadios emociones posible: sorpresa, impresión, lastima, tristeza, pero de todos estos el que sobresalió fue la ira y odio. No sabía definir la causa que lo generaba, si era por haber muerto estando el lejos, odio hacía él o hacía sus asesinos; pero lo mas probable era que se debía, a que no sabía afrontar una vez mas la muerte de una persona cercana a él. Casi sin darse cuenta comenzó a gritar.

Arrogo de una patada la silla frente a el, tiro las flores que descasaban en el escritorio de Riza, que quedaron regadas por todo el piso.

-"Estúpido, bastardo era la única forma en que un desgraciado como él podía terminar. Y pensando mejor las cosas creo que ese hombre nos hizo un favor al haberlo matado. Claro, siempre supe que su ambición sería su perdición y como siempre acerté, ja me imagino su cara; eso hubiera estado genial; finalmente su maldita sonrisa burlona y su sumos de superioridad opacados una bala..."

Hablaba burlonamente, sin comprender el mismo porque lo hacía si en realidad no lo sentía. Winry y Alphonse se quedaron pasmados al escucharlo expresarse de esa manera tan fría hacía el hombre que lo había acogido después de su transmutación fallida.

-"Ni siquiera puedo imaginarme cual fue la idiotez que hizo para que lo hallan hecho ejecutar"

Ante ese nuevo comentario Riza no puedo mantenerse indiferente y fingir que nada de lo que Edward decía le interesaba. –"Lo hizo por ustedes, por eso lo mataron" – Su voz se interpuso a la de Ed, se puso de pie de golpe y abandono la pieza tan rápido como le fue posible, arrepintiéndose de sus palabras.

Antes de que sus emociones terminaran por dominarla y hacerle perder la poca cordura que mantenía mientras andaba por los pasillos de central, ignorando todo lo que pasaba a su alrededor; se dirigió a la cabina de tiro. Era en parte el lugar perfecto para esconderse por un rato de la gente; quedaba alejado de las otras áreas del edificio y aquella cabina, nadie que no fuera la propia Riza usaban.

Encendió las luces del lugar, eligió unos blancos móviles, que nunca se acercaban lo suficiente, por lo general se mantenían a la distancia y se movían realmente rápido. Desenfundo su arma, introdujo el primer cartucho, y con la misma rapidez de los blancos comenzó a disparar derribando todo cuanto se moviera, solo unos segundos le llevaban cargar de nuevo. El ensordecedor ruido de las detonaciones y el obligarse a concentrar en su objetivos, la forzaban a no pensar en él. Pero esto no serviría por mucho tiempo.

Winry abrió de golpe la puerta, dando un ligero brinco al escuchar tan cercas las detonaciones, la cerro tras ella quedando de pie al lado de Riza. Si se había sentido triste cuando escucho la noticia, aquella escena, de la rubia mujer canalizando su sufrimiento en algo que la hiciera parecer fuerte, la acongojo aún mas.

Con el rostro afligido, cerrando a intervalos los ojos a consecuencia del ruido que resonaban en sus oídos; comenzó a interrogar a Riza. Lo único que pretendía cuando salió corriendo tras ella era excusarse por el comportamiento de Edward y darle sus condolencias. Pero el verla actuar de esa forma, la llevo a plantearle preguntas acerca de su comportamiento yde cómo se sentía.

La joven Teniente había preferido ignorarla y no darle importancia a sus preguntas; pero la insistencia de la rubia mecánica acompañada con el deseo de estallar y contarle a alguien lo que sentía, terminaron por derrotarla.

-"Porque Teniente. Porque se muestra tan indiferente, se que esto es duro, pero no expresarlo puede resultar mas doloroso que si se desahoga con alguien. Sabe que puede confiar en mí" –Continuaba insistiendo con la voz quebrada por la tristeza.

-"Por que lo amaba. Lo amo a pesar de que se que esta muerto. Y no haber estado con él para ayudarle me lastima. Que se supone que deba hacer, continuar mi vida como todos lo hacen no puedo... no puedo. Le prometí que cuidaría de los Elric pero ya no puedo seguir con este dolor. Roy Mustang, eres un estúpido"

No puedo seguir con la presión y las sinceras palabras deWinry, la hicieron abrir sus sentimientos por primera vez. El arma resbalode sus manos hasta golpear en el suelo, mientras ella se desplomaba en un amargo llanto, quedando sentada en medio del lugar frente a Winry. Conmovida se acerco lentamente a ella, se agacho hasta quedar a su altura y la rodeo con sus brazos.

El llanto de Riza parecía que nunca iba a cesar, cuando parecía que todas las lagrimas habían salido, comenzaba con mas fuerzas. Nunca nadie la había visto en ese estado y tampoco nunca antes había susurrado tantos te amo, como aquel día.

Winry compartía en parte su sufrimiento y sabía que sus lagrimas eran normales,que esa era la mejor manera de desahogar su dolor. Habían permanecido tanto tiempo en aquella posición que sus manos y piernas comenzaban a acalambrarse, pero nunca se movió, no quería incomodar a Riza que había dejado de llorar y solo se escuchaban a intervalos algunos sollozos. Continuaba abrazándola, cuando comenzó a imaginarse lo difícil de su situación. Se había dado cuenta que ella solo estaba en la milicia por él, que su amor por Roy la habían llevado a jalar tantas veces del gatillo y que su felicidad radicaba en la felicidad y logros de el.

Supo por lo que murmuraba que el también la había amado. Y la idea de esa cruel separación, era devastadora para cualquiera... Roy Mustang había muerto y ahora Riza tendría que aprender a vivir sin el.

Winry le ofreció su pañuelo, la rubia lo tomo con las manos temblorosas limpiando su llanto. Winry comprendió que ahora que se había calmado la situación debía resultarle embarazosa, siendo ella una mujer firme, así que evito su rostro ayudándole a peinarse.

-"Muchas gracias por todo Winry" –le agradeció ya mas relajada.

-"Fue un placer Teniente. Además me alegra que allá confiado en mí. Ahora si esta lista regresemos" -Le dedico una cálida sonrisa ofreciéndole la mano para ayudarla a levantarse.

La habilidad de Riza de restablecerse tan rápido después de esa caída... acompañada de dolor, sorprendió a la joven mecánica. Su rostro se mostraba sereno como siempre, como si ni una lágrima hubiese resbalado por sus mejillas, pero sus ojos apagados no armonizaban con lo demas . Aún así Winry lo prefirió a imaginarse los planteamientos de los que sería víctima si la viesen como horas antes.

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-"Winry regresaste, pudiste..." –se apresuro Ed cuando la puerta se abría, pero callo al ver a Riza.

-"Teniente Hawkeye en verdad lo sentimos, Ed nunca quiso... es decir perdónelo, es que él..." –Comenzo a hablar Al atropellando las palabras, guardando silenció cuando Riza se acerco al cajón del escritorio y saco la carta.

-"Esto es para ti Ed y también para Alphonse, antes de morir Roy lo previno y les cedió parte de sus bienes. Creo que el motivo no fue solo para que continuaran sus investigación sin depender del estado; también lo hizo porque..."

-"Lo se, lo hizo porque siempre busco protegernos; aunque sus métodos no eran los mas paternales le preocupaba lo que nos pasara. Por eso se hecho toda la culpa de nuestras investigaciones y por eso lo mataron. Teniente le ruego me perdone, y si hay algo que pueda hacer por usted, hágamelo saber" –Se disculpaba el rubio alquimista, con la cabeza gacha avergonzado por su manera tan precipitada de juzgar a Mustang; ahora que conocía la verdad, no pudo sentirse poco menos que miserable frente a Riza.

-"Muy amable de su parte, pero lo único que les pido es que se cuiden y cuenten conmigo para lo que sea"

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Los últimos días Roy se había sentido cabizbajo, pero trataba de parecer normal no quería que sus males terminaran por abrumar a su nueva y periódica familia. Al recuerdo de Riza y angustia por saber que hacía o como estaba se le había sumado una extraña congoja. Era una sensación que lo mantenía en alerta, como si un peligro invisible estuviera próximo a asaltarlo, era una intuición que había desarrollado después de haber vivido una guerra. Con todo prefería hacer caso omiso de aquel sentimiento y disfrutar de la compañía de Evan y su joven madre.

A finales del mes, aquella opresión se había incrementado considerablemente, manteniéndolo inquieto todo ese día. Minna y su hijo se había quedado, por primera vez desde la llegada del alquimista en la casa, mientras Roy vagaba por las calles.

Paseaba por el parque con las manos en los bolsillos, sin prestar atención a los que decían las demas personas. Algo llamo su atención. Una joven pareja de enamorados sentados en una banca se dirigían mimos y palabras de cariño. El militar se cubrió detrás del árbol incapaz de comprender porque los espiaba y mas aún que tanto le importaba lo que un par de enamorados se dijesen.

Entre su plática algunos diálogos removieron sus fibras sensibles obligándole a recordar a Riza.

-"Recuerdas como fue que nos conocimos" –pregunto el apuesto joven, de cabello marrón mientras jugueteaba nervioso con sus dedos.

-"Como olvidarlo, aquel día me salvaste de morir ahogada en el río. Y desde entonces siempre haz estado cuando te necesito a mí lado arriesgando tu vida por la mía"

Respondió la joven de ojos azules sin sentir vergüenza como su compañero, le tomo el rostro entre sus manos y le planto un cálido beso.

Y eso fungió como intermediario para recordarle una vez mas a Roy Mustang, que sin su Primer Teniente... sin la mujer que amaba y añoraba poder estrechar y besarla como lo hacía esa pareja, no era nadie. Y supo que sin su presencia su vida terminaría por consumirse lentamente.

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Mientras los tres realizaban las compras por la mañana. Recibieron una noticia aterradora, y es que el pequeño pueblo de Harmenszoon se convertiría en breve en un campo de batalla. Sus vecinos del norte habían respondido hace unos días con fuegoa las peticiones del gobierno. Y ahora ese poblado se había convertido en el punto de disputa de ambas naciones.

Roy leía perplejo la noticia completa en el diario; donde aparte de mencionar las causas que habían desatado tal conflicto, esperaban que en menos de dos semanas la fuerza armada entrara para combatir y proteger el país.

-"Todo estará bien, cierto Roy" –pregunto tratando de parecer optimista la mujer, mientras regresaban a su casa.

-"Descuida no hay de que preocuparse, aún tenemos algunos días y las cosas pueden tomar otro rumbo. En dado caso yo estaré para proteger a Evan y a ti" –pronunció mientras veía como el pequeño corría delante de ellos.

Entre mas transcurrían los días el pánico inundaba el lugar. Medidas extremas se encontraban publicadas en todos los lugares públicos y muchas familias pretendían abandonar sus casas antes de que la guerra estallara. Arthur le había mandado una carta a su mujer diciéndole que no había de que preocuparse, aseguraba que el conflicto no duraría demasiado y que cabía la posibilidad que Harmenszoon permaneciera intacto.

Pero la que estaba dirigida a Roy, desmentía lo anterior; el peligro es inminente y ya nada podía detenerlo, las tropas arraigarían de un momento a otro. Le recalcaba en todo momento que protegiera a su familia durante su ausencia. Roy conocía los horrores que representarían para una joven madre y su pequeño hijo quedar en medio de la guerra,y estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviera a su alcance para protegerlos.

Al cabo de la primera semana, la atmósfera había cambiado drásticamente, el humo y rugido de los cañones les indicaba que en el pueblo vecino se librara una feroz guerra. Los días permanecían en su mayorías oscuros, apagados bajo el manto de humo. Y por las noches el cielo se iluminaba por las explosiones de los cañones.

Por prevención y petición de Roy las luces de la casa ahora permanecían durante toda la noche e incluso antes de que esta llegase apagadas. Según el alquimista, con tan solo una titilante luz su hogar podría ser blanco fácil. Así pues la joven madre y su hijo adoptaron la costumbre de dormir juntos, confiando en el abrigo de su suerte y en el hombre que a diario les brindaba ánimos.

Pero esa noche la actividad de los cañones no había cesado e incluso comenzó antes de lo previsto. Ese día no pregunto el porque; pues era simple, su pequeño y pacifico pueblo albergaba ahora a enemigos y aliados que lo único que buscaban era satisfacer su sed de sangre.

Cerraba fuertemente los ojos y abrazaba con maternidad a su pequeño hijo, cadaque el cielo se iluminaba y la tierra retumbaba bajo ellos. A la media noche el clamor no había cesado, pero para una simple mujer de campo que desconocía todo eso y que sin duda la mortificada en demasía y atemorizaba, no pudo permanecer mas tiempo sola.

Sin soltar a Evan que le rodeaba el cuello con sus pequeños brazos. Fue hasta la habitación de Roy, él no había podido dormir, de hecho había adoptado la costumbre de permanecer en vela atento a cualquier nuevo e inesperado movimiento. Desde la puerta escucho la implorante voz de la joven madre.

-"Por favor Roy, podemos quedarnos esta noche contigo"

Ante esta pregunta acompañada de algunas lágrimas que corrían por sus mejillas, el militar se puso de pie ofreciéndole su cama. Ella le agradeció solo con el gesto, se acostó en una esquina, Roy la imito y abrigo a ella y al niño. Instintivamente Minna se aferró a la camisa de Roy al escuchar una explosión tan cerca de su casa que el cielo se torno de un color rojizo. El hombre paso su mano sobre la almohada abrazando a la mujer.

Transcurridas unas horas ella se había quedado dormida, y él comenzaba a sentir el efecto del calor de ambos cuerpos y la armonía de su respiración. Llego imperceptible a sus iodos como la manija de la puerta de entrada se abría, Roy adelantándose a cualquier hecho se puso de pie en silenció y salió de la habitación, escudriñando en la oscuridad atento a los movimientos del desconocido.

CONTINUARA...


¡Ah! NO como pudieron pensar que yo podría matar a Roy, si yo adoro al bizcocho.

Ahora tengo que distribuir mejor mis horas, pues dejen lescuento que estoy leyendo una novela que a mi parecer esta genial "El Conde de Montecristo", Dios estoy a un cuarto de libro y me ha encantado y ayudado¿a que? pues fácil a ampliar mi vocabularió y a darme pequeñas ideas.

Gracias a todas: Lady2scorpio, motoko.asakura, beautifly92, Fabi Washu( amiga creo que vas bien con el español, en cambio yo no doy una con el portugues, hechale ganas y espero verte pronto), Kimera Kuiroaki..., Maggi (que me ayudo en una partecilla)

HATSHEPSUTH.