Vuelve el desaparecido u_u, ahora sí que lo lamento, creo que me tardé de más. Pero es que tuve que escribir los guiones para una obra en inglés y ya no me dió tiempo, sin mencionar que apenas salí de vacaciones u_u, ahora sí los dejó con el final :D, así es, espero que no les decepcione y que les guste aunque sea poquito y es que tenía muchas ideas pero me costó un gran trabajo acomodarlas bien.


Los días pasaban habían pasado con una rapidez impresionante. Demasiada en la opinión de Takeru. Pareciera que en el momento en que los problemas se acabaron, el tiempo no quiso darles ni un solo momento de descanso y dejarles disfrutar el uno del otro. Estaba desesperado, tenía que admitir que poco a poco caía presa de las dudas que le consumían por dentro. Finalmente no pudo más con su alma y se levantó pesadamente de la cama donde descansaba al lado de Daisuke desde que Yamato había llegado. Empujó un poco al moreno que ocupaba más de la mitad del colchón. Caminó hacia el balcón ubicado en la pequeña sala de estar y abrió las puertas, estirándose con pereza. Al notar que aún estaba oscuro, miró el reloj en la pared antes de salir y sentir la brisa chocar contra su rostro. Aún no salía el sol y él no sentía nada de sueño. Se recargó en el barandal y miró fijamente hacía el mar mientras el viento húmedo le revolvía los cabellos. Dejó que su mente se viera invadida por pensamientos pesimistas, sin poder hacer nada para evitarlo. Le iba a resultar muy difícil separarse de ella. De aquella chica que en sólo un par de días había logrado meterse hasta lo más profundo de él. Que difícil iba a ser para los dos.

Cerró los ojos y trató inútilmente de pensar en una solución. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había intentado y siempre que lo hacía llegaba a la misma conclusión. Debía dejarla ir definitivamente, ni siquiera quería que hubiera comunicación por teléfono o e-mail, generando una relación a distancia que a la larga sólo conseguiría lastimarlos a ambos. Su mayor preocupación era decírselo a ella. ¿Cómo hacerlo sin lastimarla? ¿Cómo lo haría sin que ella pensara que no había significado nada para él? Dejó salir aire de manera ruidosa. Se estremeció involuntariamente.

-Hikari…- murmuró de pronto. Su susurro de anhelo se perdió arrastrado por el viento.

-¿No puedes dormir?- preguntó una voz grave a sus espaldas- ¿Desde qué horas estás despierto?

-Supongo… No lo sé… Tal vez ni siquiera he dormido nada…-respondió Takeru reconociendo a quien le hablaba sin siquiera voltear- Ya no sé qué hacer, hermano.

Yamato ahogó su bostezo en un suspiro y le ofreció una botella con agua, que el hermano menor aceptó sin pensar. La abrió y bebió todo su contenido como si no hubiese tomado agua en días.

-Vamos, Teeks… Pueden seguir en contacto y verse en vacaciones, feriados o yo que sé. Además, pensándolo bien, Japón no está tan lejos si te vas en avión.

-Claro- respondió Takeru con un dejo de ironía en su voz- ¿Y serás tú quien pague el avión cada que se me dé la gana ir? Porque créeme que será seguido…

-Hey, suficiente tuve con pagarte este viajecito…- replicó Yamato, en parte cierto y en parte por tratar de cambiarle la cara al chico frente a él.

Takeru rió pero cambió su rostro segundos después. "Algo es algo" pensó Yamato, mirándolo fijamente.

-Prefiero cortar toda comunicación con ella a lastimarla de esa manera- dijo Takeru de forma entrecortada, después de un largo silencio.

Yamato suspiró. Sintió nostalgia por un momento al recordar al Takeru niño. Le era tan fácil hablar con él, aconsejarle. En aquél entonces su relación con él era casi perfecta, pero ahora parecía que había una barrera entre ambos que le resultaba imposible atravesar. Takeru ya no era el mismo… había madurado a su manera y eso lo hacía sentirse orgulloso y lamentarse a la vez. Yamato ya no sabía que hacer o decir delante de su pequeño hermano que se había vuelto una persona un tanto compleja. Tal vez no lo aparentara, pero realmente lo era.

-¿Ella está de acuerdo?- Dijo finalmente, sin poder contenerse.

Takeru pareció incomodarse, provocando que Yamato se arrepintiera de preguntar.

-No lo sabe…- mustió en bajito- No sé cómo decírselo… No es fácil…

Yamato volvió a soltar otro suspiro, esta vez de aparente exasperación. Takeru estaba tratando de encontrar una solución, sí. Pero no era necesario llegar a tanto… No quería ver a su hermano así. Nostálgico, deprimido.

-Sólo una cosa Takeru- murmuró poniendo una mano sobre el hombro de su hermano menor.

-¿De qué se trata?- preguntó el aludido de forma mecánica.

-Sea cual sea la decisión que tomes, asegúrate de que ni ella ni tú salgan más lastimados de lo que deberían. Haz lo que creas correcto hermano… En realidad no soy bueno con estas cosas… hay tanto en mi cabeza, pero simplemente no puedo expresártelo…

-No te preocupes- dijo Takeru- Te entiendo… Y en verdad te lo agradezco.

Yamato le dio un par de palmadas en la espalda y entró de regreso a la suite, probablemente volvería a la cama, o eso supuso el menor quien por su parte se quedó con la cabeza inundada por las palabras del rubio mayor. Sonrió con extraña calma como si de repente se le hubiera ocurrido algo estúpido y volvió a fijar su vista en el mar, para ser testigo de un increíble amanecer.

Oo

Hikari por su parte, tampoco podía dormir. Daba vueltas una y otra vez en su cama, trataba inútilmente de cerrar los ojos y descansar un rato, pero sus ojos no parecían estar dispuestos a cerrarse. Dejó salir aire con hastío y se puso bocarriba. Miró fijamente hacia un punto inexistente en el techo y a la vez sentía no enfocar nada. Su mente parecía un torbellino en aquellos momentos. ¡Y pensar que hace un par de semanas todo estaba tranquilo en su vida! Pero Takaishi había llegado a revolucionar todo y aunque le agradaba, muy en el fondo no acababa de aceptar que estaba pasando por esa situación. Más que aceptarlo, le disgustaba no poder ser capaz de tomar una decisión respecto al chico de cabellos dorados.

Desde el momento en que habían entrado a la suite aquella noche, Mimi no había parado de darle consejos respecto a él. Inclusive le insinuó de una forma nada delicada que se fuera con él, dejando de lado todo lo demás. Hasta le parecía que la chica Tachikawa estaba tratando de enmendar sus errores. Pero volviendo al tema, se consideraba demasiado cobarde como para irse a Francia con un futuro incierto, es decir ¿Quién decía que Takeru era el indicado o que su relación sería hasta el final de las vidas de ambos? A cada momento la asaltaban dudas muy fuertes, que provocaban su insomnio. No podía arriesgarse a que su relación se acabara de pronto y ella se encontrara sola y desubicada en una ciudad a la que no estaba acostumbrada. Abrazó la almohada de plumas, cerrando los ojos con fuerza. Dejó que el llanto fluyera y sin darse cuenta cayó en los brazos de Morfeo.

Oo

Daisuke bostezó y se estiró con un gesto propio de un perezoso que ha dormido bien. Se rascó la cabeza un poco se acercó al balcón. Se le había hecho costumbre ver el mar inmediatamente tras levantarse. Se despertó por completo al verse a punto de caer tras tropezar con algún bulto. Soltó un par de majaderías antes de voltear al piso y ver al objeto responsable de su casi muerte. Se llevó una sorpresa al ver a su amigo rubio ahí hecho bolita, soltando unos gruñidos simpáticos.

-Hey, ¿Qué demonios?- preguntó Daisuke sacudiéndolo violentamente- ¿Dormiste aquí?

Takeru medio abrió los ojos y miró somnoliento a su mejor amigo.

-Debí haberme quedado dormido…- murmuró conteniendo un bostezo.

-Rayos, Takeru… casi me matas- acusó Daisuke.

-¿Eh?

-Olvídalo ¿Vas a desayunar o qué?

Takeru pareció reflexionar un poco antes de contestar.

-Me gustaría desayunar con Hikari, si no te molesta- suspiró al fin.

-De acuerdo, buscaré a Rebecca, entonces.

-Ah, claro, tu novia ¿Eh?- rió T.K. codeando juguetonamente a Daisuke.

-¡Cállate! No es mi novia… Nos hemos hecho buenos amigos, es todo.

Dicho eso, Daisuke entró de regreso, a darse una buena ducha como cada mañana desde que había conocido a la chica. Takeru sonrió, y se limitó a ponerse una camiseta limpia y salir en busca de la castaña.

Acababa de levantar el puño cuando la puerta se abrió.

Hikari parpadeó un par de veces al ver a Takeru tan cerca. Sin duda no se lo esperaba, aunque en cierta forma le alegró que fuera él quien estuviese a punto de llamar a su puerta que viceversa.

-Hola- saludó Takeru, desviando la mirada.

Hikari respondió de la misma manera, extrañada por la reacción del muchacho. Lo miró atentamente y se sonrojó cuando él correspondió la mirada.

-¿Ya desayunaste?- preguntaron ambos al mismo tiempo.

-Nah- volvieron a decir. Ambos rieron y la incomodidad se disolvió en un segundo. Takeru extendió su mano y la chica la tomó encantada y cerrando la puerta tras de sí, caminó junto a él hacía el elevador.

Por un momento, Takeru se olvidó de todo lo que traía rondando en la cabeza y conversó con ella con total naturalidad. Ya habían terminado de desayunar y seguían ahí sentados, jugando con sus manos, entrelazándolas y soltándolas.

-Dame un minuto- dijo Takeru de pronto, levantándose y corriendo de vuelta al hotel dejando a una confundida Hikari ahí sentada.

Después de un rato la chica estaba a punto de irse a su suite también, pero volvió a dejarse caer en la silla cuando distinguió al rubio correr hacía ella.

-¿Qué te parece si nos vamos de aquí?- sugirió Takeru que llevaba una mochila al hombro- Ayer encontré un lugar increíble y aunque creo que es mejor al amanecer, la vista es estupenda.

Sin esperar que le respondiera la tomó de la mano, provocando que se levantara. Takeru guió el camino aún sin soltarla.

-¿A dónde vamos?-preguntó Hikari después de un rato caminando, aparentemente sin rumbo.

-No seas impaciente- respondió él en un susurro dulce que fue suficiente para callarla. Minutos después se encontraban encarando unas escaleras que aparentemente tenían una altura considerable.

-Es arriba- dijo Takeru con una enorme sonrisa. Hikari sintió deseos de replicar, se sentía cansada de tanto caminar y ahora tenía que subir. Cuando Takeru comenzó a caminar, ella no avanzó. El chico la miró extrañado y le sonrió con calidez.

-Valdrá la pena, lo prometo- murmuró tomando su rostro con ambas manos y besándola con ternura.

Hikari se dejó guiar escaleras arriba y tal como el rubio había prometido, había valido la pena. Era un enorme mirador y la vista no podía ser más perfecta a ojos de Hikari. El muchacho por su parte se sintió como un parasito. Era ese sitio el que había elegido para contarle a Hikari lo que planeaba hacer una vez que el verano llegara a su fin, para lo cual no faltaba mucho.

Fijó su vista en ella quien estaba a orillas del mirador, admirando el extenso mar. Perdió todo el valor que hubiese podido acumular en lo que llegaron ahí. Dejó la mochila en el suelo y dulcificó la mirada mientras se acercaba sigilosamente a donde estaba. La abrazó por la espalda sintiendo como se estremecía levemente. La culpa volvió a asaltarlo. No sabía cómo empezar, que decirle, qué hacer para no lastimarla. Se limitó a esconder la cabeza entre sus cabellos y disfrutar su compañía.

Oo

Yamato y Daisuke comían mientras charlaban animadamente con las chicas, en la suite de estas últimas.

Esos últimos días se habían hecho buenos amigos y para alivio del mismo Daisuke, habían dejado de gritarle y llamarle simio.

-Así que el verano llega a su fin…- murmuró Yamato de pronto. Los demás suspiraron a forma de respuesta.

-Me preguntó que irá a ser de los tortolitos- dijo Daisuke mientras seguía engullendo alimento.

-Preocúpate por ti- espetó Yamato- ¿Qué hay de esa chica?

-Ningún problema- respondió como sin nada- seguiremos en contacto, al menos como amigos.

-¿Te conformas con eso?- preguntó Sora.

-Al menos una le hizo caso- rió Miyako.

Daisuke le sacó la lengua haciendo gestos infantiles.

-Seremos amigos por ahora, supongo…- dijo poniéndose serio- si algo se da pues adelante, además, ella es norteamericana, y yo estoy condenado a regresar a Francia con él.

El silencio volvió a reinar en aquella suite. Ciertamente todos ahí estaban dejando atrás a personas increíbles y que tal vez no volverían a ver jamás.

Mimi se levantó y recogió algunos platos.

-Tenemos que hacer algo con esos dos- mustió mientras llevaba los platos a una repisa.

-Es cosa de ellos, Mimi- zanjó Sora- ya no te metas y deja que ellos resuelvan este asunto.

Mimi dejó salir aire de manera inconforme, acto seguido le asintió a su amiga.

Oo

-¿Cómo te sientes?- preguntó un muchacho de cabellos oscuros a un rubio tendido en la cama.

-Lárgate- espetó.

-¿Cuánto más vas a seguir ahí tirado, Alexander? En un par de días regresaremos a casa y…- Anthony se silenció al ver a su amigo levantarse.

-¿Contento?- preguntó de mala gana.

-No es para que te pongas así… ya olvida lo que pasó ¿Quieres?

-Déjame en paz- respondió Alexander, mientras sacaba ropa limpia de sus maletas que estaban hechas un desastre.

-¿A dónde vas?- pregunto Anthony al verlo dirigirse a la puerta.

-A caminar…

-Alexander, más te vale que…

-He aprendido mi lección ¿De acuerdo?- interrumpió con media sonrisa mientras se señalaba los hematomas provocados por Daisuke. Anthony le asintió no muy seguro.

El arrogante rubio caminó por la playa con calma, tal como había avisado. Sacó de sus bolsillos una cajetilla de cigarros y se dejó caer pesadamente sobre la arena. Encendió uno y comenzó a fumar observando el cielo que poco a poco se hacía más y más rojizo ante el atardecer a punto de nacer.

-Maldición- murmuró. Ciertamente no le gustaba perder, y mucho menos si se trataba de una chica, pero ahora se sentía impotente e incluso culpable. Sacudió la cabeza y volvió a sonreír con arrogancia. "supongo que perdí… qué más da, hay demasiados peces en el océano ¿No?" pensó antes de levantarse y caminar de regreso.

Oo

Takeru y Hikari estaban sentados en el suelo, comiendo los sándwiches que Takeru había hecho con prisa y que además estaban completamente deformes por haber estado en la mochila. A pesar de ello, para ambos tenían un buen sabor. Takeru le ofreció otra bebida a Hikari y después de sonreírle, levantó la mirada al cielo. Su sonrisa se ensanchó aún más y levantó a Hikari, ansioso. La llevó hasta la orilla y ahí fueron testigos del atardecer más hermoso que hubiesen visto jamás. Takeru se dio cuenta de que era el momento de hacerlo. Ya no podía continuar así, sólo lo estaba haciendo más difícil.

Se sentó tranquilamente y observó a la chica que seguía maravillada ante el espectáculo frente a sus ojos. Desvió su mirada al piso y sacudió por inercia la arena en aquel suelo de piedra. Cerró los ojos y trató de verse sereno ante ella, trató aún de encontrar la forma de no empeorar las cosas. Pero si no se lo decía entonces todo sería peor. De pronto se sobresaltó al sentir el suave contacto de una mano sobre la suya. Levantó la cabeza y vio a Hikari a su lado regalándole una sonrisa que le daba ánimos.

-Se acabó ¿no es así?- susurró ella. A T.K. le dio la impresión de que estaba aguantándose el llanto.

-Lo lamento… de verdad lo lamento…- murmuró- Hikari… no creo que debamos seguir en contacto.

Se sintió aún peor cuando vio la mirada de Hikari. Estaba llena de tristeza y las lágrimas estaban a una nada de caer rodando por sus mejillas, provocando que el muchacho se aferrara con más fuerza a la mano de ella. Yagami correspondió el gesto al mismo tiempo en que las inevitables lágrimas comenzaban a caer.

-Lo sé… yo también lo pensé así- murmuró apenada. Takeru no pudo más y sintió como sus mejillas también se empapaban de llanto. Soltó la mano de Hikari sólo para poder aferrarse a ella con fuerza en un abrazo cargado de emociones.

-Te quiero- susurró en el oído de Hikari quien no pudo responder nada- no quiero irme, Hikari, no quiero…

Y ahí se quedaron abrazados sin decir nada más hasta que el día le cedió el paso a una noche cálida, que contrastaba con el semblante de aquellos dos enamorados.

Oo

Cerró la maleta con lentitud y se dejó caer a un lado de esta. Ya era hora. Las maletas estaban listas y el vuelo saldría en unas horas. Hikari no podía creer que el tiempo hubiera pasado tan rápido. Nunca un verano se había pasado así. Durante los días que pasaron después de su despedida en el mirador, tanto Takeru como ella, se ignoraban totalmente, ni siquiera se volteaban a ver, y si se topaban en el pasillo, no parecían más que dos extraños. Ella pensaba que así era mejor, no tenía caso empeorar las cosas y hacer más difícil la despedida, pero muy en el fondo, la situación que estaba viviendo le dolía. Las noches de verano junto a él ya estaban muertas y ya no iban a volver, era hora de que los dos siguieran adelante sin voltearse siquiera. Porque si volteaban, serían incapaces de irse.

-¿Estás lista?- preguntó Miyako asomando la cabeza.

Hikari se restregó los ojos y asintió, tratando de ofrecer una sonrisa renovada.

-Deberías hablar con él- dijo Miyako, adivinando lo que rondaba en la mente de su amiga- Si yo fuera tú, habría pasado cada segundo a su lado, hasta que el momento llegara.

-No quiero que las cosas se compliquen más, Miyako- murmuró la aludida, luchando contra las ganas de llorar.

-Como quieras- cedió la chica de lentes- Mimi ha sugerido que caminemos por la playa un rato antes de irnos.

Hikari se levantó y le asintió a la muchacha que se retiró no muy conforme. La castaña se miró en el espejo una última vez y se apresuró a alcanzar a sus amigas.

Oo

-Levántate ya, hermano- ordenó Yamato tirándole una almohada en la cabeza a su no tan pequeño hermano.

Takeru respiró profundamente, ya era hora de decir adiós, tal vez para siempre. El muchacho quería creer en el hasta luego, quería verla por última vez y decirle que se volverían a ver, pero no estaba tan seguro. Sentía como la chica se le resbalaba de las manos con cada minuto que pasaba.

-Ya hice tus maletas, amigo- dijo Daisuke algo apenado por el estado en que se encontraba.

-Gracias- mustió en bajito.

-Ve y búscala, Takeru, no pueden quedarse así- dijo Yamato con un dejo de preocupación en su voz.

-No hace falta…

Tanto Daisuke como el hermano mayor de Takeru se miraron antes de salir de la habitación.

Takeru se incorporó en la cama y miró las maletas en el suelo. Se negaba a creer que al día siguiente ya no vería a Hikari. Era una situación extraña para él, nunca se había sentido así por nadie y le gustaba ese sentimiento, no quería aceptar que todo había acabado ya. De golpe lo habían bajado de aquella nube donde se encontraba subido desde que la conoció. Se dejó caer de nuevo tapándose el rostro con las manos.

Oo

El aeropuerto se revolvía en actividad, la gente caminaba de aquí para allá con prisa, sin importarles a quien empujaban. Aun así, había montones de jóvenes que al igual que aquél grupo de chicas, se preparaban para regresar a casa después de un gran verano.

Hikari trataba de no mirar a ningún lado, no quería verle. Pero el destino parecía querer jugarle bromas pesadas, ya que en el momento en que levantó la mirada, Takeru y sus dos acompañantes entraban al aeropuerto.

Takeru también la había visto ya. Se sintió mal y trató de fingir que no había notado su presencia, pero por si fuera poco haberla visto, su grupo y el de ella se encontraron frente a frente. Intercambiaron saludos y después abrazos de despedida. De alguna manera, todos se las ingeniaron para dispersarse con la excusa de que se despedirían de cualquier conocido que se encontraran. Sora había desaparecido con Yamato, Miyako había visto a Ken Ichijouji por ahí y se dispuso a buscarle, Mimi charlaba animadamente con Michael que las había acompañado al aeropuerto y Daisuke se había ido en busca de su propio amor de verano.

El silencio era lo único existente entre esos dos. Y no era la clase de silencio cómodo que siempre los acompañaba. Era más bien uno incómodo.

-Hikari…- empezó él, acariciando la punta de sus cabellos.

Ella se alejó un par de pasos, dejándolo sorprendido. La miró fijamente y se acercó a ella. Fue reduciendo la distancia entre ambos y cerró sus ojos.

-No te despidas con un beso…- susurró ella cuando su rostro estaba a escasos centímetros del de él.

Takeru abrió los ojos, le miró y la apresó entre sus brazos.

-No importa la distancia- le dijo- jamás te dejaré ir… Nunca lo olvides…

Hikari se deshizo del abrazo. Estaba a punto de romper en llanto.

-No te acerques…- le dijo, dándole la espalda.

-No me digas que se acabó, Hikari… por favor… No quiero despedirme con un beso… esto no es una despedida… Será sencillo si…

-¡No digas que es fácil! ¡¿Es que no entiendes lo difícil que es partir?

Takeru se quedó serio. La chica seguía dándole la espalda. La tomó por los hombros y la obligó a mirarlo. Esta vez sí apresó el rostro de la chica entre sus manos y se acercó. Sintió como su pecho se inflaba al verla cerrar los ojos y entreabrir los labios. Con delicadeza unió sus bocas y comenzó a besarla con algo de torpeza. Se separaron después de un rato, y él besó sus lágrimas con una dulzura que sólo Hikari le conocía. Se sonrieron.

Entonces Takeru sintió que alguien le empujaba, volteó y vio al alto rubio que pasaba a su lado y se detenía, mientras les encaraba.

-¿Qué demonios quieres?- preguntó T.K. poniéndose frente a Hikari.

Alexander dejó salir su arrogante sonrisa de nuevo, se echó una goma de mascar a la boca y siguió avanzando con presunción después de guiñarle un ojo a Hikari. Anthony venía tras él.

-De nuevo, me disculpo por todo lo que sucedió- dijo rascándose la nuca. Sin esperar respuesta siguió a su amigo a abordar el avión.

Hikari y Takeru se miraron largo rato y volvieron a abrazarse. Para cuando se soltaron, sus amigos ya estaban a su lado, y una voz femenina anunció la salida de sus respectivos vuelos. Se miraron por última vez antes de abordar.

Hikari sintió como su estómago se encogía y no era precisamente por el hecho de que el avión se estaba elevando. Sonrió ligeramente y se dijo para sí misma que todo estaría bien.

Oo

Dos muchachos de aproximados 27 años caminaban con tranquilidad cerca de la piscina del hotel en el que estaban hospedados. Uno de ellos parecía un chiquillo emocionado mientras que el otro tenía una expresión serena en su apuesto rostro.

-¿Qué harías si la volvieras a ver?- preguntó el más moreno y robusto de los dos.

-Han pasado años, Dai- respondió el rubio- Tal vez ya hizo su vida, además, he venido cada año a este sitio y jamás la he vuelto a ver.

-Tú dijiste que aquél beso no era una despedida ¿No?

-Era un chiquillo que creía poder solucionar cualquier cosa.

-¿Entonces por qué no has salido con nadie desde que la conociste?

-No lo sé- admitió Takeru Takaishi- Esperanza, supongo…- Se giró para encarar a su coetáneo, pero se sorprendió al notar que ya no estaba a su lado. Bufó entre divertido y molesto y entonces lo vio ya sin camisa corriendo hacia la piscina.

-¡Yahoo!- Daisuke Motomiya se lanzó como demente provocando que el agua se levantara.

-¡ANIMAL!

Takeru miró para todos lados al escuchar la aguda voz que le despertaba los recuerdos.

-No deberían sentarse ahí- dijo Daisuke, saliendo de la piscina.

-Esto es un Deja vú- se dijo Takeru. Sintió una alegría inmensa al reconocer a Mimi Tachikawa. Tantas veces le había llamado simio, que su voz era inconfundible.

Siguió recorriendo nerviosamente el lugar con la mirada al tiempo en que Mimi y Daisuke se reconocían.

-¡Tú eres…!

-¡El simio! ¡Eres el simio!

Pero el rubio no ponía atención a ese par, él seguía buscando desesperadamente a la chica que le había robado el corazón hace tantos años y que aún no había podido olvidar.

-¿Estás bien, Mimi?- preguntó una voz a sus espaldas. Era ella… ¡Era ella!

La mujer castaña pasó a su lado sin notarlo y se acercó a su castaña amiga. Ella también se sorprendió al ver a Daisuke.

-Daisuke… tú…

-¿Cómo estás, mentirosa?- preguntó Takeru al oído de Hikari, que dejó caer los vasos que llevaba. Se giró lentamente y ahí, al igual que la primera vez, el tiempo se congeló en cuanto los dos se miraron a los ojos. Y antes de lanzarse el uno encima del otro y unirse en un abrazo cargado de las emociones reprimidas por tantos años, la idea de la ridiculez que representaba el amor de verano cruzó por las mentes de ambos. ¿Ridiculez? No. Ahora para ambos era una gran realidad. Ese prometía ser otro verano inolvidable, aunque esta vez, ambos se asegurarían de no volver a separarse jamás.


Y se cierra este fic, después de subidas y bajadas de ánimo del autor haha, gracias por llegar hasta aquí y seguir mi historia, por sus reviews, favoritos, story alerts, y todo el apoyo que me dan para seguir con esto ¡Muchas gracias! Ah, agradecimientos especiales a la beta que me jalaba las orejas cuando era necesario xD. Nos leemos en otro fic :)